Disclaimer: La trama es mía, Stephenie Meyer igual lo es ya que la compré por Ebay, por ende, Crepúsculo me pertenece (?).


Primerizo.

Summary: "¿Quién es el bebé de mamá? ¿Quién obtuvo su primer trabajo? ¿Quién consiguió su primera erección con una mujer real? ¡Ah sí!, yo, el pequeño Eddie. Veinticuatro años bajo la sobre protección de mi familia para que un trabajo lo cambie todo. La boca del lobo… ¿O loba?" Todos Humanos. Bella&Edward


Gracias a Diana Méndez (TheDC1809) Beta de FFAD (www .facebook groups / betasffaddiction) porque de ahora en adelante me ayudará a corregir los capítulos, así que los "peors" pasaran a ser los "peros" que corresponden.


Capítulo 25: El pequeño de mamá.


— Eddie, traje el borrador conmigo, ya nos quedan solo algunos pequeños detalles de la primera mitad para que veamos este fin de semana…

Un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña…

— ¡Eddie! Le hice un pastel a mamá Esme, ¿crees que le gustará? Incluso le escribí: "Para mamá Esme de su hijo favorito, Jazz"

Dos elefantes se balanceaban sobre la tela de una araña…

— Eddie… ¿crees que me veo gordo con esto? Creo que he aumentado de peso, esos extraños antojos de comer mantequilla de maní y banana en la madrugada me están pasando la cuenta… ¿Y si Rosie me deja porque soy una bola de manteca? Oh Dios mío…

Tres elefantes se balanceaban sobre la tela de una araña…

— Edward, ven aquí… Tu corbata esta chueca… Espera, ¿por qué estás usando una corbata?, ¿no vamos a casa de tus padres?, ¿por qué estás tan nervioso?, ¿Edward?

Edward, Edward, Edward. Era todo lo que había escuchado desde que habíamos salido del apartamento para ir rumbo a la casa de mis padres. Resultó ser que Emmett no solo se había adelantado diciéndole a mamá y papá sobre mi nueva situación sentimental, sino que también el muy idiota había sugerido la idea de quedarnos un fin de semana con ellos. Y no solo nosotros por supuesto, mis padres le habían agarrado cariño a Jasper y Alice desde aquella única vez que los habían visto. ¿Es que acaso es posible encariñarse de alguien tan rápido? ¡Y después yo era el raro! Un fin de semana entero con Bella, Jasper, Alice, Emmett y Rosalie. Un fin de semana entero con mamá y papá. Con mamá. Mi querida mamá Esme. Esa que aún me arropa a la hora de dormir.

Y todo el mundo parecía estar en complot al tirarme todo a mi "Eddie esto, Eddie lo otro, Edward, Edward".

Podía sentir como mi ojo izquierdo comenzaba a palpitar levemente debido a la presión.

Alice llevaba el borrador, copiado, podía tranquilizarme leyendo en medio de todo el caos que sería la casa de mis padres.

Jasper le hizo un pastel a mamá, a mi mamá.

Emmett está gordo.

¿Isabella me pregunta por qué uso una corbata? ¡Por Thor todopoderoso, no lo sé!

— ¿Te encuentras bien, Eddie? —Rosalie se acercó a mí sigilosamente, era la única que no me estaba asfixiando y llenando con palabras insistentes. En realidad ella lucía completamente en calma— No entiendo porque todo el mundo está en un extraño estado de euforia. ¿Has visto como Bella ha alisado su camisa más de diez veces?, ¿cómo Jasper y Emmett discuten por tu madre?, y Alice, creo que esto de escribir una novela la esta sobrepasando…

Cuatro elefantes se balanceaban sobre la tela de una araña…

— Va a ser un desastre. La probabilidad de que esto resulte como una reunión en familia completamente normal es de un cero coma un porciento Rosie. Tenemos todas las de perder, este fin de semana será del terror, ¿por qué me quitan uno de mis fines de semana? No merezco esto —murmuré en un tono de voz moderado, creo que estaba entrando en shock o algo parecido a ello. No había otra explicación.

— Tranquilo Eddie, siempre puedes…

— ¡Eddie!, ¿hay algún lugar en casa de tus padres donde podamos estar los dos solos para ver esto?

— ¿Por qué tienen que estar los dos solos? —preguntaron Isabella y Jasper a la vez a Alice.

Cinco elefantes se balanceaban sobre la tela de una araña…

— ¡Eddie, dile a Rosie que bajaré de peso tan pronto como tenga al piojo! ¿Es que no puede expulsarlo ya de su panza?, no quiero tener más antojos, ¿por qué estoy teniendo yo los antojos? ¡Quiero pizza!

— ¡Seis elefantes se balanceaban sobre la tela de una araña, como veían que resistía fueron a buscar otro elefante! —canté con exasperación para dejar de escuchar las voces de todos. ¡Yo solo pedía un poco de paz! ¡¿Es que no podían guardar silencio de una vez por todas?! Sentía cinco pares de ojos sobre mí, traté de relajarme un poco, y dando un pequeño suspiro me giré hacia Isabella— Isabella, ¿cre-crees que podamos irnos y-ya?

Iba a colapsar si no partíamos rápido.

Isabella asintió con su cabeza, una pequeña sonrisita bailaba en sus labios haciendo juego con la diversión que sus ojos mostraban. Claro, ella se divertía ante mi arrebato nervioso, ¿qué más podía pedir? El grupo se fue acercando al automóvil de Isabella donde Dimitri nos esperaba con parsimonia. Uno a uno fueron entrando en silencio, parecían animales yendo directo al matadero. Con un último suspiro, fui el último en subir, la cabina estaba en silencio. Emmett y Rosalie cuchicheaban entre sí mientras que Jasper y Alice iban acurrucados el uno contra el otro. Me senté junto a Bella y volví a suspirar por tercera vez en el día.

Tenía un tiempo de paz antes de llegar donde mamá y papá.

Qué hermoso era.

— Hey —Isabella empujó suavemente mi hombro con el suyo, la miré por el rabillo de mi ojo y sonreí tenuemente— ¿te encuentras bien? —asentí a su pregunta— Bien chico. Disculpa por… Ya sabes, comportarme así hace uno minutos, yo solo… No sé —se encogió de hombros y desvió la mirada, en vano a decir verdad, porque de igual manera pude entrever el tenue rubor que cubrió sus mejillas—, no es que esté nerviosa, para nada, ¿nerviosa yo? hmpf, es solo que…

— Esta bien —le dije, divertido por cómo se trababa al hablar. ¿Tan difícil era decir que estaba nerviosa? Mujeres y su orgullo. No, esperen, Isabella y su orgullo— No fue tu culpa, está bien. Yo creo que me sobrepasé un poquito, al parecer también estoy algo nervioso con esto, solo espero que salga todo bien —crucé los dedos mentalmente para que una fuerza superior escuchara mi humilde plegaria. Isabella asintió mientras recargaba su cabeza en mi hombro y entrelazaba nuestros brazos.

Podía con esto.

Con lo que no podía era con las insistentes miradas de Emmett y Jasper quienes se encontraban frente a mí. Los dos idiotas movían sus cejas de arriba hacia abajo, consiguiendo molestarme. ¡No me gustaba que hicieran eso!, ¿por qué hacían eso?, ¿solo para que mi estúpido cuerpo reaccionara y se sonrojara a más no poder? Me removí incómodo en mi lugar y aquellos hombres que se hacían llamar "hermano y amigo" soltaron una pequeña risita.

— Los odio, están conscientes de eso, ¿cierto?

— Nos amas Eddie, sin nosotros no serías nada. Admítelo de una buena vez —contestó Jasper.

— Mi madre me enseñó a no mentir.

— Eddie, ¿es que acaso no me quieres? —el mentón de Emmett comenzó a tiritar suavemente. Él no iba a llorar, ¿cierto? Rodé mis ojos ante su absurda manipulación. A veces era gracioso ver como afectaba a Emmett el embarazo de Rose, porque para su desgracia era él el que estaba sintiendo la mayoría de los síntomas.

— Eres mi hermano, tengo que quererte —le dije simplemente encogiéndome de hombros. Isabella soltó una pequeña risita y le dio un suave apretón a mi brazo— Y, ¿podrían dejar de hablar? No quiero hablar más.

— ¿Me quieres porque tienes que hacerlo?, ¿es solo cumplimiento de un deber? —Emmett tenía el ceño fruncido— Yo te amo Eddie, desde que mamá trajo un pequeño bulto peludo envuelto en una manta. Un bulto feo. Extremadamente feo y rojo. Arrugado, horrible. Con pelos en las orejas y por la espalda. Y aún así yo te quería, feo y todo —mis mejillas se sonrojaron a más no poder. Bueno, todos los bebés son feos al nacer, la gente solo dice que son hermosos por cortesía, no era mi culpa haber sido tan feo.

— Emmett… —mascullé como una pequeña queja. Estas veces era cuando odiaba que anduviera tan sensible, cualquier cosa lo hacía ponerse llorón. Lo mío fue solo una pequeña bromita, es obvio que lo quiero, ¿cómo podría no hacerlo? Pero tampoco es como si lo fuera a decir aquí frente a todos— Estaba bromeando Emmett, ¿sí?, solo estaba bromeando.

— Eddie te quiere Emm, así como me quiere a mí, pero el chico es tímido —Jasper golpeó a Emmett con su codo y le guiñó un ojo— Bella puede dar fe de lo tímido que es este bribón —Isabella rió nuevamente y Emmett la siguió. Cerré mis ojos apoyando la cabeza en el respaldo y simplemente dejé que se siguieran riendo entre ellos.

Primera vez en la vida que no me molestaba ser ignorado de un momento a otro.

Como dicen por ahí, para todo existe una primera vez.

— Edward, cariño, despierta —me removí en mi lugar rehusándome a hacerle caso a aquella voz— Edward… —dijo con un tono de reproche. Pero para ser justos era solo mediodía, en mis fines de semana yo estaba apenas en mi tercer sueño a esta hora— Sé que me estás escuchando amor, ¿podrías abrir tus hermosos ojos? Los chicos nos esperan abajo, no seas un bebé.

Suspiré y abrí mis ojos lentamente.

Bien, estaba a punto de comenzar la tortura.

Isabella tenía su rostro frente al mío, su sonrisa que se estaba haciendo ya bastante característica también se encontraba allí. Froté mis ojos levantando mis gafas en el proceso y tuve que cubrir mi boca rápidamente cuando un bostezo salió de improvisto. Dios, estaba muriendo de sueño. Más tarde me tomaría una siesta de aquellas si el día iba bien, ese sería mi premio. Cuando ya estaba algo más lucido, bajamos finalmente de la limo con Isabella. Todos nos estaban esperando en la entrada de la casa de mis padres, incluso ellos.

— ¡Mi pequeño! —chilló mamá, caminando rápidamente hacia mí. Cuando me tuvo cerca enredó sus pequeños brazos entornó a mí cintura y me dio un abrazo rompe huesos— Me disculpo en nombre de la familia, tus amigos y tu… novia —whoa, hubo algo ahí en la manera de pronunciar la palabra que hizo mi piel ponerse de gallina—, por haberte sacado de casa a estas horas, ¿es que nadie sabe que los fines de semana tu duermes hasta las dos de la tarde, cariñito?, ¿nadie lo sabe? —y le dio una pequeña miradita a Isabella que permanecía de pie junto a mi— Si quieres puedes ir a estirarte a tu vieja alcoba, está todo listo para ti bebé —se paró en puntillas y dejó un beso sobre mi mejilla— Bienvenido a casa cielo.

— Mamá… —mascullé— no es necesario… Yo puedo levantarme temprano, ¿por qué me costaría hacerlo? —agregué sintiendo el color cubrir mi rostro— Y gracias por la bienvenida —le sonreí y dejé un casto beso en la cima de su cabeza. Isabella carraspeó a mi lado y como si fuera un acto reflejo tomé su pequeña mano entre la mía y jalé de ella incluso más cerca de mi— P-Por cierto mamá, Isabella… T-tú… Bue-bueno, ya se conocen de antes y yo… E-esa vez ella era solo… Y-y ahora… —suspiré avergonzado y le di una leve mirada a Isabella por el rabillo de mi ojo. Una sonrisa tirante estaba plasmada en sus labios— Ella es mi novia, mamá.

Mamá tenía la misma sonrisa que Isabella.

Era una cosa… Las dos se observaban como con sospecha. Le di un apretón a la mano de Isabella para que así se calmara. No es que mamá fuera malvada, ella solo era… Un tanto especial. Esme es un amor como persona pero cuando se trataba de Emmett y de mi, bueno, ella se transformaba en una Gorgona (1) y era de temer. Realmente, incluso a mi me daba miedo su actitud ácida y mordaz. Si no me creen pregúntenle a Rosalie. Vaya a saber Rosalie sobre eso.

— Bienvenida —le dijo, estirando su mano. Isabella la tomó y la estrechó suavemente mientras asentía. Esme se giró hacia a mí y su expresión cambió radicalmente. Sentí a Isabella tensarse a mi lado y lo supe inmediatamente.

Que alguien me proteja porque Isabella no era Rosalie y aquí habría guerra.

Mamá nos guió hacia la entrada de la casa donde papá nos esperaba. El resto del grupo ya se encontraba dentro haciendo tal vez que cosas. Papá me sonrió cálidamente y me dio un caluroso abrazo, cuando nos separamos levantó una de sus rubias cejas y me hizo un movimiento con la cabeza apuntando a Isabella que había permanecido en silencio junto a mí, con el ceño fruncido desde que mamá había pasado por su lado y golpeado su hombre accidentalmente. Y luego yo era el infantil.

— Es un completo agrado volver a verla señorita Swan —dijo papá, dándole una pequeña sonrisa a Isabella. Mi novia sonrió dulcemente, creo que tenía un pequeño enamoramiento por papá desde aquel día en que lo conoció.

— Es Bella, ¿cuántas veces debo decirlo Carlisle? —Isabella le guiñó un ojo y dejo rápidamente un casto beso sobre la sonrojada mejilla de papá— El agrado es mío, me alegra mucho volver a verlo —Carlisle sonrió y asintió con su cabeza.

— Mi hijo tiene mucha suerte de tener una novia como tu —Isabella soltó una pequeña risita ante el comentario de papá.

— Sí que la tiene —y volvió a guiñarle un ojo, creo que papá tampoco sobrevivirá este fin de semana. Gracias al cielo a medida que pasaba el tiempo y yo iba conociendo mas a Isabella, logré hacerme un tanto inmune a sus encantos, como si tuviera un escudo protector anti coqueteos made in Isabella Swan. Ahora en vez de veinte sonrojos diarios eran solo… quince.

Tendría que seguir trabajando en ello.

Yo lo predije.

Yo predije que todo esto era una mala idea, horrible, tenebrosa idea. Isabella estaba en llamas, literalmente, podía ver las llamas rodear su cuerpo y yo estaba aterrorizado. Mamá se estaba pasando solo un poquito, un poquito mucho. Ah, yo lo advertí pero nadie escucha a Eddie, todo esto es culpa de Emmett y su gran bocota. El grandulón, si tan solo se hubiera quedado en silencio cuando escuchó mi conversación con Rosalie nada de esto estaría pasando, tal vez estaría durmiendo luego de una sesión de COD con Seth. O estaría con Isabella. Solo los dos.

Eso se escuchaba mucho mejor.

¿Por qué es tan lindo soñar?

— ¿Por qué tu madre me odia?, ¿porque pervertí a su pequeño Eddie?, ¿porque no lo deje dormir hasta las dos de la tarde?, ¿Porque no tenía ni la más puta idea que tu comida se clasificaba por color? —Isabella resopló y se cruzó de brazos— ¿quién clasifica su jodida comida por color?, ¡todo se junta en el puto estómago! —chilló exasperada. Hice una mueca con mis labios y comencé a juguetear incómodamente con mis dedos.

Bueno, si, mamá se había ido al extremo:

"Eddie, bebé, ¿recuerdas a Kate? El otro día me encontré con su madre, estaríamos muy felices las dos de apuntar una cita entre ambos, tal vez y salté la liebre por ahí"

"Cariño, creo que estas más delgado, ¿es que no están clasificando bien tu comida o alguien está preocupada de solo satisfacer su hambre carnal?"

"Rosie, mi querida y única nuera, ¿serías tan amable de ayudarme con la comida? ¡Tú también Alice, cariño!"

Y eso había sido todo, para Isabella fue solo una miradita de soslayo y nada más. Lo peor es que Isabella ya estaba a punto de explotar, y yo desgraciadamente he sido participe de muchos momentos en los que ese temperamento suyo a explotado y no presagia nada bueno, nada de nada. Aparte, ¿qué era eso de satisfacer su hambre carnal?, ¿enserio mamá?, ¿en que estabas pensando?

— Lo siento —murmuré apesumbrado, no era culpa de Isabella la exageración de mamá— T-tú no me has pervertido, y-yo estuve bastante desacuerdo en ello. N-no me estoy quejando por haberme levantado te-temprano, puedo hacerlo, que no me gus-guste hacerlo es otra cosa y… E-eso de la comida… L-lo siento, tampoco es como si no pudiera comer como todo ser humano n-normal, al fin de cuenta tienes razón, la comida se junta en el estómago y gracias a los jugos gástricos queda en nada y…

— Discúlpame —dejé de hablar y observé a Isabella que estaba sentada junto a mí en la sala de estar— Ignora todo aquello que dije, sabes que cuando me exaspero soy… Bueno, digo todo sin pensar. No quería hacerte sentir mal.

— Y no lo has hecho, yo solo estaba respondiendo a tus preguntas —me encogí de hombros restándole importancia y luego suspiré— Yo sabía que esto iba a pesar, era solo cuestión de tiempo. ¿Ahora te das cuenta lo que conlleva ser mi novia? Aun estas a tiempo de arrepentirte —la miré de reojo cruzando los dedos mentalmente para que no tomara en cuenta lo último que había dicho. Estúpido Edward.

— Tonto —me dijo, recargando su cabeza en mi hombro y entrelazando nuestros dedos— Tu mamá podrá hacerme todo el desaire del mundo, pero eso no podrá evitar que yo este con su pequeño Eddie. Por Dios chico, es como si no me conocieras.

— ¡Eddie, Bella! —ambos levantamos la vista hacia Emmett— Necesitamos ayuda con la carne a la parrilla, Jasper esta… El nunca ha hecho esto, por lo visto, porque estuvo a punto de incendiar el patio. Y papá —Emmett rodó sus ojos y sonrió— Ya sabes cómo es papá Eddie, así que necesito la ayuda de ustedes.

— ¿Qué te hace pensar que yo podré ayudarte?

— Yo puedo —dijo Bella poniéndose de pie y jalando mi mano en el proceso— Vamos, prefiero estar fuera con los chicos. Además, ya van unas horas en las que no he visto a tu padre sonrojarse, eso es mucho tiempo —Isabella me sonrió y yo le respondí. Emmett alzó su puño al aire en señal de victoria y así los tres nos encaminamos al patio donde estaba Jasper y papá observando la parrilla como si fuera una bomba a punto de estallar.

Ambos estaban cubiertos de carbón. Literalmente, como si ellos hubieran tenido que batallar para abrir la insignificante bolsa, la cual se encontraba vacía ya que inteligentemente habían volteado todo el contenido en la pobre parrilla. Isabella soltó una pequeña risita y se encaminó hacia las dos almas perdidas que estaban allí todas negras, no sin antes tomar un paño que Emmett le tendió.

— ¿Qué les pasó? —pregunté con diversión, cruzándome de brazos— ¿El gran Jasper no pudo con una simple parrilla?

— Oh, cabrón, ¡ven aquí y prende esta cosa para ver si te ríes de mi luego! —chilló, al tiempo que Isabella trataba de limpiar el carboncillo de su rostro. Su mirada me indicaba a como dé lugar que me estaba retando a hacerlo.

Y yo, como el idiota que soy, acepté el reto.

… Y por supuesto, nada bueno salió de ello.

— Eres un bobo, todos ustedes lo son —Isabella sonreía mientras nos regañaba a todos por el desastre que habíamos armado. Ahora no solo eran papá y Jasper los que estaban cubiertos de carbón, yo me había unido a la lista al igual que Emmett. Bella pasaba el paño suavemente sobre mi rostro— ¿Qué parte de "yo puedo hacerlo" no escucharon?, pero no, claro, ellos tienen que demostrar su hombría. Son un asco preparando fuego, acéptenlo y vivan con ello —resoplé y rodé mis ojos.

— Yo estaba a punto de hacerlo, a punto —comenté. Jasper bufó a mi lado.

— Sí claro, y yo me llamo Brad Pitt y me jodo a Angelina todas las noches, totalmente cierto.

— Idiota.

— Niños, está bien, todos los días se aprenden cosas nuevas —Papá se encogió de hombros—. Ahora sabemos cómo no se debe prender una parrilla —Papá nos sonrió cálidamente, como si fuera lo más hermoso del mundo haber aprendido como no se debe hacer algo.

— Tengo hambre —murmuró Emmett—, no tendremos la carne lista nunca y yo tengo hambre.

— Dios, será mejor que ustedes se queden aquí, ¿sí? —Isabella puso sus brazos como jarra y continuó— Yo haré el fuego, pondré la carne a la parrilla y el resto. Ustedes se quedan sentados, sin estorbar, ¿entendido? —Asentimos todos al unísono— Para algo que haya servido papá Swan…

Isabella se manejaba realmente bien con ese monstruo de lata. Si mis cuentas no fallaban solo le costó unos minutos prender fuego en la parrilla, después de limpiar la rejilla de esta con media cebolla. Una llama realmente decente, y no como la llamarada que nos había resultado a nosotros, fue el resultado. Con un diario ella le daba viento para que así permaneciera prendido, acomodo la rejilla sobre el fuego y luego fue poniendo la carne una a una. Era una maestra para estas cosas, ¡ni siquiera quedó sucia! Incluso le pidió a Emmett un vaso de cerveza para echarle a la carne, Emmett ni siquiera preguntó el porqué y partió corriendo a la cocina.

— ¿P-para qué es eso?

— ¿Qué? —me preguntó, sin quitar la vita de la parrilla.

— La cerveza, ¿por qué le echas cerveza?

— Oh, eso, creo que así queda más sabrosa y le da otro sabor. Mi padre solía hacerlo de ese modo en casa —se encogió de hombros y sonrió cuando Emmett se acercaba con un vaso de cerveza en su mano. Fue echándole de apoco la cerveza a la carne mientras esta se cocía— Realmente no sé para qué es —dijo riendo—, pero a él le quedaba de maravilla.

Sonreí viendo como de bien manejaba esto de las parrilladas.

Isabella Swan, dueña de Black Swan Editorial, haciendo una parrillada.

Si me hubieran dicho esto cuando recién entré a trabajar… corrección, cuando fui a la entrevista con el señor Black y apareció Isabella mágicamente, me hubiera burlado en la cara de esa persona. Y yo no suelo hacer esas cosas.

Me puse de pie para ir a la cocina y terminar de limpiarme cuando me encontré a mamá espiando por la ventana que daba al patio. Al verme sonrió y cerró la cortina rápidamente. ¿Qué demonios había sido eso? Con el ceño fruncido caminé hacia mi destino y al entrar me encontré a Rose y Alice con una divertida mueca en sus rostros, mientras que mamá hacía como que estaba supervisando las ollas, algo realmente absurdo cuando la cocina estaba completamente apagada.

— ¿Qué estabas haciendo, mamá? —le pregunté sospechosamente, entrecerrando mis ojos. Me apoyé contra la encimera esperando su respuesta.

— ¿Perdón cielo? —se giró con una enorme sonrisa en sus labios— ¿Qué es lo que sucede?

— ¿Qué es lo que tramas Ma?

— ¿Yo? —me preguntó con inocencia, abriendo sus ojos exageradamente. Alice tosió tras de mí para tratar de ocultar la carcajada que quería abandonar su boca— No sé de qué estás hablando, corazón.

— Sabes perfectamente de que hablo mamá —suspiré y rodé mis ojos— Ya hemos pasado por esto con Emmett y Rosalie, ¿lo recuerdas Ma? —Esme rodó sus ojos también—, tú tienes que dejar de hacer esas cosas, no puedes ir por la vida haciendo… Haciendo esto —moví mis manos gesticulando— Y deja de comportarte así con Isabella, ella no se merece este trato.

— Ella quiere quitarme a mi bebé —murmuró, dando media vuelta.

— Eso fue lo mismo que dijiste de Rosie, mamá.

— No es lo mismo —ah, ahí venía el discurso por ser el hijo menor— Tú eres mi bebé, mi tesorito, mi pedacito de cielo. ¿Cómo sabes que esa mujer es buena para ti cariño?, ¡aún no estás listo para tener una relación! Y yo definitivamente aun no estoy lista para dejarte ir con cualquier… —se cruzó de brazos enfurruñada, y antes de que yo pudiera responder a eso alguien se me adelantó.

— ¿Cualquier qué? —un escalofrío recorrió mi columna cuando escuché la voz de Isabella— ¿Es que acaso a Tanya también le hizo todo este show? —me preguntó Bella, mirándome con el ceño fruncido. Demonios. Mamá se giró hacia mí y me observó de la misma manera.

— ¿Tanya?, ¿la misma Tanya con la que tuviste una cita?, ¿es que acaso fue más que una cita?

— Uh… Bueno, Tanya era… Tanya y yo…

— Ella y él —Isabella me apuntó acusatoriamente con su dedo— estaban juntos.

— ¿Juntos? —preguntó mamá, entrecerrando sus ojos en mi dirección— Juntos… juntos.

— Juntos —finalizó Isabella— juntos a tal punto de que este idiota casi la deja jugar con su…

— ¡Ya b-basta! —chillé con el rostro multicolor— No es necesario irse en detalles, no lo es —fruncí el ceño hacia Isabella quien rodó sus ojos. No era necesario decirle a mamá que su hijo había tenido una mala experiencia sexual. Ni siquiera fue una experiencia sexual, mejor dicho, había tenido un mal sobajeo.

— ¿No se la presentaste a mamá osa? —Isabella resopló fuertemente— No, claro que no porque en ese momento era "la dulce e inocente Tanya", ¿huh? Claro, tiremos a Bella a los leones —se cruzó de brazos y continuó, esta vez mirando a mamá— Sinceramente, señora Cullen, estoy harta de su actitud infantil. Sé que es su hijo, sé que Edward es un tanto… único y especial. Tal vez no sepa que su comida se clasifica por color, ¿quiere advertirme que moja la cama también? —alzó sus manos al aire y soltó un pequeño gritito de exasperación— ¡Tienes veinticuatro años por todo lo santo!, ¡corte el cordón umbilical!, ¡déjelo ser! —Isabella suspiró un par de veces y luego sonrió. Sip, ella sonrió— La carne está lista.

Y dando media vuelta volvió al patio.

Todos en la cocina estaban pasmados, incluso mamá se quedó sin palabras.

— Uh… ¿hora de comer? —pregunté, tratando de aligerar el ambiente y soltando una nerviosa risita.

Creo que no habría siesta para mí después de todo.

Y lo peor era que mamá no tenía un computador decente donde pudiera conectarme a la internet y seguir con mi partida de COD, porque simplemente la suerte no estaba de mi lado. Nunca estaba de mi lado.

Me arrepiento de haber dejado mi Nintendo DS en casa.

Me ofrecí como voluntario para arreglar la mesa con el fin de que nos pudiéramos sentar en familia y compartiéramos un ameno almuerzo, ya que supuestamente para eso era esta visita de un fin de semana. Para compartir en armonía y no para desatar la tercera guerra mundial. Ayudé a mamá a colocar las ensaladas mientras los chicos e Isabella entraban con la carne lista en una bandeja. La mesa estaba lista así que solo había que tomar asiento para continuar el show. Isabella estaba sentada a mi lado y mamá estaba frente a mí, era como si el mundo entero estuviera confabulando conmigo el día de hoy.

Y así fue como empezó el primer acto de esta obra:

— Eddie, bebé, ¿me pasas la sal?

Suspiré y alargué mi mano para agarrar el salero y responder a la petición de mamá cuando algo sucedió.

— Edward, ¿podrías acercarme la ensalada, por favor?

Fruncí el ceño y desvié el curso de mi mano para tomar la ensalada y entregársela a Isabella cuando volvieron a interrumpirme. Nuevamente fue mamá, quien carraspeó y me dio una mirada que no daba derecho a replicas.

— Eddie, cariño, la sal por favor.

Rodé mis ojos y mi mano nuevamente viajó en dirección al salero, pero alguien fue más rápido que yo. Más rápida, a decir verdad, ya que Isabella era la que tenía el salero en la mano. Observó a mamá y le dio una irónica sonrisa antes de poner el salero frente a su plato, mamá cuadró su mandíbula y dignamente tomo el frasco y comenzó a aliñar su comida.

— Ahora, Edward, ¿serías tan amable de pasarme la ensalada? —asentí un tanto confundido y finalmente le entregué el bol con la ensalada de papas que las chicas habían hecho.

Se sentía el extraño ambiente en el aire.

Todos estaban almorzando en silencio, aunque no se puede decir que con incomodidad ya que por sus rostros podía especular que lo estaban pasando de lo lindo por las pequeñas riñas y competencias que se armaban entre Isabella y mamá. Y eso que recién estábamos almorzando, aun quedaba todo un día por delante. Volví a suspirar y me concentré en mi comida, no volví a levantar la vista hasta que mi plato estuvo completamente vacío.

Isabella y mamá se observaban con una molestia irracional.

Si esto fuera un anime podría ver la electricidad salir de su mirada y chocar a mitad de camino por la intensa competencia de "quien aparta la mirada primero" que estaban teniendo. ¿Ni siquiera un almuerzo en paz? Nope, nada de eso. Creo que era momento de pedirle a Alice el borrador para encerrarme en mi antigua habitación y alejarme del mundo. Solo unos segundos de tranquilidad, eso era lo único que pedía.

— Chicas, ¿me ayudan a recoger la mesa, por favor? —mamá le sonrió a Alice y Rose quienes asintieron a su petición. Isabella bufó a mi lado dejando el servicio estrepitosamente sobre su plato vacío.

Este fin de semana se estaba haciendo completamente eterno.

Cuando mamá junto a Rosalie y Alice comenzaron a retirar los platos de la mesa, Isabella desapareció en la sala de estar junto a papá, quien le iba a contar la historia de su vida como médico, siempre se inspiraba cuando comenzaba contando aquella historia así que Bella tenía horas para estar escuchando. Emmett, Jasper y yo nos fuimos al jardín trasero para acomodarnos en los sofás que lo adornaban y reposar un poco el almuerzo. Me estiré en el más grande y suspiré disfrutando del momento.

— Estás jodido, Eddie.

— Cállate Emmett, recuerda que con Rose hizo lo mismo, ¡incluso fue peor! —Comenté, dándole una mirada a mi hermano— Además, ya se le pasará, espera y verás.

— Por lo que tienes que rezar es que Bella tenga la paciencia suficiente para aguantar los arrebatos de mamá Esme —dijo Jasper. Ignoremos el hecho de que sigue llamando mamá a mi madre— Tu sabes lo fiera que es Eddie… Pero bueno, una pelea de féminas en el lodo, no me quejo —se encogió de hombros y Emmett rió.

— Todo esto es culpa de Emmett, si no hubieras abierto la boca…

— ¡Mamá se iba a enterar a como dé lugar!

— ¡Pero hubiera tenido tiempo para tranquilizarla o algo!

— ¡Emmett, puto, te estabas haciendo el idiota, quiero mis cincuenta dólares!

— ¡No estábamos hablando de eso! —le chilló Emmett a Jasper, quien tenía su mano estirada— Maldito infeliz —agregó entre dientes, sacando su billetera y dejando uno por uno los billetes en la mano de Jasper— Cincuenta. ¿Contento?

— Como no te imaginas grandulón, apuestas son apuestas —Jasper se guardó los billetes en el pantalón y sonrió aterradoramente— ¿Quieres apostar a cuánto dura Isabella siendo machacada por mamá Cullen?

— No perderé mi dinero nuevamente, joder.

— Eres una puta gallina —y Jazz comenzó a hacer sonidos de cacareo. Emmett se cruzó de brazos y entrecerró sus ojos.

— Mañana en la madrugada —murmuró mi hermano, estirando su brazo.

— Apuesto a que cuando dejemos el hogar Cullen, Isabella y Esme serán las mejores amigas —Jazz sonrió de lado y aceptó la mano que Emmett le tendía— Cincuenta dólares hermano.

— Se ve que no conoces a mamá —Emm sonrió y sacudió su mano— Cincuenta jodidos dólares.

Cerré mis ojos y los dejé continuar con la absurda apuesta, ¿qué más podía hacer? No era el único que necesitaba un poco de diversión externa por estos lugares, aunque mentalmente esperaba que lo dicho por Jasper se hiciera realidad y pudiéramos todos ser felices comiendo perdices.

— Aquí estabas.

Levanté la vista del borrador y me encontré con Isabella, quien venía entrando a mi habitación. Sip, finalmente me había escapado pidiéndole el manuscrito a Alice para poder leer con calma y tranquilidad lo que quedaba de la historia. Bella me sonrió y se acercó lentamente a la cama que era donde me encontraba estirado. Sus ojos recorrían con ahínco cada rincón de mi habitación. Bueno, puede que no haya sido una buena idea venir aquí después de todo, mis mejillas se sonrojaron cuando fue consciente de la cantidad de posters de Star Trek que tenía, también aquel dibujo de La Mujer Maravilla que estaba en una de mis paredes y puede que la lámpara de Linterna Verde también haya sido causante de mi bochorno.

Mi habitación de ahora no era tan así, aun conservaba uno que otro póster pero era menos… infantil.

— Uh, estaba revisando esto —levanté el documento que tenía entre mis manos— ¿Qué sucede?

— Es tan… —Isabella abarcó la habitación haciendo un movimiento con sus brazos— Es tan tú —sonrió, mostrando unos pequeños hoyuelos de los que no me había dado cuenta con anterioridad. La hacían ver un poco menos atemorizante— ¿Por qué te escondiste aquí?

— Solo quería leer un momento —me encogí de hombros— ¿Todo bien? —le pregunté con suspicacia, arqueando una de mis cejas. Isabella asintió y se sentó a la orilla de la cama.

— Solo quería estar un momento a solas contigo, ¿tiene algo de malo? —negué con mi cabeza y sonreí tenuemente. Puede que me encontrar un poco nervioso. Un momento a solas con Isabella… Realmente no sabía que esperar de eso— Y quería alejarme de tu madre, lo admito —rodó sus ojos y se estiró junto a mí en la cama.

No lejos, ya que solo era de plaza y media, así que estábamos prácticamente pegados el uno al otro.

Por Thor.

— Solo no le des importancia, luego se le pasará, ya ves como es con Rose ahora. Mamá fue igual con ella que como está siendo contigo, créeme.

— Algo así me dijo Rosalie, algo sobre espiar lo que hacía en sus tiempos libres para ver si era la mujer adecuada para su osito —Bella tenía una mueca de diversión en su rostro— Por cierto, no me has besado en todo el día —un puchero de formó en sus labios y yo carraspeé nervioso— ¿Qué clase de novio eres, eh?

— Uh, l-lo siento —murmuré, acomodándome para quedar apoyado en un costado y ver de frente a Isabella— ¿E-está bien si te beso ahora? —Isabella frotó su nariz contra la mía y asintió suavemente.

Me acerqué lentamente a su rostro y dejé un suave beso sobre sus labios. Creo que nunca me cansaría de sus labios. Ahora entendía a la perfección porque a las personas no les importaba cuantas bacterias se transmitían con esta simple acción, valía la pena completamente. Isabella enredó sus manos tras mi nueva jalando suavemente mi cabello, profundizando el beso.

Se sentía todo tan bien, como si estuviéramos en casa, como si nada de lo ocurrido con mamá en el día hubiera existido, como si hubiera sido una horrenda pesadilla con mi querida y adorada madre sobreprotectora. Estábamos en nuestra burbuja, la burbuja de Edward y Bella…

… pero las pompas de jabón se revientan al fin y al cabo.

— ¡Oh por todo lo santo, Edward Anthony Cullen, quita tus manos del trasero de esa mujer!, ¡al menos esperen que anochezca jóvenes hormonales! ¿Qué fue lo que te dije sobre los condones, pequeño? —me tensé inmediatamente ante el grito de mamá. ¿Mis manos? Oops, lo había hecho inconscientemente— ¡Y bajen, la cena está servida! —chilló por última vez— Estos niños de hoy en día, ningún respeto tienen…

Todo quedó en silencio cuando mamá cerró la puerta tras de sí.

Isabella tenía su cabeza escondida en mi pecho, pero podía sentir las pequeñas sacudidas de su cuerpo debido a la risa que estaba conteniendo. Suspiré y froté mi frente con mi mano. Ni siquiera un momento de tranquilidad había tenido en todo el día con mi novia. Ninguno.

— S-será mejor que bajemos —murmuré.

— Sip, creo que es lo mejor —Isabella, aunque no lo crean, estuvo de acuerdo. Levantó su cabeza y el brilló burlón en sus ojos hizo que un imperceptible escalofrío recorriera mi columna vertebral— Pero debo decir que discrepo con tu madre.

— ¿En qué? —le pregunté curioso. Bella apretó su cuerpo incluso más junto al mío, tragué saliva audiblemente.

— No sé como eras de niño, pero ahora no tienes nada de pequeño.

Y el rubor subió nuevamente a mí.

Solo me quedaba esperar que el día de mañana fuera completamente distinto, o al menos, mamá baja las revoluciones sobre Isabella. Para el bienestar de mi salud mental y física mamá, sobretodo física.


¡Buenas tardes!

Ya, luego de haaaaaaartos días sin actualizar aquí les traigo capítulo. No tengo ninguna excusa a decir verdad, solo fue flojera... Bueno, me centré en hacer otras cosas mas que en esto... Como ver series, películas, doramas... En fin, me puse a flojear de lo lindo y no había escrito nada y cuando finalmente me di cuenta de que habían pasado cerca de ¿dos semanas? sin actualizar me comencé a preguntar "Marina, que putas sucede, debes escribir" y aquí me tienen XD espero disfruten del capítulo, como siempre :3 Y... estoy en proceso de escritura con CPCSC, para las chicas que me leen ahí también, así que solo tenganme paciencia ¿si? paciencia a esta chica un tanto despistada, adicta a las series/películas/libros/etc, que no logra compaginar su tiempo libre XDD

Por cierto, esto va para Sincerity, si es que lo lee de todos modos, si hubieras tenido cuenta no lo pondría aquí pero boe. Siempre he dicho que acepto todo tipo de rr, negativos, positivos, constructivos, lo que sea, en gustos no hay nada escrito y no porque a una persona no le guste lo que escribo dejaré de escribir, si al fin y al cabo lo hago por placer propio. Solo quería responderte aquella parte de tu rr donde dices "¿Te digo algo? Lo tuyo son fics de adolescentes, no de jóvenes trabajando. Míralo por ti misma, tuviste muchísimo más éxito y comentarios con 'Lista de Imperfecciones' que con este intento de historia" Mi primera historia no fue de adolescentes y fue muy bien recibida por las chicas de fanfiction :) y, sinceramente, si estuviera buscando una montonada de rr como tu crees que hago, hubiera escrito algo con sexo desde el prólogo ya que es lo que llama la atención hoy en día por estos lares (?) Repito, a mi me gusta mi historia, si a ti no te gusta... Fanfiction es bastante amplio cariño, déjame escribir lo que yo quiera y tu busca lo que tu quieras para leer :3

Y volviendo a la vida color de rosa XD:

¡Muuuuuuuchas gracias por sus reviwes, alertas y favoritos! su apoyo es lo más y las quiero un re super montón.

Lamb.