Hola a todos, ya estoy de vueltaaaaa, gracia por vuestros comentarios, siempre me animan mucho y me hacen esforzarme el doble.
Capítulo 8
Pov Ranma
Había decidido actuar como un verdadero pirata, es decir, como normalmente actuaba pues la reputación que tenía me la había ganado a pulso, bueno a excepción de con mi madre y Ukyo, e incluso a veces con Ryoga, al que conocía de toda la vida, con ellos actuaba... pues como actuaria una persona normal y que no atracaba y mataba gente; la verdad es que no recuerdo exactamente cuando perdí mi inocencia de niño y el buen corazón, desde que mi padre me separó de mi madre para entrenarme y que me convirtiera en un magnifico artista marcial, además de un experto en el arte de la espada mientras que él asaltaba barcos…, recuerdo que me resultaba horrible presenciar aquellas masacres, cosa que ahora me hacía gracia pues era yo el que las realizabas, creo que fue cuando mi padre me explicó las razones por las que atracaba cuando la perdí y en el momento en el que me dejó de importar presenciar cualquier atrocidad.
Pero esta noche, aún no me puedo creer que Akane se enfermara, estaba algo histérico, no podía estarme quieto, no dejaba de dar vueltas en mi camarote, en parte me sentía mal por ser el causante de que estuviera así, no entendía la razón por la cual tenía la imperiosa necesidad de conocerla y pasar tiempo con ella, era una sensación horrible y no estaba dispuesto a permitir que me dominara, tenía que controlarme frente a mis hombres, no podía mostrarme ante ellos como un blando y un sensible, como diría mi madre: "hijo, eso no es nada varonil", el acordarme de ello consiguió sacarme una sonrisa durante un momento.
Después de pensarlo mucho y de dar unas 200 vueltas por la habitación, decidí bajar a ver como se encontraba y asegurarme que se recuperaría, después volvería a mostrarme frío y la interrogaría, necesitaba saber ciertas cosas costara lo que costara.
Bajé y me encontré a Makoto preparando una especie de infusión verde, a Keita poniéndole paños húmedos en la frente y a Tetsuya y Tatsuya mojando estos y pasándoselos a Keita para que se los cambiase, me acerqué y Makoto al verme se me acercó y me habló de la situación en la que nos encontrábamos.
-Ranma te seré sincero, esto es serio, tiene la fiebre altísima, está instalada en un sitio con unas condiciones higiénicas pésimas y si lo unimos con el estrés que ha debido sufrir durante estos días…, la verdad es que no creo que dure mucho, creo que lo mejor sería dejarla-dijo con el rostro sombrío y muy serio.
-No no no y no, tengo que mantenerla con vida, necesito interrogarla, no sé por qué, pero necesito que la mantengas con vida, además… quien sabe, posiblemente será hija de algún noble poderoso y nos podemos hacer con un buen botín-dijo Ranma intentando no mostrar toda la desesperación que sentía en esos momentos.
-Bueno…, haré todo lo que esté en mi mano, pero no puedo garantizarte nada, esta medicina debería bajarle la fiebre, aunque no creo que funcione, todo va depender de la fuerza que tenga.
-Con eso me conformo…, de momento-dijo mirando en dirección a ella.
-Ah, otra cosa Ranma, si quieres que mejore lo mejor sería sacarla de aquí, no es el mejor lugar para que ningún enfermo se recupere de cualquier enfermedad-dijo con una sonrisa divertida.
Me acerqué a Keita y le dije que se apartara de ella, cosa a la que se negó mirándome de forma desafiante y que me molestó de sobremanera, pues no podía tolerar que uno de mis hombres se negara a cumplir mis órdenes.
-Ranma por favor-dijo Tatsuya- no la mates, no… no le hagas daño, ella… ella es muy buena y…-le suplicó este temblando.
-Umf, no la voy a hacer nada, solo la voy a llevar a mi camarote para que se recupere, aún puede serme de utilidad-dijo Ranma sonriendo de medio lado-ah y… no tiembles, no es propio de un pirata.
-Vale-dijo avergonzado.
-¿De veras Ranma?-dijo Tetsuya sonriendo, había que tener en cuenta que aún era un crio.
-Me alegra que hayas recapacitado Ranma-dijo Keita-sabía que tenías buen corazón.
-¿Q-qué?-dijo Ranma algo sonrojado, no le gustaba que alguno de sus hombres pensara que no era duro, pues creía que podrían aprovecharse de él, al igual que hizo Tendo con su padre-va, déjame en paz, no lo hago por eso-dijo serio.
Me agaché para ponerme a la altura de ella y la observé durante unos segundos, respiraba agitadamente y sudaba mucho además que un rojo intenso cubría sus pálidas mejillas, debía actuar rápido si la quería con vida, así que la alcé en mis brazos al estilo nupcial mientras Keita que Keita le colocaba la manta por encima, salí corriendo por las escaleras rumbo a mi camarote y cuando llegamos la deposité suavemente sobre mi cama, tras esto la arropé bien con las mantas que había y le coloqué el paño húmedo en su sitio.
Al instante siguiente aparecieron por la puerta Makoto con la medicina, Keita con el barreño de agua y los gemelos con más paños. Dejaron los materiales en el suelo y la medicina en un lado de la mesa que se encontraba cerca de la cama.
-Salid-ordenó Ranma mirando a la nada mientras se apoyaba en su escritorio-no es necesario que os quedéis, además, no me gusta tener tanta gente en mi alcoba.
-Pero Ranma…-dijo Keita a modo de protesta.
-Keita, lo siento pero no pienso discutir contigo acerca de esto, además que seguro que estas muy cansado, vete a dormir que es tarde, y lo misma va para vosotros chicos-dijo Ranma mirando a los gemelos que no paraban de bostezar.
-Joooo-dijeron los aludidos apenados-nosotros no…. Waahh (bostezo), no tenemos sueño.
-Ja, y yo soy rey, idos a dormir, yo la vigilaré toda la noche.
-Vale-dijo Tatsuya.
-Vámonos Tatsuya , no podemos hacer más-y tras esto se fueron en silencio de la habitación, junto con Makoto que los seguía de cerca.
-Ranma yo no me voy-dijo Keita-me quedaré hasta que se recupere.
-Keita…, me parce que no me has oído, ¡FUERA DE MI HABITACIÓN!, si te digo que te vayas, te vas, si te digo que no te puedes quedar, no te quedas, y me importa una mierda lo que pienses y lo que quieras, no te puedes quedar, yo la voy a estar vigilando pues aún me puede ser de utilidad-dijo Ranma perdiendo los papeles, pues Keita se estaba tomando demasiadas libertades y estaba desobedeciendo muchas de sus órdenes.
-Ranma… es que no…, siento que tengo que…
-Que te largues-dijo-te he dicho que no me importa.
-Ella no es de tu propiedad-dijo este a modo de defensa-además es un ser humano, no un objeto, no te preocupa su bienestar.
-Veo que sigues sin entender nada-dijo enfadado y con una voz muy siniestra-todo y repito TODO lo que hay en este barco es de mi propiedad, si capturo a alguien es MIO ¿lo entiendes?, yo hago lo que me plazca con quien me plazca, no tolero que nadie, ¿entiendes?, NADIE me dé órdenes y tampoco permito que nadie me desobedezca, así que si te digo que te largues, lo haces de una jodida vez, porque si no te va a ir muy mal conmigo, y ya sé que nos conocemos desde hace mucho Keita, pero estos días vas a tu bola y te estas tomando muchas confianzas y eso es algo que no me gusta, así que ya estas parando o haré que desees no haberme conocido-finalizó mirándolo como miraba a todos sus enemigos, con una mirada corgada de odio y rencor.
Keita estaba asustado, estaban a oscuras y solo podía ver dos franjas azuladas muy amenazadoras, jamás había visto a su capitán así.
-Dime Keita, ¿lo has entendido?, ¿vas a salir de mi habitación y vas a hacer lo que te he dicho?, créeme cuando te digo que no quiero hacerte daño Keita, pero me lo estás poniendo difícil, que… ¿qué me respondes?-dijo sonriendo burlonamente, aunque sus ojos mostraban lo contrario, estos estaban serios.
-De acuerdo Ranma tu ganas, no es necesario que te pongas así... yo solo…
-¿Te gusta no?-dijo Ranma mirando a Akane-porque no me creo eso de: 'la considero mi hermana pequeña', ha habido muchas mujeres más jóvenes que tú que han estado en situaciones similares y tú no has movido un dedo, te has mantenido frio y distante, como le corresponde a un pirata, y con ella eres completamente diferente, te comportas como todo un caballero-dijo esto último con repulsión-a mí no me engañas Keita así que ahórrate el discurso, que de poco te va servir, y ahora fuera de mi vista.
-Como usted ordene 'mi capitán'-dijo con algo de burla, y salió de la habitación mirando a Ranma con odio.
-Por fin-dijo para sí, cerró la puerta con llave y después se arrodilló al lado de la cama y se puso a cambiarle el paño, luego, se sentó a un lado de la cama, incorporó delicadamente a Akane y la apoyó contra sí, tras esto cogió la medicina que Makoto había preparado y se la intentó hacer beber, pero para su desgracia ella no estaba por la labor de ponerle las cosas fáciles, pensó un momento y se le ocurrió taparle la nariz para que se lo tragara; al principio se resistió un poco pero después consiguió que lo bebiera todo sin problema alguno, lo que le causó una enorme sensación de triunfo.
Durante unas cuatro horas estuvo cambiando paños muy deprisa, pues estos se calentaban enseguida con las altas temperaturas que emanaban del cuerpo de Akane, pasadas estas, pudo ver que la medicina empezaba a hacerle efecto, pues ya no respiraba de forma entrecortada ni sudaba como antes, aún continuaba con fiebre, pero Ranma se esforzaba en que esta bajara y procuraba que Akane estuviera cómoda y sin molestias.
Estaba comenzando a clarear, aunque aún era muy temprano, Ranma se había pasado toda la noche despierto, velando que a Akane no le subiera la fiebre y haciendo lo posible por que se recuperase; aún tenía que hacerle algunas preguntas y averiguar qué era lo que le hacía tener aquella necesidad de estar con ella y conocerla a fondo. Pasaron unas horas más sin cambios notables, el seguía cambiando paños, pero de forma mucho menos frecuente y ella seguía durmiendo plácidamente, al parecer Makoto se había equivocado, ya lo había notado, pero esto se lo confirmaba, esta muchacha era realmente fuerte, se había recuperado rápidamente contra todo pronóstico.
-Aaarrrff, por fin puedo relajarme-se dijo-parece que me vas a dejar dormir un rato.
Iba a acostarme en el suelo sobre unas mantas que había colocado por la noche cuando Akane se movió, me levanté y me acerqué sigilosamente a ella me arrodillé a su lado y vi que ponía una mueca de disgusto, me apresuré a cambiarle el paño y la volví a recostar correctamente para que estuviera más cómoda, pero para mi desgracia seguía con esa mueca de disgusto, comprobé la fiebre y vi que ya le había bajado, por lo que le quité el paño, la arropé lo mejor que pude pues hacía fresco ya que era temprano, y ni aun así cambiaba la cara, me estaba poniendo nervioso pues me temía que tuviera otro tipo de enfermedad que no pudiera curarle.
-Oye-dijo Ranma-¿qué te pasa ahora?, ¿qué problema tienes?-le preguntó éste pensando que así conseguiría averiguar que le pasaba.
-Mmmhhfff-murmuró Akane con molestia-nnmmff.
Estará teniendo una pesadilla me dije, aún tenía que descansar pues no se había recuperado del todo; estaba pensando en volverme a tumbar y dormir un poco cuando sentí que se me paraba el corazón, ella estaba llorando, era una visión increíblemente hermosa y al mismo tiempo desgarradora, me parecía estar viendo a un ángel llorar.
Me acerqué un poco más a la cama, pensando que se había despertado, pero no era así, seguía completamente dormida, estaba llorando en sueños.
-…ma-dijo Akane.
-¿Qué?-preguntó Ranma, no se podía creer que estuviese hablando en sueños.
-Pa…d…re-dijo Akane todavía llorando-n…no, p...por favor-suplicó entre sollozos.
Ranma estaba estático, aquella muchacha estaba llorando por sus padres, bien podía ser que pensara que les estaba ocurriendo algo malo en este preciso instante por culpa de la pesadilla, o bien que les echara en falta, estando como estuvo en la noche era normal que ella necesitara a su familia cerca.
-Eh, tu familia no está aquí, así que deja de llorar que no van a venir-dijo Ranma mirando en dirección contraria, pues seguía sin poder verla llorar, y cada vez que lo hacía tenía la necesidad de abrazarla fuerte y calmar su dolor.
Iba a irme definitivamente porque por mucho que la hablara ella no cesaba su llanto y de llamar a sus padres, pero de repente su rostro cambió drásticamente; dejó de llorar, aunque aún quedaban restos de lágrimas en sus mejillas, y al instante apareció una bellísima sonrisa, más bella que la que mostró en el mercado donde la vi por primera vez, creo que se me quedó cara de idiota al verla, mentalmente agradecía a todos los dioses que no estuviera presente Keita, pues se estaría burlando de mí y eso no sería bueno.
-Sh…-dijo ella sonriendo.
-¿Sh…?-preguntó Ranma.
-¡Shinnosuke!-dijo con alegría y ensanchando su sonrisa si es que se podía ensanchar más de lo que ya estaba.
Esa palabra, más bien ese nombre hizo que el corazón me dejara de latir, que me dieran náuseas y unas horribles ganas de matar a aquel que tuviera dicho nombre; como se atrevía a pronunciar el nombre de otro hombre cuando estaba con él; como se atrevía a pronunciar ese odioso nombre cuando estaba en SU cama; bien era cierto que no eran nada, en todo caso secuestrador y secuestrada, pero…
¿Por qué rayos se sentía así?, ¿por qué mierda sentía celos de ese nombre?
-Shinnosuke…-repitió Akane sin ser consciente del aura asesina que desprendía el capitán del barco cada vez que la oía pronunciar esa palabra.
-Calla-ordenó Ranma desesperado.
-Mmmff…jajaja-rió Akane-Shinnosuke-y después se quedó tranquila, no volvió a decir nada, pero siguió durmiendo con una sonrisa en los labios.
Decidí salir a despejarme un poco, que me diera el aire en la cara, cerré la puerta con llave pues no quería que nadie (especialmente Keita) entrara en mi alcoba cuando yo no estaba presente, me dirigí a proa y me puse a hacer unas katas imaginando que mi adversario era el tal Shinnosuke, no tenía ni idea de cómo era pero no me importaba, mi mente se encargaba de crear al supuesto muchacho; durante una hora estuve peleándome y ganando al Shinnosuke que mi mente había creado para mí, desde luego me sentía muchísimo más relajado.
Debían ser las siete de la mañana ya que varios de mis hombres ya se encontraban en cubierta, algunos desayunando, otros limpiando algunos jugando a las cartas…
Estaba agotado y sin ganas de hacer nada a excepción de dormir durante horas, así que volví a mi camarote y me tumbé sobre las mantas del suelo y poco a poco el sueño me fue venciendo y me quedé dormido, pues una de mis cualidades era que podía dormir en cualquier parte.
Pov Akane
Me sentía bastante débil, no recordaba casi nada de lo que había pasado anoche, si es que no había dormido más tiempo, tenía el vago recuerdo de estar hablando con Keita y después creo que me desmallé.
Me empecé a desperezar y me di cuenta de que no me encontraba en los calabozos, estaba en una amplia habitación, tumbada en una cama algo mullida y bien arropada con dos mantas verdes, eché un rápido vistazo a la habitación y vi un gran ventanal en la parte trasera, una mesilla al lado izquierdo de la cama, según mi perspectiva, había un escritorio, con una lámpara de aceite sobre él, además de muchos papeles y lo que parecían mapas con coordenadas, tenía una enorme silla al lado, todo esto estaba muy cerca del gran ventanal, también pude ver una pequeña estantería con algunos libros y un pequeño armario abierto en el que había un montón de ropa desordenada.
Aún me sentía mal y cansada por lo que no me apetecía pensar, además me encontraba muy a gusto en aquel lugar estaba caliente y cómoda no como en aquel calabozo sucio y húmedo, decidí dormir un poco más ya que vi que aún era temprano y aprovecharme de la situación, ya pensaría más tarde que hacer.
Pov Ranma
Me desperté al oír movimiento a mi lado, así que miré de reojo fingiendo estar dormido, y la vi a ella, medio despierta, estaba sentada y observando la habitación, parecía recuperada, pero aún se le notaba que no estaba en las mejores condiciones, al instante caí en la cuenta de algo, ¿y si se ponía a gritar al verme?, pero eso no llegó a ocurrir porque al parecer estaba tan cansada que decidió volverse a dormir y no mirar al suelo, sentí alivio y a la vez decepción, espera ¿decepción?, pero que me pasaba, esta muchacha verdaderamente me estaba trastornado, debía preguntarle lo antes posible lo que me interesaba y también deshacerme de ella cuanto antes, porque si no estoy seguro de que acabaría enloqueciendo y no era lo que más me convenía, no cuando estaba cerca de alcanzar mi preciado objetivo.
Decidí seguir el ejemplo de ella y dormir un poco más, después me levantaría y decidiría por fin cómo hacer para que respondiera a mis preguntas sin oponer resistencia y que todo me resultara más fácil.
Horas después me levanté mucho más recuperado, después de haberme pasado la noche en vela me merecía esas horas de sueño; cogí mi silla y la puse al lado de la cama, me senté con un brazo apoyado en uno de los reposabrazos y con una pierna sobre el otro y me quedé mirándola, esperando a que despertara.
Pov Akane
Me dispuse a abrir los ojos pues me encontraba en perfectas condiciones, aún sentía algo de malestar, pero apenas lo notaba. Me incorporé y me dispuse a levantarme cuando una voz me frenó.
-¿Ya despertaste?-dijo Ranma burlón al ver la cara de Akane cuando le miró.
-Sí-fue el monosílabo que utilizó para responder a la pregunta del pirata.
No esperaba encontrarme a nadie, tenía la esperanza de poder coger algo de papel del escritorio, escribir mi carta de auxilio e intentar escapar del barco lo antes posible; esperaba también poder fastidiarles de alguna manera, pues me habían secuestrado y encima había estado a punto de morir por su culpa.
Pero aquel pirata, más concretamente el capitán por lo que tenía entendido, arruinó todas mis esperanzas de huida; pude apreciar que no vestía ropajes europeos como la última vez, sino que eran asiáticos, para ser más exactos chinos; llevaba una camisa roja con botones en la parte central de color dorado, los pantalones eran de color azul oscuro y que se cerraba al final de la pierna, más concretamente al tobillo y para finalizar su vestimenta como cazado llevaba unas zapatillas de color negro chinas (vamos la típica ropa que suele llevar, pero imaginarla más antigua ;9).
-¿Por qué estoy aquí?-preguntó Akane mirándolo desconfiada.
-Pues porque te pusiste enferma y aún te necesito con vida
-¿Solo por eso?, ¿y para que me necesita?-preguntó asombrada.
-No me trates de usted, no estas ante la nobleza-dijo Ranma con burla-respondiendo a tus preguntas, para la primera la respuesta es sí, para la segunda la respuesta es que necesito que me respondas a unas cuantas preguntas, además de que me puedes servir para otras cosas, pero no vayas a pensar cosas que no son.
-Eres un maldito, no voy a responder a ni una sola de tus preguntas, me has tenido bajo unas condiciones pésimas, y por culpa de ello casi muero, además que yo no te hice nada, fuiste tú el que me secuestró, ¿de veras crees que voy a contarte algo?-dijo completamente indignada y mirándolo desafiante.
-¿Cómo?-dijo asombrado, pues no acababa de creerse lo que esa muchacha le acababa de decir.
-Lo que has oído, no responderé ninguna de tus preguntas.
-Esa no es forma de tratar a la persona que ha estado velando por ti toda la noche y parte de la mañana-dijo Ranma colocándose bien y mirándola fijamente-además que aquí se hace lo que yo ordeno.
-Pues ya te puedes ir olvidando-dijo-además, yo no ayudo tampoco a irresponsables que meten a niños en un barco para piratear y poner en riesgo sus vidas…, espera, ¿has dicho que me has cuidado toda noche?
-Sí, y para tu información, no te conviene hablar de temas que no incumben.
-Pero, yo creí que Keita fue…, cuando perdí el conocimiento fue Keita el que iba a ayudarme-dijo sorprendida.
-Ya, el ayudó sí, pero fui yo el que se quedó a vigilarte, pues como verás estás en MI camarote y en MI cama-dijo con una amplia sonrisa.
-Ah, pues gracias, era lo menos que podías hacer-dijo con enojo, no le gustaba la idea de haber sido vigilada por esos ojos azul grisáceos como el océano que parecían atravesarla con la mirada.
-Qué era lo menos que podía hacer-dijo él repitiendo sus palabras-creo que la fiebre ha hecho que te vuelvas estúpida, ahora estas en mi barco y bajo mis órdenes, y para tu información no era lo menos que podía hacer, lo he hecho porque como he dicho antes, aún tengo que hacerte unas preguntas, que me responderás por las buenas o por las malas, luego puedes volverte a enfermar o lo que quieras, a mí me da igual-dijo con una sonrisa torcida-así que…¿qué es lo que decides?
-¡Te odio!-gritó enfadadísima, ese pirata la estaba tratando como basura y eso era algo que no podía tolerar.
-Suelen decírmelo-dijo el sonriendo de oreja a oreja-pero aún no has respondido a mi pregunta.
No daba crédito a lo que estaba escuchando, ese pirata me las iba a pagar, primero me secuestraba, casi moría por culpa de su idiotez, creía que por cuidarme durante la noche le iba a perdonar y encima me venía con exigencias diciendo que respondiera a todo lo que él me quisiera preguntar, pues lo llevaba claro, Akane Tendo no se dejaba vencer tan fácil mente.
Mi mente empezó a procesar toda clase de información que pudiera servirme en mi plan de huida y entonces lo vi claro, tenía que hacer lo que pensé cuando estaba en los calabozos y lo que le dije a los gemelos, un combate contra el capitán, si vencía tendría que dejarme libre o por lo menos no volver a encerrarme, además de que no tendría que responder a sus preguntas, y aunque me preguntase no respondería la verdad, tendría posibilidades de mandar mi carta se socorro y todo volvería a la normalidad en cuanto me rescataran, era perfecto, al menos en mi mente.
-Sigo esperando-dijo molesto.
-Quiero un combate-dijo mirando a la nada.
-¿Qué?-preguntó Ranma aún sin entender.
-Lo que has oído pirata, quiero que combatas contra mí-dijo esta vez mirándole a los ojos de forma retadora y dejando a Ranma con cara de no creer lo que oía.
Fin del capítulo 8
Bueno hasta aquí el capítulo, espero que os haya gustado, sé que le prometí a algunas personas que lo subiría ayer, el día treinta, y lo siento de veras, pero me llevaron a un montón de sitios y me alejaron de mi ordenador por lo que no pude subir nada.
Dejen comentarios (soy adicta a ellos ;3)
Nos leemos!
