Disclaimer: La trama es mía, Stephenie Meyer igual lo es ya que la compré por Ebay, por ende, Crepúsculo me pertenece (?).
Primerizo.
Summary: ¿Quién es el bebé de mamá? ¿Quién obtuvo su primer trabajo? ¿Quién consiguió su primera erección con una mujer real? Ah sí, yo, el pequeño Eddie. Veinticuatro años bajo la sobre protección de mi familia para que un trabajo lo cambie todo. La boca del lobo… ¿O loba? Todos Humanos. Bella&Edward
Gracias a Diana Méndez (TheDC1809) Beta de FFAD (www .facebook groups / betasffaddiction ) porque de ahora en adelante me ayudará a corregir los capítulos, así que los "peors" pasaran a ser los "peros" que corresponden.
Capítulo 17: La primera familia de los chicos.
— Buenas tardes, Black Swan Editorial, oficina de Isabella Swan, ¿puedo ayudarle en algo?
— Oh. Dios. Mío. ¡Tu hermano me había dicho que sonabas adorable a través del teléfono! ¿Cómo has estado dulzura? Tienes a tu mamá realmente olvidada, y qué decir de tu pobre padre…
— ¿M-mamá? —carraspeé incómodo y miré a lo largo del pasillo para cerciorarme de que no hubieran moros en la costa— ¡Mamá! ¡Sabes que no puedes llamar al trabajo así como así! No quiero que me regañen, Ma.
— ¿Esa es manera de saludar a tu madre, pequeño? —suspiré con pesadumbre y pasé una de mis manos por sobre mi rostro, esta familia simplemente no entendía.
— Lo siento, mamá —volví a suspirar y comencé a dar lentas vueltitas en la silla giratoria. Lo hacía todo el tiempo ya que era demasiado divertido y el teléfono era inalámbrico, no había nada que me lo impidiera—, ¿cómo has estado? Yo he estado de maravilla, ¿has hablado con Rosie? Su pancita crece día a día.
— Estoy llena de dicha por tu hermano y mi querida Rosalie —contestó mamá desbordando dulzura— He estado muy bien, echándote mucho de menos mi bebé… Por eso he llamado, necesito hablar con tu jefa.
— ¿Q-qué? ¿Q-quieres ha-hablar con Isa-Isabella?
— ¿Isabella? ¿Ya no es la señorita Swan? —me golpeé mentalmente por aquel desliz, la maquiavélica mente de mamá tendía siempre a pensar cosas que no eran— No importa, luego hablaremos de eso. Ahora, comunícame con tu jefa cariño.
— Mamá…
— ¡Edward, haz caso a tu madre!
— Sí, mamá… —apreté el botón de espera y luego me comuniqué con Isabella— Uh, ¿Isabella?
— ¿Quién mas si no, Edward? —rodé mis ojos— ¿Qué es lo que deseas? Por lo que tengo entendido las reuniones terminaron hace una hora atrás, ¿ha sucedido algún problema?
— Si, bien, yo… —rasqué mi nuca inconscientemente— Verás, por una extraña razón mi madre ha llamado y quiere que la comunique contigo —Isabella soltó una pequeña risita al otro lado del auricular.
— ¿Y cuál es el problema? ¿Tienes miedo de que le diga algo sobre nuestro secreto?
— Yo, uh… —me sonrojé ante la mención de ello— No, no, es solo que… Bueno, uno simplemente no le dice que no a Esme Cullen —Isabella volvió a reír y los vellos de mi nuca se erizaron sin razón alguna.
— Comunícame con ella, cariño.
Me sonrojé incluso más ante su apodo cariñoso. Luego decidí que lo mejor era ignorarlo, Isabella era de ese modo, no es como si tuviera que sentirme especial porque me llamara así. La comuniqué con mi madre rápidamente, estaba realmente intrigado sobre lo que mamá tendría que hablar con Isabella. No podía levantar el auricular y escuchar su conversación, era de mala educación, por más que me picaran las manos para levantar el teléfono…
«Edward, amarra tus manos ahora»
Lo único que escuchaba eran unas pequeñas risitas provenientes de la oficina de Isabella. Estuve tentado a levantarme y pegar mi oreja contra la puerta para que así pudiera escuchar mejor. Pero lo deseché inmediatamente aquel pensamiento, la paciencia era mi mejor amiga, ahora tendría que usarla, tarde o temprano me enteraría de tanto misterio.
— Alice, bebé, ¡vamos, sabes que soy un idiota! —Jasper y Alice se acercaban hasta donde me encontraba yo, a paso rápido— Perdóname, perdóname, perdóname, perdóname…
— ¡Joder, cállate de una puta vez! —Alice era chiquita pero peligrosa, sus ojos eran dos dagas filosas que tenían a Jazz como blanco. Sonreí divertido sin poder evitarlo— Me estás jodiendo los ovarios, Jasper, eres un idiota.
— ¡Sí sé que soy un idiota! ¡Este me lo dice todo el tiempo! —Me apuntó a mí con su dedo índice— Eso es maltrato psicológico, por cierto, puedo denunciarte —sus ojos se entrecerraron en mi dirección—. Traidor.
— ¿Traidor? —le pregunté desconcertado. Alice desvió su atención de Jasper y se acercó hacía mi escritorio para dejar un amigable beso sobre mi mejillas.
— ¡No lo beses! —chilló Jasper, cruzando sus brazos. Alice sonrió y volvió a dejar un beso sobre mi sonrojada mejilla— Eres el peor amigo que alguien puede tener, bajándome la chica de este modo, nunca lo pensé de ti Edward, y yo que te quería como un hermano —Jasper suspiró teatralmente y se desparramó sobre uno de los sofás.
— ¿Q-qué hice ahora?
— Está enojado porque lo cambié por ti para la edición del libro —Alice me guiñó un ojo y dejó el borrador sobre mi escritorio— Ya vi todo lo que apuntaste para la corrección, está realmente genial, ¿seguiremos hoy?
— No, no seguirán hoy ni nunca, ¡esto es guerra, Edward!
— Cállate Jasper.
— Soy el propietario de la mitad de ese jodido borrador —se puso de pie lentamente y con una sonrisa se acercó a Alice— Estamos en igualdad pequeña, si no quiero que este traidor lo corrija, no lo hará.
— ¿Porqué sigues llamándome traidor?
—le pregunté a Jazz, con el ceño fruncido, ya no me estaba gustando esa palabra.
— Porque, porque… ¡Yo iba a corregir nuestra obra de arte! Y luego vienes tú con esa cara de niño bueno, te sonrojas y Alice cae rendida a tus pies, eso es jugar sucio Eddie —hizo un puchero que me desconcertó aún más.
— ¿Él está hablando enserio, Alice?
— Sí, Edward, él está hablando enserio —le di una mirada de compasión a Alice. Pobre mujer que ha tenido que aguantar a Jasper persiguiéndola estos últimos días.
— Rayos… Hey, ¿Jasper?
— ¿Sí, Eddie?
— Eres un completo idiota.
— ¡Isabella! —chilló, sin quitar la mueca que adornaba sus labios. ¿Porqué se comportaba como un… bebé? ¿Estaba tratando de llamar la atención? Me era realmente difícil entender el comportamiento de Jasper.
Isabella salió de su despacho cansinamente, cerró la puerta tras de sí y nos observó uno por uno. Su mirada primero pasó por Alice, a quién le sonrió con cariño, luego pasó por mí y me guiñó un ojo, por último sus achocolatados ojos se posaron sobre Jasper y alzó una de sus cejas… Hasta que su ceño se frunció y sus ojos estuvieron sobre mí nuevamente.
Oh, ella lucia… ¿molesta?
— ¿Qué mierda tienes en la mejilla? —Isabella se acercó a mí con un paso felino. Tragué saliva pesadamente, Alice se hizo a un lado y el idiota de Jasper me sonreía con suficiencia— ¿Porqué tienes labial en la mejilla? —me preguntó, frunciendo sus cejas aún mas y quitando el labial con su dedo pulgar.
— Eh, bueno, Alice me saludó y…
— Ah, Alice —Isabella sonrió y besó mi mejilla rápidamente— Ahora, ¿qué está sucediendo aquí? Escuché el masculino grito de Jasper.
— ¡Alice no puede elegir a Edward como editor de nuestro libro! —Mi amigo alzó sus brazos exasperado— Además, no es para tanto, yo solo la cagué un poquitito, ¡Bella, tu sabes que yo siempre la cago! —Isabella rodó sus ojos y se acercó a Alice, ignorando a Jasper por un momento.
— ¿Qué tienes que decir, Allie?
— Bueno, Edward trabaja realmente bien —sonreí con vergüenza ante su cumplido— Él solo está enojado porque le di una patada en el culo, Bella. Es un completo egoísta con su amigo.
— ¡Eso! ¡La señorita Brandon tiene toda la razón! —Comenté, poniéndome de pie— Tú tienes listas y listas de libros esperando ser editados y ahora que finalmente tengo una oportunidad, ¡me tratas de traidor!
— ¿Es tu primera edición? —me preguntó Jazz pestañeando un par de veces.
— Sip.
— ¿Por qué no lo dijiste antes? —Me encogí de hombros— Esta bien, Eddie puede editar lo que quiera, pero… —se giró hacia Alice y tomó su barbilla delicadamente con sus dedos— Solo dame una oportunidad, una más bebé y no volveré a molestarte.
Oh Dios, esto se estaba volviendo meloso.
Incómodamente miré a Isabella que se encontraba de igual manera que yo. Me hizo un gesto con su mano para que fuéramos a su oficina y dejáramos a los tortolos solos arreglando sus diferencias. Nos escabullimos sin ser notados del lugar y nos adentramos a la seguridad del despacho.
Era propenso a tener diabetes gracias a abuela Elizabeth, estar cerca de Jasper y Alice ahora era un peligro para mi salud.
— Vaya, esos dos son…
—… Especiales —agregué, suspirando— Jasper está realmente arrepentido por lo que le dijo a Alice, creo que nunca la había tenido así de difícil con una chica —solté una pequeña risita de burla—. Bien, se lo merece.
— Eres cruel con tu amigo, Edward —Isabella sonrió con diversión— Quería hablarte sobre la llamada de tu madre.
— ¿Q-qué fue lo que dijo mamá ahora? Me disculpo desde ya por cualquier cosa que la haya molestado, señorita Swan —alzó una de sus delineadas cejas en mi dirección y luego negó con su cabeza.
— Tu madre es un completo amor, no dijo nada que me hiciera sentir incómoda, Edward, es más… —Isabella frunció el ceño con incredulidad—, quiere que le hagas una visita este fin de semana.
— Oh, y… ¿porqué quería hablar contigo? —ahora fue mi turno de fruncir el ceño.
¿Qué estaba tramando Esme?
— Bueno, porque quería que fuera contigo en el viaje.
— ¿Perdón?
— Eso, a decir verdad, sus palabras fueron estas: "Mientras más personas acercadas a mi leoncito traigas, mejor, me gustaría hornear galletas para todos los amigos de mi bebé"
Gracias por los sonrojos, mamá.
…
— Bien, entonces iremos a la casa Cullen, ¿conoceré a papá Cullen? Necesito comprobar algo…
— ¿Por qué demonios vienes tú también? Mamá invitó a Isabella, no dijo "Debes traer al idiota de tu amigo".
— De hecho, tu madre dijo algo parecido, deja de quejarte, iré quieras o no —Jasper me sacó la lengua maduramente— Además, Alice viene haciéndole compañía a Isabella, es mi oportunidad…
— ¿Para dejar de ser un asno?
— Sí, mi oportunidad para dejar de ser un asno… —Jasper no se dio cuenta de lo que dijo ya que sus ojos estaban fijos en la figura de Alice— ¡Joder, no! ¡No quería decir eso!
— Lo tengo grabado —sonreí con malicia.
— Mientes.
— Un poco, tal vez.
— Te acusaré a mamá Cullen.
— ¡Uy!, pero que miedo —internamente sí tenía miedo de eso, pero no era necesario que Jasper lo supiera.
Nos habíamos juntado en mi apartamento para partir todos juntos. Lamentablemente cuando estaba conversando con Isabella sobre lo que mamá le había comentado, Jasper y Alice "accidentalmente" habían escuchado nuestra conversación, apuntándose en la travesía. Emmett y Rosalie también irían, ya que Esme quería que sus dos bebés estuvieran con ella.
Todos usaban una vestimenta casual, el clima estaba un poco deprimente, unas grises nubes adornaban el cielo de Nueva York. Hacía un poco de frío, Isabella se veía adorable enrollada en una bufanda de color café y con su nariz un tanto roja debido a la temperatura.
— ¿A qué hora nos vamos, Edward? —me preguntó Alice, quién vestía un sweater gris con corte en V y una bufanda color azul petróleo— Esta realmente helado, se me congelan los dedos.
— Nos iremos con Demetri, no te preocupes Edward, ahora, ¿podemos irnos o estamos esperando a alguien más? —Isabella también se acercó a donde estábamos. Asentí con mi cabeza, Emmett y Rosalie llegarían más tarde ya que irían luego de terminar con el trabajo.
— Uh, está bien, llamaré a mi hermano cuando estemos en camino… Mamá y papá viven en los suburbios, no está muy lejos de aquí, yo iré guiando a Demetri.
— No es necesario, solo dale la dirección, el GPS hará el resto —Isabella me guiñó un ojo. Alice se enganchó de su brazo y ambas caminaron al automóvil de Isabella, Demetri las esperaba con la puerta abierta.
— Me da escalofríos ese tipo.
— Dame esos cinco, Jasper.
— Parece un mafioso.
— Creo que es culpa de esa cicatriz que tiene en el ojo izquierdo —de repente Demetri clavó sus fríos ojos sobre nosotros. Jasper se tensó junto a mí y yo estaba que me desmayaba— Nos está mirando…
— Joder, si las miradas matasen…
— ¡Edward, Jasper, vamos! —chilló Isabella desde dentro de la limo.
Cuando nos montamos en el automóvil, le indique a Demetri la dirección de mis padres, tartamudeé un par de veces debido a su… Persona. Él era alguien atemorizante. Llamé a Emmett cuando estábamos en camino hacia la casa de mis padres, Emm me comunicó lo que ya sabía, que ellos se demorarían un poco más en llegar debido al trabajo. Jasper, Alice e Isabella iban enfrascados en una conversación de la cual no me había enterado, así que me decidí por observar el paisaje que pasa fuera por la ventana.
El otoño era un tanto frío, pero eso significaba que faltaba poco para el invierno, que traía consigo la nieve. Adoro la nieve, armar hombres de nieve y hacer angelitos en ella. Y pensar que para este otro año puede que tenga a un pequeño junto a mí, al cual le enseñaré a hacer esas cosas…
— ¿En qué piensas? —Isabella se había sentado junto a mí, dejando a Jasper y Alice hablando solos. Más bien parecían estar peleando entre ellos— Me gusta el paisaje que nos da el otoño…
— Me gusta lo que representa, ¿sabías que en la literatura, el otoño, en sentido figurado, representa la madurez? —le pregunté, observando cómo las hojas de los árboles que anteriormente eran verdes cambiaban a un impresionante color dorado.
— ¿Enserio? No tenía idea sobre eso —Isabella sonrió— ¿Cómo sabes sobre tantas cosas, Edward?
— Eh, ¿leyendo? —me avergoncé un poco ante su pregunta. No sabía sobre tantas cosas, era el simple hecho de que todo lo que leía se quedaba en mi cabeza, como si fuera una grabadora— Estamos por llegar, hace un tiempo que no veo a mi padre.
— ¿Se parece a ti? —me preguntó curiosa. Sonreí y negué con mi cabeza lentamente.
— Nope, es más parecido a Emmett físicamente.
— ¿Y que hay sobre lo que tienes aquí? —le dio un pequeño toque con su dedo índice a mi cabeza.
— Puede que lo haya sacado de él.
— Bien, creo que tendré que comprobarlo —dejó un rápido beso sobre mi mejillas y se separó de mi— Creo que hemos llegado, ¿Demetri?
— Hemos llegado a nuestro destino, señorita.
— Muchas gracias, Demetri.
De un momento a otro me puse nervioso. Era completamente absurdo que me pusiera nervioso, ¡estaba en la casa de mis padres por todo lo santo! ¡La casa en la que había crecido! Tal vez era el simple hecho de traer gente aquí. Ni siquiera en primaria alguien se acercó a mi casa, bueno, alguien que yo considerara o me considerara amigo. Emmett era el que traía gente siempre que podía, en cambio yo…
Bueno, yo era un poco más solitario.
— ¡Carlisle, cariño ven rápido, nuestro bebé a llegado! —mamá estaba utilizando uno de los tantos sweaters que abuela Elizabeth le había hecho cuando estaba viva. Era de lana y parecía un arcoíris con patas. Estaba parada en el umbral de la puerta, con una gran sonrisa en sus labios.
— ¿Edward? ¿Edward está aquí? —Papá apareció junto a mamá.
Oh, el viejo estaba igual que siempre. Cerca de dos meses que no lo veía, me estaba poniendo un poco sensible debido al reencuentro. Papá tenía su rubio cabello pulcramente peinado, debido al color de este no se notaban mucho las canas que habían aparecido con el paso de los tiempos. Sus ojos azules brillaban como siempre lo habían hecho, con orgullo y mucho amor.
Al fin estaba en casa.
Los chicos aparecieron junto a mí, Demetri había partido en no sé qué momento.
Creo que realmente me iba a poner a llorar en cualquier minuto.
— ¿Estás bien? —susurró Isabella, tomando mi mano entre las suyas y dándole un suave apretón— ¿Quieres llorar, Edward? —negué con mi cabeza, no podía permitirme el llorar como un bebé delante de ellos.
Caminamos todos juntos hacia la entrada, Jasper cargando el bolso de Alice y yo el de Isabella. Cuando llegué al escalón dejé el bolso en el suelo y camine hacia mis padres. Ambos me sonrieron con dulzura y luego de un segundo me vi envuelto en sus brazos, mamá besó mi mejilla sonoramente mientras yo apretaba más y más mis brazos en torno a ellos.
— Has venido a casa al fin, campeón.
— Siento no haber venido antes, papá —Hice una mueca con mis labios. Papá sonrió y desordenó mi cabello.
— Está bien, ya estás aquí ¿no? —Sonreímos en conjunto, mamá aún estaba pegada a mí como una lapa— Ahora, preséntame a tus amigos, ¿quieres, hijo?
— Oh, claro —miré a los chicos, quienes tenían unas pequeñas sonrisas en sus caras— La pequeña es Alice —Alice frunció el ceño debido a lo de 'pequeña'— El rubio es Jasper —Jazz le guiñó un ojo a papá y mamá, los cuales rieron— Y… Ella es Isabella.
— Bella, solo Bella, aun no he podido convencer a Edward para que deje de llamarme así —Isabella sonrió cálidamente— Es un gusto conocerlo, señor Cullen, a su esposa ya había tenido la oportunidad de conocerla. Ahora finalmente se de dónde Edward sacó su bien parecido.
— Nada de señor Cullen, mi nombre es Carlisle —Papá se sonrojó ante el comentario de Isabella, quién sonrió ladinamente con picardía— Todos los amigos de nuestros hijos son bienvenidos, es un gusto conocerlos muchachos, ¿les parece que entremos?
Todos entramos a casa, papá nos ayudó a cargar nuestros bolsos. Solo nos quedaríamos una noche, no entiendo porque las mujeres tienen que exagerar tanto con su equipaje, Jasper y yo solo utilizamos una mochila, mientras que ellas tenían cerca de tres bolsos llenos de cosas extrañas y siempre decían lo mismo: Son cosas de mujeres.
¡Bah!
— Vamos chicos, les mostraré sus habitaciones —Mamá los guió escalera arriba.
Carlisle y yo caminamos hasta la salita de estar. La chimenea estaba prendida dándole un hermoso toque al lugar. Siempre me había gustado pasar los días de tormenta echado junto a esa chimenea, leyendo algún libro o comiendo las galletas de mamá. Y por cómo estaba el cielo, una tormenta se acercaba, de eso estaba seguro. Papá palmeó el sofá junto al suyo para que tomara asiento, sonreí y me encaminé a su encuentro.
— ¿Cómo te ha tratado la vida, hijo?
— Bien, papá, todo está muy bien. Estoy editando mi primero libro y estoy realmente entusiasmado por ello —le sonreí— ¿Qué tal tú? ¿Cómo te ha ido con los turnos?
— Fantástico, ya sabes, todo aquí sigue igual, atiendo a las mismas familias, pequeñas enfermedades, gracias al cielo ningún caso grave —su sonrisa se transformó, trague saliva debido a eso— Y… ¿cuál de esas dos hermosas chicas es tu novia?
— ¿N-novia? —Abrí mis ojos de par en par y sentí como el rubor se instalaba en mis mejillas— No, papá estás equivocado, yo no… Ellas no… Ninguna.
— Pero una de ellas te gusta, ¿o me equivoco?
— ¿Emmett te ha dicho algo? —los ojos de papá brillaron, mientras me miraba perspicazmente.
Me había echado al agua yo solito.
— Tu hermano no me ha dicho nada, sabes que no me dirá nada por mas que le pregunte si tu le has dicho que no lo haga —volví a sonreír aliviado— Pero tu mamá comentó algo sobre la última vez que fue a verte a ti y a Emm… ¿Sabes, hijo? Si quieres hablar sobre la copulación, tengo unos folletos en mi consulta que podrían servirte…
— ¡Papá! —murmuré avergonzado. Una risita a nuestras espaldas nos sacó de la incómoda conversación.
— Ustedes se parecen demasiado.
— ¿Papá y yo? —le pregunté a Isabella, quién tomó asiento junto a mí.
— Ajá.
— Estas equivocada querida, nuestros genes se han repartido con equidad entre ambos de nuestros hijos, Edward tiene un cincuenta de mi al igual que Emmett, el resto es obra y gracias de su adorada madre —Isabella volvió a reír nuevamente, causando un nuevo sonrojo en papá.
— Como he dicho, ustedes son demasiado iguales —Carlisle y yo rodamos los ojos al mismo tiempos. Isabella era tan terca, además, Emmett era el que se parecía a papá— Incluso hacen los mismos gestos, no puedo creer que nadie se los haya dicho antes.
— ¿Haberles dicho el qué? —preguntó mamá trayendo consigo una bandeja de galletas, seguida de Jasper y Alice.
— Isabella dice que somos iguales, pero es imposible… Un cincuenta por ciento de improbabilidad —todos rieron cuando papá y yo contestamos a la vez.
— Joder, eres hijo de tu padre, de eso no cabe una jodida duda —Jasper se desparramo en un sofá de dos cuerpos, Alice tomó asiento junto a él— ¿También eres un cerebrito, papá Cullen?
— Uh, bueno, no lo creo… —Papá volvió a sonrojarse.
— Papá salió con honores de la escuela de medicina, sus profesores decían que era el mejor estudiante, le dieron una pasantía en Londres y tiene unos cuantos premios por unas investigaciones que ha hecho.
— Tú también saliste con honores de la facultad de letras, Edward —comentó descuidadamente Isabella, tomando una galleta entre sus manos.
— Si, pero eso es distinto, yo…
— Tus profesores nos llamaban cada semestre para decirnos cuan orgullosos estaban de ti, Eddie —mamá se sentó junto a papá en el sofá.
— Ya, pero tampoco…
— Y bueno, estás trabajando en Black Swan Editorial, puede que seas secretario, pero Bella y Jacob han sabido sacarle provecho a la empresa y es bastante conocida a través del mundo, así que también estas en algo importante Ed —Jasper se echó dos galletas a la boca y se las devoró inmediatamente.
— Bueno, pero… —carraspeé y me encogí de hombros— Papá es… guapo, y a las chicas les gustaba.
— Eso no es cierto, ¿quién te dijo eso? —Carlisle frunció el ceño y negó con su cabeza— ¿Gustarle a las chicas? Tú debiste haberle dicho eso a Edward, ¿guapo? Solo tú piensas eso, cariño —Papá miró con total adoración a mamá, la cual bufó.
— Jodidamente ciego igual que el hijo —Isabella y Esme se observaron cuando soltaron aquella frase al unísono.
— ¿Edward es igual?
— No hablemos de eso que me saca de quicio.
— ¡Dios!, y yo que desde pequeño le dije lo hermoso que era.
— "Amor de madre" es su excusa. Enserio, ¿a qué oculista va? Necesita un cambio de lentes urgente.
— ¡Estoy aquí! —chillé enfurruñado. Jasper y Alice observaban todo con diversión— No te comas todas las galletas, zopenco —le golpeé la mano a Jazz cuando fue a sacar otra galleta.
— ¡Mamá Cullen, su hijo me pegó!
— Deja de comportarte como un bebé —le regañó Alice, dándole su galleta— ¿No te da vergüenza?
— Uh, no —Jasper se comió la galleta y le sonrió a Alice, mostrando las chispas de chocolate que adornaban sus dientes— Es hora de que alguien me consienta a mi también —no pudimos evitar reír ante la tontería que dijo.
La tarde pasó amenamente, Isabella se enfrascó en una conversación con mi papá, el cual se sonrojaba cada un dos por tres debido a ella. Era su actitud, papá no estaba acostumbrado a ese tipo de gente, bueno, solo estaba acostumbrado a mamá; la cosa extraña era que la personalidad de Isabella era un tanto parecida a la de Esme.
Hablando de Esme…
Mamá encontró un nuevo hijo en Jasper, el muy idiota estaba pasándola de lo lindo con mi mamá consintiéndolo como un bebé. Lo dejé, ya que se siente realmente bien que te mimen y yo ya he tenido demasiado a lo largo de mi vida. Emmett y Rosalie aún no aparecían, y las gotas de lluvia ya estaban empezando a caer poco a poco. Estaba apoyado en la encimera observando hacia el patio, con un vaso de leche caliente en mis manos.
Me sentía tan relajado…
— ¡Oh Dios mío! ¿Es Edward? ¡Pero qué cosa más adorable era!
— Bueno, debo decir que para ser tan pequeño estaba bien dotado, ¿huh? Debes estar orgulloso papá Cullen —me sonrojé a más no poder cuando escuché aquella frase por parte de Jasper, aparecí inmediatamente en la sala de estar.
Ahí estaba mamá mostrando mi álbum de fotos.
Ese álbum donde por lo menos hay una fotografía tuya como Dios te trajo al mundo.
¡Demonios!
— ¡Mamá! —Chillé, arrebatándole el álbum de las manos— No puedes hacerme esto, Ma.
— ¡Pero Eddie, si estabas hermoso cuando pequeño! ¿Recuerdas esa vez en Halloween cuando te disfracé de calabacita? —volví a sonrojarme, ¿cómo iba a recordar eso? ¡Tenía cerca de dos o tres años!
— ¡Yo necesito ver eso! —chilló Isabella, estaba realmente emocionada con la idea de verme vestido de calabaza. Era la humillación máxima, incluso para mí.
— No, nunca…
— ¡Familia, ha llegado la alegría al hogar! —nunca había estado tan agradecido de escuchar la voz de Emmett— Pero vaya, ¿qué tenemos aquí? Reconozco al rubio novio de Eddie —Jazz rodó sus ojos y le lanzó una galleta a mi hermano— ¿Quiénes son estas preciosuras?
— Mujer embarazada aquí, ¿recuerdas? No se hizo solo y es tu esperma la que me dejará hinchada como una pelota así que no empieces Emmett Cullen —Rosalie sonrió en nuestra dirección— Buenas tardes a todos y perdón el retraso, la tormenta se está poniendo fea.
— Mi nombre es Alice, un gusto —Alice se acercó a mi hermano y mi cuñada y los saludó con un amigable beso en la mejilla a ambos.
— Yo soy Isabella Swan, encantada.
— ¿Isabella Swan? —asintió un tanto desconcertada ante la pregunta de Rose— ¿La misma Isabella Swan que es jefa de Edward? —Oh, oh. Esto no era bueno— ¿Esa Isabella Swan que hizo un infierno sus primeros días, esa?
— La misma —contestó mi querida jefa, alzando el mentón imperceptiblemente a modo de reto.
— Un gusto conocerte, loba —Emmett sonrió de oreja a oreja y besó la mejilla de Isabella.
— ¿Loba?
— Oh, puedes preguntarle a Eddie por ello —dijo Rose, dejando otro beso en la mejilla de Isabella.
— ¿Edward?
— Mamá, ¿no crees que es momento de servir la cena?
Esa era mi familia.
Siempre humillando a Edward.
El resto del día lo pasamos entre bromas por parte de mi hermano y Jasper hacia mi persona. Isabella me daba extrañas miradas de vez en cuando mientras comíamos nuestra cena, traté de ignorarla lo más que pude, ya que me ponía un tanto nervioso. Mamá congenió de maravilla con las chicas, Isabella y papá tenían una extraña química, mamá solo los observaba y sonreía cada vez que Bella hacía sonrojar a papá.
Era como si mamá disfrutara con ello.
— Bien, mañana será otro día, esperamos que el clima mejore un poco, Carlisle y yo nos iremos a dormir. Buenas noches amores.
Mamá y papá se despidieron de todos con un beso y unas buenas noches, estaba acostumbrado a ese tipo de despedida antes de dormir. Pero creo que los chicos no, estaba seguro de que Jasper estuvo a punto de llorar cuando mamá le dijo "Buenas noches, bebé". Luego de un rato Emmett y Rosalie se retiraron también, Rose necesitaba descansar a pesar de que el viaje no era tan largo, debido al embarazo quedaba exhausta con casi todas las cosas que hacía a lo largo del día.
— Tu familia es realmente agradable, Edward —Alice me sonrió mientras se acurrucaba en el sofá junto a la chimenea— Tu madre es un completo amor, te envidio.
— Apoyo a Alice, ¿quién no sería como tú teniendo una familia así? —Jasper bufó y siguió comiendo de las galletas que mamá había preparado especialmente para él— Si mi madre hubiera hecho unas galletas así de ricas alguna vez en su vida, tal vez le habría perdonado el que me dejara en casa solo para irse con sus amigos a follar.
— Jasper… —murmuré, por la manera en la que hablaba de su madre.
— ¿Qué? Es la verdad, la señora Zafrina Whitlock nunca se preocupó de su encantador muchacho —se encogió de hombros restándole importancia— Crecí con eso, así que no me duele, prefiero que haya sido una perra desde el principio, nunca tuve que encariñarme con ella realmente.
— Jasper… —murmuró Alice, sus ojos mostraban un deje de simpatía— Joder, ¿es que todos nuestros padres son una mierda? —Alice abrió sus ojos y me observó rápidamente— Excepto los tuyos, obviamente.
— Tus padres son simplemente perfectos, y te quieren, que es lo más importante —un rayo sonó en las afueras e Isabella dio un pequeño respingo.
— Creo que es hora de ir a dormir —Alice y Jasper se pusieron de pie al mismo tiempo.
— Dejaré mi puerta con pestillo, solo por si acaso —Alice entrecerró sus ojos y observó a Jasper, quien lucía una expresión angelical en su rostro— Nos vemos mañana, chicos.
— Nos vemos mañana, y gracias por la invitación, es lindo saber cómo se siente ser parte de una familia —Jasper me sonrió, le sonreí de vuelta. No me costaba compartir a mi familia, tenían tanto amor para dar que eran bienvenidos a aceptarlo.
Isabella y yo nos quedamos los dos solos junto a la chimenea. Las gotas de lluvia resonaban en el techo de la casa, y los truenos y relámpagos no se hacían esperar, cada vez que uno de ellos sonaba Isabella daba un pequeño respingo y se apegaba un poco más a mí. Estuvimos en silencio por un largo momento, hasta que un nuevo trueno se escuchó, esta vez más fuerte que el anterior.
Isabella agarró mi brazo con demasiada fuerza.
— ¿Te dan miedo las tormentas? —le pregunté en un murmullo. Isabella asintió con su cabeza escondida en mi hombro— ¿Por qué? No pueden herirte… —dudé un poco y seguí hablando— Bueno, los relámpagos sí, pero la probabilidad de que uno te alcance es tan mínima que no tienes que temerle.
— No me estas ayudando, Edward.
— Lo siento, ¿quieres hablar de algo para tranquilizarte? —le pregunté abochornado. Isabella apoyó su cabeza sobre mi hombro y se apegó más a mí. Estábamos con el calor de la chimenea, la cual también servía para alumbrar la estancia.
— Una vez hubo una tormenta realmente horrible cuando vivía en Manhattan con mi padre —fruncí el ceño y comencé a escuchar con más atención— Mamá ya no estaba con nosotros, ella era la que me calmaba en las noches de tormenta…
— ¿Qué pasó?
— Bueno, mi padre ese día había salido a una cena con unos socios, dejándome sola. La tormenta empezó cuando no había nadie cerca, yo tenía cerca de siete u ocho años —Isabella se estremeció tenuemente. Tomé la mano que sostenía mi brazo entre mi mano, y le di un suave apretón—. Estuve escondida dentro de un armario toda la noche y todo el siguiente día, papá no se dio cuenta de que no estaba. Ni siquiera me buscó.
— Lo siento —murmuré realmente triste por su historia. Probablemente si hubiera sido yo, mamá hubiera llamado a la Interpol para buscar mi paradero— Realmente lo siento, ningún niño debe pasar por eso. Sé lo afortunado que soy al tener a mis padres y me es imposible imaginar algo tan vil como eso.
— Debes estar agradecido, Edward, ellos te aman.
— Yo también los amo a ellos.
— Y eso es realmente adorable —Isabella levantó su cabeza y nuestras miradas se conectaron, hasta que un nuevo relámpago resonó a lo lejos, haciendo que se encogiera en su lugar— Odio que aún no se me pase esta absurda aversión a las tormentas.
— ¿Cómo lo haces cuando estás en tu apartamento sola?
— Uh, generalmente busco algún tipo de compañía para esas noches —fruncí el ceño.
— ¿Compañía?
— Sí, compañía, ya sabes, alguien con quien pasar la noche…
— O sea que si no hubieras venido conmigo el día de hoy, tal vez estarías con un hombre en tu hogar.
— Uhm, sip.
— Bien, es bueno saberlo —comenté, más mordaz de lo que debía.
¡Oh Dios!, el monstruo verde de los celos se estaba apoderando de mí, me sentía como Hulk.
— ¿Sabes? Puedes tomar eso como una pequeña-mini-lección.
— ¿Uh?
— Cuando quieras saber si alguien se pone celoso por ti, tan solo habla de ti con otras mujeres, en tu caso, ¿es que acaso me vas a decir que no estabas celoso? Estuviste a punto de sacar humo por tus orejas.
— ¿Estabas jugando conmigo?
Isabella se puso de pie y sonrió sensualmente. Se agachó hasta que nuestros rostros quedaron a la misma altura y dejó un casto beso sobre mis labios, los disfruté, por muy ínfimo que fuera. Nuestras narices casi se rozaban cuando contestó mi pregunta:
— A decir verdad, no —se encogió de hombros y guiñó un ojo— realmente buscaba compañía para esas noches, leoncito.
Y Hulk nuevamente hizo presencia.
¡Buenas noches!
Aquí les traigo el capitulo 17. ¿Saben? me di cuenta que desde que dije que actualizaba los miércoles... no he actualizado ningún miércoles XD pero bueno, mejor trade que nunca, ¿no? espero les guste el capítulo, era necesario, para que conocieran un poco más de los chicos, también para que conocieran un aspecto de our dear Charlie, poco a poco vamos con eso. Sé que dije que era la lección dos en este capítulo pero mi mente a veces no me hace caso, así que les pido perdón por mentirles (?) espero disfruten el capítulo :)
¡Muuuchas gracias por sus hermosos reviews, alertas y favoritos!
Todas ustedes son un amor con el apoyo que me dan y sus lindas palabras :)
~ Lamb.
