¡Hola a todos y feliz añoooooo! Como podéis comprobar no estoy muerta, sé que ha pasado mucho tiempo desde que actualicé pero aquí os traigo el capítulo 10, espero que lo disfrutéis mucho y que caiga algún que otro comentario.
Capítulo 10
Pov Akane
Accedí a la petición de aquel pirata, ese Ranma, ya que estaba hambrienta y necesitaba reponer fuerzas para el combate que iba a tener lugar por la tarde. El acuerdo al que habíamos llegado no me acababa de gustar, pues si ganaba aun así tendría que permanecer en su barco y para mi desgracia tendría que contestar a sus dichosas preguntas, siempre me quedaba la opción de mentir, pero… la verdad es que nunca había sido buena en ese campo, además no creía poder mentir frente a esos dos zafiros que oscilaban entre gris y azul y que a veces tomaban el color del mar que tanto amaba; durante nuestra conversación me había costado horrores concentrarme mientras me lanzaba esas miradas divertidas, cierto era que me molestaba de sobremanera que se burlara de mí tan descaradamente, pero esos ojos invitaban a perderse en ellos y… ¡arrgh! ¡¿Qué rayos me estaba pasando?! ¿Cómo demonios podía estar teniendo esta clase de pensamientos? No, me niego, debía actuar como siempre, fría, tenía que recordar que eran piratas, que me habían secuestrado, encerrado y que había estado a punto de morir por su culpa, es cierto que Keita, Tatsuya y Tetsuya habían sido muy amables y buenos conmigo y que Ranma al final había estado cuidándome durante toda la noche anterior, pero lo había hecho en su propio beneficio y tenía que creer… quería creer aunque mi subconsciente me gritase que no, que ellos también lo habían hecho en beneficio propio.
Una pequeña lágrima escapó de mis ojos pero la sequé enseguida, no quería mostrarme débil ante nadie nunca más pese a ya haberlo hecho frente a quien menos debía pero eso era algo que no iba a volver a permitir.
Ranma estaba esperando fuera en la puerta ya que había conseguido a base de otra discusión que me dejara arreglarme un poco, él había argumentado que no hacía falta, que ya me había visto así al igual que otros, pero aunque me encontrase entre piratas carentes de sentido del decoro, honor, buen gusto y educación, yo no quería parecer una pordiosera, quería arreglarme algo para salir con la poca dignidad que me quedaba dado que mis ropas no estaban en las mejores condiciones ; las faldas sucias y rotas por distintas partes, el corsé con diversos cortes, la chaquetilla deshilachada y sudada, los zapatos… ¡no tenía ni los zapatos! Y estaba segura que mi rostro debía ser un poema, pálido, ojeroso, con el cabello revuelto…. No quería ni pensar en ello.
Salí de la cama y encontré que Ranma había dejado tirados en el suelo mis zapatos, lo agradecí internamente porque el suelo estaba muy frío y resbaladizo; me acomodé las faldas lo mejor que pude, intenté que la parte superior no pareciera tan sucia y escasa debido a los trozos que se habían desprendido y me acerqué al ventanal para verme reflejada y así poder arreglar mi cabello como es debido.
Ahogué un grito, la imagen que me devolvía el cristal parecía la de una muerta, había acertado en mis suposiciones, tenía unas ojeras que me llegaban hasta el suelo, estaba muy pálida y mi cabello… mejor ni lo mencionaba.
Procuré colocarlo y peinarlo con mis dedos lo mejor que me permitían e intentar parecer fuerte y segura, en lugar de débil y enfermiza que era como estaba; cuando conseguí (a medias) la imagen deseada me dirigí hacía la puerta para acompañar a Ranma hasta "el comedor", pero casi me caigo de la impresión al verle medio apoyado en la pared mirándome.
Me recompuse rápidamente, fruncí el ceño y cuando estaba a punto de gritarle unas cuantas normas de educación me cortó hablando él.
-Tardabas mucho, así que he entrado a ver qué es lo que te estaba retrasando tanto-dijo Ranma con tono cansado, pues no tenía ánimo y ganas de iniciar una nueva discusión, había descubierto que discutir con ella era agotador.
-No me he retrasado-dijo Akane a modo de reproche-no entiendo porque lo dices, apenas me he retrasado unos minutos.
-¿A no?-dijo sugerente-y entonces… ¿por qué he contado media hora exacta?-preguntó sonriendo de medio lado y alzando las cejas de forma divertida.
-Porque…groargh-le gruñeron las tripas sonoramente y se sonrojó, casi podía hacer competencia con la ropa de Ranma-de-déjalo-dijo abochornada pues era la segunda vez en el día que le pasaba frente a él.
-JAJAJAJAJAJAJAJA-se carcajeó Ranma fuerte, descontrolada y desconsideradamente, y aumentó aún más al verla teñida de rojo-bu-bueno m-mejor vamos a comer algo-consiguió articular entre risas.
Lo seguí de cerca bastante pegada a él y completamente roja, primero porque no quería que me viera con burla y volviera a reírse, y segundo porque no soportaba la idea de que otro pirata del barco me tocase o intentara algo conmigo; había escuchado muchas historias a cerca de piratas en las que abusaban, torturaban y asesinaban despiadadamente después de usar a las jóvenes que capturaban, aunque estaba claro que yo no me iba a dejar, si estaba cerca de su capitán esperaba que se controlasen, entendía que eran hombres y que bueno… tenía sus 'necesidades' y que tanto tiempo en el mar sin ver mujeres pues… eso, pero no les excusaba de nada.
No caminamos mucho hasta llegar 'al comedor' ya que nos encontrábamos en un barco y obviamente no había mucho que andar, pero sin duda se me hizo en camino más largo de toda mi vida, sentía la penetrante mirada de todos y cada uno de los piratas que nos cruzábamos y para ser sincera me estaba poniendo extremadamente nerviosa, no estaba en caliente como cuando nos enfrentamos a ellos en el barco de Kuno,(del que por cierto me encantaría tener noticias) no es que hubiese perdido el valor, pero me sentía desnuda ante ellos (literalmente) y no tenía arma alguna con la cual poder defenderme si llegaba el caso, en cualquier otra ocasión podría haberme sentido segura por tener conocimientos de artes marciales, pero en mi actual condición y con estas pesadas faldas…
Hubo momentos en los que me sorprendí ya que muchos de los que se me quedaban viendo y mostraban en sus facciones pensamientos a mi parecer poco santos hacía mi persona al instante salían corriendo en otra dirección, sinceramente no entendía el porqué, aunque me alegraba inmensamente.
Cuando finalmente llegamos sentí un gran alivio ya que divisé a Keita hablando con los gemelos, aunque me duró poco debido a que la 'sala' se hallaba llena de más piratas y porque quise recordar lo que había pensado en el camarote, que ellos también quería aprovecharse de mí y en realidad no sentían ni un mínimo de aprecio por mí, aunque este pensamiento me duró poco porque en el mismo instante en el que los pequeños se percataron de mi presencia corrieron velozmente hacía a mí y me abrazaron fuertemente.
Llegaron a mí con tanta fuerza que caímos todos al suelo, en otra ocasión en la que yo me hubiese encontrado en plenas facultades no habríamos caído pero bueno… ellos seguían aferrados fuertemente a mí y no dejaban de llorar sobre mi pecho. Estaba asustada por tres razones: que los pobres se hubieran hecho algún daño con la caída, que el resto de los piratas tomara algún tipo de represalia contra ellos o que al ver tal acción de su parte pensaran que podían tocarme del mismo modo y por último que con sus lágrimas consiguieran hacer más transparente mi ropa y eso diera lugar a diversos actos nada agradables por parte de los piratas en los cuales no tenía ganas de pensar.
-BUUUUAAAA, buuaaaaa-lloraba Tetsuya desconsoladamente-creíamos q-que te i-ibas a mo-morir-conseguía articular entre sonoros sollozos mientras la miraba y la abrazaba fuertemente.
-Es ci-cierto-afirmo Tatsuya llorando igual que su hermano-n-no te mu-mueras, snif, qu-quédate con no-nosotros para si-siempre-suplicó éste con la cara enterrada en el hueco del hombro de Akane mientras que se aferraba a ella con fuerza para que no se fuera al igual que hacía su hermano.
-Tran-tranquilos-dijo Akane completamente enternecida, y olvidó inmediatamente sus anteriores pensamientos a cerca de actuar fría con ellos porque la querían usar, aquella acción había calado hondo en ella y lo único en lo que podía pensar era en la forma de calmar a aquellos 'angelitos' que le demostraban el afecto que tanto necesitaba en aquellos momentos-no voy a morirme-respondió lo más dulce posible y sonriendo solo como ella sabía-y de momento me quedaré con vosotros así que no tenéis de que preocuparos.
-¿De verdad?-preguntaron a la vez.
-De verdad-respondió ella sin dejar de sonreír, cosa que consiguió que los niños también sonrieran, dejaran de llorar y la abrazaran más fuerte.
Pov General
Todos y cada uno de los piratas tenían la mandíbula en el suelo y los ojos abiertos como platos, no entendían como era posible que los mocosos se hubieran encariñado tanto con la prisionera y ella con ellos, pero eso no era lo más extraño, lo que más les había dejado alucinando fue la gran rapidez con la que su capitán cambiaba su expresión; primero entró al lugar con cara de tener ganas de matar a alguien (sin duda alguien había hecho algo para tenerlo en ese estado ;3)después cuando los niños se abalanzaron y tiraron a la chica, su expresión seguía delatando enfado pero lo más notorio fue la enorme preocupación que mostró; al instante siguiente tras que la muchacha los hubiese calmado después de haber oído las palabras dichas por los niños pasó a mostrar ¿Ternura? ¿Alegría? Esa sin duda alguna fue lo que más les sorprendió; y finalmente cuando los pequeños la abrazaron más fuerte y apoyaron la cabeza en su pecho su rostro volvió a mostrar ganas de querer matar a alguien, en este caso a los enanos tras aquel 'atrevimiento'.
Pov Ranma
Akane estaba tardando mucho, habíamos vuelto a tener una discusión porque se quería 'adecentar', yo aún no me lo creía, ¡pero si era imposible tal y como estaba!, además que yo tenía unas enormes ganas de desayunar y quería llegar lo antes posible sabiendo que si no mis hombres se lo comerían absolutamente todo.
Esperé 'pacientemente' fuera en la puerta, creía que le llevaría uno o dos minutos, pero empecé a contar y pasaron cinco… diez… quince… (Ya me estaba empezando a molestar) veinte… (Estaba enfadado) veinticinco… (Estaba echando humo por las orejas) y treinta, no lo soporté más y entré, se encontraba frente a la ventana arreglando un poco su cabello y poniendo caras bastante extrañas, me quedé quieto recostado en la puerta viéndola, era bastante divertido así que empecé a sonreír, al poco se dio la vuelta y casi se cae al suelo de la impresión que le causó verme dentro de la habitación, tuve que contener una carcajada que amenazaba salir de mis labios y viendo que cuando se recompuso mientras ponía cara de enfado se preparaba para soltarme una parrafada de chorradas no me quedó más remedio que cortarla pues no quería tardar más y sus discusiones eran agotadoras, casi más que una pelea.
Conseguí sorprenderla y estaba por contestarme pero de repente le empezaron a sonar las tripas, ahí ya sí que no pude contenerlo más y me empecé a reírme como hacía tiempo que no reía, además ese rojo que adornaba su cara era graciosísimo, (y le resultaba adorable, aunque nunca lo reconocería) conseguí parar y salimos para por fin comer algo ya que al parecer ambos teníamos mucha hambre.
La vi caminar muy cerca de mí, lo reconozco, me alegré bastante, sinceramente esperaba que decidiese caminar lo más alejada de mi posible, pero al final no fue así, además lo agradecí en gran medida pues se la veía algo asustada y todos los hombres con los que nos cruzábamos la estaban desnudando con la mirada, me estaba cabreando de verdad, ¡¿qué derecho creían tener para posar sus ojos en ella?! Por suerte la mirada que les lanzaba a todos y cada uno de ellos les hacía ponerse a hacer otras cosas y huir, gracias al cielo ella no notó nada, simplemente se sorprendía cada vez que les veía huir.
Cuando llegamos al comedor me mosqueé el doble ya que el imbécil de Keita se encontraba allí y en cuanto la viera se acercaría, yo internamente rezaba porque la charla que le solté la noche anterior le hubiese quedado clara. Con lo que no conté fue con los niños, esos mocosos se lanzaron sin ninguna piedad sobre ella, parecían no recordar que estaba débil y debido a la fuerza empleada la tiraron al suelo, no pude evitar preocuparme y casi por impulso estuve a punto de alzarla en mis brazos para que nada más le pasara, un momento… ¡¿pero qué clase de ideas se me estaban metiendo en la cabeza?! ¿Cómo era posible que YO pensara estas cosas? ¿Durante el combate me pasaría lo mismo? ¿Qué me estaba haciendo esta chiquilla?
Finalmente pude contener aquellos extraños impulsos y por un momento los niños y ella consiguieron enternecerme, ella los tranquilizaba acariciándoles dulcemente la cabeza y sonriéndoles con aquella misma sonrisa que mostró en el pueblo y cuando hablaba en sueños de ese malnacido de Shinnosuke, aquella sonrisa que desarmaría a cualquiera, que a mí me desarmaba, pero todo eso pasó y volví a enfadarme cuando los vi abrazarse más fuerte a ella mientras que apoyaban la cabeza en su pecho, es cierto que eran unos críos, pero ya no lo eran tanto.
Cuando se separaron, sin pensarlo mucho la levanté del suelo sin ningún esfuerzo dejándoles a todos boquiabiertos, me senté en una silla y la obligué a sentarse a mi lado, en cierto modo pareció agradecerlo.
-Akane que alegría que estés bien, me alegro que te hayas recuperado-dijo Keita acercándose y sonriendo de oreja a oreja.
-Oh, gracias por preocuparte, estoy mucho mejor, fue una suerte que el capitán estuviera visitando los calabozos, me encontrase y se ofreciera a cuidarme durante la noche-dijo Akane midiendo sus palabras puesto que estaba rodeada de piratas y estaba algo molesta con Keita, ya que pensaba que él no se había preocupado.
-Pero que dices Akane, si fuimos los niños y yo quienes te cuidamos hasta que me topé con Ranma y luego…-no consiguió terminar ya que un misterioso plato le había golpeado fuertemente en la cabeza.
-Keita queremos comer así que deja de hablar y ponte a cocinar-dijo Ranma increíblemente molesto.
-Oye Ranma ¿por qué estás tan molesto?-preguntó Keita sonriendo, pues estaba seguro que Akane se pondría de su parte y quería molestarle.
-No te interesa-siseó-y ahora pedazo de imbécil tráenos la comida, que para eso estas aquí-dijo agarrándolo de la ropa muy cerca para que quedara claro que si no obedecía terminaría muy mal.
-¡Oye tú!-intervino Akane pues después de lo escuchado no iba a permitir que le pasara algo malo a uno de sus apoyos en el barco y al que ahora consideraba su amigo-se lo puedes pedir de mejores formas, encima que te lo va a preparar, además está hablando conmigo e interesándose por mi estado, al parecer no me has contado toda la verdad…-dijo muy molesta y mirándolo con una ceja alzada (los hombres allí presentes seguían flipando en colores).
-¿Y desde cuando tengo que decirte todo?-dijo Ranma enfadadísimo al ver que Keita la tenía de su parte.
-Oh pues no lo sé…mmhh… tal vez… ¡PORQUE TE LAS DAS DE BUENO DICIENDO "YO TE ESTUVE CUIDANDO, AGRADECEMELO" CUANDO EN REALIDAD LO HICIERON KEITA, TATSUYA Y TETSUYA! ¡No eres más que un maldito, asqueroso, embustero…!-gritó Akane mientras le salía una aura de batalla muy muy tenebrosa y que tenía asustados a los piratas, pues la hacía parecer el mismísimo Satanás.
-Soy un pirata-dijo Ranma cortando el largo repertorio de insultos hacia su persona-y sí, tendrías que agradecérmelo porque sí que te estuve cuidando durante toda la noche.
-Pero eso fue porque no nos dejaste…-empezó Keita que no pudo terminar ya que Yuuta que se encontraba cerca le tapó la boca viendo que su capitán lo haría trizas si decía algo metiéndose en la discusión.
-¡ENCIMA LES IMPEDISTE QUE SIGUIERAN CONMIGO PEDAZO DE BRUTO! ¡Seguro que les echaste de malas formas y amenazándoles!-volvió a gritar Akane habiendo entendido lo que Keita quería decir, Ranma la estaba enfadando muchísimo y estaba deseando que comenzara en combate para poder darle una paliza.
-Que te calles de una vez, no sabes nada así que no hables, y deja de gritar de una buena vez que ya me empieza a doler la cabeza-dijo Ranma perdiendo el control, desde que ella había llegado todo había sido complicado para él.
-No me pienso callar, quiero que entiendas las cosas, que no puedes ir haciendo lo que te da la gana con la gente y…
-En realidad sí que puedo y lo hago siempre que quiero, ¿quieres saber el por qué? ¡Porque soy un P-I-R-A-T-A-dijo marcando cada una de las palabras-y este es mi barco, todo lo que hay en él me pertenece, las personas que se alistaron para formar parte de mi tripulación están ahora bajo mis órdenes y hacen lo que a mí me sale de las narices por no decir otra cosa y traumatizar tu pobre e inocente cabeza-dijo enfadado y a la vez burlón mientras le dedicaba una siniestra sonrisa.
-Bueeeeno, ¿por qué no dejamos la pelea mejor para la tarde que es cuando toca y ahora desayunamos tranquilos y nos vamos presentando?-sugirió Keita intentando calmar un poco los humos-además, he preparado un delicioso plato para vosotros, comer os vendrá bien.
-Eso, mejor dejémoslo para la tarde-dijo Ranma sonriendo-no queremos que te rompas una uña antes del combate y te pongas a llorar-se burló.
-Estoy de acuerdo con Keita, comeremos y lo dejaremos para la tarde, pero no te confíes, soy buena ya he luchado contra vosotros y creo recordar ya haber 'derrotado a uno'-dijo Akane enfadadísima recordándoles a todos que ya había matado a uno de ellos y no tenía miedo de volver a enfrentarles-y también recuerdo haber luchado de igual a igual con otro-dijo esta vez mirando a Yuuta que la miraba asombrado.
Pov General
Ranma comía mientras Akane hablaba, pensaba que la había dejado en mal lugar, pero a medida que avanzaba la conversación la comida le parecía que tenía peor sabor, uno muy amargo y doloroso, le costaba tragar y reconocerla, sabía que tenía carácter, se lo había demostrado pero también la había visto asustada cuando salieron del camarote, ahora le recordaba más a la lucha en el barco.
Cuando mencionó a Kazuya… cuando le volvió a recordar que había sido ella la que le había matado… se levantó bruscamente y se marchó.
-Nos vemos en el combate-le dijo con una mirada fría como el hielo y voz tenebrosa.
Pov Akane
Me había pasado, le recordé algo que probablemente dolía mucho, no había medido mis palabras ya que estaba dolida, enfadada, cansada, agotada… no podía ni enumerar bien lo que me pasaba, él había herido mi orgullo de una forma horrible, delante de muchos de sus hombre, había menospreciado todas y cada una de mis habilidades, se había reído de ellas y me había tachado de débil y eso no lo iba a permitir, así que no se me ocurrió otra cosa más que recordarle lo sucedido en la batalla… si a mí me hubiese pasado lo mismo con Shinnosuke también querría venganza y actuaría como él.
-Me he pasado… lo siento-dijo Akane muy calmada, con la mirada baja y con pequeñas lágrimas que intentaban salir de sus ojos pero que consiguió reprimir.
-Vamos vamos, no pasa nada Akane-dijo Keita poniendo un brazo en su hombro y consiguiendo que levantara la mirada-todos estamos tristes por su pérdida pero también lo esperábamos, somos piratas y en las batallas uno tiene que estar preparado para todo, no podemos culparte por haberte defendido contra nuestra invasión y por ello haber matado a uno de los nuestros, no es el único al que hemos perdido, más compañeros nos han dejado en numerosas batallas-dijo intentando animarla pero con algo de melancolía en la voz pues a él también le dolía su perdida.
-Pero… no tenía derecho a mofarme de ello, no está bien no es correcto, si a mí me hubiese pasado lo mismo no me gustaría que se sintieran orgullosos de ello y me lo restregasen por la cara-dijo muy apenada.
-¿Te arrepientes?-preguntó Keita con una sonrisa.
-Sí, cuando comience el combate le pediré disculpas-dijo ella, también sabía que no debía mostrar debilidad y que probablemente no lo merecían pero también se quiso disculpar con ellos-también os quiero pedir disculpas a todos vosotros-dijo sorprendiéndolos-por haberme mofado de la muerte de un ser humano y que además era compañero vuestro, de verdad que lo siento mucho, pero es que cuando me enfadan así…
-Tranquiiiila no te preocupes Akane todos te perdonamos ¿verdad muchachos?-dijo Keita a lo que todos los presentes asintieron, no la conocían pero se había disculpado cuando no debía, la habían hecho daño y parecía haberlos en parte perdonado y eso nunca antes les había pasado, se veía que era buena persona.
-Te perdonamos y creo hablar en nombre de todos cuando digo que nos has empezado a caer bien, nunca nadie antes se habían atrevido a desafiar al capitán a un duelo y encima ponerle los pies en su sitio, y puede que seamos brutos, sanguinarios etc, pero prometemos no hacerte daño-dijo Yuuta acercándose a ella-por cierto eres muy buena con la espada, buenos golpes-agregó a modo de felicitación para sacarla una sonrisa.
-Gracias-dijo Akane cohibida, se había equivocado un poco al juzgarles, al final habían resultado ser 'buenas personas'.
-Bueno, pues entonces creo que ya podemos iniciar las presentaciones, bien… empezaremos por la derecha-dijo Keita.
-Bien yo soy Yuuta, un placer, tengo veinte años y mi especialidad es la esgrima, soy diestro en cualquier tipo de lucha de ese estilo y ayudo a Keita en la cocina que soy bastante bueno-dijo éste.
Era moreno, de pelo liso no muy largo pero recogido con una cinta de color rojo y con algunas espirales blancas dibujadas en ella, era bastante alto y tenía unos bonitos y brillantes ojos azules.
-Yo soy Kenta y soy el hermano pequeño de Yuuta, tengo diecinueve años y estoy a cargo del timón, se me dan bien los mapas por lo que también estoy a cargo de las rutas que tomamos para tardar menos en llegar a nuestro destino-dijo haciendo una reverencia.
Él a diferencia de su hermano tenía el cabello castaño claro y corto, no era tan alto y tenía unos bonitos ojos de color jade.
-Yo soy Kotarou y él es mi hermano Ryouta, yo tengo veintinueve años y el treinta y nuestra especialidad son las armas, de cualquier tipo-mencionó Kotarou.
Era alto, con el pelo castaño medianamente largo y con los ojos de igual color.
-Pero yo soy mucho mejor que él, que en el fondo es un blandengue-dijo Ryouta riendo y molestando a su hermano-ah y ambos estamos casados-dijo mientras se carcajeaba del cabreo de su hermano menor.
En cambio él tenía el pelo de color moreno oscuro casi negro y algo más largo, y sus ojos eran de color negro como la tinta, las similitudes entre ambos eran su gran altura, y el que ambos tuvieran algo de barba.
-Yo me llamo Ren, soy chino y tengo dieciséis años, mis especialidades son la buena puntería que tengo con las pistolas y mi habilidad manejando lanzas-se presentó serio.
Era de estatura más bien normal y tenía el pelo azul similar al de Akane pero más oscuro en forma de punta y corto y sus ojos eran marrón café.
-Yo soy Jun, tengo diecisiete años, y al igual que Yuuta se me dan bien las espadas y luchar con ellas, así que si necesitas ayuda aquí me tienes guapa-dijo sonriéndola seductoramente.
Era un poco más alto que Akane, su pelo era de color morado y le llagaba por debajo de las orejas y tenía los ojos de un bonito color amarillo.
-Yo soy Eita, tengo diecisiete años y mi especialidad son las armas ocultas preciosa-dijo besándola la mano.
Era de la misma estatura que Jun, tenía el pelo rosa (podéis imaginar el rosa que más os guste os lo doy a elegir :33)y lo llevaba recogido con una cinta blanca, le llegaba un poco más abajo de los hombros y sus ojos eran de color verde azulado.
-Yo soy Sora, tengo diecisiete años y mi especialidad son las pistolas y se me conoce por mi buena puntería-dijo de forma presuntuosa y también besándola la mano.
Era rubio, su color oscilaba entre al amarillo dorado y el castaño claro, lo llevaba despeinado lo que le daba un aspecto rebelde (pero muy atractivo), era un poco más alto que Akane al igual que sus otros dos amigos y sus ojos son verdes.
(Estos tres se las daban de conquistadores y casanovas, yo sinceramente también querría ser conquistada por ellos jaja)
-Yo soy Makoto, tengo veintinueve años y soy el médico del barco, me alegra ver que la medicina hizo el efecto esperado y te hayas recuperado favorablemente, ¡ah!, y también me caracterizo por mi fuerza bruta.
Su pelo era de color negro azabache y lo llevaba bastante largo por lo que lo tenía recogido en una coleta, era bastante alto y robusto y sus ojos eran de color almendra.
-Bien, pues ya están hechas todas las presentaciones por ahora, durante la cena se presentará el resto, y bueno… ahora te tica a ti-dijo Keita sentándose sin borrar la sonrisa.
-Y-yo-dijo Akane nerviosa, le habían caído bien todos, algunos la habían sorprendido con sus insinuaciones y acciones, pero les había respondido de forma agradable puesto que le parecían bastante majos todos pero… presentarse, aún no estaba segura del todo si le convenía confiar en ellos.
-Claro, todos nos hemos presentado, ahora te toca a ti-dijo Eita contento.
-Va-vale, haber… Mi nombre es Akane (ninguno dio su apellido, y ella tampoco lo daría (ella con más razón aún)), tengo diecisiete años y se me da bien la esgrima y las artes marciales de estilo libre-dijo más confiada.
-WWOOOOOAAAUUUU-corearon todos.
-Vaya, tienes las mismas habilidades que Ranma que curioso-dijo Ryouta pensando en lo que habló con Ranma acerca de que ella era una chica interesante.
-Interesante-susurró Akane inaudiblemente por lo que nadie la escuchó.
-Basta de charla y a comer, tú más que nadie Akane tienes que reponer fuerzas que hoy es tu combate y de él depende lo que ocurra contigo de ahora en adelante-dijo Keita mientras le servía más comida en el plato.
-SÍ-gritó ésta sonriendo igual y dejando a todos K.O. por ver algo tan bello (su sonrisa, por si alguien no lo pilla).
Después de desayunar, que al final se convirtió en la comida pues entre las discusiones y todas las presentaciones pasaron varias horas y tocó comer, me fijé en que todos llevaban más o menos la misma ropa, igual a la de Keita y los gemelos pero en distintos colores.
Cada vez estaba más nerviosa por mi combate, me sentía mucho mejor y con fuerzas pero… mi ropa era el problema, ¿qué se suponía que haría? No podía luchar con estas pintas, cada vez estaba más desganada y pensar que Ranma seguía enfadado me tenía preocupada, solo desperté de mi ensoñación cuando Yuuta comenzó a hablarme.
-Oye Akane no quiero ser indiscreto contigo y que te lo tomes a mal, ya sé que tú eres una señorita de alta cuna pero… no creo que la ropa que llevas sea la más adecuada para el combate-dijo examinándola de arriba abajo, pero sin mala intención.
-No soy de alta cuna y no me molesta lo que dices-le tranquilizó-además tengo la misma opinión que tú, no creo que esto sea lo mejor para un combate pero no tengo otra cosa-le confesó resignada.
-Oh, entonces creo que tengo la solución-comentó mientras la hacía seguirle hasta una habitación del barco-verás, resulta que tenemos unas amigas bastante fuertes, una de ellas tiene tu edad y le íbamos a llevar un traje de lucha aunque creo que te vendrá ahora mejor a ti-le contó mientras rebuscaba entre cajas-¡por fin! Toma es este, espero que sea de tu gusto y te esté bien.
-Es perfecto muchísimas gracias y… esto… ¿Dónde…. dónde podría asearme un poco y… cambiarme?-preguntó sonrojada.
-Pues… tendría que preguntarle a Ranma-dijo pensativo.
-Mierda-susurró, pero Yuuta consiguió escucharla y sonrió.
-Espera… ya sé donde puedes, ven-dijo cogiéndola de la mano sin saber que cierto capitán suyo les había estado y estaba observando todo el rato-en esta-respondió; era pequeña, no tenía una cama muy grande y había un pequeño escritorio con una silla, también tenía un baúl y un pequeño ventanal, Akane también pudo observar que había un biombo en el cual poder cambiarse-¿qué te parece?
-Es perfecta gracias-respondió observándola detenidamente.
-Me alegro, iré por una tina para que puedas asearte-dijo mientras salía corriendo en busca de lo prometido.
Caí pesadamente sobre la cama e intenté relajarme, por fin conseguiría asearme y así luchar en condiciones.
Mientras Yuuta traía la tina con agua me puse a pensar en distintas tácticas para así poder vencer a Ranma; era extraño, me sentía confiada y al mismo tiempo estaba nerviosa y aterrada, confiaba en mis habilidades como artista marcial, había entrenado con mi padre desde pequeña y me había confesado que su maestro fue uno de los mejores, pero por otro lado tenía la certeza de que Ranma sería un duro oponente, se le veía confiado, hábil y emanaba un aura… no sabría cómo describirla, pero era tan poderosa… y ahora tenía que añadirle que estaba muy enfadado por lo que le había dicho esta mañana, la vida no estaba siendo nada justa conmigo.
Estaba deprimida, así que buscando cómo vencerle, recordando los consejos de mí padre pensé en el resto de mi familia, en Kasumi y su marido Tofu en la casa atendiendo a los pacientes y ahora preocupados por mi perdida, pensé en Nabiki intentando sacar provecho de algo y ahora gastando todo en intentar ayudarme, en mi padre llorando a mares como siempre pero ahora por una buena razón y también intentando ayudarme de alguna forma, en mis amigas que seguro estaban llorando mientras rezaban para que yo estuviera a salvo y… finalmente… pensé en Shinnosuke, recordé su sonrisa, sus palabras de aliento cuando me encontraba decaída, recordé nuestras charlas sentados en uno de los bancos del jardín, nuestros largos paseos y excursiones, nuestros entrenamientos… no pude evitarlo, me puse a llorar, era un llanto silencioso, pero cargado de todas las emociones que había contenido durante todo este tiempo, solo Dios sabía cuánto le añoraba, cuanto quería que me abrazase y susurrara palabras de ánimo mientras me acariciaba la cabeza, él siempre había estado ahí para mí y ahora estaba sola.
Enterré la cara en mis manos y al bajarlas un rato después toqué la cruz que reposaba en mi clavícula, la cruz que Shinnosuke me dio para así sentir que estaba conmigo, la sostuve firmemente entre mis manos y lloré un rato más.
Cuando conseguí parar me sequé la cara sin soltar la cruz y me hice a la idea de que Shinnosuke estaría conmigo durante el combate, que no me abandonaría mientras llevara su cruz, que me ayudaría a ganar…
Me levanté para curiosear la habitación y en ese momento apareció Yuuta con la tina y el agua.
-Traje la tina con agua y he mandado a los gemelos a por algo para secarte cuando termines ¿dónde quieres que la deje?-preguntó amable.
-Oh, ahí mismo, junto al biombo-respondió Akane sonriendo.
-Perfecto, te dejo que te asees y… suerte-dijo dándole una última mirada antes de salir de la habitación. Al instante siguiente aparecieron los pequños.
-Toma Akane-dijo Tetsuya-unas telas para que te seques y…-se puso colorado al ver lo otro que le había dado Keita antes de irse ya que había oído su conversación con Yuuta.
-¿Y qué más?-preguntó Akane curiosa mientras se acercaba pues el sonrojo de niño no era normal.
-ROPA INTERIOR-gritó mientras se lo entregaba con los ojos cerrados. Akane se sonrojó fuertemente, pero lo cogió todo y agradeció a los pequeños el haberle traído todo, en cierto modo se alegraba ya que la que llevaba puesta era de varios días y estaba asquerosa.
Cuando se fueron los gemelos encontré una llave en la mesa y con ella cerré la puerta para que nadie entrara, los niños se habían quedado fuera a vigilar, pero eran pequeños y alguien mayor podría pasar. Me acerqué al biombo y lo coloqué tapando la tina de forma que nadie pudiera ver como mi madre me trajo al mundo mientras me bañaba; coloqué la nueva ropa en un lado del biombo mientras que la que me quitaba la tiraba al suelo, una lástima, era mi traje favorito.
Quitarme el corsé me costó bastante a pasar de que las cuerdas ya se habían aflojado bastante, la chaquetilla casi cayó sola y las faldas y el corpiño al soltarlos cayeron pesadamente al suelo igual que la otra prenda y entonces vi el saco rojo donde estaban las cenizas de mi madre, lo desaté y lo abracé contra mi pecho, durante la batalla no podría llevarlo conmigo ya que corría un gran riesgo a que se rompiera y las cenizas quedaran esparcidas por el suelo o se las llevara volando el viento, lo dejé cuidadosamente en la mesa, ya me encargaría de esconderlas cuando terminase mi baño, finalmente me saqué los zapatos y la ropa interior.
Cuando dispuse a meterme al agua me di cuenta de que esta estaba tibia, al parecer Yuuta y Keita la habían calentado para que yo no pasara frío y volviera a caer enferma; entré en el agua y me sentí verdaderamente relajada por primera vez desde que subí a esta barco, froté mi cuerpo con mis manos y uno de los trozos de tela que me habían traído, sumergí la cabeza y froté mis cabellos con fuerza para deshacerme de toda la suciedad.
Finalmente cuando consideré que estaba completamente limpia y que el agua comenzaba a enfriarse salí sequé mí cuerpo con el resto de las telas que me habían dado e hice lo mismo con el pelo. Me puse la ropa interior nueva y cogí la ropa, era china como la de ellos, consistía en un pantalón pirata (irónico ¬¬) un poco abiertos en los laterales y de color rosa, la camisa también era rosa, de manga corta y al final de estas tenía un bordado más grueso en color morado, lo mismo ocurría con la parte del cuello, se cerraba en el lateral izquierdo que llegaba casi hasta el seno de este lado y que tenía el mismo bordado que las mangas y el cuello.
Me puse todo y volví a ponerme mis zapatos que no eran los más adecuados para lo que me disponía a hacer, cogí mi ropa y la metí en el baúl que había junto con el saquito rojo lo cerré y me dispuse a salir, abrí la puerta y ahí estaba esperando Tatsuya y Tetsuya.
-Toma-dijeron mientras me ofrecían unas zapatillas chinas moradas que parecían ser de mi talla-a Yuuta se le había olvidado dártelas, ha pensado que serían buenas para tu combate.
-Gracias lo cierto es que yo pensaba lo mismo-sonrió Akane mientras volvía a entrar en la habitación se quitaba sus zapatos y se ponía las nuevas zapatillas que se le ajustaban como un guante-bueno y… ¿sabéis de alguna buena zona para entrenar un poco en el barco? Tengo el cuerpo algo agarrotado y me gustaría practicar algo antes del encuentro.
-Hacía proa es un buen sitio, Ranma a veces entrena allí-respondió Tatsuya.
-¿Y creéis que puede estar allí?-preguntó temerosa Akane, no le apetecía verle hasta el combate, mientras entrenara idearía una disculpa para la discusión que tuvo lugar durante la mañana.
-Probablemente esté en su camarote hablando con Ryoga, suelen hacerlo a esta hora ¿no Tatsuya?-dijo Tetsuya mirando a su hermano.
-Ah, entonces perfecto voy hacia allí ¿queréis venir?-preguntó dulce.
-Lo sentimos Akane-dijo Tatsuya.
-Pero tenemos que ayudar con algunas cosas-dijo Tetsuya.
-Hoy nos toca limpiar la cubierta a nosotros-aclaró Tatsuya.
-Más ahora que va a tener lugar el combate-respondió esta vez Tetsuya.
-Bueno no pasa nada y siento mucho que os hagan trabajar tanto y más por mi culpa pero… necesito este combate, ¡nos vemos luego!-gritó Akane mientras se marchaba.
-Adios-pronunciaron los hermanos deprimidos, no querían que se fuera, les había caído muy bien y era como una hermana mayor o incluso una madre.
Bien, ahora solo tenía que entrenar un poco y más tarde tendría lugar el tan esperado encuentro, debía reconocer que a medida que pasaba el tiempo me estaba poniendo más y más nerviosa, pero ahora no podía echarme atrás.
Caminé apresuradamente por lo que no vi que alguien venía en dirección contraria a la mía así que ocurrió lo inevitable, chocamos y caímos al suelo.
-Ouch-se quejó Akane mientras se masajeaba la zona adolorida.
-Perdona ¿estás bien?
-Sí, lo siento iba distraída-respondió insegura pues había chocado con alguien al que no le habían presentado todavía.
-Eres Akane ¿cierto?-preguntó el muchacho sonriendo.
-Sí-contestó ésta con un monosílabo.
-Encantado yo soy Ryoga la mano derecha de Ranma y segundo de abordo-se presentó-he oído lo que dicen todos, eso de que le has puesto los pies a Ranma en su sitio jajajajaja, bien hecho tienes todo mi apoyo.
-Pero… ¿no estás enfadado?-preguntó Akane insegura, tenía cara de ser muy buen chico pero era extraño.
-¡Claro que no!-le dijo sonriendo mientras mostraba uno de sus colmillos-cualquiera que le dé una paliza a Ranma tiene todo mi respeto.
-¿Pero no es tu capitán?-volvió a preguntar.
-Antes que mi capitán es mi mejor amigo, nos conocemos desde críos, créeme que lo conozco bien y tiene un ego demasiado grande además de ser un orgulloso, así que cualquiera que le baje los humos tiene toda mi admiración, siempre estamos peleando pero bueno… así es la relación.
-Comprendo-respondió Akane mientas le sonreía, cosa que dejó por las nubes al pobre Ryoga-un placer y… bueno yo… voy a entrenar.
-¿De verdad vas a enfrentarte a Ranma?-dijo preocupado.
-Sí, es mi única oportunidad-respondió mientras se daba la vuelta para verle.
-Ten cuidado, Ranma es muy fuerte no sé si te lo han dicho los otro pero… se cautelosa-la previno.
-No me voy a echar atrás, además yo también soy muy buena-dijo enfadada, estaba harta de que la subestimaran-si me disculpas voy a entrenar-dijo girando de nuevo para proseguir su camino.
-Perdona no quería molestarte, oye ¿quieres entrenar conmigo? Yo también practico artes marciales y siempre entreno con Ranma, te servirá de entrenamiento y puedo darte algún consejo.
-Acepto, pero no será por largo rato que luego tengo el otro combate y…
-De acuerdo, sígueme-dijo mientras la guiaba a un lugar apartado para entrenar sin problemas.
Comenzaron con unos estiramientos y luego con algunas katas sencillas para después empezar con el combate cuerpo a cuerpo, mientras peleaban no muy fuerte, con ambos controlando sus fuerzas, Ryoga le daba algunos consejos; cuando decidieron terminar pasado un pequeño tiempo ya que Akane no debía malgastar fuerzas se felicitaron; Ryoga había quedado gratamente sorprendido ya que ella había demostrado que tenía una muy buena técnica, pero lo más asombroso de todo fue el hecho de que muchos de los movimientos eran similares a los que hacía Ranma.
-Eres buena-felicitó mientras se secaba el sudor de la frente y se sentaba en el suelo.
-Gracias-respondió-tú también eres bueno.
-Descansa un rato más, aún faltan dos horas para el combate-le sugirió Ryoga.
-Lo siento, pero haré algunos ejercicios más y luego si eso descansaré, debo estar preparada-respondió mientras secaba también su sudor y se preparaba para continuar el entrenamiento.
-Como quieras, yo tengo que ir a hacer algunas cosas, y procuraré distraer a Ranma para que no te moleste, a él le gusta venir aquí a entrenar.
-Ah, vale y… gracias por el entrenamiento y los consejos-se despidió.
Seguí entrenando durante una hora más dando patadas y puñetazos, fui precisa y procuré concentrarme, recordé todos y cada uno de los consejos dados por mi padre y me imaginé luchando contra Ranma.
Cuando consideré que era suficiente me sequé el sudor de la frente y despegué de mi cuello y frente los pelos que se adherían a mi piel, definitivamente tenía que encontrar algo con lo que recogerme el cabello.
Fui a la cocina y me encontré con Keita que estaba preparando la cena, lo cierto es que olía maravillosamente bien, y cuando me vio se acercó sonriendo.
-Hola Akane, estas muy guapa y veo que ya te has preparado para el combate ¿querías algo?-preguntó muy alegre, lo cierto es que no sabía la razón pero cuando veía a Akane sentía que no podía dejar de sonreir.
-Sí ya estoy lista y muchas gracias por el cumplido, respecto a tu pregunta… ¿podrías darme un vaso de agua por favor?
-Por supuesto, espera un momento-dijo Keita mientras cogía un vaso y lo llenaba de agua-ten.
-Gracias, el entrenamiento me ha dejado seca-le comentó entre sorbo y sorbo.
-Mmmmhh… y… ¿cómo te ves?
-Pueees…. Creo que tengo posibilidades de ganar-respondió confiada.
-Veo que te sientes segura, mucha suerte Akane, me encantaría que te quedaras con nosotros pero viéndote tan contenta por tener una posibilidad de escapar no sería justo para ti.
-Gracias, me voy a descansar un rato hasta que comience el combate-dijo despidiéndose con la mano.
Cuando llegué a la habitación que me había dejado Yuuta me acerqué al baúl donde había metido mi ropa y arranqué de la chaquetilla deshecha un tozo de tela con el cual me até el pelo en forma de moño con dos mechones cayendo a cada lado de mi cara, los coloqué detrás de mis orejas y volví a cerrar el baúl.
Me tumbé boca abajo en la cama y cerré los ojos, a los pocos minutos me dormí y solo desperté cuando quedaba un cuarto de hora para el combate. Abrí poco a poco los ojos y me fui levantando despacio hasta quedad sentada, me di unas palmaditas en las mejillas para despejarme y decidí salir.
Al salir por la puerta me topé con Ranma que al igual que yo salía del camarote de al lado.
-¿Qué haces ahí?-preguntó enfadado.
-Cambiarme y prepararme para nuestro combate de ahora-respondió Akane tranquila pues no quería sacar su furia hasta no haber iniciado el combate-¿y tú por qué sales de ese camarote?
-¿Cómo? Este es MI camarote, creo que puedo entrar y salir de él cuando me dé la gana-respondió muy molesto-has salido de él esta mañana ¿no lo recuerdas?-preguntó con burla por la mala memoria de ella.
-Disculpa pero la mayor parte del trayecto me la he pasado encerrada en un calabozo y cuando decidieron sacarme estaba enferma e inconsciente, así que creo que es bastante razonable que aún no me oriente bien en el barco-respondió ya cabreada, aquel tono de burla a Akane le sentó como un jarro de agua fría-pero bueno… ahora antes de que empiece el combate quería disculparme.
-¿Disculparte?-preguntó sorprendido.
-Sí, ya me he disculpado antes con todos así que solo me faltas tú, siento haberme mofado de la muerte de tu amigo, nadie tiene derecho a burlarse de la muerte de un ser humano y… a mí también me habría sentado muy mal si lo hubieran hecho con un amigo mío-dijo Akane mientras le miraba a la cara.
Ranma no salía de su asombro, no esperaba una disculpa de su parte y no supo bien porque pero mientras esta le miraba a los ojos sintió que todo su enfado volaba.
-Gracias, no esperaba que lo hicieras-dijo mirando a otro lado-vamos, nuestro combate va a comenzar ¿o te has arrepentido?-le dijo ya con mucha diversión.
-Maldito-siseó Akane muy fuerte-te voy a hacer tragarte tus palabras, no vas a poder mover un sólo musculo de la paliza que te voy a dar-amenazó Akane señalándole con el dedo índice.
-Jajajajaajaja que divertida eres, te veo en cubierta-dijo mientras de un salto salía del campo de visión de ella.
-Rayos, maldito seas Ranma.
Pov general
Ranma y Akane se encontraban ya en cubierta y estaban siendo rodeados por todos y cada uno de los tripulantes del barco, Keita, los gemelos y Yuuta se encontraban detrás de Akane para darle palabras de apoyo e intentar fallidamente disuadirla, Ryoga por su parte estaba detrás de Ranma advirtiéndole que no se pasara, que midiera su fuerza y que suprimiese aquel estúpido enfrentamiento, Ranma simplemente le ignoraba y miraba detenidamente a Akane.
-¿Preparada?-preguntó burlón.
-Más que nunca-respondió Akane mirándolo desafiante.
-Pues perfecto… ¡qué de comienzo el combate!-gritó Ranma penetrándola con la mirada.
Akane se posicionó y corrió hasta Ranma gritando mientras le propinaba una pada que él esquivó con relativa facilidad; había decidido no tomarla en serio, creyó que lo sucedido en el barco de Kuno fue simple casualidad (quería creérselo), por lo que no se puso muy serio y le costó más esquivar el golpe.
Enfadada por no haber conseguido darle procuró concentrarse más y juntando más fuerza, cerró la mano transformándola en un puño y descargó un nuevo golpe sobre él, esta vez acertando en el estómago.
Ranma se encogió sobre sí mismo durante unos segundos que fueron aprovechados por Akane la cual al percibir aquel momento de debilidad por parte del joven le regaló una serie de patadas de las cuales pocas consiguieron llegar al blanco, ya que Ranma a pesar de estar adolorido se movía con rapidez.
Estaba realmente sorprendido, ¿cómo era posible que hubiera conseguido darle?, entonces recordó las palabras que su padre siempre le decía cuando iban a asaltar algún lugar, esas en las que le prevenía que no se confiara, que daba igual que aspecto tuviera el adversario, que se mantuviera alerta…
Decidió ponerse serio y se posicionó, no tendría piedad con ella, aunque lo cierto era que le costaba bastante, y es que aquel traje se le ajustaba como una segunda piel y le marcaba todas sus curvas, además le permitía ver parte de esas torneadas piernas, blancas y a su parecer suaves…
Se asustó de sus propios pensamientos, estaba en medio de un combate y no era capaz de concentrarse.
Akane por su parte no le comprendía, le parecía que el muchacho estaba teniendo un conflicto interno, que por una parte le estaba poniendo las cosas más fáciles ya que al no estar al cien por cien le permitía golpearle con mayor frecuencia pero no la satisfacía, ella misma estaba sorprendida, en teoría poco debía importarle la forma de ganar con tal de escapar, pero se había dado cuenta que esperaba más, todo el mundo decía que era el más fuerte y temible, pero para ella no era ninguna de esas cosas, en el fondo quería ver todo su potencial, ella era de las que disfrutaban de un buen combate y se emocionaban con rapidez, su espíritu de luchadora estaba saliendo a la luz sin poder evitarlo.
-¿Y este es tú potencial?-se burló Akane-esperaba más la verdad, todo el mundo advirtiéndome de lo fuerte que eras pero lo cierto es que no eres tan fuerte-rio ella… tremendo error, acababa de despertar la furia de Ranma Saotome, él no pensaba aguantar que una chiquilla se riera de su habilidad como artista marcial que era, EL MEJOR ARTISTA MARCIAL, según él mismo; no había perdido un solo combate y ella no iba a ser la primera en vencerle.
Todos estaban preocupados por Akane (aquellos que habían pasado más tiempo con ella), pues acababa de despertar el enorme orgullo de su capitán y eso no era para nada bueno.
-¿Eso crees?-preguntó Ranma con una sonrisa de medio lado mientras la miraba divertido-solo te estaba evaluando, ahora es cuando empieza lo bueno-le aseguró acercándose peligrosamente a ella.
-Sí-respondió ella con firmeza-y llevo un rato esperando que empieces a luchar de verdad.
-Créeme que cuando empiece habrás deseado que me quedara como hasta ahora-dijo a modo de advertencia sin borrar la sonrisa-¡sígueme si puedes!-le gritó dando un enorme salto a uno de los mástiles mientras que a su vez iba saltando de palo en palo.
-Pues claro que puedo-masculló Akane no muy convencida.
Saltó y en parte quedó sorprendida de haberlo hecho bien, normalmente esos saltos no eran su fuerte.
-Veo que sabes saltar, muy bien, ¡ahora me pondré serio contigo!
Se abalanzó sobre ella y consiguió esquivar el golpe por poco; recuperándose de la sorpresa inicial ya que hasta ahora él solo había tratado de esquivarla, decidió golpearlo también y comenzó lanzando puñetazos a diestro y siniestro a gran velocidad, pero Ranma era demasiado veloz para ella ahora que se había puesto serio, además tenía una gran desventaja, ella no conocía el barco y si daba un paso en falso estando a esa altitud acabaría criando malvas, en cambio Ranma lo conocía mejor que la palma de su mano, subía allí diariamente y no le era complicado moverse, la había engañado bien.
-¿Estas asustada pequeña?-preguntó mientras le lanzaba una serie de puñetazos.
-P-pa-para nada-respondió Akane entre jadeos y con la voz entrecortada, le estaba costando enormes esfuerzos esquivar sus golpes.
-Jujuju, veo que estás cansada-dijo burlándose mientras hacía acrobacias y se colgaba de los palos a modo de demostrarle que él estaba en perfectas condiciones.
-"Mierda, si esto sigue así voy a perder, además el muy cretino se está jactando de su superioridad"-pensó Akane-"tengo que concentrarme, tengo que conseguir que bajemos, de esa forma podré centrarme únicamente en el combate y no en mantener el equilibrio para no caer, ¡¿pero cómo?! , él no va a bajar, sabe que tiene ventaja y aquí puede hacer algún ataque por sorpresa escondiéndose entre las velas"
Instintivamente Akane agarró la cruz que colgaba de su cuello-"por favor Shinnosuke, préstame tu fuerza, dame surte, ¡ayúdame a ganar!"-suplicó internamente.
En ese instante Ranma al verla distraída aprovechó para atacar, y le lanzó una fuerte patada que impactó raso por su hombro izquierdo ya que ella se percató en el último momento de su ataque y no puedo esquivarlo del todo.
-Uugh-se quejó Akane, al mismo tiempo que giraba completamente su cuerpo descargando una fuerte patada que rasguñó la mejilla derecha de Ranma. Sonrió triunfal.
-Vaaya, has conseguido darme, no volverá a ocurrir, así que no te hagas ilusiones-dijo Ranma limpiando la poca sangre que manaba de la herida de su mejilla.
-JA, pienso golpearte mucho más-dijo una sonriente Akane corriendo velozmente hacia él, aquel golpe había hecho que recuperase la confianza y que creyese que Shinnosuke le había escuchado allá sonde estuviera.
Ranma se movió rápido y saltó quedando justo detrás de ella, preparado para golpearla y hacerla perder el equilibrio; Akane percatándose de lo que planeaba se agachó justo cuando Ranma lanzó el puñetazo, se tumbó y lo agarró de los tobillos haciéndolo caer a él y ponerse ella justo encima.
-He ganado-dijo sonriendo burlonamente Akane.
-Que te lo has creído muñeca-dijo mientras la sujetaba con fuerza las muñecas y se colocaba él encima. Le había asombrado que ella hubiera usado esa estrategia, lo cierto es que el modo en el que estaba luchando Akane era muy similar al suyo, estaba usando el estilo libre.
Todos estaban muy sorprendidos, Akane estaba aguantando más de lo que cualquiera habría esperado, había pasado más de media hora y todos estaban expectantes esperando el ansiado resultado.
Akane se removía con fuerza pero con Ranma encima ejerciendo una fuerte presión sobre ella, le era imposible salir de aquella prisión de piedra, se quedó pensando un rato y al ver que sus piernas no las tenía inmovilizadas decidió usarlas.
-¡Qué! ¿Te rindes ya, o quieres seguir jugando?-preguntó al verla dejar de moverse.
-M-más quisieras-dijo Akane mientras lo mandaba a volar de una patada.
Ese fue el momento en el que todos y repito TODOS quedaron boquiabiertos, ¡había mandado a volar a su capitán! Ryoga rio mirando la escena con asombro, aquella muchacha era realmente sorprendente y tenía mucha resistencia y aguante, al parecer durante su entrenamiento no lo había dado todo.
Akane se levantó tambaleándose y decidió bajar de aquel odioso lugar, por fin había conseguido bajar a Ranma de una patada en el momento que este se confió y bajó la guardia. Cuando llegó al suelo se volvió a posicionar ya que Ranma se había recuperado del shock y cargaba pesadamente contra ella, dio un salto pero él la sostuvo por ambos tobillos y la hizo volver al suelo, fue a darle un golpe pero ella se agachó y fue la que lo golpeó a él.
Ranma estaba que no se lo creía, aquella chica era realmente interesante, tenía que retirar lo que había pensado acerca de que había sido pura casualidad lo del barco de Kuno, ¡cómo iba a disfrutar preguntándola acerca de suentrenamiento!
Ella volvió a lanzar un nuevo ataque, pero más lento que las otras veces, ya llevaban cerca de una hora de combate y el tiempo, toda la concentración y fuerza que había estado empleando la estaban dejando exhausta, cada vez le costaba más moverse y el sudor caía libremente por su frente y sienes, el flequillo se le pegaba a la piel y el moño que se había hecho estaba medio desecho.
Ranma esquivó nuevamente sus golpes y atacó, logró golpearla en el estómago he hizo que esta cayera pesadamente sobre el suelo.
Todos los tripulantes a medida que avanzaba el combate se iban moviendo pues no quería ser golpeados por ninguno de los contrincantes, pero Keita, los gemelos y Ryoga quedaron aterrados al ver caer a Akane al suelo y fueron corriendo hacia ella, pero fueron detenidos por Yuuta y Kenta que se pusieron en medio entorpeciéndoles el paso.
-No, este es su combate, no podemos intervenir-dijo kenta.
-¡¿Eres imbécil o que te pasa?!-preguntó enfadado Keita mientras le agarraba firmemente de la camisa-¡¿acaso no ves que está en problemas?!
-Pues claro que lo vemos, pero ella se está esforzando mucho, es su combate, no tenemos ningún derecho a intervenir y ayudarla, además, en teoría deberíamos apoyar a nuestro capitán-se quejó Kenta deshaciéndose del agarre de Keita-¿y qué rayos te pasa? Antes te llevabas bien con Ranma, todos lo hacemos pero te estas comportando como un idiota haciéndolo enfadar.
-Déjanos pasar-dijo muy enfadado.
-NO-sentenció Yuuta, haciendo que Keita, Ryoga y los niños le vieran asombrados-¿es qué acaso no ves que no es justo Keita?, ¿te has vuelto ciego?, ¿eres imbécil? Si alguno de nosotros interviene en este combate, si TU precisamente intervienes será el fin para ella, no te das cuenta de lo que le ha costado conseguir que Ranma acepte, de la discusión que tuvieron por la mañana, bueno… que más bien causaste por la mañana, si la ayudamos será su fin, la habrás condenado, Ranma no la dará una nueva oportunidad, declarará que el combate lo ha ganado él porque ella no puede seguir combatiendo.
-Tiene razón-secundaron Kenta y Ryoga al mismo tiempo.
-Arrggh no lo había pensado ¡maldición!-se quejó furiosamente Keita.
-No me digas, no nos habíamos dado cuenta-dijo sarcásticamente Kenta, recibiendo un codazo en el costado por parte de su hermano.
(Y olvidando este pequeño incidente y volviendo al combate)
Akane se levantó temblando y boqueando para poder conseguir el tan preciado oxígeno que la permitía respirar. Cuando consiguió estabilizarse respiraba pesadamente y estaba entre ansiosa por estar enfrentándose a un duro adversario y enfadada porque la hubiera golpeado y tirado al suelo.
Se abalanzó contra él, quería terminar con el combate, estaba cansada y quería ya su libertad, le dolía el cuerpo y deseaba verle retirar las palabras que dijo burlándose de ella.
Para su desgracia él la esquivó y consiguió volverla a tirar al suelo, en parte le dolía, no le gustaba pelear contra mujeres y en concreto luchar con ella extrañamente le estaba doliendo, pero no debía parar, era un combate y ella había decidido luchar contra él, ella se lo había buscado.
Akane volvió a levantarse cada vez más cansada y volvió a atacar, Ranma al igual estaba algo cansado, pero nada en comparación con ella, así que con rapidez la esquivó.
Estaba muy frustrada y a ratos se le nublaba la vista, se maldijo por no haber descansado lo suficiente y volvió a atacar, Ranma, con la pierna derecha hizo un corte en el suelo haciendo que eta cayera por tercera vez.
-Deberías rendirte ya-le aconsejó Ranma al verla tan débil, estaba asombrado por su aguante y tenacidad.
-¡JAMÁS!-gritó desesperada, estaba muy cansada pero no se iba a dejar vencer, quería volver a su casa.
-Como quieras-dijo Ranma volviendo a colocarse en guardia ya que Akane se estaba preparando para volver a golpearle.
Estaba sudando muchísimo y le estaba costando horrores mantenerse en pie, Ranma viendo esto decidió finalizar el combate por lo que avanzó hacia ella velozmente y la inmovilizó completamente contra el suelo, esta vez no tendría oportunidad de darle ninguna patada.
-He ganado-susurró cerca de su oído.
-¡NO!-gritó con fuerza Akane intentando desesperadamente y con las pocas fuerzas que la quedaban soltarse.
-Estás completamente inmovilizada y apenas te quedan fuerzas para mantenerte en pie, así que sí, he ganado.
-"¡Maldición!"-gritó internamente Akane-"tendré que volver al calabozo, no volveré a ver a mi familia y amigos…"
Dejó de moverse y Ranma la fue soltando poco a poco, cuando finalmente se deshizo del agarre, Akane en un último intento desesperado por hacerle cambiar de parecer se levantó y se giró completamente dispuesta a golpearle, pero el cansancio y el no estar completamente recuperada hizo que se la nublara la vista y tropezara cayendo sobre el pecho de Ranma semi-desmayada.
-N-no-susurró ella quedamente.
-Mmhpf, has luchado bien-declaró Ranma tomándola en brazos-creo que te has ganado no volver al calabozo y tener tu propio camarote-dijo bajito para que solo ella pudiera escucharle y con una pequeña sonrisa, aunque no le entendió nada debido a su estado de semi-inconsciencia-¡el combate ha terminado, poneos a hacer vuestras tareas, aquí ya no hay nada que ver!
-¡Ranma!-gritó Keita-te has pasado muchísimo.
-Era un combate y tú no tienes porqué opinar, era algo entre ella y yo-dijo serio mientras acomodaba mejor a Akane en sus brazos.
-¿Y qué harás ahora?-preguntó Ryoga que se había acercado silenciosamente.
-Ella se quedará en el barco, tenemos un trato, pero… omitiré una parte-dijo calmado mirándola.
-¿Qué parte?-preguntó Tetsuya.
-Eso-dijo Tatsuya-¿la enviaras de nuevo a los calabozos?
-No, esa es la parte que omito, ha luchado bien así que le daré uno de los camarotes, se lo ha ganado a pulso-respondió para tranquilizarles sabiendo lo pesados que se pondrían para sacarle la información.
-Bien Ranma, en ese caso no tengo nada que decir, me alegra que seas razonable-comentó Keita.
-Mmpfh-fue el sonido que emitió Ranma tras escucharle.
-Jajajaja, no te molestes por el comentario-rio Ryoga-vamos niños tenéis cosas que hacer y tú, Keita, mejor ponte a hacer la cena que si no sabes cómo nos ponemos todos.
-Cierto-dijo recuperando la sonrisa-además tengo que preparar algo delicioso para que la bellísima Akane se recupere del todo-comentó agarrando a los gemelos mientras se iba para que le ayudaran a prepararlo todo.
-Grrrhh-gruño audiblemente Ranma tras haber escuchado 'bellísima Akane' por parte de Keita, si no la hubiera tenido en sus brazos le habría golpeado bien fuerte por el comentario.
-Ranma, no te enfades por esa idiotez y déjalo estar, mejor llévala a una cama para que descanse, debe estar agotadísima-comentó riendo por lo bajo debido a la reacción de su amigo.
-Tienes razón, la llevaré a mi camarote, saldremos cuando despierte, mientras tanto… ocúpate tú de todo.
-Como digas, nos vemos en un rato-se despidió.
Cuando desaparecieron de su vista se dedicó a mirar la puesta de sol y a pensar lo divertido y movidito que iba a ser este viaje con la compañía de la 'encantadora señorita' que se había unido al barco.
Sí, sé que merezco la muerte y cosa peores y que probablemente querréis matarme todos por haber tardado tantísimo en actualizar, de verdad lo siento muchíííííííííííímo, también sé que no tengo perdón.
Otra cosa quería comentaros es que este capítulo en concreto me ha costado muchísimo escribirlo, no podéis imaginaros la de veces que he cambiado y arreglado cosas para que quedara mejor, estoy segurísima de que se me ha escapado alguna que otra falta y que encontraréis algún fallo por ahí. También el combate, eso ha sido definitivamente la peor parte, no estoy muy acostumbrada a escribir sobre batallas, en mi cabeza quedan perfectas pero a la hora de escribir no consigo sacar las palabras adecuadas, así que si no os gusta hacédmelo saber. Y finalmente la última parte en la que como siempre digo que las musas me odian, es un hecho, nunca vienen a mí cuando me puedo poner a escribir y es algo realmente odioso, también el tiempo, no sé de dónde sacarlo.
Sé que todo esto no son más que excusas, pero es cierto, aun así, he querido hacer este capítulo más largo en compensación por los meses de espera.
Espero con ansias vuestros comentarios y que os guste muchísimo este nuevo episodio, he intentado meter algo de atracción por parte de Akane a petición de algunos de vosotros, ya iré metiendo más a medida que avance la historia, pero es que no me gusta que desde el principio todo sea romántico y empalagoso (bueno un poquito sí me gusta, pero no demasiado).
Lo dicho un besazo muy fuerte a todos y que disfrutéis de la lectura.
Aralefics
