Disclaimer: La trama es mía, Stephenie Meyer igual lo es ya que la compré por Ebay, por ende, Crepúsculo me pertenece (?).
Primerizo.
Summary: ¿Quién es el bebé de mamá? ¿Quién obtuvo su primer trabajo? ¿Quién consiguió su primera erección con una mujer real? Ah sí, yo, el pequeño Eddie. Veinticuatro años bajo la sobre protección de mi familia para que un trabajo lo cambie todo. La boca del lobo… ¿O loba? Todos Humanos. Bella&Edward
Gracias a Diana Méndez (TheDC1809) Beta de FFAD (www .facebook groups / betasffaddiction ) porque de ahora en adelante me ayudará a corregir los capítulos, así que los "peors" pasaran a ser los "peros" que corresponden.
Capítulo 14:El primer sobrinito de Eddie.
― ¡Emmett!, ¡Rosalie!, ¡necesito su ayuda! Estoy metido en algo, algo grande y no sé cómo…
— ¡Mierda, Edward! ¿Estás metido en las drogas? Los esteroides no son buenos hermanos, ¿no te acuerdas como estuve yo por eso?, ¿no fui una lección para ti hermanito?
— Emmett, no, ¿qué diablos? ¿Esteroides? ¡Estás loco hermano, yo estoy hablando de otra clase de problema…
— ¿Dinero? ¿Es eso? ¿Pediste prestado dinero y ahora no tienes como pagar a la mafia, hermano? Joder, ya encontraremos una solución Eddie, ya encontraremos una solución, puedes vender tu riñón en el mercado negro, ya verás como todo…
— ¡Emmett, deja que Edward hable por el amor de Dios!
El grito que dio Rosalie permitió –gracias al cielo– que Emmett parara de hiperventilar y sacara conclusiones erróneas acerca de lo que estaba tratando de decir. Mi querido hermano andaba hiper-sensible últimamente y un tanto histérico, lograba exagerar todo, literalmente todo lo que uno trataba de decirle. Rose le dio una mirada de reproche a Emmett y luego de matar a mi hermano con la mirada, descansó sus manos sobre su levemente abultado vientre…
Oh señor, alguien estaba dejando de lado su dieta.
— Edward, cariño, nosotros también debemos hablarte de algo importante ¿te parece decirnos que te sucede, esta vez sin interrupciones? —Rosalie tenía una cálida sonrisa en sus labios. Le sonreí de vuelta por pura inercia.
— Oh, uhm, tranquila, díganme que es lo que sucede, lo mío no es tan importante y puede esperar —tomé asiento en el sofá. Rosalie y Emmett permanecieron de pie frente a mí. Mi hermano estaba nervioso, se podía decir, ya que no dejaba de arrugar el dobladillo de su franela.
— Verás, Eddie, hay algo que Emm y yo debemos decirte. Tus padres ya están al tanto de esto, por eso nos fuimos el fin de semana pasado donde ellos, queríamos que fueras el primero en saberlo pero… —Rose se encogió de hombros y suspiró— Eddie, ya no serás el pequeño de la familia… bueno, no dentro de siete meses.
— ¿Eh? —fruncí el ceño sin entender lo que me estaba diciendo.
— ¡Estamos embarazados, Eddie! —chilló Emmett, alzando ambos brazos al aire para enfatizar su entusiasmo.
— ¿Estamos embarazados?
— ¡Si, Eddie! ¡Tendremos un bebé!
— ¿T-tendremos u-un bebé? Yo no quiero un bebé ¿Por qué voy a querer un bebé? ¿Rosie, qué está hablando Emmett? ¿Por qué dice que tendremos un bebé? —no podía estar más confundido.
— No, no Edward —Rose volvió a suspirar y se sentó junto a mí, tomó mi mano izquierda entre las suyas y la posó delicadamente sobre su pequeño vientre— Emmett y yo tendremos un bebé cariño, seremos padres y tú serás su tío preferido.
— Oh —miré el vientre de Rosalie y luego levanté mi vista a las dos personas que estaban junto a mi— Oh.
— ¿No tienes nada más que decir, Eddie?
— Oh —carraspeé y quité lentamente mi mano de la panza de Rose— Técnicamente soy su único tío, por ende, es imposible que tenga otro "tío preferido" si no tendrá ninguno más que yo.
Emmett y Rose se me quedaron observando como si me hubiera crecido un tercer ojo, o algo por el estilo. No sabía hacia dónde mirar, ¿qué se supone era lo que debía decir? Un bebé. Un bebé de Emmett y Rosalie. Mi sobrino. Pobre bebé, no estaba ni enterado del tío que tendría. ¿Tío preferido? ¡Ja! ¿Qué era lo que le iba a enseñar? ¿Cómo instalar su primer hardware? ¿Las diferencias entre Windows y Ubuntu (1)? Pobre pequeño, para todo lo demás estaba su padre, ¿no?
— Bueno, se lo tomó mejor de lo que pensábamos, ¿huh? —Rose soltó una pequeña risita y Emmett sonrió en mi dirección. ¿Me había perdido de algún chiste mientras pensaba en el pequeño?
— ¿Qué era lo que tenías que decirnos, campeón? ¿Estás seguro de que no tiene referencia a drogas? —Rosalie le dio una colleja que lo dejó sobándose la nuca— Entonces, ¿qué era Eddie?
— Uh, nada… n-no era nada.
— ¿Estás seguro, cariño? ¿Estás teniendo problemas con tu jefa nuevamente? ¿Se está portando mal contigo, Edward? —mi cuñada me miró con preocupación. Suspiré y negué lentamente con mi cabeza.
— No, tranquilos, no tiene importancia… —sonreí y me puse de pie lentamente— Es hora de que me vaya, muchas felicidades a ambos, yo… trataré de ser el mejor tío, ¿sí? Pero no me pidan mucho, esto —me apunté desde mis desaliñadas Converse hasta mis enormes gafas—, esto es lo que hay —me encogí de hombros.
— Y no necesitará nada más que eso Eddie, ya verás que te querrá tanto como nosotros lo hacemos.
— Eh, si, bien —me sonrojé sin poder contenerme— Me voy, adiós.
Corrí de ahí lo más rápido que pude. Al cerrar la puerta del apartamento, me apoyé en ella y di un largo suspiro. Uh, no estaba tan acostumbrando a conversaciones de este tipo. Sí, mi familia era muy demostrativa pero de ahí a… a hablar sobre sentimientos y… bebés. Lo siento, pero mi sistema no estaba acostumbrado a decir palabras lindas, palabras que, como la gente común dice, "vienen del corazón" cuando todos sabemos que el corazón es un músculo que bombea sangre a través del cuerpo.
Un bebé.
El asunto con Isabella podía esperar perfectamente.
Un bebé.
Un pequeño Jedi en entrenamiento.
…
«¿Qué pasaría cuando Emmett sentara cabeza y quisiera crear su propia familia? Ya no sería el pequeño Eddie de nadie… pero bueno, Emmett sentará cabeza cuando los cerdos vuelen.»
¿Te acuerdas cuando pensaste eso, Edward? Aún no veo ningún cerdo volar y tu hermano ya está en planes de agrandar la familia Cullen. Y aquí estás ahora, pidiéndole a Jasper que te acompañe a una tienda de ropa para bebés, para mostrar cuando feliz estás con la futura llegada del nuevo Cullen.
— ¿Qué jodida mierda quieres que haga yo en una tienda de bebés? ¿Bebés? ¿Te das cuenta de lo que me estas pidiendo Edward? Me estas pidiendo que te acompañe a comprar esa pequeña ropa, esos pequeños zapatitos, y esos gorritos que aplastan las orejas, ¿estás hablando enserio? —Alcé una de mis cejas ante la descripción de Jasper a la ropa de bebé— ¿Qué? ¡Te felicité porque serás tío, eso es suficiente!
— No sé qué problema tienes con la ropa de bebé.
— No es solo la ropa, es el olor, son los colores pasteles, son las madres con panza de embarazada… No sé, tengo una debilidad por esas cosas y no pienso mostrar mi lado vulnerable ante ti —fruncí el ceño a lo que estaba diciendo—. Ya sabes, es algo así como… Tengo una obsesión con las pequeñas personitas, es que, enserio, ¿has visto el tamaño de esos zapatitos?
— Jasper eres tan… extraño.
— Pero aún así me quieres Cullen —hizo un puchero y comenzó a pestañear repetidas veces. No pude evitar soltar una carcajada al ver su cara—. Acéptalo, soy el mejor.
— Vale, lo que digas —rodé mis ojos y solté un suspiro—. Bien, creo que tendré que ir a comprar la ropita por mi cuenta, muchas gracias amigo.
— Es por tu propio bien, te aseguro que no quieres verme en mi faceta de adicto a las compras.
— ¿Compras? ¿Alguien irá de compras?
Isabella venía saliendo de su despacho cuando escuchó nuestra conversación. No pude evitar sonrojarme ante su presencia, a lo largo del día cada vez que ella aparecía me sonrojaba como un farolito de árbol de navidad. Creo que haber aceptado su propuesta me tenía más que mal, ahora era consciente de todo lo que Isabella hacía, decía, comía. Si saben a lo que me refiero...
Era consciente de cada sonrisa que me daba.
Cada guiño, lo hacía solo para descolocarme y dejarme pensando en la nada por un rato.
Cada mirada, que devolvía furtivamente.
Y era la causante de mis sonrojos a lo largo del día, más que anteriormente, era algo molesto para mí, pero ella siempre tenía una expresión de diversión en su rostro cuando veía mis reacciones. Siempre divirtiéndose a costas de mí persona, algo típico de Isabella Swan desde que entré a trabajar en Black Swan Editorial.
— Edward irá a comprar ropa de bebé, Bella —Jasper se dio media vuelta y me guiñó un ojo rápidamente—. Yo, lamentablemente, no podré acompañarlo. ¿Triste, no? Ir de compras solo, caminando por la calle sin tener con quién conversar…
— ¿Ropa para bebé, Edward?
— Uhm, sip —contesté desinteresadamente, tratando por todos los medios de no hacer contacto visual—. Mi hermano será padre, así que pensé en llevarle un presente para su bebé.
— ¿Te importa si te acompaño? También debo comprar ropa para bebé, creo que estamos en época fértil, ¿huh? —podía escuchar la diversión impregnando sus palabras. Acomodé mis gafas y asentí al reticente.
—Oh, cla-claro que puedes venir.
— ¡Está todo listo entonces, no me necesitas amigo! —Jasper me dio una palmadita en la espalda y susurró un «así se hace campeón» junto a mi oído para evitar que Isabella escuchara. Se despidió de Isabella y desapareció por el pasillo tarareando una pegajosa canción.
Y ahí nos quedamos sumidos en un incómodo silencio.
— Entonces… ¿Me dirás cuál es tu problema? Hasta donde sé, mis ojos están acá arriba —sin previo aviso, levantó mi barbilla con sus dedos y conectó su mirada con la mía—, no allá abajo, en cualquier lugar en el piso —Isabella frunció el ceño y luego sonrió—. ¿Me vas a decir que es lo que pasa o tendré que obligarte a hacerlo? —por una extraña razón, cuando dijo lo último, sus achocolatados ojos se posaron sobre mis temblorosos labios.
— N-nada, n-no me p-pasa nada —Isabella arqueó su ceja derecha, sin creer lo que le estaba diciendo— Enserio, yo-yo solo… no pasa nada, lo siento.
— No te disculpes chico —finalmente soltó mi barbilla, pero con la misma mano me dio un suave golpe en la mejilla— Solo, deja de hacer eso, ¿sí? Me gusta que me miren a los ojos cuando me hablan.
— Mhmm —murmuré, poniéndome de pie lentamente— Uh, ¿va-vamos? —le pregunté, mientras tomaba la chaqueta que colgaba en el respaldo de mi silla y apagaba el computador. Mi turno había terminado hace unos minutos atrás, pero me había quedado atascado tratando de convencer a mi querido amigo.
— Andando —se acercó a mí y enganchó su brazo con el mío.
¡Quién lo diría!
De compras con Isabella Swan.
…
Baby's World.
El nombre de la tienda estaba armado por esos cubitos con letras con los que solían jugar los bebés. Isabella aún estaba agarrada de mi brazo, estaba realmente emocionada por todas las cosas que había en el lugar. Era realmente enorme y podías encontrar de todo para las pequeñas personitas, desde juguetes, ropa, hasta unos cochecitos donde llevarlos.
Pero lo único que yo me preguntaba era:
¿Era necesario que se agarrara de mi brazo?
¿Es que acaso no se daba cuenta que me sudaban hasta los dedos de los pies por su cercanía?
— ¡Me encanta venir aquí! —chilló Isabella con euforia, mientras pasaba su mano por el corral de una hermosa cuna color blanco— Esta cuna es preciosa, pero será para más adelante, debo preguntarles si ya tienen cotizado algo de esto, así que partiremos por lo fácil: la ropita.
Jaló de mi mano y comenzamos a caminar a través de los pasillos. La tienda estaba atestada de futuros padres. Era algo adorable ver parejas comprando los primeros zapatitos de sus bebés. Había mujeres con panzas enormes, y no pude evitar imaginar a Emmett y Rosalie en esta situación. Rosie con un vientre mucho más abultado de la pequeñez que tiene ahora y Emmett observando con orgullo a la madre de su pequeño.
— ¿Qué es lo que te pasa ahora?
— ¿Eh?
— Has estado como ido desde que dejamos la editorial —Isabella suspiró y negó con su cabeza—. Mira, si no te sientes cómodo conmigo aquí, puedo ir a ver en otra parte de la tienda mientras tú buscas lo que necesitas, nos juntamos en la salida, te dejo en tu casa como planeamos y listo.
— ¿Cómo va el borrador de "Locura, amor y otras enfermedades"? —cambié de tema súbitamente mientras me ponía a rebuscar... Cualquier cosa que hubiera allí en el perchero que estaba a mi lado. Isabella soltó un bufido que preferí ignorar.
— Me sacas de quicio, lo sabes, ¿no? —sonreí sin poder evitarlo— Jasper es el encargado de ese borrador también, tú sabes cómo es él con estas cosas, se mete demasiado en su trabajo, muchas veces diría que él se cree el personaje principal. Me gusta eso de él. Las escritoras están realmente feliz con el siendo su editor.
— Sí, Jazz es realmente bueno en lo que hace, un poco meloso, pero pone todo de sí en su trabajo —suspiré con tristeza. ¿Cuándo iba yo a poder ejercer finalmente como editor? Estaba cansado de ser la secretaria, el chico de los mandados, la mascota... Como quisieran llamarme.
¡Yo también quería mostrar mi talento!
— ¿Sabes Edward?, he estado pensando acerca de tu trabajo en la editorial… —una pequeña luz de esperanza comenzó a verse al fondo del túnel— Y pienso que tal vez ya es momento de… ¡Oh Dios mío!
"Pienso que ya es momento de Oh Dios mío"
¿Qué clase de momento era ese?
— ¿Momento para qué? —me giré para obligarla a terminar aquella frase. Ella simplemente no podía dejarme así, simplemente no podía— ¿Isabella, me estas escuchando? ¿Bella?
— Edward, mira estas hermosuras… ¡Dios mío!, son hermosas y tan pequeñitas, son perfectas, simplemente perfectas ¿Qué es lo que piensas, Edward? —Isabella tenía en sus manos unas adorables zapatillas de color rosa con acabados en blanco, parecían estar hechas detalladamente a mano. Eran tan pequeñitas que las dos cabían perfectamente en su palma.
— Uh, están muy bonitas —desordené mi cabello con frustración. No podía darme por vencido, mí sentido arácnido me decía que ella estaba a punto de ofrecerme un nuevo trabajo que esta vez sería de mi agrado— Entonces, ¿qué era lo que estabas diciendo?
— ¿Diciendo? ¿Qué estaba diciendo? —Ni siquiera me prestaba atención, estaba ensimismada observando las pequeñas zapatillas de bebé— Creo que estas son las indicadas, sip, estas llevaré —suspiré con pesar y me giré para seguir buscando en el perchero— ¿Y ese suspiro?
— Ah, nada —y yo era el despistado aquí— Y, uhm, ¿tu amiga será madre de una niña? —le pregunté, cambiando el tema completamente, ya me había hecho demasiado ilusión. Seguí buscando alguna prenda de ropa que tuviera un color neutro ya que el bebé de Emm y Rose era muy chiquito para saber el sexo aún.
— ¿Amiga? —Isabella soltó una pequeña risita y negó con su cabeza— Amiga no, amigo… De hecho —me observó y volvió a sonreír— Amigos.
— ¿A-amigos? Amigos como… dos hombres, ¿amigos?
— Mhm —contestó perdida nuevamente entre la ropa de bebé. Fruncí el ceño tratando de imaginar un hombre embarazado de otro hombre. Lo único lógico era que uno de ellos fuera transexual, así como ese hombre Óregon que salió una vez en la televisión.
— ¡Buenas tardes! Bienvenidos a Baby's World ¿Hay algo en que pueda ayudarlos, papitos? — ¿Papitos? ¿Qué era eso? Isabella se sonrojó a mi lado. Abrí los ojos con asombro y ahora fue mi turno de sonreír con diversión.
— Mucho gusto, mi nombre es Edward —le tendí la mano amablemente a la dependienta que sonreía ampliamente hacia nosotros—. Verá, la señora aquí está un poco eufórica por todo esto, ya sabe, primeriza —la chica soltó una risita y asintió con entendimiento.
— Es normal cuando es el primer bebé, he visto muchos casos así ¿Hay algo en especial que quiera, señor? —me preguntó, su sonrisa un poco más grande de lo que estaba con anterioridad. Estaba a punto de contestar cuando sentí un leve apretón en mi brazo derecho.
— Yo quiero algo en especial, y eso es que nos dejes en paz —Isabella sonrió dulcemente a la chica— Ya sabes, las hormonas del embarazo, así que si nos disculpas —y con una última sonrisa y una mirada de vete-al-infierno-de-Dante la chica desapareció de nuestras vistas con un simple "Disculpen".
— Eso fue rudo de tu parte, ella no estaba haciendo nada malo, solo nos ofrecía su ayuda.
— Eres tan ingenuo.
— ¿Ingenuo, por qué? ¿Qué fue lo que hice ahora? —alejé mi brazo del calor de su mano lentamente mientras rebuscaba por última vez, en el último de los percheros con pequeñas poleritas.
Encontré una con una frase realmente genial.
"Come to the nerd side. We have Pi"
— Esa polera le quedaría mejor a uno de tus bebés, ¿no lo crees? —ignoró completamente mis preguntas con aquella frase. Isabella estaba asomada por sobre mi hombro mirando la polera que había escogido para el pequeño o pequeña.
Estaba demasiado cerca de mi persona, podía sentir su aliento chocar ligeramente con la parte posterior de mi cuello que mi camisa dejaba al descubierto. Tragué saliva y me aleje un poquito de su cercanía y calor corporal, se sentía demasiado bien para ser cierto y seguro.
Estar cerca de ella no era seguro.
— Yo… ¿estás segura de lo que vamos a hacer?
— ¿Por qué te gusta cambiar de tema tan repentinamente? A veces me cuesta seguir el hilo de nuestras conversaciones –rodó sus ojos y bufó— Creo que esa pregunta deberías hacértela a ti mismo, Edward. Si quieres podemos dejarlo, ¿quieres dejarlo? —No.
— Eh, yo…
— Mira, Edward, no me rebajaré a rogarte ni nada por el estilo. Esto es como una especia de beneficio para ti y una simple entretención para mí —se encogió de hombros restándole importancia a todo lo que decía y a la situación en sí. ¿Qué más da? Eddie es solo una entretención para ella— No es como si no tuviera algún hombre con quién follar. Una mujer tiene sus necesidades, y los hombres andan en busca de sexo por donde los mires, entonces…
— ¿Qué te parece si comenzamos mañana? ¿Estaría bien en tu apartamento?
Isabella sonrió triunfante y asintió.
— Será mejor que terminemos con nuestras compras lo antes posible, no quiero tenerte cansado mañana —Isabella rió y tomó las pequeñas zapatillas y el vestido entre sus manos—. Bien, con esto es suficiente para empezar, Jacob y Alec adoptarán una pequeña, están realmente emocionados con esto de ser padres así que espero y el regalo sea de su agrado.
Un momento.
Esperen.
¿Jacob y Alec?
— ¿Ja-Jacob y A-Alec? —pregunté sin poder salir del estupor en el que me encontraba.
¡Quién lo hubiera pensado!
— Sip. Jacob Black y Alec Leblanc —Isabella se giró hacia mí sosteniendo un pequeño vestidito de color blanco entre sus manos—. ¿No sabías que eran gays? —bueno, si rememoramos sobre ciertas actitudes del señor Black y el francés hacia Isabella…
— No, pues… No, nunca se me hubiera ocurrido, nunca siquiera se pasó por mi mente que fueran pareja.
— Claro que no —nuevamente rió y continuó hablando sin borrar la sonrisa de su rostro— Tú pensabas que Jacob, Alec y yo teníamos una especie de algo. Tienes una mente realmente sucia para ser virgen, chico —me observó con la diversión patente en todo su rostro y se giró para seguir buscando ropa—, pero pronto te encargarás de que eso cambie, ¿no, Isabella?
Tragué saliva y me sonrojé como siempre lo hacía.
Ignoré completamente el haber escuchado ese último comentario que había sido más que nada un susurro hacia su persona.
Estás a punto de caer en manos de la loba.
…
― ¿Jasper? ¿Qué es BDSM (2)?
Al comenzar la jornada de trabajo del día de hoy, Jasper me había dado un libro que él había editado un tiempo atrás para que me instruyera en las artes amatorias de una forma en la que estoy muy relacionado: la lectura. Al llegar a casa luego de las compras con Isabella y que mi boca me delatara una vez más apuntando una cita para mañana, había decidido que era hora de comenzar con la lectura del querido libro.
El nombre del libro era "Disculpa, ¿me dejas remojar mi pepino?"
No hice ninguna alusión a aquel título, ya estaba bastante traumatizado.
— ¡Joder, Edward! ¡Te dije que llegaras hasta el capítulo tres! —Jasper me gritaba al otro lado del auricular. Bufé y dejé el libro a mi lado sobre mi cama, donde estaba recostado.
— ¡Pero solo eran catorce mil quinientas palabras en los tres capítulos, Jasper! ¿Sabes cuánto tiempo me tomó terminar los tres primeros capítulos? Cerca de doce minutos, quince a lo más, ¿qué se supone que hiciera?
— Tu tarea era leer los tres primeros. Te dije que leyeras solo los tres primeros Edward, lo demás es demasiado para tu inocente mente, hazme caso y deja el BDSM de lado, concéntrate en el jugueteo previo y estarás bien.
— Mhmm —murmuré, pasando las hojas mientras sostenía el teléfono contra mi oreja con el hombro.
Era realmente extraño todo esto. Los primeros capítulos del libro, como bien lo dijo Jasper, se basaban en los rituales normales que se toman a la hora de realizar la práctica sexual. "La sonrisa vertical" se titulaba el primer capítulo que Jasper me había hecho leer, en él, te explicaban abiertamente como tratar a la mujer allá abajo. El segundo se llamaba "Sacándole punta al lápiz" y finalmente estaba el capítulo tres con "¿Eso fue todo?". Era como leer las instrucciones de cómo armar tu primer computador.
La verdad es que en cierto modo puede que me sirva de algo, tengo una memoria realmente buena a la hora de leer, ¡bendito sea Jasper y sus libros de introducción a la vida sexual!
Lo único relativamente malo del libro es que tenía muchas imágenes. Algunas imágenes eran realmente explicitas, era como tener el inicio de la página Redtube encuadernada. Descubrí que existen muchos tipos de aparatos femeninos, algunos están más arrugados, unos parecían simplemente desbordarse de la ropa interior, otros tenían demasiado vello púbico –fácilmente podías trenzarlos– y otros simplemente estaban tan calvos como la cabeza del Professor X, de X-men.
— ¿Jas-Jasper? ¿Por qué hay una imagen de una mujer atada? Ella parece estar sufriendo ¿Por qué deja que le hagan eso? —Jasper soltó un bufido al otro lado de la línea mientras yo seguía pasando páginas. A decir verdad la chica atada con cuerdas era una de las imágenes más suaves para lo que venía adelante.
— Te dije que no vieras eso ¿tan difícil es escuchar lo que te digo Eddie?
— ¡Ella tiene un bozal, Jasper! —susurré en shock—. ¡Jasper, le están insertando unas esferas de metal en su chofi! ¿Qué es eso? —Acerqué el libro un poco más a mi rostro y acomodé mis gafas— ¡Jasper, la están azotando! ¡Están pellizcando sus botones de pánico con unas pinzas! ¿¡Qué es todo esto!?
— ¿Sabes? No sé qué jodida mierda hacer contigo, eres tan terco como un niño. ¡Te dije que no lo vieras, ahora aguántate! ¡Ojalá Bella tire de tus pezones como muestran en esa imagen para que aprendas de una puta vez a no desobedecer! —solté un leve gemido y llevé inconscientemente mi mano libre a mi pecho.
Tranquilos, nadie tirará de ustedes con unas pinzas.
— Ella no hará eso Jasper —le dije enfurruñado y con un poco de miedo— N-no lo ha-hará… No lo hará, ¿cierto? —La línea quedó muda por unos segundos y comencé a impacientarme— Jasper, ella no hará estas cosas que salen aquí, ¿cierto?... ¡¿Cierto?!
— Pues, eso no lo sabemos campeón, puede que Bella sea una chica traviesa que le guste la dominación, no sabemos sus preferencias a la hora de tener sexo. Si quieres yo puedo probar con ella antes, es más, me prestaría desinteresadamente para recibir unas nalgadas de su parte.
— No me gusta esto Jazz, no quiero esto —en la esquina de la página salía un collar que parecía hecho para caninos, solo que abajo como pie de la imagen decía "collar de sumisión"— ¿Tendré que usar un collar de sumisión? —pregunté con pánico. ¡Yo no estaba preparado para estas cosas! Jasper soltó un suspiro con resignación.
— Quema ese jodido libro, ¡ahora!, y nunca más hablemos de él.
— Pero, espera, yo aún quiero saber que es la lluvia dorada —Jasper hizo un sonido estrangulado que ignoré por completo cuando leí la definición de eso— Demonios. Dime que no es cierto, es imposible, dime que ellos no se orinan entre sí Jasper, yo nunca podría…
— ¡Quema el puto libro ahora Edward Cullen o yo mismo iré a tu departamento y te lo insertaré en el culo!
— ¿Sabes? Acabo de leer que hay mujeres que pueden introducir toda su mano dentro de sus aparatos reproductores y también por viaducto anal, se le llama fisting. ¿Si quisieras insertar este libro en mi trasero también se le llamaría así?
— Eso es todo. Estoy en tu hogar en cinco minutos. Ve preparando ese trasero tuyo, ya verás que no tiene nada que ver con el fisting. Oh, amigo, te dolerá como los mil demonios y yo disfrutaré de eso —y la línea comenzó a marcar como colgada. Fruncí el ceño y dejé el libro de lado por un momento.
Él no lo haría, ¿cierto?
¡Era su culpa por prestarme este tipo de libros!
Solo me quedaba rezar para que Isabella fuera como una mujer común y corriente con respecto al sexo. Por ningún motivo iba a aceptar tortura alguna, se supone que esta experiencia es placentera. ¿Cómo pueden sentir placer del dolor? ¡Dios!, y yo era el de la mente extraña, cuando existe gente así en el mundo. Cada quien con sus gustos, solo alejen las pinzas de mis pezones y no me meteré con los pro BDSM.
— ¡Aquí estas jodido idiota, dame ese libro ahora! —Jasper estaba como un poseso en el umbral de mi puerta, su mano estirada esperando que le entregara el libro— Edward, estoy esperando amigo, no me hagas acercarme a ti.
— ¿Por qué debo entregártelo? Fue un regalo de tu parte. Lo que se da no se quita —y le saqué la lengua infantilmente mientras escondía el tomo tras mi espalda.
— Estás perdido, ¡juro nunca más regalarte un libro! —y el muy animal se lanzó sobre mí. Estuvimos forcejeando un buen rato en el suelo de mi pieza, él simplemente no me iba a quitar mi libro, por muy morboso que este fuera.
Era el primer regalo que recibía de algún amigo.
Pero no era necesario decírselo a Jasper.
Un carraspeo nos sacó de nuestra pelea de infantes. Jasper enserio estaba tratando de meter el libro por mi trasero, enserio. La posición en la que nos encontrábamos era algo incómoda, teniendo los pantalones en las rodillas gracias a mi querido amigo y su literal amenaza. Observé hacia la puerta donde estaban Emmett y Rosalie observándonos como bichos raros.
— Eh, hola —Jasper saludó con su mano a mi familia— Jasper Whitlock, amigo del idiota de aquí.
— ¿Amigo? —Emmett frunció el ceño y se acercó a nosotros con una mirada suspicaz— ¿Estás seguro de que no eres su novio? Eres la primera persona externa a la familiar que logra verlo con menos ropa de la debida… Espera, ¿estás seguro de que no eres su futuro esposo?
— Tú debes ser Emmett —Jazz sonrió a mi hermano—. Lamento decepcionarte pero tu hermano nunca podrá tener una hermosura como yo de novio. Soy muy caliente para él, lo siento —Jazz le guiñó un ojo a Rosalie rápidamente y luego continuó hablando hacia Emmett—. Pero si hablamos de ti, sería otra cosa guapo…
— ¡Al fin tienes un amigo chévere Eddie! ¡Me agrada este chico! —Emm soltó una enorme carcajada— Ella es mi novia, Rosalie —Rose se acercó a Jasper y le dio un beso en la mejilla a modo de saludo—, y este de aquí es el piojo de la familia —Mi hermano colocó la mano sobre el vientre de Rosalie, sin borrar la sonrisa de su rostro.
— Edward me habló de ello, ¡felicidades! —Jazz les sonrió sinceramente— Y ahora, si me permiten, este libro —Mi amigo levantó el libro de la discordia que sostenía en su mano derecha—. Debe guardarse ahí —y esta vez apunto mi trasero.
— Emmett, ayuda a tu hermanito —traté de hacer un puchero para ser más convincente.
— Uh, no me meto en sus cosas de chicos.
— ¡Emmett no seas un mal hermano!
— Sigan en lo suyo chicos, nadie los interrumpirá —ambos se despidieron de nosotros y cerraron la puerta tras de sí para darnos privacidad. Sonaba tan… Extraño eso.
— Bonita ropa interior, huh —Jasper hizo un gesto con su cabeza apuntando mis bóxers de Superman— Bien, ahora ¿en que estábamos?
— ¡Te regalo el libro de vuelta, pero aléjalo de mi parte trasera!
— ¿Ves? Era sumamente fácil —me dio un golpe en la cabeza con el libro suavemente— Solo necesitabas decir eso. Desde ahora en adelante te mantendrás alejado de este tipo de libros, ¿me oíste?
— Pareces mi padre, Jasper.
— Entonces deja de comportarte como un niño, ¡zopenco! No sé qué clase de ejemplo le darás a tu sobrino, será como si tuvieras su misma edad, estoy seguro de eso.
— Bueno, podré jugaré con él —subí los pantalones rápidamente y me desparramé sobre mi cama, con los brazos cruzados por sobre mi pecho—. De todas formas ya sé lo que es BDSM, es algo que también le enseñaré.
— ¿Ah, sí? ¿Enserio le enseñarás a tu sobrino que es el BDSM? ¿Estás loco?
—¿Por qué? ¿Es que nunca has jugado WoW? —Jasper me miraba sin entender una pizca de lo que le estaba hablando. Rodé mis ojos y le expliqué— BDSM: Blue Dragon Scale Mail, yo utilizaba ese char cuando jugaba World of Warcraft, o como dije anteriormente, WoW. ¿Cómo no me di cuenta antes de lo que era?
Jasper llegó a llorar de tanto reír.
No logré entender porque lo hacía.
(1) Es un sistema operativo, como Windows, Mac, entre otros.
(2) Bondage, Dominación, Sumisión y Sadismo, Masoquismo (No se para que se los pongos si estoy seguuuuuuura de que todas saben que es el BDSM, cochinonas)
¡Buenas tardes!
Aquí vengo con el capítulo 14, ¡espero les guste! al principio había quedado más corto, y luego pensé que algo le faltaba, no me había gustado, pero con unos arreglines quedó como yo quería gracias al cielo. Como ven, ya se resolvieorn algunas cosillas, si, Rosie estaba embaazada y el pobre Emmett ha pagado con las consecuencias de los cambios de humor que esto conlleva XD y... tenían razón sobre Alec también, no recuerdo si alguien me pregunto si Jake era gay, pero creo que si lo hicieron ¡Felicitaciones a las que le achuntaron! lawl, en fin, Isabella solo quería hacer sufrir a nuestro Eddie ya que los chicos juegan para el otro bando. En el siguiente capítulo Edward comenzará con sus lecciones (?) pobre pequeño, no sabe la que le espera XD como siempre les agradezco sus lindas palabras y su apoyo, no saben lo feliz que me hace que les guste y se rían con todas las tonteras que escribo :) les contestaría una a una los rr, enserio, pero las que me conocen saben lo pajera, o floja, que soy, así que perdonen por eso, pero los leo cada uno de ellos y se los agradezco un montón XD
¡Muuuchas gracias por sus hermosos reviews, alertas y favoritos!
Todas ustedes son un amor con el apoyo que me dan y sus lindas palabras, no me queda nada mas que decir :)
~ Lamb.
