Hola de nuevo, aquí os traigo un nuevo capítulo, espero que sea de vuestro agrado. Solo quiero adelantaros que en este capítulo por fin se conocen (bieeeenn :o). Bueno os dejo que leáis. Adieu.
Capítulo 4
Pov Akane
-Disculpa Kuno, pero podrías decirme por qué atracamos en Gran Canaria-preguntó confusa Akane-aún no hemos hecho ni la mitad del camino, ¿por qué nos detenemos tan pronto?
-Tengo que atender asuntos aquí, además, en cuanto descargue todo lo que llevamos, llenaré el barco de víveres ya que no vamos a parar a ser posible en una buena temporada-aclaró Kuno guiñándole el ojo, cosa que hizo que a Akane le diera un escalofrio.
-Ah-dijo esta como única respuesta.
-Jajajajaja, no te preocupes Akane Tendo, yo Kuno Tatewaki te prometo que zarparemos lo antes posible, jajajajaja-soltó este riendo como un histérico.
-Está loco-susurró-¡Me voy a dar una vuelta, vuelvo enseguida!-le gritó a este mientras bajaba por la tabla en dirección al puerto del pueblo.
-Vale, pero no tardes, no queremos dejarte aquí-le respondió como si fuera una niña pequeña, cosa que molestó de sobremanera a Akane, pero se contuvo a gritarle unas cuantas cosas por hacer honor a su fama de buenos modales.
-Vaaaleee-le dijo con un deje de furia en la voz, tras esto, bajó del todo la tabla y se fue alejando del barco alegrándose de pisar tierra y más aún de una que no conocía.
Pov Ranma
Había mandado a mis hombres a que fueran por víveres y munición ya que Kuno al fin había llegado y estaba haciendo exactamente lo mismo que yo, por lo que deduje que pronto zarparía.
Acababa de comprar unos ropajes para mí y mis hombres, típicos de la zona para no llamar tanto la atención, por lo que me encontraba vistiendo una camisa blanca y un chaleco de color rojo, que se ceñía a mi cuerpo y que estaba sujeto por un cinturón marrón, mis pantalones eran de un color negro azabache, pero al igual que el chaleco, se ceñían a mis piernas, para finalizar mi vestimenta, como calzado llevaba una botas que me llegaban un poco más arriba de las rodillas; los complementos que llevaba eran: mi katana, una daga, unos guantes marrones no muy oscuros y un sombrero de color marrón con una pluma blanca en el lado izquierdo sujeta por un "cinturón" que rodeaba el sombrero, además de una capa negra, del mismo color que los pantalones, que me colgaba del lado derecho del cuerpo.
Me encontraba en una zona un poco apartada del mercado que habían montado en el pueblo, recostado en unas cajas que había en un pequeño callejón que acababa en un muro, aun así todo se veía estupendamente ya que me encontraba a algo de altura, fue entonces cuando la vi. Era la muchacha más bonita que había visto nunca; su cabello azulado estaba recogido en un complicado peinado en el que el pelo aparecía y desaparecía por distintas zonas, para al fin terminar en unos preciosos bucles que caían por su espalda de una forma muy sensual y que se movían al ritmo de sus pasos, sus ropas le sentaban como un guante, llevaba un extraño corsé, la parte superior era de una fina tela blanca, y el reto ya era el corsé, de una tela mucho más gruesa de color amarillo dorado con pequeños dibujos de un dorado un poco más oscuro, poseía unos botones en la parte delantera, supuse que era allí donde se abrochaba, acababa casi al principio de los muslos, también portaba en la parte superior una especie de chaquetilla de manga corta de la misma tela blanca que la parte que cubría sus senos, esta se abrochaba en el cuello mediante un botón dorado del que caían unos lazos blancos, por dentro del corsé había otra capa de tela blanca que formaba volantes, en la que apenas se podían apreciar los dibujos de las costuras, debajo, caía por el miriñaque que llevaba una preciosa tela de color blanco que a su vez era cubierta por otras capas de tela blanca que finalmente acababan siendo cubiertas por otra capa de tela del mismo color amarillo dorado de la parte superior, aunque esta se abría en forma de v, pero del revés, su calzado se basaba en unos sencillos zapatos de color crema con un lazo y algo de tacón, como el reto de su vestimenta, estos tenían dibujos bordados en color dorado, los complementos que llevaba eran simples, compuestos por: unos sencillos guantes blancos con dibujitos pequeños bordados en los bordes, una sombrilla a juego con su traje y para finalizar una cadena con una cruz dorada. Pensé que era un ángel que había caído del cielo, pero creí morir cuando sonrió, ¡tenía la sonrisa más bonita del mundo!, di gracias a que estaba recostado porque de haber estado de pie mis piernas no habrían podido soportar mi peso.
Cuando volví en mí del trance en el que me encontraba tras haber sido testigo de tan bella visión, para poder preguntarle quien era, ella ya había desaparecido.
-¡Ranma!-gritó Ryoga, que llevaba la misma vestimenta que Ranma, pero en colores amarillos y verdes-ya lo tenemos todo listo, y Kuno zarpará dentro de poco, debemos darnos prisa en volver y prepararnos para atacar.
-Tienes razón vamos, no hay tiempo para tonterías ni distracciones-dijo Ranma pensando en la hermosa visión que había tenido de esa misteriosa muchacha.
Pov Akane
Había vuelto de mi paseo por el pueblo y llevábamos una hora de viaje, estaba aburrida en mi camarote, por lo que decidí a salir y dar vueltas por el barco, aún no me creía que estuviera en él rumbo a Japón, era un sueño hecho realidad. Seguí dando unas cuantas vueltas sin molestar a ninguno de los marineros, aún me sorprendía el barco, era un buque mercante, más concretamente un galeón, era largo y estrecho, tenía tres mástiles, los palos de la mesana estaban inclinados hacia la popa, utilizaba velas cabaderas y el trinquete estaba desplazado hacia atrás, cosa que me sorprendió, puesto que antes le levantaba delante del castillo de proa; sus velas eran de un color blanco amarillento, el barco estaba pintado con colores rojos y marrones, con alguna parte en color azul, el castillo de popa estaba decorado con volutas o guirnaldas y con unas pequeñas figuras talladas que seguían la forma del barco; poseía dos filas de cañones a ambos lados del barco, cinco en la parte superior ya que era más pequeña (a ambos lados) y diez en la parte baja (a ambos lados también), era un total de veinte cañones, la mitad que los que llevaban los de guerra; el casco era de madera y el timón, también de madera, tenía unas preciosas inscripciones grabadas por todo su contorno.
Me encontraba en la proa del barco, cuando de repente al mirar hacia la izquierda me quedé petrificada, ante mi apareció lo que más temía que ocurriera durante mi viaje y que soñaba que no me pasara, teníamos pegados un barco pirata.
Era un buque de tres palos (o mástiles), con dos cubiertas, contaba con dos filas de cañones repartidas a ambos lados del buque; los cañones eran menos que los nuestros, pero estaba segura que podrían frente a los nuestros ya que Kuno no se había preocupado de la munición ni de mantenerlos en buen estado, además, ese buque al ser más pequeño que el nuestro contaba con mayor velocidad a la hora de desplazarse y de realizar movimientos; sus velas eran completamente negras y su bandera que ondeaba al viento mostraba la imagen de una horrible calavera desfigurada, el casco era de madera y los colores del barco eran el blanco para la franja de los cañones y el negro el resto que quedaba, en el interior tenía alguna franja de color rojo, en la popa en la zona de los camarotes era cubierta por una capa de color negro, que contrastaba con las figuras talladas de color dorado que cubrían las ventanas y los bordes, en la proa se podía distinguir la espantosa figura de un esqueleto de pie con los brazos cruzados sobre el pecho.
Era una visión espantosa, y lo fue más aún cuando vi que se pegaban a nosotros por babor (el lado izquierdo), al ser la primera en verlos grité.
-¡PIRATAS!-grité lo más fuerte que me permitieron mis pulmones.
-No puede ser-dijo Kuno asombrado, pero al momento se recompuso y gritó…-¡Todo el mundo a sus puestos, prepararos para atacar, no les dejaremos tomar el barco!
-¡Akane!-le gritó a esta-escóndete en el camarote y no salgas hasta que todo haya acabado-le dijo empujándola en dirección al camarote-en serio Akane, ni se te ocurra salir-amenazó, para al instante salir de allí corriendo para reunir a sus hombres, no sin antes cerrar la puerta con llave.
-¡No!-gritó a modo de protesta Akane-no me podéis dejar aquí.
En otra ocasión Kuno habría dejado que sus hombres se encargaran y él se habría escondido en su camarote, pero esta vez no podía ya que llevaba a bordo a la hermana de su prometida y si no la protegía su honor quedaría destrozado y lo perdería todo, además no contaba con demasiados buenos soldados, lo que le fastidió de sobremanera.
-¡Que todo el mundo se prepare, preparad los cañones, coged las armas, vamos a…!-pero se quedó mudo al ver quién era el capitán de la fragata que los iba a atacar-no puede ser-susurro ronco, ¡Saotome, no te atrevas a tocar mi barco!-amenazó fiero, cosa que le sorprendió ya que nunca había conseguido quitarse la espinita de haber sido derrotado numerosas veces por aquel muchacho que se burlaba de él, y que era aterrador a la hora de luchar.
-¡Ja!-rió Ranma-que te lo has creído-dijo-¡Preparad los cañones desplegad las cuchillas, lanzad cabos, arremetemos contra ellos!-gritó eufórico-¡AL ATAQUE!
-¡NOOOOO!-gritó Kuno, pero ya era demasiado tarde, Ranma había arremetido contra ellos, y los hombres de este estaban listos para lanzarse a su barco y atacarles, solo le dio tiempo a decir al mismo tiempo que Ranma…
-¡FUEGOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!
Fin del capítulo 4
Lo siento, siento dejarlo así, pero me apetecía acabarlo con algo de suspense jajaja (también es que se me ha agotado la inspiración *snif*). Espero que os guste mucho y que me dejéis algún comentario. Nos vemos en el siguiente capítulo.
