¡No lo puedo evitar! Simplemente siguen viniendo a mi cabeza tantas y tantas cosas relacionadas con este drabble. He decidido darle un giro inesperado, así que espero les guste.

A diferencia de los otros dos anteriores, puede que esta vez lloren, pero de pura ternura.

Gracias por leer.

PD: Como sé que Fanfiction prohíbeen sus reglas utilizar letras de canciones, solamente modifiqué la traducción de tal manera que pareciera una adaptación mala de la misma. No les parezca extraño que no sea la traducción literal y exacta en cuanto a la original se refiere.


"You Make Feel My love"
"III"

Soy un sobreviviente y no voy a rendirme.
Daré lo mejor de mí, no me detendré.
Soy un sobreviviente y sé que lo lograré.
Sobreviviré…

"Destiny's Child"


El sol comienza poco a poco a mostrarse sobre los pequeños edificios aledaños, iluminándolo todo con su tibio calor. La habitación donde has permanecido durante las últimas doce horas se llena de suaves colores naranjas y amarillos, brindándole cierto aspecto extrañamente tranquilizante al lugar. Quizá tu cerebro está creando semejante sensación ridícula porque has pasado una noche completa en vela, sin embargo, no importa pues te ayuda a seguir manteniéndote controlado en una situación como aquella.

Burt, Carole, Finn, Rachel, Cooper e incluso los señores Anderson te brindan compañía mientras esperas noticias. Y te sientes condenadamente bendecido por tener tantas personas queridas contigo hoy, personas dispuestas a no sólo brindarte apoyo, sino también cariño incondicional verdadero.

Exhausto, cierras los ojos durante tres segundos completos, permitiéndote fantasear con la idea de que Blaine también se encuentra ahí, brindándote sin necesitar decir nada el valor que tanto te hace falta para seguir adelante. Y aunque tal vez se sentiría igual o más nervioso que tú, prometería vehementemente con su siempre eterna sonrisa todo saldría perfecto porque se tenían el uno al otro, sobrellevando así cualquier obstáculo. Pero, cuando regresas al mundo real, recuerdas con dolor Blaine murió hace ya cuatro largos meses. Él ya no estaba contigo e, irremediablemente, deberás embarcarte en esta maravillosa experiencia sin su ayuda.

No obstante, todo lo valdrá pues has recobrado tu fe, tienes confianza y motivos suficientes para seguir viviendo.

Con total disimulo, buscas entre el bolsillo izquierdo del abrigo que decidiste ponerte la tarde anterior, encontrándote dos trozos de gélido metal grabado. Las primeras semanas posteriores a su fallecimiento empacaste muchas cosas suyas, obsequiaste otras tantas y conservaste fuera sólo lo estrictamente necesario, pero esas placas solías llevarlas contigo a todas partes. Es importante para ti ya que es el único recuerdo capaz de hacerte sentir cerca de él, aún cuando había pasado tanto tiempo.

Todavía duele, eso no lo niegas, sin embargo, la herida comienza a sanar lentamente.

Mientras permaneces sumergido entre tus propias divagaciones, Adam finalmente aparece vistiendo un traje azul y pulcra bata blanca. Pese al cansancio, se veía feliz. Nada más verlo, casi saltaste del sitio que antes ocupabas e inmediatamente buscas respuestas. Adam comienza a bombardearlos con terminologías médicas extrañas, las cuales aunque son necesarias para hacerles saber nada malo ha ocurrido, sólo él entiende.

Y entonces la hora de la verdad llega.

Amablemente, Adam te conduce por un pequeño corredor bien iluminado (después de prometerles a los demás tendrán su propio turno más tarde), el cual desemboca en otra habitación pintada con bellos tonos pasteles. Abre la puerta metálica para ti, permitiéndote contemplar diversos segmentos ocupados casi completamente, pero tú sólo puedes prestar atención suficiente a uno en específico.

Tu mejor amigo te brinda ciertas recomendaciones protocolarias, aunque si eres sincero resulta complicado prestarle suficiente atención ya que tienes los ojos puestos en un punto determinado. Y, repentinamente, la tremenda necesidad de tocarla crece como marea en tu pecho, pero te aterroriza hacerlo porque crees podrías arruinarlo.

Hay una enfermera con ustedes, y según Adam ella le asistió durante todo el procedimiento y, enternecida ante tus dudas, sonríe cordial ofreciéndote a brindar ayuda.

Jamás, nisiquiera en un millón de años, podrás ser capaz de describir con certeza todas las increíbles sensaciones que invaden tu corazón al momento de tenerla por primera vez entre tus brazos. Es como si te sintieras completo otra vez, como si las penas desaparecieran y sólo existiera un mundo brillante sin penas ni dolor. Ella es tan hermosa. Ese pequeño ser lleno de vida ahora dependerá completamente de ti, será responsabilidad tuya protegerla y amarla con cada ínfima célula existente en tu cuerpo.

Porque se supone ese será tu principal trabajo como su padre.

Finalmente conseguiste cumplir ese anhelado sueño, y Blaine, igual que siempre, fue quien lo hizo posible. Durante la última licencia que él tuvo antes de morir, discutieron sobre la posibilidad. Aunque fuiste hijo único, acordaron que Blaine donaría el esperma para engendrar; y nunca te arrepentirías de tomar tan acertada decisión. Sí, es cierto ustedes no comparten lazos sanguíneos propiamente dichos, sin embargo, ya le adorabas porque podías ver reflejada en ella al hombre que amaste con todas tus fuerzas. Y era más que suficiente.

—Felicidades Kurt —escuchas a Adam decirte. Su profunda mirada azul se regocija al ser testigo del extremo cuidado con que la sostienes—. Es una nena preciosa —sonríes entre lágrimas orgulloso ante el sincero cumplido—. ¿Decidiste ya un nombre? Necesito llenar sus documentos antes de permitirle ir a casa.

—Katherine —dices acariciando las manos diminutas, maravillándote ante su calor—. Katherine Anderson.

—Me encanta; es un nombre hermoso —Adam te brinda un ligero apretón en el codo afectuosamente.

—¿Te gusta cariño? —depositas breves besitos en su frente, meciéndola despacio, casi temiendo pudiera desaparecer en cualquier segundo—. Me siento tan orgulloso de ser tu papá, Kathy —los grandes ojos de color aún indefinido te escudriñan llenos de inocente curiosidad—. Y ten por seguro intentaré hacerte muy, muy feliz bebé. Lo prometo.

La llegada de Khaterine abre ante ti una nueva vida llena de esperanza. Quizá ustedes dos no siempre tendrán momentos felices, posiblemente ser padre soltero conllevaría innumerables altibajos, pero, aún con todo eres un increíble sobreviviente. Pase lo que pase, seguirás luchando sin rendirte ante ninguna adversidad. Hace tiempo aprendiste a volverte más fuerte gracias a los duros golpes de la vida.

Y, por sobre todas las cosas, te gusta creer que Blaine Anderson también lo hubiera querido así.