Disclaimer: La trama es mía, Stephenie Meyer igual lo es ya que la compré por Ebay, por ende, Crepúsculo me pertenece (?).


Primerizo.

Summary: ¿Quién es el bebé de mamá? ¿Quién obtuvo su primer trabajo? ¿Quién consiguió su primera erección con una mujer real? Ah sí, yo, el pequeño Eddie. Veinticuatro años bajo la sobre protección de mi familia para que un trabajo lo cambie todo. La boca del lobo… ¿O loba? Todos Humanos. Bella&Edward


Gracias a Diana Méndez (TheDC1809) Beta de FFAD (www .facebook groups / betasffaddiction ) porque de ahora en adelante me ayudará a corregir los capítulos, así que los "peors" pasaran a ser los "peros" que corresponden.


Capítulo 13:La primera propuesta para Eddie.


― Zorra a las nueve en punto, amigo.

Rodé mis ojos e ignoré por completo el comentario de Jasper. Centré mi atención en la computadora que tenía frente a mí para que mis ojos no me jugaran una mala pasada y desviaran su atención hacia la izquierda de mi escritorio, por el pasillo hacia los cubículos, donde estaba la figura de Tanya.

La nueva figura de la verdadera Tanya.

Una falda tubo ajustada con una abertura en la parte trasera que llegaba justo a la gloria.

Una camisa blanca con los… ¿Cuatro? Primeros botones desabrochados.

Andaba con un brassier color rojo pasión, también.

— ¡Mírala!, como se pasea por todo los putos cubículos, se la deben haber follado tan duro que le es imposible sentarse —Jasper parecía una chica chismosa. Seguí tipiando algunos documentos que arreglaba en Word para la señorita Swan— ¡Hey, Tanya!, ¿necesitas un jodido cojín para tu guarro trasero?

— ¡Jasper! —siseé entre dientes cuando el rubio gritó aquello.

— ¿Qué? Solo estoy siendo sincero.

—No es necesario que hagas esto, enserio.

A pesar de mi intento por parecer serio, no pude contener la pequeña sonrisa que apareció en mis labios. Jasper se estaba comportando como un muy buen camarada. Tuve que contarle sobre mi pequeño problema, ya que insistió todo el día para que le diera los sucios detalles sobre mi noche con Tanya ―y Jasper insistiendo es horrible, es una cotorra, no para nunca de hablar ni de usar los "por favor" y poner esa cara de perro bajo la lluvia―, al final la historia resultó ser distinta y ahora Jasper estaba en su plan de "ayudemos a un hermano en apuros".

— ¿Tienes algún problema, rubio?

¡Ew!, ¿serías tan amable de sacar tu asquerosa persona de mi vista? Enserio, tengo ganas de vomitar —siempre mirando hacia adelante Edward, sigue con tu trabajo, por ningún motivo desvíes tu mirada a la pelea que está tomando lugar en frente de ti.

— ¿Y tú?, ¿enserio eres capaz de contarle eso a este idiota? Pero que poco amor te tienes, ¿no te da vergüenza? —Tanya tenía una sonrisa desdeñosa cuando alcé mi mirada. ¡Demonios!, esta mujer estaba loca, me es imposible pensar como fui tan idiota para que me engañara de esa forma.

— Estoy ocupado Tanya, si no te importa...

— ¿Ni siquiera eres capaz de defenderte por ti mismo?

— ¿Defenderme de qué, exactamente? —pregunté con cansancio— ¿Sabes? Ya estoy harto —me puse de pie lentamente enfrentándolos a ambos— Jazz, amigo, te quiero, pero es hora de que dejes a la señorita en paz.

— ¿Señorita? ¿Ésta? —Jasper la apuntó con su dedo pulgar e hizo una mueca de disgusto con sus labios— ¡Señorita!, ¡bah!

— Jasper, por favor.

— Aguafiestas —me observó por un momento y luego bufó—. Está bien, está bien, dejaré en paz a la señorita —hizo comillas en el aire cuando dijo aquella palabra. Bueno, algunas cosas no se podían cambiar.

— Y Tanya —se cruzó de brazos, haciendo que sus pechos se marcaran por el escote que estaba usando. Ni siquiera sentí cosquillas—, sigue tu camino y yo sigo el mío, ¿qué más te da? —rodé mis ojos y solté un resoplido— Fui tu peor noche, ¡Whoa!, como si nunca me hubieran dicho eso antes —me encogí de hombros restándole importancia mientras recordaba la noche de mi graduación—. No eres la primera y…

— No seré la última, tampoco —Exacto.

— Bien, lo que digas. Lo siento —murmuré harto de esta situación. ¡Diablos!, no soy el único hombre que ha tenido problemas en su primer intento—. Siento haberte hecho desperdiciar valiosos minutos de tu vida, siento haber sido tan estúpido para no darme cuenta de tu otro yo y siento haber acabado en mis pantalones, ¿feliz?

— ¿S-sientes haber acabado en tus pantalones?

La suerte nunca iba a estar de mi lado.

Jasper y Tanya estaban observando la puerta del despacho de la señorita Swan, donde esta estaba apoyada escuchando mi pequeña verborrea. Tanya tenía una sonrisa desvergonzada mientras que Jasper hacía una imperceptible mueca con sus labios. Sin prestarles más atención, volví a tomar asiento y a seguir con mis deberes. Creo que nunca había estado tan avergonzado en mi vida. No sé qué era más terrible: haber pasado aquella experiencia del cuarto tipo con Tanya o que la señorita Swan escuchara de mi disfunción.

Ambas, Edward.

Acomoda tus lentes y has lo tuyo.

— ¿Jasper?, ¿Denali?, ¿podrían dejarme a solas con Edward? —Tanya soltó una risita por lo bajo y asintió. Jasper me dio una mirada confundida, era como si el pobre estuviera en una encrucijada. Puse los ojos en blanco ante su estupidez. ¡No era un niño pequeño por todo lo Santo!

— Te espero en el café, campeón —asentí hacia Jasper con una sonrisa.

— Campeón, ¡Ja! —Tanya rió con burla, o sea, ella pensó que esa risa iba a pasar desapercibida cuando comenzó a toser para camuflarla. Enserio, siempre me he preguntado cómo la gente aún cree que ese truco funciona.

— Guarda silencio, mujer de moral distraída.

— No me harás callar, gay.

— Prefiero prestar el culo mil veces antes de insertar mi amigo en tu cueva, ¿qué clase de monstruosidad puede haber ahí?, asco —rodé mis ojos mientras apoyaba la cabeza en mis manos. La conversación de Jasper y Tanya se estaba volviendo agresiva nuevamente, y mientras más se alejaban de nosotros, mas alzaban su voz.

— Ven a mi despacho Edward.

Tenía miedo de la señorita Swan, a decir verdad.

¿Qué podría querer hablar conmigo?

No pensaba contarle sobre lo sucedido con Tanya. Esas cosas son personales. Jasper era mi amigo, los amigos hablan de estas cosas, ¿no? Bueno, eso fue lo que él me dijo. A Rosalie la había tranquilizado con un perfecto «Bien, me he unido al lado oscuro de la fuerza» No se qué fue lo que entendió con eso, no era mi problema, había funcionado de maravilla ya que había dejado de preguntar. Pero, ¿contarle a mi jefa que había sido un completo fracaso en la cama? No estaba tan loco como para hacer eso. Y menos si se trataba de Isabella Swan, eso sí que sería humillación en su máximo esplendor. Digo, puede que ella haya estado con los mejores sementales de todo el planeta, y después viene Edward, el tipo que no dura erecto ni siquiera un minuto.

— ¿Qué fue eso que escuché al salir de mi despacho, Edward?

— Nada de su incumbencia, señorita Swan —Isabella me observó y luego una sonrisa comenzó a aparecer en sus labios. Asintió, como si entendiera el punto. Eso era nuevo.

— ¿Quieres que le prohíba a Tanya venir a esta área?

— No es necesario, simplemente puedo ignorarla, no es como si me importara su presencia —en realidad si me importaba, pero nadie necesitaba saberlo.

Había tenido un pseudo-enamoramiento con Tanya, o eso había creído yo, pero desde la noche de la discordia me di cuenta de que tal vez, solo tal vez, era solo la curiosidad que finalmente había matado al gato. Curiosidad por saber, más que nada, había llegado a esa conclusión luego de una noche completamente en vela. Jasper me dijo que si hubiera sentido algo real por Tanya, estaría en casa, comiendo helado, escuchando Taylor Swift o viendo Bridget Jones.

Jasper pensaba que yo era una niña.

Esas eran cosas que las chicas hacían cuando les rompían el corazón, o al menos eso es lo que he visto en las películas y/o series de televisión, incluso lo he leído en algunos libros.

Aunque debo admitir que robé el CD Speak Now que Rosalie guarda bajo su cómoda y escuché Better Than Revenge a lo largo de la noche. No es como si le fuera a decir a Jasper ese pequeño detalle, o a alguien alguna vez en mi vida.

— ¿Estás seguro, Edward?

— Afirmativo, señorita Swan.

— ¿Podrías dejar el "señorita Swan"?

—Yo… —rasqué mi nuca, exhausto— Esta bien, Isabella.

— Bueno, eso está mejor —rodó sus ojos con resignación— ¿Podrías tomar asiento? Es cansador tener que mirar hacia arriba para poder hablarte —palmeó el costado derecho del sofá donde se encontraba sentada. Asentí—. ¿Sabes?, Edward…

— ¿Si, Isabella? —me dio una mirada algo extraña y luego volvió a sonreír. Algo tenían las personas al mirarme, siempre lo hacían de una manera extraña, a veces me preguntaba si se trataba de ternura o lástima.

— No es tu culpa, ¿lo sabes, no? —fruncí el ceño y me giré levemente para observarla de frente. Se veía incluso más linda con la luz del sol golpeando el costado de su rostro, nunca me había dado cuenta de que no usaba maquillaje.

— ¿De qué me estás hablando? —le pregunté, un tanto ido.

— Ya sabes, de lo que le dijiste a Tanya, por lo que te estabas disculpando —alzó sus cejas, esperando a que entendiera. Sabía que era lo que estaba tratando de decir, pero realmente no quería hablar de ello y menos con ella, nunca querría hablarlo con ella.

— Oh, uhm, bien.

— Es su culpa —alcé una de mis cejas en su dirección. ¿Su culpa, enserio? Lo siento si discrepo en eso pero yo estaba allí esa noche y ella lo estaba haciendo bien, demasiado bien para mi propio beneficio.

— Ah, bueno, creo que en eso te equivocas… ¿Podríamos no hablar de esto, por favor? —le pregunté, se estaba volviendo una conversación realmente incómoda— De verdad, es… extraño, hablar de esto contigo, con una mujer, con… cualquier persona.

— Está bien —suspiró dándose por vencida—. Pero no es tu culpa, ella es la única culpable de lo sucedido. ¡Vamos, cualquier mujer sabe lo que sucede en la primera vez de un chico!

— Ella no hizo nada malo, Isabella, es suficiente.

— ¿Y la sigues defendiendo? —me preguntó con un poco de molestia— ¡Joder!, no pensé que fueras tan idiota.

— ¡No la estoy defendiendo! ¡Demonios! —Me puse de pie, harto de todo y de todos. ¿Por qué tenían que meterse en mis asuntos?— Yo soy el único que la jodió, como siempre. ¡Rayos!, ni siquiera para tener un poco de saludable coito sirvo. ¡¿Qué demonios?! Moriré virgen, ese es mi futuro. Si no puedo aguantar más de cinco malditos minutos moriré virgen ¡Y es mi problema! Mío y de nadie más, no sé porque todo el mundo quiere estar pendiente de lo que me sucede. ¡Métanse en sus vidas! —dejé de chillar como un mono y me tranquilicé— Listo, lo solté todo, ¿crees que pueda ir a mi puesto y seguir con mi trabajo?

— ¿Te sientes mejor ahora? —me preguntó, con un poco de diversión. Suspiré y asentí, algo confundido, la verdad era que me sentía mejor después de haber gritado todo eso— Solo necesitabas desahogarte, ¿ves? Gritar hace bien de vez en cuando.

— Uh, ¿gracias? —Isabella rió bajito y no pude evitar sonrojarme por mi arrebato anterior. Tendría que aprender a controlar las emociones.

— Puedes volver a tu trabajo Edward, y tranquilo, es normal en la primera vez —me guiñó un ojo cuando dijo eso. Sonrojo nuevamente en mi rostro ¿Es que una persona podía ser más humillada en su vida que yo?

Me puse de pie y caminé hacia la puerta para dejar su despacho, pensando en lo ocurrido. Había sido como una terapia con un psicólogo o algo parecido, ella solo se sentó ahí hasta que me sacó de mis casillas con sus preguntas y exploté finalmente. Se sintió… bien, gritarle al mundo que me dejara en paz, incluso y cuando Isabella fue la única que presenció aquel acto de rebeldía.

— ¿Sabes, Edward? Yo podría ayudarte.

— ¿Ayudarme? ¿Ayudarme en qué? —le pregunté, con la mano en el pomo de la puerta.

— Con tu problema, ya sabes —se encogió de hombros restándole importancia mientras recogía sus piernas sobre el sofá y las doblaba bajo su cuerpo— A ganar confianza, es todo respecto a la confianza que se tiene en uno mismo, Edward ¿Te tienes confianza?

— Yo, uhm, n-no lo s-sé —las manos me comenzaron a sudar ¿Ella se estaba ofreciendo para… para qué?— ¿Qué es lo que me estas tratando de decir, Isabella?

— Te estoy diciendo que puedo ayudarte Edward, no es tan difícil y… —Isabella me dio una mirada de pies a cabeza — Bueno, no es como si no lo vaya a disfrutar, tampoco —soltó una risita y se puso de pie— Será nuestro pequeño, uhm, secreto ¿Qué dices?

— No, no, no y mil veces no —abrió sus ojos cuando me escuchó negar tan fervientemente.

— ¡Joder!, ¿por qué soy tan desagradable para ti?

— ¿Desagradable? —pregunté, sin poder creerlo. ¿Ella enserio pensaba que yo la encontraba desagradable? ¿Ella me estaba hablando de confianza a mi cuando pensaba que yo podía incluso pensar siquiera en encontrarla desagradable?— ¿Es que nunca te has visto en un espejo? Puedo estar ciego, pero incluso sin mis enormes gafas podría decir cuan hermosa eres, no te encuentro desagradable ¡Tú tendrías que ser la que me encuentre desagradable a mí!

— Tú estás bien, chico, digo…

—… Si me sacaras las gafas, la ropa… o si volviera a nacer, lo entiendo. Pero no, gracias —hice un leve gesto con mi cabeza— Ya pasé una humillación con Tanya, no pienso… —cuadré mi mandíbula y empuñé mis manos sin conciencia — No puedo pasar por lo mismo y menos contigo, ¿entiendes?

— Bueno —Isabella se encogió de hombros y suspiró—, yo solo quería ayudar —volvió a sonreír mientras daba media vuelta—. Ya sabes, siempre puedes venir y decirme que cambiaste de opinión.

— Muchas gracias, enserio —Y de verdad lo decía, que una mujer como ella se ofreciera a… ayudarte a ganar confianza con tu cuerpo era espectacular, pero ya había recibido muchas humillaciones en mi vida para eso.

— Está bien chico, tú te lo pierdes —me guiñó el ojo por última vez. Cuando iba cerrando la puerta tras de mi escuché como hablaba por alguien a través de su teléfono— ¡Hey!, Alec. Sí, cariño ¿Te importaría pasar por aquí un rato? Ajá, te espero, au revoir.

Había olvidado al espécimen extranjero.

Jasper me observaba en silencio sin decir palabra alguna. Era simplemente escalofriante tenerlo frente a mí, con su café en mano. Le había estado explicando lo que Isabella me había dicho, y cuando le dije que me había negado a su propuesta se quedó así, como una completa estatua. Me estaba alterando los nervios. Le di un sorbo a mi café, sus ojos seguían todos mis movimientos lentamente.

— ¿Vas a decir algo? Me estás incomodando.

— ¿Qué quieres que te diga? ¿Qué eres un idiota? ¿Qué perdiste la mejor oportunidad del mundo? ¿Qué te jalaré del cabello y yo mismo te haré ir donde Bella a decir "sí, acepto"? —alzó sus rubias cejas y dejó el vaso de café sobre la mesa— Porque no lo haré, ya sabes.

—Lo acabas de decir, Jasper.

— ¡Joder, Edward! ¿Te das cuenta de la oportunidad que te estás perdiendo? Por lo menos hazlo por tu amigo —lo observé sin entender lo que decía— Tienes que decirme si el trasero de Bella es igual de apetecible sin ropa de por medio, mierda, me imagino que es incluso mejor.

— Eres un cerdo.

— Y tú un completo idiota —rodé mis ojos— Ups, lo dije.

— ¿Sabes? Nunca me dijiste como te fue con Alice aquella noche —Jasper se echó, literalmente, sobre la mesa con desgano— ¿Qué pasó señor tendré un buen polvo esta noche?

— Oh cállate, no eres el único que anda con mala racha. No sé que le sucede a esa pequeña, ¿cómo se puede resistir a esto? —Apuntó su cuerpo y continuó— No sé que más hacer, he intentado de todo. ¡La invité a cenar por todo lo santo! Nunca había hecho eso en la vida.

— Para todo existe una primera vez —sonreí sin poder evitarlo.

— Saldremos nuevamente este fin de semana —me dijo. Y mágicamente sus mejillas se colorearon de un tenue color rosáceo— Creo… creo que me gusta más de lo debido.

— ¡Eso está bien Jasper!

— No, amigo, no lo está —suspiró con pesar mientras se acababa su café— Cuando te gusta alguien, se convierte en algo serio ¡Yo soy un alma libre, un pájaro que quiere volar con sus alas hacia el horizonte!

— Estas exagerando, tal vez puede salir algo lindo de esto ¿Quién sabe?

— ¡Yo lo sé! Ya me ha pasado antes, una puta vez y no quiero que se vuelva a repetir.

— No todas las mujeres son iguales —alzó una de sus cejas escépticamente hacia mí.

— Mira quién lo dice ¿Por qué no sigues tu propio consejo?

— Porque es diferente.

Nope, no lo es.

Y tenía razón, no era tan diferente si analizábamos la situación a fondo. Él tenía miedo de que le gustara alguien porque ya habían roto su corazón en el pasado y yo… yo tenía miedo de que mi eyaculación precoz se presentara con otra mujer aparte de Tanya, con la mismísima Isabella Swan.

¡Demonios Edward, cuidado, a tu derecha, repito, a tu derecha!

Pero ya era muy tarde, el zombie se abalanzó hacia mí sin ningún escrúpulo. Ahora era del otro bando. Suspiré y me saqué los audífonos mientras desordenaba mi cabello. Estaba muy distraído para mi ronda de juegos con Seth. Aún estaba en el trabajo pero a esta hora no tenía casi nada que hacer y a veces lo encontraba en línea en el Counter Strike.

— Lo siento, estoy un poco distraído.

Si me di cuenta de eso —escuchaba los disparos de fondo cuando volví a colocar los auriculares. Hablábamos por Skype mientras jugábamos ya que era más privado— ¿Quieres hablar de algo?

— Nada que tu adolescente oído deba saber, muchacho, sigue disparando —me crucé de brazos y espere a que Seth terminara la ronda para que comenzáramos a jugar otra vez.

¿Mujeres, huh? Agradezco no tener que preocuparme de eso, es genial ser un adolescente sin problemas, que puede pasar todo el día metido en el computador. ¡Diablos!, amo tener catorce años.

— Guarda silencio, suertudo.

¿Tú no deberías estar trabajando, hombre grande?

— ¡Nah!, no tengo nada que hacer ahora, ya terminé con todos mis deberes —Seth había terminado su partida, así que comenzaríamos una nueva— Además, mi jefa está encerrada en su despacho —el mapa de los zombies, y nuevamente a la carga.

— ¿Jugando en horas de trabajo, chico? —abrí mis ojos y alcé la vista para encontrar al francés frente a mi escritorio— ¿Qué dirías si le digo de esto a Bella? — ¿Tenía que pronunciarlo tan perfectamente bien? No me iba a enamorar por eso.

¡Dile a ese idiota que se joda! —solté una pequeña risita al escuchar la voz de Seth.

— ¿Estás jugando con tu hermanito?

— ¿Necesita que lo anuncie con la señorita Swan, señor Leblanc?

— Yo no necesito ser anunciado —Y con una sonrisita me dejó finalmente en paz, para luego perderse por la puerta del despacho de Isabella.

¿Quién es ese tipo, y porque habla como idiota?

— Un amigo de mi jefa, es francés, por eso habla extraño, deja de maldecir e insultar Seth.

¡Gah!, lo que digas, pareces mi mamá.

— Solo te ayudo a ser respetuoso, y ahora, ataca a esos idiotas —un pequeño desliz, para nada importante.

Estuvimos un largo rato matando zombies, a veces tenía que bajar el volumen ya que la emoción me superaba. Podía escuchar leves risitas salir desde la oficina de la señorita Swan, estaba tratando de poner atención al juego pero me era algo difícil si tenemos en la ecuación Isabella más Alec.

¿Edward? ¿Qué son esos ruidos?

— S-son los zombies, Seth ¿Cómo preguntas eso?

Los zombies no gimen, Edward —seguí disparando, ignorando por completo que no era el único que escuchaba esos extraños sonidos que provenían de la oficina de la señorita Swan— Amigo, ¿se están follando a tu jefa?

— ¡Seth, el vocabulario! —chillé, con una voz más aguda de lo normal.

Esto no podía estar pasándome a mí.

Guardé silencio por un momento y me quité lentamente los auriculares para verificar si era cierto lo que estaba oyendo o era una simple jugarreta de mi mente. Pero no, ahí estaban, pequeños suspiros, "ahs" y "mhms" que se escuchaban a lo lejos, amortiguados por la pared que me separaba de lo que estaba sucediendo en esa oficina. Fruncí el ceño ¿Ella enserio estaba haciendo eso en su lugar de trabajo?

— Isabella lo está pasando increíble, ¿no crees? —escuché la voz de Tanya aparecer de la nada.

— Mhmm, no es de mi importancia.

— Claro, tú nunca podrás hacer gritar así a una mujer. Debe ser incómodo estar aquí escuchando eso sabiendo que no eres tú el que la hace gemir de ese modo, triste —sonrió abiertamente en mi dirección. Tuve que morder mi lengua para no soltarle algunas palabrotas ¿Es que siempre me iba a odiar de esa forma? Loca.

— Creo que será mejor que vuelvas a tu trabajo.

¡Ahh, Alec! Esto… esto es delicioso, joder… mhms.

— ¡Ya es suficiente! ¡No quiero estar aguantando esto!

Ignoré los gritos de Seth a través del auricular, ignoré también las llamadas y palabras burlescas de Tanya. Simplemente me puse de pie y caminé con paso decidido a la puerta de la oficina. Estaba harto de soportar todas las cosas de los demás, como diría Jasper, estaba harto de soportar esta mierda. Sin más giré el pomo de la puerta y la abrí de un golpe, no pude refrenar mis pensamientos y mucho menos cuando estos se abrieron y dijeron ciertas palabras que no quería decir:

— ¡Señorita Swan, acepto su propuesta!

Tenía los ojos cerrados cuando grité eso.

Un silencio espeluznante se apoderó del lugar.

Abrí mi ojo derecho lentamente y la situación que tenía frente a mí me mató por completo. Pestañeé un par de veces para cerciorarme de que estaba viendo correctamente, incluso me saqué las gafas, las limpie con el borde de mi camisa y las volví a colocar en su lugar.

Isabella me estaba sonriendo.

— ¿Enserio? Ya verás, la pasaremos de lo mejor —me guiñó un ojo mientras metía un bocado de algo dentro de su boca— ¿Quieres un poco de torta de chocolate? Alec tiene un don con la repostería, está para chuparse los dedos.

Genius.


¡Buenas noches!

Nuevamente yo debería estar estudiando pero aquí me tienen. Primero que nada le quiero agradecer a Diana por corregir el capítulo :) —btw, si tienen algún problema de que ella sea de ffad guárdense sus comentarios, enserio, no ando con ganas de nada, porque al fin de cuenta la historia igual la sigo escribiendo yo y ella amablemente me ayuda revisando los errores :), so... encuentro estúpido que por ser de algún grupo en particular se armen embrollos, amor y paz (?)— ¡Volviendo a la felicidad! espero les guste el capitulo, ya se vendrá mas interacción Edward/Bella ahora que Tanya sacó las garras (?) Nuestro Jasper está teniendo una especia de crush con la pequeña Alice (también la veremos pronto) y para el próximo capitulo tendremos a la parejita de Emmett y Rose, si así lo quiere mi mente (?) ahora si que.. iba a decir "Me voy a estudiar" como debería hacerlo, pero mis series me están esperando, así que el estudio puede esperar hasta mañana.

¡Muuuchas gracias por sus hermosos reviews, alertas y favoritos!

Todas ustedes son un amor con el apoyo que me dan y sus lindas palabras, no me queda nada mas que decir :)

~ Lamb.