Disclaimer: La trama es mía, Stephenie Meyer igual lo es ya que la compré por Ebay, por ende, Crepúsculo me pertenece (?).
Primerizo.
Summary: "¿Quién es el bebé de mamá? ¿Quién obtuvo su primer trabajo? ¿Quién consiguió su primera erección con una mujer real? ¡Ah sí!, yo, el pequeño Eddie. Veinticuatro años bajo la sobre protección de mi familia para que un trabajo lo cambie todo. La boca del lobo… ¿O loba?" Todos Humanos. Bella&Edward
Gracias a Diana Méndez (TheDC1809) Beta de FFAD (www .facebook groups / betasffaddiction) porque de ahora en adelante me ayudará a corregir los capítulos, así que los "peors" pasaran a ser los "peros" que corresponden.
Capítulo 27: Los primeros celos de Eddie.
Había pasado una semana desde que las cosas entre mamá e Isabella se habían arreglado. Siete días que habían hecho crecer la panza de Rosalie, la cual ahora ya era notoria para el resto de los mortales que no sabían de la próxima llegada del nuevo integrante de la familia Cullen. Era extraño, porque de un momento a otro Rosalie tenía un pequeño bulto en su estómago y luego ¡paf! Se había tragado una pelota. Las cosas estaban pasando con normalidad, la Navidad estaba próxima, las calles de Nueva York estaban atestadas de nieve y mi nariz se encontraba completamente roja gracias a los adorados diez grados bajo cero que hay fuera…
Y James seguía llamando a Isabella.
Todos los días.
Y yo en mi puesto de secretario debía contestar cada una de esas llamadas, aguantar los "Dame con Sexybella", "jódete, niñato", "eres como una patada en las bolas", "¿Novio de Bella?, por favor, y yo soy el puto Papa". Alguien explíqueme que rayos es eso de "Sexybella", es… ¿Enserio?, digo, ¿tanto le cuestan a sus neuronas hacer sinapsis que el pobre no tiene nada mejor que decir?, ¿qué clase de apodo tan vulgar es ese?, ¿con que clase de tipos Isabella se ha estado juntando?
Y por Thor todo poderoso, ¿por qué su ex prospecto la sigue llamando?
— Black Swan Editorial, oficina de Isabella Swan —contesté el teléfono al tercer ring, gracias a mis divagaciones estaba descuidando mi trabajo. Una estridente carcajada se oyó al otro lado del auricular. Rodé mis ojos y me preparé mentalmente para lo que venía.
— Estoy bastante harto de escucharte decir eso cada puta vez que llamo. Deberías programar ese cerebro tuyo a esta hora, que es donde usualmente llamo, para que me contestes con un "Enseguida te comunico con trasero ardiente" joder, me harías de lo más feliz.
— La señorita Swan no está disponible en estos momentos, si quiere dejar un recado… —James me interrumpió bruscamente. Cada vez que llamaba era lo mismo, era completamente tedioso tener que escuchar la misma cháchara siempre.
— ¿Cuántas jodidas veces debo decirte que yo soy más importante que todo para Isabella en estos momentos? —alcé una de mis cejas y bufé enfurruñado. Él estaba loco, pero más lo estaba yo porque comenzaba a creer cada palabra que salía de esa retardada boca suya.
Isabella tenía la culpa de esto.
…
— ¿Se muere?
Rodé mis ojos y alcé la vista al cielo pidiendo ayuda para explicar por novena vez a Isabella que estaba viendo lo mismo que ella, por ende, no podía predecir el futuro y contarle si uno de los personajes moría o no. Era siempre lo mismo cuando visitaba su hogar, en realidad, nunca he entendido por qué hacemos el intento de ver películas si al final terminábamos en su cuarto haciendo… Ya saben, cosas de adultos.
— Isabella, no lo sé, estamos viendo lo mismo, ¿recuerdas?
— Amor, lo sé pero… ¡Joder, es exasperante!, ¿por qué no lo matan y ya?
— Se acabaría la película.
— ¿Siempre eres tan… —acomodé mis gafas y la observé, esperando a que terminara su pregunta. Isabella suspiró y luego sonrió tenuemente— Olvídalo —acercó su rostro al mío y depositó un pequeño beso sobre mis labios— Sigamos viendo la película.
La película era Django (1) e Isabella quería saber si el personaje que estaba interpretando su amor platónico Leonardo DiCaprio iba a tener un triste final. La verdad es que lo merecía el tipo, en la película, era un egocéntrico bueno para nada bañado en dinero. Seh, que lo mataran. Luego de un rato comencé a tamborilear mis dedos en el apoya brazos del sofá. Yo había sugerido ver Los Vengadores, pero luego de una sutil insinuación por parte de Isabella de cómo se entregaría a cada uno de ellos, incluyendo a Hulk, escogimos al azar.
La película estaba bien, pero era tan lenta…
E Isabella no dejaba de acariciar la parte descubierta de mi brazo con sus uñas, sabiendo que yo era una persona bastante cosquillosa. No sé si lo hacía por inercia, o también estaba aburrida de la película y estaba esperando que yo diera el siguiente paso. Mhmm… Podría hacerlo, supongo…
Pero…
¿Cómo lo hago?
Tal vez podría seguir sus tácticas, cada vez que Isabella quería llamar mi atención cuando estaba viendo algún documental del History Channel depositaba un pequeño beso en mi cuello, o en la piel tras mi oreja, o comenzaba a jugar con el lóbulo de la misma. Me alenté mentalmente a hacerlo, y con determinación me fui inclinando con lentitud hacia mi novia, aún no decidía cual de los tres procedimientos llevaría a cabo primero para la misión: "Hagamos que Isabella deje de ver la película y nos premie con un buen ñiqui ñiqui"
— ¿Edward? —la diversión estaba latente en la voz de Isabella cuando pronunció mi nombre— ¿Qué estás tratando de hacer?
— Uh, ¿nada? —hice una mueca con mis labios cuando fui capturado in-fraganti justo cuando me había decidido por la técnica que sería usada, la cual era "dejemos un beso en el cuello de Isabella". Oh, y como olvidar el sonrojo que cubrió mi rostro— Yo… tenías un bichito, justo ahí —acerqué mi mano a su cuelo retirando el inexistente insecto— Listo, todo bien.
— Ibas a besarme, ¿cierto? —su atención estaba centrada completamente en mi. Bueno, el fin había sido el mismo así que no resulto del todo mal la misión. Asentí, un poco avergonzado— ¿Estabas tratando de distraerme, Edward? —volví a asentir— ¿No quieres ver la película?
— B-bueno… —me encogí de hombros— Yo solo…
— ¿Qué quieres que hagamos, exactamente?
— ¿Cositas? —pregunté, con duda, observando su rostro para percibir cualquier tipo de molestia por mi comentario. Nunca apareció, es más, una enorme sonrisa se dio paso a través de sus labios. Isabella se giró completamente hacia mí y en un magistral movimiento se sentó sobre mi regazo.
— Eres —depositó un beso en mi frente— tan —otro beso en la punta de mi nariz— jodidamente —besó mis mejillas— adorable —y finalmente se apoderó de mis labios con una fiereza única. A veces sentía que Isabella quería comerse mi rostro, por la manera tan feroz con la que me besaba, otras veces –la mayoría de ellas– recordaba que era producto de la lujuria que yo también sentía pero, a diferencia de Isabella, aún estaba aprendiendo a liberar.
Al menos ya no había necesidad de que mi novia me dijera que hacer en cada momento.
A pasos de bebé se aprende, ¿huh?
Siempre terminábamos de este modo cuando nos proponíamos ver "películas", pero algo sucedió el día de hoy que cambio el transcurso de las cosas. Y ese algo no era agradable, ese algo tenía cara, patas y, solo para ser buena persona, puede que neuronas. Y ese algo interrumpió uno de los mejores momentos que tenía mi día a día, pero eso no es lo mas terrorífico en todo esto, nope, no señor, lo barbárico aquí es la actitud que Isabella tomó frente a ello.
— Bebé, espera, el teléfono —el teléfono siempre nos interrumpía, ¿porqué Isabella no podía apagar esa cosa?, era cierto lo que decían sobre los grandes empresarios y como nunca pasaban desconectados de la tecnología. Isabella dejó de besarme y se bajó de mi regazo rápidamente, para coger su aparato telefónico— ¿Diga? —frunció el ceño y luego sonrió— ¡James!, si, si, todo bien. ¿Interrumpir algo importante?, no, para nada, no te preocupes, estaba aburrida viendo una película —eso no fue muy educado de su parte, cabe decir— Basta, hombre, harás que me sonroje. ¿Tienes lo que te pedí? —una pequeña sonrisa coqueta se instaló en sus labios— Excelente, ¿vendrás ahora?, vale, si, tendré todo listo para ti —rió por algo que el… el espécimen ese le dijo— no sé qué sería de mi sin ti, James.
Mhmm, algo extraño estaba sucediendo.
— ¿Todo bien? —pregunté desinteresadamente a Isabella cuando se acercó a mí y tomo asiento a mi lado.
— Todo de maravillas —respondió toda sonriente, depositando un casto besó en mi mejilla— Amor, tendrás que hacerme un pequeño favor —hizo un adorable puchero, con el cual conseguía muchas cosas de mi la mayoría de las veces. Asentí, esperando— ¿Podemos retomar lo que estábamos haciendo el día de mañana? Voy a reunirme con James y necesito que te vayas.
Ella me estaba echando de su casa porque en cualquier minuto llegaría su ex.
— Uh, yo… Sí, por supuesto —me puse de pie en estado de shock. ¿En realidad esto estaba ocurriendo o en cualquier momento despertaría en mi cama, mirando directamente a los ojos a Ms. Marvel que me velaba los sueños desde mi techo?— Nos… ¿nos vemos mañana?
— Nos vemos, mañana, eres un encanto —y dándole una palmadita a mi mejilla como si fuera su fiel labrador, salí de su apartamento. No podía dejar de pensar en una ecuación que se estaba haciendo realmente molesta, y yo amo las ecuaciones, pero cuando se trataba de:
Isabella + James + Departamento a solas =…
Dejemos el resultado como una incógnita sin descifrar.
…
— Lo siento, en estos momentos la señorita Swan se encuentra en una reunión importante con los directivos, y, si no me equivoco, eso es mil veces más importante que un individuo prehistórico sin neuronas. Que tenga un buen día —y le corté la llamada cordialmente. Sonreí sin poder evitarlo y seguí tecleando algunas citas a las cuales Isabella debía asistir.
— Uh, ¿estoy en una junta con los directivos? —me tensé visiblemente— Los directivos. Jacob y yo somos los directivos. Mhm, no sabía que nos tocaba tener una de esas reuniones el día de hoy —tragué saliva y seguí en el computador como si nada— Y… Si es así, tú deberías haberme informado, ¿no crees, Edward?
— No tienes ninguna reunión —murmuré entre dientes.
— ¿Quién es el "individuo prehistórico sin neuronas" que llamó por teléfono?
— Eh, una persona —ese fue el comentario más inteligente que he hecho en mis veinticuatro años de vida.
— Edward, se que fue una persona, ¿los perros hablan acaso? —Isabella estaba frente al escritorio con sus brazos en forma de jarra, su ceño se fruncía ligeramente. Por Thor, estaba enojándose.
— Bueno… ¿Has visto "Up"?, en esa película está este perro que tiene instalado un collar con el cual puede hablar, en realidad, es como una clase de traductor de ladridos, ¿me entiendes? —hice una mueca con mis labios cuando Isabella comenzó a repiquetear con su pie incesantemente.
— Contaré hasta tres, Cullen. Si no hablas seriamente, me enojaré, y tú sabes cómo soy enojada —la vida era tan cruel conmigo—. Uno —alzó una de sus cejas en mi dirección y yo seguía con la boca cerrada—, dos —estaba a punto de hablar, a punto, pero ¿qué clase de excusa le daría por mi comportamiento con su querido amigo James?—, tre…
— ¡Los testigos de Jehová! —chillé lo primero que se me vino a la mente.
— ¿L-los q-qué? —Isabella estaba completamente confundida.
— Bueno, los testigos de Jehová han encontrado una nueva manera de hablarle sobre su señor a las personas. Como ir de puerta en puerta ya no les funciona, debido a que la comunidad tiende a cerrarles la puerta en la cara, ahora el método más efectivo que usan es el llamado telefónico —enderecé mis gafas y continué—. Es mejor, al cortarles el teléfono no les causan ningún daño, sin embargo, creo que tuvieron que haber muchas narices rotas por el problema de ir puerta en puerta. Mi humilde opinión.
— No sé qué carajo estás hablando, a veces no logro entenderte del todo —Isabella me observaba como si fuera un bicho raro— incluso olvidé que era lo que te estaba preguntando. Tú… tú solo sigue con tu trabajo, ¿sí? —asentí ante mi confundida novia— No podías buscarte un novio más extraño, Swan. ¿Qué fue lo que sucedió contigo? —murmuró para sí misma mientras se alejaba de mi.
Bueno, puede que me haya excedido con lo de los testigos de Jehová.
Pero me han salvado esta vez, alabados sean.
Suspiré y masajeé mi sien para alejar cualquier mal pensamiento de mi mente. No podía dejarme llevar por las palabras del susodicho ese que ni siquiera se merece que lo nombre. Isabella no haría una cosa así, como engañarme, ¿no? Ella es una mujer decente, hecha y derecha. Sip, y yo tenía que dejar de ser tan desconfiado, por todos los cómics que tengo en casa. Es difícil aceptar que me eligió a mí, pero… ¡vamos!, soy un joven suertudo, eso es lo que dice mamá.
— ¿Qué coño te pasa ahora? —levanté la mirada para encontrarme cara a cara con Jasper, el cual me observaba con confusión— siempre que me aparezco por aquí tienes una jodida cara que te encargo. ¡Joder!, ¿es que a los niños genios no les enseñan a sonreír más a menudo?
— No soy un niño genio, idiota.
— Tienes razón, eres un ñoño. No hay ninguna palabra más para describirte, un jodido ñoño —Jasper negó con su cabeza, como si eso fuera lo peor que pudiera existir en la vida— Tienes que dejar esas historietas que tanto te gustan, hombre. Crece, madura, compra playboy, invierte en eso, ¿quién necesita de DC y Marvel cuando tienes a la conejita del mes en portada?
— Jasper, ¿qué es lo que quieres?
Él me estaba diciendo a mí que "madurara" y me aconsejaba comprar playboy. Una revista playboy. ¿Para qué querría yo una de esas revistas con pobres mujeres muriéndose de frío por la escasa –por no decir "nada"– cantidad de ropa que vestían? Tengo a Isabella, y ella es mucho más hermosa, no tan exuberante, pero si más hermosa que cualquier de ellas. Sin desprestigiar la belleza de esas señoritas que se ganan la vida con sus… Sus… Sus bien formados cuerpos.
— Necesito hablar con Bella, el señor Black la está buscando —me dijo serio de repente. Era tan… Exasperante su comportamiento. Puse mis ojos en blanco y levanté el teléfono para hacerle saber a Isabella sobre eso.
— Seño…
— ¿A quién carajos le vienes a cortar el llamado, estúpido mocoso? —me quedé en estado de shock por un momento. ¿El individuo enserio había esperado colgado al teléfono luego de que le cortara?, ¿qué clase de persona cuerda hace algo así?— ¡Responde, puto cobarde!
— ¿P-perdón?, ¿q-qué es l-lo que q-quiere?
— ¡Joder, habla como un hombre, pareces una jodida metralleta con tus t-t-t-tartamudeos!
— Ya le dije que Isabella no se encontraba disponible.
— Y lo que tú me digas me vale verga, pon a Bella en el teléfono si no quieres que me vaya a querellar en persona con tu jefa por el idiota incompetente que tiene —cuadré la mandíbula y en contra de mi voluntad estuve de acuerdo en pasarle el llamado. Después de todo, era preferible una llamada telefónica a que viniera aquí su persona y me bajara más la autoestima con sus aires de modelo.
— Enseguida —soltó una risita de triunfo que hizo actuar al bichito de la ira— Señorita Swan, el señor James la espera en línea —eso fue lo que dije apenas sentí el sonido del auricular siendo descolgado.
— ¿Qué… —y no dejé que continuara, porque le pasé la llamada rápidamente.
Fruncí el ceño y crucé mis brazos, mirando a la nada.
Por un largo tiempo.
Tal vez no tan largo.
— ¡Tierra llamando a Edward, idiota, ñoño, pija floja, precoz, responde, responde! —Jasper parecía un loco moviendo sus manos frente a mí para llamar mi atención. Realmente… Realmente no estaba para sus juegos el día de hoy.
— Cuando la señorita Swan termine su charla le comunicaré lo que me has dicho, puedes retirarte.
— ¿Por qué mierda me hablas así de formal? —Jasper entrecerró sus ojos— ¿Por qué estas de mal humor, Eddie?, ¿quién era ese tipo que… Oh, oh —Jasper sonrió pícaramente— ¿Es ese el James ex novio de Isabella?, ¿el bombón rubio modelo número uno deseado por todas las chicas de la gran manzana?
— Alice es una de esas chicas.
— Alice ya tiene a un bombón rubio al cual desear —me cerró un ojo con toda seguridad— Si tan celoso estás…
— ¿Celoso?, ¿yo?, ¿en qué universo paralelo?
— Estás jodidamente celoso.
— Nunca.
— Lo estas, Eddie.
— Nope.
— Sip, lo estás.
— ¡Que no estoy celoso, que no, que no!
— ¡Si lo estás! —chilló Jasper y luego me apuntó con su dedo índice— ¡Dime que no quieres levantar el auricular para escuchar lo que están conversando esos dos a tus espaldas!, ¡niégalo! —fruncí mis labios. Jasper me había dado una idea muy buena a decir verdad— Eddie, no lo hagas…
— ¡Pero tú me dijiste que no lo hiciera!, ¡es como si hubieras dicho "no aprietes el botón rojo"!, ¡todo el mundo aprieta el botón rojo! —chillé de vuelta, y en un ataque de desquicio, descolgué el teléfono y comencé mi misión 007.
—... ¿a qué hora nos juntaremos?, no quiero que nadie se entere de esto. Solo Jake sabe lo que está sucediendo, quiero… Quiero tener las cosas claras para hablarlo con el resto, con Edward.
— ¿Qué importa lo que ese chico diga?, tú tienes que hacer lo que está bien para ti.
— Importa lo que diga, estoy con él ahora, ¿no?
— Tú lo has dicho, ahora…
— James… Por favor…
Y corté.
Demonios.
O como diría Jasper, "joder".
— Te dije que no lo hicieras, compañero. Yo te advertí —Jasper me observaba con el ceño fruncido.
La verdad es que yo lo estaba ignorando por completo. No podía sacar de mi cabeza aquel pequeño extracto de la conversación que había escuchado. El dicho de "la curiosidad mató al gato" es realmente cierto. ¿Enserio el señor Black estaba al tanto de todo esto?, y ¿qué era realmente todo esto?, ¿estaban ellos teniendo un amorío a dispensas mías?, ¿por qué Isabella hacía esto?, ¿por qué simplemente no terminaba esta relación si quería volver con su ex?
Me estaba pareciendo a la imagen que ronda por el ciberespacio de facebook de un chico tomándose una fotografía en el espejo, y que está rodeado de muchos "xq?, xq?, xq?". Si, a mí también me hizo sangrar los ojos aquella ortografía.
— Tengo que seguir con mi trabajo.
— ¿Estás bien?, ¿necesitas una salida de chicos?, ¿necesitas un hombro donde llorar? ¡Hey!, suena marica pero podría hacerlo por ti, ¿qué dices? —movió sus cejas sugestivamente tratando de animarme. Traté de sonreír y negué con mi cabeza.
— Muchas gracias por tus insinuaciones, pero no, gracias.
— Tú te lo pierdes —rodé mis ojos—, hazle llegar el mensaje a Isabella, por favor. Ya sabes dónde estoy, puedes ir a buscarme si cambias de opinión campeón —dio media vuelta, y con una seña de su mano como despedida, desapareció a lo largo del pasillo hacia los cubículos.
Comencé a jugar solitario una vez que Jasper me había dejado completamente solo, para así no hundirme en la miseria. Yo no estaba celoso, simplemente tenía curiosidad. Eso. Curiosidad. Solo quería saber porque Isabella hablaba tanto y tan a escondidas con su ex novio. No era normal eso… Bueno, que voy a saber yo si nunca había tenido una relación antes, tal vez y era normal y yo soy el único idiota que se está pasando unas películas monumentales con todo el cuento.
Sip.
Puede que tenga razón.
Y aquí es cuando Thor baja desde Asgard para darme un martillazo en la cabeza.
— ¿Diga? —el teléfono sonaba incesantemente, y con tanta divagación no me había dado cuenta.
— ¿Puedes venir a mi despacho, por favor? —Isabella tenía un tono de voz muy calmado para ser real— Necesito preguntarte algo.
— Estoy ocupado terminando unos documentos —le contesté, no tenía ganas de charlar con ella en estos momentos.
— Es una orden, Cullen. Ven, ahora. No olvides que sigo siendo tu jefa.
— A sus órdenes, señorita Swan.
Deje mi puesto tras el escritorio con reticencia, tenía que hacer caso a la jefa después de todo, ¿no? Caminé hacia la oficina de Isabella y abrí la puerta lentamente. Cada vez que veía su figura sentada tan imponente tras su escritorio me sentía un insecto, un peón de un ajedrez, un don nada. Suspiré y cerré la puerta tras de mí, esperando los gritos o cualquier cosa que viniera por parte de ella, siempre que hablaba con esa voz algo malo sucedía, es como "la calma antes de la tormenta".
— Acércate —me dijo, cruzando sus manos por sobre el escritorio e inclinándose un poco hacia adelante. Tragué saliva y me acerqué con la sospecha latente en mi cuerpo— ¿Tengo que invitarte a tomar asiento, también chico? —puse mis ojos en blanco y me dejé caer en la silla frente al escritorio— Ahora, yo pregunto y tu respondes, ¿está claro?
— Sí, señor.
— No te burles de mi, Cullen —levanté mis manos en señal de inocencia. Solo se me había escapado ese "sí, señor", no era un delito, ¿no? Tan solo me había recordado a las guerras, cuando interrogan a los soldados… no sé, MOHA (2). Algo así— ¿Por qué no me diste la llamada de James?
— Bueno, porque… —no podía decirle que él me insultaba cada vez que podía a través del teléfono y eso me molestaba, iba a parecer un crío quejica acusando a sus compañeritos con mami— no tenía ganas de hacerlo —me encogí de hombros rudamente, restándole importancia. Aunque, en el fondo de mi ser, estaba preparado para una muerte lenta y dolorosa.
— No tenías ganas de hacerlo —murmuró Isabella, desviando la mirada y cuadrando su mandíbula— Bien. ¿Por qué le dijiste a James que era un "individuo prehistórico sin neuronas"?
— Porque, técnicamente, lo es.
— Mhm, técnicamente lo es —volvió a murmurar— ¿Por qué estabas escuchando nuestra conversación?
Me quedé de piedra por unos instantes. ¡Ella sabía que había estado espiando su conversación!, mi misión 007 al caño, nunca me resultaban las misiones que trataba de llevar a cabo. ¿Qué le decía ahora?, "Porque Jasper dijo que estaba celoso y yo… y yo… Bueno, tal vez si estaba celoso. Entonces, Jasper dijo "no lo hagas" y eso es igual a si me hubiera dicho "Edward, tienes que putamente hacerlo" sus palabras, no mías". Imposible que le dijera algo así y humillarme nuevamente.
— Porque… —comencé a jugar con mis dedos nerviosamente— Porque… N-no lo sé.
— ¿Y si era algo importante?, ¿qué? —tuve que hacer acopio de todas mis fuerzas para no hacer una mueca con mi rostro. Esto era como en el póker, no tenía que dejar que viera mis expresiones.
— Eh, n-no lo sé, ¿l-lo siento?
— Edward, estoy hablando enserio —Isabella suspiró y luego me observó con determinación— Eddie, cariño, sé que tenemos una relación, pero aparte de eso sigo siendo tu jefa. Trabajas para mí, y tienes que cumplir tu trabajo como se debe, no puedes tomarte atribuciones porque eres mi novio. No está bien, ¿qué fue lo que te dije cuando viniste a la entrevista?
— "Si quieres este trabajo, tienes que hacer lo que se te diga" —rememoré, hablando entre dientes.
— Y, ¿qué fue exactamente lo que hiciste ahora?
— Yo… T-todo lo contrario —respondí cabizbajo. No era mi culpa, tal vez, solo tal vez, si ese James fuera un poco más amable y no hablara barbaridades de mi novia, puede que le haya entregado la llamada.
— Mírame —levanté la mirada y me encontré con los ojos de Isabella— La llamada de James era realmente importante, Edward. Si él no hubiera insistido, tú no me habrías dado su llamado. ¿Qué crees que tengo que hacer por tu incompetencia?
— ¡Es solo una llamada! —chillé exasperado. ¿Tan importante era su ex novio?— Una maldita llamada. Ya, lo sé, fue algo infantil de mi parte haber cortado y mentido. Pero él lo merecía, que conste.
— No me importa si él lo merece o no, tendrías que haber hecho tu trabajo, Edward.
— Lo sé, pero…
— Nada de peros, chico. Es simple, es si o no, blanco o negro, nada más.
— Pero…
— Estás despedido.
— ¿Q-qué? —fruncí el ceño sin poder creer lo que había dicho.
— Ya me escuchaste, no me lo hagas repetir —Isabella hizo una mueca con sus labios— Creo que tener una relación y trabajar en el mismo lugar no ha sido lo mejor para nosotros, si es así al principio, ¿qué sucederá más a futuro? Puede que veas tu trabajo como un simple trabajo, pero para mí no lo es, tú eres el que me informa de las cosas que debo hacer en el día, tu eres el que recibe llamadas importantes, ¿qué sucede si sigues ocultándome información?
— El señor Black quiere que se reúna con él —me puse de pie lentamente—, iré a quitar las cosas de mi escritorio. Fue un gusto trabajar para usted, señorita Swan —di media vuelta y me encaminé con parsimonia hacia la puerta.
— ¿Edward? —había confusión en la voz de Isabella, pero no me giré.
Demonios, era uno más de los desempleados de América por una simple estupidez.
Simplemente genial.
Y ni siquiera sabía si aún tenía novia.
¿Qué puede ser peor que eso?
— Córrete chiquillo —levanté la vista y me encontré con la manzana de la discordia. El susodicho. Él, el rubio que me hacía recordar tanto a mi Dios nórdico favorito. Maldito ser humano. Me hizo a un lado mientras yo iba saliendo del despacho de Bella para así poder pasar— ¡Bella, amor!
— ¡James!, ¡gracias al cielo que estás aquí!
Y eso, escuchar la alegría en la voz de Isabella al decir el nombre del espécimen, era absolutamente peor.
(1) Peliculaza, lenta pero buena, Eddie no sabe de lo que habla (?) Es un western escrito y dirigido por Quentin Tarantino (un grande).
(2) No se si ya lo había puesto, MOHA es "Medal of Honor Airborne".
¡Buenas tardes!
Aquí les traigo el capítulo veintisiete y... ¡no me maten por dejarla ahí! ya me amenazó Di luego de betear el cap, es suficiente con eso (?) ustedes saben que lo mejor es hacerlas sufrir... Ok, no XD pero les prometo que no es nada malo y que Eddie se pasa muchos rollos por ser un novato en todo esto, así que tranquilas, tengan fe (?) wajajaja, y... ¡Espero que les haya gustado el capítulo! mañana subiré el de Tres, dos, uno. Y para CPCSC tendrán que esperar un poquitín más.
Ah, Nanako, me preguntaste si estuve borrando mis historias... Seeh, las borré hace un tiempo, tenía más. ¡Perfecto!, un nuevo profesor, Lista de imperfecciones por Bella Swan, entre otras que no estaban completa pero que comenzaré a subir nuevamente, arregladas, para no dar vergüenza con la redacción, ortografía y esas cosas XD
Y creo que eso es todo chicas...
¡Muuuuuuuchas gracias por sus reviwes, alertas y favoritos!
¡Y muchas gracias por los 997 rr que ya tiene la historia!
Lamb.
