Tsu: Yay! No puedo creerlo! Al fin actualizamos este fic!
UP: es increíble… Shimmy, cómo nuestra mente ha trabajado tan bien hoy?
Tsu: no tengo idea… pero sí sé una cosa….
UP: cuál?
Tsu: DEBO COMER LASAGNA TODO LOS DÍAS PARA SEGUIR ASÍ!
UP: qué acaso no piensas en tu salud física?
Tsu: Nop… para eso vamos a ir a hacer ejercicio la próxima semana
UP: olvídalo… iremos después de terminar mi cuadro de Link en óleo…
Tsu: ahhhhh… cierto….
(Estimados lectores, queremos disculparnos por la tardanza. El colegio y las vacaciones has tenido a nuestras autoras un poco ocupadas, pero no se preocupen, desde ahora se organizarán para poder escribir los capítulos de sus fics. Y por si se los preguntaban, es verdad de que Uznara está pintando un cuadro de Link en óleo. Cuando lo termine lo subirá al DeviantART. Pero por ahora, lean y disfruten de este nuevo capítulo.)
Capítulo 9:
Narrador
Al momento en que los primeros rayos de sol tocaron la desértica tierra del pequeño poblado y el canto de los cuccos se hizo escuchar por todo el lugar, Link ya se había levantado de la cama que compartía con su hermana.
Mientras se ponía su vestimenta, no pudo evitar voltear la cabeza y ver a Ariadna dormir tan plácidamente. Sonrió al ver la respiración de esta, tan tranquila y controlada, su largo cabello rubio se encontraba revuelto sobre la almohada, sus mejillas, teñidas de un pálido rosa, le seguían dando ese aspecto tan dulce e inocente que lo hacía sonreír con satisfacción y dándole al hyliano un extraño orgullo paternal, del haber criado a una niña tan hermosa como ella.
Dejando de lado su espada, escudo y su alforja, bajó las escaleras del hotel en total silencio, evitando el irritante chirrido que desprendían los maderos al ser pisados. Llegando a la cocina, pidió permiso al chef de poder preparar él mismo su desayuno y el de su hermana y así llevárselo de vuelta a la habitación.
Estando ya solo, procedió con su trabajo, calentando un poco de leche y tostando pan. Mientras freía un par de huevos, la forma sombría de Midna se materializó a su lado, y pudo jurar haber escuchado un leve quejido por parte de la Twili.
-Vaya, vaya, tan temprano y preparando desayuno. Eso sí es algo nuevo en ti, Link. –se rio tras esto último y se aferró del estómago. El hyliano solo rodó sus ojos y siguió con su tarea.
Midna, sintiéndose más ignorada de lo normal, se plantó frente al rubio firme y puso ambas manos sobre sus caderas, dejando un profundo surco en medio de sus cejas. –Oye, no vengas a ignorarme. Por si no te acuerdas, tenemos que cumplir con una importante misión que las Diosas te dieron, y esa es de detener a Ganondorf antes de que acabe con todo Hyrule, ¿o es que se te olvidó?
Link suspiró, sabía a lo que su amiga se refería, sabía que tenía que detener al poderoso gerudo y salvar Hyrule, y sabía que esa misión se le fue encomendada a él por ser descendiente del mismísimo Héroe del Tiempo. –Ya lo sé Midna, -dijo colocando la tetera de leche caliente sobre una bandeja, -pero en estos momentos quiero pasar un rato con Ariadna. Hace casi un año que no la he visto. Quiero además que se relaje, no sé qué habrá vivido en el castillo, pero no voy a permitir que en su mente se mantenga esa horrible experiencia, que por poco hace que casi la mate…
-¡Oh, por el amor de…! ¡Argh! ¿Link, quieres, por favor, dejar de culparte? Solo la has lastimado, y fue sin intención alguna, recuerda que Ariadna estaba bajo un hechizo y tú no lo sabías.
-Sí, pero si tú no me hubieses detenido, mi hermana no estaría en estos momentos con nosotros.
-Pero no es así. Ella está bien, está aquí en Kakariko contigo, y está con vida. Mira, no me molesta que decidas quedarte un par de días para cuidarla y mimarla por todo este tiempo de ausencia. Pero prométeme que no olvidarás tu misión, y que dejarás de culparte por la herida de tu hermana.
Link meditó unos segundos antes de sonreírle a la Twili, y ésta, satisfecha con la respuesta del rubio, se fundió con la sombra de este, desapareciendo de la habitación y dejando al hyliano de nuevo solo en la cocina.
El héroe arregló un poco la bandeja y regresó al segundo piso del hotel, en dirección a su habitación compartida junto a su hermana.
Ariadna despertó tras escuchar un par de golpes provenientes de la puerta. Se sentó con mayor facilidad que el día anterior y se frotó un poco los ojos. Escuchó la puerta abrirse despacio y el ingreso de unas suaves pisadas, junto con el tintineo de tazas y cucharas.
-Buenos días, Ari. –dijo Link acercándose al borde dela cama con la bandeja en sus manos. –Espero que hayas dormido bien anoche.
La niña volvió a frotar sus ojos, bostezó un poco y sonrió de vuelta a su hermano mayor. –Sí, lo hice Link, hace mucho que no dormía tan bien en una cama. Gracias.
El mayor revolvió los rubios cabellos de la pequeña y comenzó a servir el desayuno. Ariadna no podía sentirse más feliz, al fin estaba con su hermano lejos de la tiranía de Zant. Después de ser salvada y llevada a Kakariko, todos esos entrenamientos de esgrima, defensa personal y magia negra se disiparon de su interior gracias a un conjuro de Midna para regresar la inocencia que tenía de vuelta en Ordon. Y hablando del poblado, aún no lograba ver a sus amigos en los últimos dos días desde su llegada. Tanto Telma, como Link y Midna, le decían que tenía que recuperarse primero de su lesión en el pecho, y desde allí podrían ver si podía salir de nuevo a la calle y jugar.
La mejor parte de lo anterior, era que la famosa lesión tenía una rápida recuperación gracias a las aguas termales de los Gorons, las cuales se encontraban en la parte superior del hotel en donde se alojaban.
Cuando logró beberse toda la leche de su tazón, miró a Link y esperó a que este le prestase atención para hablar.
-¿Ocurre algo, Ariadna? –preguntó este mirando extrañado a la pequeña.
-No es nada Link. Sólo me preguntaba, bueno… ya sabes, me preguntaba si hoy podía ver de nuevo a mis… amigos…
El mayor la observó por unos instantes en silencio, y luego una gran carcajada salió de su garganta, ganándose la mirada de una asustada Ariadna tras aquella reacción.
-Pues ahora que lo dices, -dijo Link limpiándose una lágrima del ojo, -creo que es momento de que salgas a la luz del sol y vuelvas junto a tus amigos. Ellos me han estado preguntando por ti desde que estabas en el castillo. Y aparte, se llevarán una gran sorpresa porque no saben que estás aquí.
La joven se entusiasmó al escuchar esto último y abrazó con fuerza a su hermano. El mayor sonrió un poco por el acto proporcionado por su pequeña y la envolvió en sus fuertes brazos y le besó la cabellera rubia.
-Sabes, -dijo al pasar sus dedos por entre las hebras doradas. –creo que es hora de que tengas un cambio de imagen, ¿no te parece?
Ariadna se separó un poco de Link y lo miró extrañada. Pero luego de analizar esas palabras, asintió y sonrió un poco.
Sabía que tarde o temprano su hermano le permitiría cortase el cabello.
Para estar oscureciéndose en aquella localidad cerca de uno de los volcanes más peligrosos y activos de Hyrule, no le quitaba la tranquilidad con la cual los habitantes humanos y gorons del poblado tenían a esa hora de la tarde.
Como lentamente el sol se fue escondiendo tras la temible Montaña de la Muerte, los niños ordonianos y la hija del sacerdote corrían sin parar hasta la Fuente del espíritu para refrescarse un poco.
Talo, que ya a sus once años de edad y habiendo crecido lo suficiente como para haber alcanzado un poco a Iván, lideraba a sus amigos llevando consigo un palo, y marchando como cual sargento liderando su escuadrón hacia la guerra.
Al llegar a su destino, se despojaron de sus ligeras ropas y se las entregaron a Ilia, quien para variar, había recuperado su memoria hacía un par de meses atrás.
-¡Por favor no vayan a nadar tan profundo! –llamó esta desde la orilla al grupo de niños.
-¡No te preocupes Ilia, no lo haremos! –Talo respondió y se dirigió a sus amigos. Estos lo miraba un tanto extrañados y con la ceja alzada. -¿Qué? –preguntó este. -¿Tengo algo en la cara?
-Pues la verdad no. –dijo Iván. –Es solo que es raro verte actuar así tan maduro…
-¿Acaso no debo serlo?
-Nadie ha dicho lo contrario, Talo. Solo digo que es raro. Desde que nos separamos de Ariadna has estado actuando muy extraño. En especial desde la ves que me secuestró ese bokoblin.
-Pues no sé qué es lo que me pasa, y tampoco tengo interés en saber. Yo solo actúo como se me dé la gana. Y saben que a mí nadie me puede cambiar. –dijo el muchacho señalándose a sí mismo con aire de suficiencia.
-¿Ni siquiera Ariadna? –le preguntó Bea, que tenía una ligera sonrisa en su rostro.
-Exacto, ni siquiera ella. Es más, ya ha pasado casi un año desde que la vimos por última vez. Es muy poco probable que la volvamos a ver de nuevo.
-¿Eso crees?
-Síp.
-Pues entonces aquella niña de cabello corto hasta los hombros, rubia, y que está tomada de la mano junto con Link es solo un producto de mi imaginación, ¿no es así?
-Por supues- espera, ¿qué? – Y al voltearse, Talo podía jurar que nunca antes en su vida se había sentido tan feliz como al ver en ese instante a su mejor amiga, luego de estar meses desaparecida.
UP: fin del capítulo.
Tsu: Uff… alfin terminamos… Ahora creo que me iré a dormir…
UP: si, yo igual…. Pero recuerda algo…
Tsu: si, si ,si…. Los reviews… Muchas gracias a Lile99, a Dani-chan y Gaby-chan y a Queen Fantasy …. Muchos abrazos por dejar sus opiniones que por alguna razón mágica nos hacen muy felices xD ¡!
UP: un saludo y se cuidan.
Tsu: Dejen reviews o si no moriremos de angustia! O de algún ataque al corazón… qué se yo…
Ambas: Abrazos Psicológicos :'D
