Esta historia está dedicada con todo mi cariño para Mary Yuet que siempre tiene palabras de ánimo y me da su confianza y amistad para seguir escribiendo a pesar de que mi muso a veces entre en rebeldía. Te quiero amiga, disfruta este capi. bss

A todos aquellos que pasan por aquí a leer agradezco su tiempo y confianza al leerme. Espero que les guste.

Se escuchó un murmullo general al quedar todo el recinto a oscuras. Había confusión y todos gritaban nombres tratando de encontrar a sus conocidos.

-Atención por favor- una voz alta y clara se abrió paso entre el ruido- les pido que guarden la calma, se ha ido la luz y los generadores han sufrido un desperfecto que esperamos solucionar en los próximos minutos. Tengan paciencia.

Serena sintió que las personas a su alrededor comenzaban a moverse, el recinto estaba muy oscuro, era una noche de invierno y la mansión se encontraba rodeada de una zona boscosa que hacía parecer todo más siniestro. La gente comenzó a salir del salón, la rubia sentía que la empujaban en todas direcciones y no distinguía a nadie.

-Darien?- por qué llamaba al pelinegro si debería haber llamado a su acompañante? se aclaró la garganta- Diamante?- dijo más fuerte pero nadie respondió. De pronto se sintió perdida.

Asustada por la oscuridad y el creciente revuelo trató de caminar para encontrar algún rincón y esperar así la llegada de la electricidad, sin embargo chocó repentinamente con algo o alguien que le produjo un desequilibrio.

Sin tiempo a nada cayó sobre su trasero en el frío suelo de mármol. Trató de levantarse pero sus tacones aguja se enredaron con su vestido produciendo un sonido sordo de rasgadura.

Serena trató de calmarse, pero se sentía sofocada y necesitaba ponerse de pie para estar a la altura de las demás personas y evitar que la pisotearan. Sin embargo, antes de que pudiese siquiera volver a intentar moverse, unos fuertes brazos la tomaron poniéndola fácilmente de pie, rodeándole los hombros con un agarre poderoso y sacándola de la abarrotada sala.

-Cuando te conocí no pensé que fueras tan torpe con los pies… de las manos en cambio…- hizo una pausa dramática- tendría que volver a probar.

"Esa voz"

-Darien?

-Quien más?- su risa ronca resaltó entre el fuerte murmullo.

-Yo… gracias- su cercanía en la oscuridad la ponía aún más intranquila.

-De nada, ahora deberíamos salir para evitar ser empujados.

Mientras iba guiada por ese hombre en la oscuridad, Serena se tomó el tiempo de ser consciente de su cercanía, de aspirar su aroma y de sentirse fascinada por ese cuerpo que la envolvía en una nube que hacía que estuviera casi mareada.

No podía permitirse pensar en la personalidad de él, ya que era clara su arrogancia, algo que no le gustaba en las personas, sin embargo debía admitir que en alguien como Darien no podía ser de otra manera, era parte de su encanto.

Iba a caer otra vez e iba a salir herida.

Sí, porque ese hombre que delicadamente le tomaba el brazo para guiarla en la oscuridad, ese hombre que la cautivó desde el momento en que lo vio, él precisamente iba a ser quien la hiciera llorar más que nadie en el mundo, porque sin querer no había podido dejar de pensar en su rostro, su voz, su cautivante mirada, todo en él la tenía simplemente enamorada.

Cómo podía ser? No quería encontrar una explicación a su amor de primera vista, algo que parecía irreal en estos tiempos y en todos los tiempos, pero era tan cierto que daba miedo.

Sintió frío de repente y se dio cuenta que Darien la había llevado a una especie de terraza que estaba en el segundo piso del lugar. Se abrazó a sí misma para tratar de compensar la sensación de encontrarse desnuda que había florecido en ella a causa del frío y del calor que provocaba la cercanía de su acompañante. Guardó silencio aspirando el aire fresco de la noche.

Él pudo sentir el estremecimiento de su acompañante, lo más lógico era que le pasara su chaqueta y actuara como el caballero que era, sin embargo el sentir la piel desnuda de los hombros de la rubia sobre sus manos, era un gran justificativo para por primera vez en su vida no seguir las reglas dictadas por el protocolo de buena educación.

-Tienes frío- no fue una pregunta.

-Sí, no te preocupes, estaré bien, sólo quiero que vuelva la luz.

Y como si la invocara, el lugar se iluminó dando un bello panorama de los jardines adornados por farolas de todos colores.

El pelinegro recorrió a la rubia con la mirada dándose cuenta de un pequeño detalle.

-Emm, Serena?

-Sí?- se dio la vuelta apoyándose en la baranda sintiendo el frío metal sobre su trasero.

-Tú… tu vestido se rompió- dijo un poco avergonzado.

-Mierda!- se tocó y efectivamente faltaba un gran trozo de tela que tapaba la parte de atrás.

-Traes abrigo?

-Sí, pero está en recepción, debo encontrar a Diamante para que me lleve a casa- dijo más tranquila pero igual de incómoda.

-Yo creo que con lo ocupado que está no va a querer irse pronto.

-A qué te refieres?

-Mira por ti misma- dijo señalando hacia el jardín.

Serena se dio la vuelta y vio que apoyado en un árbol estaba el peliplata con la chica que había asistido al evento con Darien, se estaban besando de una manera no apta para menores de edad.

-Genial!- dijo con ironía.

-Serena, se te ve el culo- Darien había comenzado a divertirse con la situación.

-Pues no mires, pervertido!- se dio la vuelta apoyándose nuevamente en la baranda dando la espalda al jardín.

-Yo no puedo disfrutar de la vista pero las personas que están fuera sí?

-Agrr… déjame en paz- dijo entrando en la habitación.

-Está bien, me voy. Que te vaya bien con tu problema- se dio la vuelta en dirección a la puerta.

-No! Espera no te vayas, por favor, ayúdame sí?- no le quedaba más que suplicar o se quedaría encerrada hasta que las demás personas se fueran de la fiesta que recién estaba comenzando.

Darien pensó sólo un segundo en las opciones y una sonrisa traviesa se formó en su rostro, era la hora de la revancha.

-De acuerdo, lo haremos a mí manera sin derecho a réplicas- señaló serio aunque por dentro quería soltar una carcajada.

-Lo que digas- dijo la rubia malhumorada.

-Esto es lo que haremos…

.

Iban caminando por el salón abarrotado de gente, la rubia estaba más que incómoda por la posición.

Miró hacia atrás al sentir una presión en su espalda baja y vio a un Darien sonriente con su mejor cara de inocente.

-No te acerques tanto- susurró molesta.

-Si me alejo se te ve el trasero, si quieres me voy.

-No!, pero deja de restregarte.

-Sólo intento ayudar- dijo restándole importancia.

-Sí claro, mantén tu herramienta alejada lo más que se pueda.

Se dirigían hacia la recepción, Darien tenía a Serena abrazada desde atrás cubriendo con su cuerpo la zona del vestido que dejaba al descubierto sus bragas.

-Serena

Vio que su acompañante a la fiesta se acercaba sonriente con una mujer tomada de la mano.

-Diamante! Vaya no te había visto en mucho rato- mintió la rubia recordando la escena del jardín.

-Sí, yo quería presentarte a Esmeralda- señaló a la mujer.

-Tú no eres la acompañante de Darien?- señaló confundida Serena, tenía vagos recuerdos de lo ocurrido antes del corte de luz.

-Sólo somos amigos- señaló el aludido antes que Esmeralda pudiera responder.

-Ya, y Esmeralda es?

-Mi novia- contestó sonriente Diamante dándole un beso en el cuello a la peliverde lo que hizo que ella soltara una risita tonta.

Darien frunció un poco el ceño, Esmeralda se le había estado insinuando desde hace tiempo y por su insistencia fueron juntos a la fiesta. Ahora aparecía como novia del acompañante de la rubia, aunque no debía de extrañarle después de ver aquella demostración de afecto en el jardín.

-Ya- fue lo que dijo el pelinegro conforme se apretaba más a su, al parecer, nueva acompañante.

-Y ustedes de dónde se conocen?- Diamante se había dado cuenta de la proximidad de su ex novia con el ex acompañante de su ahora novia.

Ambos no sabían qué responder. Darien estaba entretenido observando cómo la rubia se tensaba al sentir su mano deslizarse por su nalga derecha y Serena no podía ni siquiera pensar ante las sensaciones que le producía el roce de aquella mano un poco áspera y firme en su piel desnuda.

-Em, nosotros, bueno yo…- vinieron a su mente los recuerdos de la noche que conoció al pelinegro y se le subieron los colores a la cara.

Darien como todo el caballero que había sido momentos antes, decidió responder por ella.

-Nos conocimos en un club nocturno, tenemos amigos en común- al ver que nadie decía nada continuó- experimientamos una conexión bastante singular, no es así Serena?

A qué se refería? Si se le ocurría siquiera señalar lo que había hecho en esa ocasión le petearía su humanidad hasta que quedara sin descendencia.

-Sí, claro- ahora sí que comenzaba realmente a faltarle el aire.

-Vaya, así que fue amor a primera vista- bromeó Diamante.

-No!- fue el grito de ambos que atrajo la atención de varias personas a su alrededor.

-Entonces a qué te refieres con esa supuesta conexión especial?

-Verás, Serena hizo algo bastante atrevido estando un poco pasada de copas- esto lo decía mientras introducía con agónica lentitud su mano debajo de las bragas de la rubia y apretaba con fuerza.

-Oh Dios!- fue seguido de un jadeo que dejó a Esmeralda y su novio preocupados.

Serena trataba de soltar el agarre tan íntimo que Darien mantenía sin que los demás lo notaran, pero lo único que lograba era apretarse más a él.

-Estás bien?, quieres ir a refrescarte un poco? Parece que estás algo acalorada- fue el comentario de la otra mujer.

-Yo, no, estoy bien, sólo recordé que debo irme a casa a... enviar unos e-mails urgentes.

-Una lástima, bueno, supongo que no te importará que me quede, si quieres puedo pedir un taxi para ti- señaló un poco incómodo Diamante.

-Quizás tú podrías llevarla- sugirió Esmeralda a Darien.

Serena se relajó visiblemente y el pelinegro aflojó su agarre dando masajes en pequeños círculos dolorosamente lentos en su nalga mientras se acercaba más y más a la hendidura.

-Aún no he disfrutado de la fiesta lo suficiente, tal vez Serena quiera quedarse una hora más y luego podré llevarla a su casa, o prefieres que pida un taxi por ti?- le preguntó inocentemente.

-Claro, sólo podrías acompañarme a recepción a pedir mi abrigo- señaló triunfante.

-Lo siento si no puedo, pero es que la chica que entrega los abrigos me coqueteaba tan insistentemente que no quiero volver a pasar por eso- puso cara de circunstancia que los otros ajenos al juego de él con la rubia creyeron inmediatamente.

-Te entiendo perfectamente, es difícil cuando las mujeres te acosan todo el tiempo- dijo Diamante arrogantemente ganándose un golpe en el estómago por parte de Esmeralda.

-Quizás debamos compartir un taxi, sugirió ella.

-Sólo era una bromita, sabes que eres la única de ahora y para siempre- suspiró el peliplata claramente enamorado.

Serena sintió una punzada de celos. Ese era su ex, quien igual como otros cinco hombres no pudo enamorarse de ella y como los otros igualmente encontró a alguien a quien sí podían amar.

-No se preocupen, me quedaré con Darien unos minutos más- su ánimo había decaído visiblemente y el aludido al percibir que algo ocurría con ella decidió dejarse de juegos por el momento y abrazarla por la cintura apoyando su mentón en el hombro de la rubia.

-Está bien, gracias por todo- dijo Diamante a su antigua acompañante.

-No te preocupes, diviértanse- trató de sonar animada pero su mente estaba tan llena de recuerdos y cuestionamientos de sus seis relaciones pasadas, que su voz sólo sonó poco más fuerte que un susurro.

Diamante y Esmeralda se fueron y ambos se quedaron mirando a la multitud sin decir palabra, los dos perdidos en sus pensamientos.

-Bien, deberíamos sentarnos ya que no puedo andar por ahí con mi problema- su voz sonaba apagada.

-Ocurre algo?- decidió preguntar, ya no estaba la rubia divertida y enojona que lo tenía cautivado, y deseaba fervientemente que regresara.

-Mejor nos sentamos- fue toda la respuesta.

Darien la guió hasta una mesa de un rincón, acomodando a Serena dando la espalda a la pared para luego ir por unas copas de vino tinto. Le entregó la bebida a ella y se sentó a su lado no queriendo poner distancia ahora que deseaba saber qué era lo que había hecho a su ánimo cambiar de un momento a otro.

"Tal vez sea bipolar y estoy presenciando algún tipo de trance" pensó medio asustado, pero al ver la mirada triste de ella no pudo pensar en nada más que en volver a hacer brillar esos ojos del color del cielo que la primera vez que se habían visto no había podido apreciar. En verdad le gustaba mucho la rubia, le había gustado desde el momento en que la vio y luego del pequeño evento de esa noche no había dejado de pensar y soñar con ella ni un solo día.

-Lo siento

Serena miró al hombre a su lado y se preguntó por qué se disculpaba, sabía que él estaba divirtiéndose a su costa haciendo de su noche aún más bochornosa, pero increíblemente no le molestaba en lo absoluto, le gustaba su compañía.

-No tienes porqué…

-Claro que sí, te he estado molestando y ahora te ves decaída, de verdad lo siento, si quieres te llevo a tu casa ahora- dijo claramente afligido.

Darien no quería pensar en el ser el culpable de su incomodidad, siempre había sido alegre y le gustaba bromear con las personas de confianza, pero nunca utilizaba esa faceta de sí mismo para ligar con alguna chica, con Serena era diferente, sentía que podía ser él mismo sin preocuparse de dar la mejor impresión. Tenía la ferviente necesidad de que ella lo aceptara por como era realmente.

-Gracias, eso estaría bien- no había triunfo en su mirada como la vez anterior, ahora sólo mostraba algo parecido al cansancio.

Salieron de la fiesta sin mayores inconvenientes, permaneciendo todo el tiempo en silencio de camino al apartamento de ella, ambos perdidos en sus pensamientos.

Darien quería pedirle una cita, desesperadamente deseaba volver a verla en circunstancias normales y no como las tres únicas veces que se habían encontrado antes, pero la veía tan frágil, tan perdida que extrañamente comenzó a sentirse de la misma manera.

-Estarás bien?- preguntó cuando ella abrió la puerta y se volvió para despedirse.

-Claro, yo… sólo me acostaré a descansar, las chicas no están y bueno… nos vemos- le dio la espalda sintiéndose extraña y confundida al ver la expresión del pelinegro.

-Espera!

-Sí?

-Te puedo hacer compañía si quieres.

-No te preocupes… estaré bien, sólo es cansancio.

-De verdad quiero entrar.

Ambos se quedaron en silencio observándose ante la afirmación de Darien. Él confundido por su arrebato verbal y ella impresionada e internamente complacida por esa declaración.

-Entonces ven- tomó su mano, lo condujo dentro del apartamento con una sonrisa haciendo que se sentara en el sillón, fue rápidamente a su habitación y tras cambiarse de ropa, llegó a la sala y se ubicó junto a él.

Tras mirarse breve pero intensamente, permanecieron en silencio, eso era algo que se estaba haciendo repetitivo en las últimas horas.

-Tengo vino- dijo de repente la rubia.

-Cómo?- estaba pensando de qué manera podía decirle que quería salir con ella, y evaluando la posibilidad de tan sólo abrazarla y dejar que las cosas se dieran.

-Tengo vino- repitió- mucho vino.

-Eso sería perfecto- una sonrisa se estampó en su rostro y Serena se derritió un poco más de lo que ya estaba por tenerlo tan cerca durante tanto tiempo.

Se levantó rápidamente y fue a la cocina desde donde regresó con una botella y dos copas. La dejó sobre la mesita de centro y sirvió el líquido entregándole la bebida al pelinegro.

-Por la tranquilidad- brindó ella y levantó su copa.

-Por habernos conocido- señaló Darien chocando las copas haciendo que el suave ruido de los cristales al encontrarse se sintiera como un estruendo para Serena quien no podía apartar la vista de los hermosos ojos de su invitado.

-Por nosotros- agregó ella con una sonrisa cómplice.

Se bebieron esa botella y otra más sin darse cuenta, hablando como si fuesen viejos amigos y bromeando acerca de los sucesos que los llevaron a terminar donde estaban.

Ambos estaban un poco mareados con el alcohol, Serena había rellenado la copa de Darien más de una vez y estaba casi segura de que él a ese momento había bebido tres veces más que ella. No es que quiera emborracharlo, se dijo, pero como no había comido nada desde la mañana, se sentía como si hubiese llevado un litro de vino en su organismo y quería que el pelinegro estuviera a la par para no sentirse tan idiota si volvía a actuar impulsivamente como lo había hecho la noche en que lo conoció.

-Me dirás por qué estabas triste?- preguntó acariciando su mejilla suavemente.

Serena lo miró, no creía que se hubiese dado cuenta, pero no le importó hablar, necesitaba desahogarse.

-Sabías que Diamante fue mi novio?- dijo mirando hacia el ventanal que daba a una hermosa terraza.

-Terminaron hoy?- no creía que eso fuese posible, pero al verla llegar con el peliplata le había hecho pensar en primera instancia en que tenían algo que ver.

Ella lo miró sorprendida y luego se echó a reír compulsivamente. Darien la observó molesto por su reacción.

-Lo… lo siento, es que… es que… de verdad crees eso?

-Si no lo hubiese pensado no preguntaría- frunció el ceño haciendo memoria de cuánto había bebido la rubia.

-Diamante y yo terminamos hace cuatro años, no habíamos hablado hasta hoy cuando me vino a ver por lo de la fiesta, tenemos amigos en común así que imagino que de esa manera supo dónde encontrarme.

-Estabas triste porque él ahora está con Esmeralda?

-Claro que no, es que sólo me sentí triste- el pelinegro la miró incrédulo.

-Debe haber un motivo, nadie se entristece por nada, a menos… andas en esos días?

-No!- casi gritó.

-Entonces?

Darien se preguntaba por qué el ánimo de ella había decaído, quería saber si aún estaba enamorada de Diamante.

-Me pregunto… me pregunto si yo soy el problema- lo miró brevemente y volvió a fijar la vista en el ventanal- Diamante se enamoró de Esmeralda y está bien, yo no estoy enamorada de él, pero siempre me pregunto por qué no se pudo enamorar de mí.

-Tal vez no eran el uno para el otro.

-Lo mismo pensé yo la primera vez con Malachite Metalia.

-Malachite… Metalia?- Ese Malachite?

-Sí, el mismo. Pero luego vino Zafiro y después Diamante- se levantó y caminó más cerca de la ventana dándole la espalda al pelinegro- hasta ahí creía que simplemente no éramos el uno para el otro, aunque hayan sido ellos los que me dejaron o en su caso me engañaron, pero…

-Pero…- la instó a seguir hablando al darse cuenta que se había quedado sumida en sus pensamientos.

-Pero luego vino Richard, Haruka y Taiki, ahí supe que el problema soy yo… no sé qué hago mal pero siempre hay alguien más, alguien mejor que yo que logra que se enamoren y me dejen… ellos aman a sus parejas sabes? No las engañan como a mí, les dan las atenciones que no me dieron y aceptan de ellas lo que a mí me reprochaban, sólo sé que hay algo malo en mí que los aleja, me gustaría saber qué es y poder cambiarlo- se dio la vuelta y lo enfrentó- tú eres hombre, dime, qué tengo de malo? Sé que no soy perfecta pero nadie lo es, no hago daño a las personas, no engaño ni molesto, no sé qué hago o que no hago que provoca que me dejen, que no sea suficiente.

-Yo no creo que haya nada mal, pero debo ser sincero al decir que no te conozco lo suficiente para juzgar… lo siento.

Darien estaba claramente abatido con la confesión de la rubia, no veía nada que no le gustara de ella, sentía una atracción casi irresistible, una conexión especial pero no podía opinar acerca de lo que le pedía, porque era verdad lo que había dicho, no la conocía lo suficiente y sólo veía cosas buenas… y tal vez por eso para él ella era perfecta.

Serena se sentía un poco decepcionada, en el fondo esperaba que Darien le dijera que el problema no era ella, que le gustaba o algo así, ahora estaba confundida y tenía una extraña presión en el pecho.

-Está bien, siento haber sido tan profunda, debe ser el vino, será mejor que me vaya a descansar- sonrió a modo de disculpa.

-Tienes razón, es tarde, debo irme- se acercó a la rubia para despedirse.

Ambos se miraron a los ojos, el anhelo latente en el ambiente mientras se aproximaban al otro en silencio. Darien puso una mano en su mejilla y la acarició con el pulgar mientras que Serena suspiraba entrecortadamente ante la perspectiva de lo que deseaba que ocurriera. Deseaba saber qué era abrazar al hombre que amaba, quería sentir sus labios contra los suyos. No podía creer que se enamorase de alguien a quien ni siquiera había besado, pero esa era la realidad y aunque hubiese una infinidad de posibilidades de que lo suyo no fuese correspondido, se sintió esperanzada.

Darien estaba cada vez más cerca, de pronto sintió que le costaba respirar, al fin estaba ocurriendo, al fin tenía a la mujer que llenaba sus noches de sueños dispuesta a aceptar sus labios, porque lo sabía, lo vio en su mirada desde que la tuvo cerca la primera vez esa noche.

Podían sentir la respiración del otro cada vez más agitada, la décima de segundo que los separaba de lo que ambos anhelaban se estaba haciendo eterna. Sin embargo el destino quería otra cosa.

De pronto sintieron el sonido de una guitarra, una guitarra bastante desafinada. Serena corrió a la terraza a ver qué estaba pasando.

-Qué mier…

"Te amé y no lo supe ver"- se escuchaba una voz masculina cantar fuera de tono.

"Y ahora que no estás yo no sé qué hacer"

-Quién es ese loco?- preguntó Darien divertido al ver a ese hombre hacer el ridículo cantando y tocando la guitarra de la peor manera hacia lo alto del edificio.

-Ese loco… ese loco es Haruka- señaló Serena sintiendo vergüenza ajena y cubriéndose la cara con ambas manos mientras negaba roja como tomate.

Espero que sea de su agrado y hayan disfrutado tanto como yo de este capi. Serena sí que tiene problemas con los chicos, pero como siempre Darien es distinto y provoca ese no sé qué que derrite el hielo y derriba muros... jeje

Muchas Gracias por sus rw

Mary Yuet

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