- ¡¿Es enserio?! – Blaine estaba en éxtasis
- Baja la voz – dije reprimiéndolo en voz baja
- ¿Quinn Fabray te ofreció un pañuelo, y no se burlo de ti por tener el rostro lleno de granizado? – Esta vez su voz era un susurro
- Bueno no me dijo nada
- Es que me parece increíble – mi amigo parecía mucho mas feliz que yo
- No lo sé, tal vez solo intento ser amable
- ¿Amable? A mí me parece que aquí hay algo más
La frase de Blaine quedo dando vueltas por mi cabeza hasta que el sonido del timbre me sacó de mis cavilaciones. Tocaba la clase de Literatura y poesía, por suerte estaba con mi amigo en esta hora, pero el resto de la clase la conformaban porristas, jugadores del equipo, chicos populares y Quinn.
Blaine se quedo hablando con Tina, me despedí y le dije que nos reuniéramos en clase. Iba de camino al salón, cuando sentí a alguien que estaba caminando detrás de mí.
- Feliz cumpleaños judía sexy – susurraron en mi oído
- ¡Noah! – Me di vuelta para abrazarlo, pero me arrepentí de inmediato – Oush, lo siento
- ¿Qué ocurre? – Dijo con el ceño fruncido
- No querrás que tus amigos me vean contigo
Dicho esto me miro divertido y con una sonrisa maliciosa en los labios, me tomo por la cintura y me levanto del piso. Comenzó a girar conmigo entre sus brazos mientras yo entrelazaba los brazos alrededor de su cuello y me aferraba con fuerza. Noah Puckerman era mi amigo desde pequeño, su madre es amiga de Hiram, mi padre, pues se conocen desde una comunidad judía. Una vez que comenzamos la secundaria la popularidad de Noah aumento, y tan pronto sucedió eso se convirtió en miembro del equipo y yo, me transforme en una inadaptada, pero a pesar de eso, él nunca me dejo de lado y no permite que se burlen de mi en su presencia. Entre carcajadas, mi amigo me soltó con delicadeza de sus brazos ante la mirada incrédula de los estudiantes que pasaban cerca de nosotros.
- Ten tu regalo
- Gracias Noah, no tenias que hacerlo
Abrí el regalo, dentro contenía una caja de color azul que llevaba el logo de Sabonis encima, era una pluma de dolor rojo que tenía mi nombre grabado con letras doradas. Se me congeló la sangre, letras doradas grabadas en algo de color rojo, como en mi auto.
- ¿No te gusto? – dijo preocupado, cambie mi expresión de inmediato, no quería que se diera cuenta de lo que estaba sucediendo en realidad.
- Claro que me gusto, me encanto Puck, es precioso – incremente la sonrisa de mi rostro y lo bese en la mejilla
- Que bien que te haya gustado
- Hey, ¿te gusto mi nuevo auto?
- ¿Tienes un auto? – Afirme con la cabeza
- ¿No lo sabías?
- No, ¡Wow! Eso es genial Rach, tus padres son geniales ¿Cómo es el modelo? ¿De qué color es? ¿Es completamente nuevo o es de segunda mano?...
Deje de escucharlo desde la tercera pregunta, estaba emocionado, casi saltaba de la emoción, no lo sabía, no tenía idea de mi auto nuevo, lo conocía muy bien y sabía cuando me mentía, y esta no era la ocasión, no era el autor de la carta, ni de los regalos anónimos.
- Rachel?, Rachel! ¿Me estas escuchando?
- Oh lo siento ¿Qué me decías?
- Jajá ¿Qué pasa princesa? Estas un poco distraída hoy
- Lo siento – lo mire avergonzada – el auto es rojo y el modelo es un hibrido 630
El timbre para entrar detuvo nuestra conversación.
- Rachel los chicos están mas inquietos que de costumbre, ten cuidado – dijo acariciando con el pulgar la mancha de granizado que había en mi abrigo
- Estaré bien
- ¿Quién lo hizo?
- Puck basta, no te meterás en problemas otra vez solo por defenderme, ya está hecho, déjalo así
- Lo intentare, adiós
- Adios
Cuando llegue a la sala de clases caí en la cuenta de lo que me había dicho Puck, el aula era un caos.
- Hola – Blaine se sobresaltó al verme, había sido una odisea adentrarme en esa habitación y salir ilesa en el intento
- ¿Cómo es que no te hicieron nada?
- Ya tuve mi cuota del día – dije apuntando a la mancha de granizado en mi abrigo
- Jajá, cierto y aprovechaste de coquetear con tu amorcito Quinn
- ¿Quieres ser mas discreto? Podría escucharnos – observe a Quinn, quien se encontraba conversando animadamente en un grupo de porristas y otras chicas, note como guardaba silencio para escuchar a otras de las chicas hablar. De pronto su mirada se fijo en mi ¡Rayos! ¿Estaría sucediendo en verdad? Sus ojos avellanas sobre los míos y…
- ¡Rachel! – peque un brinco en la silla y me di la vuelta para fulminar a Blaine con la mirada
- ¿Qué ocurre? – intente mantener la calma, no sabía si lo que acababa de pasar era real
- ¿Has hecho la tarea?
- Sí, claro ¿por…?
- Es que nuestro amigo no la hizo y nos viene a conseguir ayuda – ironizó
- ¿Qué tal losers? Espero que tengan algo para mí
- ¿De qué hablas? – Balbuceo Blaine
- De mi tarea inútil
- No tenemos nada
- ¿Acaso no fui lo bastante claro? – Esta vez su tono de voz se elevo y ya era amenazante
- ¡Ian ya basta! Déjalos en paz – una voz firme sonó por detrás del chico, quien se dio media vuelta claramente disgustado
- ¡Tú no te metas Quinn!
- Y tú no te metas con ella imbécil – un chico rubio se puso delante de Quinn
- Acaso tu también quieres ponerte a prueba conmigo boca de trucha
- Mi nombre es Sam idiota – esta vez Sam se acerco mucho mas, y esto ya daba para una posible pelea, por suerte la señora Cootner aun no llegaba
- Chicos ya es suficiente – de pronto un chico alto se había puesto en medio de los dos
- Déjanos en paz Finn, esto es entre él y yo
- Dije que ya basta Ian, ten, toma mi tarea y deja a esos chicos en paz – Ian recibió el papel de mala gana – y no vuelvas a faltarle el respeto a mi novia
Ian se alejó aun furioso, le hizo un gesto a Sam, como indicándole que esto no se terminaba aquí. En eso preciso momento la señora Cootner hizo acto de presencia, calmando un poco el ambiente de tensión que se había generado. Todos los presentes aun estaban un tanto impactados, pues por lo general, algunos chicos populares no nos hacían la vida imposible, actuaban normalmente, sin tomarnos en cuenta, pero nunca había sucedido que un grupo de chicos populares defendiera a un grupo de losers, eso no pasaba a menudo, pues no se burlaban de nosotros, pero evitaban las disputas. Mientras aún me recomponía del shock que me había causado todo eso, la señora Cootner le pidió a Finn que mostrara su tarea delante de la clase.
Pobre chico, aparte de que nos defendió ahora debe leer una tarea que no tiene, porque le entrego la suya al idiota de Ian. Quinn le paso una hoja disimuladamente por debajo de la mesa.
Finn se puso de pie y frunció el ceño cuando vio la hoja.
- Se titula "Ilusión" – su mirada se poso en la señora Cootner, esta le hizo un gesto para que continuara.
Comenzó a leer con voz neutra
La calle del mundo entero
El homenaje continuo del forastero
La luz de mi abismo en tus ojos
y la ilusión de mi boca
Las palabras como acero
El espacio en el aguacero
La canción de una vida pasada
y la ilusión de tu boca
La piel al calor derretida
La blusa fielmente ceñida
Todo me lleva a una sola cosa
Tu boca y la mía
El gesto sin expresión y el tono neutral en la voz de Finn, no se modificaron en ningún momento mientras leía, eran palabras demasiado profundas para él, pero eso era obvio porque esas palabras le pertenecían a Quinn, el poema era de Quinn. La capitana de las porristas no solo era perfecta físicamente, sino que además tenía un promedio perfecto y era alumna destacada en las clases de artes y humanidades. Todo lo contrario a su novio, él no era una mala persona, de hecho estaba agradecida de que hubiera detenido la posible pelea entre Ian y Sam, pero eso no quería decir que estuviera de acuerdo con la relación Finn/Quinn, claro que no, como iba a estarlo. Es el mejor mariscal de campo de toda la escuela, y eso era todo, no era alumno destacado, no tenía un promedio de maravilla y estaba muy lejos de eso. Esa pareja era totalmente incompatible, una combinación disfuncional ¿acaso era yo la única que se daba cuenta de eso? De todos modos no tengo argumento que agregar, es él el que la tiene entre sus brazos mientras yo sueño con sus besos.
Cuando salimos de clases, en el pasillo Finn estaba besando a Quinn, aparentemente agradeciéndole por entregarle su tarea en ese momento tan desesperado.
- ¡Consigan un cuarto! – una de las porristas que estaba cerca los empujo, provocando que la pareja se separara de golpe
-¡Santana! – Finn la fulminó con la mirada, mientras Quinn reía nerviosa.
- Vaya que lindos son, debería estar escupiendo arcoíris – masculle enfadada
- Calma tigresa – dijo Blaine mientras abría su casillero
Me quede observando un poco más a la pareja. Ni siquiera se veían bien juntos, joder.
- Rach?
- Dime
- Tenemos Glee club
- Si lo sé ¿Qué pasa con eso?
Blaine encarno una ceja - ¿No olvidaste nuestro dueto verdad?
- Oh no claro que no – mentí, lo había olvidado por completo
Cantaríamos "Extraordinary Merry Christmas", me sabía la canción y ya la habíamos ensayado, así que no le di importancia. Pero ninguno de los dos estábamos listos para lo que el destino nos tenía preparado ese día.
Hola!, no tengo idea de cómo dejar notas de autor, hasta que aprenda cómo usar el sitio, voy a dejar mis comentarios y saludos aquí mismo en el capitulo, soy nueva en esto, es mi primer fanfic y espero que les guste, voy a estar actualizando cada semana, discúlpenme las faltas de ortografía y los errores. Saludos a todos los gleeks de Chile y del mundo y voy a mandarle saludos a mi amigo Jordan desde aquí, que me motivó a seguir con la historia. DidianeGrimaldi fuiste mi primer comentario y mi primer follow, así que este capítulo va para ti, y a los otros 4 comentarios que llevo hasta la fecha, muchas gracias por el apoyo y la buena onda, espero no decepcionarlos.
