Disclaimer: La trama es mía, Stephenie Meyer igual lo es ya que la compré por Ebay, por ende, Crepúsculo me pertenece (?).
Primerizo.
Summary: ¿Quién es el bebé de mamá? ¿Quién obtuvo su primer trabajo? ¿Quién consiguió su primera erección con una mujer real? Ah sí, yo, el pequeño Eddie. Veinticuatro años bajo la sobre protección de mi familia para que un trabajo lo cambie todo. La boca del lobo… ¿O loba? Todos Humanos. Bella&Edward
Gracias a Diana Méndez (TheDC1809) Beta de FFAD (www .facebook groups / betasffaddiction ) porque de ahora en adelante me ayudará a corregir los capítulos, así que los "peors" pasaran a ser los "peros" que corresponden.
Capítulo 21: La primera pena de amor de Eddie.
— ¿Te has enamorado alguna vez, Seth?
— ¿Eh? ¡T-tengo c-catorce a-años! ¿Q-qué te s-sucede?
Fijé mi atención en el juego, el elfo de la noche que había elegido Seth iba a la par con el mío, tratando de encontrar alguno que otro enemigo al cual atacar. Por alguna extraña razón jugar Wolrd of Warcraft con Seth no estaba siendo tan divertido como solía serlo, ¿qué era lo que me pasaba? Esta mañana ni siquiera había podido terminar de leer "Los hombres que no amaban a las mujeres", y eso que solo tenía cerca de seiscientas páginas.
Algo extraño estaba sucediendo conmigo, y todo empezó ayer… Ese fatídico día en el que Jasper y Alice me dijeron que estaba enamorado, y después veo a la mujer en cuestión que me tiene de este modo, colgada como un llavero del cuello de otro espécimen de mi mismo sexo.
Ella había dicho "Te quiero".
Y luego estaba con otro hombre.
¿Es así como funciona todo esto?
— ¡Edward, usa una poción! ¡Edward, ataca, demonios, ataca! —moví mi cabeza volviendo la atención al juego, pero ya era demasiado tarde. Tres orcos se habían acercado a nosotros con la intención de sacarnos de la partida y lo habían logrado gracias a mi divagación— ¡Mierda, no otra vez!
— ¿Cuántas veces tengo que decirte que cuides tu vocabulario? —suspiré, mirando la pantalla de Log in. Acomodé mis gafas sobre el puente de mi nariz y volví a suspirar, mientras apoyaba mi barbilla sobre mi mano, sin quitar la vista del computador, aunque ni siquiera estaba mirando del todo.
— ¿Edward?
— ¿Sí, Seth?
— ¿Puedo hacerte una pregunta? —suspiré y cerré mis ojos— Has suspirado ocho veces en este intervalo de tiempo en el que hemos estado jugando… Si se le puede llamar jugar a lo que hiciste.
— ¿Qué pregunta querías hacerme, renacuajo? —Seth bufó al otro lado de la línea y sonreí tenuemente imaginándolo enfurruñado frente a la pantalla de su computador.
— ¿Te has enamorado, Edward?
— Bueno, eso es lo que Jasper dice y lo que Alice confirma. Se supone también que mi cuerpo quiere decirme que me he enamorado por sus constantes cambios —volví a suspirar, me hice atrás en la silla giratoria de mi escritorio y miré el techo— Así que sí, en teoría, estoy enamorado.
— ¿De tu jefa? —me preguntó el muy bribón. Y como si algo la hubiera llamado, o si tuviera un oído ultrasónico para que así escuchara la voz de Seth donde la mencionaba, salió lentamente de su despacho. La observé por el rabillo de mi ojo, mientras respondía la pregunta que me habían hecho.
— Eh, de… Sí, ella.
— ¿Y qué pasó?, ¿no te quiere?, ¿eres muy nerd?, ¿hablas mucho sobre videojuegos?, ¿tus lentes la perturban?... —fruncí el ceño y me enderecé en mi asiento.
— ¿Estás hablando de mi o hay algo que debería saber muchacho? —le pregunté con curiosidad. Ahora fue su turno de suspirar melancólicamente— Sabes que puedes confiar en mí, ¿no?
— Bueno, está esta chica… —Ah, mujeres, ¿por qué tenían que llegar a cambiar todo? Yo era tan feliz con videojuegos y cómics— Su nombre es Claire y… bueno, es muy linda, es como… Chloe Moretz, ¿has visto Kick-Ass? Supongo que sí, es ella a sus catorce años —suspiré sintiendo el pesar de mi joven camarada— La cosa es que ella dijo que yo le gustaba, o algo así…
— ¿Ella lo dijo? —le pregunté más interesado aún. Isabella seguía inmóvil en el umbral de su puerta, revisando unos papeles, se supone— ¿Qué fue lo que te dijo exactamente?
— Eh, ella dijo que me quería en una ocasión, solíamos ser compañeros de puesto en química...
— ¿Ella te dijo que te quería? Y déjame adivinar, después de decir eso se hizo la desentendida, ¿no? —Seth soltó un siseo a modo de acierto— Comprendo exactamente como te sientes, muchacho. Creo que tal vez ese puede ser un mal en las mujeres, andar diciéndole al mundo que los quieren como si fuera una cosa para llevarse a la ligera —puede que haya alzado un poco más la voz para decir aquello, logré divisar movimiento por el rabillo de mi ojo y desvié la mirada cuando comprendí que Isabella se dirigía con paso decidido a mi escritorio.
— Estás en horas de trabajo, ¿qué crees que estás haciendo?
— ¿Está ahí tu jefa?... Dijiste todas esas cosas por ella, ¿cierto? Joder, te van a despedir idiota.
— Si me disculpas Seth, creo que lo mejor será dejar este tipo de charlas para cuando esté en la comodidad de mi hogar. Así podremos hablar tranquilamente de la muchachita que rompió tu corazón —la valentía había vuelto a mi así que prácticamente estaba ignorando a la señorita Swan— Y espero que tu chica no aparezca de un día para otro colgada del cuello de otro muchacho, no es bonito ¿sabes? estamos hablando.
Oh por Thor.
Estaba sudando como un vil puerco y me temblaban las manos. Traté de actuar normalmente cuando corté la llamada por Skype con Seth, enrollé lentamente los auriculares junto al micrófono y los guardé en uno de los cajones que tenía mi escritorio. Todo esto sin levantar la vista a la mujer que se encontraba frente a mí, seguramente con un humor de perros y asesinándome con la mirada.
— Te recuerdo que soy tu jefa aún, chico —alcé las cejas y finalmente me topé con su mirada. Fue desconcertante observar que en sus ojos no había ningún tipo de emoción presente. Bueno, dos podíamos jugar a este juego… podíamos, ¿verdad?
— He terminado todos mis deberes, señorita Swan. Incluso terminé la corrección que tenía pendiente con la señorita Brandon, me disculpo por tratar de mantenerme ocupado cuando no tengo nada más que hacer —cuadró su mandíbula y cuando iba a hablar fue interrumpida abruptamente por nada más ni nada menos que Jasper.
— ¡Hey, Eddie! —alzó su brazo y luego se paró en seco cuando vio a Isabella frente a mí. Carraspeó y frunció el ceño— Buenas tardes, señorirta Swan —abrí mis ojos con sorpresa. Jasper nunca la había llamado de ese modo, siempre había sido Bella para él. Isabella estaba igual o más sorprendida que yo por aquel trato, su mirada fue de Jasper hacia mí repetidas veces, suspiró y pasó su mano derecha sobre su rostro.
— Jasper —dijo a modo de saludo, con la voz un tanto agotada— Puedes irte Edward, ya no queda nada más que hacer —asentí y me puse de pie con brusquedad. Sus ojos buscaron los míos nuevamente y abrió su boca para decir algo, alcé mi ceja esperando… Isabella sonrió y negó con su cabeza— Olvídalo —murmuró sin borrar la sonrisita de su rostro, dio media vuelta y desapareció en su despacho.
Cuando me giré para observar a Jasper, me di cuenta que él estaba prácticamente tratando de hacer un orificio a la puerta de la oficina de Isabella con sus ojos, como si tuviera visión láser o algo al estilo de Ciclope (1). Tomé mi chaqueta y mi bolso, acomodé mis lentes y rodeé mi escritorio para acercarme a Jasper, que aun seguía inmóvil en el mismo lugar.
— ¿Jasper?, ¿te encuentras bien? —le pregunté al llegar a su lado, con un tanto de preocupación— ¿Qué fue lo que ocurrió recién?, ¿Isabella te ha hecho algo? —Jasper se giró hacia mí y me observó con el ceño fruncido.
— ¿Qué si me encuentro bien? ¡Yo debería hacerte esa jodida pregunta! —chilló, su ceño aun fruncido. Nunca lo había visto enojado de este modo, el era puras sonrisitas— Y ella se metió contigo, es suficiente. Eres mi amigo, mi hermano, mi puto camarada. Si una perra se mete contigo, se mete conmigo también. Es la ley de la vida, el pacto entre hermanos.
— Jasper, rayos, no le digas así, ¿cuántas veces te he dicho que no uses esos apelativos para dirigirte a una dama? —le golpeé el brazo un tanto molesto— No es necesario que hagas esto, estoy bien, enserio. Ella… Ella no merece que la trates así, ¿sí?
— ¡Ella merece que la trate como se me de la puta gana! Es una trabajadora social nocturna y no lo puedes negar —volví a golpearle el brazo— ¡Deja de pegarme, idiota! Estoy de tu lado, santísima mierda.
— Deja de llamarla así, ya estás advertido —tenía la mandíbula apretada de tantas cosas que me estaba aguantando decirle a Jasper— Su nombres es Isabella, ni más ni menos. Te escucho llamándola p… con uno de esos nombres y… te golpearé.
— Oh, ¿tú y cuantos más Rocky Balboa? —me preguntó con burla, poniéndose frente a mí y alzando sus puños— Venga, vamos, haz tu mejor intento, te dejo que me golpees a la primera.
— Estúpido —rodé mis ojos y pasé junto a él.
— ¡Hey, espera! —se apresuró a llegar a mi lado y cuando me giré para ver su rostro, deseé nunca haberlo hecho. Tenía una sonrisa de oreja a oreja, era perversa, era como si hubiera planeado algo malo— No te irás a casa aún, no señor.
— ¿Eh?, ¿por qué no?
— Porque iremos a otro lugar —fregó sus manos juntas creando un plan malvado— Y no acepto un no por respuesta, te jalaré de las putas orejas si es necesario. O de las patillas… Joder, que se yo, de algún lugar te jalaré y te llevaré conmigo.
— P-pero yo iba a jugar WoW con Seth, ¡p-perdimos la partida contra los orcos a-antes de que Isabella me in-interrumpiera! —Jasper rodó sus ojos y me jaló del brazo hacia el ascensor.
— Nada de Wow, ni esas cosas raras. Iremos a un bar y punto. Así es como la gente normal pasa las penas de amor, y como esta será tu primera vez… quedaremos muertos hermano, solo espera y verás.
— ¿M-muertos?
— Completamente borrachos, no recordaras ni siquiera tu nombre.
Tragué saliva y me deje llevar por las fuerzas del mal.
…
"La Comarca"
Jasper tenía una seria obsesión con El señor de los anillos, ahora estaba más que seguro de ello. Pero bueno, ¿quién era yo para reclamarle? Cada quien con sus gustos, y su gusto era bueno gracias a Dios, Tolkien era un verdadero genio, mucho mejor que la obsesión de Emmett por los All Blacks (2). Ni siquiera eran norteamericanos, ¿de qué le servía alentar un equipo que no estaba en nuestras ligas? quién lo entiende.
— Bienvenido a La Comarca, mi querido amigo —Jazz me dio unas palmaditas en la espalda y me empujó a través de la puerta—. Toda la cerveza que puedas tomar a un módico precio, amo este lugar —me sonrió y pasó delante de mi directo hacia la barra.
El lugar era realmente rústico, era como sentirse en alguna de las casitas que habitaban los hobbits o algo por el estilo. Todo estaba hecho de madera, había unos adornos artesanales colgando en el techo y unos cuantos atrapa sueños también. Jasper tenía buen gusto en los lugares que habitaba después de todo. El lugar estaba atestado de hombres bebiendo cerveza en unos vasos muchos más grandes que lo normal –creo que Emmett les llamaba jarra–, riendo y golpeando sus vasos contra las mesas de madera. Realmente me sentía parte de la grabación de El señor de los anillos.
— ¡Venga, esta mesa es nuestra! —Jazz me hizo una seña, señalando una mesa junto a la barra. Jasper tomo asiento, la sonrisa no se borraba de su rostro. Al menos había vuelto a ser el de siempre, no me gustaba mucho el Jasper con ceño fruncido, era... surreal.
— ¿Y Alice? —le pregunté, mientras me sentaba junto a él. Se encogió de hombros restándole importancia.
— Esta es una noche de chicos, Al debe andar por ahí, no lo sé, no es como si la llamara a cada rato. Tenemos nuestro espacio personal, ¿sabes?, y lo respetamos —creo que ese era un tema delicado y estaba bastante seguro, por el histerismo en la voz de Jasper, que había sido cosa de Alice el no llamarse tan seguido— Quien sabe con quien anda, ¿huh? —rodé mis ojos ante el intento de Jasper de parecer despreocupado.
— ¿Por qué no la llamas y ya?
— ¡Joder, tú no entiendes de estas cosas! —chilló alzando sus manos al aire— Esta es una relación abierta.
— ¿Relación abierta? —de la nada apareció una chica con dos de esos vasos mutantes repletos de cerveza y los dejó frente a nosotros. Jasper le dio un sorbo a su trago y asintió a mi pregunta— ¿Qué es eso?
— Una relación abierta, ya sabes, donde puedes tener un campo seguro pero también picar por otros lados…
— Déjame traducir eso a mi idioma —le dije, tomando un poco de cerveza— ¿Estás con Alice pero tienes permitido estar con otras chicas al mismo tiempo?, ¿cómo es eso sano y posible?, puedes pegarte quien sabe qué cosa haciendo eso, Jasper, creo que deberías tomar más en cuenta tu salud.
— ¡Eres un jodido aguafiestas! Si lo piensas fríamente, es la mejor relación que un hombre podría pedir. Sexo con una chica que estará disponible para ti, sexo con otras chicas que encuentres por ahí —se encogió de hombros aún sonriendo y volvió a beber— Soy lo mejor, lo sé.
— Eres un idiota, ¿solo piensas en sexo?
— Tú preguntas eso porque aún no sabes lo que es bueno. Y, hermano —Jasper me dio unas palmaditas en la espalda antes de continuar—, el sexo es lo mejor que ha creado el tipo que está allá arriba. El sexo es la crème de la crème.
— ¿Puedes dejar de decir sexo? Enserio, me enfermas —volví a beber de mi cerveza ignorando a Jasper.
— Sexo —susurró, bebiendo también y con sus ojos pegados a los míos, entrecerré los míos cuando Jasper sonrió y murmuró a través de su vaso— Sexo…
— Jasper… —murmuré como advertencia.
— ¡Sexo, sexo, sexo, sexo!
— ¡Joder! ¿Qué es lo que les pasa? ¿No quieres darle la pasada a tu novio, Eddie? —abrí mis ojos cuando la voz de Emmett resonó junto a nosotros, di media vuelta para ver como mi hermano robaba una silla de la mesa contigua a la nuestra y la acomodaba a mi lado para así tomar asiento— ¿Y bien?, ¿eso es todo lo que pueden beber? Son tan maricas, ¡Mesera, tráigame tres jodidas jirafas (3) por favor!
— ¿J-jirafas? —susurré, mirando a Jasper.
— Bueno, te advertí que saldríamos muertos de aquí —y volvió a encogerse de hombros.
Ambos miramos a Emmett y este solo nos sonrió inocentemente de vuelta.
¿En dónde me había metido?
Esperamos en silencio a que llegara la mesera con esas cosas que Emmett había pedido. Creo que Jasper estaba familiarizado con aquel término, pero sinceramente yo no tenía idea que era una jirafa. O sea, lo sabía, sabía que las jirafas son mamíferos provenientes de África, pero era técnicamente imposible que él se estuviera refiriendo a esas jirafas. Digo, sé que es Emmett, sé que a veces suele ser un tanto… ingenuo, pero esto ya sería el colmo.
— ¡Ahí vienen nuestras bebés! —chilló mi querido hermano, juntando sus manos y riendo como desquiciado. Jasper abrió sus ojos de par en par y sonrió expectante. Me giré para ver qué era lo que los tenía tan de ese modo… Luego deseé nunca haberlo hecho.
— ¿Q-qué son estas c-cosas? —pregunté, cuando la mesera y dos chicos más dejaban las famosas jirafas sobre nuestra mesa. Una frente a mí, una frente a Jasper y otra frente a Emm— ¿E-Emmett?, ¿J-Jasper?
— Joder, de tan solo verlas me da una puta sed que no se la recomiendo a nadie… ¿Puedo llenar mi vaso? Sí, claro que puedo —Jasper estaba teniendo un monólogo interior o algo parecido, pero no le prestaba atención a nadie más que a la cosa que estaba frente a él.
— ¡Eh, espera ahí supersaiyajin (4)! —alcé una ceja inconscientemente por el apodo que había elegido Emmett para Jazz. Mi hermano se encogió de hombros— ¿Qué? Tiene el mismo puto pelo —rodé mis ojos y solté una pequeña risita—. Como decía, Jazz. Eddie nos hará el honor de comenzar esto —mi hermano me golpeó la espalda suavemente— Así que Eddie, haznos el honor.
— Me parece justo —Jasper juntó sus manos sobre la mesa y cerró los ojos— Estamos reunidos aquí esta tarde para darle apoyo moral a un amigo que ha sido utilizado por alguien del sexo contrario. Esa fémina le ha hecho creer que sentía algo por él cuando solo se ha burlado para luego cambiarlo por un fisicoculturista de lo peor. Nuestro hermano presente ha sido negado, desvirgado…
— ¡Hey! Ella todavía no… —me sonrojé y guardé silencio antes de humillarme más.
— Como iba diciendo —Jazz carraspeó y me ignoró completamente— Edward Anthony Cullen, mejor conocido como Eddie, bienvenido seas a la friendzone, el día de hoy beberemos hasta morir para llorar tu baja. Jugaste bien soldado, pero las mujeres suelen ser unas perras a vec… la mayoría del tiempo. El pelotón está orgulloso de ti.
— Uh, ¿gracias? —murmuré a las palabras de Jasper, las cuales vale decir no tenían coherencia ni cohesión alguna— ¿Qué estaba hablando Jazz, Emm? —Emmett negó con su cabeza y rodó sus ojos.
— Bien, Eddie, tu boca ahí, ahora —alcé ambas cejas cuando Emm apuntó la llave que estaba en la base de la jirafa. Una repugnante llave que había sido tocada por cuantas manos vaya Dios a saber— El reloj hace "tic, tac" hermano.
— Entonces… déjame ver si te escuché bien —carraspeé y acomodé mis gafas— ¿Quieres que ponga mi boca ahí?
Emmett estaba completamente loco, chiflado, algún tornillo se le había soltado en aquella cabezota suya. Nuestra pobre mesa estaba adornada por tres gigantescas jirafas, de tres litros cada una. Emmett estaba esperando pacientemente a que yo comenzara con esto, como un tipo de ritual machote o algo por el estilo. El quería que yo pusiera mi boca en la llave por donde caería la cerveza a nuestros vasos. ¿Quién sabe cuántas manos habían pasado por esa llave?, ¿quién sabe cuántas cosas habían pasado por esas manos que han tocado la maldita llave?
¿Quién sabe cuántas bacterias podría pegarme?
Yo no iba a correr el riesgo, no podía y no quería correr el riesgo. ¿Por qué no lo hacían ellos si estaban tan entusiasmados con la idea?, ¿por qué siempre tenía que ser yo el conejillo de indias? No, no, no. No señor. No Emmett Cullen, así que basta con tus constantes insinuaciones y chantajes. No, Jasper Whitlock, aunque sigas haciendo aquellos sonidos extraños que según tú son el cacareo de una gallina. Por la barba de Merlín, yo no lo haré.
No-lo-ha-ré.
…
— ¡Vamos Eddie, tu turno, tú puedes!
Luego del grito de Emmett se podían escuchar los aplausos y chiflidos de fondo, haciéndome totalmente consciente de que estábamos armando un buen show. ¿Y qué más daba? Mi boca ya había tocado la detestable llave y cuando el líquido ambarino recorrió mi garganta supe que no había marcha atrás. Ya habíamos acabado con la primera ronda, tres litros fuera… ¿o dentro? Ah, dentro de nuestros cuerpos. Bueno, ¿es necesario decir en qué estado estábamos?
En qué estado estaba.
Yo.
Singular.
— ¡Bebe, bebe, bebe, bebe, bebe! —no era necesario que lo dijeran, gritaran, lo que sea. Yo tenía la intención de terminar con los tres litros de una, antes de que mi vejiga llorara por el exceso de líquido acumulado, y así poder vencer los dos litros que Jasper había ingerido momentos antes.
— ¡Whoa, ese es mi puto hermano! —chilló Emm, cuando terminé la jirafa entera. Estaba parado sobre su asiento alzando los puños en el aire— ¡Ahí tienes rubio marica, Eddie te ganó!, ¡quiero mis jodidos veinte dólares! —Jazz resopló y le entregó dos billetes de diez a Emmett, quien hizo un pequeño baile de la victoria. La gente aplaudió nuevamente y se fue esparciendo de poco a poco.
El local estaba casi repleto y creo que ya había oscurecido. No sé en qué momento sucedió eso, cuando yo entré el sol reinaba en el cielo, incluso cuando di mi primer sorbo a la cerveza. Pero ahora, todo estaba oscuro allí afuera y las estrellas se asomaban por las ventanas del bar. Estaba perdiendo la noción del tiempo, eso no era bueno, no era para nada bueno.
¿Qué era lo que había hecho?
— Entonces… ¿Qué fue lo que sucedió con Bella? Necesito la jugosa historia desde el principio, este de aquí es un mal hermano y ni siquiera se ha dignado a decirme nada —me golpeó el brazo con demasiada fuerza—, pendejo.
— Ella le dijo que lo quería, el día después que tuvieron sexo oral —comentó Jasper, tomando cerveza de su jarra.
— ¡N-nosotros-s n-no… ¡Y-yo n-no…
— Oh cállate, la tocaste, allá abajo. Descubriste su cueva, el tesoro entre las piernas, el monte de Venus… es la misma mierda —Jasper volvió a beber de su vaso. Me pregunto por qué ellos están tan bien luego de seis litros… bueno, ellos aún no terminaban sus segundos tres litros del todo.
— Ah, ya veo. ¡Aprendiste sobre los preliminares! Mi hermanito está creciendo —el grandote se secó una lágrima imaginaria y terminó la jarra para así servirse más cerveza en ella— ¿Y qué le dijiste? —me preguntó, entrecerrando los ojos. Carraspeé y acomodé mis gafas, sintiendo como lentamente mis mejillas se coloreaban.
— ¡No le dijo nada! ¡El muy idiota!
— ¿Eddie? —Emmett me estaba mirando con cuidado, como si me fuera a quebrar en cualquier momento.
Y lo hice.
Tal vez seis litros para mi novato hígado habían sido demasiados.
Pero luego de hacer un estúpido puchero me lancé contra la mesa y comencé a sollozar como un bebé.
¡Debería darte vergüenza!
— P-pero y-yo no s-sabía… y-yo nunca… a m-mi n-nunca… ¡Ella t-tendría que haber s-sabido! —chillé enfurruñado— Y-yo no s-sabía que me gus-staba…
— Que te enamoras-ste, pero bueno, es-s lo mismo —Jazz se encogió de hombros— pros-sigue con tu historia, compañer-rito —finalmente escuché algún signo de ebriedad por su parte, o tal vez me lo estaba imaginando para así no sentirme tan perdedor— ¡El t-tenía toooodos los s-síntomas, grandotote! Y no lo s-sabía, ¿qué clas-se de hermano mayor eres-s? ¡Tendrías-s que habérs-selos dicho a los-s quince!
— ¡Lo s-siento! —chilló Emm, moviendo su jarra y derramando unas pocas gotas de cerveza sobre nosotros— ¡Eddie no s-sabía s-sobre niñas-s a los-s quince! Él era ajeno a la abejita y la flor. Él s-solo jugaba con su juguete de Max Steel.
— ¡Emm! No es-s necesario que digas-s es-so —no es como si Max Steel durmiera conmigo aún.
— ¡P-pero no importa Eddie, t-tu hermano te ens-señará ahora todo lo que necesiiiiii… Oh jodida mierda.
Jasper y yo dimos vuelta la cabeza –creo que la di vuelta muy rápido ya que también todo dio vueltas conmigo— para ver qué era lo que había dejado a Emmett con las palabras en la boca.
Tres chicas.
Rubias.
Ángeles de Charlie.
Tres chicas se acercaban a nuestra mesa. Tres chicas con unos short ajustadísimos y unos tops que tapaban lo justo y necesario. Tres chicas que hicieron a Jasper enderezarse en su puesto y a Emmett susurrarme un "Solo hablaremos y seremos amigos, no es necesario que Rosie sepa de esto" en idioma ebrio. Tres chicas. Jasper, Emmett y yo. Éramos tres también.
Oh Thor, me estoy volviendo estúpido.
— ¿Les molesta si nos sentamos con ustedes? —preguntó rubia número uno, con una gigantesca sonrisa en sus labios. Rubia dos y tres sonrieron a la par. Asentimos como un trío de idiota— Genial —cada una de las chicas tomó una silla y la acomodó en nuestra mesa. Rubia uno junto a Jasper, rubia dos al lado de Emmett y la rubia tras a mi izquierda— Yo soy María, ella es Irina —apuntó a rubia dos—, y ella es Lauren —rubia tres me sonrió, y yo traté de hacer lo mismo, pero mi rostro se sentía entumecido.
Y así comenzó una charla con las nuevas integrantes de nuestra mesa. Emmett empezó a hablarle de Rose a la chica, él solito ¡yo no dije nada que la recodara!, así que eso de la amistad estaba bien. Me enorgullece mi hermano, tenía una chica guapa frente a él –a la cuál casi se le desbordaban las boobies del trapo que estaba usando, porque eso no se podía llamar polera– pero solo pensaba en Rosalie y su piojo, pero no es como si se lo fuera a decir tampoco. Y Jasper, bueno, Jasper era otra historia…
—… S-su nombre es Alice, ¿s-sabes-s? —Jasper estaba hablando con María, quien lo observaba atentamente— Y ella... Creo que no le gus-sto, pero le doy pena o algo y por es-so acepto s-salir conmigo, y-yo ¿te doy pena? —le preguntó a la pobre chica, poniendo esos ojos de borrego a medio morir.
Listo.
Él la tenía comiendo de la palma de su mano.
— Uh, entonces… ¿Cuál es tu nombre? —me preguntó la rubia número tres de nombre Lauren, batiendo sus pestañas exageradamente. Tal vez y le molestaba el humo del tabaco que impregnaba el lugar. Le di un vistazo a mi hermano, quien me sonrió, y luego a Jasper –que ya estaba devorando la boca de la chica, la cual estaba sentada sobre su regazo–, él me miró por sobre el hombro de la muchacha y me guiñó un ojo.
Bueno, un clavo saca a otro clavo, dicen.
— Me llamo Edward —y le sonreí.
…
Ya sabía que su nombre era Lauren. Tenía veintidós años y venía de Lawrence, Kansas. Estaba en Nueva York para cumplir su sueño de ser modelo… Extraño, la mayoría de la gente se va a L.A. para esos tipos de sueños pero no quise apuntar aquel hecho cuando comenzó a contarme su historia… Y hablaba, y hablaba, y hablaba más que Jasper. Como el caballero que Esme me enseñó a ser, y con alcohol y todo, hice todo lo posible para mantener los ojos abiertos, a pesar de que cada vez se volvían más pesados.
Y todo daba vueltas a mí alrededor.
De hecho, veía cuatro boobies.
Puede que se me haya desviado la vista en algún momento de su charla.
Un teléfono celular comenzó a sonar, los seis revisamos nuestros bolsillos para verificar si era el de uno, pero Jasper fue el vencedor. Como pudo –ya que tenía a la chica encima aún– se llevó el celular al oído y contesto a quien quiera que estuviera llamándolo a esta hora… desconocida.
— Beeeeella —traté de abrir los ojos para enfocar a Jasper. Creo que esa voz pastosa y algo distorsionada había sido la de Jasper, y él había dicho el nombre de Isabella. O tal vez mi mente me estaba jugando una mala pasada— ¿Ah?, ¿eh? Uh, nope… En La Comarca… Mhmm, Emmett —me tambaleé un poco en mi asiento tratando de acercarme a Jazz para así escuchar lo que estaban hablaban— ¿No podrías-s pres-starnos-s a es-se mafios-so tuyo? ¿Bellita? —no se para que quería a Dimitri— ¿Eddie? Uh, ¿s-sí? ¡es-s tu culpa mujers-s!... Oh, oki doki —sentí que alguien movía mi hombro, nuevamente traté de hacer que mis parpados se mantuvieran abierto— Bella q-quiere hablar contigo compadr-rito —y sin más me entregó su teléfono celular.
— ¿Uh? —murmuré, y un hipido abandonó mis labios. Mis mejillas se tornaron rojas haciendo juego con mi nariz esta vez. Recuérdenme luego nunca más beber con Emmett y Jasper, por favor.
— ¿Estás borracho? —estuve a punto de suspirar cursimente al escuchar su voz. Algo me estaba haciendo el alcohol, aparte de perder mis capacidades motoras y mi capacidad para racionar como una persona normal. Me estaba poniendo cursi y sentimental— ¿Edward?
— Eh, un poquitiiiiito —murmuré. Observé a mí alrededor, Emmett estaba echado durmiendo sobre la mesa… Ah no, solo estaba buscando otra foto de Rose en su celular. Jazz… esperen, ¿Jasper tiene un gemelo? Oh dios no— S-solo un poquito.
— Dios santo —suspiró al otro lado de la línea—. Espérenme ahí, no se muevan por nada del mundo, bajaré inmediatamente con Dimitri. Y no se te ocurra beber más, Edward Cullen —fruncí el ceño ante su orden.
¿Quién era ella después de todo?
La mujer por la que estas así.
¿Y qué más?
La mujer por la que lloraste frente a tu amigo y hermano.
¿Y…?
Basta.
— ¡S-seguiré bebiendo s-si s-se me da la jodida gana! —chillé, creo.
— No me hagas enojar, chico.
— Bah, q-qué miedo.
— No discutiré contigo estando así, adiós —le saqué la lengua al teléfono cuando se escuchó el tono.
— ¿Quién era? —me pregunto rubia tres… Lauren era su nombre, parece.
— N-nadie importante —me estaba haciendo el interesante. Emmett levantó sus pulgares en señal de aprobación al igual que Jasper. Solté una pequeña risita ante eso, y otro hipido salió a flote— Entonces-s, ¿qué me es-stabas-s contando?
— Creo que era tu turno de hablar —Lauren sonrió nuevamente y de un movimiento inesperado apareció sentada en mi regazo. O se teletransportaba, era pariente de Flash o yo estaba muy borracho— ¿Qué es lo que haces por la vida, Edward?
— Uh, b-bueno —un borracho tartamudo, dios santo. Ella rodeó mi cuello con sus brazos.
— ¿Alguna novia, Edward?
— Hmpf, ¿n-novia? —murmuré… Y luego vino la depresión— La verdad es-s que me gus-sta alguien —comenté cabizbajo.
— ¡Él es-stá enamorado! —chilló Jasper, apareciendo nuevamente desde el hombro de la chica— ¡Has-sta las jodidas-s patas-s!
— Joder, Jazzy no le cagues-s la onda a es-ste jodiiiiido idiota y cállate —Emmet salió en mi defensa sutilmente— Como te iba diciendo, Charlie. Estamos-s embarazados-s, pero aún no s-se nos-s nota la panza… —rodé mis ojos y miré a Lauren, que aun seguía agarrada a mí como un pequeño Koala. Ella no tenía nada de pequeña, y sus amigas tampoco… Si saben de qué hablo.
— ¿Estás enamorado, Eddie? —hizo un adorable puchero y rebotó suavemente sobre mis piernas. Yo no era de fierro, ¿por qué las mujeres suelen pensar que soy de fierro? ¡Rayos! Mi amigo allá abajo siente cosas por Dios. Carraspeé incómodamente y moví un poco a Lauren, lejos de la zona de riegos que se estaba alzando en mis pantalones.
— Y-yo, b-bueno —me encogí de hombros— Que mas-s da, no funciona s-si no es-s reciproco el s-sentimiento.
— ¿Ella no te quiere, Eddie?, ¿cómo puede no querer a una cosita tan linda? —y me apretó las mejillas como si fuera un crío de cinco años. Fruncí el ceño ante su acción y luego me relajé. Bueno, que mas daba.
— Ella… ella dijo "te quiero" ¿s-sabes-s? —suspiré y refregué mi rostro con mi mano recordando el porqué me encontraba en esta situación— Ella lo dijo y… y cuando me di cuenta d-de que y-yo también s-sentía es-so… ¡Ella es-staba con otro jodido tipo y s-solo habían pas-sado algunos-s putos-s días-s! y me duele aquí —le dije, apuntado al músculo que me mantenía con vida—. Me duele como los-s mil d-demonios-s cuando recuerdo es-so.
— Aws, eres tan adorable… ¿sabes qué? —se acercó a mi rostro peligrosamente y luego su boca se posó sobre mi oído, donde exhalo su aliento mandando unos extraños escalofríos a través de mi columna vertebral— Un clavo saca a otro clavo, dicen por ahí —ah, ella también lo había escuchado.
Estaba a punto de decirle que yo también había escuchado aquella popular frase cuando sus labios atacaron los míos con fervor. No pude decir ni pío. Me estaba besando. Ella. Y yo no sabía qué hacer. Pero luego recordé las lecciones de la señorita Swan, a pesar de solo ser dos, la primera me serviría para esto, después de todo para esto ella me estaba "entrenando" ¿no? Para conocer el mundo de las chicas que saltan sobre los chicos sin conocerlos bien. Para conocer el mundo de las chicas que besan sin advertirte sobre ello.
Así que le seguí el juego.
Al principio sus labios solo presionaban los míos, el alcohol tuvo que ayudar ya que me aventuré y trate de recordar como lo había hecho Isabella. Entreabrí mis labios un poco y dejé un beso sobre su boca, el cual me correspondió rápidamente. Mira, ya había besado a tres chicas en mi corta vida, ¡bendiciones para ti Eddie! La verdad es que se sentía bien, no como con Isabella –inserte reacción de sustancias química en el estómago, a.k.a. mariposas– pero se sentía reconfortante, era como…
Vendetta.
Si ella andaba besando a tipos musculosos sacados de Men's Health, yo podía besar rubias pseudo-modelos.
Estaba de lo mejor con la chica en mi regazo, con las cervezas en la cabeza y agarrando sus manos para que no se pusiera demasiado cariñosa, cuando divisé algo, o alguien, en la puerta de entrada. Rostro con forma de corazón, cabello largo color chocolate, ojos del mismo color. Mi mente me estaba jugando una mala pasada nuevamente, o aquella que se encontraba ahí en la entrada, con las manos empuñadas, era Isabella y tenía intención de matarme.
Lo cual encontraba absurdo.
Eddie solo estaba reemplazando el clavo.
O bueno, tratando de…
(1) Scott Summers, personjae de X-men.
(2) Equipo de Rugby de Nueva Zelanda.
(3) Bien, las jirafas. No se si existen en otros países XD pero aquí son prácticamente nos tubos llenos de cerveza que ponen sobre tu mesa para que te emborraches (?) estos tienen una base donde se encuentra la llave por donde sale la cerveza y así es como llenas tu vaso y la magia se acaba.
(4) es una transformación legendaria de la raza saiyajin en el manga y anime Dragon Ball. (ya saben, se le paran los pelos y se hacen rubios de ojos azules xD)
¡Buenas Noches!
Finalmente les traigo el capítulo 21, aún no esta beteado, pero decidí subirlo porque Di ha tenido problemas con el beteo, y para no hacerlas esperar lo subí sin más, luego lo reemplazaré, así que si tengo errores o algo así muy feos, lo siento montones XDD Espero les guste :) este es un tipo de introducción par el capitulo que viene, una nueva lección pero esta es LA lección, así que será un pequeño regalito para ustedes, ojalá y les guste también porque me costó escribirlo, ya sabrán luego porqué me costó escribirlo wajajajaja. Muuuuuuuchas gracias por la paciencia que me han tenido, esta vez lo admito, me he demorado muchísimo en subir el capitulo, a´si que nuevamente les pido disculpa! XD
PD: Ana, mi facebook está en mi perfil :) Y, no se si lo contesté o no, pero alguien me preguntó sobre la saga que estaba leyendo y no me dejaba escribir (?) bueno, se llama "Señores del Inframundo" y le amo, eso es todo wajajaja.
¡Muuuchas gracias por sus hermosos reviews, alertas y favoritos!
Todas ustedes son un amor con el apoyo que me dan y sus lindas palabras :)
~ Lamb.
