Miró otra vez el techo y acto seguido miró el reloj, eran las 9:15 am., sería hora de levantarse… de mala gana se levantó y abrió las ventanas viendo ese radiante sol de verano dándole calor mientras una suave brisa lo refresca, luego miró por la ventana y vio el parque donde en su niñez jugaba y ahora jugaban otros niños. Niños que le robaban su silencio y tranquilidad cuando deseaba leer, menos mal que en la biblioteca no se oía nada. Entonces recordó que Hattori se quedaba todo el verano con él y con algunas lágrimas en los ojos aceptó que todos sus planes de leer un montón de libros ya no se haría realidad. Shinichi lentamente entró en la ducha mimándose lentamente con cada gota que caía, estaba disfrutando de la poca tranquilidad que le quedaba. Al salir se vistió con unos pantalones hasta las rodillas de un color azulado no muy llamativo con una camiseta de manga corta blanca con decorados azules. Salió de su habitación pensando en que deseaba desayunar y pasó por delante de una habitación totalmente preparada con su cama bien hecha, entró para quitarle algunas arrugas a la cama y, aunque lo había hecho infinitas veces ayer, miro si los muebles estaban limpios y que en los cajones de la mesa y en el armario no hubiera nada. Al ver que la habitación preparada para Hattori era la de al lado recordó todo el lío que montaron él y su madre…
Ayer domingo Shinichi tocaba su violín en el comedor mientras intentaba aceptar que Heiji pasaría el verano con él, a su "pesar". Su madre lo escuchaba embelesada mientras le decía que obra tocar. Mientras tocaba una de las piezas preferidas de su madre Shinichi recibió un mensaje con una melodía peculiar que los dos reconocieron que era la que se le había asignado a Heiji, pero ante el mensaje Shinichi algo nervioso continuó tocando. Cuando terminó divertida preguntó:
-¿No vas ni ha mirarlo?
-Ahora no- susurró mientras buscaba otra partitura.
-¡Perfecto lo leeré yo!- y en un abrir y cerrar de ojos Yukiko Kudo estaba leyendo tan tranquilamente el mensaje en voz alta.- Escucha bien he Shin-chan: "¡Enano! Te envío este mensaje para informarte que debes tener la habitación preparada para mañana que llegamos a las 13:00 horas, del metro iremos los cuatro a comer. Saludos Hattori."- su madre se quedó en silencio y exclamó- ¡Que malvado! No te ha enviado ni besos solo "saludos".
Shinichi sonrojado cogió el móvil y exclamó:
-¡A quién llama enano! Pero si solo era dos centímetros más alto que yo, ¡y he crecido!- ríe victorioso para luego sentenciar.- Dormirá en la habitación de invitados.
-De eso nada que está muy lejos- exclamó Yukiko.
-Pues por eso más tranquilidad para mi.
-Dormirá en la habitación que está al lado de la tuya porque… si quieres tranquilidad imagínate como se pondrá cuando se de cuenta que su habitación está a la otra punta del piso donde dormiréis.
Dicho esto Shinichi se imaginó como Hattori le pedía amablemente a gritos que le diera la explicación de porque él dormía lejos y en una habitación tan pequeña… Al imaginárselo no lo soportó oírlo gritar tanto… ¡No sobreviviría a esa experiencia! Finalmente aceptó lo que dijo su madre y prepararon la habitación cuando terminaron su madre le informó que se iba a Londres donde su padre la esperaba y les deseó un feliz verano con una sonrisa pícara y un guiño, lo que hizo enfadarse y sonrojarse a su hijo.
Suspirando Shinichi miró la hora, las 10:00, ¿como tardaba tanto en ducharse y arreglarse debería cambiar eso o Heiji le mataría a gritos? Desayunó y sonrió, se lavó los dientes y por décima vez se miraba en el espejo y se peinaba, finalmente pensó que su pelo estaba decente, cogió un papel, se puso colonia y se fue a casa de Ran.
Al llegar vio que la casa brillaba, saludo a Kogoro que no parecía muy feliz y a Ran diciendo:
-Hola Ran, buen trabajo, lo has dejado que ¡incluso brilla!- ríen los dos- pero… ¿que le pasa a tu padre?
-Que le he prohibido beber y fumar en casa y también que llegue borracho a casa.
Al decir todo eso Shinichi entendió el humor de Mouri pobre le habían quitado todas sus aficiones. Los dos dieron algunas vueltas al pueblo pensando a que restaurante podrían llevarlos y si hacerles un regalo de bienvenida o no. Finalmente Ran le compró un collar a Kazuha a conjunto con el suyo y también compró dos pulseras a juego una para Shinichi que a duras penas se la puso y otra para Hattori que evidentemente Shinichi le debía dar sino quería recibir una patada de las de Ran, pero él había decidido no decir que tenía una a juego.
Al comprar los regalos se hizo hora de ir a por sus invitados y se fueron algo nerviosos hacia la estación de metro.
