Disclaimer: La trama es mía, Stephenie Meyer igual lo es ya que la compré por Ebay, por ende, Crepúsculo me pertenece (?).


Primerizo.

Summary: "¿Quién es el bebé de mamá? ¿Quién obtuvo su primer trabajo? ¿Quién consiguió su primera erección con una mujer real? ¡Ah sí!, yo, el pequeño Eddie. Veinticuatro años bajo la sobre protección de mi familia para que un trabajo lo cambie todo. La boca del lobo… ¿O loba?" Todos Humanos. Bella&Edward


Gracias a Diana Méndez (TheDC1809) Beta de FFAD (www .facebook groups / betasffaddiction) porque de ahora en adelante me ayudará a corregir los capítulos, así que los "peors" pasaran a ser los "peros" que corresponden.


Capítulo 26: Bienvenida a la familia.


¿Me puedes decir cómo te escapaste, Ed?

— Bueno, técnicamente no he escapado, estoy escondido dentro de un armario, ya que es el único lugar donde la señal del wifi llega excelente… y es como un plus para así escabullirme de mi loca familia, amigos y novia. Pero nunca le digas a Isabella que la traté de demente, por favor —seguí disparando a mis contrincantes, esta vez estábamos jugando Counter en un mapa normal, sin zombies ni cosas fantásticas.

Sabes, gracias a ti le tengo un pavor horrible a crecer. Creo que prefiero tener catorce para siempre, hermano. Las cosas son más fáciles de este modo y mamá es la encargada de hacer todo.

— Bueno, nuevamente y valga la redundancia… técnicamente mi madre también me hace todo —me encogí de hombros mientras me escondía tras una pared del equipo contrario— Creo que lo mejor sería quedarse en los dieciocho, estás al límite, sales de la secundaria y puedes elegir entrar a la universidad o seguir siendo un parásito a costas de tus padres.

Suena maravillosa la segunda idea —sonreí ante las palabras de Seth. Aún era un crío, no pensaría así luego— Y… ¿de quién te estás escondiendo el día de hoy? Es domingo, ¿no que este sería el último día de tortura?

— Eh, sí, sí —casi fui alcanzado por una de las balas y fue cuando sucedió lo temido — ¡Maldito lag (1)!, no puedo moverme bien, esta cosa se queda pegada, ¿qué está sucediendo amigo wifi?, ¿por qué me defraudas de este modo?

Tranquilo, no te alcanzaron, ¿volvió a la normalidad? —murmuré un leve "sí" volviendo al juego— Entonces, ¿tienes algunas fotos de tu novia? Aún me las debes, ¿recuerdas?, ¿la tanga roja?

— En tus sueños, púber. Isabella no será la culpable de tus masturbaciones y recuerda, no lo hagas demasiado, ya viste aquel joven de dieciséis años que lo hizo cuarenta y dos veces seguidas y murió.

¿C-cuarenta y dos?, ¿e-es eso posible?.. ¿Se le paró cuarenta y dos veces?, ¿qué era?, ¿un super-hombre?

— No lo sé, ni siquiera sé si la noticia es real, pero tenlo en cuenta Seth, tenlo en cuenta —y por estar dándole consejos de masturbación a Seth, lograron dispararme— ¡Me disparó por la espalda, estúpido cobarde! —bufé y me crucé de brazos.

¿Y qué es lo que ha hecho tu pobre familia para que la prives de tu presencia?

— No es mi familia en general, es solo… —me estremecí y acomodé mis gafas— son mamá e Isabella, es… espeluznante. Isabella… Simplemente no es mi Isabella, ¿entiendes?, es más, ella está actuando como… Bueno, como yo o algo así.

Y eso era terrorífico.

Isabella actuando como yo.

Uh, E-Esme… ¿E-está bien a-así?

Isabella tartamudeando, ¿desde cuándo Isabella se trababa con las palabras? Solo una vez la había escuchado hablar así y fue cuando estábamos haciendo cositas en la pieza. ¿Es que acaso estaba nerviosa? Yo tartamudeaba cuando estaba nervioso, ¿sería lo mismo para ella? Y, ¿desde cuándo Isabella está nerviosa?, ¿Qué clase de universo paralelo era este?

¿Era esa clase de universo paralelo donde podría conocer a mis superhéroes favoritos?

— Uhm… Bueno, le faltó un poco de sal, déjame… —mamá le echó una pizca de sal a la olla luego de probar la sopa— Ah, ahí está un poco mejor. Para la otra, debes picar la verdura un poco más fina y… ten cuidado con tus dedos la próxima vez —Isabella se ruborizó y asintió repetidas veces.

— ¿Hay algo m-más que podría hacer? —le preguntó a mamá cabizbaja, casi como si le tuviera miedo— Sé que no soy la mejor cocinera p-pero, uh, b-bueno, puedo aprender… Suelo aprender rápido a hacer las cosas.

— Claro, querida. No hay problema, echando a perder uno aprende —vi como el ceño de Isabella se frunció levemente— Pero sé que la próxima vez lo harás esplendido, ahora tendremos que conformarnos con este almuerzo… peculiar.

Cuando mamá utilizaba la palabra "peculiar" era para decir de una manera realmente sutil "no sé qué demonios es esto, no sé si se come, no sé siquiera si es de este planeta". Bella suspiró y volvió a asentir quedamente en silencio. Mamá se movía en la cocina como el ama y señora del lugar e Isabella observaba cada uno de sus gestos.

En realidad mamá se estaba comportando como la madrastra mala del cuento e Isabella era su cenicienta.

— ¿Q-quiere que ponga el servicio? —le preguntó a mamá tímidamente.

Isabella siendo tímida, ¡desde cuando!, ¡yo era el tímido aquí!

— ¡Oh, sí! Podrás hacerlo bien, ¿no? —rodé mis ojos, ¿qué tan difícil podría ser poner los cubiertos?— Recuerda cariño, el cuchillo va a la derecha con el filo hacia dentro, la cuchara a la derecha del cuchillo y el tenedor a la izquierda del plato con las puntas hacia arriba. ¿Crees que podrás recordarlo?

— ¡P-por supuesto! —chilló Isabella.

Yo estaba espiándolas desde la puerta de la cocina, así que tuve que cambiar mi lugar de espionaje cuando Isabella abandonó la cocina murmurando acerca de cuchillos y cucharas soperas. Estaba realmente concentrada colocando los cubiertos en su lugar, nunca la había visto así, excepto cuando tiene que lidiar con problemas en la editorial. Me causaba una extraña sensación de ternura, ¿es que acaso yo le causo lo mismo cuando me comporto de ese modo? Mhm.

Cuando finalmente terminó de ordenar la mesa, una hermosa sonrisa se plasmó en sus labios, hasta que la madrastra malvada… Digo, mi hermosa madre, atacó nuevamente:

— ¡Isabella, cariño!, ¿qué fue lo que te dije sobre los cubiertos para el postre?

— P-pero…

— ¡Oh, dulzura!, tendrás que hacerlo todo de nuevo, los olvidaste en la cocina: repasemos, "los cubiertos del postre se colocan en la parte superior del plato", ¿está todo claro ahora?

En esos tiempos donde Isabella era una fiera y no una gatita mansa, hubiera corrido a la mesa para alejarla de cualquier herramienta corto punzante que estuviera a su paso. En los tiempos de hoy, lo único de lo que fui capaz fue de ver como mi chica asentía y se alejaba cabizbaja de una muy sonriente Esme.

La puerta del armario se abrió de un sopetón dejando entrever a mi peor pesadilla al otro lado. Abrí mis ojos a más no poder y traté con todas las fuerzas de cubrir el ordenador que estaba conmigo. Podían acabar con mi persona pero no iban a tocar a mi precioso, nunca, sobre mi cadáver.

¿Edward?, ¿estás bien compañero?

— ¡Mayday, mayday, han descubierto mi base secreta!

¡Oh, estás jodido!, oraré por tu caída compañero.

— Es increíble, no se pueden diferenciar. Edward, tienes la mentalidad de un nene de catorce años, ¿estás orgulloso de eso? —Isabella estaba de brazos cruzados frente a mí, movía su pie golpeando la punta contra la madera repetidas veces.

¿Debería sentirme ofendido por eso? —Creo que lo primero que debí haber hecho era apagar Skype— ¿Ella es tu Isabella?

— ¿Hablas de mí con un púber?

Creo que ahora sí debería sentirme ofendido. Te dejo con tu tortura, amigo. ¡Tu caída no será en vano, compañero!

Y el muy desgraciado me abandonó en batalla, pude haber caído pero tal vez estaba herido y aún tenía oportunidad, ¿dónde estaba la regla de "nunca dejes a un camarada"? No, claro que no. Creo que Seth se llevaría de maravillas con Jasper. Me giré y le di una leve y nerviosa sonrisita a Isabella, rogando mentalmente para que pasara por alto el "Te dejo con tu tortura" que utilizó Seth para referirse a ella. Me excuso diciendo que yo no le había llamado así a ella, si no a la situación en sí que estaba viviendo en casa.

— ¿Tu tortura?

Era muy hermoso para ser verdad el que lo pasara por alto.

— Ah, Seth y sus p-palabras, ¿extraño, no? —me encogí de hombros restándole importancia— n-no sé que habrá querido decir con eso, t-tal vez estaba hablando sobre el juego… ¡Sí, eso podría ser! El juego.

— No nací ayer, ¿sabes?

Isabella estaba molesta.

Así había estado desde que nos habíamos despertado esta mañana. En realidad, desde que habíamos abandonado nuestra habitación, ya que cuando despertamos ella lo hizo con una adorable sonrisa pero cuando comenzamos a bajar la escalera para reunirnos con los demás, la sonrisa iba desapareciendo mediante iba bajando los escalones, hasta que una expresión de póker se apodero de su rostro. Y eso que pasamos una excelente noche juntos, incluso, ilusamente, llegué a pensar que luego de la maravillosa noche que habíamos tenido, los humos se calmarían el día de hoy, pero todo empezó de mal en peor gracias a mi querida madre.

De su fase: Ignoremos a Isabella, había cambiado a la segunda fase: Démosle todas las tareas a Isabella.

— No tienes que hacer todo lo que te dice mamá, Bella —salí del armario y me puse de pie frente a ella— Está abusando de ti, lo sabes, ¿no?

— Solo estoy tratando de ser útil —se encogió de hombros restándole importancia al asunto y dio media vuelta— No es como si me molestara hacer una que otra pequeña cosa.

—Te está haciendo hacer prácticamente todas las tareas del hogar, las cuales, a su parecer, haces mal y no como "mamá Esme sabe" —resoplé—. Amo a mi madre, realmente la amo. Pero está tomándote el pelo, ¿no lo entiendes?

— Tu madre quiere que bajes, te está esperando en el jardín trasero —y dejó la habitación dando unas terribles zancadas.

Mamá había transformado a mi Isabella en algo así como una sirvienta, ¿dónde estaba la Isabella que yo conocía? Esa que me mandaba a África cuando no le llevaba el café adecuado, esa que se reía a mi costa, esa que no se dejaba llevar a pasar por nadie. Esa que ahora está siendo manipulada por la matriarca de la familia.

Abandoné mi habitación, mi fiel templo, y me fui a reunir con mamá. Ya era hora de que le dejara las cosas bien claras sobre esta situación, ella tenía que parar esto o me iba a enojar. Y yo no me enojo, pero cuando lo hago… pues, lo hago, ¿no? Salí de la casa hacia el jardín trasero y me encontré con una escena bastante molesta para mi persona, con una escena que se repetía a lo largo del día. Mamá estaba frente a Isabella indicándole como hacer vaya a saber qué cosa e Isabella asentía.

Mamá era un Jedi e Isabella su fiel padawan.

"Isabella, ¿cocinas?... bah, ¡claro que sí!, que tonta, ¿no? Es algo básico que toda persona debería saber hacer. ¿Serías tan amable de hacer el desayuno? Esta vieja no se siente muy bien del todo"

"Mhm, Isabella, este es un desayuno… peculiar"

"¿Isabella?, ¿podrías ayudarme a tender la ropa? Todas las poleras van en la primera fila, los calcetines se cuelgan en par y por colores y por último los pantalones, los cuales se cuelgan por talla"

"Isabella, los cubiertos no se colocan de esa manera, deja que mamá Esme te enseñe"

"Oh, Isabella… no, así no es como se sacude, mejor ve a barrer y yo terminaré con esto, ¿sí? Tienes una manera bastante… peculiar de sacudir"

Así había sido desde que nos habíamos despertado.

Bueno, alguien había escuchado mi "espero que mamá baje sus revoluciones con respecto a Isabella". Pero, lamentablemente, después de estar todo el día de ayer bajo la mira de Esme, ahora Isabella parecía la fiel lacaya de mamá. Isabella ayúdame a hacer esto, Isabella deja que te enseñe, ¡bien hecho, Isabella! La pobre andaba de acá para allá, pero creo que eso le gustaba más que ser ignorada, a pesar de que cada vez que le hacía ver el punto ella bufara y me dijera que estaba loco.

— Bueno, creo que a Bella le fue mejor que a mí, ¿qué piensas, Eddie? —Rosalie tomo asiento junto a mí en el patio mientras observábamos a mamá e Isabella recoger la ropa que habían tendido en la mañana— Creo que Bella se ganó a tu madre en poco tiempo —Rose me sonrió y acarició levemente su abultado vientre.

— ¿Ganar? —pregunté, sin quitar los ojos de la escena suegra/nuera— Mamá está abusando de ella, Rosie.

— ¡Eddie!, abusando es una palabra muy fuerte. Digamos que Esme tan solo se está divirtiendo.

— ¿Divirtiendo? Mamá tiene un extraño concepto de diversión, entonces. Pero creo que al final del día todo resultará bien —me encogí de hombros y suspiré—, por mi propio bien, espero que todo resulte bien.

— Ya verás como resulta bien, tu mamá solo quiere probar a Bella y ver hasta donde es capaz de llegar por ti.

— ¿Por mí?

— ¿Por quién más si no?, ¿crees que Bella aguantaría todo lo que Esme le ha hecho pasar si no quisiera ser aceptada en tu familia? —fruncí el ceño y Rosie rió— Bueno, no en tu familia en general, si no la aceptación de tu madre. Bella sabe cuán allegado eres a tu mamá, ¿no crees que lo haga por ti?

— Eh, tal vez, pero no es necesario —me puse de pie y desordené mi cabello— No es necesario que haga todo esto… es más, ya es hora de que termine… —me las di de héroe y camine hacia las dos mujeres más importantes de mi vida— ¡Isabella! —grité con voz de macho recio, hasta yo me asombré— ¡Ven aquí! —Bella caminó hacia mí con el ceño fruncido.

— ¿Qué pasa?

— Saldremos.

— ¿Perdón? —me preguntó confundida— Edward, estoy ocupada. Debo ayudar a tu madre con esta ropa y luego la debo ayudar a preparar la cena para esta noche…

— En realidad, Isabella, no te estoy preguntando si quieres salir —arqueó una de sus cejas y colocó sus brazos en forma de jarra— Yo simplemente dije: saldremos. ¡¿Algún problema con eso, ma?! —chillé, retando a mi madre a que me contradijera.

— ¡Vayan con cuidado!

— ¿Dónde vamos?

No tenía idea donde íbamos pero tampoco se lo diría. Había sido un arranque de locura aquel que había tenido, digan lo digan parece que la locura si es contagiosa. Y ahora Bella y yo andábamos dando vuelta por los suburbios gracias a mi ingeniosa idea de "saldremos". Agradecí que mi padre me prestara su camioneta, hubiera sido mucho peor esperar a por Dimitri para decirle que en realidad no tenía ni la más mínima idea de nuestro destino.

— ¿Manhattan?

— Y… ¿qué haremos allí, Edward? —me preguntó Isabella. Tendría que haber pensado en una mejor respuesta, pero Larchmont quedaba tan cerca del distrito de Manhattan que fue lo primero que se vino a mi cabeza.

— ¿Buscar un restaurant?

— Ni siquiera estas seguro de lo que haremos, ¿para qué me sacaste de casa, Edward? —Bella se cruzó de brazos enfurruñada. Rodé mis ojos y estacioné la camioneta cerca de un pequeño parque que estaba en el centro de la villa.

— Ven, vamos al parque —me bajé de la camioneta rápidamente para llegar al lado de Isabella y ayudarla a bajar— Vamos a… eh, columpiarnos. Sip, se ve entretenido —apunté los juegos que estaban en el parque, donde habían unos que otros niños rondando por aquí y por allá.

— ¿Columpiarnos?, ¿estás hablando enserio?

— Ajá —jalé de su mano hasta que finalmente estuvimos frente a los juegos. La obligué a sentarse en uno de los columpios, luego me puse tras ella y comencé a empujarla lentamente. ¿Podría retenerla algunas horas aquí o tal vez es demasiado? Bueno, ahí vería cuanto duraba Bella haciendo nada— ¿Ves?, es entretenido.

— Me estoy quedando dormida, chico —comentó, con el aburrimiento plasmado en su voz.

— Aguafiestas.

— ¿Qué estás planeando, Eddie? —me preguntó con suspicacia. Fruncí el ceño y seguí empujándola, ahora iba a una velocidad un tanto razonable— ¿Cuántas veces debo decirte que no me molesta que tu madre me tenga de perrito faldero?

— Bueno, a mí me molesta —le dije como si nada.

Aunque era la verdad, me molestaba.

— ¿Y eso porqué?

— ¡P-porqué mamá no debe hacer esas cosas! —chillé exasperado— Y tú no deberías dejarla. O sea, si yo me hubiera comportado como mamá lo hace con la Isabella que conocí al entrar a la editorial, estaría limpiando los baños con Peter… sin guantes, probablemente —Isabella soltó una pequeña risita.

— En realidad, estarías limpiando el baño clausurado, ese de la sección de chicos —tragué saliva de tan solo pensar a mi pobre persona entrando a esa cámara de gas. Algún día se descubriría quien fue el culpable de tapar al pobre señor váter para siempre.

— Yo te tenía fe.

— ¿Me tenías fe? —Isabella detuvo el columpio con sus pies y se giró, para quedar sentada frente a mí, esta vez sin darme la espalda— ¿Fe en qué?, si se puede saber.

— Bueno, yo pensé que le darías pelea a mamá, ya sabes —me encogí de hombros— Y estás toda sumisa bajo las ordenes de mamá Cullen. Quién lo diría, Isabella Swan, ¿qué crees que diría el señor Black si supiera de esto? —entrecerró sus ojos y sonrió lentamente.

— ¿Me estás amenazando, Edward? —me preguntó en voz baja, poniéndose de pie lentamente— ¿Enserio me estás amenazando con decirle a Jake?, ¿quién eres tú y que hiciste con mi pequeño Eddie? —dejó un casto beso sobre mis labios y volvió a reír— No puedo creerlo, hemos cambiado papeles aquí parece.

— Eh, en realidad tú eres la que me está copiando, solo yo tengo permitido comportarme de manera tímida —Isabella volvió a reír, esta vez más fuerte— Ya ves, pronto te quedarás así para siempre y no volverás a ser Isabella y serás solo Bella —me encogí de hombros— La pequeña Bella. Puede que mamá te ornee galletas después, o te arrope cuando vayas a dormir. Y papá te contará cuentos y esas cosas —Isabella se estremeció suavemente— ¿Quieres que te de lecciones para eso? —le pregunté, ganándome una pícara sonrisa de su parte.

— No estoy lista para eso —negó con su cabeza— Nope, creo que es mejor que vuelva a ser yo.

— Imposible, ya te acostumbraste a ser… yo.

— ¿Quieres apostar? —sus chocolates ojos brillaron con malicia. Y bueno, Emmett no era el único Cullen con una pequeña debilidad por las apuestas. Entrecerré mis ojos y estiré mi mano para cerrar la apuesta.

— Veremos si eres capaz de desobedecer a mamá Esme.

— Míralo Al, era una bola roja con pecas. Un gremlin, nunca había visto bebé más feo en esta vida. Yo era hermoso, sigo siendo hermoso y seré hermoso por siempre. Pero, Eddie, hombre… ¡Eras jodidamente feo! —resoplé mientras me cruzaba de brazos. Jazz me sonrió inocentemente y siguió viendo mi álbum de fotos en compañía de Alice.

— No seas así, Jasper. Era adorable, míralo, con esos cachetitos.

— Alice, tienes que dejar de mentir. Era horrible, estoy completamente seguro de que el doctor lo debe haber confundido con la placenta cuando nació —Alice le dio un golpe a Jasper en el brazo debido a su comentario— ¡Estoy siendo honesto, era un puto monstruito!

— No sabes cuánto te detesto.

— Agradece que dije "era" y no he dicho "es". Deberías agradecérmelo, hermano —alcé una de mis cejas— Aunque si hablamos ahora de cuando hermoso estas, bueno, también podría discrepar en ello… —Jasper hizo una mueca con sus labios y no me quedó de otra que atacarlo con uno de los cojines del sofá— ¡Vale, basta! Ahora estas todo un sex symbol, si fuera gay me tiraría sobre ti Eddie —el muy idiota me hizo ojitos causando la risa de las personas que estábamos en la sala de estar.

— Hey, chicos, ¿dónde está Bella?, ¿es que ahora mamá la mandó a limpiar el retrete? —Emmett sonrió con burla.

— Emm, no digas eso. Tal vez solo está ayudando a Esme a lavar la loza —Rosie frunció sus labios tratando de contener una pequeña sonrisa que quería salir a divertirse en su rostro. Emmett la abrazó atrayéndola hacia sí en el sofá.

— Podría ser buena limpiando el trasero del piojo cuando lo expulses de tu barriga, ¿sabes? Tal vez a Bella le guste limpiar popó de bebé —Rosalie rodó sus ojos y palmeó el brazo de Emmett.

— Siento un poco de lastima por Bella, no ha dejado de correr de aquí para allá en todo el día. Tal vez Esme finalmente la dejó echarse una siesta… o la tiene escondida en el sótano para que nadie la escuche mientras sigue con su tortura —comentó Alice.

— ¡O tal vez las dos están…

— ¡No!

— ¡Pero no he dicho nada aún! —chilló Jasper cuando lo interrumpí.

— Pero sé lo que estas pensando y es simplemente asqueroso —le dije, apuntándolo con mi dedo índice.

¿Qué más podría pensar Jasper?

Algo referente con sexo.

Mamá e Isabella… ew.

— Podría suceder, quién sabe, a las chicas les gusta experimentar —se encogió de hombros restándole importancia.

— Buenas noches —papá venía ingresando a la sala de estar, sonriéndonos— La cena estará lista, ¿me harían el favor de tomar asiento? Esme les tiene una sorpresa —los chicos y yo asentimos ante las palabras de papá y en silencio fuimos hacia el comedor para tomar nuestros puestos alrededor de la mesa.

Isabella iba perdiendo nuestra pequeña apuesta con creces, a todo esto.

La puerta de la cocina se abrió y de ella salió una sonriente Esme, que se hizo hacia un costado para dejarle el camino libre a Isabella, una adorable mueca adornaba su rostro y estaba completamente roja, incluso yo que soy el rey de los sonrojos no conocía aquella escala de rojo. Bella sostenía un bol en sus brazos, el cual lucía una dudosa procedencia, es más, en cualquier minuto la cosa esa hablaba.

— Como es su última noche aquí, nuestra querida Isabella quiso prepararles algo especial para cenar, ¿no es así cariño? —Isabella tenía el ceño fruncido, cuadró sus hombros y levantó la frente en alto, asintiendo a las palabras de mamá como si estuviera en un régimen militar— Mi querida nuera tiene una manera bastante peculiar de cocinar —iba diciendo mamá mientras Isabella ponía la masa extraña sobre nuestros platos— En realidad todo lo que ella hace es peculiar —el ceño de Isabella iba cada vez más profundo— Incluso la manera tan peculiar que tiene al servir la comida…

— Mamá… —un tono de advertencia por mi parte.

— ¡Pero bueno! —mamá junto sus manos en forma de rezo, sin borrar la sonrisa de su rostro—, será mejor que comencemos con la cena. Antes que todo me gustaría que, Isabella —Bella observó a mamá desde su lugar alzando una de sus cejas— ¿te gustaría decir algunas palabras?

— ¿Algunas palabras? —le preguntó contrariada.

— Claro, sería lindo bendecir la comida antes de comenzar —el rostro de Isabella mostró sorpresa ante las palabras de mamá. Bueno, el de Isabella, Emmett, papá y yo. ¿Desde cuándo mamá bendecía la comida antes de engullir?—, tal vez así evitemos alguna intoxicación… —murmuré entre dientes hacia papá, aun con la sonrisa en su rostro.

Bueno, aquel comentario no lo hizo tan bajo como ella pensaba ya que todos los presentes habían escuchado. Y algo me decía que al final de cuentas, esa había sido la intención de mamá. Jasper comenzó a toser para disimular la risita que estaba tratando de contener y Emmett lo acompañó en el proceso. Rosalie posó sus manos sobre su creciente panza como si quisiera decirle al bebé que estuviera tranquilo por cualquier tragedia que estuviera a punto de comenzar. Alice estaba tan apacible como yo.

Mejor no digamos cómo estaba Isabella.

Creo que después de todo el que iba a perder la apuesta era yo.

— Estaría encantada de bendecir la comida —la sonrisa de Isabella mandó escalofríos a mi espina dorsal— Querido Dios, Alá, Buda… Thor —me guiñó un ojo al decir el último nombre—, primero que todo quiero agradecerles por la comida que tenemos aquí y porque, para nuestro bien, haya un doctor cerca. Segundo, me gustaría pedirles algo para mamá Esme —mamá frunció el ceño, mientras que Isabella sonreía perversamente— Una pizca de paciencia, con esta pobre mujer que nunca en su puta vida a utilizado una cocina. Un tornillo nuevo, para complementar el que se le salió desde hace bastante…

— Bella… —murmuré, tratando de llamar su atención. Mamá se ponía un poco loca con respecto a Emmett y yo, sí, pero no era necesario que dijera en voz alta lo obvio. Como era de esperarse, mi adorable novia me ignoró.

—… Unas tijeras, para que corte finalmente el cordón umbilical. Me ofrezco voluntariamente a hacerlo, de todo corazón —Jasper volvió a toser tratando de esconder su risa, mamá tenía una expresión estupefacta en su rostro, y yo solo quería esconderme en algún lugar lejos, tal vez ser ermitaño— Y finalmente, lo último que les pido es cinta adhesiva, para cerrarle la jodida boca cada vez que utilice la palabra "peculiar" —la mesa quedó sumida en silencio, Isabella sonreía abiertamente—. Lo olvidaba, también me gustaría darles las gracias por los condones de sabores, en eso no te equivocaste mamá Esme, las chicas los preferimos, ¿no, cariño? —sus ojos estaban clavados en mi, esperando mi respuesta.

Me puse de todos los colores posibles.

¡Era un secreto!

Carraspeé incómodo y asentí brevemente. Emmett y Jasper no pudieron contener las carcajadas que ahora brotaban abiertamente desde sus gargantas. Papá estaba en algún estado de shock del cual no sabía cómo salir, Alice y Rosalie comían en silencio la sustancia extraña que había preparado Isabella y mamá… sonreía.

Oh Dios mío.

¿Mamá estaba sonriendo?

¿Es que nuevamente entré a la dimensión desconocida?

¿Es que de verdad a mi pobre madre se le había caído un tornillo?

— ¿M-mamá? —le pregunté un tanto temeroso. Mamá tomó sus cubiertos y comenzó a comer en silencio, sin quitar la sonrisa de su boca, de vez en cuando soltaba pequeñas risitas y a veces su mirada se conectaba con la de papá, el cual también había comenzado a sonreír tenuemente— ¿S-se encuentran bien?.. ¿n-no les falla nada ahí cierto?, Isabella no lo decía enserio, ustedes tienen sus tornillos en buen estado… ¿cierto?

¿Qué demonios estaba sucediendo?

— Lo que pasa, hijo —dijo papá— es que tu madre recordó algo, nada más.

— Algo bastante gracioso si me preguntas, cielo —mamá miró a papá con adoración—. Fue como una clase de deja vu —mamá soltó una pequeña risita nuevamente y papá se sonrojó. Algo me estaba perdiendo aquí, pero no lograba entender el qué— Bienvenida a la familia, Isabella —mi sorpresa fue incluso mayor cuando mamá dijo eso, observando a mi novia con afecto, real afecto.

Y Bella le guiñó un ojo.

Dios santo, todos ellos me iban a volver loco.

— ¡Quiero mis cincuenta dólares grandote!

Emmett refunfuñaba al haber perdido su dinero nuevamente. Isabella, Alice, Rose y mamá estaban conversando como nunca las había visto a las cuatro hacerlo, bueno, no al menos donde estuviera Bella y mamá juntas. Ahora era como si se hubieran amado desde el primer momento en que se vieron. Chicas, ¿quién las entiende?

— ¿Todo bien, hijo? —papá palmeó mi hombro cariñosamente.

— Sip, nada de qué preocuparme. ¿Las ves?, ¡están como si nada!

— Mujeres, también tuve un poco de problemas al tratar de entenderlas, pero ahí fue cuando aprendí algo realmente interesante hijo —lo miré con la confusión en mi rostro. Papá sonrió cálidamente— A las mujeres no tienes que tratar de entenderlas, solo tienes que quererlas. Es tan simple como eso.

— Seguiré tu consejo papá, tal vez me evite unos tantos dolores de cabeza —suspiré sin dejar de ver al grupo de mujeres. Isabella se veía tan libre, fresca, hermosa sonriendo abiertamente como si nada—. Siempre serán un gran misterio.

— Así es, algo que la ciencia no puede explicar.

— Exacto —asentí en acuerdo a sus palabras—. Iré a buscar nuestros bolsos, es hora de que vayamos marchando —apreté el hombro de papá y di media vuelta, camino a la escalera.

Entré a mi habitación para cargar con mi bolso y el de Isabella, cuando una musiquita proveniente de mi buró me descolocó completamente. Me acerqué para verificar que se trataba del teléfono celular de Isabella, dudé un momento entre contestar la llamada o no. No era mi aparato después de todo, ¿y si se enojaba? Pero, ¿y si era una llamada importante? Bueno, tal vez era una llamada importante…

— ¿Diga? —pregunté a través del celular de Isabella, sintiéndome un poco incómodo al invadir su privacidad.

— ¿Isabella?, ¿bebé? —obvié el mote cariñoso con el que había llamado a mi novia— Espera, ¿quién coño habla? —la voz sonaba totalmente molesta, fruncí el ceño.

— Eh, es-este es E-Edward —contesté— Isabella no está disponible, ¿puedo ayudarte en algo?

— Joder, dame con Isabella, muchacho.

— ¿Quién habla?

— ¡Y qué jodida mierda te importa!

Odiaba, detestaba a la gente que maldecía cada dos por tres. ¿Es que acaso su vocabulario era tan escaso que no podían utilizar más palabras? Neandertales, no los mataría abrir un diccionario de sinónimos y antónimos para así poder explayarse a la hora de hablar sin utilizar tantos "joder, coño, mierda, ostia, tío". Pobre gente.

— Fue un completo desagrado hablar con usted, que tenga un buen día —y apreté el botón rojo para terminar la no-charla que había mantenido con aquel desconocido troglodita— ¿Es que tanto le costaba decir quién era? —dejé el teléfono celular de Isabella sobre la mesita y me crucé de brazos.

Esto era sospechoso.

Tan sospechoso como para pensar que… ¡Esperen! El identificador de llamados, ¿cómo no lo leí antes? Siempre olvido mirar la pantallita del aparato antes de contestar, si Isabella lo tiene guardado en su memoria telefónica debe decir quién rayos era el hombre que había exigido tan prepotentemente hablar con ella, sin tener la educación necesario de siquiera presentarse. Tomé el aparatito en mis manos y verificado las llamadas entrantes…

Bueno, estuve a punto de tirar la cosa cuando vi el nombre que rezaba en la pantalla.

Pero me contuve, mamá estaba bien con Isabella, la familia estaba abajo haciendo quien sabe qué cosa, compartiendo, alegres y en armonía. Todo lo que pedí este fin de semana, armonía, y finalmente cuando la obtenía una cosa como esta sucedía. No, no iba a ser yo el que arruinara el momento, tendríamos tiempo. Ya tendríamos suficiente tiempo…

Sip, tendríamos tiempo para hablar sobre James, a.k.a. modelo ex novio de Isabella, y su extraña llamada.

No es como si estuviera celoso, de todos modos, no lo estoy, nope.

James.

Ew.


(1) es el retraso producido en una telecomunicación que dificulta el desarrollo normal de la misma, provocando desorientación o incomodidad en el usuario. (Definición de wikipedia, para verme más formal (?) las chicas que alguna vez han jugado algo online saben que el lag es cuando estás a punto de matar a quien te jode las pelotas y el juego se congela o empieza a ponerse mas lento, sacándote canas verdes XD)


¡Buenas tardes!

Me demoré un montón, lo se, no merezco perdón pero se los pido de todas maneras :( ¡debo decir que no es mi culpa!, entre la Universidad, las series y fanfiction me descontrolo un poco. Y la Universidad está terrible, yo estoy estudiando para ser profesor de inglés y en el año que estoy debo comenzar con las prácticas para dar clases, so, es un caos total :'(, haré todo lo posible para poder actualizar mas seguido pero no les prometo nada, así que ahora si que si practiquen eso que se llama paciencia.

On the other hand, ¡espero les guste el capítulo! lo hice con todo mi cariño para ustedes. ¡Ah!, si no entendieron eso de Esme y Carlisle riendo cómplices por el arrebato de Bella, bueno, quise hacer referencia a que Esme fue igual de loquilla cuando fue introducida a la familia de Carlie, ya ven, de tal palo tal astilla.

Para las chicas que me leen en CPCSC... ¡paciencia! creo que ocuparé bastante esa palabra ahora XD estoy en proceso de escritura, es más, ahora me pondré a escribir y trataré de terminar el capítulo para subirlo lo mas pronto posible :) Y como siempre:

¡Muuuuuuuchas gracias por sus reviwes, alertas y favoritos! me alegran la vida presionándome para que actualice, I mean it.

Lamb.