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Cuando entró a la casa de la mujer, lo primero que le sorprendió fue algo que venía de afuera. Una fuerte tormenta empezó a caer de la nada, en el momento en que Lara entró al hogar de la bruja. Como queriendo dar un mal presagio. Cosa que la hizo reír por dentro, pues se sentía en una especie de película de terror, en donde ahora era el momento en el que algo malo sucedía.

Algo similar a intentar abrir la puerta y ver que no podía o que las ventanas se cerraran todas juntas de golpe. Sí, la azabache admitía que tenía una desbordante y alocada imaginación cuando se lo proponía.

-"Bueno, jovencita… siéntate frente a mi. "- La voz de la señora la saco de su trance por segunda vez en el día y se maldijo por distraerse con facilidad en la situación peligrosa en la que estaba involucrada. Observó a su alrededor y notó que por dentro, la casa contrastaba con lo descuidada que estaba por fuera, dándole una pequeña sensación de un hogar.

Eso hasta notar los frascos con diversos anfibios dentro y los pequeños animales disecados puestos todos en una repisa de madera. Había también una enorme biblioteca llena de libros y una mesa con varios tubos de ensayo colocados sobre un soporte universal. Uno que otro tubo, con un liquido carmesí separados individualmente en su respectiva agarradera destacaban del resto.

Lara puso su mejor cara de poker disfrazada de sonrisa y se sentó donde la bruja le había indicado, que no era más que una silla frente a ella y solo una mesa vacía las separaba. Rezando para que el tiempo transcurriera lo más rápido posible, tomó aire a modo de relajación.

Los ojos de la mujer estaban clavados en ella y de la nada una bola de cristal apareció sobre la mesa. Haciendo que la chica de ojos carmesí mandara a la mierda a todos los santos que conocía. Ya nada tenía lógica y no lograba dar con alguna explicación para lo que acababa de ver.

La bruja lo notó y se rió.-"Tu cara es un poema Lara Faar, relájate." –Pero Lara no podía relajarse y menos al darse cuenta de que en ningún momento le dijo ni su nombre ni su apellido a la mujer.

Notó como su corazón latía con rapidez, temeroso de lo desconocido, acelerándose más ante el fuerte sonido de un trueno. Pero armándose de valor, le respondió.- "Estoy algo nerviosa, es mi primera vez." –"y no confío en usted", añadió para sus adentros. Se cruzo de piernas y de brazos, como si de esa manera pudiera defenderse del miedo que empezaba a sentir. -

-"Empezaré averiguando algo de tú futuro. Guarda silencio mientras."- Expresó la vieja mientras Lara se limitaba asentir con la cabeza y mirar con fascinación la bola de cristal que empezaba a brillar con un tímido violeta ante el contacto con las manos de su dueña. -"Oh" –La bruja expresó sorpresa y a la azabache se le achicó el corazón.- "Interesante, verdaderamente interesante querida mía." –La mujer se acomodo un mechón de su cansoso cabello detrás de la oreja y sonrió fascinada.- "Verás, muy pronto algo cambiará tú vida para siempre. En otras palabras, tú vida no te pertenecerá solo a ti." –Lara le clavó una mirada bastante desafiante, pues realmente lo único que le venía a la cabeza era que de verdad la bruja la iba a tomar como su esclava personal y ya no volvería a ver la luz del día por culpa de su estúpida curiosidad. Y de su amiga Arabella por mandarla a semejante lugar, si la volvía a ver, la raparía y de eso estaba segura.

Más, se limitó a volver a asentir con la cabeza. La mujer le había pedido silencio y no estaba en los planes de Lara quebrar el pedido.-

"Realmente deberás de tener muchísimo cuidado. Y si tomas decisiones equivocadas, terminaras mal. Si te guardas todo para ti, terminaras mal también. Deberás de cambiar un poco ese carácter que tienes. Y por sobretodo, vuélvete más inteligente Lara Faar." –Al final de esas palabras, la bruja estalló en carcajadas ante una azabache completamente ofendida…básicamente una mujer mayor que no conocía la estaba llamando idiota.

Pero su enfado se convirtió en sorpresa al escuchar otro trueno. Realmente estaba lloviendo con fuerza ahí afuera, pero sin embargo no tuvo tiempo de pensar en la lluvia pues tras el trueno, un sonido aún mayor se escucho en la casa. Como si la puerta hubiera sido derribada.

Lo confirmaron varios pasos fuertes y voces de hombres quejándose por la tormenta. – "Eah, Killer ¿seguro que aquí vive la vieja esa?, no me gustaría perder el tiempo. Suficiente con el retraso que tuvimos en el pueblo."

-Se escuchó a otro hombre suspirar.- "Bien que te divertiste destrozando a esos marines, Kidd. Mira ahí está."- Lara vio con incredulidad como dos hombres aparecían frente a ella. Ambos grandes, uno rubio y con una máscara que le cubría el rostro y que las señalaba y el otro un pelirrojo que la miraba solo a ella y con una ceja alza, como estando sorprendido.-

El pelirrojo, de mirada dura y ámbar habló primero.- "¿No que la vieja vivió sola y odiaba a la gente Killer? ¿Quién es esta, su hija?"- Ante el comentario, fue el turno de Lara para alzar la ceja, bastante confundida y en medio de un shock. Pero la bruja se limitó a seguir riéndo, molestando un poco a todos los presentes.

-"Kidd, Kidd…pequeño Eustass Kidd. Si bien has venido a mi para obtener poder, debes estar en conocimiento de que yo no ayudo a piratas."- Esas palabras molestaron al pelirrojo e hicieron tensar al rubio. Lara estaba atenta a cada reacción de las personas que la rodeaban y de las palabras que se decían.

Una sobre todas le llamó particularmente la atención. "Piratas", ¿existían todavía los piratas?, al menos estaba segura de que en América solo existían los que pirateaban películas y nada más.

-"Me importa tres carajos si te negabas, conmigo aceptas o aceptas vieja. No te estoy dando otra opción porque mis órdenes son absolutas." –De la nada, las cosas de metal que habían en la habitación habían empezado a flotar y apuntaban a la mujer bruja.

La mujer parecía enfadada pero no daba la impresión de dar el brazo a torcer. Y fue en ese entonces que Killer reaccionó, sacando sus armas blancas y amenazando el cuello de Lara que no dejaba de mirar el casco con sorpresa. Ya no tenía ni la capacidad de sentir miedo.- "Si no cedes a las buenas será a las malas. Y dudo que quieras que tu amiga muera ¿no?" –La vieja siguió riendo y el rubio presionó su armas contra la chica, causando un pequeño corte, lo suficiente como para que unas gotas de sangre rodaran lentamente por el cuello de Lara. Que por fin se decidió a hablar. -

"Yo no soy amiga de la bruja. Solo vine a consultarle." –Se apresuró a decir para salvar su pellejo, pero al parecer tuvo el efecto contrario. Pues el hombre que respondía a nombre de Kidd, primero se sorprendió al oírla hablar y luego en cuestión de segundos frunció el entrecejo y le hizo una seña a su compañero para que la liquidara.-

"Si no es su hija o su amiga, no nos sirve. A la mierda, muéstrale lo que le sucederá a esta vieja si no coopera." –Al finalizar sonrió. Killer estuvo a punto de cumplir con su orden pero la bruja le interrumpió.-

"Primero déjame decirte algo, pequeño Eustass Kidd." –Al pelirrojo parecía tocarle las pelotas que la bruja lo llamara pequeño. Pero le hizo una seña a su compañero para que frenara unos momentos.- "Si la matas, simplemente morirás."

-"¿Eh?"- Fue Lara la primera en abrir la boca, inmóvil por el miedo a ser asesinada.- "Explíquese." –Exigió, adelantándose al pedido de todos los presentes que no solo estaban confundidos sino que también molestos.-

"Sencillo querida mía. Si te mata a ti, tú no morirás sola. Sino que el pequeño Kidd sufrirá las consecuencias también. Así mismo, si es a Kidd al que matan, tú eres la que se muere con él. ¿No te dije que tú vida no te pertenecerá solo a ti?" –Hizo una pequeña pausa y continuo, nadie se atrevía a interrumpir la explicación.- "Si no me creen adelante Killer, mátala. Eso sí, el dolor lo compartirán ambos. Por lo que puedes simplemente hacerle un rasguño para comprobarlo."-

Ambos hombres estaban mudos y molestos ante estas palabras. Kidd no parecía comprenderlo del todo y a Killer esas palabras le dejaron muy mal sabor de boca. Y nuevamente fue el turno de Lara de hablar.- "El rubio ya me cortó el cuello y al otro tipo no le pasó nada ¿no? ¡No juegue con nosotros!"" –Todo mundo miró primero la pequeña abertura en el cuello de la azabache, para seguido mirar el cuello del Cápitan.

No había palabras para describir la sorpresa de todos al ver un pequeño camino de sangre en el cuello de Eustass Kidd.-

"¿Me estas jodiendo?, es obvio que es un truco. Killer mátalas a las dos que perdieron su oportunidad por tomarme por idiota." –La bruja sonrió ante el titubeó del rubio. Que primero miró a su Capitán y finalmente se decidió por atacar, hiriendo el brazo de Lara con un corte profundo. Haciendo que ésta gimiera de dolor y que Kidd abriera sus ojos con sorpresa.- ¿Qué mierda hiciste, bruja?

Killer se volteó a mirar a su Capitán, que había lanzado todos los metales afilados hacia la bruja y si se le pudiera ver el rostro, se notaría la boca abierta pues el pelirrojo tenía la misma herida en el brazo que le había hecho a la mujer. Y el rostro rojo por la ira.

Los metales atravesaron a la bruja, traspasándola sin hacerle ningún daño, por lo que se limitó a seguir riendo.- "¿Qué lástima no pequeño Kidd?, ahora debes cuidar de mi amiga si es que no quieres morir." –Y así de la nada, la bruja desapareció…no sin antes darle una última mirada a Lara que aún trataba de asimilar todas las cosas que le sucedieron en menos de dos horas.

Ahora estaba sola con dos peligrosos piratas, con un brazo desangrándose y la mirada de ambos clavados en ella.- "¿Me creen cuándo les digo que de verdad no soy su amiga?" –Inquirió la azabache tratando de calmar un poco la tensión del ambiente que parecía querer absorberla. Aunque solo recibió la mirada de odio de Kidd, quién se dio media vuelta y se fue de la casa.

No sin antes darle una última orden a su primero al mando.- "La curas y la traes, que sin la vieja no podemos hacer una mierda. Y mientras a ella le duela a mi me jode." –Y sin más desapareció del lugar. Dejando a Killer agarrando un pedazo de tela blanca para vendarle el brazo de manera improvisada ya que el no era ningún doctor. Cosa que al parecer se le había olvidado al otro por la calentura del momento.

Lara se dejó hacer, ya que empezaba a comprender bastante su situación. No era tan lenta y tampoco tan tonta como para rechistar.- "¿Qué carácter, no?" - Dijo, en un segundo intentó por romper el hielo, cosa que pareció funcionar.

-"Te daré un par de consejos para sobrevivir de ahora en más, nunca le lleves la contraria a Kidd y realiza absolutamente todo lo que pida. Sobretodo no causes problemas. Con eso vivirás." –Lara parpadeó al ser tomada desprevenida por esas palabras, ya que como había pensado en un principio…se convertiría en esclava. No de una bruja pero si de unos violentos piratas.

Suspiró, ya pensaría que hacer. Un paso a la vez, se dijo para si misma, mirándolo al casco.- "Me llamo Lara Faar. Tengo 20 años y supongo que cualquier duda me preguntas. ¿Killer, no?" –El rubio asintió con la cabeza al terminar de vendarla, al parecer se encontraba aliviado que la mujer entendiera las cosas rápido ya que eso significaría un dolo menos de cabeza para él.

La ayudo a levantarse, decidiendo que esa sería su buena acción del año y camino hacia delante a la salida mientras se encontraba seguro de que la chica Faar lo seguía.

Por su parte, la azabache abrió los y la boca completamente anonadada con lo que sus ojos veían al llegar a la puerta. La tormenta había pasado, tan solo unas gotas caían del cielo hacia el pueblo que Lara estaba segura que no existía cuando llego. Y lo que más le llamo la atención, fue que todo ardía en llamas.- "¿Qué demonios….?"

-Killer pareció entender su sorpresa y respondió.- "Uno solo. Eustass Kidd."

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