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Capitulo 2: Misterioso Encuentro.

"El universo y el océano puede que sean, posiblemente, lo más desconocido para el ser humano. El primero, se dice que es infinito, pero solo es una hipótesis, cada vez los científicos encuentran más y más galaxias, las cuales aun no se pueden explorar, pero se sabe de su existencia, y no se conoce un límite.

El segundo, es inmenso tan cerca y tan lejos a la vez, la falta de una tecnología capaz de hacer que el ser humano soporte la presión por debajo del mar y grandes distancias y por largos periodos de tiempo solo ah dejado como consecuencia la creación de miles de leyendas. Que solo quedan como eso, leyendas.

Todas ellas hablan de seres increíbles y misteriosos. Seres fantásticos con estrictas reglas. Monstruos marinos que jamás deben ser vistos por ojos impuros. Las sirenas y tritones, seres híbridos, fusión del torso humana y cola de pescado. Posiblemente, el ser marino más conocido por el hombre. Según los marino son hermosas y hermosos, poseedores de un canto hipnótico, Sensibles y terribles. Innumerables leyendas dicen que su canto te hace perderte en mar abierto, para que después un gran pulpo destruya la embarcación. Gobernadores de los mares y océanos, y su supremo padre es Poseidón."

-¿Qué lees tan entretenido?- me pregunto Haru. Aparte mi vista del libro y le mostré la portada de este- "Todo sobre los seres marinos"- la escuche leer el titulo, de pronto su voz sonó ¿emocionada?- No sabía que te gustaban los misterios

-Me fascinan- respondí. Ella fue hasta su asiento y de su bolsa saco un libro, yo me sorprendí al reconocerlo -¿Dónde? ¿Cómo?- fue lo único que pude preguntar.

~~Narra Haru~~

No conteste a sus preguntas, solo sonreía de oreja a oreja mientras le mostraba la portada del libro rojo que llevaba el titulo "Las tres grandes razas mitológicas". Gokudera se levanto de su asiento y me encaro, mirando el libro asombrado.

-¿Cómo?- volvió a preguntar

-Un tío trabaja en el editorial, ayer nos visito y me lo regalo- dije sonriendo

Ya ah sido un mes desde que Hayato llego a la escuela, me gustaría decir que han sido días tranquilos pero. Por su apariencia logro llamar la atención de muchas chicas y chicos que crearon su club de fans, siendo liderados por Kyoko, la cual siempre se la pasa diciendo que deje de estar de ofrecida y me aleje de él. ¡Qué problema!

A Hayato, por el contrario, pareciera que le gustan los problemas, siempre va en busca de pelea con Hibari Kyoya, el presidente del comité de disciplina, y con Yamamoto Takeshi, es ultimo siempre es lo mismo, tratar de defenderme. Hace que me sienta culpable de los castigos que le dan.

Yamamoto es el presidente del club de beisbol de la escuela, y también es la persona que me gusta. Es amable con todos, pero, cuando se trata de alguien confesándole su amor llega a ser realmente temible y cruel.

Recuerdo el día en que Gokudera decidió acompañarme a entregarle el almuerzo con el pretexto de saber quién era el "imbécil" que me gustaba. Todo termino en una pelea, con el resultado de un Yamamoto y un Gokudera suspendidos 3 días y todo porque Takeshi me dijo que dejara de acosarlo mientras tiraba la comida sobre mí. Fue lo peor que me ah pasado en mi vida, llore mucho y Gokudera me defendió, así que fue mi culpa que lo suspendieran. Después de eso, no eh vuelto a buscar a Yamamoto.

Era un hermoso lugar, todos en una libertad absoluta, al fondo del maravilloso paisaje un castillo dorado, diferentes seres saliendo y entrando. Mientras adentro, en una gran sala decorada de diferentes esponjas y demás flora marina, en el centro un escenario donde varios seres haciendo sonar unos objetos como tambor, todo era una gran fiesta, de pronto un gran ser apareció haciendo que todos los presentes guardaran silencio. El majestuoso ser salió y se puso enfrente. Su cabellera rubia bailaba al compás de la marea, su cola naranja se menaba de un lado a otro. Extendió los brazos con familiaridad.

-Querida familia, me es un honor tenerlos aquí a todos ustedes- comenzó a decir- viniendo algunos de ustedes desde el otro lado de este mar, Gracias por asistir a tan gran ceremonia de mi hijo menor- dijo mientras estiraba su brazo señalando a un ser de cabellera castaña- Tsunayoshi, ven hijo acércate- Hoy es el gran día esperado por cada Tritón o cada sirena, el día en que cumplen la mayoría de edad. Como ya saben es tradición llevar esta ceremonia acabo- Nado junto al otro ser hasta una gran concha, índico al menor que nadara encima de tal objeto.

~~Narra Tsuna~~

Hice todo lo que mi padre indicaba, ciertamente la ceremonia de la mayoría de edad es tan aburrida, pero estaba feliz, había esperado este día desde hace años, cuando mis hermanas y hermanos me contaron de aquel mundo que existe sobre nosotros. Desee verlo con mis propios ojos, pero eso solo se logra al cumplir la mayoría de edad. Además de que al estar ahí debemos adoptar otra forma y cambiar nuestra cola por piernas, aun no se qué significa eso, a si y lo más importante, evitar que descuban mi verdadero ser, si eso sucede me convertiré en burbujas, o algo así, esa regla no la entendí del todo bien.

-Entonces Tsunayoshi, ¿aceptas la responsabilidad que lleva ser un ser de la naturaleza marina?- escucho decir a mi padre.

Según me dijeron mis hermanos la respuesta a esa pregunta debe venir del amor a mi raza

-Acepto padre, llevar la responsabilidad de ser un Triton uno de los seres que no deben ser vistos sin su disfraz, acepto cargar con mis actos y pecados y jamás ensuciar mi hogar con malas acciones hacia nuestra madre la naturaleza, que nos dio el objetivo de cuidar estos azules mares y purificarlos de todo acto egoísta del hombre- Mire a mi padre quien me sonreía al igual que mi hermanos

-Excelente respuesta Tsunayoshi- dijo mi padre mientras sacaba un collar hecho de conchas color naranja, nado hasta a mí y lo coloco alrededor de mi cuello- Adentro esta una perla del mismo color, esta brillara cuando llegue el momento de encontrar tu felicidad-me sonrió- pero antes debes ir al santuario de las hadas, ellas te dirán tu misión de la vida. Solo asentí a sus palabras- Queridos amigos, Tsunayoshi es ahora uno de los nuestros, y esta por dar su primer viaje a la superficie- dijo mi padre con gran júbilo.

Mis hermanos se acercaron a desearme suerte y a abrazarme, sabía que no los vería en un tiempo, pues buscar el santuario de las hadas es de lo más difícil. Mire a mi madre, me sonreía, pero en esas ceremonias le es imposible acercarse a mí. Me sonrió mientras asentía con la cabeza dándome a entender que me apoyaba.

-¿Estás listo?-pregunto mi padre Iemitsu, asentí- una vez arriba te llamaras Tsunayoshi Sawada, busca a seres con ese nombre, ellos te ayudaran y Mucha suerte

Asentí, mire hacia arriba, comencé a nadar hacia esa dirección, jamás pensé que fuese tan pesado subir a la superficie. Mire mi hogar, con cada aletazo que daba me iba alejando más de él. Me sentía nervioso. No me lo había preguntado antes pero ¿Por qué no podemos decirles a los humanos que somos? ¿Por qué debemos ocultarlo? ¿Acaso si son tan malos como me han dicho?

Esa última pregunta me lleno de miedo, así que detuve mi nadar. Mi hogar se había perdido de mi vista, mire mi destino y ya no faltaba mucho a llegar. Me paralice. ¿y si nada bueno me esperaba al otro lado? Recordé la mirada de mi madre para infundirme valor, y nade la más rápido posible, los últimos metros que me quedaban.

Al salir a la superficie sentí algo frio en mi rostro, la sensación era parecida a cuando entrabas a una corriente marina. Se sentía tan bien, vislumbre la orilla y me dirigí a ella. Ya ahí me senté en una gran roca, pude ver aquel círculo amarrillo al que llamaban sol. Tan relajado estaba que no note los sonidos ah mi alrededor. Hasta que un grito me saco de mis pensamientos. Me gire y los vi. Dos humanos, señalándome, asombrados. Por primera vez en mi vida tuve miedo, un gran y terrible miedo.