Escribir un fic con esta temática y que la primera review que te dejen sea la que me dejaron a mí, se agradece y no poco. La verdad es que agradezco todas y espero que siga gustando.
Seguirá en esta línea porque tengo claro que este fic no quiero hacerlo empalagoso, pero espero que siga leyéndose porque como todas las historias, irá teniendo sus matices.
No es algo que aún tenga claro si continuará así a lo largo de todo el fic o cambiaré, pero de momento la historia está enfocada desde la perspectiva de Rachel
Este capítulo en concreto se lo dedico a mi Ary, ella sabe bien porque❤
Capítulo 2
Vuelvo a pasar mi brazo por el chorro de agua fresca y me muerdo los labios mientras veo como poco a poco la sangre deja de salir en grandes borbotones y cogiendo una toalla pequeña me seco con cuidado de no mancharla mientras abro uno de los cajones situados al lado derecho del espejo dando con un botiquín.
Coloco todo sobre la taza del váter, abriendo el botiquín y agachándome mientras cojo el yodo para desinfectar la carne y una venda.
Paso una gasa empapada de yodo a través de los cortes, mientras observo la frase inconclusa que esta extraña mujer no me ha dejado terminar y tomo aire muy lentamente, maldiciendo mi mala suerte.
Una vez hecha la cura salgo del cuarto de baño dirigiéndome hacia la cocina, de la que me llega un olor a pizza que me remonta a las sesiones culinarias con mi madre y me quedo quieta, mirando al frente en el quicio de la puerta del pasillo hasta que la mujer repara en mi presencia y abre la puerta de la cocina invitándome a pasar
-Debo irme – le digo convencida
-De acuerdo, pero cena algo primero – me responde mirándome a los ojos
-No tengo apetito, pero gracias –y por primera vez me atrevo a sostenerle la mirada
Siento que se acerca y me tenso. Esa es otra de las cosas que odio. No me gusta la proximidad física, así que inconscientemente doy un paso hacia atrás y noto que eso la frena.
Siento como la vergüenza se va apoderando de mí y me llevo una mano a la boca desviando la mirada
-Lo siento…no estoy acostumbrada…
-No lo hagas, sentirlo quiero decir. Sé lo que es pasar por lo que tu estas pasando – y me tiende una mano – soy Kate, Kate Beckett.
Enfoco de nuevo mi mirada en la suya sintiendo como la rabia se apodera de nuevo de mis entrañas.
-¿Qué lo sabes dices? Lo dudo. Dudo mucho que entiendas lo que es perder a una madre con solo 18 años, que tu padre se hunda en su propia mierda olvidándose del resto de su familia, que tu abuela se convierta en una desequilibrada mental – y en ese momento caigo en cuenta de que conforme he ido hablando, he ido alzando la voz hasta terminar gritándole – Dios… perdón… en serio, será mejor que me vaya… y gracias Kate. Yo soy Rachel, pero dudo que volvamos a encontrarnos alguna vez..
Y cojo mis cosas mientras abro la puerta, viéndome interceptada.
Veo como Kate cierra la puerta y me mira
-No… cena primero, luego sigues tu camino
-No tengo apetito, ya te lo he dicho – contesto molesta por verme frenada de esa manera
-Ya… eso decía yo también cuando estaba en esa etapa en la que estas tu.
Me veo casi arrastrada hasta el comedor, en el que encuentro la pizza y un par de coca-colas
-Siéntate anda – escucho decirme a esa mujer
-¿Pero por qué haces esto? – pregunto intentando no sonar demasiado grosera e impertinente – quiero decir, ni siquiera nos conocemos…
-Porque compartimos la misma historia
Y esa respuesta consigue dejarme algo perpleja
Cojo una de las sillas viendo que cuánto antes le haga caso antes podré salir de allí y pese a mi insistencia en que en verdad no tengo hambre, me veo obligada a coger un trozo, que se bien lo que conllevará después
Muerdo la punta mientras veo como se relaja la expresión de esa mujer y pienso en lo equivocada que está conmigo.
Cuando voy por el tercer o cuarto trozo la escucho empezar a hablar y a pesar de mi reticencia a tratar con la gente, hago una excepción prestándole atención
-Tenía 19 años… estaba en segundo año de derecho y relaciones internacionales, era una tarde de enero, justamente acabábamos de retomar las clases tras el parón por las vacaciones de invierno y era el cumpleaños de mi abuelo materno.
Sin ser consciente he ido comiendo poco a poco y me veo con el segundo trozo en la mano, mientras lo coloco en el plato cogiendo el vaso y bebiendo un pequeño sorbo
-Continua – le pido queriendo saber más
-Ese día comía en la universidad, así que me despedí de mis padres por la mañana tras compartir juntos el rato del desayuno y quedé con ellos a las 8.30 pm en la puerta de nuestro apartamento. Sin embargo, esa tarde me retrasé unos minutos echando una mano a mi novio con una de las asignaturas de su carrera, así que llegue 10 o 15 minutos más tarde de la hora acordada… - y siento el cambio de tono antes de continuar – no estaban, lo cual sabrás que en unos padres es raro… así que los llamé dando con los móviles de ambos apagados
Conozco demasiado bien el desenlace de ese tipo de historias, pero me veo inmersa en ella esperando que sea Kate la que siga contándomela
-Mi madre murió esa tarde… yo me enteré cerca de la medianoche… cuando vi aparecer a mi padre desprendiendo un fuerte hedor a tabaco, notando el olor a alcohol en su aliento cuando me saludo al verme y fijándome en sus ojos rojos, mientras se tambaleaba de un lado a otro, intentando mantenerse en pie a duras penas – la miro notando su mirada acuosa mientras continua aguantando el tipo – una serie de tiros limpios por la espalda, lo encasillaron en un caso de vandalismo callejero y cerraron el caso sin darle más importancia. Nunca se hizo verdadera justicia con el asesinato de mi madre…era una simple abogada. Una más, una menos… ¿a quién iba a importarle?
Siento ganas de levantarme y abrazarla, pero no soy nada suyo y tampoco sé bien que decirle, no quiero que piense que me da lástima cuando no es el caso.
-Guau… yo… lo siento. Tuvo que ser muy duro.
Esboza una sonrisa triste, lo fue… tiré 5 años de mi vida por la borda.
Siento como me repiquetea el pulso con fuerza casi sin atreverme a hacerle esa pregunta -¿cómo… cómo..?
-¿Cómo lo superé quieres decir? – me coge el testigo echándome una mano – Pues supongo que con ayuda, sola lo intente sin conseguirlo. Caía en una fuerte depresión, además como mi padre se escudo en las bebidas no estaba lo suficientemente al loro de si comía o no lo hacía y al no comer enlace la depresión con un trastorno alimenticio como es la anorexia
Consigue que frene abriendo los ojos, mirándola con asombro y admiración - ¿todo esto es real? – pregunto no tanto por la duda, como por mi incapacidad para pensar que alguien como esa mujer que parece tan fuerte y con las ideas tan bien asentadas, haya podido pasar por algo como lo que estoy pasando ahora yo.
Asiente triste y se levanta trayendo un álbum de fotos y me mira dudosa antes de decidirse a mostrármelas o no hacerlo
-Si por favor- le pido – me gustaría verlas, siempre y cuando te apetezca compartirlas…
Y abre el álbum pasando una serie de fotos hasta dar con una que muestra la imagen de una mujer tirada en un adoquín con una serie de tiros a su espalda
-Se llamaba Johanna – dice con un hilo de voz
Y la miro al rato susurrando despacio – creo que es justo que te devuelva lo mismo que tú me has dado
-Eh, no tienes porque hacerlo Rachel – me dice mirándome fijamente – te lo he contado porque me apetecía compartirlo con una amiga…
Trago saliva carraspeando un poco, la verdad que gratamente sorprendida por las últimas palabras de Kate antes de empezar a hablar – Alexia Castle o Alexia Miller si nos ceñimos a su nombre de soltera, ese era el nombre de mi madre – y tomo aire mirándola intentando hacer mi respiración regular
-En serio, no quiero que me cuentes algo para lo que puede que no estés todavía preparada – me frena
-Kate maldita sea, tu también no. Joder, has pasado por lo mismo que yo, no seas como ellos…confía en mi… - murmuro sintiéndome de nuevo fuera de lugar
-Lo siento Rachel – y al mirarla tengo la certeza de que está diciéndolo de verdad
Asiento y miro hacia la chimenea de ese comedor, mientras comienzo la historia… la historia de mi propio final…
Si llegáis hasta aquí hacerme saber que tal lo llevo. ¿Nos leemos?
