Disclaimer: La trama es mía, Stephenie Meyer igual lo es ya que la compré por Ebay, por ende, Crepúsculo me pertenece (?).


Primerizo.

Summary: ¿Quién es el bebé de mamá? ¿Quién obtuvo su primer trabajo? ¿Quién consiguió su primera erección con una mujer real? Ah sí, yo, el pequeño Eddie. Veinticuatro años bajo la sobre protección de mi familia para que un trabajo lo cambie todo. La boca del lobo… ¿O loba? Todos Humanos. Bella&Edward


Gracias a Diana Méndez (TheDC1809) Beta de FFAD (www .facebook groups / betasffaddiction ) porque de ahora en adelante me ayudará a corregir los capítulos, así que los "peors" pasaran a ser los "peros" que corresponden.


Capítulo 16: Las primeras inseguridades de Eddie.


— ¿Isabella? —susurré. No estaba completamente seguro sobre su estado de lucidez, podría haberse quedado dormida después de girarse al lado contrario de la cama y permanecer quieta ahí hasta ahora, cuando decidí hablar— ¿Isabella? ¿Estás durmiendo?

— No, Edward, estoy mirándome los parpados por dentro —soltó un bufido y se giró hacia mí, con la somnolencia en su rostro— ¿Qué quieres?

Tenía el ceño levemente fruncido y sus ojos estaban realmente pequeños debido al cansancio.

Después de la sesión de besos, Isabella me sugirió que me quedara en su casa, ya que se había hecho tarde. Me negué insistentemente, recordando cierta escena con Rosalie durmiendo en la misma cama que yo, pero he sabido aprender que Isabella no recibe un no como respuesta.

Luego de discutir sobre yo durmiendo en el sofá y como ella se negaba rotundamente –y venciendo nuevamente en la pelea– se había metido bajo las mantas, se había puesto en su costado derecho y había volado al planeta de los sueños.

Y ella no había dicho buenas noches.

Yo no podía dormir sin mis buenas noches.

— Edward, tengo mucho sueño, mañana debemos levantarnos tempranos para ir al trabajo, ¿qué carajos quieres? —fruncí el ceño mientras la observaba detenidamente. Todo había estado tan bien hasta que su humor se había vuelto apestoso, ¿era necesario ser tan ruda?

— Yo… Nada, no quiero nada, l-lo sien-siento —sentí mis mejillas tornarse rojas mientras me giraba para darle la espalda y dormir.

¿Tanto era pedir un simple "Buenas noches, Edward"?

Parece que sí.

Un extraño peso se instaló en medio de mi pecho, un poco más hacia la izquierda, por ahí donde se encontraba aquel músculo bastante conocido que latía sin cesar. Fruncí el ceño e inconscientemente comenzó a fregar mi pecho, tendría que ir al doctor para saber de qué iba este extraño dolor. Nunca me había sucedido con anterioridad.

Y luego, algo increíble sucedió.

Mientras yo estaba concentrado en la molestia que sentía en mi pecho, un pequeño brazo apareció desde atrás mío y rodeo mi cuerpo. La mano de Isabella cayó sobre la que yo tenía sobre mi pecho, y tomándola entre la suya la ubicó en mi estómago con delicadeza.

Sentí su suave aliento golpear mi lóbulo derecho.

— Duérmete y deja de joder… —asentí, haciendo una mueca con mis labios— Y… ¿Edward?

— ¿Sí, Isabella?

— Buenas noches —murmuró antes de dejar un casto beso en el hueco detrás de mi oreja.

Una boba sonrisa se posó en mis labios, y antes de que Morfeo me tomara bajo su manto, sin explicación alguna aquella molestia que había sentido antes se había evaporado como por arte de magia.

— ¿Suspirando otra vez? —alcé mi vista, el señor Black estaba frente a mí con una gran sonrisa en su rostro— Ni siquiera te has dado cuenta cuanto tiempo he estado aquí esperando que salieras de tu ensoñación —sentí mis mejillas colorearse poco a poco— Tranquilo, no haré ningún comentario al respecto —me guiñó un ojo como si estuviera guardándome un secreto— ¿Isabella está en su oficina?

— Uh, si, Isabe… —carraspeé incómodo y acomodé mis gafas ante su divertida mirada— La señorita Swan está en su oficina, señor Black, ¿desea que lo anuncie?

— Por favor, chico —asentí y tomé el teléfono para darle el comunicado a Isabella.

Isabella Swan.

Uh, ¿señorita Swan? El señor Black está aquí, ¿le comunico que puede entrar a su oficina?

Hola, Isabella, ¿cómo estás? Bien, gracias, ¿cómo dormiste? Bastante bien gracias a cierto caballero que parece una estufa humana, ¿qué tal tú Edward? ¿Cómo pasaste la noche?

— Se-señorita Swan, no creo que sea el momento…

¿Estás sonrojado, Edward?

— Se-señorita Swan…

¿Quieres venir a mi oficina? Sabes, creo que tenemos un poco de tiempo para seguir practicando… —su tono de voz era sugerente, no pude evitar sonrojarme más, ¿tenía que hablar de esto cuando había alguien presente? Incluso y cuando el señor Black no podía escuchar la conversación, su insistente mirada sobre mi persona me tenía de los nervios.

— Isabella Swan, deja de joder al muchacho, en cualquier momento explota de lo rojo que está ¿qué suciedad le estas proponiendo? —El señor Black se había apoderado del teléfono en un momento de descuido— ¿Sabes que puedes acusarla de acoso sexual, cierto chico? —solté una pequeña risita nerviosa y asentí levemente— Bien… ¡Ya oíste Isabella! Déjalo respirar… enseguida entro primor, nos vemos —colgó el teléfono y volvió a guiñarme un ojo—Ten cuidado donde te metes, Cullen… Bella es una mujer de armas tomar, así que ve preparándote para eso.

Me quedé medio aturdido con su consejo, era como si él supiera lo que sucedía entre Isabella y yo. Bueno, no era tan extraño tampoco, si nos ponemos a pensar en que yo se lo conté a Jasper porque él es mi amigo, por ende, Isabella pudo habérselo contado al señor Black, ya que este es su amigo.

Ah, ahora todo tiene su lógica.

Campo seguro.

— Edward —apreté los ojos con fuerza y escondí mi cabeza en la almohada— Edward, despierta —ignoré completamente esa voz que quería sacarme de mi sueño— Me harás utilizar otra técnica…

Cuando pensé que finalmente había desistido y me dejaría dormir solo unos minutos más, sentí como repartía delicados besos a lo largo de mi cuello. La piel se me puso de gallina enseguida al sentir su suave contacto. Isabella se tomaba su tiempo y era la peor técnica que podría utilizar. ¡Vamos! ¿Quién iba a querer "despertar" con ella haciendo eso? Podría fingir que estaba durmiendo por el resto del día.

— No te pases de listo, Edward —murmuró contra mi oído, mandando escalofríos a todo mi cuerpo. Puede que en la mañana uno este mucho más sensible sexualmente hablando. Y puede que ella haya encontrado una de mis zonas erógenas.

Isabella tenía que dejar de besar el hueco tras mi oreja.

Piensa en otra cosa, Eddie.

En seres mitológicos como los unicornios.

Emmett viendo "My Little Pony".

— ¿Qué horas es? —le pregunté, sin sacar la cabeza de la almohada.

— La hora de levantarse, debemos llegar al trabajo, Eddie —bufé enfurruñado. Ella era la jefa, ¿no podía decir simplemente que estábamos enfermos o algo?— Y tienes que irte antes, no pueden vernos llegar juntos.

Ah, claro.

Lo habías olvidado, Edward.

Me tensé ante la verdad de la situación y salí de la cama mientras asentía en su dirección. Cuando me di cuenta de que aún estaba solo en mi ropa interior, la vergüenza bajó a mí de golpe, agarrando las sábanas para cubrir mi cuerpo ruborizado, me encaminé hacia el baño con la risa de Isabella de fondo.

"Y tienes que irte antes, no pueden vernos llegar juntos."

Primer punto: ella era mi jefa. Los jefes simplemente no podían hacer estas cosas con sus empleados. Si yo fuera un mal hombre podría demandarla simplemente por abusar de mi integridad. Pero nadie lo haría, ningún hombre, nerd o no, demandaría a una mujer como Isabella.

Segundo punto: yo era Edward Cullen y ella era Isabella Swan. Yo era el perdedor de la secundaria y ella era la porrista popular. El cliché de todos los tiempos. La Bella y la bestia.

No había nada más que decir.

— ¿Quién querría ser vista contigo? —murmuré a mi reflejo en el espejo. Mi cabello estaba indomable, lamentablemente había dejado la gomina en mi apartamento. Mis ojos estaban completamente entrecerrados debido a la falta de visión, me calcé las gafas rápidamente para quedar incluso más decepcionado de mi apariencia.

Era una completa desilusión.

Isabella parecía recién sacada de una sesión fotográfica para una de esas revistas que Rosalie lee en casa: Vogue, Cosmopolitan, Vanity Fair... Su cabello ondulado estaba desordenado, lo cual le daba un salvaje aspecto. Sus labios rosa estaban un poco hinchados y sus ojos brillaban tenuemente debido a la somnolencia.

Y luego estaba yo.

— Hola, feo —saludé al "jorobado de Notre Dame" que estaba en el espejo.

Bueno, no había nada que pudiera hacer.

Nunca me había preocupado de mi apariencia anteriormente.

No es que fuera la persona más fea del mundo...

Pero ya saben, las gafas siempre son las culpables. Los chalecos de lana y las camisas. El cabello peinado y el cerebro te quitan ciertos puntos. Las mujeres tienen algo con los hombres idiotas, muchas veces creí que tal vez les daba miedo alguien que sí pudiera hacer dos cosas a la vez, como caminar y mascar chicle al mismo tiempo, al igual que ellas. Luego llegué a la conclusión de que eran un completo misterio y preferí alejarme de esa rama.

Mamá y papá dicen que el amor es aceptar a alguien por como es, quererlo con sus defectos y virtudes.

Lo de adentro es lo que importa.

Esa es la mentira más grande que me han dicho después de hacerme creer que podría ganar un premio nobel con uno de mis trabajos cuando iba en primaria, "Beneficios de comerse los mocos".

Por eso tampoco entendía muchas veces lo que pedían. Siempre salían en las películas, libros y la misma televisión en sí. Llorando por hombres que jugaron con ellas en su vida, aquellos que solo buscaban un touch and go y que le rompieron su corazón.

Pero estoy cien por ciento seguro de que nueve de cada diez mujeres que llora por un idiota, tiene a otro aún más idiota esperando por ella.

¿Y qué es lo que hacen?

Friendzone.

"Te quiero, pero como amigo"

"Eres como un hermano para mi"

Y en esa categoría estaba yo desde que tengo uso de razón.

Un pequeño "pop" me sacó de mi divagación. Concentré mi atención en la pantalla del computador que estaba frente a mí, donde la pestaña de Facebook parpadeaba cambiando de color. El nombre de Jasper se leía. Cuando abrí la ventana de la conversación no pude evitar soltar una pequeña risita.


Jazz Whitlock: ¡Joder,Edward! La he cagado. Alice va hacia la oficina de Isabella. ¡Joder!, amigo la he cagado hasta el fondo, la he cagado tanto que me he cagado hasta los pies, tienes que detenerla.


Jazz Whitlock: Edward, contesta el puto mensaje ¿qué mierda estás haciendo? ¡La he cagado hombre! ¡Literalmente! ¿Dónde están los putos amigos cuando los necesitas?


Jazz Whitlock: Creo que necesitaré tu bolsita de papel, no puedo respirar…


Edward Cullen: Tranquilízate, Alice aún no aparece por aquí ¿qué fue lo que hiciste esta vez, Jasper?


Jazz Whitlock: ¡Al fin das señales de vida! ¿Es que acaso esta follando con Isabella en la oficina también?


Edward Cullen: Estábamos hablando de ti y de Alice…


Jazz Whitlock: Luego me contarás los sucios detalles ;)


Edward Cullen: Demonios, Jazz, no cambies de tema, ¿qué fue lo que hiciste?


Jazz Whitlock: Puede que le haya dicho que era hora de dar el siguiente paso. Puede que ella haya pensado que me refería a las etiquetas, ya sabes, "novio y novia". Y puede que yo le haya dicho que no era un jodido idiota como para amarrarme alguien, solo puede.


Edward Cullen: ¿Jasper?


Jazz Whitlock: ¿Sí, Eddie?


Edward Cullen: Eres un jodido idiota.


Jazz Whitlock: .l.


Rodé mis ojos ante lo infantil de Jasper con el último ícono que me envió. Pero yo estaba en lo cierto, demonios, el solo podía pensar en sexo. ¡Pobre idiota!, no sabía qué hacer, ya que me había dicho que Alice realmente le gustaba… Y me pedía consejo a mí, el tipo con más experiencias en la vida.

Estaba a punto de responderle a Jasper cuando el sonido de unos tacones a máxima velocidad me dejó a mitad de camino. Alice apareció por el pasillo luciendo furiosa, no quise hacer comentario alguno sobre lo rojo que se encontraban sus ojos. Podíamos dejarlo en que la pobre sufría de alergias. Su mirada se cruzó con la mía e hizo un intento de sonrisa.

— Hola, Edward —murmuró amigablemente, acercándose a mi escritorio— ¿Está Isabella disponible? —Alice sostenía entre sus temblorosas manos un fajo de hojas que parecían un borrador.

— Hola, señorita Brandon. La señorita Swan se encuentra ocupada en estos momentos, ¿le gustaría esperarla? —una pequeña sonrisa se formó en sus labios y asintió. Tomó asiento en uno de los sofás que se encontraban frente a mi escritorio.

Cerré la página de facebook rápidamente, ignorando por completo los mensajes de Jasper. Al levantar mi vista, Alice tenía sus grandes ojos entrecerrados me observaba de una extraña manera, como si estuviera concentrada pensando en algo que me incluía en ello. Me puse nervioso debido a su intensa mirada y en un descuido boté uno de los portalápices de Batman que tenía sobre el escritorio.

Alice soltó una pequeña risita que trajo el rubor a mi rostro.

— ¿Edward? —Me llamó cuando acomodé el último lápiz— Tú estudiaste para ser editor, ¿no es así? —Asentí en su dirección, haciendo una mueca con mis labios— ¿Qué dirías sobre trabajar en un borrador para mí?

Mis ojos se abrieron de par en par.

Me quedé en shock.

Estaba sudando por completo.

Finalmente había llegado mi hora para brillar.

El momento dorado de Eddie.

— ¿E-está se-segura? —tenía que preguntárselo— ¿L-la editorial no l-le ha asignado u-un editor? —sus ojos llamearon ante la mención de eso y ahí lo supe. Jasper era su editor.

— Completamente segura, Edward —sonrió, escondiendo la rabia que sentía dentro— Estoy segura de que Isabella no tendrá problema con ello —se puso de pie y camino hasta quedar frente a mi escritorio— ¿Qué te parece si empezamos ahora? Le dejaré una nota a Isabella, no creo que se desocupe tan pronto, cualquier cosa, si llegase a llamarte la atención por esto, dile que todo recae en mí. ¿Crees que pueda contestar el teléfono? —asentí, sin poder creerlo aún.

Al fin iba a editar algo.

— ¿S-s-señorita S-S-Swan?

¿Qué te ocurre? Estas más tartamudo que de costumbre, eso solo quiere decir que algo te puso jodidamente nervioso, ¿estás bien? —la línea se quedó en silencio por unos segundos— ¿Llamó mi padre, Edward? —pude notar el nerviosismo y la preocupación en su voz. Carraspeé tratando de sacar voz.

— N-no, nada de eso, s-siento preocuparla s-señorita Swan —comenté apenado— La señorita Brandon quiere hablar con usted por unos cortos segundos.

Esta bien, pásame a Alice —soltó un suspiro lleno de alivio antes de hablar— Y ¿Edward? No vuelvas a preocuparme de ese modo.

— Lo siento mucho.

Luego de entregarle el teléfono a Alice, ambas se enfrascaron en una acalorada discusión. Isabella estaba algo reacia conmigo haciendo el trabajo de editor. Sentí un pequeño malestar ante su falta de confianza en mis capacidades. Luego de una muy buena persuasión por parte de la señorita Brandon, finalmente Isabella había dado el "sí" para nuestro pequeño proyecto.

Alice se giró hacia mí con una radiante sonrisa.

— Todo listo —me dijo feliz. Me puse de pie rápidamente y llegué a su lado, estaba realmente emocionado. Alice enganchó su brazo en el mío y habló— Solo tenemos una condición por parte de Isabella —la observé curiosa ante eso—, regresarte en una pieza.

Rodé mis ojos ante la exageración de Isabella, lo que causó la risa de Alice.

Bien Edward, puede que no seas un modelo de Calvin Klein, pero editar sí que lo sabes hacer.

"El Novato"

El nombre de la historia se me hacía un tanto familiar con ciertas experiencias de mi vida diaria, que omitiré, para fines propios. Pero no solo era el nombre, porque mientras más leía el borrador, más absurdas coincidencias encontraba con mi propia vida, con toda ella.

Edwin era un geek que llegaba a trabajar por primera vez en una de las empresas más influyentes de software que reinaba la ciudad de Nueva York. Cuando va a conocer a su jefe el gran magnate, se da cuenta de que en realidad no era un él, si no una ella. Annabella era pretenciosa, carismática y la mejor en su trabajo, pero desde que Edwin había entrado a trabajar en su espacio, su mundo comenzó a desordenarse.

Levanté la vista unas cinco veces. Del borrador hacia la sonriente Alice que estaba sentada frente a mí en el café.

— ¿Qué sucede? —me preguntó, haciéndose la inocente.

— ¿Quién escribió esto? —le pregunté, entrecerrando mis ojos. Sus mejillas se tiñeron de un suave color carmín— ¿Señorita Brandon? ¿Usted es la dueña de este borrador?

— Si sirve de algo, no es mi completa culpa —se excusó, levantando ambas de sus manos— Tu querido amigo también puso de su cosecha aquí —rodé mis ojos, era de esperarse algo así— ¿Qué dices? ¿Te animas?

— ¿A editar la historia de mi vida? —Alcé una de mis cejas con escepticismo— No me puedo negar, tal vez sea mi primera y última edición en la vida, si sigo siendo el secretario de Isabella por siempre —me encogí de hombros restándole importancia, después de todo, quién mejor que yo para editar mi día a día.

¡Yay! Esto va a ser emocionante —Alice dio una pequeñas palmaditas, entusiasmada— Ahora, sigue leyendo para que vayamos viendo lo que tendremos que arreglar, ¿sí? Iré a por otro café.

Comencé a leer el borrador mientras me tomaba mi café, con todo el tiempo del mundo. Mi ceño se fruncía de vez en cuando debido a algunas extrañas descripciones que aparecían en él. Eran cosas como "sus deslumbrantes ojos verdes" "su hermosa sonrisa" "la calidez que emanaba" "esa perfecta nariz recta" ¿Qué demonios? El sonido de la silla frente a mí siendo corrida me sacó del ensimismamiento en la lectura, levanté mi vista y arreglé mis gafas.

— ¿Por qué tienes el ceño fruncido? —me preguntó frunciendo también el ceño.

"Edwin tenía una encantadora apariencia de la cual no se daba cuenta. Sus ojos brillaban como dos esmeraldas y la calidez que estos lucían era avasalladora. Tenía un rostro prolijo del cuál no era consciente y una sonrisa que podría sacar más de un suspiro si se lo propusiera" —Alice me observaba con la confusión en su rostro. Entorné mis ojos y resoplé— "Una sonrisa que podría sacar más de un suspiro" ¿Enserio? ¿Quién es este Edwin?

— Eh, ¿tú? —la confusión aún se veía en su rostro.

No pude evitar reír de las ocurrencias de Alice y Jasper sobre mi persona.

— Ustedes están locos, yo definitivamente no soy así, ¿en que estaban pensando?

— Estas equivocado, Edward —una dulce sonrisa se posó en sus labios— Solo que no eres consciente de ello.

— No, ustedes simplemente necesitan gafas.

Y volví a reír.

¿Mis ojos como dos esmeraldas?

¿Un rostro prolijo?

¿Una sonrisa que saca suspiros?

Bah.

Tal vez sería verdad si volviera a nacer.

Tal vez, si arreglaba algo por aquí…

Mirando mi reflejo en el espejo comencé a analizar seriamente que cambios podría hacerle a mi apariencia para verme un poco más… Agradable para la vista. Mi cabello estaba completamente aplastado, había dejado la gomina hace tiempo ya que aún no iba al peluquero y debido a su largo me era imposible fijarlo. Tal vez si lo desordenaba un poco…

Mhmm.

Parezco una endemoniada escoba.

¿Y si me quitaba las gafas y trataba de mantener mis ojos abiertos por más de diez segundos? Era todo un reto ya que instintivamente se entrecerraban para tratar de enfocar los objetos a mi alcance. Al tratar de dejar las gafas sobre el lavabo, pasé a llevar "algo" con mis manos.

El objeto no identificado aterrizó en el suelo causando un sonido desagradable.

— ¿Edward? ¿Qué demonios fue eso? —Isabella golpeó la puerta del baño con sus nudillos. Traté de agarrar mis gafas pero no las encontraba. Bien hecho Edward, volví a botar más cosas causando un completo desorden— ¿Por qué te demoras tanto en el baño? ¡Pareces una chica, joder! ¿Qué tanto te arreglas? —Isabella abrió la puerta de un tirón. Yo aun me estaba observando en el espejo— ¿Qué estás haciendo? ¿Tu momento ególatra del día? —se quedó en silencio por un momento, tuve que entrecerrar mis ojos para enfocar su rostro— ¿Qué le has hecho a mi baño?

— Uh, yo… ¿N-nada? —murmuré, avergonzado.

— ¿Por qué te quitaste las gafas? —me preguntó, acercándose a mí y poniendo mis gafas cuidadosamente sobre el puente de mi nariz— ¿Qué le hiciste a tu cabello? —murmuró un tanto divertida, pasando su mano suavemente por mi cabellera— Me gusta.

— ¿E-enserio? —le pregunté, con un entusiasmo que tenía que pasar desapercibido pero no alcancé a lograr el cometido. Me sonrojé cuando Isabella me sonrió con diversión y volvió a acariciar mi cabeza como si fuera un gato doméstico.

— ¿Qué estabas tratando de hacer, Edward? —ahora su voz se escuchaba dulce, pero la diversión aun no se borraba de sus expresivos ojos.

— Yo…

¿Qué quería que le dijera?

«Isabella, estaba tratando de cambiar la apariencia de ratón de biblioteca que tengo por algo mas visualmente agradable para las chicas… Para ti"

Nope, no podía morir aún, y lo haría si decía eso, además, necesitaba ver la película Los Vengadores II.

— ¿Edward?

— Yo…

— ¿Tú, qué?

— Yo solo estaba tratando —me encogí de hombros y abrí la llave, mojando un poco mis manos para así poder arreglar mi cabello— Pero es un caso perdido, no importa.

— ¿Qué estabas tratando, Edward? —me preguntó con confusión, siguiendo mis movimientos con sus ojos.

— De… De lucir un poco más… No sé, ¿agradable? —su ceño fruncido hizo que soltara un bufido de exasperación. Isabella arqueó una de sus cejas y me arrepentí inmediatamente— Lo siento. Yo solo quería ver si podía lucir un poco más agradable a la vista.

— Estabas… ¿Estabas tratando de cambiar tu apariencia? —una pequeña risita escapó de sus labios me sentí un poquito mal por ello— Discúlpame —me dijo apenada, pero se notaba que estaba tratando de aguantar la risa.

— Ríete, no me enojare por eso. ¿Sabes? En secundaria… en realidad, casi a lo largo de mi vida la gente se ha burlado de mí. Por mi cabello, por mis enormes gafas, la forma en que hablo, en que visto, en fin, un sinfín de cosas.

— Edward… —Isabella tiró de mi mano devuelta hacia la habitación— Las personas son crueles, siempre lo serán —sonrió y rodó sus ojos—, me incluyo en ese tipo de personas. A veces lo hacen solo por un morbo personal, como también puede hacerlo porque simplemente no ven sus propios defectos.

— Lo sé —le contesté— Pero yo… No entiendo, no te entiendo.

— ¿Qué no entiendes?

Isabella tenía un espejo forjado en plata de cuerpo completo justo frente a su lecho. La coloqué en medio de este para que se viera completa y yo me acomodé tras ella. Era todo tan obvio viéndolo de este ángulo.

— Mírate, eres hermosa —le dije, posando suavemente mis temblorosas manos sobre sus hombros— Puedes tener a cualquier hombre que quieras. Puedes tener un hombre de verdad, Isabella ¿Qué es lo que estás haciendo conmigo en tu tiempo libre cuando puedes tener a quien desees? —sus ojos conectaron conmigo a través del espejo, una chispa de rabia se encendió, lo cual me descolocó.

— Eres tan ciego, no sé para qué carajos tienes esas gafas ¡No te sirven de nada! —Diablos, la había hecho enojar ¿dije algo que no debía? Isabella intercambió nuestros lugares y se puso a un costado mío— Mírate Edward, pero mírate bien —le hice caso, y desvié mi vista hacia el gran espejo— ¿Sabes que es lo que veo?

— Eh… ¿No?

— Veo a un inocente muchacho que no se ve con claridad a sí mismo —ignoré el hecho de que hablara como si ella tuviera mil años más que yo— Un chico con un cabello de un exótico tono cobrizo —exóticos eran los pavos reales— Un chico con una sonrisa que derrite a cualquiera —me sonrojé ante sus palabras de ánimo— Que aun se sonroja al escuchar unos mundanos cumplidos, que lee cómics, que no se pierde un capítulo de su serie favorita, que ama los libros tanto como yo, que daría su vida por su familiar— Isabella soltó una risita y continuó— Sí, puede que tu familia te consienta mucho, eres su pequeño, pero a pesar de todo… —Isabella se giró un poco, sujeto mi brazo y me observó a través del espejo— Veo un hombre, Edward, un hermoso hombre tanto por dentro como por fuera.

Me quedé mirando la imagen que me daba el espejo frente a mí tratando de encontrar en ella todas las cosas que Isabella me decía. Tratando de pensar, también, en como todas esas palabras dulces que estaba diciendo, que, según ella, eran verdades que yo no lograba ver, me convertían en un hombre.

— Creo que estás equivocada… —susurré.

— Nope, lo que pasa aquí es que tú necesitas cambiar tu oculista —se empinó en la punta de sus pies y dejó un cálido beso sobre mi mejilla— Mi tiempo libre se ha vuelto mucho más interesante desde hoy, que no te quepa duda.

— Yo no soy interesante, soy aburrido.

— No lo eres, eres de lo más gracioso —una enorme sonrisa estaba dibujada en sus labios.

— Creo que la que necesita una visita médica eres tú —Isabella rodó sus ojos y golpeó mi brazo ligeramente.

— Tal vez, pero aún así me gustarías —me guiñó un ojo y me dejó allí, parado frente al maldito espejo y tan rojo como la manzana que comió Blanca Nieves.

Ella pensaba que yo era "hermoso".

Y le gustaba, aunque fuera un poco.

Mhm, podríamos dejar la visita al médico para más adelante.

— ¿Edward? ¡Edward!

— ¿Uh? —moví mi cabeza, volviendo al presente. Alice me miraba con sus cejas juntas, una de sus pequeñas manos se movía incesantemente cerca de mi rostro.

— ¿Por qué estás sonrojado? —me preguntó con suspicacia— ¿Qué estabas recordando, Edward?

— ¿Yo? N-nada —murmuré, sonrojándome aún más al recordar ese momento que había tomado lugar en la mañana.

— Vale, dejémoslo así… Por ahora —una espeluznante sonrisa apareció en su rostro, y por un momento me recordó a Jasper y sus planes para sacar cualquier tipo de información de mi sistema— Entonces, ¿quieres cambiar la forma en la que te describimos? ¿Qué es lo que tienes planeado?

— Yo…

"Veo un hombre, Edward, un hermoso hombre tanto por dentro como por fuera."

— ¿Tú?

— Eh, dejémoslo así, ¿está bien? —Alice asintió encantada— Seguiré leyendo el resto…

Tal vez, si pensaba tan positivamente como ellos sobre mi mismo…

Solo tal vez creería en lo que me decían.

En lo que Isabella veía en mí.


¡Buenas tardes!

Capítulo 16 finalmente arriba :) Sé que me demoré demasiado esta vez, aparte de que tuve el capítulo un día en el que nunca lo tengo listo (?) no me había fijado que Diana ya me lo había enviado, perdón por eso, soy un tanto despistada. Ojalá y la espera valga la pena, para el próximo tendremos nueva lección para Edward. Ah, y creo que haré un Outtake de Alice y Jasper, se lo merecen, pero tal vez más adelante. El próximo capítulo puede que tarde al igual que este ya que estoy en las finales en la Universidad, y esta es en la única estancia donde "estudio" por así decirlo, ya que el resto del año me tiro las... nueces que no tengo. Por cierto, tengo des nuevos One Shot por si quieren pasar a leerlos, está todo en mi perfill :)

¡Muuuchas gracias por sus hermosos reviews, alertas y favoritos, y por esperar esta vez!

Todas ustedes son un amor con el apoyo que me dan y sus lindas palabras, no me queda nada mas que decir :)

~ Lamb.