Todo es de GRRM.


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Ser Gerold.

El camino hasta Dorne se le hizo rápido y más cuando era él solo a caballo sin una escolta o de un rey a quien cuidar. El príncipe Rhaegar fue explicito al decirle que no quería que nadie se enterase, que él se lo dría a su padre en el tiempo apropiado, que no había nada de qué preocuparse. Ser Gerold no había dicho nada, sino que había asentido y preguntado a su príncipe cuándo partiría de la capital. «Una luna después de que partan Ser Arthur y Ser Oswell», piensa, rememorando aquel momento.

Mira el cielo en donde la luna blanca y enorme lo mira y juzga a cada paso. Llevan, él y su caballo, días sin comer, el Toro Blanco pasa de las posadas grandes en donde un caballero de la Guardia Real puede ser conocido, no queriendo que se corriese la voz de que la capital está desprotegida. Las posadas más pequeñas y desconocidas están llenas o abandonadas, la guerra no ha llegado propiamente al Dominio, pero muchos de los hombres heridos eran llevados a cualquier parte.

Le duelen los muslos y su espalda no es la que era antes, Ser Gerold sabe que se está volviendo viejo y que muy pronto un nuevo Lord Comandante tomará su lugar. «Tal vez Selmy o Dayne…». Si viviese lo suficiente para nombrar a alguien sería a uno de ellos dos, definitivamente. Está orgulloso de sus Hermanos, incluso del más nuevo, Ser Jaime Lannister, que a pesar de haber sido nombrado como venganza hacia su padre calzó perfectamente en el puesto que dejó Ser Harlan.

Por primera vez desde que el príncipe Rhaegar los encomendó con aquella misión, agradece estar lejos de la Fortaleza Roja. Una vez le dijo al joven Ser Jaime que su deber era proteger al Rey y no juzgarlo, pero días y días parado detrás del Trono mientras el Aerys quemaba sus súbditos, hacían mella en él. Ya estaba viejo y quiere terminar sus días en una batalla, como un guerrero, no quemado por haber ofendido a su rey.

En su paso por el Dominio, ve que los campos no están quemados y el verde del pasto se extiende por millas. Antigua no fue tocada por la guerra tampoco y Ser Gerold lo sabe porque su sobrino, Lord Leyton, lo ha mantenido informado. «Baratheon no se atrevería a adentrarse en el Dominio, no cuando la fuerza de los Tyrell es más numerosa».

Encuentra una posada cerca de Las Marcas y duerme en los establos junto a su caballo, fingiendo ser un viejo caballero errante. Sus sueños están llenos de fuego.