Disclaimer: Absolutamente todo es mio. Neh, mentira ojala lo fuera u.u

Nota de Autora: Hola, ¿como están lectores de este fic? Yo con sueño y bueno arreglándole los errores al cap de hoy. Perdón por la tardanza de a subida es que este es el tercer intento que hago en escribirlo, las dos otras era una porquería y bueno este es el mas o menos decente que salio, aunque es medio extraño, espero que les guste.

Agradecimientos:

Reiko666: Amo tu reviews y las seguiré amando n.n gracias por siempre estar presente, me imaginó que un día que no me dejes uno caigo en un pozo de depresión.

Pepeike: Jaja creo que hoy para anda fui puntual u.u Extrañamente estaba nublada a la hora de escribir aunque dicen que la tercera es la vencida, espero que te guste. Gracias por estar siempre

Nacho: Creo que ya te lo dije una vez, odio no poder responderte directamente en privado las reviews que me dejas ahí también te hubiera pasado el mail para que charlemos de esta serie u.u, Debo ser muy predecible todo lo que mencionaste va a ver a su debido tiempo ya estoy pensando en todo, escribo este cap y pienso en ya en los que viene. Muchísimas gracias por las review

Gracias a los tres.

¡Disfruten el capitulo de hoy!


Capitulo 18: Dolor en la Muerte

Un grito ahogado de dolor estrujo el corazón de aquel joven quien la tenia en brazos tratando de calmar, desde su humilde lugar, ese dolor pero ¿Como hacerlo? ¿Cómo calmar su dolor? Algo, Dios. El quería que le mandes una señal, cualquiera.

Pero no solo el, todos estaban en lo mismo, a todos les dolía la situación. Primero Takagi, ahora Miyamoto. Quien seguiría después, todos y cada caía a su manera, a su debido tiempo con la situación, no puedo ser perfecto, no siempre serán fuertes como grupo, siempre habrá una caída, una que dolerá a todos.

Les aterraba pensar que pasaría, que pasaría si tan solo Rei los dejara. Se rompería esa barrera, esa barrera que estaba sostenida por el peso equitativo que ponían todos desde sus lugares, pero de apoco cada uno iba aflojando el esfuerzo llegaría el punto que no soportarían mas, la mayoría dejaría que tan solo se derrumbe quedando así solo uno pero la minoría en estos casos es muy débil.

Komuro cargo a su amiga hasta la cama próximo de aquel anterior inquilino. La joven estaba deplorable, en un estado crítico, como así de la nada le agarro eso, la culpa ¿De quien es?

-Onee-Chan... - Susurro Alice-Chan

-Sensei. -Le llamo Komuro, la rubia penas y lo miro seria, sabia lo que se venia así que antes de que formulara la pregunta interrumpió al joven.

-No sabría decirte que tiene a ciencia exacta, en realidad ni siquiera estoy en condiciones de poder revisarla, lo que puede ser que sea producto de la situación, del ambiente, de todo esto.

-¿P-pero por que ahora?

-Te dije que no se. - Respondió sin querer sonar medio enfadada, pero lo estaba.

Komuro se quedo en silencio hasta que Hirano le apoyo una de sus manos sobre su hombre en señal de aliento, de que todo va a estar bien.

-Gracias. - Susurro este.

-Onii-Chan - Alice se acerco a ellos. - Ella, Onee-Chan se va a poner bien ¿no es así?

Pero un gesto vale más que mil palabras, sin esperarlo, si quererlo Rei vomito llevándose en acto reflejo sus manos a la boca para tratar de bloquearlo, pero se le era inevitable, ella estaba inestable.

Alice se puso a llorar por lo presenciado, no aguataba más así que se llevo sus pequeñas manos a sus ojos para ocultar lo que había empezado.

-Alice-Chan. - Hirano y Komuro la consolaban

Saeko, Takagi y la enfermera trataban de mantener bien a Rei poniéndole el pañuelo mojado en su frente, desabrochándole la camisa del uniforme para que no tuviera tanta claro, pero ni bien lo hacían la joven temblaba de frío y así sucesivamente.

La pequeña del grupo quien seguía soltando lagrimas sollozaba, mejor dicho pedía por una de las que consideraba su hermana, para que ella y todo esto este bien.

Pero en alguna mente aun abundaba el caos.


Centro militar: 12:30 AM

-Ojou-Sama, ¿se encuentra bien? – Pregunto una mujer de pelo chocolate en la puerta del baño. - ¿Quiere que llame a un medico?

Salio del baño abrazada a su estomago.

-No, no hace falta ya estoy mejor. Con todo y la situación lo que menos quiero es que por un caprichoso mal estomacal llamar a un medico. Me pondré bien ¿Tu ya sabes cual es el mejor remedio, no es así Madoka-Chan?

-Ojou-Sama, no puede salir en estas condiciones, me refiero a ambas situaciones

-Tranquila, estaré bien, no es que vaya a caminar sola le pediré a uno de los conductores novatos que me lleve a dar una vuelta, me hace realmente falta. El olor a encierro es fatal, la situación en si lo es y multiplicado a esto peor aun. Ahj, que más da.

-Los conductores novatos aun no están preparados. - Intento detenerla.

-¿Y quien lo esta? Dime Madoka-Chan, esto es repentino, indeseado, inesperado ¿Quién podría estar preparado? Mejor dicho, quien se lo hubiera imaginado, que esto termine así. Ya lo dijo alguien una vez ''esta es la manera en que el mundo termina, No como una explosión, pero si con un lamento'' Sabio ¿No te parece? Creo que si esta situación tuviera un sponsor te apuesto que seria aquella frase de T.S. Elliot.

-Lo lamento, pero ya tome la decisión.

Dirígiéndose a la puerta que se abrió automáticamente salio de escena caminando por los pasillos blancos, como si se tratara de un manicomio, le hacia querer volver a devolver.

Cuando llego al estacionamiento vio a unos hombres despreocupados que hasta que ella entro parecían los más despreocupados de la vida, eso le molestaba pero aun así sonrió. Era divertido cuando ella llevaba la ventaja.

Los hombres, eran cinco que se pararon ni bien la vieron recibiéndola con el típico saludo militar a lo cual ella correspondió divertida con una sonrisa.

-Quiero salir de aquí y es su día de suerte uno de ustedes vendrá conmigo.

A los hombres les recorrió un escalofrío

-A ver quien será. – Mirándolos uno a uno. – Un avión japonés, ¿Cuántas bombas tira al mes? – Señalo a uno de los cinco.

EL hombre se le erizo todo, absolutamente todo, pero lo más curioso o lo que le dio curiosidad a ella es que ese hombre no parecía de Japón, parecía mas bien extranjero.

-¿Tu eres de aquí?

-He… Etto…

-Sin vacilar Si o No. Simple y claro.

-No, digo si. Vera yo soy mitad japonés, mitad latino. Nací aquí en Japón

-Ya veo. – Parecía demostrar un poco de interés. - ¿Y como te llamas?

- Gómez Reiki

-Interesante nombre Gómez-Chan y solo por curiosidad ¿Mitad que eres? Es decir, de donde es tu papá

-Argentino.

-¡Argentino! ¡Que genial!

-Arigato.

-Bien argentino-san, tienes el honor de ser mi acompañante.

-¿C-Como dice?

-Ya oíste, apresúrate quiero salir afuera.

-¡Y-Yes sir!

Se acercaron a uno de los vehículos utilizados y se subieron. Ella atrás y el al volante.

Cuando salieron la lluvia los agarro golpeando así en la ventana polarizada del lado que estaba ella, atrás en el auto enchufada a la música que escuchaba.

mire ta genjitsukan nakushita mama de
Gareki no youni tsume kasanaru

Kono kanshou wa doko he yuku

Tsuireta kibou kangae akai ame wo harai ashita muchuu ni

kusureta kanjou wo no hate ni
Nani mo miru Nani ga aru
Mada shiranai

Hakanai subete no minoi wa
Tada muon ni me no mae ni
Hirogari tsuzuketa

Cantaba la joven mientras su vista se perdia en la lluvia, en ellos que paseaban por la calle e un intento vano por seguirles el ritmo al vehiculo el cual hacia el suficiente ruido como para forma una ola de ellos.

Ela corrio su vista del afera mirando por el retovisor de adelante al conductor novato que ella desgino para ser de su acompañante. Se podia oler su iedo a kilometro de distancia.

-Ni siquiera tiene de que preocuparte, estas con un superior contigo que salvara tu pellejo enc aso de peligro. Deja de tener miedo.

-S-Si señora

-Neh, neh argentino-san ¿Sabes algo de tu tierra?

-N-No mucho, creo que...

-Si no sabes y crees mejor no me digas nada. – Volvio a dirigir su mirada a exterior – Esto es tan aburrida, ni cantar me divierte.


Galpon Abandonado: 13:00 PM

Kieta hikari to kage saigo no kotoba
Nozonda no wa tada asu dake
kono genjitsu wa dokoni aru

tsuietai mao mitsume
Akai ame no naka o hashitta mayo atsu

-Oz. – Fue interrumpido. - ¿Que cantas? – Pregunto Takashi al sentir los susurros hehcos canciones del niño.

-Nada, no se como se llama la cancion solo se me cruzo por la mente. – Respondio sin verlo a la cara.

-Ya veo... La letra era desgarradora.

-Justo para la situacion ¿No lo crees?

-Hmm. – Miro para el techo cerrando los ojos.

-Sabes, quiero salir afuera. El aire aqui no me gusta.

Takashi lo miro de reojo y volvio a mirar al techo humedecido. – Yo tambien.

Ambos se pararon dirigiendose a la puerta.

-¡¿Donde se suponen que van ustedes? – Les grito Saya.

-A respirar, el aire aqui esta viciado.

-¡P-pero!

-No nos escaparemos, solo estaremos acá al lado de la puerta, si después quiero hacemos cambio y sales tu.

-Eso es lo de meno..! – Antes de que terminara de protestar ya ambos se encontraban afuera. – Que ni pienses que se van a salir con la suya… - Saeko le toco el hombro.

-Déjalo, Takahashi-San lo necesita y creo que en estos momentos Oz le será de gran ayuda, luego como dijo el podemos salir nosotros. A decir verdad yo también empiezo a empacharme con el aire.

Afuera la lluvia caía a cantaros, mas que antes largando así una suave brisa que golpeaba la cara del morocho y el rubio, ambos en silencio respirando el aire que nunca se les había hecho tan refrescante como en ese momento.

-Es muy rico. – Dijo Oz tomando una bocanada de aire. – Nunca lo disfrute tanto.

Takashi y apenas gesticulo algo.

El rubio ojos verdes lo miro con cara reacia, su compañero estaba bastante deprimido por la situación, pero esta cara era diferente a las otras que había demostrado anteriormente,

-Esa chica enserio es importante para ti.

-¿Y que creías? Yo soy el culpable de que le pase esto, por mi culpa le pasa esto a ella. Si yo no hubiera asesinado a su novio, si no hubiera matado a Hisashi esto no estaría pasando, tal vez el estaría siendo el líder, encargándose de la situación, cuidando a Rei y pienso que yo tl vez podría estar muerto en su lugar. Si, así es, muerto o simplemente encargándome de observar todo, de ser un mirón inútil, el primero en morir Total…

-¿Total que? Termina tu monologo, siente pena por ti mismo, demuéstrale al mundo lo patético que eres, haz que se Hisashi o como carajo sea se arrepienta de estar muerto.

-¡Ya cállate bocón! ¡Siempre tienes que ser tú el de la última palabra, siempre tu, un madito mocoso que cree saber todo de la vida y no sabe una mierda!

-Sigue.

-Eres insoportable, odioso muchas veces pienso que lo mejor hubiera sido dejarte morir aquel mismo día. Tu tan solo estorbas

-¿Solo eso?

-¡QUE MAS QUIERES DE MI! ¿Qué te siga insultando? No quiero, no tengo ganas de perder el tiempo haciendo eso, desquitándome contigo. Este tiempo podría, podría estar pensando en algo para ayudarla a ella. – Se llevaba las manos a la cabeza con expresión extraña, de locura. – Por que ella. – Reprimía Komuro.

-No ganas absolutamente nada echándole la culpa al pasado, lamentándote de no haber muerto tú en lugar de el, no ganas nada. No fuiste tu el que me dijo que si quería gritarle al mundo que lo hiciera, que si quería la culpa que también lo haga, que llore por lo perdido, por la situación, que insulte al que nos metió en esto. Por que no creas que es tan noble quedarse en silencio y pensar que nadie puede entenderlo, no podrás soportarlo tú solo todo el tiempo por que se acumulara y será peor el resultado de eso algún día. Terminaras colapsando

-Lo dice un niño que no sabe nada.

-Exacto. Pero una vez mi aniki me dijo: Es fuerte quien sabe aguantar el llanto, pero es más fuerte quien sabe llorar en el momento indicado.

El joven crespo de ojos avellana lo miro tapando con una mano uno de sus ojos dedicándole una sonrisa contradictoria.

-Llora Onii-Chan. Te hará bien.

-Me dijeron un hombre debe ser fiel, caminar cuando no pueda y luchar hasta el fin, pero soy solo un humano – Murmuro para que solo su compañero de ese entonces lo escuche.

Se paro caminando más allá de donde estaban sentados, en medio de la calle sabiendo que no pasaría ni un alma por ahí e hizo lo que el rubio le dijo, no por que fuese obligado, si no por que lo tenía desde hace mucho tiempo lo guardo para el, pero ya era tiempo de que salga a la luz esas lagrimas, esos sentimientos que siempre reprimió. Sus amigos confiaban en el, confían mejor dicho con errores y todo, el supo pilotear siempre la situación peor no aguantaba pensando en lo gracioso que era que ese niño le diese el mismo consejo que le dio el en su momento, que llore para desahogar el corazón, por eso cuando tu corazón esta herido no sale sangre, por eso tu cuerpo no sabe donde y porque duele.

En ese momento Komuro lo estaba descubriendo.

Lo gracioso de todo esto es que nadie sabe de donde vino, quien lo envío pero son ellos los que deciden si mueres o no.

Continuara.


GiiuChan.-