Disclaimer: La trama es mía, Stephenie Meyer igual lo es ya que la compré por Ebay, por ende, Crepúsculo me pertenece (?).


Primerizo.

Summary: "¿Quién es el bebé de mamá? ¿Quién obtuvo su primer trabajo? ¿Quién consiguió su primera erección con una mujer real? ¡Ah sí!, yo, el pequeño Eddie. Veinticuatro años bajo la sobre protección de mi familia para que un trabajo lo cambie todo. La boca del lobo… ¿O loba?" Todos Humanos. Bella&Edward


Gracias a Diana Méndez (TheDC1809) Beta de FFAD (www .facebook groups / betasffaddiction) porque de ahora en adelante me ayudará a corregir los capítulos, así que los "peors" pasaran a ser los "peros" que corresponden.


Capítulo 29: La primera navidad de Isabella.


— ¿Bufandas?

— Listas, Rose.

— ¿Gorros de lana?

— También listo.

— ¿Muérdago?

— ¿Para qué queremos muérdago? No es como si alguien necesitara una de esas plantitas para besar a su pareja, ¿no? Es innecesario.

— ¡Eres un aguafiestas, Eddie!

Sonreí ante las palabras de Edward, siempre salía con sus frases extrañas sobre lo que pensaba de cosas tan triviales y sin importancia. Dejé de escuchar el repaso de la lista que estaba haciendo con Rosalie cuando el timbre de mi teléfono celular comenzó a sonar en el bolsillo de mi abrigo. Le sonreí a Alice e hice un gesto con mi cabeza para indicarle que atendería la llamada unos pasos más allá para tener algo de privacidad.

— Isabella Swan.

Hey, Bells —era James al otro lado de la línea— Pequeña, tengo malas noticias para ti.

— No me jodas, James. ¿Qué pasa ahora?

Cariño, tu padre hizo una petición para adelantar el juicio y le fue otorgada. El juicio es hoy en unas horas más.

— Hoy es navidad, ¿qué juez le otorgaría el permiso?

¿Te suena el nombre del juez Marcus? Es el encargado en el estado de Washington.

Vi todo rojo cuando James pronunció ese nombre. La rabia bullía en mi interior, se suponía que este día sería para relajarse en familia, entre amigos, ¿por qué no podía tener una navidad decente como todas las personas? Marcus era amigo de mi padre, era un corrupto de tomo y lomo, al igual que nuestro querido Charlie Swan.

¿Por qué tenía que ser todo tan injusto?

— ¡Hijo de puta! —chillé enajenada, alzando mis brazos al aire— Maldito cabrón, ¡él lo sabía!, ¡tenemos cero oportunidad de ganar el juicio, James!

¿Tanto dudas de mis capacidades?

— Yo no dudo de ti, pero Marcus y mi padre están relacionados, él lo planeó James, es imposible tanta coincidencia, quiere humillarme.

Pelearemos hasta el final, Isabella. Nunca he perdido un jodido caso, esta no será mi primera vez. Llamaré a Jacob para informarle sobre esto, ¿sí?

— No, no lo hagas —suspiré y desordené mi cabello— Jake se preocupará y querrá estar con nosotros, estamos en navidad, él tiene una familia, James. Jacob debe pasar estas fechas junto a su novio y su hija.

Nos vemos en tu departamento entonces, debemos refinar algunos puntos. Puede que el juez no este de nuestro lado, nena, pero nos ganaremos al jurado, te lo prometo.

— Espero que podamos hacerlo, si no será el fin. Estamos hablando.

Corté la llamada y guardé con extrema lentitud mi teléfono celular en el bolsillo de mi abrigo nuevamente. Me apoyé en un contenedor de basura que estaba junto a mí y suspiré para relajarme. ¿Cómo le diría a Edward que me era imposible pasar la navidad con él y su familia? Cuando finalmente tenía la oportunidad de pasar la navidad con gente que realmente me aprecia, mi padre tiene que arruinarlo todo. En un arrebato de ira, golpeé el contenedor con mi puño, dolía como los mil demonios pero me había ayudado a liberar toda la energía que recorría mi cuerpo.

Todo esto me resultaba tan injusto.

— Uh, ¿Isabella? —la suave voz de Edward me llamó, con cautela— ¿Estás bien? —compuse una sonrisa y me giré para darle de frente.

Me daba una pena enorme no poder pasar con él estas fiestas.

— Creo que no podré ir donde tus padres, Edward —sonreí, tratando de apaciguar el momento, pero estaba completamente segura de que había salido como una horrible mueca más que como la sonrisa conciliadora que trataba de hacer.

— ¿Por qué? —me preguntó. Observé su rostro, un deje de preocupación y decepción lo adornaba. Parecía un pequeño niño el cual se había enterado recientemente que papá Noel no existía.

— Problemas con el juicio, mi padre… Él pidió que cambiaran el día del veredicto para hoy y se lo han concedido —pasé mi mano sobre mi rostro con frustración. Me mordí la lengua para tragar el pequeño siseo que quería escapar cuando hice el brusco movimiento con la mano que me había dañado— Lo siento mucho, bebé, debo quedarme.

— Estarás sola para navidad —asentí con mi cabeza, sabiendo que no era nada nuevo para mí— Nadie debería pasar solo en estas fechas.

— Esta bien, no sería la primera vez, te lo aseguro —le guiñé un ojo para ver si así lograba aunque fuera ver uno de sus sonrojos. Cuando no logré nada por su parte, suspiré con cansancio— Ven aquí —jalé de la manga de su chaqueta para poder refugiarme en sus brazos. Escondí mi rostro en su pecho, aspirando su aroma mentolado—, ve y diviértete con tus amigos y familia, yo estaré bien, no te preocupes por mí, ¿sí?

— P-pero… —me rodeó con sus brazos dulcemente y descansó su barbilla sobre el tope de mi cabeza— Yo podría quedarme aquí contigo.

— No —negué con mi cabeza repetidas veces ante su absurda proposición— Irás donde tus padres y punto, jovencito.

— ¡No es justo! —chilló enfurruñado. En un desconcertante movimiento tomó mi mano dañada entre las suyas y la observó con el ceño fruncido— Mira cómo te dejaste, mujer —sus manos estaban calientes, haciendo un delicioso contraste con las mías que estaban completamente congeladas— Eres una bruta, nunca más vuelvas a hacerlo, tus manos son muy pequeñas para andar golpeando cosas —Edward dejó un delicado beso sobre mi mano. Mi corazón se derritió ante su dulce gesto.

— ¡Hey!, ¿qué estás insinuando?, ¿qué soy una debilucha? —alcé una de mis cejas con escepticismo a modo de broma. Él sonrió y negó con su cabeza.

— Y-Yo quería pasar navidad contigo —un adorable puchero se instaló en sus labios y sus mejillas se tornaron de un dulce color rosáceo.

— Vale, tranquilo, tenemos muchas navidades por delante, ¿eh? —besé su barbilla— Esperaré mi llamada a las doce de la noche, Edward Cullen. Y tendrás que esperar por tu regalo, quiero entregártelo personalmente.

— Está bien —suspiró derrotado— Uh, ¿me llamarás para decirme como salió todo?

— Por supuesto —asentí. Me puse de puntillas para poder alcanzar sus labios con los míos, nos fundimos en un delicioso beso bajo el frío de Manhattan—. Te amo, felices fiestas joven padawan.

— Te quiero más, mi Gwen Stacy —mi corazón se hinchó con sus palabras y solté una tonta risita— ¿Necesitas que te llevemos a algún lugar?

— No es necesario, Demitri vendrá por mí —Edward se tensó cuando mencioné a mi chofer, no pude evitar soltar una carcajada ante su expresión de martirio— ¿Aún le tienes miedo a D?

— Bueno, él me secuestro.

— Ya, no exageres, no fue un secuestro en sí. Es un buen tipo, muy fiel, mi mejor trabajador, lamento decirte que lo verás hasta el final de tus días, Edward —una pícara sonrisa se formó en mis labios.

— ¿Hasta el final de mis días? —Edward me observaba con una de sus cejas alzadas, justo cuando la limo doblaba en la esquina. De ella se bajó Demitri, me sonrió levemente y abrió la puerta trasera para mí.

— ¿Crees que te dejaré ir alguna vez? —le pregunté antes de subir— ¡Te amo, estamos hablando, discúlpame con tus padres por favor!

Y sin dejar que contestara, subí al carro.

Mi apartamento estaba en penumbras, tan solo se iluminaba gracias a la luna y las luces de la ciudad que hacían contraste desde el ventanal con la oscuridad que reinaba en la sala de estar. Estaba acurrucada sobre el sofá esperando que James llegara para poder hablar del juicio. Suspiré y bebí un sorbo de mi whisky para entrar en calor.

Era algo cotidiano para mí estar sola en las festividades, antes estaba con Jake, cuando podíamos estar juntos, si es que Alec no estaba en la ciudad, pero ahora era diferente. Nunca había tenido una pareja en estas fechas, es más, nunca había tenido una pareja concreta en sí, simplemente eran tipos que me servían para hacer relajar mi cuerpo un rato.

Era realmente gracioso las cosas que hacía un hombre para captar tu atención.

— Pero ahora tienes a Edward.

Sonreí recordando a Cullen, mi novio. Quien iba a pensar que yo iba a terminar con un chico como él, pero agradecía mentalmente que fuera así, y agradecí también a las fuerzas místicas que hicieron posible el que lo conociera.

¿Qué sería de mí ahora sin mi Eddie?

Él era ese pequeño rayito de luz que le hacía falta a mi vida, el único que me daba cariño desinteresadamente simplemente porque estaba en su naturaleza. Y pensar que yo había sido una completa perra desde un principio, ¿sirve decir que nunca había conocido a alguien como él? A veces se me hace un tanto difícil tratarlo, la mayoría de las veces no sé cómo hacerlo porque Edward es… Especial.

Edward Cullen es un niño pequeño en el cuerpo de un hombre.

Un niño que está teniendo muchas primeras veces.

El hombre que robó mi corazón.

— Quiero pensar que esa boba sonrisa en tu rostro es por mí, pero estoy completamente seguro de que estás pensando en el niñato ese que llamas novio —alcé mi vista y me encontré con James de pie frente a mí en el sofá.

— Estás en lo correcto, Jenks —me hice a un lado para que pudiera tomar asiento— Acabemos con esto pronto, por favor.

— Tendremos que volar a Washington para el juicio.

— Lo sé, está todo preparado, aún tenemos tiempo para refinar los puntos por los cuales exijo que la empresa esté a nombre mío —James me entregó unos papeles para que los revisara— Lo ves, está todo a nuestro favor, soy la accionista mayoritaria y este papel afirma que padre solo dio el pie para levantar la empresa.

— También tenemos el documento ante notario que certifica que la deuda con tu padre está cancelada… Ten, aquí está —un documento en blanco especificaba que el monto que papá había utilizado para comenzar con la empresa había sido cancelado hace dos años atrás finalmente.

— Tenemos todo aquí, pero tengo miedo, James —mordí mi labios con nerviosismo observando los papeles que nos harían ganar el juicio— Papá sabe jugar sus papeles, y agrégale a eso que es amigo de Marcus. Él puede jodernos, no importa la razón que tengamos presentando esta demanda.

— Lo lograremos Bells, tan solo espera y verás —le dio un suave apretón a mi rodilla— venceremos a ese viejo y Black Swan Editorial quedará a tu nombre, desligada por completo del cabrón de tu padre.

— Eso espero, porque de no ser así ten por seguro que hará lo posible para poder deshacerse de mí y quedar al mando de la empresa.

— Deja de pensar en esas cosas, chica.

— Vale, vale —sonreír— ¿Quieres un poco? —le pregunté mostrándole mi whisky a las rocas. James negó con su cabeza.

— No bebo en horas de trabajo.

— ¿Tú? —me reí mientras me ponía de pie— Por favor, deja de mentir. Te conozco de hace bastante tiempo, James.

— Y me conoces muy bien —alcé una de mis cejas en su dirección— ¿Qué?, es verdad, aún no puedo creer que me hayas cambiado por ese nene, ¿en qué piensas, mujer? Tú necesitas un hombre, no un crío.

— Edward es bastante hombre para sus cosas, sobre todo cuando está celoso, nunca pensé que diera unos puñetazos tan buenos, ¿qué piensas? —James soltó un resoplido y se cruzó de brazos, causando mi risa— Hey, si vuelvo a escuchar que estas jodiendo con la paciencia de mi bebé, te juro que no saldrás bien parado, Jenks.

— ¿Me estás amenazando, Swan?

— Lo estoy haciendo —me tomé el último sorbo de whisky—. Iré a prepararme para que vayamos en camino, espérame aquí, siéntete como en tu casa.

— ¿Lo amas, Bella? —una divertida sonrisa bailaba en sus labios.

— Lo amo, James, más que a nadie y estoy tratando de hacer las cosas bien —le guiñé un ojo y me dirigía mi habitación.

— A la mierda, ahora entiendo porque Jacob y Alec decidieron jugar para el otro bando si tú no les dabas ni bola por el renacuajo ese, creo que me está entrando el bichito de la heterocuriosidad.

Solté una gran carcajada ante su absurdo comentario.

El viaje fue relativamente corto, estuvimos cerca de tres horas dentro del avión privado. Cuando observé mi reloj pulsera este indicaba que eran las nueve de la noche. Por todo lo santo, ¿en dónde se había visto un juicio a esta hora? Esto era, de todas maneras, obra de mi padre y nadie más.

— ¿Estás lista, Bells?

— Completamente.

James y yo caminamos hacia el estrado para así comenzar con el juicio. Mi padre estaba al otro lado de la sala y me dio una cínica sonrisa de bienvenida, su abogado, Peter, estaba junto a él, con la misma sonrisa en su rostro. Cuando tomamos asientos apareció el juez. Marcus era un hombre de cabello negro y largo, con una piel realmente blanquecina, al hombre le hacía falta un buen viaje al caribe.

El juicio empezó de manera normal, cada una de las partes mostrando sus evidencias, sus puntos y lo que quería. Yo solo quería que el nombre de mi padre no estuviera presente en ningún documento de la empresa, y él quería…

Él quería el sesenta por ciento de las ganancias obtenidas a lo largo de estos años de trabajo.

El hombre estaba loco.

No le daría ni siquiera el cero como uno por ciento de absolutamente nada.

— No le daré eso, James, está loco, no puede exigir eso.

— Tranquila Isabella, no tiene por donde ganar.

Observé a mi padre al otro lado de la sala, su rostro estaba rojo de la ira y me miraba con sus penetrantes ojos negros, intensamente, como si fuera la escoria más grande del mundo. Estaba tan acostumbrada a esa mirada de su parte que ni siquiera removió la más mínima fibra dentro de mí.

Solo quería que esto terminara y volver donde Edward.

Escucharlo hablar sobre la nueva película de zombies de Brad Pitt, World War Z. Escucharlo hablar sobre lo impactante que fue la performance de Henry Cavill como Superman en Man of Steel. Escucharlo pelear con Jasper por ser un idiota. Verlo sonrojarse cada vez que beso sus labios. Tan solo quería tenerlo a mi lado y olvidar todo esto.

— Señorita Swan, la demanda ha sido concedida —abrí mis ojos al escuchar la voz del juez y observé a un muy sonriente James— Se levanta el juicio.

— ¡Marcus, pero que carajos está sucediendo! —Charlie Swan se levantó de su asiento furioso— ¡Esto no era lo que acordamos!, maldito hijo de…

— ¡Cuide sus palabras, señor Swan!

— Será mejor que nos vayamos, todo ha terminado preciosa —James engancho mi brazo con el suyo y me guió fuera de la sala.

— ¡Eres igual de zorra que tu madre!

— Prefiero ser una zorra como ella que alguien tan asqueroso y despiadado como tú —le dije a mi padre, enfrentándolo— Espero que esto te sirva para dejarme en paz, no te quiero cerca de mí, ni de las personas que amo.

— ¿Hablas del intento de novio que tienes ahora?

— Hablo de Edward, sí. Puedes hacer lo que quieras conmigo, padre, pero si me entero que has tratado de acercarte a Edward, te hundiré, aunque sea lo último que haga.

— Esas fueron las mismas palabras que utilizó tu madre antes de irse con el chiquillo ese —una sonrisa macabra se plasmó en sus labios— Y mira, ¿quién resulto ser la que se hundió al final?, ¡felices fiestas querida hija!

Mi cuerpo entero se tensó ante las crudas palabras de Charlie Swan. ¿Cómo podía hablar así de mi madre en el aniversario de su muerte? Era su culpa que mamá hubiera huido en vísperas de navidad, dejándome sola con aquel monstruo, era culpa de él que su carro hubiera presenciado una falla, ¡su maldita culpa! James jaló de mi brazo para sacarme de allí. Se lo agradecí internamente ya que las palabras de mi padre habían hecho mella en mí.

Pero finalmente había terminado todo.

La empresa me pertenecía.

Y no hallaba la hora de volver junto a Edward.

23:30 pm

— ¡Deja de morder tus uñas, joder!

James estaba histérico gracias a mi nerviosismo, pero no podía esperar, tal vez alcanzaba a llegar a tiempo a la casa de los Cullen. Faltaba solo media hora para que fueran las doce de la noche de víspera de navidad, pero si nos apurábamos tal vez, solo tal vez llegaría solo unos minutos después.

— Tal vez…

— Aún ni siquiera hemos aterrizado Bells, ¿enserio guardas esperanzas?

— Tienes razón —murmuré, suspirando derrotada.

Otra navidad sola.

00:00 am

— Te lo dije, Swan.

— Cállate, Jenks.

Estábamos quietos en un atasco automovilístico. Eran las doce en punto y estaba esperando la llamada de Edward. No había podido comunicarme con él para contarle sobre el juicio ya que no contestaba su teléfono, algo que se me hacía sumamente extraño. Y a cada segundo que pasaba, me volvía más ansiosa con respecto a la demora de su llamada. Él iba a llamar, tenía que llamar, lo había prometido.

— Estaremos aquí cerca de una puta hora, genial.

— ¡Fue tu idea tomar este "atajo", idiota!

— Tienes un humor asqueroso, ¿es porque tu noviecito no te ha llamado?

— Cállate, Jenks.

James soltó una nueva risita.

01:15 am

— ¿Quieres cenar conmigo?

— ¿Estás segura de que tu novio no se enojará?

— Tú debes disculparte con él.

— ¡No me hagas reír! No tengo nada de que disculparme.

— ¿Ah sí?, ¿qué coño es eso de "SexyBella" entonces?

Y James tuvo la decencia de sonrojarse. Solté una pequeña risita y suspiré agotada.

Edward no me había llamado, aún tenía la leve esperanza de que lo haría pero no lo había hecho, y por supuesto que yo no lo llamaría, no me humillaría de esa forma ante él. Habíamos llegado a los estacionamientos de mi edificio luego de una larga hora de estar atascados entre tantos automóviles. Tan solo quería cenar tranquilamente y poder irme a la cama, como todos los años.

James estaba igual de solo que yo el día de hoy, una cena para celebrar haber ganado el juicio no le haría daño a nadie.

— Realmente me encantaría cenar contigo, pero Vicky me está esperando.

— ¿Vicky? —pregunté curiosa.

— No eres la única que puede tener pareja, Swan —me guiñó un ojo y echó a andar su Audi— ¿Quieres venir con nosotros? No me molestaría, Bells, que estés sola en estas fechas no es agradable, lo sé muy bien.

— No te preocupes, estoy cansada, tan solo quiero estirarme y dormir un rato —sonreí a modo de agradecimiento— Ve a casa y pásalo bien con Vicky, mándale mis saludos y por favor, no se te ocurra tener bebés aún, con Jacob y Alec es suficiente.

— Como diga, jefa. Feliz Navidad.

Me quedé parada por un rato observando el auto de James perderse por el estacionamiento. Estaba nuevamente sola, que deprimente. Luego de suspirar melancólicamente, me dirigí al ascensor y apreté el botón que iba directo a mi pent house. Mientras iba subiendo, me saqué los tacones que estaban moliendo mis pies. Entre descalza a mi hogar, sosteniendo los tacones en mi mano derecha y mi bolso en la izquierda.

Todo estaba en penumbras.

Era tan… Triste.

Se me habían quitado incluso las ganas de comer algo.

Y Edward aún no había llamado.

— Felices fiestas, Isabella —me dije a mi misma, a la vez que prendía la luz y me encontraba con una maravillosa sorpresa frente a mí— ¿Pero que…

— ¡Feliz Navidad, Isabella!

En mi sala de estar se encontraban todos, sonriéndome. Alice estaba junto a Jasper quien la rodeaba dulcemente con uno de sus brazos. Emmett abrazaba a Rosalie desde atrás, mientras posaba sus manos sobre la abultada panza de su mujer. Los padres de Edward se sostenían de las manos y sonreían dulcemente hacia mí. Mi sala de estar estaba decorada con algunos motivos navideños, y al momento en que encendí la luz se encendió un pequeño árbol de navidad que reposaba sobre la mesita de centro.

Y luego estaba él.

Edward desordenaba su cabello con nerviosismo con una de sus manos, con la otra arreglaba sus gafas mientras sus mejillas se teñían de un adorable color rojo. Una tímida sonrisa bailaba en su rostro y dio un vacilante paso hacia al frente, donde me encontraba yo parada como una estatua sin poder creer lo que mis ojos veían.

— S-Siento no haberte llamado, Isabella, p-pero ellos dijeron q-que, uh, arruinaría la s-sorpresa y… —tiré mis zapatos de tacón al suelo y caminé rápidamente hacia Edward.

Mi novio me recibió con sus brazos abiertos cuando me aventé hacia él completamente feliz y afectada por la situación. Era lo más lindo que alguien hubiera hecho nunca por mí. Me aferré a su cuerpo y no pude contener más las lágrimas que amenazaban con salir en cualquier momento. Estaba tan feliz. ¿Qué había hecho para tener a alguien como él en mi vida?

— Gracias —murmuré contra su pecho.

— Deberías haberme dicho sobre tu madre, ¿cómo ibas a pasar sola esta fecha? —me regañó dulcemente, mientras me apretaba más contra su cuerpo— Te quiero.

— Te amo muchísimo más —le dije, alzándome de puntitas para dejar un beso en su barbilla.

— ¡Hey, tortolitos, estoy cagadísimo de hambre! —rodé mis ojos ante la interrupción de Jasper, pero no pude evitar soltar una pequeña risita a la vez.

¡Estaba tan putamente feliz!

— ¡Ven aquí querida, feliz navidad! —Esme me dio un caluroso abrazo y un beso en la mejilla, después de limpiar maternalmente las lágrimas que aún estaban en esta.

— Felices fiestas, señorita Swan —Carlisle dejó un casto beso sobre mi frente, y una tímida sonrisa, idéntica a la de su hijo, se formó en sus labios.

— ¡Sandwich humano! —Jasper y Emmett me aplastaron entre sus cuerpos. Bueno, así era como ellos demostraban su amor, había que entenderlos. Edward llegó hacia mí con el ceño fruncido y me rescató de esos dos bárbaros.

— No quiebren a mi novia, idiotas.

— ¡Faltamos nosotras! —chillaron Alice y Rosalie a la vez, haciendo lo mismo que sus respectivas parejas. Escuché a Edward decir algo acerca de que esa era la razón por la que eran pareja, pero no sé muy bien si fue así, estaba extasiada, y no podía parar de reír como una niña pequeña.

— Muchas gracias, a todos —murmuré— Yo… No esperaba esto, hace tanto tiempo que no pasaba una navidad en familia que prácticamente había olvidado como se sentía —mi labio inferior tiritó levemente— M-Muchas gracias, enserio…

— No hay nada que agradecer, para eso está la familia —Jasper me guiñó un ojo— Y ahora, creo que llegó el momento de cenar, ¿por favorcito?

Reímos y tomamos asiento entorno al pequeño árbol navideño. Esme había preparado un pavo espectacular, Jasper y Emmett no cabían más en el gozo gracias a la exquisita comida de mamá Cullen. La noche pasó de manera amena, agradable, todos hablaban e intercambiaban regalos, yo estaba sentada observando todo con una boba sonrisa en mi rostro, Edward había estado realmente extraño, por cierto, no había formulado palabra alguna desde que nos sentamos a ingerir alimento, de repente lo encontraba mirándome por el rabillo del ojo, y cuando se daba cuenta de que había sido pillado in-fraganti, volteaba el rostro y se sonrojaba furiosamente.

— Pueden pasar la noche aquí, tengo dormitorios suficientes para todos, no es necesario que hagan el viaje de regreso a casa a estas horas.

— Cariño, no queremos molestar —murmuró Esme, tomando mis manos entre la suyas.

— ¡No es ninguna molestia, para nada!

Los guié a través del pasillo que daba a los dormitorios, cada uno estaba amoblado con una cama de dos plazas, gracias al cielo tenía de sobra para hospedar a las tres parejas que se quedarían la madrugada de hoy. La última pareja en ubicar fue Jasper y Alice, antes de desearle unas buenas noches, tomé el brazo de Jasper para hacerle una pregunta:

— ¿Qué pasa con Edward?

— Es rarito, pensé que ya lo sabías.

— Jasper…

— Isabella Swan, solo ve a tu habitación, ¿sí? Eddie ya debe estar calvo de los nervios por tanto jalarse ese puto cabello que tiene, ¿por qué no le recomiendas un peluquero? Ya parece chica.

— Ve con Alice, que pasen buenas noches.

— Serán buenísimas noches —movió sus cejas sugestivamente antes de cerrar la puerta.

Caminé hacia mi habitación con la sonrisa aún plasmada en mis labios. Había sido una navidad de ensueños gracias a todos ellos. Cuando llegué a mi habitación esta estaba en penumbras y no había siquiera un rastro de Edward, me dirigí a mi armario para sacar el regalo que le tenía guardado y poder entregárselo, antes de eso tome una polera de Superman que Edward había dejado hacia un tiempo, y la utilicé como pijama.

— ¡Tu tenías mi playera de Superman! —reí y me giré para ver a mi novio apuntándome con su dedo índice de manera acusadora— No sabes cuánto tiempo estuve buscándola.

— Puedo devolvértela, si quieres —tomé el dobladillo de la polera, que llegaba hasta la mitad de mi muslo, haciendo el adema de quitármela.

— Uh, n-no, está b-bien… S-Se ve mejor en t-ti —y nuevamente se sonrojó.

— Ven, siéntate, quiero darte algo —tomé asiento a los pies de mi cama y palmeé a mi lado para que Edward tomara asiento. Se acercó sigilosamente y se acomodó en silencio junto a mí— Ten, espero te guste.

— Gra-Gracias —tomó la bolsa de regalo que le estaba entregando y sin más rasgo el papel— Me estás jodiendo… Oh por Jor-El (1)… Esto no es cierto, ¡yo estaba cuando lo compraste! —Edward sostenía en sus manos el ejemplar de Superman que compré en la subasta hace un tiempo atrás— Yo pensé…

— Lo compré para ti —me encogí de hombros— siempre ha sido tuyo, solo que no sabía en qué momento dártelo.

Edward no quitaba sus ojos del antiguo ejemplar del cómic de Superman, estaba feliz de que le hubiera gustado su regalo y encontraba un poco gracioso la manera de mirar el cómic, como si fuera algo realmente valioso, como si lo idolatrara por completo. Bueno, hablando de Edward no es "como si", él en realidad siente todas esas cosas por estos artefactos.

— ¿Isabella?

— ¿Sí, Edward?

— ¿P-Puedo b-besarte?

— Por supuesto que sí —contesté enternecida, mientras él tomaba mi rostro entre sus manos con vacilación, y acercaba sus labios a los míos para sellarlos en un dulce beso.

Amaba cuando Edward tomaba la iniciativa, sabía cuánto le costaba hacerlo, por eso me gustaba tanto, porque sabía que él hacía un esfuerzo.

— Eh, mi regalo no es… Bueno, no es precisamente un regalo… No sé si… —coloqué dos de mis dedos sobre sus labios para que dejara e balbucear. Edward suspiró y me entregó una pequeña cajita bastante… Peculiar, como diría Esme.

Al levantar la pequeña tapita, mis ojos se abrieron de par en par. Mi cabeza saltó como un resorte para observar a Edward, quien estaba realmente inquieto en su lugar.

¿Esto era lo que creía que era?

— Edward…

—Déjame hablar a mi primero —asentí, nerviosa— No es lo que crees, al menos no todavía —alcé una de mis cejas— Llevamos poquísimo tiempo juntos, lo sé también, no estoy loco como para pedir tu mano… Aún —sonreí— Pero este anillo… —Edward sacó el anilló que, si no me equivocaba, tenía un parecido realmente grande al de El Señor de los Anillos, y lo sostuvo frente a mí— Este anillo simboliza lo que quiero en un futuro, contigo Isabella. Yo, uh, bueno, desde esa pelea que tuvimos unos días atrás lo he estado pensando y… Te amo, tú has sido participe de mis muchas primeras veces, y esta proposición es una más a la lista…

— Me encanta ser parte de tus primeras veces, Edward —sonrió tímidamente y prosiguió.

— Isabella Marie Swan, ¿aceptarías este anillo como garantía de que algún día aceptarás ser mi esposa y viviremos felices hasta el infinito y más allá?

Edward me observaba con sus orbes verdes expectantes, un hermoso brillo de esperanza se había apoderado de ellas, haciendo lucir ese verde esmeralda incluso más. Su mano temblaba ante la anticipación y las palabras estaban simplemente atascadas en mi garganta. Era cierto que nos habíamos conocido alrededor de cinco meses atrás y que llevábamos apenas un mes y dos semanas siendo novios, pero había pasado tantas cosas con él, cosas que nunca había hecho con nadie. Lo amaba, en este poco tiempo que lo conocía y ya lo amaba, pero como dicen por ahí, para el amor no hay edad ni tiempo… O tal vez acabo de agregarle lo último.

Pero era él.

Era Edward.

Mi pequeño Edward.

¿Cómo decirle que no a esa adorable carita?

— Sí, acepto.


(1) El papi de Kal-El, a.k.a. Clark Kent, a.k.a. Superman.


¡Buenas Tardes!

Como dije antes, Primerizo ya está casi en su recta final. No habrá segunda parte, es imposible que haya segunda parte XDDDD espero les guste este capítulo desde el punto de vista de Isabella, se que probablemente algunas quedarán con ataque por la proposición de Eddie, pero como el dijo, no es para que mañana corran a Las Vegas a casarse con Elvis, simplemente es un tipo de puerto seguro para él, nuestro pequeño es un tanto inseguro aún. Ya verán de que hablo en el próximo capítulo :) ¡Espero de todo corazón que les guste el capítulo y sea una recompensa buena por todo lo que las he hecho esperar! Y si no, bueno, ya saben donde ubircarme para lincharme (?)

¡Muuuuuuuchas gracias por sus reviwes, alertas y favoritos!
¡YA PASAMOS LOS 1000 REVIEWS, LES AMODORO CON TODO MI YO!


Lamb.