Disclaimer: La trama es mía, Stephenie Meyer igual lo es ya que la compré por Ebay, por ende, Crepúsculo me pertenece (?).
Primerizo.
Summary: "¿Quién es el bebé de mamá? ¿Quién obtuvo su primer trabajo? ¿Quién consiguió su primera erección con una mujer real? ¡Ah sí!, yo, el pequeño Eddie. Veinticuatro años bajo la sobre protección de mi familia para que un trabajo lo cambie todo. La boca del lobo… ¿O loba?" Todos Humanos. Bella&Edward
Gracias a Diana Méndez (TheDC1809) Beta de FFAD (www .facebook groups / betasffaddiction) porque de ahora en adelante me ayudará a corregir los capítulos, así que los "peors" pasaran a ser los "peros" que corresponden.
Capítulo 24: La primera novia de Eddie.
Hola.
Puede que haya arrancado una vez más.
¡El pánico se apoderó de mi! Y cuando menos lo esperé, estaba corriendo por los pasillos de la editorial lejos de Isabella. La había dejado ahí, en su oficina tirada luego de haber soltado la bomba. Ni siquiera me ahogué al correr, imaginen el ataque de adrenalina que se había apoderado de mí, incluso, ni siquiera recuerdo cuando llegué a casa. No sé si lo hice corriendo, o tal vez tomé el metro, o a lo mejor algún autobús.
Pero había llegado.
Sano y salvo, sin ningún asalto y violación de por medio.
Ahora estaba en mi habitación, con el corazón desbocado en mi pecho, pronto a tener un ataque cardiaco que me mandaría al hospital y tal vez acabaría con mi estupidez. ¡Arranqué otra vez!, demonios, demonios, demonios.
"Isabella Swan, ¿aceptarías ser mi Lois Lane, mi Gwen Stacy, mi Princesa Leia?"
Enserio, ¿en qué estaba pensando?, ¿qué clase de proposición es esa?
¡Estúpido Eddie, estúpido, ñoño, idiota, nerd!
— ¿Eddie? —Rose estaba en la puerta de mi habitación mirándome con preocupación. Una de sus manos descansaba despreocupadamente sobre su vientre— ¿Estás bien pequeño?, ¿por qué llegaste tan agitado?
— Rosie, creo que lo arruiné otra vez —murmuré, quitándome las gafas y cubriendo mis ojos con mi brazo. Darth Vader me miraba desde el techo, era como si me estuviera regañando o algo, y a su lado se encontraba Miss Marvel quien me hacía pensar en Isabella.
Genial.
Ni en mi habitación tendría paz.
— ¿Qué fue lo que pasó Eddie? —Rose se sentó en la cama y comenzó a acariciar mi cabello.
— Uh, yo… Yo le pedí a Isabella que fuera mi novia y…
— ¡Felicitaciones hermanito, al fin tuviste los cojones necesario para hacerlo, estoy tan orgulloso de ti! —Emmett siempre interrumpiendo cuando no debe. Estaba apoyado en el umbral de mi puerta con una enorme sonrisa en sus labios—. Iré a comprar algo para celebrar, esperen aquí, joder, cuando se entere mamá tirará la casa por la ventana, debes advertirle a Bella sobre eso…
Y como entró, salió.
— ¿Te dijo que no, pequeño? —susurró Rose, sin dejar de acariciar mi cabello.
— Bu-bueno, la verdad es que…
"Soy un perdedor. I'm a loser baby, so why don't you kill me?..."
Fruncí el ceño y rebusqué mi teléfono celular en mis bolsillos. Al ponerme mis gafas pude divisar el nombre de Jasper rezando en la pantalla. Suspiré y conté mentalmente para este momento.
— Dime que no lo hiciste.
— Jasper…
— ¡Joder, Edward! —se escuchó un ruido sordo al otro lado— ¡Perdí la puta apuesta!, ahora tendré que pagarle cincuenta dólares a tu hermano. Puto Emmett, le odio y te odio —fruncí el ceño sin entender nada— Pero bueno, ¡felicitaciones!
— ¿P-por qué me felicitas?
— Finalmente le pediste a Bella que fuera tu novia, acepto, ¿cierto? —me quedé en silencio ante su pregunta— ¿cierto?
— Yo… Y-yo no lo sé.
— Espera, ¿cómo que no lo sabes?
— Y-yo corrí.
— Joder.
— Si.
— ¡No le debo ni una mierda a Emmett! —chilló con felicidad.
— Eh, felicidades —murmuré incómodo, ¿en que habrán apostado?
— ¡Joder! —un nuevo ruido se escuchó, era como el roce de ropa— ¡¿Qué Al?!, ¡¿qué carajo, estás segura bebé?! —ignoré aquel dialogo que no estaba destinado hacia mi… Esperen, ¿él estaba con Alice?— ¡Eres un idiota!, ¡deja de ser un idiota mierda! Isabella está… olvídalo, Alice quiere triturarte, por cierto.
— ¿Estás con Alice?
— Una larga historia que no creo quieras oír, a menos que te guste escuchar relatos eróticos en secreto entonces puedo contarte todas las posiciones del jodido kamasutra que usamos en…
— ¡No me gusta escuchar eso Jazz, no me gusta!
— Estaré en tu apartamento en unos minutos para tener una charla de hombre a hombre.
— No me gustan esas charlas, mayormente eres tú insultándome.
— Lo necesitas.
— No, no lo necesito.
— ¡Si lo necesitas así que cállate y espérame Eddie!
Y me cortó.
Tiré el celular en mi cama y miré a Rose que había permanecido en silencio a lo largo de mi conversación telefónica. Me sonrojé y desvié la mirada mientras jugaba con la ropa de cama. Rose soltó una pequeña risita y desordenó mi cabello.
— Así que corriste.
— Mhm —murmuré avergonzado.
— Bueno, si Isabella te conoce como creo que lo hace, debe saber que eres un tanto, uhm, impulsivo cuando te sientes arroyado por tu nerviosismo —Rose se encogió de hombros—. Creo que te esperará, Eddie.
— ¿Por qué? Soy un cobarde, debería haberme quedado… Debería haber confiado, o tal vez, bueno, si decía que no… Está bien, ¿sabes?, la hubiera entendido.
— ¡Ay Dios!, enserio, tienes que trabajar en tu confianza chico. Si te vieras como todos te vemos no pensarías así, pero bueno, de a poco, ¿huh? —Rose sonrió en comprensión y volvió a desordenar mi cabello. El timbre de la puerta de entrada sonó.
¡Rayos y centellas!
Jasper.
— Rosalie, cariño, muy buenas tardes —rodé mis ojos al escucharlo hablar a Rose— buenas tardes para ti también, piojo. Me disculpo de antemano por el tío que tendrás, si es que sale vivo de esta. Prometo no dejarlo tan cagado para que puedas jugar con él, tal vez lo deje como ese tipo que el tanto admira, como se llamaba… ¿Anthony Hopkins?
— ¡Steven Hawking, idiota! —chillé desde mi habitación.
— ¡Tú no tienes derecho a hablar! —apareció en el umbral de mi cuarto y luego cerró la puerta tras de sí— Levántate y ve a donde Isabella. Ella está todavía en la editorial.
— Y-yo… No puedo.
— Levántate o te levantaré yo, ¡se un jodido hombre por Dios! —me apuntó con su dedo— hice lo que me dijiste con Alice, ¡tuve el mejor sexo de mi existencia! Esa pequeña sabe moverse —silbó por lo bajo y continuo— así que sigue tu propio consejo y ve donde Isabella, se lo debes hombre.
— ¿Y si dice que no, Jazz?
¿Es que nadie entendía que yo solo tenía miedo?
Esta era como la típica historia, yo siendo el nerd de la secundaria, capitán del grupo de química e Isabella era la guapa capitana de las porristas por la cual yo estaba loco de amor. Pero ella estaba con el capitán del equipo de fútbol americano, quien era el chico más deseado de la secundaria y el cual la engañaba con el resto de chicas que la componían. Ella ni siquiera me miraba, no sabía de mi existencia, excepto para burlarse como el resto de sus populares amigos.
¡Así era como tenían que ser las cosas!
¿En qué universo paralelo ella me diría que sí?
Bueno, lo sé, ella me dijo que me quería pero… Pero uno puede cambiar de opinión, ¿cierto?
— Bueno, amigo —Jasper se sentó junto a mí en la cama, y por primera vez pareció serio— ella se lo pierde.
…
— Vamos Eddie, tú puedes hacerlo. Apostaste tu colección de DVD's y cómics de Star Wars con Jasper, esa colección que te tomó una vida entera, no puedes perderla. Ponte los pantalones y se un hombre, no seas Eddie, se Edward —suspiré, con el corazón desbocado frente a la puerta de la oficina de Isabella.
Aquí estaba.
Era la hora de disculparme por correr como una gallina y esperar el veredicto de Isabella, sea lo que sea. Si Peter Parker obtuvo a Mary Jane… ¡Vamos, yo estoy más guapo que Peter Parker! Merezco tener mi propia Mary Jane. Merezco tener mi chica. Merezco a Isabella. Eso. Repetí eso un par de veces, sin tan solo pudiera dejar de hacer que mi mano temblara como si tuviera párkinson…
Esperen, ¿desde cuándo las paredes tenían puntos de colores?
Oh Dios.
Ataques de pánico, ¡actívense!
…
— ¡Listo!
La puerta se cerró tras de mí y me encontré encerrado solo dentro de un armario. Estaba todo completamente oscuro y había una cosa peluda a mi costado, cruzando los dedos le pedí a cualquier entidad que fuera uno de esos chaquetones de piel. Cerré mis ojos y conté mentalmente para tranquilizarme y que los nervios no hicieran mella en mi persona. La puerta del armario se abrió y cerró nuevamente, un cuerpo se presionaba ligeramente en mi costado, me sonrojé levemente mientras daba la vuelta para quedar frente a frente con la persona que estaba allí.
— Hagamos esto rápido, ¿sí? —me dijo Irina, asentí en la oscuridad del armario, mortalmente nervioso— Bien, cierra los ojos.
— ¿P-por qué?, n-no veo nada, es-está todo oscuro, ¿d-de qué sirve que los cierre si es lo mismo?
— Solo hazlo, ¿sí? —volví a asentir y cerré mis ojos.
Estar encerrado en un armario donde estábamos prácticamente apretados no ayudaba mucho, muchísimo menos si la chica en cuestión era un tanto linda. En realidad, era bastante linda. Cuando acepté jugar "siete minutos en el cielo" solo para encajar en la primera fiesta que me habían invitado a lo largo de los años en la secundaria, nunca esperé que estaría con Irina Bourbon, una de las chicas más codiciadas de nuestra escuela.
Podía sentir su respiración golpeando cada vez más cerca de mi rostro, las manos me sudaban y no sabía cómo controlar el leve temblor que se había apoderado de mi cuerpo. Sus tercios labios se posaron sobre los míos lentamente, esa leve presión fue lo que necesité para que los nervios me dominaran, sentía mi respiración incrementar cada vez más cuando ella comenzó a mover sus labios contra los míos.
Iba a morir.
Por algo el juego se llamaba siete minutos en el cielo.
Me estaba yendo al cielo.
Luego, todo pasó demasiado rápido, dejé de sentir la presión de sus labios sobre los míos y abrí mis ojos en un santiamén. La palabras que abandonaron mis labios a continuación fueron absurdas, pero no tenía control sobre mi mente ni cuerpo, era mi primer beso, con la chica que todos querían, ¿qué podía esperar?
Que Eddie lo arruinara, como siempre.
— ¿Q-quieres ser m-mi n-novia? —solté de un sopetón, con las mejillas arreboladas.
— ¿Qué? —me preguntó de vuelta con incredulidad… Y luego comenzó a reír. Rió muy fuerte, incluso se sostuvo el estómago por el dolor que le causaba la risa que brotaba de sus labios— Estás loco, joder, ¿te has visto? —me observó divertida con sus grandes ojos color zafiro y abrió la puerta del armario— ¡A que no adivinan!, Eddie me pidió ser su novia, ¿no creen que es tierno?
Y ahí, fuera del armario estaban todos observando la escena y riendo sin control alguno, podía escuchar algunas frases de burla entre las sonoras carcajadas y la música que reinaban en el lugar, y lo único que yo quería era desaparecer completamente, fundirme con la chaqueta de piel que estaba a mis espaldas y…
Tal vez ir a Narnia a través del ropero, si fuera posible, y no volver más.
…
— ¿Edward?
Pestañeé repetidas veces para volver a la realidad y sacar ese engorroso momento de mi mente. No era muy fácil, ya que siempre me perseguiría, a lo largo de mi vida. Isabella estaba frente a mí con el ceño fruncido, en algún momento de mi divagación había posado su pequeña mano sobre mi mejilla y a pesar de que su voz sonaba molesta, tenía una leve mirada de preocupación. Le sonreí, tratando de calmar los ánimos.
Estaba aterrado a decir verdad.
Nunca debería haberle pedido ser mi novia.
¿Y si decía que no?
¿Y si se burlaba de mi por crédulo?
¡Cáspitas!, era un completo caos.
Esperen…
¿Qué hago en la oficina de Isabella?
¿Qué hago en el sofá?
Oh por Thor, ¡tengo poderes de teletransportación!
— E-Estoy bien, solo… Bien —le dije, para calmarla.
— ¡Estabas desmayado en mi jodida puerta! —chilló frunciendo el ceño— ¿Qué fue lo que te pasó?
— Yo… puede que haya tenido un pequeño ataque de pánico —Isabella rodó sus ojos y me sonrojé— y también recordé algo, solo eso, yo… lo siento.
— ¿Ayer también estabas recordando algo? —me preguntó, haciendo alusión a cuando recordé lo del baile de graduación y la supuesta invitación. Asentí, un tanto cohibido— ¿Qué estabas recordando, Edward? —suspiré y desvié la mirada, no era muy agradable hablar de mis años mozos.
¿Por qué no hablábamos de las estrategias de juego en Warcraft?
— Y-Yo… Solo, cosas.
— Quiero saber de esas cosas, Eddie —acarició mi mejilla con su mano, dándome una calidad mirada— Después de todo, de eso se trata ser novios, ¿no? Hablar sobre cosas, ser honestos unos a otros, confiar el uno en el otro —fruncí el ceño y sentí como mis mejillas se iban calentando de a poco.
— ¿N-Novios?
— Pues sí, ¿no fue eso lo que me pediste temprano? Antes de salir arrancando, por cierto, tienes que dejar de hacer eso —me dio una pequeña palmadita en la mejilla— Y dije que sí, pero cuando me di cuenta te habías desvanecido —rodó sus ojos y sonrió— Ahora, me dirás que es todo eso que te perturba.
— ¿D-dijiste que sí? —ignoré completamente la segunda parte de lo que había dicho— ¿Estás segura?, ¿no te arrepentirás después?, ¿estás completamente segura de que quieres ser mi novia? Digo… Y-yo puedo entenderlo, si dices que no… N-no es necesario que a-aceptes si no quieres… Y lo siento, siento haber arrancado, estaba un poquito nervioso, ¿sabes?
— ¿Un poquito? —arqueó una de sus cejas.
— Bastante, a decir verdad. Estuve a punto de hacerme en los pantalones —hice una mueca— no muy agradable.
— Tontito —volvió a sonreír hermosamente— Pero bueno, te perdono, creo que finalmente me acostumbré a tus extraños arranques… Ah, y por cierto, ignoraré todas esas absurdas preguntas que me has hecho —nuevamente estaba molesta— Te quiero, ¿cuántas veces debo decirlo para que lo aceptes, chico? No sé qué es lo que te ha pasado a lo largo de tu vida, no sé cuantas idiotas no han visto en ti lo que yo vi, pero se los agradezco, por ser así de estúpidas y dejarte para mí —sonrió nuevamente, guiñándome un ojo en el proceso—. No es necesario que hables sobre tu pasado, pero juro que si vuelves a ignorarme así te sacaré la verdad a nalgadas, ¿me escuchaste?
— D-dijiste que nada de nalgadas, Bella —agregué, reteniéndome para no hacer un puchero.
— Bueno, haré una excepción cuando suceda —me estremecí ligeramente y anoté en mi mente quemar todos los libros de dominación y sumisión que existen en la vida, o por lo menos que estén cerca de Isabella—. Me llamaste Bella, nuevamente.
— A veces se me va —comenté, viendo como acercaba su rostro a mí.
— Creo, Eddie, que deberías besar a tu novia.
— Besar a mi novia, mhm —estaba embobado por ella, prendado de sus ojos, sin saber muy bien de lo que estaba hablando.
— Creo que deberías hacerlo ahora, o tu novia se va a enojar.
— Yo… P-por supuesto —acorté la distancia entre los dos y dejé un suave beso sobre sus labios. Isabella se aprovechó de la situación para sentarse sobre mi regazo. Acomodé mis manos en su cintura y entreabrí mis labios para profundizar el beso.
¡Já, ya tenía dominado el arte de besar!
El momento se alargo por un agradable periodo de tiempo donde solo éramos Isabella y yo. Todo estaba tranquilo, paz y amor, nada que pudiera preocuparme excepto besar los labios de mi novia. ¡Ja!, yo tenía una novia, quien iba a pensarlo. Como decía con anterioridad, era como si estuviera lejos de la realidad, es más, ni siquiera escuchaba las bocinas de los autos o cualquier ruido exterior.
Isabella.
Yo.
Besándonos.
Era lo mejor del universo.
Bueno, todo estaba en orden hasta que sentí a mi novia –nunca me cansaré de decirlo– removerse un poquito sobre mi regazo. En realidad ella acomodó ambas piernas a mis costados quedando a horcajadas sobre mí. Oh no, ella estaba planeando algo de lo que yo estaba muy consciente y no era el único, porque el traidor de mi amigo estaba comenzando a captar las vibras del lugar. ¿Por qué Bella me hacía esto? Yo solo llevaba un día de haber perdido mi virginidad, demonios, aún no alcanzaba a tener la confianza para hacer cositas en su oficina.
Yo definitivamente no podía tener ñiqui ñiqui en su oficina.
¿Y si alguien abría la puerta?
¡Oh por Thor!
— B-Bella, espera —mi querida novia hacía oídos sordos a mi humilde petición, dejó unos pequeños y húmedos besos a lo largo de mi cuello. Podía sentir como la sangre se acumulaba en mi rostro. Era un marica, está bien, pero… ¿No podíamos esperar a llegar a su casa?
O a mi casa.
¡Incluso haría el esfuerzo de sacar mis pósters de Star Wars y Marvel para que se sintiera cómoda!
— Tú solo me llamas Bella por dos razones: cuando estas nervioso o si quieres algo —murmuró a mi oído. No sé si era cosa de todas las mujeres y/o personas en general, pero la manera en la que la voz de Isabella cambiaba cuando ella estaba… acalorada— Dime Eddie, ¿cuál de las dos es esta vez? —dejó un nuevo beso en el hueco de mi oreja y su mano comenzó a recorrer mi torso.
Mon Dieu.
— Y-yo… ¿t-tenemos que hacer esto a-aquí? —mi voz salió en un chillido todo debido a su mano, esa mano mala que seguía bajando sin pensar en mi y lo que me hacía sentir.
— Pero Eddie, no tiene nada de malo, además, debemos celebrar, ¿no crees?
¡Santa cachucha!
E-Ella había agarrado mi hombría por encima de mi pantalón. Isabella era tan osada que a veces me perturbaba, digo, ella solo hacía lo que quería sin importarle un carajo donde se encontrara, con quien y posibles mirones. Nope, ella solo lo hacía, como era, yo estaba a punto de perder la cordura si ella no quitaba su mano de ahí. Cerré mis ojos y traté de calmarme, tal vez no me vendría mal ser como ella.
Vamos Eddie, tu puedes con esto.
Solo haremos el amor en el sofá de su oficina.
Ella baja la cremallera de tu pantalón liberando así al traidor que tiene mente propia, se desliza sobre él, unos cuantos movimientos, y estaría listo, la celebración llegaría a su fin, ¿qué tiene de malo? ¡ella era la jefa después de todo!
Enfócate.
— Yo, uh, está bien… Está bien.
— Cada vez que haces esto pienso que te estoy asaltando sexualmente —Isabella sonrió y dejó un beso sobre mi nariz—. También pienso que no quieres esto y poco más te estoy obligando… sería esto como una casi violación. Tú tienes que dejar de destruir mi ego y mi autoestima, ¿entendido?
— No creo que pudiese ni aunque lo intentara —Isabella entrecerró sus ojos y alzó una de sus cejas. Me sonrojé al mismo tiempo que sentía su pequeña mano deslizar la cremallera de mi pantalón lentamente— L-lo que quise decir es que e-eres muy segura de ti misma, es imposible q-que alguien como yo p-pueda hacer eso —tragué saliva cuando sentí sus dedos recorrer la pretina de mi ropa interior.
— ¿Qué es el día de hoy? —susurró, dándole una leve mirada a mi parte inferior— ¿Iron Man? —asentí, nuevamente sonrojado. Creo que Jasper tenía razón y ya era momento de que dejara mis bóxers de cómics de lado— Me gusta, Tony Stark es uno de mis favoritos —me guiñó un ojo y dejó un beso en mi barbilla—, pero me gusta más lo que está bajo esta ropa.
La mano de Isabella se infiltró en la carpa que había armado mi amigo sin ninguna delicadeza, cuando sentí sus delicados dedos hacer contacto con esa parte de mi cuerpo, un pequeño suspiro abandonó mis labios. Que podía decir, a pesar de la vergüenza y todo se sentía tan bien.
— Hey, abre tus ojos —abrí mis ojos y fruncí el ceño— lo siento, quería verlos sin tus gafas en el camino —con su mano libre acarició mi mejilla suavemente después de quitar mis gafas— te quiero, novio —una pizca de diversión apareció en sus ojos y le dio un suave apretón a mi hombría. Siseé, ella era cruel, tan cruel conmigo.
— T-te quiero igual, n-novia.
Isabella deslizó su mano por mi longitud suavemente, en uno de los movimientos pude sentir como me acariciaba con sus uñas mandando una nueva ola de calor a mi pobre cuerpo. Debería existir algún producto para que los asmáticos usaran en estos momentos, no sabía si estaba teniendo un ataque o era el simple hecho de sentir la mano de Isabella sobre mí. Eché mi cabeza hacia atrás apoyándola en el cabecero y cerré mis ojos dejándome llevar.
Nuevamente Jasper había tenido razón, ya me estaba dando miedo todo esto de Jasper teniendo razón. "El sexo es la crème de la crème" como dijo una vez mi amigo vulgarmente.
— ¿Sabes?, no pareces el pequeño Eddie cuando te tengo en mis manos campeón —esas frases estaban destinadas a avergonzarme, Isabella lo sabía— y me encanta ver cómo te estremeces, también. ¿Sabes qué es lo que más me gusta?
— Uh, n-no —murmuré entrecortadamente cuando su mano se comenzó a mover con mayor intensidad.
— Qué yo he sido la única que te ha visto así —susurró a mi oído.
Un teléfono comenzó a sonar a lo lejos, pero yo no estaba en mis cuatro sentidos, ¿cómo podría con Isabella jugando conmigo de esta manera? Tampoco tendría el descaro de quejarme, el teléfono podía sonar cuanto quisiera porque yo estaba totalmente concentrado en como Bella movía su mano sobre mí. Pero eso fue…
Un momento estaba a punto de llegar al Olimpo cuando la calidez de Bella dejó de rodearme.
Esperen… ¡pero porqué!
— ¿Qué pasó? —le pregunté, si poder evitar el puchero que se formó en mis labios.
— Ah Dios, contestaré el teléfono, me tiene jodidamente enferma el sonido —dejó un rápido beso en mis labios y me dejó ahí. ¡Yo les dije que ella era cruel conmigo!
— Pero… Pero… —me dejó allí tirado, insatisfecho, estaba a punto de llorar.
— Relájate Eddie, podremos retomarlo luego —me guiñó un ojo mientras se acercaba al teléfono y lo tomaba entre sus manos. Esa malvada mano que me había dejado abandonado.
— No es justo… —dije entre dientes cruzándome de brazos cual niño pequeño— Siempre Eddie, siempre lo hacen sufrir así...
— ¡Oh vamos, amor, deja de lloriquear! Prometo recompensarte luego, solo espera y verás —soltó una pequeña risita y levantó el teléfono. Me quede un tanto paralizado cuando Isabella me llamó por aquel calificativo de cuatro letras— Isabella Swan, Black Swan Editorial —su voz cambió rápidamente a una más seria— ¡Oh, señora Cullen!
Claro, ¿quién más podría haberme interrumpido aunque fuera inconscientemente en un momento así?
Mamá.
— Claro, p-por supuesto —fruncí el ceño al escucharla tartamudear, arregle el problema en mi pantalón rápidamente, sintiendo un poco de dolor en el proceso al no haber tocado las estrellas, y me acerqué a Isabella. La escuché reír nerviosamente haciendo que mi ceño se frunciera aún más— ¿E-Edward?, ¿y cómo…? Está bien, está bien. Sí, señora… E-Esme, aquí está —me entregó el teléfono con una nerviosa sonrisilla.
— ¿Ma-mamá?
— ¡Edward Anthony Cullen!, ¿cuándo ibas a decirle a tus queridos padres que estás de novio?
— ¿Q-qué? —no tengo ni la menor idea de cómo se había enterado, ¡tiene poderes psíquicos!, ¿cómo iba a saberlo si solo hoy Isabella me había dicho que sí?— ¿Cómo tú…
— ¡Silencio!, ¡exijo que vengas a almorzar junto a tu novia mañana!
— P-pero mamá…
— ¡Sin excusas jovencito!, ¡Y no creas que me creí eso de que estabas en una "reunión"! —podía imaginarla haciendo las comillas en el aire a la mención de la palabra— No nací ayer, bebé. Solo te pido que te cuides, recuerda, siempre usa condón, incluso hay unos de sabores amor, créeme, a las chicas nos gustan esos.
— ¡Mamá! —Dios, no quería tener imágenes mentales, por favor.
— Vamos Eddie, no seas crédulo, mamá y papá tienen que tener un poco de diversión, ¿cómo crees que nacieron tú y tu hermano? Es algo natural entre parejas pequeño, no hay de qué avergonzarse.
— No necesito saber eso, Ma.
— Como sea cariño… ¿Es buena contigo?, ¿te quiere?, ¿sabe que no puedes comer maní porque eres alérgico?, ¿le dijiste que tus calcetines deben ser clasificados por color?, ¿sabe que no puedes comer patatas fritas cortadas en tira? —rodé mis ojos y me sonrojé— Bueno, lo averiguaré mañana, ¡nos vemos bebé! —y me cortó, sin dejarme siquiera discutir sobre ello. Me quedé con el teléfono escuchando el tono por un momento sin creer lo que había pasado.
¿Mamá enserio me había recomendado comprar condones de sabores?
¿Enserio?
— ¿Edward? —Isabella me miraba un tanto curiosa.
— Mamá quiere que vayamos a cenar hoy a casa —dije ido, aun pensando en el "créeme, a las chicas nos gustan esos". Ew, solo ew— Mamá… Yo no sé como ella… Emmett —murmuré entrecerrando mis ojos.
¡Ese traidor!
— ¿No quieres ir a ver a tus padres?
— ¡Claro que quiero! —chillé, dejando finalmente el teléfono— Pero tú no sabes cómo son… Bueno, si sabes, ya los conoces, pero no sabes cómo son en este aspecto… ¡Soy su pequeño Eddie, por Dios!
¿Y si lo arruinan?
¿Y si mamá dice algo que hace que Isabella salga corriendo?
¿Y si Isabella finalmente ve como sería su vida siendo mi novia?
¿Dónde rayos dejé esa bolsita?
¡Buenas tardes!
Primera vez que actualizo el día que digo (?) wajajaja, bueno, espero les guste el capítulo, se que no es uno de los mejores pero es necesario así que no me linchen por lo corto que quedó ni por lo fome XD Espero que les guste, como siempre, y no pierdan la calma por lo de 30 capítulo... podrían ser menos sinceramente... Nah, solo las quería hacer sufrir, muajajaja :) XDD El día con los papás Cullen, para Isabella, será algo distinto a la primera vez que los conoció. Gente, tienen a Esme que es muy... sobreprotectora con el pequeño Eddie, se ve toda miel pero es su pequeño eh, así que cuidado. Puede que se mande más de un cagaso, solo puede, es el único spoiler que daré kdjhkjhkh
Lamb.
