UP: aun no comprendo… cómo puedes tener inspiración para escribir cualquier estupidez, pero cuando se trata de la prueba de libros de colegio, no me ayudas en nada?

Tsu: fácil… porque NO PUEDO! Viste las preguntas que nos puso la profesora? SON COMO PREGUNTAS DE MATEMÁTICAS MEZCLADAS CON QUÍMICA ESCRITAS EN JEROGLÍFICOS EXTRATERRESTRES PARA ENCONTRAR EL FINAL DE PI!

UP: es comprensión lectora, no es para tanto…

Tsu: claro que sí! Me bloqueo y no puedo escri-

UP: Shimmy?

Tsu: -

UP: no me digas…. Bloqueo?

Tsu: -

UP: no puedes escribir?

Tsu: -

UP: como digas….. Muajajajaja ¡!

(Estimados lectores, dejando de lado el bloqueo de Tsu, les queremos decir que hemos traído un nuevo capítulo… Esperamos que sea de su agrado, lean y disfruten)


Capítulo 8

PDV de Ariadna

El lugar estaba oscuro y no podía ver más allá de la punta de mi nariz. Intenté avanzar, pero sentía mis pies pesados. Comencé a desesperarme, intenté buscar alguna señal a mí alrededor, pero el negro del lugar era lo único que podía apreciar.

Lentamente, una débil luz blanca comenzó a iluminar lo que ahora sé es una habitación. Su resplandor llegó a cegarme, tapé mis ojos y pronto volví a sentir arder mi mano derecha. Acto seguido, una punzada de dolor recorrió mi pecho. El oxígeno comenzaba a escasear en mis pulmones. Y muy pronto, esa luz comenzó a rodearme, y pude sentir cómo se iba mi último aliento…


Abrí mis ojos de un golpe y tomé una gran bocanada de aire. Me senté rápidamente y me agarré el pecho, tratando de calmar mis latidos y de regular mi respiración. Nunca había soñado con algo así antes.

Cuando logré calmarme un poco, sentí otra vez esa punzada en el pecho. Miré hacia abajo y vi que mi torso estaba envuelto en gasa y se podían apreciar pequeñas manchas… de… ¿..sangre?

¡¿QUÉ ME PASÓ?!

Salté de donde estaba acostada y comencé a tocarme todo el cuerpo. Bueno, al menos estoy completa.

Al asegurarme de tener todos mis miembros en su lugar, eché un vistazo a la habitación en la que me encontraba. Era una pieza cómoda, con unas cuantas camas con cobertores con diseños triviales. Había también dos estanterías en donde guardaban el resto de la ropa de cama. Al lado de la cama en donde supongo estuve descansando, había una silla y una mesilla de noche, y encima de esta última había una bandeja con comida, al parecer recién hecha.

Sonreí cuando mi estómago gruñó, no sé cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que comí, pero no me importaba, al menos podré ingerir algo decente, no como en el castillo con Zant…

Un momento…

-¡¿Dónde estoy?!

-Estás en el pueblo de Kakariko, pequeña.

Me volteé hacia el origen de esa voz, en el umbral de la puerta se hallaba una señora de mediana edad, de contextura robusta, piel morena y de cabello rojizo. Traía consigo una bandeja con algunos utensilios médicos.

-Qué bueno que despertaste. Soy Telma, por cierto.

-…Soy Ariadna, es un gusto- devolví el gesto mientras me inclinaba respetuosamente, pero me erguí de inmediato al sentir dolor en el pecho.

-Oh, es cierto. Ven cariño, es hora de tu revisión.

Me acerqué a ella para que me inspeccionara la lesión en el torso. Cuando lo hacía, no pude aguantar preguntarle…

-¿Cómo obtuve ésta herida?

Telma se detuvo y me miró directo a los ojos, me estremecí un poco por la forma en que me miraba, tan seria y serena, con una determinación en sus oscuros ojos.

-¿No recuerdas lo que te pasó antes de caer inconsciente?

¿Inconsciente? Lo que yo recuerdo fue que estaba en una habitación, con Ganondorf… y luego él, me puso una máscara…

Me estremecí y comencé a tocarme la cara. Esa horrible sensación, de esa oscura máscara que repelaba un aura maligna aún seguía en mi rostro. Telma me miraba con preocupación, mis ojos se nublaron por las lágrimas de desesperación que tenía. Me levanté de la cama, tratando de limpiar esas gotas saladas en mis mejillas, pero al caminar hacia atrás me topé con alguien, quien me hizo caer al suelo.

-Será mejor que me vaya. Cariño, te dejo ahí las vendas para que termines tú el trabajo…- escuché a Telma despedirse y luego la puerta cerrarse. Me froté los ojos con fuerza e intenté levantarme, pero unas manos fuertes me tomaron de los brazos y me ayudaron a levantarme.

-Déjame que te ayude, Ari…

Quedé helada al escuchar esa voz. No pude controlarlo, dejé que nuevas lágrimas emergieran de mis ojos zafiro y lentamente me di vuelta, para ver otra vez esa cara sonriente, con cabello rubio y ojos azul oscuro con ese típico brillo de preocupación con el que me había acostumbrado a vivir toda mi vida.

-… Link… ¡LINK!- no aguanté más y salté sobre él, envolviéndolo en un fuerte abrazo y hundiendo mi cara en su cuello. Me aferré a él con miedo de que ese encuentro quizá sea mentira, y lloré. Lloré todas mis penas y preocupaciones, dejé correr ese río salado que tanto esperaba poder salir como una cascada desde mi primera noche que me separé de mi hermano.

Link me devolvió el abrazo, se hincó en el suelo y comenzó a menearme lentamente, acunándome más cerca de su pecho y tarareando una de las tantas canciones con las cuales me tranquilizaba cada noche de pesadilla en Ordon.


-¿Entonces qué es lo que hacemos aquí?

Cuando lo pregunté, Link estaba terminando de cambiarme las vendas. Se detuvo un momento y miró a su propia sombra, como si estuviera reflexionando sobre algo. Luego se volteó a verme con una expresión algo triste y suspiró.

-Escucha Ari, sé que no lo recuerdas, y creo que nunca lo harás. Pero tienes que saberlo, hace unos días fui a las ruinas del Pico Nevado a ayudar a unos yetis, amigos míos, a eliminar a un ser maligno que se estaba escondiendo en su castillo. Al entrar una habitación, lo encontré y comencé a luchar contra él, propinándole un profundo corte en el pecho. Cuando estuve a punto de matarlo, alguien me detuvo, diciéndome que otra persona estaba bajo un hechizo de Zant, y al librarlo de él, te encontramos… a ti… Ariadna, estuve a punto de matarte…

Link se tapó la cara con sus manos y comenzó a sollozar. No dije nada porque aun trataba de acordarme de eso, pero fue en vano, mis últimos recuerdos fueron los de Ganondorf poniéndome la máscara. Quizá por eso no logro recordar nada. Miré de nuevo a mi hermano, y vi que en verdad traía esa túnica verde representativa del Héroe del Tiempo.

-…Link, no te culpo. No lo sabías eso es todo… Pero por favor, ya no llores…- dije mientras le frotaba la espalda. Él se relajó un poco y se limpió la cara.

-Lo sé, pero es irónico, juré que te protegería y al final terminé lastimándote…- dijo con voz ronca y riendo pesadamente.

Junté mis manos sobre mi regazo y desvié la vista hacia la ventana entre abierta de la habitación. De ella, se filtraban los débiles rayos de luna llena que había esa noche. –Sí, pero no es para tanto. Zant me ha hecho cosas peores, y aún estoy con vida, deberías agradecer eso…

El silencio reinó durante unos minutos, haciendo que el espacio que nos separaba a los dos se hiciese más grande a medida que pasaban los segundos. Estuvimos así hasta que una extraña risa provino de las sombras.

-Jijiji, ya no lo soporto más. Ustedes dos son bastante divertidos- Midna se materializó en medio de la habitación, mostrando como siempre esa sonrisa arrogante suya. –Ariadna, cuánto tiempo. Y dime, ¿cómo van las cosas en el castillo?- preguntó divertida.

-¿Tú qué crees? Desde que Zelda dio su vida por tratar de salvarte, el idiota de Zant me ha hecho entrenar como si no hubiese mañana. Me azotaba, golpeaba, quemaba, cortaba, todo lo que se te pudiese ocurrir, aparte me daba una dosis diaria de magia twili para oscurecer mi corazón y odiar cada día más a Link. Tuve que soportar un horrible encuentro con Ganondorf que por poco me mata con su aliento a muerto. Pero a aparte de eso, todo ha estado bien, muchas gracias por tu preocupación- no hace falta decir del evidente sarcasmo y molestia que tenía con mi tono de voz. Midna solamente se agarraba el estómago y reía a carcajadas en el aire, y Link, bueno, creo que le destrocé el corazón sin querer con mis palabras.

De repente, la twili se detuvo y me miró de forma interrogante, cambiando completamente las facciones de su cara divertida a una de duda. Al parecer pasar muchos meses con mi hermano se le ha contagiado la bipolaridad.

-¿Dices que Zelda está muerta?- preguntó.

-Pues claro, así fue cómo la encontré en medio de la habitación…

-Pero es imposible. Ella sólo me dio su magia y la protección de la trifuerza de la sabiduría. No debió haber muerto.

Me quedé estupefacta con su aclaración. Acaso, ¿Zelda está aún con vida?

-Pe-pero, Zant fue, le tomó el pulso y se la llevó a no sé dónde. Me dijo que estaba muerta y él iba a enterrarla en el cementerio del castillo.

-¡No! ¡Ariadna, eso no debió pasar! Zelda sólo quedó débil, quizás inconsciente, pero no está muerta. Ella tenía que seguir cuidando de ti y no dejar que Zant se la llevase. ¿Sabes lo que pasará ahora? Ganondorf descubrirá que no tiene la Trifuerza de la Sabiduría y se aprovechará de la situación. Ahora sí que estamos perdidos.

Midna se agarró la cabeza y comenzó a tirarse el cabello naranja. Link tenía su cara en blanco, y yo sólo pude pensar en esto.

¿Ups?


UP: fin del capítulo…

Tsu: alfin puedo volver a escribir…. En fin, como dijimos, esperamos que les haya gustado. Y disculpen la tardanza…

UP: el colegio nos ha mantenido ocupadas últimamente…

Tsu: eso, y muchos animes y talleres de viola..

UP: no olvidas algo Shimmy?

Tsu: oh claro! Un saludo y agradecimiento a , Zilia K, Magua, Cigs98 y Lile99 por sus reviews ¡! Muchísimas gracias! Nos hacen muy, muy felices con ellos!

UP: esperamos que sigan dejando más.

Ambas: Abrazos Psicológicos :'D