Disclaimer: La trama es mía, Stephenie Meyer igual lo es ya que la compré por Ebay, por ende, Crepúsculo me pertenece (?).
Primerizo.
Summary: "¿Quién es el bebé de mamá? ¿Quién obtuvo su primer trabajo? ¿Quién consiguió su primera erección con una mujer real? ¡Ah sí!, yo, el pequeño Eddie. Veinticuatro años bajo la sobre protección de mi familia para que un trabajo lo cambie todo. La boca del lobo… ¿O loba?" Todos Humanos. Bella&Edward
Gracias a Diana Méndez (TheDC1809) Beta de FFAD (www .facebook groups / betasffaddiction) porque de ahora en adelante me ayudará a corregir los capítulos, así que los "peors" pasaran a ser los "peros" que corresponden.
Epílogo
— Uh, Renesmee, no… —y fue demasiado tarde, ella se había hecho pipi en el momento en el que quité el pañal sucio de su trasero— Ah, bebé, ¿por qué le haces esto a papá?, los Thundercats huelen a pipi ahora gracias a ti hermosa —suspiré observando mi playera, y le coloqué el nuevo pañal rápidamente— Creo… ¿Está bien así?
Le mostré a Isabella como había puesto el pañal de mi querida hija. Ella no me había dejado nombrarla Leia, aunque fuera un bonito nombre, nope, "no fomentemos tu adicción a Star Wars" esas fueron sus palabras, así que la llamó Renesmee –y ella decía que Leia era extraño, ¿quién entiende a las mujeres?—. Y heme aquí, tratando de mudar a mi pequeño monstruo del lago Ness.
— Eddie, cariño, está al revés, ¿cómo… —Isabella sonrió y negó con su cabeza— Ven aquí, te mostraré como se hace. Si hubieras practicado con la muñeca de la pequeña Annie antes nada de esto estaría pasando, Jacob te dijo que era buena ayuda.
— Si, bueno, tengo cierto problema con esos muñecos, suelen causarme pesadillas, ¿los has visto? Son espeluznante, sobre todo cuando cierran un solo ojo tétricamente —hice una mueca con mis labios— No, gracias.
Renesmee nos observaba a ambos, hacía pequeños ruiditos con su boca y movía sus piececitos desenfrenadamente. Mi pequeña hija era la viva imagen de su madre, gracias al cielo, tenía sus mismos ojos marrones y el cabello chocolate, con alguno que otro reflejo rojizo, algo que haya sacado de mí al menos. Era el bebé más hermoso de la galaxia entera, ni siquiera Emmett podía discutir eso.
— Mira, primero la limpias —Isabella me pasó una toallita húmeda indicándome que la pasara por el trasero de mi bebé—, luego debes echarle el talco para bebés y así evitaremos irritaciones —asentí empolvando el trasero de mi pequeña, quien soltó un pequeño balbuceo de gozo— y luego aseguras el pañal, es bastante fácil bebé, la parte con los dibujos hacia adelante y listo —aseguré el pañal lentamente, observando mi obra maestra— ¿Lo ves? No es difícil, es pan comido.
— ¡Lo hice! —chillé, cargando a mi hija y besando su regordete cachete— Nessie, papá está aprendiendo, siento haber gastado tres pañales antes de poder hacerlo correctamente.
— La práctica hace al maestro —Isabella besó mis labios dulcemente—, debo volver a la editorial, Jacob necesita que le entregue unos papeles del nuevo libro de Alice, ¿podrías quedarte con la pequeña un momento?, regresaré rápidamente.
— Ve con cuidado, no hay ningún problema, yo me quedo con Renesmee, ahora no tendré que pedirle ayuda a la señora Collins cuando necesite mudarla —sonreí orgullosamente. Isabella rio y besó la nariz de nuestra hija antes de desaparecer por la puerta de entrada— No, Renesmee —fruncí los labios y la alejé de mis gafas. Ella tenía una gran afición por ellas, le gustaba quitármelas— Papi no podrá ver si me quitas las gafas y ahí nos encontraremos en un gran problema, ¿quién limpiara el popo de tu trasero entonces?
Y mi pequeña rio.
Esa había sido mi primera experiencia con los pañales.
…
— ¿Dónde está el intento de hombre ese?
— Edward…
— ¿Qué? —me crucé de brazos y miré hacia cualquier lado menos a los ojos de mi adorada esposa.
— Su nombre es Nahuel.
— ¿Y qué clase de nombre es ese?, ¿es acaso un nombre realmente? —resoplé y rodé mis ojos— Él nos citó a las cinco treinta de la tarde, ya serán las seis, y yo estoy aquí perdiendo mi tiempo cuando podría estar viendo la maratón de El Señor de los Anillos que pasarán por la tele, los clásicos siempre serán clásicos.
— Eres adorable cuando estás celoso, bebé, realmente lo eres —Isabella sonrió a mi lado, dándole un ligero apretón a mi brazo—. Nahuel quiere hablar algo importante con nosotros, ¿no podrías hacerlo por tu hija al menos?
— Si no llega a las seis Renesmee tendrá estrictamente prohibido salir con ese chico, o con cualquiera, hasta que cumpla los treinta años, la haré firmar uno de esos contratos que Jasper me dijo.
— Luego de todos estos años, ¿sigues escuchando a Jasper?
— Es la voz de la experiencia.
— ¡Está loco! —chilló Isabella—, él hizo que las gemelas firmaran uno de esos tan famosos contratos, Alice estuvo a punto de matarlo, ¡Alessa y Jazmin tienen solo cinco años! —hice una mueca con mis labios y me encogí de hombros.
— Debí haberlo hecho cuando Renesmee tenía esa edad, nada de esto estaría pasando, Jazz es más inteligente de lo que pensé. Emmett tiene tanta suerte de que Maxx sea hombre, no tiene que pasar por estas cosas como nosotros, ustedes simplemente no entienden.
— Haré como que no escuché eso, Cullen.
— Como usted quiera, señora Cullen —nos quedamos en silencio—. De todos modos, los cinco es la edad, ¿recuerdas cundo Renesmee entró a la primaria? —me estremecí suavemente— Esos pequeños monstruos querían aprovecharse de mi hija.
…
El primer día de colegio.
Renesmee lucía una adorable falda color morado. Ella amaba el color morado, y era una fan empedernida de Hulk porque lucía como su tío Emmett, por lo tanto, le había exigido a Isabella usar una de sus playeras verdes que tenía el estampado de Hulk y habíamos comprado a escondidas. Si, su papá la había llevado por el camino de la salvación e Isabella lo odiaba un poquito.
— Papi, ¿haré muchos amiguitos?
— Harás muchos amiguitos —murmuré—, y si no haces amiguitos, siempre tienes a papá y Maxx.
— Pero Maxx está un año más arriba que yo —mi niña hizo un adorable puchero—, ¿quién jugará conmigo ahora?
— Amor, eres hermosa y adorable, muchos niños y niñas querrán jugar contigo, ¿sí? —Isabella se agacho hasta quedar a la altura de nuestra bebé— Jugarás con muchos niños y lo pasaras increíble, ya verás.
— ¿Estás segura mami? —los ojos de nuestra hija se iluminaron con inocente alegría.
— Segurísima —dejó un beso en la mejilla de Renesmee y luego se puso de pie junto a mí, tomando mi mano entre las suyas—, ve ahí y encántalos a todos corazón.
Renesmee sonrió ampliamente, sus ojitos se iluminaron a más no poder y dio pequeños saltitos de emoción. Después de besarnos y abrazarnos efusivamente, partió hacia la fila del cual sería su curso este año.
Yo estaba un tanto nervioso.
Era primera vez que estaría lejos de nosotros por tanto tiempo. Y sin nadie conocido, debería haber investigado a la maestra un poco, solo un poco, para saber en manos de quien dejaba a mi hija. La veía de lo más entusiasmada en la fila de niños, hablando parlanchinamente con dos niñitas más que eran casi de su misma altura. Sonreí, entrelazando mis dedos con los de Isabella.
— Ella estará bien.
— Lo estará, corazón.
— Y si alguien se mete con ella, conocerán a su padre.
— ¿Por el poder de Grayskull?
— Exacto —murmuré con el ceño fruncido, observando como un pequeño mocoso se acercaba demasiado a mi hija. Sus mejillas se sonrojaron cuando el susodicho tocó la punta de su nariz con uno de sus dedos— Ese niño no debería hacer eso.
— Eddie, son niños.
— Sí, pero él es un niño que está con mi niña…
— Edward…
— ¡Renesmee! —chillé, llamando la atención de mi hija—, ¡ten cuidado con los niños, tienen piojos!
Y ella se alejó del mocoso de un saltito, haciendo una adorable mueca con sus labios.
…
— Era solo un niño de cinco años —negó con su cabeza divertida—, eres tan sobreprotector como lo fue Esme contigo, es increíble. Debes agradecer que tu hija te ama más que a nada en el mundo, yo ya te habría dicho unas cuantas palabrotas en la cara.
— Probablemente —sonreí—, pero mi niña no dice palabrotas.
— Tu niña ya tiene veinte años.
— ¿Y?, seguirá siendo mi niña —me encogí de hombros.
— ¡Mira, ahí viene Nahuel!
Entrecerré mis ojos y guie mi vista hacia donde apuntaba mi esposa.
Ahí estaba el chico, entrando apresuradamente en la cafetería en la que nos encontrábamos. Lucía bastante nervioso, debo decir. Bien, me gusta eso, que luzca nervioso, debería lucir nervioso frente a mí, sonreí al sentirme poderoso, nunca pensé que ser un papá me traería tanto poder. No quité mis ojos de él hasta que estuvo frente a nosotros luciendo avergonzado, hizo una mueca con sus labios y tomó asiento torpemente.
— Señor y señora Cullen, ¡siento mucho la demora!, tuve ciertos problemas para venir aquí —suspiró con cansancio y prosiguió—… Renesmee, ella quería venir conmigo, pero, hombre, no podía traerla así que tuve que mentirle, ¿saben lo pésimo que soy mintiendo?, entonces mis mentiras comenzaron a ser estupideces que salían de mi boca, y ella… Uh, creo que se puso a llorar…
— ¿Hiciste llorar a mi pequeña?
Él iba a morir lentamente.
Por Odín, él iba a morir en mis manos.
— Yo, sí… No… No lo sé realmente, salí corriendo del departamento, necesitaba llegar, tengo todo planeado para… —su rostro se sonrojó furiosamente— Joder, soy horrible con las palabras, nunca entendí porque Renesmee aceptó salir conmigo…
— ¡Mira, jovencito, somos dos!
— Edward —Isabella alzó sus cejas y me mandó a callar con una reprimenda silenciosa—. Nahuel, chico, debes tranquilizarte, ¿sí? No mordemos —mi amada esposa suspiró—, al menos yo no lo hago, a este de aquí puedo controlarlo así que no le temas, ¿sí? —Isabella rio y luego sus ojos se fueron a mí— Alguien teniendo miedo de ti, si me lo hubieran dicho hace veinte años atrás, me hubiera reído en sus caras.
— Estás arruinando mi imagen del padre rudo aquí, querida esposa —sentí mis mejillas sonrojarse.
— ¿Qué es lo que necesitas decirnos, corazón? —Isabella le sonrió conciliadoramente al muchacho ese. Él suspiró unas tres veces antes de tratar de hablar, abría su boca pero nada salía de esta, la frustración estaba tangente por todo su rostro.
Ugh, recuerdo la primera vez que tuve el agrado de conocerlo.
Ah, como si fuera ayer.
…
— ¿Eddie?, ¿cariño?
— ¿Sí?
— Renesmee quiere que conozcamos a alguien esta noche, está preparando una cena.
Fruncí el ceño.
Mi hija de dieciséis años estaba preparando la cena, ella nos quería presentar a alguien. ¿Quién será?, ¿una amiga tal vez? Fruncí el ceño y dejé de leer mi primera edición de Star Trek, me puse en pie de la cama y caminé hacia Isabella, quien estaba en el umbral de nuestra habitación.
— ¿Quién es?
— No lo sé, es una sorpresa, esas fueron sus palabras —Isabella se encogió de hombros y se adentró en la habitación—. Así que será mejor que te arregles, creo que es importante para ella, estaba hablando con Maxx hace unos minutos y le decía que realmente quería que nosotros estuviéramos felices por ella.
— Uh, está bien, iré a tomar un baño, ¿sí? —Isabella asintió y besó mis labios antes de ir a buscar su ropa.
Me metí rápidamente al baño e hice correr el agua, luego, cuando no había moros en la costa, comencé con mi misión de agente secreto, saqué mi teléfono celular y marqué a Emmett rápidamente. Si alguien sabía de qué habían hablado Maxx y Ness era mi queridísimo hermano Emmett.
— ¡Qué onda Eddie!
— ¿A quién invitó Renesmee esta noche a nuestra morada?
— No puedo decirte, hermanito —el tono burlón impregnaba su voz—. Es confidencial, Maxx acabaría conmigo, y ese enano enserio que puede acabar conmigo, el desarrollo lo pilló desprevenido al muy cabrón, tiene músculos en sus músculos, me da miedo mi propio hijo.
— Emmett, basta, no estamos hablando de cuan desarrollado está tu hijo, aunque, seriamente, pienso que deberías preguntarle sobre esteroides, tal vez y siguió tus pasos.
— ¡Eddie, yo solo lo hice una vez! —chilló exageradamente— Maxx no es tan idiota, y si lo es, bueno, romperé sus bolas.
— ¡Necesito saber quién vendrá a casa, Emmett, ayúdame!
— Maxx solo me dijo que era un muy buen amigo suyo y que todo saldría bien.
— ¿Amigo?
— Así es Eddie, amigo, con "o" al final, un chico, una abeja, no una flor, ¿entiendes?
Corté la llamada y me metí a la regadera.
Cuando salí del cuarto de baño Isabella me esperaba sentada sobre la cama, lucía un hermoso vestido color borgoña que abrazaba deliciosamente todas sus curvas. Isabella siempre tuvo una parte trasera digna de admirar, pero después de Renesmee sus curvas se acentuaron aún más y su trasero era simplemente mi parte favorita. Con una sonrisa se puso de pie lentamente y se acercó a mí con su felino andar.
Ah, diantres.
Yo seguía actuando como un bobo cada vez que la tenía cerca.
— Dame la corbata —le entregué al corbata y ella comenzó a hacer el nudo en mi cuello magistralmente—, ¿por qué estás sonrojado, Eddie? —me preguntó con diversión, acercando su cuerpo más al mío.
— Porque tú estás muy cerca, esposa.
— ¿Aún te pongo nervioso, Eddie? —murmuró, tirando mi corbata para acercarme a ella. Dejó un casto beso sobre mi quijada. Asentí a sus palabras— Eres adorable, te amo corazón —sonrió contra mis labios.
— También te amo señora Cullen.
Y besó mis labios solo como ella sabía hacerlo…
… Para ser interrumpidos por el bendito timbre.
— ¡Mamá, papá!, ¿podrían bajar por favor? —Renesmee nos gritó desde los pies de la escalera. Nos separamos con reticencia y tomados de las manos bajamos hacia donde se encontraba nuestra hija…
Nuestra hija no estaba sola, por cierto.
Fruncí el ceño y observé al chico que estaba junto a mi niña.
Renesmee era un tanto especial. Ella tenía la apariencia de su madre, sí, pero lamentablemente había sacado la personalidad del atolondrado de su padre. Creo que fue mi culpa, tal vez si a los nueve no le hubiera enseñado lo que era un Nintendo y como este había cambiado la vida de su padre, ella sería como una adolescente normal, preocupada de su ropa, cabello y uñas, y no de las películas prontas a entrenar, de las calificaciones y de asistir a la Comic-con junto a su padre.
Tal vez por eso era tan sobreprotector con ella, porque no quería que pasara por lo mismo que yo, los niños suelen ser bastante crueles cuando se lo proponen, y yo lo sé de primera mano.
Entonces, ¿qué hacía este tipo con pinta de jugador de fútbol americano con mi hija?
— Mamá, papá —los ojos de Renesmee se posaron sobre mí con un ligero temor y vergüenza—. Uh, él es Nahuel, él… ¿Recuerdas cuando me dijiste como te habías sentido con mamá, papá? Me refiero a… Cuando me contesta las reacciones químicas que había tenido tu cuerpo, cuando yo te dije que era absurdo sentir "mariposas en el estómago" —asentí en silencio— Bueno, papi, tu teoría de que es cierto está cine por ciento comprobada por mí.
— Vale —murmuré, sin saber que más decir. La expresión en el rostro de mi hija decayó e Isabella me dio un sutil codazo en las costillas, que no tenía nada de sutil por cierto—, yo, uh… Renesmee, ¿qué estás tratando de decir?
— Señora y señor Cullen, es un gusto finalmente conocerlos, Renesmee y Maxx me han hablado bastante de ustedes. Mi nombre es Nahuel y soy el novio de su hija.
El novio de mi hija.
El primer novio de mi hija.
— ¿Isabella, cariño?
— ¿Sí, Eddie?
— ¿Podrías, por favor, alcanzarme la bolsita?, creo que me voy a desmayar.
…
— ¿Sabes?, mi fanatismo por El Señor de los Anillos te agradecería si te apresuraras, tal vez y alcance a ver El retorno del Rey si decides hablar, uh… ya —alcé una de mis cejas en dirección al muchacho.
— Si sigues hablándole así ni siquiera verás a Leia ni Padme esta noche, ¿entendido? —abrí mis ojos por su amenaza, ella no podía dejarme sin ver a mis señoritas esta noche, ¡lo había prometido! Finalmente volveríamos a tener ñiqui-ñiqui luego de la mudanza de Renesmee.
— P-Pero…
— Edward Cullen, es suficiente, deja al muchacho hablar.
— Está bien —me crucé de brazos enfurruñado.
— Bien, joder, aquí va —carraspeó y prosiguió—. Yo… Amo a su hija, señores, la amo más que nada en este mundo. Sé que al principio usted, señor —me apuntó con su dedo, él tuvo la osadía de hacerlo—, pensaba de esto como una de esas jodidas películas Americanas donde está este chico popular con la chica no popular, por una apuesta y mierdas así. Primero, ella es la prima de Maxx, ¿ha visto a ese cabrón? Nadie querría hacerlo enojar, y segundo, ¿conoce a su hija?, ¿qué era eso de la popularidad en la secundaria cuando existía alguien como ella?
— Nada, por supuesto, mi hija es mucho mejor que eso.
— Bien, estamos en la misma sintonía entonces —sonrió de lado y continuó con su cháchara—. Sé que no le gusto, probablemente no le guste nadie que esté cerca de su hija.
— Tienes toda la razón en eso, muchacho.
— Y probablemente no me dé su bendición si le informo que tengo la intención de casarme con ella —algo brilló en los ojos del mocos, desafío tal vez—, así que como sé que su respuesta será no, vengo a retarlo a un duelo.
— ¿Disculpa?
— Quiero casarme con su hija, señor —luego sus ojos se fueron a Isabella—, señora…
— Bella, llámame Bella, ¿cuantas veces debo decírtelo muchacho? Me haces sentir como una puta anciana. Y por si te lo preguntabas, yo estaría más que encantada de darte la aprobación, tienes todo mi apoyo corazón —el chico sonrió a mi mujer y luego sus ojos volvieron a mi nuevamente.
— Si este desafío implica algún tipo de actividad física, llamaré a Jasper inmediatamente para que te diga donde te lo puedes meter, muchacho —Isabella rio junto a mí— Habla ahora o calla para siempre, no tengo todo el tiempo del mundo.
— Solo un juego —se encogió de hombros—, una partida de Killer Instinct (1) en el Nintendo, si gano, tengo permiso de proponerle matrimonio a su hija, si pierdo, usted hará lo que sea conmigo.
— ¿Lo que sea? —me estaba gustando esto, me vendría bien tener un sirviente— Bien, trato hecho.
…
— Papás, he decidido mudarme.
Renesmee nos observaba detenidamente, acomodando sus gafas en el proceso. Isabella se acercó a ella y le dio un caluroso abrazo y luego besó su mejilla dulcemente. Yo estaba estancado en el piso de nuestra sala de estar, no me podía mover, no podía hacer nada. Era como si me hubieran lanzado un petrificus totalus.
— ¿Edward?
— No puedo moverme —murmuré. Renesmee rio y se acercó a mí, rodeando mi cintura con sus delgados brazos. Recargué mi cabeza sobre la suya y la abracé fuertemente— Queda en tu conciencia el abandono de tu padre, que conste.
— ¡Vendré a visitarlos! —chilló sonriente—, te amo papá, siempre serás el número uno, lo sabes, ¿no?
— ¿Me amas más que a ese novio tuyo?
— Claro, te lo dije, siempre serás mi hombre número uno.
— Excelente —murmuré, sacando mi celular del bolsillo— Ahora, ¿podrías repetirlo para grabarlo en el teléfono y mostrárselo al intento de hombre que tienes como novio? Me harías bastante feliz pequeña.
— ¡Papá!
…
Íbamos empatados.
¿Cómo era eso posible?
Yo, un personaje que vivió la época del Nintendo y que lo conocía como la palma de su mano, había perdido un round a manos de un mocoso que con suerte y conoce la palabra "consola". Cinder (2) me estaba traicionando, ¡y el chiquillo estaba jugando con Spinal (3)!, por Thor, ¡era Spinal nada más! Agarré el mando entre mis manos fuertemente a la espera del nuevo y definitivo round.
— Señor Cullen, no ganará esta vez.
— Eres un mocoso bastante gracioso, cuando pierdas tal vez te tenga de bufón —sonreí con socarronería.
Y el round comenzó.
Primero ataqué a su intento de personajes con movimientos simples, nada más, tanteando el terreno. El chico, lamentablemente sabía lo que hacía, ¡me lanzó un ultra sin más! Mocosos que no saben nada sobre juegos, ataqué con todo, lanzando un ultimate, lo que no esperaba era que el muy infeliz saltara y me atacara con un golpe básico desde el aire.
Por todos los Santos.
Había perdido.
Yo, el rey de los reyes sobre videojuegos, había perdido contra un mocoso novato.
— Y bien señor Cullen, ¿no hay nada que tenga que decir?
— Renesmee es mi primogénita, con ella aprendí a cambiar pañales, con ella sufrí el primer día de colegio, y lamentablemente tuve unas ganas enormes de asfixiar a su primer novio cuando me lo presentó —alcé una de mis cejas, dejando el control del Nintendo en el suelo, derrotado—. Sé lo que es vivir muchas primicias con la persona que amas, muchacho, así que… —suspiré— Vale, está bien, tienes mi bendición para pedir su mano.
— Muchas gracias —el chico suspiró aliviado—, prometo hacer feliz a su hija señor.
— Mas te vale muchacho, he vivido un sinfín de primeras veces a lo largo de mi vida, si dañas a mi muñeca, no me importaría tener otra primera vez yendo a parar a la cárcel por culpa de asesinato —le sonreí y palmeé su espalda— Para todo existe una primera vez, ¿no?
FIN.
(1) Es un juego de peleas, un clásico de clásicos, el primer intento de Nintendo en este género.
(2) Personaje del juego, esta hecho como de lava o algo así.
(3) Spinal es otro personaje, es una calavera con escudo y espadita XD.
¡Buenas tardes!
Primero que todo quiero pedirle disculpas a Di por subir el cap. sin beteo, pero no estaré mucho por aquí a lo largo de la semana por las festividades así que no quería hacerlas esperar más, y segundo: Di, te agradezco un montón por toda la ayuda que me has brindado como beta :3 enserio, te adoro mujer!
Bien, aquí está finalmente el Epílogo de Primerizo, espero que haya sido de su completo agrado :) Este fanfic comenzó como una idea en un día de caminata por la playa con unas amigas, las cuales se suponía me ayudarían a lo largo de la historia pero son las peores amigas y me dejaron sola XDDD Nunca pensé que tendría tan buena aceptación, bueno, ustedes siempre han sido buena conmigo y han aceptado todos mis fics con los brazos abiertos pero una a veces siempre tiene la duda, ¿no? Son un cielo, no tengo nada más que decir, unos completos amores conmigo, las mejores lectoras se los juro! sé que los reviews no lo son todo, que si te gusta escribir es suficiente con hacerlo y nada más, pero les agradezco en demasía por estos más de 1000 reviews que alcanzó la historia, a pesar de todo a nosotras, pseudo-escritoras más que amateurs jajaja, nos hace bastante feliz recibir comentarios lindos por parte de ustedes, incluso críticas, ¿les he dicho cuanto me gustan? son bastante buenas cuando uno quiere mejorar en algo.
¡Muchas gracias por todo chicas, sin ustedes este fic... sería el mismo pero sin reviews (?) XDDD
¡Nos leemos en mis otros fics!
gracias totales por todo el apoyo a lo largo de estos 33 capítulos :)
Lamb.
