Disclaimer: Ya saben, HotD no me pertenece.

N/A: Buenas mis queridos lectores de este humilde fic que les trae su fiel servidora. Espero que estén bien, yo lo estoy aquí en mi madrugada de domingo terminado este capitulo de la fecha que personalmente es el que menos tiempo me tomo en pensar y escribir y lo mejor que el producto final es bueno, al menos a mi me gusto.

Antes de pasar a los agradecimientos y dejarlos de molestar les quería contar que el otro día encontré en mi disco duro mi primer historia de HotD y es tan porquería que mejor ni paso a contarles de que se trata, hasta a mi me dio vergüenza leerla.

Luego intente recordar como es que la idea este fic se me cruzo por la mente, pero no lo recuerdo mas que el día que lo empecé a publicar que fue un 31/8/2010. Así es la semana que viene se cumple un año que este fic esta siendo publicado y pienso celebrarlo – Si el tiempo y la escuela me ayuda – Con el dicho especial y una que otra tortita.

Agradecimientos:

-Third son of Sparda: Gracias por estar un tiempito mas conmigo, fue lindo ver otra review tuya, espero poder seguir haciéndolo.

Jajaja y la verdad es que no se me ocurría mas ecchi que eso, pero supuse que algo así les pasaria a los chicos teniendo semejantes hembras así con ellos

Lo de Saeko lo saque de alguna parte donde una mujer decia que se sentia halagada que un hombre que no sea su esposo se le pare con ella. Espero no asustarte con esto ni pienses que veo cosas chanchas.

Gracias de Nuevo (:

-Pepeike: Yo por mi parte quiero leer otro capi tuyo, hace tiempo que no subis u.u.

Es bueno saber que puede hacer reir en un capitulo aunque sea a una persona, me siento orgullosa de mi misma.

-Nacho: Luego de conestar tu mail me puse manos a la obra y salio esto. Espero que te guste, ya en el que viene tengo pensando incluir mas ideas donadas por tu parte.

-Saito-sama: Gracias por dejarme una review de Nuevo. Espero que el sueño que tiene Kohta esta vez sea de tu agrado ;)

Ojala que sea del agrado de todos este capitulo hecho en tiempo record y desde ya perdonen las faltas de ortografia o repeticion de palabras que puedan aparecer.

Por cierto me allegro que el capitulo anterior le haya causado aunque sea un poco de gracia, ojala que con este cause el mismo efecto.

¡Disfruntelo!


Capitulo 32: Giros inesperados entre Muertos.

Era una maravillosa mansión estilo gótico adornada con diferentes estilos de armas que podrían encontrarse en su gran mayoría en la sala principal, donde también acompañaba un alfombra color rojo sangre.

En esta misma se preparaba la cena por un rubio chef y su pequeña asistente, mientras que el mozo y sus compañeras preparaban la mesa para recibir a su amo, que no se hizo esperar.

Cuatro estilos diferentes de chicas, mas el chico que se situó en el medio, hicieron frente a la puerta para que cuando se abriera pudieran recibir a su amo con una calidad – y que calidad – bienvenida.

-¡Bienvenido amo! – Dijeron junto.

Su amo era un joven multi –mega- archí-ultra millonario que vivía únicamente con sus empleados y las armas que este coleccionaba lo que lo había llevado a recibir el titulo del ''maestro de las armas'' mas infinitos premios por su gran labor a la hora de eliminar a los ''zombies'' únicamente el solo sin ayuda alguna.

¡Ah! Y conseguido la paz mundial.

Una de sus ''maids'' le quito el abrigo mientras que las otras tres mas el chico lo acompañaban a la mesa para que pueda cenar entre pensamientos de lo afortunados que se sentían al tener a tan maravilloso amo para quien servir.

-¿Cómo estuvo su día? Mi maestro. – Pregunto el mozo.

-Demasiado bien, pero no hay nada mas maravilloso que el hogar de uno.

-Impresionante. – Pensó el mozo admirado.

-Mi señor, han llamado de la NASA. Desean que usted sea el primer hombre en pisar Urano.

-Dile que no puedo, quiero tomarme una merecidas vacaciones e ir a la áfrica blanca a cazar un poco, acompañado de toso ustedes, mi servidumbre.

-Como era de esperarse de un amo tan generoso.

-Señor, además los científicos desean hablar con usted sobre la cura para el SIDA que encontró.

-Dales cita para la semana que viene, me hare un tiempo para ellos, entre mi apretada agenda.

Los empleados definitivamente amaban la generosidad de su amo.

Luego de la cena, hecha por su chef, el amo se dirigió a la sala de estar, seguido de sus ''súbditos''

-Mi señor, ¿que desea hacer ahora?

-Tal vez desee leer el periódico en el cual sale usted en todas las páginas. – Le ofreció su maid pelirroja.

-O tal vez unos buenos masajes – La maid rubia le masajeaba los hombros.

-¿Desea acaso usted un postre? – La maid pelinegra le acerco una bandeja con un plato de frutillas con crema

-O tal vez… - Una maid de dos colitas y pelo rosa se desnudo frente a él, tomo el plato con frutillas con crema y se sentó en su regazo haciendo que se tense. – Mi amo desea que le de de comer en la boca. – La pelirrosa tenía la frutilla en su boca y se la acercaba para dársela en la misma.

Pero justo en la parte interesante, se despertó.

Sus ojos marrones se abrieron sorprendidos posando en el frente.

-¿Tuviste un buen sueño? – Takashi preguntó.

Hirano lo miró curioso y luego recordó su sueño. – Si, si que lo tuve. – Dijo recordándolo con placer.

-Ya lo creo. – Alzo una ceja su compañero.

Hirano, sin quitar su mirada curiosa sintió algo extraño, bajo su mirada y entendió a que se refería Komuro.

-Fuck. – Mascullo llevando sus manos a ''ahí'' abajo.

Komuro ahogo una risa. – Realmente estas necesitado.

-Mira quien habla ¿acaso no me vas a decir que no te paso?

Si, si le paso.

-No, para nada. Hay cosas más importantes en las cuales pensar.

Kohta no tenia ni un pelo de estúpido, se dio cuenta que mentía. No podía ser el único con aquella clase de problemas.

Largo un suspiro. – Fue un sueño tan maravilloso.

-¡Por favor no te masturbes aquí!

Arriba del vehículo por otra parte, dos de las tres jóvenes mantenían una charla trivial debido que todo su vista parecía normal, mientras que la otra joven restante se mordía el labio pensando en su dulce venganza.

Si una dulce venganza bien recibida que tendría aquel gordo otaku pervertido por pensar cosas lujuriosas con Miyamoto y Bujusima.

-Mmm… Podría esconderle sus anteojos para que no vea. – Pensó como primera posibilidad. – No, es muy simple para ser idea mía

-¡Ya se! Puedo esconder todas las armas buenas solamente dejando a al vista la mas crota que tengamos. No, tampoco. Las encontraría de todos modos, además de que aunque le deje un destornillador se las ingeniaría para hacerla arma.- Con este pensamientos le vino a la memoria aquel día donde todo inicio en su preparatoria, aquel día donde se conocieron y se las ingenio muy bien con cosas a mano para armar una precaria arma para salvarla. Esto la hizo sonreír.

-Takagi…

Salió de su trance vengativo.

-¿Qué? – Pregunto a quienes la veían como si estuviera loca.

-Nada, estas extraña.

-Si, demasiado tranquila.

-¿¡Qué quieren decir con eso! ¡Yo siempre soy tranquila!

-Como digas.

Volviendo adentro del vehículo, Takashi y Kohta escuchaban los gritos de arriba, aunque no tenían idea de lo que hablaban.

-Neh Komuro por cierto ¿a donde es que nos dirigimos?

-A buscar comida en cualquier lugar mas o menos decente.

-Ya. – Dándose vuelta encontró como sus otros cuatro compañeros dormían. Shizuka, Alice & Zeke y Oz.

Especialmente el niño rubio le daba envidia. Este era utilizado como muñeco entre los brazos de la torpe enfermera.

-Como me gustaría estar en su lugar…

-¿He? – Salió de su nube.

-N-nada.

-Viejo, estas extraño.

-Estoy necesitado. – Admitió.

-Es difícil, pero saldremos adelante.

-¿Saldremos? Pensé que no tenías esta clase de problemas.

-Vamos, estoy seguro que hasta Oz los tiene.

-¿Oz? Pero si es un niño.

-Créeme, sabe más de lo que aparenta.

-No me compares con tu nivel de mente libidinosa, hentai.

-Y hablando de roma…

Hirano se rio. Y Komuro freno de la nada.

-¿Q-que sucede? – Preguntaron desde arriba.

-Genial, sin gasolina.

-Pues estamos de suerte. – Saeko se bajo acercándose a la ventana de sus compañeros. – Miren. – Señalo una gasolinera.

-¿Pero como llegaremos hasta ahí?

Dicho lugar quedaba como a dos cuadras y un poquito mas de donde estaban.

-En momentos como estos es bueno contar con dos hombres fuertes y valientes ¿verdad? – Canturreo Rei divertida.

Los susodichos se miraron resignados.

-Habrá que despertar a sensei…

-¡NO! – Grito esta.

-Pero tenemos que empujar.

-Pueden hacerlo con una mujer delgada y débil adentro. – Abrazo a Oz contra su pecho.

-¿Qué sucede? – Alice se despertó rascándose sus ojos purpuras.

-Tus hermanos tienen que empujar el auto y hay que bajar. – Dijo una Saeko compasiva.

La niña, aunque no quería, hizo caso y bajo.

-Oz vamos. – Le llamo.

-Si pudieras. – Forzaba por salir pero era inútil.

-¡Tu no me dejes Oz!

-¡Que carajo tienes contra mi vieja loca, estoy podrido de ser utilizado como tu juguete! – Grito de la nada molesto.

Todos se sorprendieron a escuchar semejante grito por parte del rubio, pero sirvió para que la enfermera lo soltara con la misma expresión.

-Lo siento.

-Sen…

-¿Me puedo quedar dentro? – El tono con el cual hablaba había cambiado radicalmente.

-Cl-claro.

-¡Oz, fuiste muy duro con ella! – Reprocho la niña.

El niño chasqueo la lengua como respuesta.

El par junto con las otras tres iban detrás de los que empujaban el vehículo para hacer guardia.

-Deberás disculparte luego, Oz. – Acoto Saeko.

El niño no respondió.

-Esta loca, pero por alguna extraña razón anti natural te tiene aprecio, te quiere. – Siguió Saya.

-Yo no pedí que me quiera.

-Aun así, no solo ella lo hace. – Finalizo Rei.

El niño se sonrojo levemente.

-Me sorprendió Oz.

-Se enoja con facilidad pero esta vez parecía cansado.

Komuro y Hirano mantenía la misma charla.

-Y sensei… Nunca la había visto así.

-Enserio lo quiere.

-Y si.

Llegaron a la gasolinera sorprendidos de no encontrarse con nada extraño.

-Hirano y yo cargaremos la nafta, aunque necesitaremos dinero.

-Y comida.

Como la gasolinera tenía un almacén aprovecharon para entrar todos juntos a buscar lo necesario. Menos la enfermera que se quedo dentro, sin hacer movimiento alguno.

Oz miro de reojo hacia atrás y vio que la rubia no bajo del auto.

-No me importa. – Pensó.

Tampoco es que siguió a sus demás compañeros, por el contrario fue a recorrer por la zona.

La rubia que yacía dentro deicidio con ella misma dejar de ser una inútil e ir ayudar con lo que pueda.

Peor cuando bajo una sorpresa la esperaba.

Dentro del mercado los restantes se dividieron para buscar lo dicho con anterioridad.

Las chicas los alimentos y los chicos la plata para el gasoil.

-Usare un método que ya he utilizado. – Sonrió Komuro tomando un palo de por ahí cerca y pegándole a la caja registradora.

-¡Sugoi Onnichan, La próxima ves quiero intentarlo yo! – Alice corría junto con Zeke y cosas en mano hacia los muchachos.

-¡Hombres tenia que ser! Brutos como ellos solos saben serlo.

Se rieron por lo que dijo Saya hasta que Zeke los interrumpió gruñendo.

-Ya pareció demasiado tranquilo para ser verdad.

En menos de un minuto estaban rodeados de ''ellos''

-Alice escóndete por ahí – Hirano la puso detrás de él.


-Quédate quita muñeca. –Dos hombres tenía a la enfermera. Uno la tomaba por detrás.

-Su-suéltenme.

-Que buena broma.

Quiso gritar por ayuda pero su boca fue tapada por una de sus cochinas manos.

-Lindo vehículo, no los llevaremos junto contigo si no te molesta, mientras que tus otros amiguitos se divierten con esas porquerías.

Sus ojos amarillos se abrieron alarmados e intento zafarse retorciéndose en los brazos de uno de esos dos.

-¿Qué parte de quietita no entiendes jodida puta? – El que la tapaba la boca le tomo el cuello.

-¿Y que parte de que quiere que la sueltes no entiendes, tu engendro?

Oz con palo en mano miraba con odio a quienes tenían a Shizuka.

Pero estos no hicieron más que reírse.

-Que patético. – Decía entre risas uno.

Aun con el seño fruncido y pegando un grito de guerra corrió con el palo en mano hacia el hombre pero este no hizo mas que tirarlo lejos.

-No juegues conmigo bastardo. – Caminaba hacia él. - ¿Crees que podrás con esa inútil madera?

La enfermera miro horrorizada como Oz iba a ser azotado.

No le importaba si a ella quería violarla, pero no dejaría que a uno de los suyos le hicieran daño.

Juntando fuerzas de donde no tenía y encomendándose a Dios, clavo el taco de su zapato al abusador numero dos, seguido de un codazo a la cara. Luego corrió hacia el abusador número uno tomando el palo en el camino y clavándoselo finalmente en la parte trasera de este, el cual parecía que por dicha acción se les saldría los ojos.

-Oz, estas bien. – Se puso a su altura para verlo.

-Si. Lo siento enfermera.

La mujer hizo puchero y lo abrazo contra ella.

-¡Maldita sea! – Las puertas corredizas se abrieron dejando salir al resto del grupo seguido de un montan de ''ellos''

El niño rubio se salió del conmovedor abrazo hacia uno de las mangueras con gas roseando con un poco de puntería y suerte a todas las cosas esas.

-¡Rápido, corran lo mas que puedan! – Ordeno.

Ninguno entendió porque hasta que saco una cajita de cigarros de bolsillo.

-O-oz…

-¡Corran! – Grito por última vez y lanzo el fuego hacia el gas.

Todos corrieron hasta lo que no podían cuando detrás de ellos la gasolinera exploto no solo llevándose a esas cosas y los abusadores esos, si no que también hizo volar su único medio de transporte.

Estaban un poco lejos entre ellos, pero no lo suficiente para rápidamente reunirse aun un poco débiles y cansados.

Vieron juntos como el fuego consumía todo.

-Eres un idiota. – Saya le pego una cachetada. - ¿Por qué hiciste eso? ¡Sabes que ahí iba el humvee! – Le grito.

-Saya

-¡Saya mis tetas! Tú mocoso irresponsable te pondré en tu lugar – Le levanto la mano pero Shizuka fue quien la detuvo.

-Para de una maldita vez. – La miro enojada. – Salvo tu trasero maldita sea.

-Tiene razón. No importa el método, Oz no salvo. – Rei acoto. – Gracias.

El niño bajo la cabeza con melancolía.

-No te pongas así, el vehículo estaba viejo pero su blindado aun servía. Con mucha suerte algunas armas y municiones se salvaron. – Consoló Kohta acercándose a él.

-Además Dios no quita sin dar algo a cambio. – Bujusima señalo no muy lejos de ahí una camioneta enfrente de una panadería. – No esta todo perdido.

-Bien entonces ese será nuestro nuevo medio de transporté por el momento hasta que hallemos algo mejor. Ahora iremos a ver si hay algo que aun sirva. – Alentó Komuro

Shizuka se acerco una vez al niño otra vez poniéndose a su altura.

-Bien hecho Oz. – Le sonrió

El niño asintió y se dejo abrazar.


-Preguntare por última vez. ¿Vieron a estos niños? - Una foto de un par de mellizos rubios fue puesta enfrente de dos hombres que se hallaban atados a una silla en un cuarto con espejos siendo interrogados

-¿Que si lo hicimos?

-¿Dónde fue?

-No lo recuerdo.

-¿Donde? – El detective alzo la voz.

Detrás de estos espejos un hombre rubio, una voluptuosa policía junto con dos gemelas y su asistente observaban el interroga miento.

-No creo que saquemos mucho de esto. – Rika fumaba mientras hablaba. – Parecen ratones duros de roer.

-No para mí. Hare que escupan hasta la ultima gota de sangre si es necesario.

Luego de estos el silencio otras vez se hizo para seguir con la escucha hasta el Rika se altero por algo dicho por uno de ellos.

-No vimos exactamente a esa niña. Había otra con ellos, además del niño. Una con un perro, cinco adolescentes y una enfermera voluptuosa.

-Voluptuosa… - susurro. – Shizuka…

Las gemelas que estaban detrás no parecían complacidas cuando Rika soltó ese nombre.

Continuara…


GiiuChan.