Disclaimer: La trama es mía, Stephenie Meyer igual lo es ya que la compré por Ebay, por ende, Crepúsculo me pertenece (?).


Primerizo.

Summary: "¿Quién es el bebé de mamá? ¿Quién obtuvo su primer trabajo? ¿Quién consiguió su primera erección con una mujer real? ¡Ah sí!, yo, el pequeño Eddie. Veinticuatro años bajo la sobre protección de mi familia para que un trabajo lo cambie todo. La boca del lobo… ¿O loba?" Todos Humanos. Bella&Edward


Gracias a Diana Méndez (TheDC1809) Beta de FFAD (www .facebook com / groups / betasffaddiction) porque de ahora en adelante me ayudará a corregir los capítulos, así que los "peors" pasaran a ser los "peros" que corresponden.


Outtake Navideño.


— Edward, compórtate.

— ¿Compórtate?, ¿qué, en el cielo, he hecho ahora?

Traté de esconder el absurdo regalo que le había comprado a mi querido yerno bajo la mesa, empujándolo con mi pie sin que Isabella se diera cuenta. Yo me estaba comportando, en lo que cabe. La palabra comportarse es realmente ambigua, y ella debía explicarse un poco cuando lo decía. "Edward, compórtate" podía ser algo sobre modales, gestos, un sinfín de cosas. Isabella alzó una de sus cejas en mi dirección. Oh, esa misma cara que ponía hace veintidós años atrás cuando su café se enfriaba y mágicamente caía en mis pantalones a modo de queja.

Caracoles.

— Edward Anthony, tienes cuarenta y siete años, ¿no crees que va siendo tiempo de madurar?, ¡Renesmee lleva dos años casada con Nahuel!, ¿cuándo va a ser el día en que ustedes dos tengan una relación normal? —entorné mis ojos y pateé el regalo del susodicho bajo la mesa con fuerza.

¿Qué diversión había en eso?

Madurar está sobrevalorado.

Las frutas maduran, y, hasta donde sé, me diferencio de esas cosas al ser una especie humana pensante.

— El día en que ese energúmeno bueno para nada aleje sus garras de mi niña.

— ¡Renesmee tiene veintidós años!

— ¡Y sigue siendo mi niña! —me crucé de brazos ignorando las palabras de mi esposa.

— Es navidad, al menos, ¿podrías disimular un poquito?

— Trataré de hacerlo, no te prometo nada —Isabella resopló y terminó de anudar mi corbata—. Además, ese niño siempre empieza, que conste. ¿En qué mundo puede alguien preferir DC sobre Marvel?, ¿y pelear conmigo sobre eso?, ¡solo ese mocoso!

— Cariño, debes aceptar que las últimas películas…

— ¡Estamos hablando del original aquí, cómics, no adaptaciones cinematográficas! Y, por favor, no me hagas mencionar la batalla perdida que lleva DC tratando de adaptar Superman, por Odín todopoderoso, cada año que lo intentan es un fracaso más grande que el otro —acomodé mis gafas de montura—, ¡y el mocoso las encuentra "de puta madre"!, ¿qué clase de lenguaje es ese? ¡Shazbot! (1)

— ¿S-Shazbot?

Carraspeé y enderecé mi corbata, evitando la mirada de mi esposa.

— Lo siento, se me salió una palabrota.

Me sonrojé a más no poder. No salía decir palabrotas frente a Isabella, menos haciendo referencia a Mork and Mindy (2), debería sentirme un poco avergonzado por eso. Isabella rió y besó mi mejilla con dulzura.

— Sigues siendo el mismo nene que no sabía preparar un maldito café tiempo atrás.

— Discrepamos. Yo sabía hacer el café, eras tú la que no sabía lo que quería realmente.

Mi adorada esposa lucía increíblemente despampanante en su vestido de color rojo, una sofisticada Jessica Rabbit en carne y huesos. Algunas arrugas ya surcaban su hermoso rostro, pero el brillo en sus ojos era el mismo que yo conocía, los años no pasaban por encima de ella. Yo por otro lado ya tenía unas cuantas canas en mi cabello. Isabella nunca más me dejo usar gomina, de hecho, ella lo primero que hizo fue botar todas mis municiones. Cuando uno ama perdona muchas cosas, una fue esa, la segunda cosa que perdoné fue que confundiera a Gandalf con Dumbledore, por todo lo santo, ¿quién hace eso a estas alturas de la vida?

— Lo que digas, corazón. ¿Si te doy la razón prometes comportarte esta noche?

— ¿Jasper y Alice vendrán esta noche?

— Al igual que tu hermano, Rosalie y Maxx.

Sonreí y volví a acomodar mis lentes.

— Juro solemnemente que mis intenciones… —Isabella se cruzó de brazos y comenzó a golpear el suelo de nuestra habitación con la punta de su tacón. Tragué saliva y continué titubeante— ¿serán buenas esta noche?

— Buen chico.

La cena de Navidad la haríamos en nuestra casa, Isabella les había regalado un viaje a mis padres al norte de Noruega, papá siempre había querido ver la Aurora boreal, y gracias a unas investigaciones que hizo supo que el mejor punto en el mundo para verlas era e ese lugar en específico. Isabella, aunque lo negara, tenía un pequeño enamoramiento hacía mi padre, y cuando le habló tan entusiasmado de eso ella no lo dudó ni por un minuto. A veces me ponía un poquito celoso, pero que quede entre nosotros, mi mujer siempre saca ventaja de las cosas que me ponen celoso, como por ejemplo, ese maldito caniche que el neandertal de Renesmee le regaló para su cumpleaños.

— ¡Eddie!

— ¿Qué?

— ¡No tú, mi pequeño Eddie!

Ah, y el amor de mi vida había tenido la genial idea de ponerle mi nombre.

Yo odiaba a ese pequeño espécimen de perro tanto como él me odiaba a mí.

Isabella había vestido al cachorro con motivos navideños, lucía una réplica exacta del traje de Santa Claus consumista que ponían en las televisiones. La cosa corrió hacia mi esposa y de un salto se sentó sobre su regazo. Isabella sonreía y acariciaba la cabeza del animal mientras hablaba con las mujeres de la sala.

— Estoy completamente seguro de que la probabilidad de que ese muchacho haya implantado un chip de odio en ese intento de perro es bastante grande —me crucé de brazos—. Él es inteligente, para ser todo lo que es, luce como alguien que pensaría en algo así…

— Mira, tú, agradece que tu hija por lo menos ya está casada y, cabrón o no, el mocoso la quiere —Jasper desordenó su cabello y le dio una leve mirada a las gemelas que estaban junto a su madre—. Yo, en cambio, la tengo difícil con esas de ahí —apuntó a Alessa y Jazmin—, ¡tienen siete años y ya tienen como tres novios cada una!

— Eso está en tus genes, así que no puedes quejarte —entorné mis ojos a Jasper—, además, solo son unas bebés, la semana siguiente ni siquiera recordaran a sus novios…

— ¿Crees que no lo sé?, ¡me pasaba cada noche!

— Nahuel es genial, tío, ¿por qué lo odias tanto? Yo no hubiera dejado que un idiota bueno para nada pensara en mi prima favorita de una manera sucia, ¿crees que no lo hice pasar por pruebas?, ¡vamos tío! —Maxx flexionó sus brazos, mostrando sus grotescos músculos—, cualquiera que tuviera las pelotas para pasar por estos bebés merece mis respetos.

— Tú, ET, eres un traidor. Será mejor que no me hables.

— ¿Me estás haciendo la ley del hielo? —miré hacia otro lado, ignorando al muchacho frente a mí—, ¡papá, tío Eddie me está ignorando! —chilló enfurruñado. Y pensar que él tenía un años más que mi adorada niña—, ¡tía Bella!, ¡tío Eddie me llamó ET!

— ¡Edward deja de ignorar a Maxx y no vuelvas a llamarlo así!

— ¡No!, además, ¡él era el hermano gemelo de ET cuando nació y tú lo sabes!

— ¿Qué hablamos sobre comportarnos?

Ugh, odiaba comportarme.

— Eddie, hermanito, ¿por qué no nos calmamos un poco? —Emmett rodeó mis hombros con uno de sus gigantescos brazos— Es navidad, por todo lo santo, paz y amor, el nacimiento del niño Jesús…

— Sabes que nadie celebra navidad por eso —alcé mis cejas—, incluso tú aún crees en Santa Claus, ¿y me vienes a hablar de paz, amor y el nacimiento del mesías?, ¡tú solo quieres tus regalos Emmett!

— ¡Si, bueno y qué! —hizo un puchero y, rodeando a Jasper con su otro brazo, nos habló en secreto— Rosalie me dijo que me comportara y esta noche obtendría un bueno regalo —movió sus cejas sugestivamente—, solo síganme el juego, para que mi mujer crea que me importan todas estas mierdas, ¡yo solo quiero mi regalo!

— ¿Qué tienen estas mujeres sobre el comportamiento? —Jasper resopló— Alice me pidió exactamente lo mismo, ¿qué es lo que les pasa?, ¿es que las avergonzamos o qué? Comportamiento y una mierda, puede comportarse con este si quiere —y el muy cerdo apuntó sus partes privadas.

— Isabella solo me dijo que me comportara con el energúmeno —me encogí de hombros—, técnicamente puedo no comportarme en estos momentos si quiero —sonreí—, así que, si me permiten…

Me zafé de su agarre y caminé hacia las chicas, tomando asiento junto a las gemelas. Alessa era igual de extrovertida que sus padres, mientras que Jazmin era mucho más tranquila y callada. Las dos chicas me miraron con sus grandes ojos tan iguales a los de Alice, carraspeé, ellas me daban un poco de miedo, si puedo admitirlo, sobre todo a su edad. Andaban en la etapa de los "por qué".

¿Por qué te dicen Eddie?

¿Por qué tu pelo es como la zanahoria?

¿Por qué tienes cuatro ojos?

Ya había pasado por eso.

— Tío Eddie… —Alessa rio coquetamente—, ¿por qué ignoras a Maxx?

— Porque Maxx es un chico malo, y a los chicos malos hay que ignorarlos.

¡No soy un chico malo!

— ¡Y yo no estoy hablando contigo ET! —me recargué en el respaldo del sofá y suspiré— Por eso, niñas, cuando quieran ser chicas malas piénsenlo dos veces, o la gente las ignorará.

— Tío Eddie, ¿por qué Maxx es tan grande?

— Porque, niñas, el consume unos tipos de drogas —ambas me miraban atentamente—, las drogas son malas para la salud, no sigan el ejemplo de su primo Maxx, ¿sí?, él es un tonto.

— ¡Que tontito! —chillaron las niñas, riendo a la vez.

— Eddie, mi hijo no consume esteroides, ¿cuántas veces hemos hablado de eso?, deja de dejar mal a Maxx en todos lados, corazón, él es así… —Rosalie movió su mano, abarcando la gran extensión que era su hijo, y luego suspiró— Todos sabemos que él es así por culpa de su padre.

— Emmett siempre es el culpable de todo, eso lo sé.

— ¡Feliz Navidad, familia!

La puerta de entrada se abrió y de ella apareció mi sonriente hija. Su cabello chocolate igual al de su madre estaba amarrado en dos infantiles coletas, usaba un lindo vestido verde que hacía juego con el gorro de duende que estaba usando. Cuando sus ojos se posaron sobre mí, ella sonrió abiertamente y corrió hacia mi encuentro. La envolví entre mis brazos en un caluroso abrazo y dejé un beso sobre la cima de su cabeza. La había extrañado un montón, ¡ese muchachito la acaparaba solo para él y no era justo!

— Felices fiestas, papi —dejó un beso sobre mi mejilla—. ¡Mira!, a que no adivinas quién soy… —giró sobre sus pies, haciendo que su vestido flotara alrededor de su cuerpo. Entorné mis ojos, sin dejar de sonreír.

— Hija, ¿enserio? —arqueé una de mis cejas causando su risa— Algo me dice que eres el duende verde, no sé si será el gorro o qué…

— ¿Lo ves, Nahuel?, ¡te dije que papá lo captaría!

— Tu papá es el único que podría entender algo como eso…

Entrecerré mis ojos viendo al enemigo hacer acto de presencia en mi casa. Él era el Guasón de mi Batman, éramos como agua a aceite… Si fuera por mí, estaría con hipotermia fuera de mi casa, que agradezco el muchachito que mi hija y esposa están presentes, o no estaría aquí luciendo tan fresco y cargando toda esa calamidad de bolsas en sus manos. Isabella se acercó a él y dejó dos besos en sus mejillas, los ojos de mi esposa se posaron sobre mí como si estuviera esperando algo.

— ¿Qué hice ahora?

— ¡Ayúdalo!

— Que vaya Maxx, él es más grande —me crucé de brazos y desvié la mirada.

— Compórtate —murmuró Isabella al pasar junto a mí.

Juro que no quise hacerlo, pero mis labios se movieron por si solos cuando remedé sus palabras.

Cuando Maxx y el espécimen terminaron de entrar todos los regalos que habían traído, Isabella nos guió a todos hacia la mesa para comenzar con la cena. Todo iba tranquilamente, de hecho yo me estaba "comportando" como mi esposa me había pedido tan cariñosamente. Así que comía en silencio, observando simplemente, tratando de entender el comportamiento de los individuos. De un individuo en realidad.

¿Por qué Renesmee había tenido que crecer?

Tendría que haberla llevado a Nunca Jamás (3) o algo parecido.

— ¿Estás bien, papá?

Mi hija me observaba con preocupación en sus ojos castaños.

— Perfectamente, hija.

— ¿Estás seguro?

— Seguro, cariño.

— Papá, pero tienes esa…

— Nessie, tu papá ya te dijo que estaba bien —él tenía que meterse en la conversación, por supuesto—. Todos sabemos que tu padre es un tanto rarito, tal vez debe ser eso…

— Que tú no logres entenderme porque tu cociente intelectual es más bajo de lo normal, no es mi problema.

— Ah, joder —él resopló—, mi CI no tiene nada que ver aquí.

— Eres tú en totalidad a decir verdad, primera vez que concordamos en algo.

— Además mi CI es normal.

"Mi CI es normal", pobre muchacho, deben haberlo timado.

Solté una risita y seguí comiendo como si nada, la mesa había quedado sumida en un silencio extraño.

— Edward…

— ¡Me estoy comportando! —chillé a mi esposa—, yo estoy aquí comiendo tranquilamente…

Isabella suspiró y siguió hablando con Alice sobre el próximo libro que iba a lanzar. La cena siguió sin más pormenores, la comida que había preparado Isabella estaba exquisita. Cuando estaban a punto de dar las doces mi esposa hizo que todos nos reuniéramos en la sala de estar para tomarnos una fotografía familiar y mostrársela a mis padres cuando llegaran de su viaje. Yo estaba sentado en medio en el sofá, Isabella a mi derecha y Renesmee a mi izquierda, eso era todo lo que necesitaba, junto a los chicos, mi familia casi completa –y el innombrable, lamentablemente–.

La fotografía salió esplendida.

Un hermoso recuerdo de una hermosa noche.

— ¿Qué hora es?

— ¡La hora de abrir los regalos!

Gemí al ver a Emmett y las gemelas de pie en el umbral de mi habitación. Isabella no estaba junto a mí, probablemente estaba abajo con el resto esperando abrir los regalos. Emmett era como un niño pequeño, estoy seguro de que les dio un leve empujón a las gemelas para llegar primero al bajar la escalera. Frente al árbol de navidad que habíamos armado estaban todos con sus pijamas, esperando pacientemente. Yo aún tenía problemas con el sueño… Con el exceso de sueño, debo decir. Nunca iba a dejar de amar el dormir, era el mejor momento del día.

— ¡Ya era hora, cabrón!

— Jasper, cállate.

— Buenos días, papi —Renesmee se acercó a mí, luciendo adorable en su pijama de Hulk.

— Buenos días, corazón —desordené su cabello—. Y buenos días a ti también —Isabella sonrió, besando mis labios castamente.

— ¡Es hora de abrir los regalos! —gritaron las gemelas a coro –y Emmett–. Isabella y Rosalie rieron, tomando su lugar junto al árbol, ellas eran las encargadas de ir dando los regalos.

Las gemelas fueron las más felices con todo esto, recibieron un sinfín de cosas, desde bicicletas hasta unos muñecos horrendos robotizados que hablaban como si algo los hubiera poseído. ¿Por qué los niños pedían esas cosas?, eran espeluznantes, si yo fuera ellas no los dejaría en mi pieza, o tendría cuidado mientras duermo. Emmett estaba sentado en el sofá enfurruñado porque no había recibido el regalo que él esperaba, ¿quién en su vida iba a regalarle un Lamborghini?, ¿es que mi hermano estaba loco? Isabella se lo había regalado, claro, la versión a escala. Era un lindo juguete coleccionable que había ocasionado que Jasper se burlara a muerte de Emm.

Yo le había regalado un libro a Nahuel que había encontrado en la librería de Black Swan Editorial, era realmente bonito el libro, práctico, se llamaba "Mil maneras de asesinar a tu yerno mentalmente", para que se fuera haciendo una idea, solo eso.

— Y este vendría siendo el último regalo de este día… —Isabella carraspeó y me entregó una pequeña cajita.

Estaba a punto de abrirla cuando Nahuel me interrumpió.

— Primero debería abrir esto —murmuró, entregándome otro regalo.

Abrí el regalo que me entregó el muchacho a regañadientes.

— ¿Debo dar las gracias por esto? —pregunté, enseñando la bolsa que venía dentro del papel de regalo. Era una bolsa con diseños de cómics en ella, tenía estilo, debía aceptarlo, ¿pero para qué quería yo esto?

— Oh, me las dará después… —y el ropero de tres cuerpos sonrió divertidamente. Entrecerré mis ojos hacia él, sin dejar de observarlo abrí la cajita que Isabella me había entregado— Ese regalo es de Ness y mío.

— Esta definitivamente no es mi talla —apunté lo obvio, sosteniendo las pequeñas zapatillas de lana entre mis manos—, esto ni siquiera me cabe en el dedo gordo de mi pie. Renesmee, corazón, si querías regalarme pantuflas tendrías que haberme consultado mi talla…

— Uh, papá, esos no…

— Gracias, de todos modos cariño, los guardaré como un tesoro.

— ¡Oh Dios santo, Renesmee! —chilló Isabella, cubriendo su boca con ambas de sus manos y luciendo sorprendida. Mi esposa tenía lágrimas en sus ojos, al igual que mi hija que la observaba entre avergonzada y feliz. Ambas se abrazaron y yo no entendía el porqué.

¿Todo esto por unas pantuflas?

— ¿Alguien trajo las manzanas para explicarle a Eddie qué coño está pasando aquí? —preguntó Jazz, sonriendo.

— ¡Yo lo haré encantado! —gritó Nahuel, sin borrar la boba sonrisa de su rostro— Señor Cullen, tengo el agrado de informarle que Renesmee y yo estamos embarazados —y él soltó la bomba sin más, ¿es que acaso, luego de todos estos años, no aprendía aun lo sensible que yo era?

— ¿Ustedes están qué? —pregunté, parpadeando con incredulidad.

— Embarazados.

— ¿Tú esparciste tu descendencia en mi hija?

— Si quiere decirlo que ese modo…

Me estaba mareando, yo iba a vomitar o hiperventilar en cualquier momento. ¡Mi bebé iba a tener su propio bebé!, ¡y de ese muchacho!, ¡e Isabella estaba feliz!, ¡todos estaban felices! En el fondo de mi corazón puedo decir que también lo estaba, pero no le iba a dar esa satisfacción a mi yerno, no señor. Él había mancillado a mi princesa, con sus sucias garras prehistóricas. Él había conectado su pendrive en el puerto USB de mi nena, ¡y había aparecido el virus en consecuencia! Las cosas no se iban a quedar así, no señor, no.

— I-Isabella…

— ¿Estás bien?, ¡Dios Edward!, ¡estás morado!

— Y para eso era la bolsita, ¿a qué le hice un regalo de puta madre? —murmuró el muy mequetrefe— ¡Felices fiestas, señor Cullen!

— QISmaS DatIvjaj 'ej DIS chu' DatIvjaj (4)

El muchacho me quedó mirando con sus ojos abiertos de dos en dos, tragó saliva y miró a Renesmee con miedo en sus ojos.

— ¿Tu papá acaba de maldecirme?, o tal vez sacó a mi madre a colación, ¿qué carajos fue eso?, ¿me insultó?, ¿entiendes tu ese extraño idioma? Me da miedo, tengo un montón de miedo ahora, tal vez tendré un mal karma de ahora en adelante por su culpa, yo…

— Nahuel, tranquilízate, papá no ha… —Renesmee dudó e hizo una mueca con sus labios— No lo has maldecido, ¿cierto, papi?

Y sonreí, agradeciendo nunca haberle enseñado Klingon a mi pequeña niña.

¡Felices fiestas, querido yerno!


(1) "¡Mierda!"

(2) Una comedia emitida entre 1978 y 1982. La serie mostraba a Mork como un ser extraterreste que llegó del planeta "Ork" por órdenes de su líder "Orson".

(3) Nunca Jamás, el lugar donde vive Peter Pan.

(4) "¡Feliz Navidad!"


¡Buenos días!

Aquí les traigo algo cortito como regalito de Navidad, ¡espero les haya gustado! una pequeña vista de nuestro Eddie y la noticia que le tenía su nena para Navidad. Les agradezco un millón a todas por leerme, nuevamente, y a las chicas que recién están leyendo Primerizo, también, ¡espero les haya gustado esta locura! Y para las que me leen en los otros fics que aún tengo en progreso: Pronto les traeré capítulo de los otros fics, ¡nos estamos leyendo!

¡Que tengan una hermosa Navidad y uno Año Nuevo de puta madre!

Lamb.