Hola ya estoy de vuelta con un nuevo capítulo, sé que me he demorado un montón pero apenas he tenido tiempo y no me venía la inspiración (como ya habré dicho en alguna ocasión, las musas me odian) espero que os guste mucho y me dejéis muuuchos comentarios (a ser posible buenos :3). Bueno pues sin más dilación aquí os dejo el capítulo 9.
PD: la pelea entre Ranma y Akane será en el próximo episodio, en este quería mostrar un poco lo que está sucediendo con su familia y amigos en España.
Capítulo 9
Pov Akane
Lo había dicho, le había pedido al capitán del barco que tuviera un combate conmigo y ya no había vuelta atrás. Al parecer estaba bastante sorprendido de mi petición pues su cara de asombro lo delataba, esto a mi parecer era una buena señal.
-Bueno, que respondes, ¿aceptas?-dijo Akane cansada de esperar a que a Ranma le diera por reaccionar.
-No-sentenció este serio.
-¿Por qué no?-preguntó Akane intentando que no se le notara lo nerviosa que se encontraba, pues su respuesta negativa le cerraba muchas posibilidades ante un intento de escape-¿es que acaso eres un cobarde?
-Yo no soy ningún cobarde-replicó muy molesto, odiaba cuando lo llamaban aquello.
-¿Y entonces por qué no luchas conmigo?
-Por varias razones que no tengo porque explicarte-dijo recostándose en su asiento.
-Entonces debo suponer que la razón es que eres un cobarde y por ello tienes que darme esa ridícula excusa para que tu orgullo no se vea afectado, porque a mi parecer te da miedo perder contra una chica-dijo Akane para picarle poniendo pose de estar pensando seriamente en algo.
-¡¿QUÉ?! ¿Cómo se te ha podido ocurrir semejante tontería?, yo no le tengo miedo a nada y nunca, ¿me oyes?, nunca he perdido ningún combate-dijo muy enfadado-y para que te quede claro yo no peleo contra mujeres, y mucho menos contra niñas-esto último lo dijo para molestarla y para intentar sonsacarle su edad.
-¿Eres idiota?, ¿cuántos años tienes?-dijo visiblemente molesta.
-18 años mocosa-dijo orgulloso.
-¿Y tienes la cara de llamarme niña?, ¡pero si solo me llevas un año de ventaja!-dijo enfadándose aún más.
-Vaya lo lamento mucho-dijo Ranma burlándose de ella-es que no pareces para nada una mujer-aquella fue una de las mayores mentiras dichas por Ranma, pues a su parecer sí que la consideraba toda una mujer.
-¿Qué no parezco…? , bueno lo voy a dejar pasar-dijo intentando calmarse-ahora quiero que me escuches y que no me interrumpas.
-Jajajaja, ahora resulta que la que da las ordenes aquí eres tú jajaja que divertida eres-rió con ganas pues le parecía irreal que aquella muchacha le estuviera dando órdenes.
-Quiero hacer un trato-dijo Akane seria, pues necesitaba que aquel pirata, a su parecer idiota e insufrible (como lo eran todos), la tomara enserio.
-Oh que interesante… ¿y de qué se trata?-preguntó todavía medio riendo.
-Escúchame hasta el final y no me interrumpas…
-JAJAJAJAJA, todavía sigues con esas, me vas a matar de la risa jajajajaja.
-QUE TE CALLES Y ME ESCUCHES DE UNA MALDITA VEZ-gritó Akane ya sin poder contenerse por más tiempo-mira… quiero combatir contra ti a cambio de mi libertad.
-¿Cómo? ¿Tienes idea de lo que estás diciendo? ¿Te estás oyendo?-dijo sin poder creerse lo que estaba escuchando.
-Lo tengo muy claro-dijo seria-no pienso pasarme la vida encerrada porque a un desalmado, idiota y sin escrúpulos le parezca bien ir cogiendo rehenes por la vida e ir jugando con su salud y su vida como si fuera lo más divertido del mundo, así que si tengo alguna posibilidad de perderte de vista para siempre no dudes que la aprovecharé-dijo Akane mirándolo con rencor-te estoy ofreciendo algo, ambos sabemos artes marciales y por lo que he oído eres bastante bueno, ambos tendremos un combate y si yo gano me dejarás libre…
-Para el carro guapa-dijo divertido aunque por dentro se lo estuvieran llevando los demonios-creo que aún no te enteras de aquí mando YO.
-Lo entiendo perfectamente, y es un trato justo, un combate a cambio de mi libertad, ¿qué problema hay?
-Hay un pequeño y diminuto problema pero que es crucial y del que al parecer te has olvidado…
-Si es que eres el capitán del barco ya te he…
-No es eso, ¿qué gano yo con todo esto?-dijo molesto de la actitud de la chica.
-Pues… ¿qué quieres?, dinero, joyas, una isla…
-Si yo gano quiero que respondas a todas mis preguntas-dijo Ranma mirando hacia la ventana.
-Y si yo gano quiero mi libertad-dijo Akane contenta de haber conseguido lo que quería.
-No tan deprisa, no estás en condición de exigir nada-dijo-si tu ganas… no te volveré a encerrar en las celdas del barco, es decir, que te dejaré dormir en un camarote, pero te quedarás en este barco, pues en mi parte del trato hay que incluir que responderás a todas las preguntas que quiera hacerte durante todo el tiempo que estés bajo mi custodia ¿trato hecho?-dijo mirándola con una enorme sonrisa.
-Pero… yo no…-dijo frustrada al ver que la libertad se le volvía a escapar de las manos.
-¿Hay trato o no?, ten en cuenta que estoy siendo muy generoso al concederte la posibilidad de no volver a las celdas, deberías darme las gracias-dijo muy divertido al ver la cara de indignación de ella.
-Hay trato-dijo-pero quiero que sepas que te detesto, y que…
-…Soy un malnacido, una persona horrible, que debería estar muerto, etc etc, si sí ya me sé de memoria tus insultos, por cierto deberías usar alguno más fuerte estos son algo flojos-dijo sonriendo.
-Mmppfff-resopló ella molesta.
Estaba enfadadísima, aquel pirata se pensaba que yo era imbécil, había accedido a su propuesta, pues al menos me daba la opción de no volver a aquel horrible calabozo y de idear un plan de escape, además de que podría volver a dormir en condiciones.
Realmente me sacaba de quicio, se reía absolutamente de todo lo que yo decía, y me trataba como a un objeto en lugar de como a una persona, era indignante.
Estaba tan enfadada y concentrada en lanzarle toda clase de maldiciones que no me di cuenta de cuando se levantó de la silla para empezar a caminar en dirección a la puerta.
-¿A dónde vas?-preguntó asustada pues temía que la volvieran a encerrar.
-De momento a desayunar, que tengo hambre y después de la noche que me has dado me lo merezco-dijo sonriéndole de forma enigmática.
-Y… ¿qué pasa ahora conmigo?-preguntó aún temerosa de la respuesta-¿Cuándo será el combate?
-Pues dará lugar hoy por la tarde y respecto a ti pues… puedes venir conmigo a desayunar para tener fuerzas durante el combate o puedes dormir un rato más, pero no te acostumbres, este es mi cuarto y no me gusta mucho que haya extraños dentro.
-Me parece bien la hora fijada, yo… GROARG (rugido del estómago), v-voy contigo-dijo sumamente avergonzada, no entendía porque siempre le pasaba lo mismo frente a alguien con quien no le interesaba aparentar debilidad.
-Jajajajaja, veo muy claro cuál es tu opción-dijo estallando en varias carcajadas que hicieron que Akane se sonrojara furiosamente.
España; Gran Canaria
Pov Kuno
Habíamos llegado hacía dos días al puerto de Gran Canaria y todavía estaba intentado que repararan el barco, me estaba costando una fortuna y un tiempo valiosísimo, pero eso no era lo más importante, ¡había perdido a Akane!, ¿qué diría el señor Tendo?, ¿cómo reaccionarían sus hermanas?, ¿qué sería de mi compromiso con Nabiki?, ese maldito de Saotome me había arruinado, se había llevado gran parte de mis riquezas y a Akane, me podía ir despidiendo de todo, ya lo estaba visualizando, solo me quedaba esperar a que recibieran mi carta y me dieran una respuesta y pudieran hacer algo por Akane.
España; Málaga (en un taller del ejercito cerca del puerto)
Pov Shinnosuke
Estaba afilando mi espada, mientras mis compañeros reían y gastaban bromas, hablando de mujeres y de lo que les gustaría volver a sus casas. Yo pensaba en Akane y en lo que estaría haciendo. Ya habían pasado cuatro días desde la última vez que la vi, y estaba seguro que estaría desesperada por llegar y que se pasaría todo el tiempo dando vueltas por el barco en busca de algo que hacer o con lo que entretenerse, mis propios pensamientos me hicieron reír al visualizar a Akane frustrada y esto despertó curiosidad en mis compañeros.
-Hey Víctor, ¿de qué te ríes?, ¿es una mujer?, ¡desembucha!-lo interrogó Carlos, su mejor amigo, al que le fascinaba hablar de mujeres.
Carlos era alto y rebosaba energía por todas partes, su cabello era marrón oscuro y tenía los ojos de igual color (vamos el típico español XD); sus ropas se basaban en una camisa de mangas abombadas blanca y medio abierta por la parte del cuello, un pantalón marrón claro ajustado y unas botas de un marrón más oscuro; sus accesorios eran una espada y una daga atadas de un cinto en la cintura y una pequeña medalla de oro.
-Cállate-dijo Shinnosuke sabiendo el rumbo que iba tomar la conversación.
-No seas así-lo recriminó Fernando-cuéntanos de qué te ríes.
Fernando tenía el cabello castaño claro y los ojos de color verde bosque, al igual que Carlos es alto; su ropa es una camisa blanca similar a la de su amigo pero algo más ajustada y unos pantalones negros ajustados y unas botas de color marrón claro finalizan su vestimenta; sus accesorios son los mismos que los de Carlos (todo español que se preciara en esa época debía llevar su espada y una daga), salvo que el llevaba un crucifijo de madera colgado del cuello.
-No me digas que es de esa chica, la japonesa… ¿cómo se llamaba…? Ah sí, Akane-dijo Carlos en un tono picarón.
-Bueno… yo…-dijo Shinnosuke colorado al verse descubierto.
-¡Así que es ella!-gritó Carlos-y dinos…¿qué tan lejos has llegado con ella?, ya habéis hecho…-no pudo terminar la frase debido a la fuerte colleja que recibió por parte de Shinnosuke.
-No digas burradas o la próxima vez te daré una patada-amenazó.
-No te pongas así, háblanos de ella-dijo en tono conciliador-pero… ya han…-ya sí que no pudo continuar la frase debido a que Shinnosuke había cumplido su promesa de darle una patada-jo-joder tío como te pasas, es una mierda que sepas artes marciales ¿te enseñó ella?-dijo Carlos entre sonoros jadeos.
-Sí, su padre y ella me enseñaron cuando era pequeño-dijo orgulloso.
-Vale, cuenta más-dijo Fernando ahogándose de risa.
-Bueno pues… ella es increíble-dijo sentándose en un taburete-tiene la sonrisa más dulce y bonita del mundo, hace que creas que este se ha detenido, siempre está dispuesta a ayudar al que lo necesita, puede que sea un poco torpe, pero se esfuerza tanto…, es valiente y muy alegre-finalizó mirando al cielo con ojos soñadores.
-Woow, parece una chica estupenda-comentó Carlos-¿por qué nunca nos la has presentado?-dijo fingiendo enfado.
-Porque eres un salido y estás muy loco-dijo Fernando pasándole amistosamente un brazo por los hombros.
-No es cierto… bueno… puede que un poco-dijo pensativo-pero es que nos tienen confinados en este puerto y yo necesito acción, aventuras y mujeres por supuesto-dijo sonriendo maliciosamente, mientras a Shinnosuke y a Fernando les caía por la frente una gota de sudor al estilo anime.
-Y ¿qué vas a hacer?-dijo Fernando poniéndose serio después de haber alucinado con las ensoñaciones de su compañero Carlos.
-Ya lo tengo todo decidido, en cuanto vuelva de su viaje la voy a pedir que se case conmigo-dijo Shinnosuke muy serio y con los ojos llenos de pasió.
-¡Así se habla!-gritó Carlos-eso es lo que yo llamo tener clase, así, así con confianza y seguro de ti mismo, ¡oh que orgulloso estoy de ti!-dijo de forma dramática-Fernando, nuestro pequeño se nos está convirtiendo en todo un hombre-actuó Carlos fingiendo ser una madre orgullosa de su hijo; Fernando no salía de su asombro, mientras que Shinnosuke en su mente estaba debatiendo si reírse o ponerse colorado de la vergüenza.
-¡Hey vosotros!-gritó un mensajero-¿quién de vosotros es…?-no consiguió terminar lo que iba a decir pues el señor Tendo le había espachurrado contra el suelo mientras corría en dirección a Víctor.
-¡SHINNOSUKE! , ¡BUUUUUAAAA!-lloró Soun mientras de rodillas se aferraba a las piernas de este.
-¿Q-qué sucede?-preguntó el aludido alarmado al ver las lágrimas y la cara de preocupación de su maestro y padre de su amada.
-Se la han llevado-sollozó.
-Pero… ¿qué?, ¿qué se han llevado?-dijo poniéndose nervioso.
-Se han llevado a Akane, unos piratas se la han llevado, unos piratas tienen a mi Akane-dijo Soun con el corazón en un puño.
Se le paró el corazón, a Shinnosuke literalmente se le paró el corazón. Habían secuestrado a Akane, la persona que más le importaba en el mundo, la única persona que le importaba de verdad, y la tenían unos sucios y asquerosos piratas, sus puños se crisparon y su mirada se volvió oscura.
-¿Hace cuánto?-preguntó con voz dura.
-Snif, snif-sorbió Soun-s-según esta carta que nos ha llegado de parte de Kuno, hará como unos cuatro días, es decir, desde que partieron-consiguió articular el señor Tendo entre sollozos y gemidos-por favor tienes que ayudarme, te lo suplico, ve a buscar a mi pequeña, trae a mi bebe de vuelta sana y salva-rogó Soun mientras lloraba desconsoladamente.
-No hace falta que me lo pida, ya tenía pensado ir a buscarla, solo necesito que me diga el lugar donde buscarla.
-Oh, eres tan buen muchacho-agradeció Soun con lágrimas de emoción mientras le agarraba fuertemente las manos-pero por desgracia Kuno no ha especificado en la carta el paradero, tendré que enviarle nuevamente correspondencia para que me dé más detalles.
Carlos y Fernando miraban con preocupación la escena, hacía escasos minutos habían estado hablando de aquella muchacha y le habían visto la cara de felicidad que ponía al hablar de ella, por no hablar de que había asegurado que quería casarse con ella. Se miraron con preocupación y después se acercaron a su amigo.
-Tranquilo Víctor-dijo Fernando-nosotros te ayudaremos a encontrarla.
-Eso, vamos tenemos que preparar las cosas para el viaje-dijo Carlos dispuesto a irse, aunque le resultó imposible.
-¡Alto!-dijo el pobre mensajero levantándose del suelo y quitándose el polvo-tengo que entregarle este mensaje al señor Soun Tendo, de parte de Kuno Tatewaki.
-Soy yo-dijo Soun controlándose para no llorar de nuevo.
-Tenga usted-dijo el mensajero yéndose por donde había venido-que tenga un buen día-dijo antes de desaparecer.
-¿Qué dice la carta?-preguntó Carlos.
-Dice…oh, qué maravilla, dice donde les asaltaron y la ruta más probable que los piratas han podido escoger… al parecer el pirata que los atacó ya lo ha hecho en más de una ocasión-dijo Soun explicando lo que ponía en la carta.
-¿Dice algo más?-preguntó Fernando viendo que su amigo estaba aún en shock.
-Sí, pero no es nada relevante, se está disculpando y… ¡espera!-gritó-al parecer en cuanto le reparen el barco en un par de días, reclutará por las islas soldados y partirá en busca de Akane, según parece quiere enmendar su error-dijo Soun leyendo la carta-eso me parece bien cuanta más ayuda mejor, y este es el único modo de que le perdone lo que ha hecho-dijo Soun serio.
-No se lo perdonaré-siseó Víctor.
-¿Qué?-preguntó Soun que no le había oído.
-No se lo perdonaré-repitió más alto-por culpa de ese maldito bastardo Akane está en las manos de un sucio y asqueroso pirata, y tampoco perdonaré a ningún pirata que ose ponerle un dedo encima a Akane, si encuentro aunque solo sea un pequeño rasguño en ella, juro que lo mataré con mis propias manos-dijo furioso.
-¿Qué voy a hacer?-se dijo Soun-¿Cómo se lo diré a Kasumi y a Nabiki?, Kasumi se disgustará muchísimo, puede que coja una depresión, o incluso puede que no vuelva a sonreír, y Nabiki… no quiero imaginármelo, encolerizará con Kuno, con ella misma por no acompañarla, por dar la idea, puede que hasta rompa el compromiso, oh dios mío, se entristecerán tanto…-son no pudo más y cayó al suelo.
-¿Se encuentra bien?-preguntó alarmado Víctor.
-No hijo no-respondió mientras le ayudaban a sentarse en una silla-mi pequeña está en peligro y no puedo hacer nada más que llorar y lamentarme, además tengo que comunicarles la noticia a sus hermanas, pobrecitas mías, ¿cómo lo superarán?-dijo Soun muy cansado, parecía que la desgracia había vuelto a azotar a su familia.
-Partiré a ser posible ahora en busca de Akane, solo necesito que me entregue la carta para saber las coordenadas-dijo Shinnosuke tratando de calmarlo.
-Vamos, tenemos que pedirle al capitán que nos diga el barco que podemos tomar-dijo Carlos intentando apresurarse.
-Parad un momento-dijo Fernando-habéis olvidado algo importante-dijo-es necesario hablar primero con el rey y sus consejeros, es él el que tiene que dar su permiso para poder ejecutar el rescate.
A todos se les cayó el alma a los pies, hasta que pasados unos minutos de reflexionar Soun consiguió reaccionar.
-Yo puedo hablar con el rey-dijo confiado-le he sido leal durante muchos años y en más de una ocasión me ha dicho que podía pedirle algún favor por tantos años de buen servicio, creo que este es el momento idóneo.
-Eso es perfecto-dijeron Carlos y Fernando al mismo tiempo-vaya a hablar con el rey inmediatamente que nosotros vamos a preparar algunas cosas-dijeron-vamos Víctor-le gritaron para que les siguiera.
-Qué tenga suerte-se despidió este de su maestro.
-Gracias, y si ves a las amigas de Akane, por favor comunícales la noticia de mi parte, tú te llevas mejor con ellas, sin embargo, si ves a alguna de mis hijas, te suplico que no les menciones nada, esa parte me corresponde a mí.
-Como usted diga, adiós-dijo Víctor mientras corría en dirección a sus compañeros.
Estuvieron corriendo por las calles durante diez minutos en busca de los materiales necesarios para emprender la búsqueda de Akane cuando las amigas de estas al ver a Víctor con cara de querer morirse se acercaron a preguntar.
-¿Qué te sucede Víctor?, ¿Ocurre algo malo?-preguntó Sofía preocupada.
-Unos piratas se llevaron a Akane y voy a ir a buscarla-dijo serio.
Sofía y Elicia no pudieron reprimir que un grito escapara de sus labios, lo que llamó la atención de Fernando y de Carlos, que estaban pendientes de otra cosa.
-¿Quiénes son ellas?-preguntó Carlos curioso de ver a dos muchachas hermosas hablando con Víctor.
-Son amigas de Akane-respondió Shinnosuke.
-¿Se sabe algo más de ella?-preguntó Elicia desolada.
-No, solo que ha sido secuestrada el mismo día que partió-respondió Carlos queriendo llamar un poco su atención, pues le había cautivado el aspecto de aquella dulce muchacha.
Elicia era una chica de dulces cabellos dorados con algún mechón castaño claro, estos caían hasta su cintura en forma de graciosos bucles, sus ojos eran acaramelados y eran extremadamente expresivos, su nariz era pequeña y algo respingona y su boca, a los ojos de Carlos, extremadamente tentadora; llevaba un delicado y simple vestido de color verde oscuro (pero no demasiado) que resaltaba el color de sus cabellos, este se ajustaba a su cintura con un corsé de igual color y con espirales doradas esparcidas por distintas zonas, sus zapatos con algo de tacón eran de igual color y con un pequeño lazo en dorado en la parte superior; como complementos llevaba una bonita gargantilla de plata y una sombrilla en la mano.
-¿Quiénes son ellos?-preguntó Sofía-¿y cómo es que lo saben antes que nosotras?-preguntó algo molesta, pues aquella noticia la había alterado los nervios.
-Somos amigos de Víctor, estábamos con él cuando le han dado la noticia, además venimos a ayudar en la búsqueda y el rescate de Akane-dijo Fernando admirando interiormente la apariencia de Sofía.
Sofía a diferencia de Elicia tenía el cabello negro azabache y completamente liso, le llega un poco por encima de la cintura, sus ojos eran grises y desprendían energía y pasión, su boca era algo pequeña y de rojos labios; llevaba un vestido igual al de Elicia pero en rojo granate lo que hacía resaltar sus ojos y pelo, sus zapatos eran marrones y al igual que los de su amiga tenían algo de tacón; como complementos llevaba un pequeño abanico y un collar con un rubí de forma circular. Ambas amigas eran medianamente altas y tenían una bonita figura.
-En ese caso nosotras también deseamos ayudar-dijo Sofía determinada.
-Lo siento pero es peligroso, no podéis hacer nada-sentenció Shinnosuke.
-Me niego-dijo Elicia-somos sus amigas, estamos preocupadas y vamos a ayudarla lo quieras o no.
-Sí que tiene carácter la muchacha-dijo Carlos con una sonrisa-me gusta-sentenció haciendo que Elicia enrojeciera hasta la raíz del cabello, aquella sonrisa la había alterado.
-Elicia tiene razón-dijo Sofía-debe haber algo que podamos hacer, y vosotros no vais a impedírnoslo.
-Bueno…-dijo Shinnosuke algo intimidado por la mirada penetrante que le regalaba Sofía.
-Jajajaaja, deberías verte la cara Víctor-rió Fernando-volviendo al tema, creo que podríamos dejarlas ayudar, al fin y al cabo son sus amigas.
-Vaale-aceptó Shinnosuke de tener todo en su contra-nos ayudareis a preparar nuestro viaje y si podéis intentad pedirle a vuestros padres que apoyen este rescate, es de vital importancia que el rey de su consentimiento lo antes posible.
-Pero no ha dicho el señor Tendo que el rey le debía…-dijo Carlos, pero fue interrumpido por Shinnosuke.
-Sí, pero no podemos estar seguros, los reyes siempre hacen lo que les place y esto es una especie de refuerzo, si ve que hay mucha gente interesada lo más probable es que acepte, estoy seguro que no le apetece perder seguidores.
-Buena idea-dijo Fernando-bueno… y ¿qué hacemos ahora?
-Vosotros iréis con las chicas a sus casas para pedir la ayuda y luego continuareis con la búsqueda de las cosas necesarias para el viaje (menudo favor que les ha hecho ;33), yo voy a ir a avisar a mi tío de todo y luego me reuniré con vosotros y el señor Tendo para ver al rey.
-Nos vemos-gritaron todos mientras veían con Víctor se alejaba corriendo.
Fin del capítulo 9
Lo terminé al fin, me ha costado un montón, pero finalmente lo he conseguido, volveré a repetir que espero que os haya gustado y lo hayáis disfrutado. Espero vuestros comentarios con impaciencia.
Nos vemos en el próximo capítulo.
Chao.
