Disclaimer: Nada me pertenece. Sólo la idea del fic

Nota de Autora: ¡Hoolaaa! Hace tanto tiempo que no actualizo (20 días para ser exacta) que me quiero morir, deje muy de lado este fic por seguir otros proyectos y la escuela, aunque ya paso lo peor, aun así me llevo materias u.u.

Bien, antes que nada les quiero pedir disculpas a los seguidores de este fic por dejarlo unas semanas de lado, es que lo había comenzado, pero no se porque me costaba terminarlo, cuando quería seguirlo no me salía nada interesante (y digamos que este capitulo no es exactamente mi favorito, odie como me salio), asi que perdón, es que ahora voy a poder a actualizar mas o menos seguido ya que estoy en vísperas de vacaciones :).

Asi que perdón y entiendo si no me quieren dejar ninguna review

Quiero darle la gracias a: Camila Fanel, que es incondicional siempre, gracias por estar siempre, a Vampiro00123, Mere Mitsuky Taiyoukay &

¡Enserio gracias! Y también a los que leen este humilde proyecto.

Antes de dejarlos en paz, recuerden que cualquier sugerencia, opinión, algo positivito o algo negativo de esta historia o si quieren mas de algun personaje/pareja especifico, pueden dejármela en una review

Pero si no simplemente gracias por leer.

¡Que lo disfuten!


Capitulo 10: Oz en la tierra de la muerte.

Se encontraba caminando desde hace un buen rato. No sabia donde estaba ni como volver, pero que más daba, como dicen, mejor solo que mal acompañado, o eso pensaba aquel niño con ropas ensangrentadas y cabello rubio ceniza que había perdido la noción del tiempo desde que se alejo de aquellos jóvenes que lo habían rescatado sin su consentimiento. Pero el nunca pidió ser rescatado y no se quedaría con un grupo de adolescentes inmaduros con líos amorosos y que encima, abandonaban a sus amigos a la mitad del camino.

O esa fue la primera impresión que le causaron. Si sobreviviría lo haría por él mismo pero ¿Como un niño de diez puede sobrevivir al Apocalipsis?

Se abrazo el estomago que desde hace tiempo que le rugía, pero había intentado ignorarlo hasta ese momento. Se sentó unos minutos en un piedra bastante grande que encontró y reviso sus bolsillos en busca de algo que pudiera saciarlo pero fue un fracaso.

-Ahj, de todas las personas que me podrian rescatar, unos adolescentes inmaduros me vienen a tocar. - Pensó con enojo. - Ahora tengo hambre por su culpa. - Se quedo en silencio pensando en los últimos acontecimientos desde que su vida se cruzo con ellos y con todos. - Como los odio. - murmuro. - Como... ¡Como odio esto! - Grito con lo máximo que le dio su garganta parándose de golpe, pero se olvido de algo. De ellos.

Noto como iban para él así que sin pensarlo dos veces corrió lo mas lejos que pudo con ellos que parecían salir de todos lados.

Lograros avanzar un buen trecho, pero no fue fácil. Aunque deben admitir que se acostumbraron pero sabían que eso no era bueno.

-Ni rastros de ese enano bastardo. - Dijo Saya - Les juro que cuando lo encuentre yo misma lo voy a matar.

-¿Entonces lo vamos a encontrar? - Saya se volteo y se encontró con el rostro de Alice. Normalmente siempre sonreía, pero esta vez parecía realmente preocupada por aquel niño. Saya no supo que decirle.

-Lo sabía. Ningún niño tiene posibilidades de vivir así en esta nueva vida.

Saya sintió como su pecho se reprimía ante las palabras de un niña ¡Una niña! que nunca tendría que haber dejado las muñecas a tan temprana edad, si eso decía ahora lo que preparaba el futuro no era agradable.

-¡No digas eso! ¡Los niños no deben pensar así! ¡No lo vuelvas a decir porque si no tu Onee-Sama se va a enojar mucho! - Le jalaba las mejillas

-Lo-Lo siento - Articulo la niña como pudo.

-Que fastidiosos son los mocosos de hoy. - Se cruzo de brazos.

-Onee-Sama se ve muy linda cuando se preocupa - Sonrió

La joven pelirrosa de colitas y anteojos volvió a jalar de las mejillas de la niña repitiéndole que tampoco vuela a decir eso, hasta que un golpe se escucho. Era Takashi quien les indicaba que ya podían bajar, que el camino esta despejado.

-Mantengámonos juntas - Le tomo de la mano sin dejar de sonreírle.

-Como quieras. - Corrió el rostro la joven.

-No hay rastros de el tampoco por hache. - Dijo Hirano acercándose a Takashi. - Tampoco hay rastros de ya sabes...

El castaño solo largo un suspiro. Su rostro cambio el semblante a uno mas preocupado. ¿Donde se metió?

-Caminare un poco mas, enseguida vuelvo.

Todos lo miraron alejarse en silencio.

Takashi ya no sabia que pensar como es que paso esto, acaso ese niño no tendría que estarles agradecidos por haberlo salvado.

¡Yo nunca pedí ser salvado! eso fue lo que les dijo el niño, que el nunca quiso ser salvado, pero ¿por que? esto no era bueno para nadie, era tratar de sobrevivir o vender tu alma para convertirse en eso, definitivamente esta vida no era buena, pero convertirse en eso tampoco.

Hundido en sus pensamientos Komuro noto un objeto en el suelo que atrapo su atención. Era un reloj de bolsillo de plata, era muy bonito y en su tapa tenia grabado unas iniciales las cuales decían ''Oz''

-¿Oz? - Repitió el joven. El único Oz que conocía era del cuento. - Abrió para verlo por dentro, en el reloj marcaban las 13:35 AM, saco su celular y comprobó que el reloj estaba en un perfecto estado y su hora también era la correcta. Luego miro que letras de la tapa y del lado izquierdo del reloj había una foto de dos niños. Un niño y una niña, ambos con una sonrisa y abrazados, ella lo abrazaba por detrás y ahora que lo notaba los dos niño era parecidos.

Antes de que pudiera pensar algo de la situación, un disparo lo distrajo de sus pensamientos.

Cálculo de donde vino y corrió hacia el lugar, tenía un mal presentimiento.


-¿Que fue eso?

-Un disparo y parece provenir del lado norte. - Respondió Saya

-Takashi se fue para esos lados.

-Y puede ser que el niño también lo este.

-Si ese es el caso, vamos a ayudarlos

-Pero recuerden que nosotros tenemos nuestros problemas – Saeko miro al frente

Todos voltearon para seguir el hilo de su mirada. Un conjunto de no vivientes se acercaba a ellos.

-¡No hay tiempo que perder todos suba pero ya!

Nadie reparo e inmediatamente subieron al Humvee, el cual inmediatamente Shizuka puso en marcha apretando el acelerador y dirigiéndose hacia el norte en busca de su amigo y el niño.


-Suéltenme. - Suplicaba una voz ahogada.

-Pero que bonito mocoso tenemos aquí. - Una mujer bastante robusta tomo su rostro con una de sus manos clavándole las uñas. - Me pregunto como sabrás

-Están demente no me pueden comer. ¡Soy como ustedes!

Antes de que pudiera seguir le tomaron del pelo haciendo que mire para atrás, apenas y el niño soltó un grito.

-No, tu eres un niño nosotros somos adultos responsables que hemos olvidado el gusto de la carne - Lo tiro al suelo y puso su pie en su espalda. - ¡Toquen los tambores, nos haremos un festín!

La música de los tambores empezó, parecía una macabra fiesta de iniciación de alguna secta y con esto no se hicieron esperar ellos, que se iban juntado más y más.

El joven miro como esa gente les hacia frente con armas en mano disparándoles matándoles, como si disfrutaran eso. Como si lo hicieran a propósito.

-¿Ves que inda nuestra fiesta? - El mismo hombre que tenia su pie arriba de el le volvió a jalar del pelo, mostrándole un hacha de cocina para cortar pescado y lo puso justo en su cuello. - Y pronto tú te nos unirás como nuestra recompensa.

El rubio pudo sentir aun el olor a sangre que trasmitía aquel utensilio, el no iba a ser el primero ni el ultimo en probarlo.

-¿Viste que bien huele?

Sabia que estaba perdido, que era su fin que su sueño de morir con quienes el quería, con sus amigos de sus casa, los únicos que el consideraba iba a quedar en la historia...

-Di adio... - Antes de que aquel viejo loco cortara el cuello del niño una bala le llego a su puño, lo que provoco que soltara el objeto y se caiga para atrás tomando con su otra mano ese puño para que la sangre le pare.

El joven prisionero pudo escapar y corrió todo lo que pudo hacia eso arbustos.

-¡Que esperar vallan por el! - Les grito a los demás.

Pero sus reflejos no fueron tan buenos y por el descuido provocado varios de aquellos hombres y mujeres fueron mordidos provocando aun más el caos.

Su respiración era agitada. Se llevo la mano al pecho sin entender todo lo que había pasado y como tuvo la suerte de que una bala descuidada lo haya salvado, pero le hubiera gustado pegarle en los huevos antes de irse, así le dolía mas.

Antes de que siguiera pensando, alguien lo tomo para atrás tapándole la boca con la mano. El joven se dio vuelta por instinto encontrándose con unos ojos color avellana que lo miraban.

-Tranquilo, ya estas bien. - Le dedico una media sonrisa, la cual el devolvió mordiéndole la mano.

-¡Auch! - Grito Komuro. - ¿Pero que te pasa?

-Shh, todavía no estamos a salvo.

-No me digas. - Respondió sarcástico el castaño.

-¿Tu fuiste el de la bala?

-Si

-Gracias. - murmuro corriendo el rostro.

Komuro volvió a sonreír y se paro. - Mejor que nos vallamos, hay que buscar al resto y salir de aquí

El niño asintió y camino junto a el.

-Me llamo Oz.

-¿He?

-Hiiragizawa Oz.

Eso fue lo ultimo que el le dijo, editándose así a caminar en silencio esperando encontrar al resto.

Continuara…


GiiuChan.-