Disclaimers: Nada me pertenece para mi tristeza.

Nota de Autora: ¡Hola tanto tiempo! Los extrañe así como ustedes a mi(? No me voy a explayar mucho por mas cosas que quieras contarles porque tienen bastante para leer, y cuando digo bastante digo bastante porque me atrevería a decir que este es el capitulo mas largo que he escrito y por ende el que tarde mas tiempo en corregir y bueno, mis ganas de subirlo.

Paso directamente a los agradecimientos:

-Sable343: Me alegro que te haya divertido :D, realmente no se que tan buena soy para las comedias, yo personalmente me considero mala.

-Tximeletta: Bienvenida a este loco proyecto, espero leerte por aquí de nuevo si crees que lo merezco. He leído tu one-shot y realmente es bueno, creo si la memoria no me falla que te deje una review, por que enserio me gusto, tenes que escribir mas de ese estilo, enserio.

-Saeko Evans: A partir de los próximos capítulos lo que se viene con respecto a todas las parejas es ¿fuerte podría decirse? Me voy a arriesgar a sacarme las ganas de meterle algo de lemon, romance, gore y bueno no quiero decir mucho porque después termino haciendo cualquiera. Espero que disfrutes del capitulo

-Pepeike: ¿Sabias que pensé en dejarte una review? Pero me dije ''ufa no me leyó'' me sentí algo decepcionada, me siento extraña cuando vos o Nacho no me dejan un comentario pero claro después me dije que no siempre me van a poder comentar. Perdón por el malentendido y gracias por comentar o leerle desde las sombras.

-Adicthotd: Gracias, espero poder leerte otro comentario tuyo :D

Gracias a todos enserio y ya la semana que viene (si, la semana que viene) comienza lo heavy. Espero que no se les haga muy largo o denso y pueda leerlo así me dicen que tal.

¡Disfruten el capi!


Capitulo 38: Escape de parejas entre los muertos parte II

''Confío en ti''. Esas fueron las únicas tres palabras que necesito escuchar Oz para saber que su amiga confiaba en el, estaba determinado a salvarla de ''ellos'' aun si el sale lastimado. Apretó su mano y se tiraron desde la ventana, aproximadamente un piso hasta el suelo directo a las bolsa de basura donde Oz procuro que ella caiga encima de el.

Ni bien cayeron a salvo, la niña rápidamente se incorporo dándose cuenta que Oz la había amortiguado.

-¡Oz! – La niña llamo angustiada a su amigo que estaba con los ojos cerrados aunque no fue hasta que la escucho que los abrió de a poco para encontrársela arriba de ella.

-Estoy bien. – Forzó una sonrisa para darle tranquilidad aunque la realidad era que el niño se había lastimado la espalda, pero no era momento para eso.

Ni bien se pararon los dos miraron para la ventana donde ellos los observaban, aunque ese no era su problema ahora. Cuando cayeron, a las bolsas hicieron ruido, y ya sabemos que pasa con eso.


El grito sordo de la profesora asusto a sus compañeros que estaban en la sala y llamo la atención de ellos que se dirigían hacia ahí.

-¡Takashi! – Rei instintivamente corrió hacia la cocina para socorrer a su amigo quien estaba pateando la cabeza de uno de esas cosas con el corazón en la boca, pensaba que era su fin. -¡No lo toques! – La pelirroja llego a su rescate pegándole una patada a su cabeza como una pelota de futbol lo que lo obligo a soltar a su presa. Rei continúo y clavo su M1A1 Springfield Super Match en su abdomen empujándole contra la pared, donde este intentaba tocarla estirando sus brazos.

-¡Kyaaa! – Sensei rápidamente apasto la cabeza de el con una sartén como si fuera un mosquito.

-¡Wow! – Soltaron sorprendidos los amigos por la repentina valentía de su enfermera.

-Eso fue asombroso sensei.

-Hehe. – La rubia se rasco la cabeza.

-Gracias a ambas. – Agradeció Takashi.

-¿Estas bien? ¿Te llego hacer algo? – Rei se acerco preocupada.

-No, no me hizo nada, llegaste justo y debo decir que me sorprendiste. – Komuro le regalo una sonrisa de gratitud haciendo que su amiga de la infancia se sonroje un poco.

-Menos mal.

-Que lindo que hasta en momentos críticos como esto surja el amor. – Pensó en voz alta la rubia enfermera.

Luego de esas palabras ambos salieron de su mundo volviendo a lo que importa.

-¿Listas? – Pregunto Komuro a la cabeza con su Benelli M4 Super 90, Rei con su M1A1 con su bayoneta y Shizuka sensei con su, bueno una sartén en mano. – Bien acá vamos. – Los tres salieron con todo a la sala para ayudar.

-¿Komuro,como te encuentras? – Atino a preguntar Hirano.

-Lo que no me mata me fortalece.

-Bien dicho.

El grupo se concentro en acabar con todos ellos que venían de a docena, pero ya estaban acostumbrados, era como un juego de niños para ellos.

-¡Guau, guau! – Zeke les ladraba desde las escaleras.

-¿Zeke? ¡Alice, Oz!

Todos se miraron por segundos entre ellos. Se habían olvidado de los más jóvenes del equipo.

-¡Ellos deben estar todavía en la pieza! – Recordó Saeko que los vieron junto con Takashi ahí por última vez.

-¡Vayan a salvarlos, yo los cubro desde aquí! – Les ordeno Rei.

Ambos asintieron y corrieron rumbo arriba seguidos del cachorro derribando cuanta cosa se les pusiera enfrente.

-¡Alice, Oz! – Les llamo Komuro preocupado pero no los encontró en la pieza. – Donde están – Pregunto el joven asustado.

-¡Takashi-kun, la ventana!

El castaño se acerco a ver por ella y era como lo presintió su senpai, Alice y Oz estaban acorralados en ese callejón.

-Sobre mi cadáver los tocaran. – Komuro disparo sabiendo que la vida de los pequeños dependía de aquello. Apuntaba y disparaba para salvarlos.

-¡Onii-chan! – Alice sonrío al ver a su hermano mayor postizo.

Cuando Komuro vio el camino despejado para los niños soltó las siguientes palabras en un grito para ellos.

-¡Escapen! ¡Alice, Oz, huyan de aquí lo mas lejos que puedan!

-¿Pero que?... ¿O-onii-chan? – Tanto Alice como Oz se mostraron sorprendidos.

-¡Huyan! – les repitió.

La niña estaba a punto de soltar que no lo haría, que no los dejaría por más inútil que fuese, pero el pequeño rubio que estaba junto a ella fue más rápido.

-¡Vámonos! – Le jalo.

-¡No, Oz, no podemos dejarlos! – La niña se puso dura para no dejarse jalar.

-¡Es inútil, vámonos de aquí! – Le pego un empujón llevándola contra su fuerza.

-¡No Oz, no!

Komuro esbozo una sonrisa triste al ver como los niños huían, sabia que era lo mejor.

-Hiciste lo correcto Takashi-kun.


-¡Suéltame Oz, quiero volver donde mis hermanos, tengo que-! – El niño le tapo la boca.

-Ya cállate, lo se, pero si haces ruido todo será en vano.

La niña no lo entendió.

-Tengo un plan. – Le susurro. Así fue como Oz le explico todo detalladamente a Alice para que entienda al punto que la niña se sintió ofendida que a tratase como si no entendiera de lo que estaba hablando. – Bien, entonces hagámoslo.


-¡Komuro, Saeko-san! – Hirano los miro sobre sus hombros cuando los vio bajar.

-Hemos calmado la situación de arri-

-¡Eso no es lo importante! ¿Dónde están los niños? – Pregunto Takagi.

Saeko mito a Komuro que bajo momentáneamente la cabeza.

-No me digas que… - Temian lo peor aunque Saeko se apresuro a contestar.

-Para nada. Alice y Oz se las habían ingeniando muy bien para escapar desde la ventana aunque estaban siendo rodeados, Komuro se encargo de dejarles el camino libre para que huyan.

-Saben que no tienen que hacer ruido, estarán bien…

-¿¡Bien me dices! ¡No me Jodan! ¡Son niños, dejaron a la deriva a Alice y Oz! ¡No sobreviran todos los sabemos! ¿Por qué lo hicieron? – El grito de Saya estaba lleno de angustia, como si se quebrara y estuviera a punto de llorar.

-Saya… - Komuro se distrajo para querer consolar a Saya.

-¡Kohta-kun, cuidado! – Si no hubiera sido por la pelirroja ahora el gordo otaku no la contaría.

Los gritos no ayudaban a su situación.

-¡Lo se, fui un idiota pero estarán mejor! Yo solo pensé en lo mejor para ellos.

-Komuro-kun, tranquilo, Oz y Alice estarán bien. Lo mas probable es que Oz se encargué de esconderse con Alice, por el momento nosotros debemos intentar escapar para ir a buscarlos lo mas rápido posible. – Esas palabras que calmaron a todos un poco las dijo Shizuka Marikawa. Muchas veces, aunque no lo pareciese era la más madura.

-Ella ya lo ha dicho, escapemos de aquí para ir en busca de ellos. – Sonrió Rei confiada.

Así fue como rodeados, con el objetivo de salvar a sus niños, empezaron una nueva lucha.

Afuera, por otra parte, los niños caminaban tomados fuertemente de las manos intentando no hacer ruido para llegar sanos y salvo hacia la furgoneta blanca.

Alice miraba desconfiada hacia todos los lados de la calle siendo sigilosa en cada paso, a diferencia de su rubio amigo que con el seño fruncido tenia como meta llegar hacia el vehículo sin el mínimo inconveniente, todo debía salir de acuerdo a su plan.

Estaban a pasos nomas, a una nada, caminando entre medio de los muertos que les pasaban por al lado. Cuando sus manos se apoyaron en la puerta blanca de aquel vehículo ambos sintieron que una tercera parte de lo que tenían planeado estaba resultando.

Se metieron dentro de la camioneta, Oz en el lado del conductor y Alice en el copiloto.

-¿O-Oz estas seguro?

-He visto conducir a la enfermera y a Takashi muchas veces, no debe ser mucha ciencia. – Dijo Oz sentado revisando los controles para darse cuenta que sus pies no llegaban a los pedales. – Maldición. – Mascullo. Alice noto su problema con una idea en mente.

-¡No te preocupes Oz! – La joven se arrodillo apoyando cada una de sus manos en los pedales.

-Pero que…

-¡Todo va estar bien! – Le sonrió. – ¡Pongamos en marcha la operación salvar a los perritos y gatitos!

-¿Heee? ¿Qué clase de nombre es ese? – Bromeo Oz preparando todo para ir a salvar a sus compañeros.

Puso en primera haciendo rugir al auto que pego un giro mareándolo a el como a ella, no solo eso, el ruido del motor atrajo la atención de todos los de la calle. Pero eso no los detuvo, el niño junto con la niña tenían que ingeniárselas para llegar a donde estaban los demás que era nada mas ni menos que enfrente de donde estaban.

-¡Aquí vamos! – Oz hizo pegar al auto otro giro contrario a todo se suponía. La parte trasera estaba apuntando a la panadería. - ¿E-estas bien Alice? – La niña se había pegado la cabeza.

-No pasa nada… ¡Oz son ellos! – La niña advirtió cuando estuvieron rodeados completamente.

Oz se asusto, Alice lo estaba también. El niño jalo hacia abajo la palanca de cambios a la vez que la niña apretaba los pedales resultando así que dieran marcha atrás sin querer.

-¡Son demasiados! – Dijo Saya dentro.

-¡Hemos pasado por esto muchas veces! – Respondió Komuro en el centro de mucho de ellos. – Tengan confían… - Uno de ellos estaba tras el con las manos cerca para tomar su cabeza cuando la pared fue derrumbada y ese mismo muerto atropellado a centímetros de Komuro.

-¡Que cara…! – Todos tuvieron la misma cara de sorpresa.

-¡Onii-chan! – Alice se asomo.

-¿Alice?

-¡Rápido no hay tiempo que perder! – Ordeno Oz.

Antes de montarse, se miraron entre si sin mucho que entender. Oz cedió el lugar de piloto a Takashi y se traslado junto a Alice en el asiento, los demás subieron rápidamente, Zeke en los brazos de Saeko.

Komuro dio marcha atrás para salir por la media casa que rompieron los niños tomando directamente la calle llevándose a más de uno puesto sin importarle el límite de velocidad.

La noche los acompañaba, todos estaban aun con el corazón en la boca.

-Alice, Oz, muy bien hecho. – Takashi los felicito pero para ese entonces los niños ya estaban durmiendo, según sensei producto del susto.

Un nuevo día llego, no deberían ser más de las siete cuando bajaron del auto y los niños se despertaron.

Alice se rasco los ojos antes de poner la vista en sus maravillosas hermanas a las cuales corrió a abrazarlas.

Oz miraba la escena algo complacido cuando Takashi le golpeo la espalda, lo que le dolió al niño.

-¡Takashi no lo golpees! – Regaño Rei.

-¡Pero a penas y lo toque!

-Acaso podría ser… - La niña miro el rostro con la mueca de dolor de su joven amigo. – Sensei. – Shizuka se acerco a Alice. – Creo que Oz tiene lastimada su espalda. Vera, cuando saltamos por las ventanas caímos en unas bolsas de basura, Oz callo debajo de mi.

-Ya veo… ¿Alice-chan a ti te duele algo?

La niña negó. – Oz amortiguo mi caída, tengo miedo de que el este mal. – Sollozo.

-Tranquila. – Shizuka le acaricio la cabeza con cariño. – Sensei se encargara de sanarlo. – Le guiño el ojo. – Se paro caminando directo a Oz. – Oz-tan, un pajarito me conto que te lastimaste la espalda.

El niño sorprendió por lo que le acababa de decir miro inmediatamente a Alice. – N-no es cierto.

-¿Enserio? – Le toco la espalda y el niño se erizo del dolor. – Hay que tratar el dolor de inmediato.

-¿H-he? – Oz sintió un extraño escalofrió correr por su ser.

15 minutos después…

El niño rubio con apariencia de principito se encontraba con su pecho desnudo recostado en las rodillas de Saeko, quien le acariciaba su cabeza para que deje de temblar como un cachorro desamparado.

-Tranquilo Oz-kun. No dolerá nada.

-¡Bien, estamos todos listos! Rei-chan, Saya-chan sostengan a Oz.

-¡Si! – Tanto Rei como Saya se pusieron a cada uno de los costados del niño para tomarlo de los hombros. Oz por su parte de aferraba a la falda de Saeko tragando de saliva nervioso. Algo le decía que le iba a doler, pero no iba a gritar, menos ahora que vio el rostro preocupado de Alice sosteniendo a Zeke contra su pecho, seguro que si demostraba el más indicio de dolor preocuparía a su pequeña amiga.

-Onni-chan ¿Oz estará bien?

Takashi y Kohta se miraron antes de responderle.

-Tranquila, Oz es un chico fuerte como sus hermanos.

-Pero siento que esta así por mi culpa.

-V-vamos Alice-chan, Oz lo hizo porque te quiere mucho, eres a la que mas quiere entre nosotros.

-¡Es verdad, eres tu por la única que Oz daría su vida!

Las palabras de sus hermanos postizos provocaron un sonrojo en sus mejillas haciendo que baje la cabeza avergonzada, aunque luego levante su mirada tímida hacia Oz susurrando un ''suerte''.

Por otro lado, cada uno en su mundo, Komuro y Hirano envidiaban la suerte de su joven amigo recostado en las piernas de la joven más sexy que pudo haber tenido su preparatoria mientras era masajeado por la enfermera mas candente que hayan visto, y bueno, siendo agarrado por Rei y Saya tampoco era nada malo. Los adolescentes del apocalipsis maldijeron un poco a Oz por esto.

Oz por su lado mordía sus dientes para no gritar, apretaba sus ojos para no llorar del dolor y apretaba fuertemente sus manos en la falda de Bujusima.

-Oz-kun esta siendo valiente. – Le susurro la joven de cabellos azul.

El nombrado alzo su mirada verde para verla cuando Shizuka presiono fuertemente contra la zona del dolor haciendo que la cara del niño se entierre en la entrepierna de Saeko.

-Maldito bastardo… - Murmuraron a lo lejos los envidiosos.

-Sensei, ¿no debería ser mas suave con el? – Pregunto Rei quien ya había pasado por lo mismo tiempo atrás.

-Si no duele, no sirve. – Respondió con una sonrisa antes de continuar con su trabajo.

-En momentos como estos le tengo envidia a Oz. – Suspiraba Kohta con la risa de Takashi. – Se lleva siempre las mejores partes.

-Vamos Hirano, Oz no es competencia.

-¿Eso crees? Mira. – Komuro siguió con la vista a lo que se refería su gordo amigo.

En la escena se encontraba Saeko tomando el rostro de Oz con una mano, acercando el suyo a centímetros nomas del niño.

Takashi se quedo en blanco y por puro reflejo solo atino a gritar.

-¿¡Saeko-san que se supone que haces!

-¿He? – Le miro curiosa.

-¡Es tan solo un niño, no te aproveches de su dolor!

-¿De que hablas?

-Tranquilo Komuro-kun, Oz le picaba sus ojos y Saeko-san solo le soplaba un poco, no hace falta gritar. – Trato de calmar el agua sensei.

-Además Takashi ¿Qué te molesta? – Pregunto Rei en seco.

Hirano se acerco para tratar de ayudar a su amigo para intentar calmar la situación pero Saya se las agarro con el quien sabe uno porque, ahora el de los problemas era Hirano.

Alice, a un costado de la situación, se encontraban entendía menos que nadie, pero se sintió algo enfadada con Saeko, aunque no sabia porque si la quería demasiado.

-¿Zeke que es esto?

El perrito la lamio en respuesta.

-No puede ser nada grave ¿verdad? – Le sonrió.

-Grrr

-A decir verdad eso no era lo que quería escuchar.

-Grrr, ¡guau, guau!

Alice miro por encima de sus hombros para ver como algunos de ellos se aproximaban a donde estaban, parecían como salidos del agua, atraídos por el escándalo que hicieron sus hermanos y hermanas.

-¡O-onii-chan, onee-chan hay problemas! – Grito la niña.

Todos levantaron la vista hacia ella notando a que se refería. ''Ellos'', ¿Qué mas podía ser?

-¡Rápido todos al auto! – Ni bien Takashi dio las ordenes, todos se dispusieron a ir a donde este les dijo, hasta Oz, que todavía estaba desnudo. - ¡Alice rápido! – La niña corría junto a Zeke pero no pudo evitar tropezarse y caer de cara contra el pasto.

-¡Alice! – Komuro corrió con todo su alma para alzarla al estilo princesa - ¿Estas bien?

La niña parecía haberse lastimado el mentón, pero lo disimulo. – Si. – Sonrió dándole calma a su hermano, aun sabiendo que la niña mentía.

''Ellos'', por la apreciación que pudieron hacer el grupo, parecían salidos del agua, como si hubiesen sido marineros de barco o tripulantes de algún submarino.

-¿Ellos pueden nadar? – Fue una pregunta que se hicieron al aire y a la cual Takagi se quedo pensando.

-Creo que esos no son nuestro único problema. – Acercándose de frente, otra manada se acercaba, pero ni siquiera huno la necesidad de alistar armas porque Komuro con Alice llego a tiempo y partieron hacia nuevos rumbos.

-Eso estuvo cerca.

Nunca tenían un tiempo de paz, ni siquiera cuando creían haberlo encontrado la situación siempre se la arreglaba para arruinarlos. Haciendo un repaso por todo lo que vivieron en estos últimos tiempos fueron ingenuos al bajar la guardia en todo momento, bastante a decir verdad, por lo que ellos creían tener experiencia en esta clase de situaciones terminaron de confirmar que no existe lugar seguro, ni siquiera alguna clase de bunker podría serlo, y aun se preguntaban porque seguían creyendo en que encontraran aquel lugar utópico, se preguntaban porque seguían teniendo esperanza de vivir una vida tranquilos. En silencio, cada uno en sus mentes, se prometieron no confiar en ningún lugar por mas seguro que pareciese, solo confiarían en lo que sabia cada uno y la experiencia que trajo esta situación. Solo creían que estar seguros si estaban todos juntos, no de la forma ''compañeros de supervivencia'' si no de la forma de amistad, cada uno a su manera era un importante sostén emocional para el día a día.

Dejando aquel pensamiento feliz o tranquilizador se encontraba Saya volviéndole dar vueltas al asunto con respecto a ellos, haciéndose las preguntas que se hizo en un principio sobre las causas que los originaron. ¿Cual fue el punto de partida? Se pregunto y se respondió que no sabía nada por más que lo piense, no encontraba la forma por donde empezar a sacar conjetura. Lo único que sabia hasta ahora era lo de su sensibilidad hacia el ruido, que su punto débil estaba en la cabeza y que ahora 'supuestamente' podían nadar.

-De la forma que lo veo, según recuerdo, hubo varios atentados a barcos por parte de submarinos ¿o eran aviones extranjeros? – Shizuka, quien conducía, fue la primera en empezar hablar sobre el asunto. – Lo que quiero decir es que puede que las explosiones a los barcos haya arrastrado a los tripulantes hacia la orilla y que ellos los hayan atacado en su estado indefenso.

-O puede que el motivo porque submarinos o aviones hayan atacado a algún barco es que tenían noticias sobre que el virus estaba circulando en la tripulación, y mejor acabarlo de raíz antes que toque el suelo.

-¿Pero como el virus llegaría hasta el mar? – Pregunto Rei devolviendo el silencio.

-No lo sabemos, no sabemos absolutamente nada de esta situación. – Dijo con frustración Saya. – Solo nos dedicamos a sobrevivir, a huir como ciervos perseguidos por hienas.

-Es lo único que podemos hacer, si nos quedamos pensando seremos parte de ellos.

La situaciones se puso tensa, el aire que había en la furgoneta estaba denso, se podía percibir una aura de incomodidad.

Para completar, cuando salieron a la ruta, descubrieron que como ellos, había muchas personas en autos tratando de llegar al otro lado de la ciudad, era como esas colas eternas de transito.

-Maldición, tardaremos años en llegar, mejor y demos la… - Takashi fue interrumpido.

-¡No, no quiero ninguna clase de atajo, siempre que lo hacemos terminamos en cualquier lado escapando y alejándonos de nuestro objetivo! – Grito Rei. – La ciudad esta del otro lado, mis padre están ahí.

-Genial, según tu Miyamoto nuestro objetivo son tus padres. – Le dijo Saya.

-¿Qué quieres decir? ¡Esa siempre fue nuestra prioridad!

-¡Ya paren las dos! – Aunque no lo pareciese Saeko había levantado la voz. – Miyamoto tienes que entender que aquí, haciendo esta cola, estaremos tres años.

-¡Pero al menos estamos seguros, hay guardias y todo! Estamos indirectamente cerca de la ciudad.

Todos se volvieron a quedar callados hasta que Komuro volvió hablar. – Esperemos, no tenemos nada que perder. – Sentencio con toda la verdad de sus palabras, el quería velar por los intereses de todos pero en esta estaba con Rei ya que su madre, como los padres de ella, estaban del otro lado.

Nadie se objeto al líder y se quedaron esperando a que algún día la cola avance. Alice que se sentía extrañamente incomoda por el silencio quiso sacarles una sonrisa a sus amigos, pero no sabía como.

-¡Ya se! – Pensó para sus adentros y miro hacia la ventana en busca de algo. – Onii-chan, onee-chan juguemos al veo veo. – Todos la miraron y se miraron.

-Me parece bien. – Sonrió Hirano.

-¿veo veo? ¿Qué es eso? – Pregunto Oz.

-¿¡Nunca jugaste al veo veo! –

Negó con la cabeza en silencio. Todos recordaron que Oz cuando era mas niño salía poco y nada a la calle, difícilmente sepa de algún juego.

-Veras Oz. Consiste en un juego de adivinanzas donde una persona comienza por escoger un objeto y dice 'veo veo' iniciando la siguiente secuencia entre la persona que escogió el objeto, y los otros jugadores que intentarán adivinarlo.

-Aaah…

-¡Yo empiezo, yo empiezo! – Levanto la mano entusiasmada Shizuka como si fuera una niña pequeña. Miro por afuera de la ventana buscando algún objeto. – Veo veo

-¿Qué ves? – Respondieron a coro

-Una cosita

-¿Qué cosita es?

-Empieza con 'C'

Todos miraron fuera de la ventana, sabiendo que era un juego estúpido pero que los mantenía distraídos.

-Coche. – Dijo Rei.

-No.

-Calle. – Siguió Saya.

-No.

-Cable. – Continuo Hirano

-Nop

-¿Cuervo? – Pregunto Oz.

-¡Sí! ¡Como era de esperarse de mi Oz! Es tu turno ahora.

-V-veo veo.

-¿Qué ves?

-Una cosita

-¿Qué cosita es?

-Empieza con 'P'

-¡Pato! – Dijo entusiasmada Alice

-No.

-¿Perro? – Continúo la niña.

-No.

-¿Piso? – Dijo Takashi

-No.

-Policía. – Adivino Saeko.

-Si, es tu turno… - Hablando de policías, uno toco a su ventana.

Todos interrumpieron su juego y el silencio volvió a reinar. Shizuka bajo la ventana y fue la encargada de hablar con el oficial.

-Buenos días oficial ¿en que podemos ayudarle?

El oficial vio los pechos de la rubia y lo luego se dirigió a hablarle. – En nada, solo quería ver quienes eran ¿son nuevos por aquí?

-Aquí, aquí si, pero nosotros por nuestra cuenta hemos tratado de sobrevivir y armar nuestro propio camino.

-Ya veo, así que han sobrevivido por ustedes mismos ¿y que los trae por aquí si solos han podido?

A nadie, especialmente a Komuro, le gustaba el interrogatorio tal vez inocente del oficial.

-Los padres de dos de los chicos esta del otro lado. ¿Va muy lenta la fila? Hemos querido llegar hasta allí desde hace un buen tiempo.

-Mmm, si va muy lento pero por un pequeño favorcito creo que puedo hacerlos pasar sin demora.

-¡Enserio! ¿Qué clase de favor? – Pregunto ingenua sensei.

El oficial sonrió perversamente.

-Lo siento pero preferimos esperar. – Hablo Komuro, sin molestarse en ocultar su seño fruncido.

-Como quieran, al fin y al cabo son mocosos.

-Pero somos más eficaces que inútiles oficiales. – Murmuro Saya.

-¿Disculpe, dijo algo?

-Nada, que tenga un lindo día.

El oficial la miro algo molesto, quería seguir molestando al grupo pero algo distrajo a todos, con todos me refiero a toda la larga cola de vehículos. En alguna parte de la fila había disturbios por parte de un grupo de hombres que patoteaban a un simple hombre de familia que viajaba con los suyos, se escucho un disparo de la escopeta que traía consigo el humilde señor que dio en el hombre de uno de ellos, ahí empezó todo. Ni siquiera los oficiales podían parar su furia, y si lo hacían estos hombres los empujaban y agredían, no escuchaban ni una sola palabra, lo único que hacían era poner nerviosos y asustar a todos trayendo el caos.

El oficial, que no hace mucho había estado con el grupo de Komuro, tentó al cabecilla del grupo que si se detenían les diría donde encontraría una sexy mujer y colegialas para que pudieran disfrutar del rato. Y cumplió cuando estos se calmaron.

-¿Qué fue todo eso?

-Debió haber sido alguna clase de estúpido disturbio, siempre pasa en películas de esta clase. – Dijo Hirano tratando de calmar la situación.

-Esto no es una película, es la vida misma.

-Ahj, Saya-san siempre tiene que arruinarlo.

-¿Qué quieres decir con eso gordo imbécil? – Saya empezó a discutir con Hirano que solo utilizaba eso para divertir a todos.

-Vamos, vamos Saya-san, no lo dijo enserio. – Calmo Komuro con una sonrisa nerviosa.

Todos fue diversión hasta que volvieron a golpear la ventanilla.

-S-si ¿en que podemos ayudarlos? – Sensei fue la que volvió hablar. Era el grupo que estaba haciendo escándalo.

El gorila ni disimulo en mirar con morbo a todas las chicas. – Solo queríamos invitarlas a pasear ¿desean venir? – Detrás del gorila apareció su grupo.

-No estamos interesadas, gracias. – Respondió Saya. – Además ya estamos muy bien acompañadas.

Los hombres miraron a Komuro y Hirano que también los miraban amenazantes, los hombres solo se rieron de su apariencia.

-¿Es un chiste verdad? Seguro la pasaran mejor con nosot….

-Te dijo que no quiere imbécil o ¿acaso tu chico cerebro no entiende? – Ese fue Hirano.

-¡Que quieres decir gordo maricon! – Los hombres quisieron romper las ventanas, el líder principalmente tomo por el hombre a Shizuka para obligarla a bajar.

-No la toques con tus sucias manos. – Saeko desenvaino su katana y puso su punta en el cuello del hombre que tenia a su enfermera. – ¿Por qué tu y tu grupo no se van? – Saeko le dio con una mirada asesina, la de una asesina de verdad.

-Ky…¡Kyahhh! – Shizuka por reflejo apretó el acelerador en reversa saliéndose de la fila y llevándose a uno de ese grupo puesto.

-¡No se escaparan! – Uno disparo hacia ellos pero por milagro solo atravesó los vidrios tanto traseros como delanteros rompiéndolos.

-¡Sensei pare ya estamos a salvo!

Shizuka freno largando un suspiro.

-Tu-tuve miedo…

-Ya esta bien sensei ¿no la lastimo verdad? – Pregunto con un dulce tono Saeko.

-Estoy bien, gracias Saeko-chan.

-Si, gracias también por alejarme de mis padres. – Rei enfadada salió de un portazo del vehículo.

-¡Rei espera! – Komuro bajo a seguirla. – Calma, todo va estar bien, lo de sensei solo fue un reflejo. – Cuando la pudo agarrar por el brazo Rei no se volteo a verlo. - ¿Rei?

-No entiendes Takashi, estábamos tan cerca y ahora nos volvimos a alejar.

-No, no es así, buscaremos otras formas de llegar, daremos la vuelta.

-Cada vez que dices eso solo Dios sabe donde terminamos. Ta-Takashi ya no se si creerte…

Takashi aflojo su agarre. – Lo se, deseas en este momento que Hisashi estuviera aquí verdad.

-¡Nunca desee eso! – Rei se dio vuelta con lágrimas en los ojos. – No digas cosas que no son, y-yo realmente hubiera deseado que el también estuviera aquí.

-Yo no… - Esas dos palabras desconcertaron a Rei. – Yo realmente no hubiese deseado que estuviera aquí porque si no, no podría hacer esto. – La abrazo frente a todos que estaban boquiabiertos por la escena. – Soy realmente egoísta, por favor perdóname, se que pierdo la confianza de todos poco a poco pero te aseguro que todo estará bien, llegaremos hacia nuestros padres.

Rei estaba sorprendida por semejante muestra de afecto a la cual solo pudo corresponder.

-Bueno, esa es una buena forma de calmar a la bestia.

En silencio mientras tanto, un corazón se estrujaba de tristeza.

-¡Heeey, ustedes dos si ya terminaron es hora de volver! – Les grito Oz que de antemano vio el rostro poco feliz de Saeko.

Rápidamente ambos se separaron avergonzados, más Takashi que fue el de la acción repentina, mientras que Rei estaba algo feliz.

De vuelta en la furgoneta blanca sin vidrios quisieron volver a partir pero el motor no arrancaba ni daba indicios de querer hacerlo.

-Genial ¿Ahora que hacemos? No sabemos ni donde estamos todo gracias a sensei.

-Lo único que podemos hacer es caminar hacia la…

-Derecha. – Dijeron Saeko, Hirano y Rei.

-Izquierda – Dijeron a la vez Saya, Oz y Shizuka.

-¿Zeke tu para donde crees? – Le pregunto Alice.

El perrito señalo hacia la derecha y todos acordaron en seguirlo.

Luego de mucho, mucho caminar estaban casados y sin rumbo alguna maldiciendo al perrito.

-Estamos donde empezamos, en el punto cero alejados de nuestro destino.

La caminata seguía y seguía, seguía y seguía hasta que Zeke comenzó a ladrar y correr bastante rápido.

-¿Zeke? ¡Espera! – Alice fue tras el, tras Alice fue Oz y la cadena seguía alejándolos mas.

Siguieron al perrito por calles que no sabían que existían pero esto los llevo hacia un barrio privado desconocido para todos, o para todos menos uno.

-Esto es… Ya lo recuerdo… - Oz reconoció aquel barrio privado, mas que barrio, la mansión que se encontraba tras esas rejas negras era del tamaño de un barrio privado. Ahora Oz era el que corría a todo pulmón.

-¡Oz! – Llamo Komuro.

-Esto es…

De un momento a otro Oz, junto con los demás, se encontraban frente a la rejas de entrada de aquella mansión vigiladas por guardias que los miraban con desprecio.

-Oz que te pasa, primero Zeke y ahora tu… - Las palabras de Takashi no parecían llegarle.

-Ya lo recuerdo, ¿Cómo pude olvidarlo?

-¿De que hablas?...

-¡Hey ustedes mocosos váyanse de aquí!

Komuro pensó que debía vivir alguien mas que importante para tener la seguridad que tenían y no tener ni a ''ellos'' ni a gente común por los alrededores.

-S-si, ya nos vamos. – Komuro ni se animo a pedir ayuda, sabia que seria en vano. – Vamos Oz que nos hemos perdido del grupo.

-No entiendes, es aquí, aquí esta mi tío.

-¿He? ¿Qué quieres decir Oz? Debes estar confundido.

-¡No! Pensé que lo estaba pero lo recuerdo, recuerdo esta casa, cuando llegamos aquí con Ai por primera vez, mi memoria no me falla, estoy…

-¿Todavía siguen aquí bastardos? ¡Váyanse que tenemos órdenes de matar a quien sea!

-Oz ya los oíste…

-Esperen, mi tío vive aquí. – Les dijo.

-Claro que si mocoso, Marylin Moroe también.

-¡Por favor déjenme hablar con el! – Takashi nunca había visto a Oz suplicar.

-Ya me cansaste pequeño mocos ¡váyanse de aquí!

-¡Tio, tio! – Grito Oz a todo pulmón, con esperanza de ser escuchado y parece que lo fue porque las puertas se abrieron, dejando ver a un señor de mediana edad de cabello rubio atado en una cola de caballo que no llegaba hasta los hombros, con barba y anteojos. Dicho hombre abrió la boca sorprendido, no daba crédito a lo que sus ojos veían. Dio la orden y las puertas se abrieron como sus brazos, para recibir a su sobrino en un abrazo que nunca creyó compartir, no ahora en esas circunstancias.

Continuara…


GiiuChan.