Disclaimer: No, no me pertenece para mi mala suerte u.u

Nota de Autora: ¡Hello Everyone! ¿Acaso pensaron que tendrían que esperar hasta este fin de semana para leer el siguiente capitulo? Pues para mi suerte hice este capitulo el lunes con las ganas de subirlo ese mismo, pero me contuve. Dos capítulos seguidos, era muy pronto.

No les voy a mentir, este capitulo disfrute escribirlo, a decir verdad me gusto como me quedo y ya se darán cuenta por que ;)

Mis agradecimientos a:

Pepeike: Hehe, ya vas a saber lo que va a pasar con ellos, espero que te guste (;

Reiko666: Buaa yo empiezo mañana el colegio (uno de los motivos que subo este cap hoy) ventajas es que es mi ultimo año y veo a mis amigas, desventajas. Todo lo demás. Espero que te guste este capitulo ^_^

FelipeGM21: Gracias por la review, es lindo saber que hay mas gente que le gusta esto, además de mis adorados Reiko, Nacho y Pepeike, enserio gracias por tomarte la molestia. Leí tu review y me aportaste algunas buenas ideas que utilizare a futuro, espero que disfrutes este capitulo y nos leemos n.n

Nacho: Sabes que, voy a poner mi mail en mi perfil por estos días, si queres agrégame ^.^, al igual que Felipe, me aportaste muchas ideas realmente buenas que hubiera usado si no hubiera escrito entusiasmadamente este capitulo con tanta anticipación, empecé y no pare y como si fuera poco ya escribí el capitulo que viene a este. Como te dije usare las ideas a futuro ya las pensé y todo.

A los 4 va dedicado este capitulo, ojala les guste como me gusto a mi.


Y lo que me llega es que tu nunca verás realmente
Y lo que me asusta, es que siempre estaré en duda
Es una cosa encantadora la que tenemos
Es una cosa encantadora la que
Es una cosa encantadora, el animal
El instinto animal

The Cramberries – Animal Instinct traducida


Capitulo 21: El instinto animal se muestra en la Muerte

La desesperación era lo que les hacia huir luego de aquel disparo que acabo con la vida de aquel maniático que había intentado Pervertirla.

Habían tenido que desviar todo su camino recorrido para perder a los compañeros de aquel hombre, haciéndolos retroceder para atrás.

Una vez en calma, solamente pudieron escuchar el ruido de su respiración conjunta, escondidos así en lo que era un estrecho pasillo entre dos casa.

Ella estaba sentada con la mano en el pecho mientras que el miraba que no haya moros en la costa. Una vez realizado esto, el la imito sentándose a su lado.

Estuvieron en silencio un rato hasta que ella rompió el hielo indicándole que tendrían que apresurarse pronto a pensar algo para seguir con el plan.

-Podemos buscar otra farmacia.

-¿Tienes idea de donde hay alguna por aquí?

-No u.u

-Uff. - Parándose. - No hay tiempo.

-H-Hi, p-pero Saya-san ¿Estas bien?

Ella freno su paso dándose vuelta para mirarlo de reojo, el le miraba preocupado y ella estaba colorada así que volvió a correr el rostro para mirar al suelo y contesto.

-Si. Gracias. - Siguió camino.

El sonrió a sus espaldas murmurando un menos mal antes de seguirle el paso.

-Si estamos quietos sin ruido podremos caminar libremente sin que ellos se percaten de nuestra presencia.

-¡Si! - Respondió entusiasmado.

Ella volvió a mirarlo recordando la escena que había vivido hace unos minutos atrás.

El hombre que tiro de su cabello y lamió su rostro y Kohta impotente disparándole directo a la cabeza sin pensarlo dos veces, ahí recordó que ella también probó el sabor de matar a una persona viva, pero la diferencia es que ella, aunque no pareciese, seguía con las secuelas en cambio el ya parecía haberlo superado.

-Neh, gordo dime t-tu, tu ¿Estas bien?

-¿He? Si ¿Por que? - Dijo como si nada.

-¡No te hagas! ¡Tú sabes por que lo pregunto!

Enserio, Hirano no tenia idea a que se refería.

-¡Mataste, gordo, mataste! ¿O acaso olvidaste lo que acabamos de pasar?

-Haaa, eso - Pensando. - No lo había pensado.

-Pero si se... - Levanto su puño pegarle pero el le retuvo el puño con una de sus manos y con la otra le tapaba la boca.

-Shh Saya-San ¿No eres tu la que me dijiste que no hagamos ruido?

Quito su mano de su boca. - Si serás. - Apresuro su paso enojada.

Kohta la vio triste antes de seguirla.


-Gordo estupido ¿Pero quien se cree que es para ponerme su mano en mi boca para callarme?, pero esto no se va a quedar así, no señor. - Murmuraba enojada pero los recuerdos la seguían invadiendo sobre ella y aquella persona a cual ella llamaba gordo.

Todos los recuerdos. Desde que se conocieron aquel día donde escaparon por primera vez juntos, donde únicamente le parecía un estorbo pero ya ahí la defendió con una precaria arma hecha por el mismo. Luego vino lo demás y el día que estuvieron en su casa donde también le demostró eso que en cierta forma tanto le hacia falta y mas aun cuando su padre le hizo prometer que la cuidaría, aunque ella sabia que el ya lo hacia de ante mano y el solo pensarlo la hacia sentir en cierta forma feliz, quería pensar que tenia alguien para ella sola que la cuidaba aunque sonara egoísta y aunque no lo vaya admitir ella era feliz con el.

-Tal vez, solo tal vez debería aflojar un poco en como lo trato, después de todo... - Su pensamiento fue interrumpido mirando para atrás dándose cuenta de que estaba sola. - ¿Gordo? - Murmuro.

-Jeje, miren lo que el viento trajo. - Dos hombres le taparon la boca antes que pudiera gritar.


-Saya-San - Gritaba en voz baja. - Saya-san. Ahj, no debí distraerme en esa panadería. Me va a matar. - Escuchó un ruido.

Miro para abajo y se dio cuenta lo que piso y casi destruye. Eran un par de anteojos que reconoció al solo alzarlos y mirarlos detenidamente.

-¡S-Saya-San! - Se angustio.


-D-donde estoy - Pensó vacilando abrieron sus ojos de a poco. - ¿Porque veo borroso? - Con los ojos entreabiertos enfoco su vista en el frente sin éxito alguno.

-Vaya, miren ya se despertó. - Escucho a un hombre hablar. - Dime bonita ¿Cual es tu nombre?

-No te importa. - Respondió como pudo.

-No juegues conmigo mocosa. - Le tiro de pelo que hasta ese entonces no se dio cuenta que estaba suelto.

El la obligo a mirarlo y aprovecho que su vista veía de cerca para ver quien era ese hombre, uno calvo de unos aproximadamente treinta años con tatuajes en su cara.

-Diu, no te acerques tanto que me das miedo. - Después de decir eso tirando aun de su pelo la hecho bruscamente al suelo.

-No te pases de lista. - Apoyo su pie en su espalda. - Mejor que me vayas respetando como todas ellas.

-¿Ellas? - Saya busco con los ojos entre abiertos a más gente y pudo ver escasamente a un grupo de jóvenes y mujeres, algunas con apariencia inocente y otras no tanto, espantadas por lo que presenciaban.

-¿Vez? Se linda. Pronto te acostumbraras a este estilo de vida. - Tiro del cuello de su remera obligándola a verlo. - Ahora intenta decir

Mark-Sama con esa boquita. - Le toco con su dedo índice la boca de ella a lo cual respondió mordiéndolo. - ¡Maldita bastarda! - La volvió a tirar.

Aprovechando la oportunidad le pego una patada a la entre pierna. Al sentir que acertó festejo su pequeña victoria para sus adentros.

-¡Tu ya me hartaste! - Parecía que le iba a pegar pero fue detenido por lo que parecían sus compañeros.

-¡Cálmate Mark, autocontrol! - Le retuvieron. - Daisuke, Shoji - Póngala con el resto.

Takagi sentía como su cuerpo era trasladado, le hubiera gustado tener la suficiente fuerza como para oponerse pero no.


-Q-que hago, que hago - Pensaba nervioso. - Saya-San... Si tan solo tuviera a Zeke aquí. - Se lamentaba. - Saya-San perdóname no te pude proteger por mi incompetencia, quien sabes donde esta... Me duele la cabeza de solo pensarlo. Sa-Saya...

-Ahj maldita puta pero ya la voy a domesticar.

-¿He? - Kohta miro para enfrente donde habían tres tipejos charlando, rápidamente se escondió para escuchar lo que decían.

-Es nueva cálmate.

-¡Me mordió el dedo y me pego en los huevos!

-Pero debe ser muy buenas, es de lo que denominan estilo tsundere.

-No me digas que... - Pensó Hirano en la posibilidad de aquella de la que están hablando sea su Takagi.

-Por cierto Mark, ¿Como se llama?

-Yo que se, el nombre es lo de menos, la encontré sola y desprotegida con sus dos colitas, me daba tanta pena dejarlas sin compañía que la taje.

Si, definitivamente era su Saya, su Takagi y la había encontrado.

-Entremos para ver si la fiera se calmo. - Ni bien dijeron esto Kohta se asomo mas de lo debido para ver donde entraban.

-No te preocupes Saya. Voy por ti. – Apretó uno de sus puños


-A ver chica nueva, empecemos de nuevo hagamos eso de borrón y cuenta nueva y dime tu nombre. - Saya tenía el rostro enfurecido mirando para el otro lado. - Vamos, seguro que tú tienes un hermoso nombre. - La tomo por la barbilla obligándola a verlo.

Ella le escupió.

-¡Ya te pasaste, listo me hartaste! Te enseñare respeto - El escupitajo le había llegado a uno de sus ojos. Se paro levantando la mano para pegarle. Saya sabia que venia su fin.

-¡Muy bien, no hay fiesta hasta que yo lo diga!

La puerta se abrieron de una patada dejando a todos los presentes atonitos al ver quien entraba, nada mas ni menos que un joven gordo de pelo un poco mas arriba de los hombros, con gafas y un arma en mano.

-Kohta. - Pensó un poco sonrojada. al escuchar su voz.

-Ja ¿Y quien se supones que eres?

Kohta hizo girar su arma como en las películas de vaqueros. - Tan solo soy un humilde sobreviviente.

El hombre se rió entre dientes - Shoji, Daisuke.

Los mencionados tomaron sus armas rodeándolo.

Hirano los vio planeado cual seria su próximo movimiento. Miro apenas para arriba y sonrío con satisfacción antes de pegar un tiro.

-Tu - Un hombro corrió hasta el pero no fue mucho lo que avanzo antes de que un lámpara cayera sobre haciéndolo quedar inconsciente.

-¡Haaa! - Su compañero iba a pegarle pero el fue mas rápido utilizando su arma como bate de béisbol dejando al otro inconsciente.

Ahora caminaba hacia el frente con el hombre teniendo a Saya bruscamente.

-Ahora entiendo todo, vienes por ella ¿Verdad? - Tiro de la joven pelirrosa. - Je.

-Déjala. - Le apuntaba.

-No quiero, ya nos estábamos llevando bien

-Escúchame desquiciado bueno para nada, voy a volar tu cabeza en este mismo instante si no la sueltas.

-Atrévete. - Sacando un arma de cabeza para apuntarle - Y le vuelo los sesos

Por primera vez se sintió entre la espada y la pared aflojando su posición dejando su cabeza caer.

-Lo lamento Saya-San pero yo...

-JAJAJAJA ¿Adonde el gordo héroe ahora?

-No me dejaste acabar. - Le miro con su sonrisa mas tétrica, sus ojos irradiaban ganas de matar, el hombre sintió escalofríos correr por sus venas y con las manos temblorosas advertía que apretaría el gatillo. – Estoy más que harto de los desquiciados que se aprovechan de las mujeres. – Dijo en voz alta. - Saya-San, lo lamento pero tendré que volver a matar. - Le pego un disparo en el brazo con la cual la sostenía.

Rápidamente el hombro la soltó producto del dolor, gritando angustiosamente.

El corrió hasta ella y la jalo para que empezarán a correr por sus vidas antes de que ellos llegaran. Las otras chicas presentes también corrían como unas locas frenéticas.

Volvieron al principio, aquella escena donde ambos únicamente escuchaban su respiración.

-Ah, por cierto. Toma Saya-San. - Le entrego sus anteojos con una sonrisa.

Ella los tomo y se los puso para verlo a el y su sonrisa, cosa que le dio mucha impotencia.

-¡Ahj, no sonrías en un momento como este gordo imbecil, ¡casi muero si..! - Se quedo callada.

-¿Hu?

-Nada, no pasa absolutamente nada. - Volvió a sentarse. - Imbecil.

-Me alegro que Saya-San este bien. Aunque por unos minutos tenia miedo de no poder encontrarte rápido y Murmuro casi para si- Perderte.

Su corazón sintió un estrujón pero lo ignoro-Igual ya tenia todo planeado. - Mintió.

-Ya lo creo, después de todo eres tu de quien hablamos. - El también se sentó sin borrar su sonrisa.

Se quedaron en silencio uno junto al otro hasta que el, mirando al cielo, rompió el hielo.

-Antes me habías preguntado por que no me quedo las secuelas de haber asesinado ¿No es así? - Capto la atención de su amiga. - Pues lo estuve pensando mientras te buscaba se me cruzo por mi mente las peores posibilidades sobre encontrarte, en un momento recordé lo sucedido con Asami, pensé en la posibilidad de que te pasara lo mismo y no lo soporte. Pensé en la posibilidad de matarte si te encontraba en ese estado, como lo hice con ella, no me hubiera perdonado jamás tener que hacerte lo que le hice a Asami. Supongo que en definitiva, mi instinto animal salio a la luz. – Sonriéndole. - No lo dudaría dos veces si tuviera que matar a alguien solo por defenderte Saya-San, es por eso que cuando le volé la cabeza a aquel tipo solo tenia en mente querer salvarte y…

Saya se paro de golpe con la cabeza baja y el la miro.

-¿Esta todo bien? - Pregunto el levantándose y tratando de acercarse a ella.

-¡Tu siempre! - Levantando su paño, Kohta ya se lo veía venir. Cerró fuertemente sus ojos mostrando cara de dolor de ante mano, pero extrañamente no sintió absolutamente nada, lo que lo hizo entre abrir uno de sus ojos para mirarla. - Siempre, siempre... siempre, siempre... siempre - Empezando a llorar. - Tú siempre eres un imbecil. - Se apoyo en el. ¿Por que me tratas tan bien cuando yo te trato tan mal, he? ¿Por que mierda siempre te propones en ayudarme sabiendo que yo puedo sola? - Con ambas manos jalo del uniforme de el. - Eres estupido ¿Lo sabias? No te creas que soy una inútil buena para nada, también tengo mis trucos bajo la manga, ya lo veras cuando... Cuando sea yo la que te salve

Kohta esbozo una sonrisa de ternura y sigilosamente se animo a posar sus manos en los hombros de Saya.

-Gracias por todo Saya-San. - Susurro.

-Gordo imbecil. - Le respondió sin intenciones de dejarlo aun.


En Algún otra calle.

-Saeko-San, yo te cubriré así que por favor busca los remedios.

La joven peliazul no mostraba intenciones de querer hacerle caso alguno.

-¿Saeko-San?

Ella por su parte trataba de ignorar todo lo que el le decía enfocándose únicamente en matar a quien de ellos se cruce en su camino, por una extraña razón se sentía muy furiosa y como solía hacerlo desde siempre, cuando estaba enojada peleaba para auto-controlarse.

El capto su atención en ella, no era la misma expresión dulce y madura que siempre mostraba, tampoco parecía ser la Saeko desquiciada, para el su joven amiga mostraba otra cara jamás vista.

Bujusima sintió su mirada sobre ella trayéndolo de vuelta a la realidad. – Komuro-San, encárgate de ellos no de mí.

Saliendo del trance. – Ha si, lo lamento. – Le sonrío cosa que ella ignoro.

-Genial ¿Ya ahora que hice? – Pensó para sus adentros mientras volvía a la rutina

-Tú sabrás. – Murmuro en respuesta. Enserio ese chico era tan obvio, o al menos lo era para ella.


-Por cierto ¿Dónde mierda se supones que estabas? Te das cuenta de que si me hubieras seguido nada de esto hubiera pasado ¿No es así?

-Jeje n.n. Perdón, es que… bu-bueno… Como veía que estabas tan enojada deje que camines unos pasos y luego pensé en seguirte pero en el transcurso vi una panadería y…

-Ósea en resumen, ¿casi me muero violada por que pasaste por una panadería?

-Bu-bueno, pero lo bueno es que llegue a tiempo y. – Sacando una bolsa de papel de su uniforme. - ¡Ta-Dah! Compre donas para el camino.

Takagi sintió como la rabia le invadía mientras su gordo amigo sonreía feliz de la vida al comer una dona como si nada, eso la hizo mostrar una mueca casi de sonrisa.

-Ah, cierto ¿Quieres? – Le ofreció la bolsa.

Ella tomo todo para si. – Gordo. – Adelanto el paso.

-¡S-Saya-San, espera podemos compartir! – La corrió.

-Eres un imbecil con todas las letras. – Le tomo del puño del uniforme de el. – Pro aun así gracias por todo.

Continuara…


GiiuChan.-