Disclairmer:

Takashi: Nada le pertenece a GiiuChan.

Kohta: Esto esta hecho para su pura diversión y entretenimiento de los que leen esto.

Saeko: Los personajes y demás son propiedad de los hermanos Sato.

Takagi: Menos el bastardo y algunos OC.

Alice: ¡Pero la historia es original de ella, pura e inventada!

Shizuka: Así que cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia.

Rei: Así ya saben… ¿Creo que eso es todo?

Oz:…Si, me parece.

Zeke: ¡Guau!

Nota de Autora:

¿Cuándo fue la ultima vez que publique tan seguid? Ni me acuerdo ni me importan por que acá estoy con el capitulo treinta ¡Oh mi Dios, si! Treinta capítulos ya van de esta historia –Y los que nos quedan-

Me siento tan feliz con este capitulo porque sin contar esta parte que es donde me expreso yo, son nada más ni menos que diecinueve hojas de puro fic ¡Nunca escribí tanto! Sigo sin poder creérmela pero era lo que se prometí – Aunque para serles sincera ni yo me creía que podía escribir tanto- Un día, creo que dos o tres días después que publique como a las nueve de la noche empecé y no pare hasta la una de la mañana y eso que al día siguiente tenia colegio pero que mas daba, sentía que todo venia solo y yo escribía, escribía, escribía sin ver el fin.

Me sentí muy bien conmigo misma y pensé en lo mucho que les gusta leer capítulos largos –O eso creo- Así que como mis otros capítulos, se los dedico.

Agradecimientos:

Pepeike: Yo tengo vacaciones dentro de poco, dos semanas exactamente. ¡Me alegro por vos y espero que las disfrutes al máximo! Suerte.

Nacho: Toda duda se resuelve acá y si queda alguna házmelo saber y veré como la resuelvo.

Me gustan tus ideas y trato de tenerlas en cuenta a la hora de sentarme en la compu a escribir. Gracias. – Aun no se me ocurre de otra forma para agradecerte u.u-

Antes de irme algunas cositas más

Este capitulo es el anteúltimo del fin del segundo arco, el que viene es el que pienso escribir con la canción Thriller y será el especial de Alice y Oz.

Aun no se cuando lo subiré, pero si creí que este capitulo lo iba a escribir hasta después de vacaciones y lo escribí recientemente, espero tener la misma suerte.

Deséenme suerte por favor porque ahora se me vienen los parciales y estoy meada hasta las patas.

Y por ultimo. El nombre del capitulo no es de mi invención como los demás, si no es una frase de Stefan Zweig, un escritor austriaco que encontré de casualidad y como no se me ocurría ningún titulo para este capitulo y ni quería pensar, decidí utilizar este, por que pienso que describe perfecto lo que sucede aquí.

Ah y la canción que se ve más adelante es uno de los tantos openings del anime Bakemonogatari – No hace falta decir que se los recomiendo cuando tengan algún tiempito libre – Se llama Renai Circulation y es cantada por la seiyuu Kana Hanazawa, no es entera y no esta en orden. Solo son estrofas sueltas que acomode según a mi gusto.

Tambien sepan perdonar de ante mano algun error como los de las lineas que separan. Me maree tratando de hubicarlas.

No los molesto mas y disfruten de este extenso capitulo.


Capitulo 30: No basta con pensar en la muerte, sino que se debe tenerla siempre delante. Entonces la vida se hace más solemne, más importante, más fecunda y alegre.

Una niña tímida no hizo caso a la sugerencia de su acompañante de correr hacia donde su padre, por el contrario mas que feliz parecía asustada y sus piernas solas retrocedían para atrás con la mirada curiosa de su procreador y la recién conocida puesta en ella.

-Y-yo no quiero esto. – Murmuro espantada.

A Maresato Alice le había caído la ficha del lugar donde se encontraba.


Era ahora o nunca la carrera contra la muerte la venia ganando esta misma aunque no se iban a rendir así porque si. Les costo mucho llegar hasta ese medico y ninguna cosa extraña salida de la nada les iba impedir seguir con su objetivo. Salvar a la niña impaciente que estaba con una herida de bala.

Hirano y Takashi disparaban a unisonó parados en el vehículo que conducida Tasuku a una gran velocidad, pero que mas daba, nadie se iba a fijar en eso en una situación como esa, lo ultimo que les importaba eran las posibles multas que pudieran recibir.

Oz por su parte miraba de reojo al doctor que tenia su mirada fija el lo que veía.

Hace años que no salía, desde que su señora y su pequeña se fueron para no volver mas, y la escena frente a sus ojos solo la había visto en película al mejor estilo Apocalypse now entre otras que no lograba recordar.

Corriendo su mirada del hombre y sin cambiar su semblante fruncido, Oz ahora miraba a sus jóvenes compañeros que parecían competir mutuamente por ver quien mataba a más.

Por cada dos que Komuro lograba derribar, Hirano se lucia triplicando la apuesta, demostrando así que es el rey de la armas.

Y nada menos se esperaba de alguien que vivió en los Estados Unidos, que en vez de estudiar, dedicaba su tiempo a practicar disparos.

Esto le saco una sonrisa divertida a Takashi, pero rápidamente se borro.

-¡Agáchense! – Grito Tasuku para el viejo y Oz que iban en la parte trasera cuando hizo un derrape y uno de ''ellos'' golpeo contra la puerta.

El ceño del conductor estaba igual que el resto. Fruncido, con prisa de querer llegar y ver si sus compañeros estaban bien.


-¡Estamos en problemas! – Hanako, compañera del grupo de sobrevivientes, entro abruptamente a la sala en busca de ayuda de las únicas dos que en ese momento podía pelear cuerpo a cuerpo.

Las cosas no estaban mejores con Alice cada dos por tres dándoles sustos a sus compañeras.

-Rei-Chan, Saeko-Chan, no se preocupen. Vayan a ayudar. – Shizuka forzó una sonrisa ante la duda de lo que estas dos debían hacer.

-Sensei… - Saeko la miro.

-¡Yo me quedare con ellas, váyanse ya! Sera un problema que esas cosas entren, además somos huéspedes que están dando muchas complicaciones en estos momentos. Lo mínimo que podemos hacer es ayudar con algo. – Espeto Takagi

-Además hay dos niños y una mujer embarazada. – Acoto sensei.

Ambas se miraron, asintieron y siguieron a Hana.


-¿Cómo esta la cosa? – Pregunto Saeko que corría junto con ellas.

-Están golpeando las paredes, fueron atraídos por los ladridos de nuestros perros que los sintieron cerca.

Una vez llegada a la sala principal vieron reunidos a cinco hombres y a la mujer embarazada con sus dos niños aferrados a sus piernas mientras que una de sus manos estaba en su enorme panza.

-Niina-San. – Saeko se acerco a ella. – Sera mejor que usted y los niños despejan la sala. No sabemos que tan feo se pondrá esto.

-¡Pero Tasuku-Jii esta afuera! – Grito el niño desesperado. – Hay que esperarlo.

-Tranquilo. – Rei se acerco al niño y le toco la cabecita. – Va a volver pero por el momento hay que resguardarse para que cuando regrese los vea a salvo.

El niño se trago sus mocos orgullosamente asintiendo con la cabeza.

Niina les sonrió y se fue hacia dentro.

-¿Qué tenemos? – Pregunto la peli-azul al grupo en general.

-Nuestras municiones no son suficientes.

-¿Solo pelean con armas?

Un silencio incomodo rodeo la sala.

Afuera de la casa varios de ellos se congregaron rodeando todo el perímetro.

La cara de todos los ''Deadman'' era de angustia, su mirada estaba perdida, sabían que sin su líder no llegarían muy lejos.

Pero no fue hasta que Saeko rompió el hielo con un plan.

-¿Hay un techo verdad?

-Así es.

-Perfecto.

-¿Saeko-Senpai? – La miro Rei curiosa.

-Este es el plan. Somos ocho de los cuales seis solo manejan armas de fuego mientras que Miyamoto y yo solo combatimos cuerpo a cuerpo. Cuatro de ustedes dispara fuego desde las alturas, los otros dos se quedaran aquí y nos cubrirán las espaldas desde las ventanas a Miyamoto y a mi que pelearemos afuera.

Se miraron esperanzados.

-Bien pensado Yamato Nadeshiko. – Hana le toco el hombro con una sonrisa.


-Mierda que hay muchos. – Mascullo Takagi mirando desde la ventana de donde se encontraba.

-¡Guau!

-Por favor Dios que todo salga bien. – Reazaba Shizuka con los ojos apretados y las manos juntas.

-Tampoco ellos llegan aun. No sabemos cuanto tardara Alice en ponerse peor de cómo esta ahora.

-¡Guau!

-Encima truena. Pronto se largara con todo.

-¡Guau!

-¿Y tu no sabes hacer otra cosa que ladrar?

-¡Guau!

Saya miro con una gotita a Zeke antes de que un ruido empezara a escucharse.

-¡Hey! ¿Están ahí?

Una voz proveniente del comunicador se escucho.

La enfermera ni bien la reconoció se le hecho encima.

-¿Oz-Kun?

-Si.

-¡Menos mal que están bien! Porque… ¿Lo están, no es así?

-Algo por el estilo. La calles están infestadas pero vamos para haya. ¿Cómo se encuentran las cosas por ahí?

-No muy bien que digamos. Estamos siendo rodeados, y Alice no resistirá mucho. – Cuando termino de hablar Takagi le quito bruscamente el comunicador de las manos.

-¡Pues arréglenselas y vengan inmediatamente con ese docto cirujano o lo que carajo sea!

-¡Por que es sencillo decirlo! ¿Verdad? – Le respondió Oz en el mismo tono.

-¡Ahj!

-Tranquila Saya-San estamos haciéndolo lo mejor que podemos.- Takashi dijo.

-¡Así es! - Hirano acoto.

Takagi tuvo ganas de llorar cuando hoyo sus voces optimistas pero se reprimió.

-¿Cómo esta Alice?

-¿No me escuchaste antes? No va para adelante ni para atrás sigue igual de cuando se fueron.

-Mierda me pregunto si habrá algo que podamos hacer desde aquí…

-Solo lleguen rápido y…

-Cof, cof, cof, cof. – Empezó Alice.


-¡Neh, neh, vamos Alice-Chan, tu papi te espera!

-Iie, déjame, no quiero.

La niña la jalaba del brazo pero Alice se resistía.

-P-pero.

-¡Dije que no quiero!

-¡Tonta! El te estuvo esperando mucho tiempo.

-Iie, aun no quiero ir con el.

-Es tu padre. – La niña volteo hacia el hombre. - ¿No es así?

-Alice, ven conmigo y mamá – El hombre se acercaba lentamente. – No te imaginas lo que te extrañamos. Vamos, ven.

-N-no.

-No solo ellos, tus amigos también están esperando ansiosos por tu llegada

Ni bien dicho esto el cielo celeste empezó a oscurecerse como el infierno mismo. Detrás de la niña con apariencia angelical y su padre empezaron aparecer sus compañeros del segundo grados, su madre, sus tíos y abuelos. Toda la gente conocida por ella hasta ese entonces.

Retrocediendo se dio la media vuelta para largarse de ahí pero estaba igual que en su frente.

-Alice no te resistas más.

-Alice, Alice, Alice, Alice – Repetían su nombre acercándose a ella.

La pequeña peli morada se hizo una bolita llevando sus manos a su cabeza.

-Por-Por favor alguien sálveme.


Seguían golpeando palpitantes con intenciones de entrar, estirando sus manos con sus ojos fuera de orbita puestos en la pelirroja y peli azul frente a ellos, que aunque no podían verlas, ellas si a ellos con la mirada seria y dispuestas a todo.

No cruzaron palabra entre ellas. Saeko apretó su bokken y Rei hizo lo mismo con Springfield M1A Supermatch. Preparadas para lo peor.

-Miyamoto ¿Lista?

-Ya hemos pasado por situaciones así.

-Pero ahora solo somos tú y yo.

-¿Irónico verdad? Nunca me imagine a pesar de todo sacrificándome junto a ti.

-Aunque podía pasar en cualquier momento si ninguna terminaba junto a Takashi-Kun.

-Henos aquí las rivales a un paso de la muerte.

-Aliadas frente a esto, rivales en el amor.

-¿Entonces me estas dando a entender que te gusta?

-Seguía estúpido negarlo.

Se miraron y se sonrieron.

-Entonces que gane la mejor. – Murmuraron a unisonó.

Senpai alzo su bokken alto apuntando al cielo y todos se pusieron en posición.

En el techo estaba repartidos dos en una punta y dos en otra, mientras que en la sala había dos ventanas abiertas con un hombre en cada una de ellas.

''Ellos'' ya estaban rompiendo las puertas, hasta que por fin lograron entrar.


-No resisto más.

Shizuka empujo la silla para atrás buscando alguno de sus utensilios para extraer la bala.

-¡Q-que hacemos!

-Oz pregúntale que tiene que hacer.

-Wie wird eine Extraktion von einer Kugel in dem Schlüsselbein?

-Das erste, was zu tun ist, Druck auf die Wunde, so dass keine Blutung auftritt externen und internen ... dann einen Clip ist die Kugel entfernt ... wenn sie spielen sollten ein lebenswichtiges Organ .. müssen dringend ein Antibiotikum, um eine schwere Infektion verhindern

Oz asintió ante lo dicho.

-Sensei, escúcheme bien. Lo primero que hay que hacer es hacer presión en la herida para que no ocurra una hemorragia tanto externa como interna... luego con una pinza se extrae la bala, si es en caso de tocar algún órgano vital, se debe urgentemente, tomar un antibiótico para evitar una grave infección.

Del otro lado Shizuka buscaba desesperada los utensilios y algún calmante con las lágrimas queriendo salir de la impotencia de no encontrar lo que necesitaba para ese momento.

-¿Puedo ser de alguna utilidad?

La mujer embarazada irrumpió en la habitación.

A la rubia enfermera le salió una lágrima que recorrió su mejilla pero con una sonrisa asintió.

-Esa es la voz de Niina…

-Al menos ella es aliada – Le reprocho Komuro serio, pero luego se arrepintió. En momentos así no existen los aliados y el lo sabía.

El hombre no respondió.

Shizuka saco la gaza de la clavícula de la niña e hizo lo que se le dijo con ayuda de Niina

Takagi miraba impotente lo que era llevado a cabo pero mucho no podía hacer por el momento.

-Grrr, ¡Guau, guau! – Zeke saltaba cerca de la cama.

Saya miro sorprendida que hasta el perrito hiciera algo. A su manera, el cachorro alentaba la situación, o eso entendía la joven de las dos colitas, que miro a una niña que transpiraba.

Al fin y al cabo si había algo que Takagi Saya podía hacer

Acercándose al borde de la cama sin estorbar lo que hacían las dos mujeres se dirigió a Alice.

-Escúchame mocosa, soy tu Onee-Sama desde el otro lado de la puerta. Si vez la luz ni se te ocurra ir a ella.


-¿Sa-Saya Onee-Sama?

La niña miro hacia el cielo.

-Resiste un poco mas, los dos imbéciles junto con el mocoso vienen en camino ¡Resiste por lo que mas quieres, resiste por nosotros!

-¡Onee-Sama!

La niña le sonreía al cielo oscuro cuando hoyo la voz de su querida hermana que le hablaba dándole aliento.

-Que demo... ¡Ya basta de juegos Alice-Chan te vienes con noso…! – La niña volvió a jalarla pero Alice la empujo tirándola al suelo.

-Aun no es mi momento. Aun no es hora de partir. – Miro al frente. - ¡Ustedes no son mis padres ni mis amigos, mucho menos tienen algo que ver conmigo! Tan solo son una retorcida visión de mi imaginación infantil. Las personas que me quieren no me arrastrarían con ellos hacia el otro lado, querrían que me quede con ellos pese a todo. ¡Esas personas son las que me están esperando!

-¡Son esas mismas personas que te hicieron daño!

-¡Cállate tonta! No se de donde saliste pero tengo algo claro. Esto es un sueño, no una pesadilla, y si algo he aprendido leyendo fabulas es que cada uno maneja sus sueños a su antojo y eso es lo que hare yo, así que ¡Desaparezcan!

-Tonta… Jajaja ¡Si que eres tonta! Jajajaja. Esto esta lejos de ser un sueño o tu peor pesadilla. Alice, bienvenida al infierno.

Alice apretó sus pequeños puños.

-kotoba ni sureba kiechau kankei
nara kotoba wo keseba iiyatte
omotteta? osoreteta?
dakedo are? nanka chigau kamo

Una voz proveniente de lo desconocido empezó a cantar dejando a todos los que rodeaban a Alice perdidos, inclusive a la misma niña.

Pero por alguna razón sintió que debía continuar la canción.

-Senri no michi mo ippo kara
ishi no youni katai sonna ishi de
– La cantaba con una sonrisa siguiendo a la dulce voz.


La pelea era desventajosa para las chicas que hacían lo que podía siendo cubiertas por los hombres y mujer en el techo y los otros dos desde las ventanas.

Pero no se rendían.

Uno de esas cosas tomo con sus manos la bokken de Saeko que le pego una patada en su estomago pero venían mas hacia ella

-¡Saeko-Senpai! – Grito Rei viendo como su rival era rodeada

-¡Estoy bien!

Ya entendía porque Komuro pensaba que esa mujer era asombrosa.

Aun estando en una situación similar a la de ella, se las arreglo para socorrerla.

-Gracias.

-No voy a dejarte morir aun. – Le sonrió la pelirroja.

Juntando espalda con espalda, decididas a darlo todo aunque morir este en el intento.

Aunque sus pensamientos heroicos se desvanecieron con disparos desconocidos que venían de la calle.

Por fin llegaron.

-Guau, esta igual que en la calle.

-Creo que peor.

Takashi tenía abierta la camisa de su uniforme mostrando su camiseta de tirantes negros.

-Takashi… - Susurraron ambas felices.

Este les sonrió a ambas.

Junto con Kohta y Tasuku ayudaron a despejar, ellas seguían luchando cuerpo a cuerpo y los demás, también felices por la vuelta de su líder, siguieron peleando ahora entusiasmados.

Entre todos lograron barrer la mugre.

-¡Oz lleva al doctor a la habitación!

Sin protestar hizo caso corriendo seguido por el hombre.

Una vez arriba la puerta se abrió de golpe y las tres mujeres vieron primero al rubio y luego corrieron la mirada al barbudo viejo que miró a la criatura.

-¡Por favor esta en sus manos! – Marikawa hizo esa referencia con dichas palabras para el hombre que asintió levemente acercándose a la niña.

-Sagen Sie ihnen, um den Raum verlassen wollen.

-Dice que nos retiremos.

-¡Pero…! – Protestaron.

El rubio les miro sin expresión.

La sala fue despejada por todos menos por el cachorrito que se iba a quedar pese lo que pese.

Seiishiro estiro su mano y le acaricio la cabecita.

-¡Guau!

Cuando salieron no escucharon más ruidos que los pasos de todos los que se habían acercado hasta donde estaban.

No podían hacer nada más que esperar.

Adentro el doctor controlo un poco mas la hemorragia que gracias a la enfermera facilitaba la extracción de la bala que por suerte no había dañado ningún tendón importante pero si un hueso provocando una leve fractura.

La niña estaba calmada, se notaba que tenía algunos antibióticos, aunque el doctor sabía que estaba dormida y no con anestesia lo que dificultaba más que abriera un poco mas la herida para extraer la bala.

Delicadamente cortó un poco más la clavícula de la niña y apretó más fuerte el pañuelo. Ahora se disponía a extraer la bala con sumo cuidado.

Afuera las cosas estaban intranquilas, lo que parecía ser horas solo eran minutos, inclusive la media hora desde que el hombre había entrado a la sala era infinita

Takashi, Kohta y Oz estaban en las mismas posiciones recordando lo que sucedería luego de que Alice se salvara, debatiendo en que momento seria el adecuado para decirles a sus compañeras.


La canción seguía siendo cantada por Alice junto con la anónima voz, por alguna razón la niña volvía a sentir un poco mas de esa alegría perdida.

Bailaba, giraba, daba saltos y cantaba mas fuerte esperando volver, lo que molestaba al resto.

-¡Listo, oficialmente colmaste mi paciencia Alice!

De un momento para otro la niña se asusto por lo que vendría, pero alguien se le puso enfrente evitando el contacto con ese pequeño demonio.

-Ya fue suficiente. Alice no pertenece aquí. Así que por favor retírense.

No pudo verle el rostro pero si las espaldas de una niña rubia con el pelo suelto hasta la cintura y dulce voz como de ángel.

Asomándose por la espalda vio como todos empezaban a retroceder ante la presencia de la nueva rubia.

-A-arigato… - Murmuro la niña

-fuwa-fuwari fuwa-fuwaru
anata ga namae wo yobu sore dakede chuu he uka bu

fuwa-fuwaru fuwa-fuwari
anata ga waratte iru sore dakede egao ni Naru

La pequeña rompió en llanto y fue abrazada por la recién llegada que cantaba como ángel mientras le acariciaba la cabecita.

-kami-sama arigatou unmei no itazura demo
meguri aeta koto ga shiawase nan…

-¿Pu-puedo preguntar tu nombre? – Pregunto a la niña que no era mucho más grande que ella pero aun así era cálida.

Sonrió – Me llamo Ai. – Al escuchar ese nombre Alice levanto la miraba aun húmeda.

Esa pequeña era rubia y de ojos verdes compasivos.

-Y es hora de volver Alice-Chan. – Con los ojos cerrados Ai apoyo su frente con la de ella que con una sonrisa le devolvió el mismo gesto.

El cielo se sentía bien, ser abrazada por un ángel más aun, pero todavía esa no era la vida que le esperaba.

Gracias a Dios, incluso si nuestro encuentro es una broma del destino.


Horas pasaron desde que la niña abrió los ojitos vidriosos que se posaron en el techo.

Se sentía cansada, débil y sin fuerzas.

Acercando su hocico Zeke le lamio.

-Zeke-Chan… - Murmuro.

-¡Guau!

Con una sonrisa corrió su cabecita para el otro lado donde un viejo barbudo la miraba fijamente.

No sabia quien era pero confiaba en el cuando le susurro un gracias.

Le devolvió el gesto fugaz y se paro de la silla dirigiéndose a la puerta.

Del otro lado, la mayoría perdía sus uñas de la impaciencia.

Cuando lo vieron salir sin expresión sus corazones se aceleraron y los seis del grupo que estaban fuera se amontonaron para pasar por esa puerta para ver a una niña recién vendada con cicatrices de haber sido cocida, pero al fin y al cabo bien.

-¡Alice-Chan! – Gritaron todos felices.

Por su parte todos los de afuera miraban el feliz reencuentro de un fuerte grupo que compartía un abrazo con lágrimas en los ojos de felicidad.

No hubo necesidad de palabras para saber lo que sentían sus corazones en ese momento.

Por primera vez en mucho tiempo tenían un motivo para ser felices.

El viejo, por su parte, se estaba yendo sin ser visto y sin reclamar su recompensa seguido por Tasuku.

-Nos equivocamos con esos chicos. – Dijo el viejo.

Tasuku asintió fumando un cigarrillo. – Son la mezcla perfecta de locura y cordura.

Los truenos habían cesado, el cielo se estaba despejando de a poco, el viejo y Tasuku subían a su vehículo para volver al trabajo.

Komuro que escucho el ruido del motor se asomo a la ventana viendo como los ya nombrados se iban.

Esto lo sorprendió, algo le dijo que se habían salvado el y los otros dos. Y la sorpresa fue aun más cuando el viejo les hizo el saludo militar como señal de despedida al cual este respondió con el mismo gesto.

-Takashi… ¿Pasa algo?

Se dio vuelta con todos observándolo.

-No, solo pensaba el lo bueno que es estar vivo.

-¿He? – Las chicas no entendían el significado tras esas palabras, por el contrario de Hirano y Oz que compartieron una mirada y una sonrisa al entender el significado de lo que Komuro quería decir.

Se salvaron de ser sujetos de experimentos.

-Esto… - Niina se asomo por la puerta junto con Hana.

-¡Ah, si, pasen! Les quería dar en nombre de todos las gracias. – Dijo el líder.

-No fue nada, por el contrario de que nosotras y el resto les tenemos que dar las gracias y las disculpas a ustedes.

-N-no tienen por que.

-Si, si tenemos. Aunque no lo parezca ayudaron a Tasuku.

-Seguro que les causo muchas molestias con sus motivos personales e involucro al doctor con el viéndolos a ustedes como las carnadas perfectas.

-¿De que están hablando? – Pregunto Takagi.

El chico de los ojos avellana suspiro – El no es un mal tipo, esta loco si, pero tiene sus motivos al igual que todos.

Las mujeres frente a el sonrieron.

-Iremos preparar la cena, les haremos saber cuando este. – Se fueron con un gracias de fondo.

-¿Qué fue todo eso? – pregunto Saya de nuevo.

-Nada importante. – Takashi se desplomo en una silla. – Por fin todo ha acabado.

Cuando estuvieron a punto de sonreír Oz acoto algo más.

-No todavía.

-¿He? Por que no Oz – Pregunto una Alice recién recuperada que estaba sentada en la cama junto con sus hermanas.

El rubio miró a Takashi y luego a Kohta que a su vez ellos se miraron.

-Si nos disculpan. – Komuro se levanto seguido de Hirano.

-No me digas que…

-¡Onii-Chan! – Intento detenerlos.

-Tranquila Alice. – El gordo le toco la cabecita

-¡Ustedes dos vuelvan aquí, no vayan hacer una locura! – Saeko la tomo del brazo.

-Saya-San a veces los hombres tienen que hacer lo que ellos solo deben hacer.

Sin palabra alguna ambos estaban frente a frente en el patio delantero de la casa donde se hospedaban momentáneamente.

La expresión que se dedicaban mutuamente no era la más feliz, pero sabían que tenían que hacerlo.

-Si esto no pasa de aquí no podremos seguir.

-Es ahora o nunca.

Se sacaron las camisas escolares quedando solamente con la ropa que no era de su colegio.

Ahora la pelea era diferente, ahora eran uno contra el otros matándose golpes sin importarles ser vistos pos sus amigas y menos que menos por los otros.

Un puño iba un puño venia, esquivaban y volvían a golpearse dejándose moretones en las mejillas u otros partes.

La pelea fue larga hasta que se cansaron volviendo a estar parados el uno al frente del otro jadeando y ahora con nuevas marcas.

Se sonrieron y volvieron a cruzar puños pero esta vez no para golpearse si no para chocarlos.

Un epic brofist.

Ahora estaban en calma consigo mismos, podían seguir ahora en adelante pero por el momento era hora de desplomarse en el suelo.

Niina apareció por la puerta con dos vasos de jugo de naranja para los luchadores que se miraron y sonrieron antes de levantarse y dirigirse hacia aquella amable mujer.


Cárcel: 21:00 PM

-Les proponemos un trato. – Hablo Kurumi, que junto en compañía de su gemela Megumi se quedaron solas frente al menos veinte hombres de los peores.

Estos, pertenecientes al sector F de la cárcel de Tokyo eran lo que se llamaban locos, desquiciados o como prefieran decirles, que no les importaba estar en la cárcel sin antes había probado el dulce néctar de la muerte, la sangre. Llevándose hacia el límite y disfrutando cada una de sus acciones.

Estas mismas personas estaban contra el paredón uno al lado del otro violándolas con las miradas y no dudarían en hacerlo si se presentaba la oportunidad.

-Habla muñeca.

-¿Tiene idea de lo que hay afuera?

-Te refieres a esas cosas, si lo sabemos. Vivimos en la cárcel no en una burbuja.

-Que irónico ¿No es así?

-Que tiene que ver eso con nosotros.

-Ustedes son unos desquiciados buenos para nada que han acabado con la vida de miles sin importarles un comino lo demás. Lo que necesitamos exactamente para acabar con esas cosas. Gente dispuesta a matar.

Los presos se miraron entre si.

-¿Nos están proponiendo salir a matar?

-Exacto. Que listo eres. – Se burlo Megumi.

-Oye bastarda quien te… - Se acercaba a la niña en silla de ruedas pero un golpe eléctrico que venia del collar que llevaba lo detuvo dejándolo arrodillado frente a ellas.

-Nosotros necesitamos acabar con esas cosas, y nuestro equipo no es suficiente. Ustedes en cambio quieren salir y matar cada cosa viva que se encuentre. Que dicen ¿Tenemos un trato? Son perfectos para esto.

-¿Y luego que las ayudemos que? No hay ganancias.

-Tómenlo como una competencia. Tenemos sus nombres en una lista, el que mas mate se llevara algo que desee. Desde su libertad o…

-Acostarse con alguna de ustedes, perras.

Amabas se miraron en una sonrisa cómplice.

-Me parece bien. Mi hermana y yo tenemos una abstinencia desde meses.

Ellos iban a responder de inmediato pero las jóvenes volvieron a interrumpir.

-No respondan ahora. Volveremos mañana con más detalles, mientras tanto piénsenlo. – Les abrieron la puerta y se fueron.

-¡Señoritas se encuentran bien! – El director de la cárcel acompañado de más guardias se les acercaron.

-Sip. Mañana volveremos a oír su respuesta, así que si nos disculpan nos vamos por hoy.

Iniciaron marcha. Kurumi empujaba la silla de ruedas de su gemela.

-Ha y otra cosa. – El director las interrumpió a mitad de marcha llamándolas con un tono de voz entremezclado de cobardía y timidez. – Sa-saluden a Usui-San de mi parte.

Se dieron vuelta ambas con la misma sonrisa pero Megumi fue quien habló.

-Le haremos saber de su excelente trabajo como director. A decir verdad esta cárcel esta mejor de lo que esperaba. Siga así, Shintana-San. – Sonrió hipócrita.

Todos se despidieron con el saludo militar ya hora así las gemelas se iban comentando los horrible que era ese lugar y lo estúpidos que eran quienes estaban en el.

Fuera les esperaba Madoka-Chan junto con Gómez Reiki alias ''argento-san''

Madoka ayudo a subir al auto a Megumi seguida de su hermana. Las tres iban en la parte trasera del auto.

-¿Haz recibida noticias de Hiiragizawa-San?

-Aun no.

-¡Kyaa! ¿Qué tanto estará negociando con Rika-Chan? – Kurumi protesto reposando su cabeza en el hombro de Megumi

-La paciencia es uno de los mejores caminos para alcanzar nuestros propósitos. – Respondió esta.

Como respuesta Kurumi inflo sus mejillas como una niña.


Casa principal Hiiragizawa.

-Me alegro que haya aceptado mi oferta de quedarse a cenar. Minami Rika-San. – Apoyo su cabeza en sus manos. – Sigo pensando en las casualidades de la vida que hoy nos tiene reunidos aquí.

Rika levanto una ceja obviante escéptica ante lo que oía. Tomo la copa de vino que se le sirvió y prosiguió a hablar.

-No creo que haya sido obra del destino quien nos ha reunido hoy aquí, más bien pienso que fueron dos mocosas quienes anticiparon nuestro encuentro, si sabe a que me refiero ¿no es así?

-Astuta como ellas me comentaron, menos mal que no tengo que fingir ser salvador. Esto de mentir no se me da muy bien.

-¿Por qué esta aliado con esas dos?

-Ellas pueden proporcionarme algo que yo quiero, a cambio yo les devuelvo con lo mismo.

-Desde ya le digo que no estoy a favor de volver todavía.

-Me dijeron que diría eso. Usted busca a su amiga ¿No es así? Tengo entendido que sabe que esta bien pero más de eso no, ya que la ultima comunicación que tuvo fue el día de aquel ataque marítimo, donde las señales se cortaron.

-¿Qué es lo que usted quiere exactamente? – Pregunto cansada, pero no se lo haría saber.

-Busco a mi sobrino y sobrina.

Se quedo muda pero no por mucho.

-¿Y yo que tengo que ver?

La miro fulminante pero amable.

-Su amiga y mis sobrinos tienen mucho que ver. Mas de lo que podría imaginar.

Minami se mordió los labios atentos a la información que este hombre le podía proporcionar.

-Lo escucho.


Día Siguiente al mediodía.

-¡Muchas gracias por todo! – Reverenciaron como despedida.

-No fue nada.

-¡Claro que lo es! Gracias a ustedes tenemos a nuestro vehículo de vuelta.

Resulta que, nuestros sobrevivientes en el transcurso de los que quedaba se percataron de su falta de vehículo debido a las situaciones por las cuales pasaron y no sabían ahora como moverse.

En eso a Tasuku y demás compañeros masculinos se ofrecieron a repararlo, al principió los compañeros de este no entendía porque, pero si Tasuku lo decía mas vale hacerle caso.

Junto con Takashi y Kohta que a penas se acordaron donde quedaba fueron en su búsqueda y lo llevaron hacia ese refugio. – Con obvios problemas en el camino – para repararlo, cosa que les tomo hasta hace unas horas nada mas por el cambio de motor, puerta, focos de luz, etc. etc.

Y es así como ahora luego de eso estaban listos de una vez por todas para partir de nuevo.

-Antes de irse por favor acepten esto. – Niina y Hana se acercaron entregándoles unas bolsas.

Las que les ofreció Niina eran ropas de niños, de sus hijos para Oz y Alice, un conjunto cada uno.

Lo de Hana eran algunas provisiones y alimentos para su viaje.

-Lamento mucho hacerles entrega de esto hasta ahora. – Dijo refiriéndose a los remedios que le hicieron falta a Rei en su momento, pero como ahora estaba bien.

-No hay problema, nos servirán para más adelante.

-Bueno compañeros. Buen viaje. – Tasuku le extendió la mano a Komuro.

Este se la estrecho con una sonrisa sin remordimientos por lo ocurrido.

-Cuida bien de tu equipo. Eres un buen líder.

-Gracias, lo mismo digo.

-Y… Lamento lo ultimo…

-''Los caballeros no tenemos memoria''

-Eres un buen chico. – Le hizo coscorrón en su melena castaña. – Me recuerdas a mí.

Todos estaba subidos al auto, solo faltaba Komuro que antes de retirarse quería quitarse una duda.

-¿Por qué ese hombre no nos tomo?

-Quien sabe, tal vez la pequeña le recordaba a su hija.

Se quedo en silencio y volvió a sonreírle por última vez.

Se subió al auto y Shizuka encendió el motor para partir.

Todos se despidieron tratando de guardarse en sus recuerdos y deseándose lo mejor mutuamente.

Solo Dios sabía si ambos grupos algún día se volvería a ver.

-¡Cuídense! – Les grito Tasuku.

-¡Ustedes también! – Le devolvió el grito Takashi.

Ahora partían con el cielo despejado después de varias lluvias que se quedaban atrás, el camino que les venia no era sencillo. Nunca lo fue, pero ahora se sentían mas preparados, mejores. Las últimas experiencias les habían servido en todo sentido.

Ahora eran un poco más maduros que ayer.

Continuara…


GiiuChan