Disclaimer: La trama es mía, Stephenie Meyer igual lo es ya que la compré por Ebay, por ende, Crepúsculo me pertenece (?).
Primerizo.
Summary: "¿Quién es el bebé de mamá? ¿Quién obtuvo su primer trabajo? ¿Quién consiguió su primera erección con una mujer real? ¡Ah sí!, yo, el pequeño Eddie. Veinticuatro años bajo la sobre protección de mi familia para que un trabajo lo cambie todo. La boca del lobo… ¿O loba?" Todos Humanos. Bella&Edward
Gracias a Diana Méndez (TheDC1809) Beta de FFAD (www .facebook groups / betasffaddiction) porque de ahora en adelante me ayudará a corregir los capítulos, así que los "peors" pasaran a ser los "peros" que corresponden.
Capítulo 30: El primer parto de Eddie.
Me sudaba todo, incluida esa parte especial de mi anatomía donde no llega el sol. Isabella dormía junto a mi tranquilamente, su mano, donde reposaba el anillo de Sauron (1), estaba sobre mi torso, recordándome vilmente la propuesta que había hecho con anterioridad a mi novia.
No había planeado eso.
Tan solo tenía que darle su regalo y seríamos ambos felices.
Pero cuando me regaló el primer ejemplar de Superman, y una dulce sonrisa se posó en sus labios… La cordura me abandonó, lo perdí completamente. Siempre me burlaba de esas personas que decían que no podían evitar sucumbir ante algún gesto adorable de una persona en cuestión, bueno, lo viví en carne propia.
Fue su carita toda adorable y apapachable la que me hizo vomitar esas palabras.
Y ni siquiera fue una proposición normal, ¿es que ni para eso sirvo?
Soy un adefesio.
— ¿Qué está maquinando esa mente tuya que no dejas de fruncir el ceño? —me sonrojé al verme descubierto en mis cavilaciones. Isabella dejó un beso sobre mi mejilla y se acurrucó a mi costado— Buenos días.
— Uh, buenos días.
¿Debía actuar con normalidad?
Bueno, claro que sí, genio. Tan solo… Tan solo le propusiste ser tu esposa en un tiempo más. Rayos y centellas, de tan solo pensar en mi persona siendo un, uh, esposo, me resultaba extraño. ¿Qué se supone que hacen los esposos?, ¿y por qué estoy tan paranoico?, ¿no son las chicas las que se ponen así con estas cosas? Mis manos están sudando, también.
— Edward, ¿qué sucede? —Isabella levantó su cabeza y la apoyó sobre mi pecho, su ceño estaba levemente fruncido. Carraspeé y me encogí de hombros, haciendo una mueca con mis labios— No has dejado de moverte, estas como… Inquieto por algo.
— Yo, uh, tan solo estaba recordando la noche anterior —Isabella sonrió— y bueno, pensaba en… ¿Cómo se es un esposo? —la sonrisa de mi novia se convirtió en una carcajada.
— ¿Ya estás pensando en eso?, relájate bebé... —dejó un beso sobre mi pecho y continuo— ya hablaremos de eso más adelante, ¿sí?
— Pero… ¿qué pasa si no sirvo para ser un esposo?
— Edward, estás exagerando, respira —cerré mis ojos y asentí—. Sinceramente, no lo sé, nunca he sido una esposa —sonrió con diversión—, lo averiguaremos juntos, será nuestra primera vez.
— Esta bien, tienes razón —asentí nuevamente, esta vez mis ojos estaban sobre ella—. Me adelanté, es solo… Ya sabes, tiendo a exagerar todo —ahora fue su turno de asentir—, pero solo lo hago porque hay que estar preparados para el futuro que nos espera.
— Lo que tú digas, cariño.
— Sigues creyendo que exagero en vano.
— No, bebé, no lo creo.
— Lo haces, Isabella —hice un puchero y ella volvió a reír.
— Puede que tengas razón, creo que estas exagerando en vano —se alzó en sus manos, apoyada en mi pecho, y dejó un casto beso sobre mis labios.
— ¡Lo sabía! —chillé, entrecerrando mis ojos acusatoriamente.
— Te amo, hasta el infinito y más allá —murmuró sobre mis labios, acariciando su nariz con la mía. Mis mejillas volvieron a tornarse de ese molesto rosa ante sus palabras.
— Yo también —murmuré, sintiendo el color incrementar—, te amo de aquí a la luna, a pasitos de caracol.
…
5 meses habían pasado desde aquella vez.
Cinco largos y hermosos meses.
Rosalie estaba a punto de reventar, literalmente, su panza parecía una roca de lo dura y tirante que estaba, y, uh, bueno, parecía que había tragado una de esas pelotas de playa. Por favor no mencionen eso delante de ella, se pondría a llorar por una semana si hacen alusión a lo gorda y fea que se ve. Sus palabras, no mías, yo pienso que se ve realmente adorable, y por la dulce forma en que Emmett la mira, estoy cien por ciento seguro de que piensa lo mismo.
5 meses desde Navidad.
5 meses con Isabella, había vuelto a la editorial a trabajar, un mes después de regresar el libro que Alice y Jasper habían escrito de mí había finalizado su edición. Ahora andaban en New Orleans haciendo una de las tantas firmas promocionales. Jasper me había mandado un montón de fotos, me mandaba fotos de todo, creo que incluso me mandó una foto cuando estaba orinando el árbol de una plaza, y luego me mandó una foto de un calabozo ya que lo dejaron allí por la noche al estar exhibiéndose en la vía pública.
Alice había ido a su rescate como fiel heroína de la historia.
— ¡Mataré al hijo de puta de tu hermano!
Y yo me encontraba ahora en el hospital.
Emmett estaba en una importante reunión respecto a su trabajo, le había estado llamando desde que Rosalie rompió fuentes en casa. Había sido una completa odisea, bajar a una mujer embarazada con unos dolores que la hacían chillar como nunca, por una escalera sin fin… Horrible. Mi hermano no atendía sus llamadas y la secretaria tenía estrictamente prohibido interrumpir la reunión, incluso y cuando Rosalie me quitó el teléfono celular para gritarle a la pobre muchacha unas palabras un tanto inapropiadas para una dama.
Cuando me regresó el teléfono la chica lloraba.
Soy el peor con las lágrimas así que corté rápidamente.
— Rosie, respira, inhala, exhala —Rosalie gritó nuevamente e hizo una extraña mueca con su rostro— ¡No hagas eso aún, no puedes expulsar a tu bebé así como así! —Rose apretó mi mano con mucha fuerza, creo que me rompió un dedo de paso— No puedes tener al bebé aún.
— ¡Pues díselo a él que es tan jodidamente impaciente como su padre! —volvió a chillar enajenada.
— Rosie, no hagas fuerza. El doctor dijo que no debías hacerlo.
— ¡No puedo contenerme Edward, tú no sabes cómo mierda duele esto, joder! —respiró varias veces y siguió despotricando—, ¡¿por qué nadie me pone una puta anestesia?!, ¡¿dónde está el idiota de tu hermano?!, ¡lo voy a matar!
— ¡Rosalie Hale, deja de pujar por Thor! —fruncí el ceño y Rosalie me observó un tanto conmocionada— El doctor estuvo en la facultad una gran cantidad de años, metido de nariz dentro de libros, para que tu vengas a contradecir sus indicaciones. Ahora, mujer, aprieta esos cachetes traseros y aguanta a tu bebé dentro.
Algo vio Rosalie en mi rostro.
Algo.
Creo que la seriedad con la que la observaba.
O tal vez ella pensaba que estaba bromeando.
— ¡Te odio, Eddie! —chilló entre risas, sosteniendo su gran estómago— ¡Joder, no me hagas reír corazón, no aguanto con estos dolores! —y volvió a reír, como si estuviera drogada.
Luego de un rato donde Rosalie se dedicó a insultar incluso a las pobres plantas que adornaban la sala de parto, el doctor Bricks llegó, acomodó a Rosie sobre una de camilla que se encontraba en el medio de la habitación, le revisó su amiguita como si nada y con una gran sonrisa en su rostro le dijo:
— La dilatación es suficiente, el pequeño vienen en camino mamá —y le guiñó un ojo para desaparecer otra vez.
— ¡¿Dónde carajos va usted?! —le gritó al pobre hombre que había abandonado la habitación— ¿Alguna novedad de Emmett? —me preguntó, se notaba el cansancio en su rostro y como fruncía sus facciones cada vez que una contracción se acercaba.
— Seguiré intentando, Rosie, estaré justo aquí —apunté la puerta— por si necesitas algo.
Dos enfermeras entraron para prepararla así que ocupé ese momento para volver a llamar a mi hermano, estaba a punto de marcar su número cuando el nombre de Isabella apareció en la pantalla, deslicé mi dedo por la pantalla del celular para contestarle.
— ¿Bella?
— ¿Dónde estás?, no avisaste que no vendrías a trabajar, Edward.
— Oh… ¡Lo siento mucho!, Rosalie rompió fuentes y estoy con ella en el hospital, con todo el ajetreo olvidé llamarte, de verdad lo siento, no fue mi intención, sabes que te llamaría si…
— ¡Está bien!, ¡está bien! —rió dulcemente— Deberías haberme llamado, bebé. Iré allá enseguida, no te preocupes, ¿sí?, ¿Emmett está contigo?
— Uh, no, no he podido contactarme con Emmett y Rosalie está histérica —suspiré—, aunque más que nada creo que está nerviosa por todo esto, y un poco asustada. Es su primer hijo.
— Tienes toda la razón, debe ser por eso, quédate junto a ella dándole apoyo, Edward —asentí, olvidando que Isabella no podía notar el gesto— Dios, no creo que a Emmett le agrade perderse el parto de su primer retoño. ¿Hay algo que pueda hacer por ti?
— ¿P-Podrías ir a su oficina a buscarlo?, ¿por favor?
— Dalo por hecho —murmuró— Te amo, nos estamos viendo en unos minutos.
— Te amo también, aquí estaré esperándote.
Luego de seis meses y medio de relación, no tenía problema alguno expresando mis sentimientos hacia ella, tuve muchos problemas al principio. Ya saben, lo típico, tartamudeo, sonrojos a morir, trabalenguas, salidas por la tangente, adivinanzas… Lo típico.
…
— Te dije que con el tiempo se haría mejor, ¿no? —Isabella se acomodó sobre mi pecho y sonrió— Y tú, señor, aprendes realmente rápido —me guiñó un ojo haciendo que me sonrojara.
Había un dicho popular que decía: La práctica hace al maestro.
No es como si hacer el amor fuera algo difícil, en realidad, ya había pillado todos los tecnicismos de la cuestión en sí. Oh, y Jasper me había regalado otro libro donde se hablaba libremente de la anatomía femenina, gracias al libro pude saber de ciertos puntos recónditos llamados "zonas erógenas" y… Son las mejores, debo decirlo, Isabella hace unos ruiditos realmente graciosos y adorable cada vez que me concentro en una de esas zonas.
Y bueno, luego de tres meses de práctica intensiva, era realmente absurdo que no agarrara el ritmo, ¿huh?
— Eres una ninfómana —sonreí cuando Isabella golpeó mi pecho suavemente con su pequeño puño— Una pervertidora de inocentes, me estas pervirtiendo… Corrección, ya lo has hecho y no hay vuelta atrás —hice una mueca con mis labios y negué con mi cabeza—. Debería darte vergüenza, Isabella.
— Bobo —rodó sus ojos—, agradece que estoy de humor.
— Deberíamos levantarnos, llegaremos tarde al trabajo nuevamente.
— Soy la jefa, puedo llegar a la hora que sea y me vale.
— Eres igual que Emmett, irresponsables —fue mi turno de entornar los ojos—, siempre da la misma excusa cuando llega tarde a su lugar de trabajo. "Yo soy el jefe", ay sí.
— ¿Te estás burlando de mí, Cullen? —Isabella se alzó en sus brazos y acercó su rostro al mío, su ceño estaba fruncido y, uh, bueno, su postura resultaba un poquito atemorizante en estos momentos.
— Uh, ¿n-no? —solté una risita nerviosa.
— Te aprovechas de mí, chico. Te aprovechas porque sabes cuánto te amo —y dejó un beso sobre mis labios.
Ella siempre soltaba los "te amo" como si fueran lo más natural del mundo. Y lo era, me gustaba oírlo, incluso y cuando cada vez que lo decía no podía evitar que mis mejillas se tornaran de rosa. Me descolocaban sus muestras de cariño, Isabella solía dar una imagen tan… Fría y controladora, pero cuando estaba conmigo era como un pequeño gatito ronroneando.
Yo aún tenía problemas con los "te amo".
— Uh, y-yo… Y-Yo ig-igual —carraspeé y desvié la mirada—, yo igual te amo —murmuré entre dientes y a una velocidad al hablar que incluso a mí me sorprendió.
— ¿Qué dijiste? —me preguntó con fingida inocencia.
— Oh, tu sabes lo que dije. Uh, n-no me hagas decirlo de nuevo, n-no puedo.
— Solo son dos palabras, Eddie —sonrió dulcemente—. Te y amo. Te amo, ¿ves? Es realmente fácil.
— ¡P-Para ti puede resultar f-fácil!
— Nope, simplemente lo es —se encogió de hombros—. Si lo sientes, no tiene por qué ser difícil decirlo. Yo te amo, lo sé, lo sabes, el resto también está enterado, no tengo porque avergonzarme de ello.
— Y-Yo no me avergüenzo d-de ello —murmuré enfurruñado—, solo me avergüenzo… B-Bueno, me da vergüenza decirlo en voz alta, en mi mente te lo digo todo el tiempo —Isabella rió—, lo siento.
— ¿Por qué te disculpas?
— Por no poder decirte cuanto te amo y tartamudear como un idiota. Pero no, eso no es todo, porque en vez de soltar esas dos pequeñas palabras me pongo a hablar hasta por los codos. Te amo, Isabella, ¿tan difícil es decir eso? Si mamá y papá le hubieran puesto más empeño cuando me crearon tal vez habría salido con una personalidad más extrovertida y le gritaría al mundo que te amo más que nada… —suspiré tristemente— Pero aún me cuesta.
— Eres… —una gigantesca sonrisa adornaba sus labios. Una de sus manos subió hasta mi rostro y acarició mi mejilla dulcemente— Eres tan único Edward Cullen. Yo también te amo.
Y había veces en que Isabella hablaba en clave, así que yo solo sonreía y asentía.
…
— ¡Edward!
El momento había llegado.
Por Thor todopoderoso que habitas en Asgard.
¿Qué hice para merecer esto?
Rosalie trituraba mi mano con su agarre, la pobre gritaba como gata en celo y estaba toda sudorosa y despeinada. Probablemente si se viera ahora, estallaría en un mar de lágrimas. Las mujeres y su apariencia, otra cosa que es un misterio para mí. Lo peor no era que el doctor tenía enterrada su cabeza en la vagina de Rose y le hablaba como si nada, lo peor no era que mi mano estaba cada vez más perdiendo la circulación. Lo peor era que yo sostenía una cámara en mi otra mano y mi misión en esto era grabar el acto.
Tendría que grabar como la chichi de mi cuñada se expandía para expulsar un bebé.
Y habría sangre, mucha sangre y residuos desagradable y…
Me iba a desmayar.
Maldito Emmett.
— Rosie, tranquila. Respira, inhala, exhala —murmuré, acariciando su cabello—. Estoy aquí contigo, uh, no soy Emmett pero haré el intento, ¿está bien? Solo concéntrate en la voz del doctor y sigue sus palabras —Rosalie asintió a duras penas, mientras otra contracción sacudía su cuerpo— Mhm, bueno, c-creo que debo, uh, ¿ir a grabar? —volvió a asentir—, ¿podrías devolverme mi mano, Rosie?
— Edward, estás hablando mucho —y apretó mi mano nuevamente.
— No puedo grabar el nacimiento de mi sobrino si me estas amputando la mano, Rose.
— Debo agarrar algo, Eddie —su rostro se crispó por culpa de una contracción— Y el idiota de tu hermano aún no aparece —sus ojos se llenaran de lágrimas. Insisto, ¿qué hice para merecer esto?—, ¡va a nacer su hijo y aún no aparece!
— Yo estoy aquí contigo, Rosie. Tranquila —volvió a acariciar el tope de su cabeza— Sabes que Emmett deseaba estar aquí más que nada, algo debe haber sucedido. Y para que mi hermano no se pierda el nacimiento de su primer hijo —carraspeé y apunté entre sus piernas—… D-Debo grabar ahí.
Rose soltó mi mano y me preparé mentalmente para la tarea de camarógrafo que me fue otorgada. Mientras me acercaba al lugar donde se encontraba el doctor y unas dos enfermeras, las manos me temblaban. Digo, no todos los días ves la parte íntima de tu cuñada, es más, no deberías verla, pero por una buena causa correré el riesgo de sufrir un trauma de por vida. El pequeño tendrá que agradecérmelo de alguna manera, aunque dudo que a él le guste ver como salió todo ensangrentado de la cueva de su madre.
Uh-hu.
Nope, este video no sería apto.
Ew, aún recuerdo cuando mamá me mostró las fotos de la cesárea.
Había tanta sangre, tanta.
— ¡Se ve la cabeza! —gritó el doctor a Rose. Tragué saliva y comencé a grabar.
Oh-mi-Thor.
Se veía la cabeza. Rayos y centellas, cáspitas, joder. Era… Indescriptible, el niño era realmente cabezón, pobre Rosie, ahora entiendo porque virrea como una vaca, debe doler un montón tener una cabeza de ese tamaño en sus partes íntimas. Era… La imagen era grotesca, digo, Rosalie abierta de piernas frente a mí con una cabeza saliendo de sus entrañas.
¿No podían haber inventado una forma más linda de tener un bebé?
Rosalie pujaba cada vez que el doctor o una de las enfermeras se lo decía, yo estaba como hipnotizado viendo el proceso, había sangre por todos lados, el doctor metía sus manos por aquí y por allá, la cabeza del niño estaba fuera y… parecía un alienígena, todo feo y morado y lleno de cosas. Que bebé más feo. Pero no podía decirlo en voz alta o Rosalie me mataría.
Pero era feo.
Horrible.
Eso le pasa a Emmett por burlarse de mi fealdad cuando fui bebé.
— ¡Un poco más y estarás lista, mamá!
Y de un último puje, el alien salió de la vagina de Rosalie. La cámara temblaba en mis manos cuando vi el pequeño monstruito que se hacía pasar por un ser humano, en brazos de la enfermera. Era morado, rojo, el cabello negro y lleno de sustancias alienígenas, su cabeza era como un huevo y lloraba como los mil demonios. El doctor sostenía unas tijeras en mi dirección, fruncí el ceño sin entender que sucedía. ¿Había que matarlo por feo?, ¿qué tenía que hacer con esas tijeras?
— Uh, ¿qué? —le pregunté, alzando una de mis cejas y acomodando mis gafas.
— ¿Le gustaría cortar el cordón umbilical? —la sonrisa del doctor era siniestra, enserio. Abrí mis ojos ante sus palabras.
— Eh, bueno, no, no lo creo —me negué, una gota de sudor bajaba desde mi frente y se perdía en la mascarilla que estaba usando— Nope, no, no puedo hacer eso.
— Eddie, por favor —la voz de Rosalie salió de la ultratumba para pedirme el favor.
Algún día alguien me explicaría que hice para merecer este tipo de cosas.
Tomé las tijeras de las manos del doctor, las cuales estaban con unos guantes que con anterioridad eran blancos y ahora estaban cubiertos de sangre. Me giré hacia la enfermera que sostenía al bicho y lo observé detenidamente. El cordón umbilical colgaba desde su ombliguito no-existente, y… Y yo tenía que tocarlo, sostenerlo entre mis manos y cortarlo. Tocar esa cosa extraña.
Ew.
Estoy seguro de que ninguno de mis superhéroes favoritos tuvo que hacer esto, nunca.
Corté donde mi indicaba el doctor, estuve a punto de cerrar los ojos. Cuando todo hubo terminado la enfermera fue a asear al bebé, no sin antes ponerlo sobre el pecho de Rosalie para que conociera a su madre. Esa fue una hermosa imagen, mi cuñada lo observaba con una dulzura extrema que casi me hizo llorar como una nena. Emmett odiará tanto haberse perdido esto, pero todo estaba en la cámara.
Todo.
Incluso cuando el doctor se posicionó nuevamente entre las piernas de Rose y la hizo pujar otra vez.
Me desmayé.
Literalmente lo hice creyendo que otro alien venía en camino.
Habían sido muchas emociones para mí en un día.
…
— Edward —me removí bajo el tacto de una mano— Edward, cariño, despierta —volví a removerme y seguí con mis ojos cerrados— Edward, vamos a conocer a tu sobrino. ¿Quieres despertar, por favor?
— Pero yo ya lo conocí, Isabella —murmuré, haciendo un puchero— ¿No puedo dormir solo un poquitín más?, ya he visto muchas cosas que no tendría que haber visto en mi corta vida —me estremecí ligeramente—. Dejemos… Espera, ¿cuándo llegaste? —me senté rápidamente y todo volvió a mí.
Me había desmayado.
Algo tan típico en mí.
Estaba en una sala blanca que estaba adornada con el sofá donde me encontraba estirado. Vaya a saber Thor quien fue el que me cargó hasta aquí luego de humillarme. ¿Qué iba a saber yo que Rosie tenía que pujar para expulsar la placenta?, por un momento mi mente solo proceso el hecho de que tal vez eran dos y mis neuronas colapsaron. Isabella estaba frente a mí vistiendo uno de sus trajes de trabajo, su cabello pulcramente tomado en una coleta, me observaba con diversión contenida.
Entrecerré mis ojos en su dirección.
— ¿Qué? —preguntó inocentona.
— ¿Viste la grabación? —asintió, mordiendo su labio en el proceso.
— Vi lo que grabaste, sí. Cómo te negabas a cortar el cordón umbilical, estoy completamente segura de que tenías una cara de asco y pensabas en gérmenes y esas cosas —rodé mis ojos sintiendo mis mejillas enrojecer—, también fui testigo de cómo te desmayaste cuando Rosalie comenzó a pujar otra vez.
— Pensé que venía otro alien en camino —murmuré entre dientes.
— ¡Edward! —chilló Isabella, frunciendo el ceño— No puedes decirle alien al bebé, por Dios. Es tu sobrino.
— Pero… ¡P-Pero es tan feo! —mi novia abrió sus ojos sorprendida y luego volvió a observarme molesta— No es mi culpa, pero… ¿Lo viste? No puedes decirme que es lindo, esa sería la más grande de las blasfemias.
— Todos los bebés son hermosos, Edward Cullen.
— Mentira, no lo son, el alien de allí lo demuestra.
— ¡Deja de llamarlo alien, hombre! —me golpeó suavemente el hombro con su puño.
— Superman era un bebé hermoso —murmuré nuevamente.
— ¡Son dibujos, Edward!
Isabella rompió mi corazón con esa frase que soltó.
Lo escuché claramente, como se rompía en pequeños pedacitos. Me puse de pie en silencio, completamente dolido por sus palabras. Ella simplemente no podía decir que eran dibujos y nada más, Isabella tenía que pensar en mi salud mental y la integridad de mi pobre músculo bombeador de vida antes de soltar una frase de tal calaña.
— No son solo dibujos —susurré tristemente—, son cómics —Isabella me observaba con precaución, y yo estaba en el limbo perdido en mi tristeza—. Vamos, ¿no querías ver al bebé?
— ¿Estás bien? —asentí— ¿T-Te pusiste así porque dije que solo eran dibujos?
— ¡No vuelvas a repetir esa blasfemia!
— Eres… —soltó una pequeña risita y negó con su cabeza. Se acercó a mí y jaló mi cabeza hacia la suya para dejar un beso sobre mis labios— Lo siento, no quise decir que tus preciados cómics son solo dibujos —rodó sus ojos—. Tienes razón, no lo son, tal vez y algún día necesitemos a uno de esos superhéroes tuyos para que nos salven del apocalipsis o algo por el estilo.
— Disculpa aceptada —tomé su mano mientras caminábamos por el pasillo—, aunque tú también estuviste de acuerdo de que Superman era hermoso cuando vimos Man of Steel.
— Bebé… —Isabella suspiró— Era Henry Cavill, él no solo es hermoso, es… —gesticuló con sus manos y yo entrecerré mis ojos— Ya sabes, es Henry —se encogió de hombros restándole importancia. Ella quiso decir que el tipo estaba para chuparse los dedos, una expresión que aprendí de Jasper.
Bueno, en mi opinión ahora no lo encuentro tan hermoso, de hecho tenía unos pechos enormes.
Parecía una nena.
Muere, Henry.
— ¿Dónde está Rosie?
— Allí —Isabella apuntó una puerta entreabierta que estaba casi al final del pasillo. Nos apuramos para llegar ahí pero nos detuvimos completamente en seco ante la imagen que teníamos frente a nosotros.
Emmett y Rosalie estaban acurrucados sobre la cama, el bebé en brazos de Rose, mientras observaban la grabación en la cámara de video que yo tenía anteriormente. Mi hermano lloraba de alegría, de repente dejaba unos dulces besos sobre la cabeza de Rosalie y el pequeño alien, Rosie también tenía sus ojos rojos e hinchados, pero la hermosa sonrisa que adornaba el rostro de ambos era lo que más llamaba la atención. Era como si finalmente estuvieran completos, como si una parte de ellos que no sabían faltaba hubiera llegado a ocupar su lugar, haciéndolos sentir completamente plenos.
Sonreí orgulloso de ellos.
Eran una familia, finalmente, el pequeño niño había llegado a alegrar sus días.
Miré hacia mi derecha, donde se encontraba Isabella estrangulando mis brazos con sus pequeñas manos. Una suave sonrisa bailaba en sus labios y sus ojos estaban levemente brillosos, como si estuviera aguantando las lágrimas. Se veía tan hermosa, inclusive luciendo uno de sus trajes de trabajo, donde adoptaba la pose de jefa, los rasgos que recorrían su níveo rostro en estos momentos la hacían lucir más hermosa que nunca.
— ¿Qué estarán sintiendo? —le pregunté, en un bajo volumen de voz.
— No lo sé —se giró hacia mí, sin borrar la sonrisa de su rostro—, dicha, tal vez. Deben sentirse felices, plenos y orgullosos. Es un pedacito de los dos, la perfección…
— Discrepamos en eso, sigue siendo feo…
— Edward —alzó una de sus cejas así que guardé silencio— Sea feo o lindo —rodó sus ojos—, para sus ojos siempre será perfecto, es el recuerdo de su amor, es algo que crearon ellos poniendo cada uno de su parte —se encogió de hombros y suspiró ensoñadoramente— ¿No crees que es hermoso?
— Creo, señorita Swan —carraspeé—, que cuando finalmente llegue el momento de que sostenga en mis brazos una pequeña castaña tan hermosa como su madre, sabré lo hermoso que es —Isabella pestañeó un poco aturdida y luego sucedió aquello que pasa solo cuando la situación la supera con demasía, sus mejillas se sonrojaron adorablemente.
— No sé cómo lo haces para dejarme sin palabras cuando te lo propones —tomó mis manos entre las suyas, comencé a jugar con el anillo que había puesto en su dedo hace cinco meses atrás.
Cinco meses atrás le había propuesto que algún día la haría mi esposa.
Santa cachucha.
¿Sería ahora el momento indicado?
No, tal vez Isabella quería una proposición como las de youtube, con flashmobs y toda la parafernalia.
Me perdí en la profundidad de sus cálidos ojos chocolate, decidí luego de unos segundos que lo mejor sería esperar, Isabella merecía algo mejor que una proposición en el pasillo de un hospital, así que mi impulsividad tendría que quedar de lado. Le di un apretón a su mano cuando la sostuve firmemente contra mi mano derecha, y la izquierda la guardé dentro del bolsillo de mi pantalón.
— ¿Cómo está mi alien preferido? —murmuré entrando a la habitación con Isabella a mi lado. Rosie rodó sus ojos y Emmett frunció el ceño cuando llamé a su piojo, "alien". Una sonrisa se posó en mis labios mientras entraba a compartir con mi familia.
Toqué la pequeña cajita que reposaba en mi bolsillo izquierdo, recordándome que lo mejor era esperar el momento indicado para hacerlo.
(1) El anillo de El señor de los Anillos, el cual posee toda la maldad del señor Sauron y Frodo es el encargado de destruirlo.
¡Buenas Tardes!
Aquí les trago capitulo nuevo, ¡finalmente nació el piojín de Emmett y Rosie!, debo confesar que la reacción de Edward hacia los bebés es personal (?), la experiencia de mis hermanos teniendo sus hijos no fue muy linda XDDD espero les guste el capítulo, ya se viene pronto la verdadera proposición de Edward, y como ya ha pasado un tiempo, el pequeño anda algo verde por hacer realidad lo prometido a Bella. Como dije por ahí, le quedan como 3-4 capítulos más incluido el epílogo, creo, la verdad es que a veces no hago lo que digo, así que solo estén atentas XDD pero menos de eso no lo haré, no soy tan malula tampoco.
¡Muuuuuuuchas gracias por sus reviwes, alertas y favoritos!
sin ustedes este fic sería... el mismo fic pero sin lectoras (?) las adoro!
Lamb.
PD: Para las que no están enteradas, tengo un grupo en Facebook donde posteo adelantos de los fics y todo ese tipo de cosas, por si les interesa :) el link está en mi perfil si lo quieren, no se los pongo por aquí porque es un ajetreo eso de pegar links, y que fanficiton no te deja, y blablá, agregándole a eso que soy media idiota con esas cosas y de seguro hago todo mal XD
