Tsu: Muajajajaja!(aparece rodeada de humo) He vuelto con nuevo capítulo!
UP: (apareciendo detrás de Tsu) querrás decir HEMOS vuelto…
Tsu: bueno, la mayoría del capítulo lo escribí yo…
UP: después de qué? Te has tardado mucho en hacerlo!
Tsu: (risa nerviosa) jeje, bloqueo del escritor…..
UP: eso, y muchas horas jugando al Skyward Sword….
Tsu: tengo que aprovechar mis vacaciones!
UP: has algo productivo!
(Estimados lectores, como ya saben dejaremos a las autoras arreglar sus diferencias. Sí, tienen un grave bloqueo del escritor, al parecer el verano las está afectando…
Tsu: qué verano ni qué ocho cuartos! Está lloviendo y me cago de frío!
UP: vivimos en una isla Shimmy, vive con eso…
Segundo, sí, aun no terminan el Skyward Sword, es horrible compartir la única televisión de la casa con una hermana adicta a la tele. Finalizando, lean y disfruten.)
Capítulo 4:
Narrador
Hay días en los que llegan a parecer semanas o meses. A veces ni siquiera llevas medio día y ya sientes que pasaron cuatro horas. (como en el maldito colegio…)
Así se sentía la princesa Zelda, sentada en su silla, mirando a través de la inmensa ventana, observando todo su reino dominado por el crepúsculo. La esperanza de que Hyrule volviera a recuperar su antigua gloria era eterna.
-Pobres…- pensaba míseramente al recordar que todos sus gobernados fueron convertidos en almas por las nubes del ocaso.
Agitó su cabeza para olvidarse de eso último y la volteó a la puerta entreabierta de su habitación. Esperaba el regreso de alguien especial, el cual la ayudaría a salvar todo su reino. Pero también, otra cosa la tenía preocupada.
Ariadna había sido llamada por Zant, el rey de las tinieblas. No sabía para qué la necesitaba, pero había algo en esa niña que quizá sí sea importante, ya que era la cuarta vez que la joven había sido citada. A diferencia de las demás criaturas que habitan Hyrule, aquella joven no había sido convertida en alma bajo el crepúsculo.
Sentía una gran preocupación hacia la niña, tenía que cuidarla, cosa que al principio no hubiese hecho, pero la mirada de aquel extraño lobo la hizo cambiar de idea hacía unos días atrás…
Flashback, dos días antes…
-… Niña, ¿quieres por favor detenerte? Me estás mareando…- una extraña duendecilla levitaba frustrada al lado de la princesa de cabellos castaños.
-Ya te dije que me llamo Ariadna, no niña…- respondió molesta la susodicha mientras intentaba zafarse de la soga enrollada en su cuerpo.
Zelda las miraba con simpatía, desde que Midna conoció a su nueva compañera de "prisión" se llevaban peleando todo el día.
-"Y eso que Midna llegó ayer…"- pensó divertida.
-Ahora que lo pienso nunca debí envolverte en eso…- dijo la pequeña twili aburrida aun contemplando el fallido intento de la niña de zafarse de su trampa. De pronto unos pasos se escucharon desde el exterior de la puerta. Midna desapareció en medio de las sombras, mientras que las dos hylianas se quedaron inmóviles esperando a su visitante.
De la rendija de la puerta se asomó uno de los guardias twili y se dirigió a la niña quien lo miraba extrañada.
-Oye, tú no eres el tipo que me trae la comida…- dijo interrogante.
-Lo siento, Manuel está ocupado con un prisionero en el calabozo. Pero vendrás conmigo, Zant necesita de tu presencia ahora mismo.- el guardia agarró del brazo a Ariadna y la llevó arrastrando literalmente hacia su rey.
Zelda miró atónita unos segundos luego de que ambos se marcharon, Midna apareció y dijo sonriendo.
-Vaya, parece que al fin llegó ese tipo al que esperas… Descuida, yo lo traigo.- y con eso la twili desapareció, dejando a la princesa sola en la lúgubre habitación.
Dos horas después…
-… Los guardias deben de estar acercándose por su ronda diaria. Por favor, huye y salva al reino. El destino de Hyrule depende de ti.- un ligero toque de desesperación salió de la garganta de la princesa. El lobo de ojos azules junto con la twili comenzaron a dirigirse hacia la salida, pero antes, la bestia se volteó para ver a Zelda a los ojos.
-"Cuídela y manténgala a salvo su Majestad. Sé que ella está aquí viviendo con usted. Y por favor, no le mencione nada de lo que me pasó. Sólo dígale que yo, Link, estoy bien y que pronto regresaré por ella…"- dijo telepáticamente, ya que esa era la única manera por la cual el animal y la hyliana podían comunicarse. Luego salió por la puerta y un minuto después regresó Ariadna junto con el guardia, sin tener la menor idea de los visitantes de la princesa…
Fin del flashback
-… Zelda, ¿sigues ahí?- la niña sacudió sus manos en frente de la cara de la princesa, quien regresó al instante de su trance.
-Oh, lo siento Ari, estaba pensando en algo…
-Ah, debía ser muy importante ya que no me escuchaste la primera vez.
-Sí, muy importante… - Zelda pensó para sí. -Oye y, ¿Para qué te llamó Zant esta vez?- Ariadna comenzó a jugar con sus dedos nerviosamente y soltó una leve risilla igual nerviosa, desviando su mirada hacia el suelo.
-Oh, pues… el tío Zant me quería enseñar un nuevo juego…
-Tío Zant… vaya, si el lobo la escuchara ahora de seguro le daría un infarto…- pensó divertida. -¿Y qué clase de juego?
Ariadna sonrió a la princesa mientras se alejaba unos pasos de ella. Elevó su mano derecha, cerrándola en un puño, cerró los ojos con fuerza y los abrió, mostrando un extraño cambio de color en ellos, de un azul zafiro, a un rojo carmesí que hizo estremecer a Zelda. De su mano ahora extendida, se elevaba una flama potente de ligeros colores rojos y tonalidades amarillas y anaranjadas, no se le veía origen alguno, pero no lastimaba en lo más mínimo a la niña, y esta no mostraba tener problemas con ello.
-El tío Zant me enseñó este hechizo, dice que se llama Faira. Según él, cuando me fortalezca, el poder del hechizo aumentará y podré controlarlo mejor.-al terminar su frase, la niña apagó el fuego de su mano y sus ojos retomaron su color natural.
Zelda estaba sorprendida y en estado de shock, Ariadna no debería estar practicando ese tipo de magia. El peligro que está corriendo era inminente, en esas circunstancias podría salir lastimada, y eso la princesa jamás se lo perdonaría. Pero la niña se veía segura de sí misma, y no sentía miedo por ello. Zelda sólo llegó a la conclusión de que había alguien el culpable de enseñarles esas cosas.
-¡Zant! ¡Necesitamos hablar!
-Oh pero miren nada más, si no es la princesa que amablemente me cedió todo su reino.
Zelda se estremeció al recordar lo que tuvo que hacer para no entrar en guerra con Zant y sus soldados. Por dentro sentía que había deshonrado el nombre de su familia y que había fallado a su reino, pero era la mejor opción que tenía.
Zant sin embargo la observaba tras su máscara feliz, por haber causado un dolor interno a la princesa.
Ignorando el comentario hecho por el tirano, Zelda retomó su postura, frunció el ceño y se dirigió al hombre sentado en el trono que le pertenecía a ella.
-¿Se puede saber por qué le estás enseñando magia y hechizos a Ariadna?- escupió cada palabra como si fuese veneno, angustiada y enrabiada.
-Oh, sólo quería que ella estuviera a mi nivel para así poder divertirnos…
-¿Divertirse cómo? Zant, ella es una niña…
-Pero también una hyliana. Muy pocos hylianos como ella tienen ese potencial, la habilidad de controlar hechizos de defensa y destrucción. No iba a dejarla que lo dejara intacto, tenía que pulir a mi diamante en bruto…
La princesa apretó sus puños y tensó sus músculos, aquel tipo le sacaba de sus casillas, el que ahora esté "jugando" con su pequeña amiga, sencillamente sacaba de sí su instinto materno, y asesino.
-Si le llegase a ocurrir algo…
-Pero nada le ocurrirá,- el rey twili se levantó de su asiento con brusquedad, interrumpiendo a la princesa. –deberías preocuparte por tu bienestar princesa. Aquella niña me pertenece, haré lo que quiera con ella cuando se me dé la gana. Le enseñaré todos mis poderes, la entrenaré como mi futura heredera, mi protectora, mi espía, mi propia guardaespaldas y asesina. Admitámoslo, como rey necesito protección de alguien quien se ocupe luego de mi reino. Y ella me la dará, en fuerza y magia.
-¡¿QUÉ?! ¡No puedes hacer eso! Tú, maldito… pedófilo…
-¡Guardias! ¡Regrésenla a la torre!
Zelda fue arrastrada a la fuerza por los soldados de Zant y devuelta a su confinada habitación. De sus mejillas corrían un delgado hilo de lágrimas, generadas por la rabia y angustia.
Al pasar por la puerta vio a Ariadna sentada en el suelo, jugando con una antigua muñeca de trapo que vestía un desgastado vestido, era tan joven e iría a pasar por cosas horribles estando allí en el castillo, perdería su infancia y adolescencia, por el capricho de un tirano…
UP: …fin del capítulo…
Tsu: …
UP: …
Tsu: …sinceramente, este no es nuestro mejor capítulo…
UP: ahora me das crédito? Pero sí, tienes razón, es extraño, pero es lo que hay…
Tsu: con esto perdemos a los pocos lectores que tenemos… mierda…
UP: seep… ahora, agradece los reviews…
Tsu: Saludos para Magua y Zilia-K, muchas gracias por los reviews y ehmmm…
UP: esperamos que este capítulo no las haya decepcionado…
Tsu: si eres nuevo lector, deja tu review criticando nuestra historia! Luego serás TÚ el responsable si en las noticias aparecen nuestros cuerpos colgando de una soga al cuello!
Ambas: Abrazos Psicológicos :'D
