Disclaimers: Nada es mío a excepción de la historia y algunos personajes inventados.

Nota de autora: Buenos Días (buenas tardes o buenas noches) Fanfictioners ¡Espero de corazón que todos estén bien! He vuelto mas tarde de lo que seguro muchos de ustedes esperaban pero en mi defensa déjenme decir que estuve toda la semana pasada y algunos días de la anterior hasta el día de la fecha sin Internet, valiéndome únicamente de mi celular, que para serles sincera tampoco era de mucha ayuda que digamos.

Pero aquí estoy y eso es lo que importa ¡y mas renovada que nunca! Este capitulo es un buen ejemplo de ello, si que disfrute escribiéndolo, además, no espero la hora que lean los próximos capítulos que tengo pensados, personalmente me agradan y me agrada aun más lo que estoy escribiendo ultimamente, no como los anteriores, que si bien hay muchos que me gustan, hay otros que los volvería a escribir pero eso ustedes ya lo saben. Igual, pienso que a la hora de ponerle titulo a los capítulos es donde pierdo totalmente la inspiración, pero bueno, se me va todo escribiendo.

También tenia pensado en seguir excusándome por haber estado desaparecida todo este tiempo pasado pero no lo hare. 1. Me olvide lo que les iba a contar 2. Seguro no les interesa y a mi tampoco seguir contándoles algo que ya fue.

Agradecimientos:

-Nacho: ¡Gracias por tu comentario! Y Shido, Shido ¿Cuándo aparecerá? Creo que será muy pronto o eso creo si no lo mataron.

-Saeko Evans: ¡Gracias por tu lindo comentario! Me llena de alegría, no te das una idea. Este capitulo espero que te guste pero creo que lo serán los próximos que vengan. Tengo grandes planes para Takashi y Saeko, aunque no quiero decir mucho para no ''decir mucho y hacer poco''

-Furuya-kun: Me divertí leyendo tu review, me sacaste una risa. Espero que te haya ido bien en tu examen/parcial. No lo voy abandonar, menos cuando a mi parecer no me falta tanto para terminar. Tengo pensando en tratar de subir tantos capítulos como sean posibles antes de que en la facultad me empiece a dar demasiado para estudiar. (Léase entre líneas que me faltan dos semanas para empezar pero que ya anticipo lo que será de mí).

-Teomannnn: ¡Gracias por leer esto! Y mas aun por decir que escribo bien, no es por modesta ni nada, pero a veces que pienso que no escribo bien. No voy abandonar el fic aunque mi vida dependa de ella, lo prometo.

-KuroChan: ¡Ya era hora de la continuación! Los hermanos Sato se enteraron que yo también volví y no se querían quedar atrás (? Okno.

¡Gracias a todos y gracias también a los lectores fantasmas por tomarse un momento de su vida para leer este fanfic! Sin mas preámbulos los dejo con el capitulo… ¿¡40!? ¡40 capítulos! ¡Yay! Para los 50 organicemos una fiesta o algo así. Nunca creí que llegaría tan lejos.

¡Difruten el capitulo!


El amor es como Don Quijote: cuando recobra el juicio es que esta para morir.


Capitulo 40: Encuentros entre los muertos.

La lluvia golpeaba las ventanas fuertemente, como si tuviera intenciones de romperlas para entrar y el viento parecía ayudarla. La tormenta que se había iniciado hace escasos minutos nada mas, trajo consigo a unos extraños visitantes, que parecían conocer al gran señor de esa casa, Shunsuke Hiiragizawa.

Aquel hombre no parecía muy complacido por la inesperada sorpresa de aquellos, o más bien, no los esperaba tan temprano. La cara sonriente y escalofriante del joven del medio era el contraste perfecto para la cara seria de aquel señor rubio.

-Lamento si llegamos temprano señor Hiiragizawa. – Hablo una de las voces femeninas que acompañaban a aquel joven, quien también hablando, no debería ser mas chica que el por unos años. – La lluvia adelanto todos nuestros planes.

-Si… No sabíamos que aun recibías visitas en estos tiempos. – Los ojos marrones del chico se posaron en cada uno de los sobrevivientes. Unos segundos de mas en los de Komuro – Y menos aun después de aquel ''acontecimiento''

Los sobrevivientes se escondieron rápidamente cuando fueron vistos, como pequeños niños traviesos, aunque en ese segundo que lo hicieron Hiiragizawa los vio por encima de su hombro izquierdo.

-Esperamos no estar interrumpiendo nada importante. – Volvió a decir la misma voz.

-Estábamos cenando. – Respondió en seco el hombre.

-¡Que bueno, porque tenemos hambre! – Hablo la segunda jovencita de aquel trío. – No se da una idea de lo largo que ha sido el viaje, ni con nuestros peones hemos podido llegar mas temprano. Esos bastardos eran mas útiles en la cárcel que matando… - El joven la interrumpió.

-Kurumi, no creo que sea algo que el señor Hiiragizawa quiera saber, y menos en plena cena, junto con sus invitados. – La chica pereció ofendida cuando fue interrumpida. - ¿Por qué no vamos directamente a nuestros asuntos así podemos terminar todo esto mas temprano? Nos beneficia a los dos

Hiiragizawa asintió y antes de guiar al reciente invitado a su despacho llamo a uno de sus mayordomos, le susurro algo, y finalmente se retiro al piso de arriba.

Dentro de la cocina, por otro lado, el equipo de sobrevivientes, que formaron una ronda en cuclillas en el suelo, se preguntaba quienes debían de ser esos inesperados visitantes.

-¿No los conoces, Oz? – Pregunto Kohta.

El niño negó con la cabeza. - Nunca los había visto.

-A mi me dio miedo el chico que nos sonrió – Dijo Alice en un sollozo cerca de Saeko, recordando aquel gesto tan común, pero que igualmente dejo intranquila a la mas chica del grupo.

Los demás no tuvieron miedo de aquel gesto pero si sintieron unos escalofríos recorrer cuando los observo, sobre todo Takashi, quien sentía que lo había visto por mas tiempo que a los demás. El nombrado líder estaba lejos de tenerle miedo a aquel joven, que parecía tener su misma edad, pero algo no le cerró. Tenía la misma sensación que con Hiiragizawa.

-No tienes que tener miedo Alice, hemos visto cosas peores que una sonrisa. – La consoló Saeko, quien luego se levanto de aquella ronda que habían formado.

-¿Dónde vas? – Inquirió Komuro.

-Al baño. – Le sonrío. – Enseguida regreso. – Con eso dicho salio siendo observada por todos a sus espaldas tranquilamente de la cocina hacia el baño del piso de arriba. Tuvo que pasar por la sala y en eso se topo con aquellas dos jóvenes recién llegadas que hablaban entre ellas y se detuvieron cuando Saeko apareció. Una de las dos la miro de reojo y la otra le dedico una sonrisa y unas palabras cuando la joven de pelo azul pasó por su lado.

-Los muertos son revividos, solo para morir nuevamente.

Saeko se detuvo y volteo a ver a quien le dedico esas palabras aunque, ese instante tan corto para ella, fue lo suficiente para que ambas chicas fueran guiadas por el mayordomo hacia el salón comedor donde estaban sus amigos. Las observo entrar, teniendo un mal presentimiento, y siguió su camino. Sus amigos sabían cuidarse más que bien como para que se preocupara por ellos.


-No solo no me cierra aquel chico, sino aquellas dos que lo acompañan – Continuo Takagi luego de que su senpai se retiro. – Tienen algo que no sabría como explicar, un…

-¿Un que? – No fue ninguno de sus amigos quien pregunto aquello, si no una voz detrás de la joven de pelo rosa. Volteo y se topo con una mirada gentil de una de aquellas dos, la otra por su parte estaba detrás de la misma.

Ambas eran gemelas, iguales ante los ojos de todos los presentes y, si no fuera porque una de las dos estaba en silla de ruedas, hubiera sido imposible identificarlas.

Saya, sorprendida de haber sido escuchada, lejos de perder la compostura, se levanto de su lugar decidida a ir de frente con aquellas.

-Un algo que no me cierra ni de ustedes ni del otro que las acompaña. – Los demás que aun permanecían sentados pensaron que Saya perdió la cabeza por decirles directamente eso a dos completas desconocidas

-''Ese otro'', como lo llamas, es nuestro hermano mayor. – Dijo fastidiada la gemela que estaba parada detrás de la silla de rueda. – y tanto él como nosotras tenemos nombre. – Le dijo tajante con el ceño fruncido el cual no intimido a Saya para nada, si esa era su idea.


Saeko caminaba tranquila hacia el baño, no por nada en particular, sino porque en su cabeza aun retumbaban las palabras dichas por alguna de las jovenes, que dicho sea de paso, sentía que ya había visto en algún otro lado. La pregunta era ¿Dónde?

Los muertos son revividos, solo para morir nuevamente.

¿Qué querría decir aquella oración tan simple pero tan compleja para su entender?

Detuvo su paso sin darse cuenta y luego sacudió su cabeza. Le estaba dando demasiadas vueltas al asunto. Al regresar la comentaría con el grupo, sobre todo con cierto líder. Si de algo estaba seguro es que esas palabras no se le fueron dichas así porque si, tenían un significado y era dedicado a ella, solo quedaba por develar lo que se escondía detrás.


-¿Y bien, cual es su nombre? – Pregunto con fastidio la genio.

La gemela hizo un mohín. – No te interesa ni a ti ni a nadie. No son quienes para saber nuestras identidades.

Saya chasqueo la lengua. - ¿Con que te haces la interesante pequeña presumida? Pues bien, ni a mí ni a mis amigos nos interesa saber quienes son ustedes. – Le contesto con autosuficiencia con una mirada despreocupada. Aunque a decir verdad aquellas chicas despertaban su curiosidad, su orgullo era más grande que su deseo.

Por otro lado la gemela corrió su vista y la poso sobre cierto. De un momento a otro Takagi paso a segundo plano para ella y ante su vista, la chica con la que estaba hablando fastidiosamente, se desplazo rápidamente cerca de Kohta.

-¡¿Eso es una una AR-10?! – Pregunto peligrosamente cerca del gordo. – ¡Esa arma es tan sencilla como genial! Por lo que veo te gustan los objetivos a distancia – Dijo con entusiasmo mirando dicha arma.

Tal fue la sorpresa de Kohta cuando la joven se dio cuenta de la ''verdadera identidad'' de su arma disfrazada para parecer una SR-25, que se avergonzo un poco apareciendo, en sus regordetas mejillas un leve sonrojo. Aun mas lo fue cuando advino la clases de disparos favoritos a este. Pero la verdadera sorpresa se la llevo cuando la joven prácticamente estaba encima de él al punto que pudo ver el profundo escote de la misma.

-S-s-si, es una AR-10 – Tartamudeo. Estaba totalmente colorado.

Takagi por su lado estaba molesta por haber sido ignorada pero mas que nada sentía una gran molestia ante esa chica, en realidad, su enojo aumento cuando la mencionada se abalanzo sobre Hirano. Como si fuera poco, hecho humo de su cabeza cuando noto donde estaba la mirada del gordo. Si ella no se corría la arrastraría de los pelos si fuese necesario y a él le haría rodar su redonda cabeza, oh si. Ya podía verlo.

-Kurumi, ¿comportante quieres? – La gemela de silla de ruedas, que solo había hablado al principio, llamo a su hermana con un tono de voz tranquilo.

La mencionada, que estaba en cuatro cerca de Hirano, volteo la vista sobre sus hombros hacia su hermana, molesta por haber revelado su identidad ante completos desconocidos. - ¡Megumi no tenias que decir quienes somos! – Reprocho molesta a su hermana que mantenía una expresión pacifica. – Ahora ellos tendrán que revelarnos sus identidades. – Su mirada volvió hacia Kohta pero esta vez directamente a sus ojos. – Y bien ¿Quiénes son ustedes? – Hirano, que estaba sentado con las piernas cruzadas, evito caer hacia atrás sosteniéndose con ambas manos mientras que la gemela en cuatro se le acercaba acechadoramente con una mano cerca del miembro del joven que estaba mas rojo que la misma sangre en esos momentos. No pudo articular palabra y menos aun ver la furia en que se estaba convirtiendo Takagi Saya.


-No sabía que habías hallado ya a tu sobrino. Eso cambia todos nuestros planes. ¿Qué hay de la niña?

-No se nada. No estaba con ellos y Oz la cree muerta, dudo que eso cambie en algo.

Aquellos dos mantenían una serena conversación en el despacho Hiiragizawa. El dueño de casa estaba mirado desde su ventana hacia fuera mientras que su invitado estaba sentado en una de las sillas de cuero con una pieza de ajedrez en su mano, el rey negro.

-¿Qué me dices de quienes acompañan a tu sobrino?

-No son nadie, simple acompañantes, piedras insignificantes en nuestro camino. Nada de que preocuparse.

-Lo dudo. Tanto tú como yo sabemos que ellos no son simples piedras, al menos algunos de ellos. – Hiiragizawa lo miro de reojo. – Pueden ser importantes para nuestros objetivos. – Dejo al rey negro y movió un peón del mismo color.

Hiiragizawa, quien se acerco a su silla enfrente de su huésped, hizo su movimiento con su rey blanco comiéndose al peón negro. El siguiente movimiento fue el esperado por parte del joven. Tenia acorralado al rey blanco de su oponente y fue capturado por este en manos de su reina negra. – Solo hay una cosa que debemos hacer para tenerlos de nuestro lado. – Tomo al rey blanco, observándolo con una sonrisa siniestra.

-Haces parecer las cosas sencillas, solo espero que no te equivoques. No podemos permitirnos márgenes de error.

-Nos los habrá. – Se levanto de su lugar para obtener una vista paronímica del tablero. – Jaque Mate. Tu reina es mía.


-¿Y bien, como se llaman? – Repitió la pregunta la gemela a un gordo tartamudo a punto de darle un colapso mental por completo.

La pelirrosa estaba echa una pava a punto máximo y a segundos nada mas de sacar de los pelos a aquella, pero antes que un acto de gran contenido violento sucediese, la persona menos pensada intervino.

-Señorita por favor. – Shizuka Marikawa, la rubia enfermera, se puso de cuclillas junto a Kohta tomando por los hombros a la chica cerca de él haciendo que esta se sentara sobre sus rodillas.

Hirano cayo finalmente desmayado tirando sangre desde su nariz. Definitivamente había tocado el cielo con las manos y estaba agradecido a quien quiera que este haya arriba por ese bendito momento.

Mientras, la rubia y la castaña se miraban fijamente. Era la primera vez que Shizuka tenia esa expresión en su rostro, una expresión que no transmitía nada, tal vez estaba molesta o curiosa ante aquella gemela de pelo castaño claro, y hablando de gemela, la hermana de esta guardaba silencio y observaba silenciosa la situación desde detrás de Takagi, lugar en el que se había mantenido desde que entraron al comedor.

-Me disculpo por el comportamiento de mi hermana. – Rompió finalmente el silencio captando la atención de todos. – Les aseguro que ella no es siempre así.

-¿Así como, maleducada y pervertida? – Le pregunto una tajante Saya.

La joven paralítica le propicio una sonrisa. – No, no suele ser tan maleducada. – Esa respuesta no la tranquilizo.

De un momento a otro Kurumi corto la vista que mantenía con la enfermera y se levanto dispuesta hacer frente a la situación. - ¿Y que hay de ti cuatro ojos, siempre estas de un humor meunstral? – Le pregunto con una ladina sonrisa con una mano en su cintura. La joven de ''cuatro ojos'' que le había estado dando la espalda se termino de enfadar. Ese comentario fue la gota que rebalso el vaso.

-¿Cómo me llamaste sucia pervertida? – Saya había avanzado hacia ella y si no hubiese sido detenida por Takashi y Rei, eso hubiera terminado mal. Takagi intentaba liberarse e ir ante aquella que seguía en su lugar con una sonrisa burlona para con ella. - ¡Suéltenme!

-No hasta que te calmes.

-¿Calmarme? ¡Estoy calmada!

-Si, como digas. – Takashi le hizo un gesto con la cabeza a Rei y ambos, seguidos por Shizuka, los niños, Zeke y un recompuesto Kohta se retiraron hacia la cocina para alejar a Saya de aquel ambiente.

Cuando se retiraron se escucho una fuerte risa. - ¡Por todos los cielos! ¿Viste su cara? ¡Estaba que ardía! – Dijo entre risa Kurumi, que se abrazaba a su estomago.

-No me pareció divertido.

-¡Oh vamos hermanita! Tú ya tendrás tu turno de divertirte créeme, tendremos horas de diversión por aquí.

-No estamos para divertirnos. Esto es serio por si no te diste cuenta. – Kurumi se dejo de reír haciéndole una mueca a su hermana.

-Si te refieres a ella, si, me di cuenta. Pero no es mi tipo. Te la dejo a ti. Con el gordo calentón y la histérica cuatro ojos estoy mas que bien. – Su hermana no le respondió.


-¡Que me suelten! ¡Las cosas no van a quedar así!, le demostrare a esa – hizo énfasis de desprecio en esta ultima palabra - quien es Takagi Saya

-¡Saya cálmate! – Le decía Komuro a una enfada Takagi. Nunca la había visto así.

-Si, Saya-san, no te pongas tan molesta. – Esa oración, dicha sin ninguna mala intención por parte del gordo solo empeoraron las cosas.

-Tú – Lo miro fijamente con mucho odio. - No me hables por lo que me queda de vida sucio pervertido libidinoso calentón gordo de mier… - Antes de que pudiera terminar la oración fue callada de una cachetada.

Todos los presentes miraron boquiabiertos a Marikawa Shizuka, autora de la cachetada que callo a Saya.

-¡Ya cierra tu maldita boca y deja de comportarte como una total perra! Lo único que haces es darle un motivo a esa chica de que piense mal de ti ¿Qué clase de comportamiento por parte de una señorita es ese? Alguien que se hace llamar así misma un ''genio'' no debe tener esos modales y menos hablarle de esa forma a un amigo que se preocupa por ti. Deberías estar avergonzada.

Takagi, que tenia la mejilla izquierda roja, mantenía la cabeza baja con la mirada puesta fijamente en el suelo mientras que la mayor del grupo la regañaba como una madre regaña a su hija.

El ambiente se volvió tenso entre todos. Alice parecía esconderse en la espalda de Oz, que no sabia que pensar frente a la repentina situación y menos al ver a la rubia enfermera de ojos castaños comportarse como alguien de su edad. Merecían un poco mas de respeto por su parte ante su comportamiento aunque algo le decía que ella no estaba bien.

Por otro lado Hirano estaba herido por todos los insultos que le había propiciado su compañera y de no haber sido por la intervención de la rubia hubiera seguido. Estaba triste.

Por ultimo tanto Takashi como Rei aflojaron el agarre para con Takagi. El primero luego de unos instantes abandono la cocina y atrás de el le siguió Rei.

-¿Dónde vas? – Pregunto la pelirroja.

-A bañarme – Le respondió sin mirarla. – El chico necesitaba despejarse, ni hace un día que habían permanecido en aquel hogar y ya se sentía mas cansado de lo habitual. Ese lugar los estaba matando por dentro, y fue peor cuando aquellos extraños llegaron. - ¿Cuida que no se maten, si? – Takashi volteo a ver a su amiga de la infancia y le dedico una sonrisa antes de marcharse pero Rei sabía que aquel gesto fue forzado.


Finalmente salió del baño. Tardo mas de lo que había pensado puesto que inesperadamente su estomago empezó a sentirse enfermo, pero ahora estaba mejor. Tal vez con una buena taza de té caliente se terminaría de calmar del todo. Estaba intranquila aunque se lo negara.

-Debo de estar cansada. Tengo que dejar de imaginar cosas. – Pensó para si cerrando los ojos.

Sin embargo en ese breve instante donde cerró sus ojos choco con alguien cayendo de cola hacia el suelo.

-¡Lo siento, esta bien! – Saeko abrió sus ojos azules para encontrarse con una mano tendida hacia ella. Levanto su mirada, al principio algo borrosa, y se encontró con una preocupada mirada color chocolate dirigida hacia ella.

-S-si, estoy bien, gracias. – Se levanto ignorando el gesto amable de aquel.

-No puede ser… - Escucho que dijo. – Eres tú… - La joven que se acomodaba la falda en ese instante fue sorprendida por un inesperado y fuerte abrazo. – Por fin te encuentro.

-¿he? – Fue lo único que pudo articular debido a su sorpresa.

Al instante que eso sucedía, Takashi aparecía desde una esquina con ropa en mano para cambiarse luego del baño, pero inconscientemente la dejo caer cuando vio que su senpai abrazaba a un desconocido, al chico que había llegado ese mismo día. La sorpresa del castaño fue tal que se quedo boquiabierto por la sorpresa. Nunca se hubiera imaginado que Saeko era de esa clase de chicas.

Continuara…


GiiuChan.