Disclaimer: Nada me pertenece. Sólo la idea del fic
Nota de autora: Hace años que no actualizo xD perdón u.u es que tuve un pequeño inconveniente con el colegio que no me dejaba tiempo ni para respirar, pero entre tanda y tanda hacia este cap, que pienso yo, es el más largo que hice hasta ahora y eso que ni vamos por la mitad
Bueno… podría contarles muchas cosas pero os aburriría, solo espero de todo corazón que este capitulo les guste y que la espera haya valido la pena, y si no, voy a seguir mejorando
Muchas gracias a: Hatake Nabiki, Camila Fanel y Vampiro00123 ¡Los aprecio mucho, Gracias por siempre dejar su opinión ^^!
Sin mas preámbulos…
¡Disfrútenlo!
Capitulo 8: Escapando de la muerte
La soberbia humana es tan traicionera. Creemos que lo sabemos todo pero no sabemos nada, creemos que hemos descubierto hasta la más minima respuesta, pero todavía son muchos los problemas que no faltan por resolver. Es así, siempre nos hemos creído mejores que nuestro creador, pero al final es siempre nos termina demostrando que al lado suyo no somos nada y es por eso que tal vez lo estamos pagando, por soberbios, por idiotas. Por creernos mejores. Vos, yo, todos. Cada ser viviente, por mas que no haya hecho ni el mas mínimo ruido, esta metido en la bolsa de lo que es el fin del mundo. Al fin y al cabo que a todos nos viene a buscar una misma ente en común. La muerte, la única que nos discrima a nadie, ni al hombre mas bondadoso ni al mas pecador entre los pecadores. No quería creerlo pero es así. Hoy estas vivo, pero mañana tal vez no.
Se les hacia eterno el camino hacia sus amigos. Querían llegar a ellos, ver si estaban bien, pero cuando creían estar mas cerca, más lejos estaban. No veían realmente la hora de reunirse, por que aunque estén en la soledad mas helada, si se tenían al menos aguantarían. Si suena cursi, lo se. Pero eso era lo que sentían aunque no lo demostraran.
-¡Mierda! No llegamos más. - Se quejo Komuro, que sin balas, usaba como era ya su costumbre su rifle como bat de béisbol.
-Lo lamento Komuro, si no hubiera sido por mi culpa tal vez esto no estarías pasando por esto, estarías con ellos vivos, ayudándolos a sobrevivir, tal vez ya lejos...
-¡No seas tonta! - Pegaba un grito a medida que acaba con ellos. - Si hubiera estado con ellos, la que no estaría viva serias tú. Al menos se que con ellos están bien, Rei e Hirano son buenos luchadores. - Aunque eran palabras dentro del todo reconfortantes, su tono de voz no lo era. - Pero no me perdonaría si les llegara a pasar algo. - Pensó esto ultimo
Izquierda, derecha, giros, saltos, enfrente. Esos eran algunos de los movimientos que realizaba el dúo perfectamente coordinado para acabar con la plaga que los rodeaba, llagarían a ellos, no importa como, pero vivos llegarían aunque estaban seguros que ellos no era la clase de cobardes, sabían en el fondo que en su ausencia, ellos lo estaban manejado bien, tal vez no perfectamente, pero bien. De seguro estaban luchando.
-¡Wow! Que charla tan amena estamos teniendo a pesar de estar en medio del caos. - Bromeo Saeko mientras que junto Komuro corrían el corto camino despejado que tenían.
Takashi se rió - Tienes razón, es bueno, solo espero que un día no me falle en contra.
Saeko esbozo una sonrisa pero luego volvió a su cara de póker. Takashi lo noto pero esperaría que ella hablara primero aunque tenía una idea de lo que cruzaba por la mente de su fiel amiga.
-Komuro que pasaría si ellos ya no están si... Nos dejaron.
Si, precisamente lo que el esperaba. - Al menos yo no los culparía, fue mi decisión dejarlos atrás sin preguntarles, sin pensar, si nos dejaran no les guardaría el más mínimo rencor.
Saeko volvió a sonreír mientras con un giro acaba con cuatro a la vez. - Pienso igual.
Eso era lo que pensaban, eso era lo que temían, no que ellos los ataquen y que los conviertan, si no que las personas con quien habían compartido ya meses de eternas luchas los dejen atrás, que los hayan abandonado aquí, en medio de la nada.
-¿Se puede saber que estaba pensando?
Hirano se agacho justo a tiempo antes de que alguno de ellos lo ataque y tomando su arma les pego, haciendo que sus cabezas salgan disparadas, como una pelota en un juego.
En el fondo las jóvenes sintieron un alivio, menos mal que ese gordo no las iba a abandonar. Igualmente, Saya no se lo hubiera permitido.
-¡Onii-Chan! - Festejo Alice, aunque su voz aún sonaba con angustiada.
Digamos que Hirano no era el mejor en lo que combate cuerpo a cuerpo se refería, pero no estaba nada mal experimentar otro tipo de lucha nuevo de vez en cuando.
-¡M-mierda! - Aunque Hirano no sabia lo que hacia, lo hacia bastante bien.
La situación de las jóvenes tampoco era la mejor que digamos, estaban subidas al vehiculo pero también estaban rodeadas.
Rei no sabia que hacer, dentro de las que quedaban era la única que sabia pelear, aunque era conciente que ella no era la mas fuerte, no dejaría que les pase algo a sus amigas mientras pudiera hacer algo.
Bajándose del vehiculo con un salto se puso en posición para empezar a luchar.
-¡Miyamoto que haces! - Grito Takagi
-Hagan funcionar el motor o lo que sea que esta fallando, yo voy a ver que puedo hacer acá. - Ni bien terminó de hablar dio lustre a sus habilidades con la lanza en el combate cuerpo a cuerpo,
Takagi también lo sabía, Rei era valiente, era buena luchando pero no olvidaba las veces que casi muere, si Komuro no la hubiera salvado, pero en ese momento lo único que podía hacer era confiar.
-¡Takagi-Sana el motor!
Saya dirigió su atención al vehiculo, la única manera de solucionar el problema era de afuera así que sin mas preámbulos se bajo y se dirigió a la parte delantera en donde dicho aparto se encontraba, abriendo el capot noto que todo parecía normal, pero si ese era el caso había algo que no funcionaba
-Soy un genio, soy un genio. - Se decía a si misma mientras revidaba todo. - Pero no se nada de autos.
-Seguramente esta desolado en una de sus puntas al colector y es justamente esa la falla - Grito el niño sacando la cabeza por la ventana.
Saya lo miro. No entendía nada, ¿Cómo un niño o mejor dicho un desconocido sabia de autos? pero a esas alturas cualquier ayuda venia bien - ¿Y como lo soluciono? ¡Pareciera que esta todo norma!
-Tú- Señalando a la enfermera. - Vuelve a encender el motor
-P-pero
-¡Hazlo!
No hubo tiempo que perder y rápidamente Shizuka le hizo caso dando en primera el. El motor empezó hacer ruido.
Saya que todavía se encontraba enfrente del motor, se mancho la cara con aceite negro y escupiéndolo, miro al niño. - ¿Que mierda?
-Entonces el motor no es. - Murmuro. - ¡Verifica los bujes!
-¿¡Que!
-¡Las gomas! - Grito poniendo los ojos en blanco.
Saya se agacho y noto algo, que una de las ruedas estaba pinchada. - ¡Esta pinchada!
-Entonces hay que cambiarla. - Mirando a su alrededor noto una de las gomas para esa clase de vehículos.
Sin pensarlo dos veces, aunque realmente no sabía que estaba haciendo exactamente, busco la manera de bajar aquella goma del humvee, por fortuna, era de esos de último modelo, en los cuales se habría de la parte de atrás.
Una vez abierto la puerta trasera, intento bajar la goma pero estaba rodeado.
Quisieron atacarlo, pero el niño fue astuto y les tiro la goma encima aplastándolos, luego, el bajo y volvió a recoger aquella rueda de repuesto e intento a toda prisa llevarlo donde estaba la joven de anteojos y dos colitas
-¿Sabes como cambiarla? – Pregunto esta
-Necesitamos una palanca.
Ni bien Alice escucho esa palabra busco algo parecido al objeto dicho, le pareció haberlo visto en oras ocasiones y su memoria no le fallo, el objeto estaba onde lo recordaba
-¡Onee-Chan! – La llamo a Saya
Takagi apenas y le dijo gracias, cuando a toda velocidad y con la poca fuerza que tenía intento usar aquel objeto.
-¡Ahh! – Grito Kohta. Realmente le estaba gustando eso del combate cuerpo a cuerpo aunque todavía no sea un experto. - ¡Wow! Con que así se siente. – Recordó las veces de haber visto a tres de sus amigos usar esta clase de lucha
Alice, que solo se limitaba a observar, levanto la vista para ver a su amigo de anteojos y notar lo bien que pelea, pero aun así hasta ella sabia que ese no era si fuerte.
-¡Lo tengo que ayudar! – Se dijo así misma y buscando balas de las que usa el arma de Hirano bajo del auto directo a el en compañía de Zeke.
-¡Alice-Chan! – Grito la enfermera al notar por el retrovisor como Alice se dirigía a la muerte sin pensarlo, pero ya era tarde.
-¡Alice-Chan no lo hagas!
-¿He? – La niña se distrajo por dos segundos, dos segundos que podían haber sido mortales. Uno de ellos la iba atacar, pero la persona menos pensada la salvo.
Abriendo los ojos de apoco noto a quien la había salvado, era aquel niño que usaba el fierro obtenido en el camino para clavarlo directamente en la frente de unos de ellos.
-¡Niña tonta!
La niña, quien se trataba de reincorporar de la angustia, observo atentamente a su salvador. El joven, que no debería ser más que dos años mayor que ella, estaba manchado de sangre que le variaba desde sus ropas hasta su cara.
Quiso tocarle la cara en un amague por querer limpiarlo, pero el joven de cabellos rubio cenizas le corrió el rostro.
-¡Cuidado ustedes dos! – Se escucho un grito de advertencia.
Cuando se creían perdidos, cuando creían que los dos más jóvenes del grupo se iban a convertir de ellos, los dos faltantes del grupo llegaron justo a tiempo.
Saeko clavo su katana en el estomago de uno, mientras que Takashi hacia volar cabezas por el aire
-¡Takashi! – Murmuro Rei con alegría
Kohta, Saya y la enfermera también no dudaron en mostrar sus sonrisas con lo que estaban viendo.
-¿Están bien? – Pregunto Takashi a lo niños
El rubio solo asintió, mientras que la pequeña Alice se mostró más efusiva ante a quienes consideraba dos de sus hermanos mayores
-¡Onii-Chan! ¡Onee-Chan! ¡Están bien! – Los abrazo
-¡Oigan! – Se escucho un grito proveniente del HumVee. - ¡Hay que irnos pero ya!
Todos sonrieron. Ya habían pasado mucho tiempo en aquel lugar, toda una noche. Era hora de partir hacia lo que se les venia, sin vueltas atrás, sin retroceder.
-Bien, ¡Entonces vámonos!
Hirano se deshizo de los muertos que les quedaban para llegar al vehiculo, Rei resguardo las espaldas de Takagi hasta que esta subiera y luego ella la siguió.
Takashi tomo de la mano a Alice y Saeko lo hizo con el niño que la miro fijo sin entender el porque. No lo conocían, pero ella solo le sonrió, esa sonrisa que reconfortaba a más de uno.
-¡¿Están todos?
-¡Si! – Respondieron juntos.
Marikawa puso en marcha el Humvee y rápidamente salieron de ahí, atropellando a los que les estorbaban, con el amanecer de fondo y esperando lo que el futuro les esperaba.
Continuara…
Bueno, el final no me termino de cerrar, pero era lo único que se me ocurría, igual ya saben que cualquier sugerencia u opinión o algo que quieran escribirme, es bien recibido. Estoy abierta a cualquier crítica.
Nos leemos, hasta el proximo Cap.
GiiuChan.-
