Comentario Inicial (Jack).
Hola, compañeros, de nuevo... ¿saben que?, al carajo mis excusas, solo diré, esto acabará, desde ahora, se acabo la flojera, me postularé para escritor de nuevo jaja, que tonteria, aquí les traigo el segundo capitulo de esta historia que me ha tenido cautivado últimamente, espero que les sea de su agrado, y no importa, si empiezo con pocos seguidores, eso no impedirá que pierda mi interés en esta historia,en fin, con el tiempo, las cosas mejorarán. Me he dado cuenta también, que hay nuevos usuarios, excelentes escritores, les debo una felicitación, hasta ahora son:
Between the notes- Muy buen escritor, tus historias son interesantes, tu forma de narrar es muy especial, sigue así.
GeraldcullenBlack- Tu también compañero, tienes una manera muy peculiar y admirable de redactar historias, lo digo por mí y por mi hermana, ambos hemos leído todo lo que llevas y es excelente.
Fanático Z- Qué bueno que recapacites, espero que esta nueva historia que continuaste, sea aun mejor que la anterior, y sé que lo será, sigue adelante, y agradezco a tus compañeros de haberte motivado a seguir, vale la pena que lo hagas.
Bueno, después de esto, no hay como dar inicio al segundo capitulo, oh ¡sí!, gracias a los pocos seguidores que he obtenido en esta historia, se los agradecemos, ahora sí, nuestro regalo de navidad hacía ustedes, será un fic, uno pequeño, además, que las continuaciones de las otras historias casi están terminadas, solo unos pequeños detalles y listo. Sin mas que decir, que de inicio el capitulo.
2.- Prólogo, parte 2 : Un trágico y dulce inicio.
Siempre sueña y apunta más alto de lo que sabes que puedes lograr
Lucia despertó un poco exasperada, la sensación de que su esposo posiblemente ya estuviera muerto la tenia muy decaída, observo al otro lado de la cama para ver al único ser que le quedaba y amaba con toda su alma, su hijo Po, un pequeño niño regordete de cabellos negros con cejas del mismo color, vestido con una camisa azul y un pantaloncllo amarillo, dormía pasivamente, era muy pequeño para comprender lo que estaba sucediendo en esos momentos. Lucia se levantó de la cama y se encaminó hasta el baño, se desvistió dejando ver sus perfectas caderas delineadas y robustas, su cintura curveada y su abdomen bien definido, tenía un cuerpo bien formado, sus ojos azules combinaban con el rimen rojo de sus labios delgados, su cabello castaño y lacio le hacían ver aun mejor.
Se dio un rápido baño y salió para vestirse, después de unos momentos de alistarse, despertó al pequeño Po que enmudeció histérico para después ponerse a llorar, Lucia preparó algo para desayunar, con lo que había comprado hizo una papilla y un jugo para él y un sándwich para ella, después de desayunar, el pequeño Po se hallaba jugando y dando vueltas en la cama, mientras ella pensaba con los nervios de punta, donde esconderse, que hacer, como salir desapercibida y muchas otras cosas más. Suspiro cansinamente, tomo al pequeño y las maletas con dinero, después pago la estadía del hotel y salió al auto, efectivamente, todo se encontraba como lo dejo, el arma seguía ahí, arranco el auto y salió a toda prisa del lugar.
Durante el camino seguía pensando en que hacer, tenia amplias opciones, podía hacer lo que quisiera, tenia 10 millones de dólares, un auto y un arma, sin embargo, el miedo lo tenía presente, ¿Qué tal si esos asesinos la estaban buscando?¿que pasaría si los encontraban?, al pensar eso, un escalofrío le recorrió el cuerpo, aferro mas sus manos al volante y subió la velocidad, ya estaba por salir de la ciudad.
—¡ya se!... — dijo eufórica, dibujo una enorme sonrisa en sus labios y acelero más aún, llegando a los 190 kilómetros por hora. Debo salir de este país, así nunca me encontrarán, debo darme prisa, si me están buscando, pueden estar donde quiera, es mejor no arriesgarse. Tomó su celular y seleccionó la opción del rastreador GPS, pronto localizó el aeropuerto que se encontraba en otra ciudad, a 200 kilómetros de su posición. Se giró a mirar a su pequeño Po, este iba jugando con su tenis mientras se chupaba el pulgar derecho, ella sonrió y siguió su camino.
Después de 3 horas de manejar, llegó a la ciudad del destino, se adentró en las calles principales y después de media hora encontró el aeropuerto, después de encontrar un estacionamiento, le dio un último adiós al vehículo, dejó las llaves del mismo debajo de una llanta, quien fuera el afortunado y curioso de husmear por ahí, se llevaría de premio ese vehículo, tomo las dos maletas con dinero y guardo el arma en una maleta metálica, ya pensaría en cómo hacer para subir un arma de ese aspecto a un avión. Entró en el hotel mientras llevaba a Po en una carriola, se puso frente al mostrador donde estaban las empleadas que vendían los boletos.
—Buen día señorita— La empleaba presto total atención a Lucia. —Buen día, ¿En qué le puedo ayudar? — Lucia sonrió, recargo ambos brazos en el mostrador y se acercó un poco mas quedando casi cara a cara con la empleada. —Necesito un vuelo, con urgencia — dijo en todo serio.
—¿A dónde?. Lucia movía sus ojos de un lado a otro, no tenía la menor idea de a dónde ir, en esos momentos, lo único que quería, era desaparecer del mapa. — No lo sé… no sabría… ¿Cuál es el vuelo más lejos que tiene de esta ubicación?. La empleada se hizo un poco hacia atrás mientras miraba a Lucia con un gesto de extrañeza. —¿Disculpe?.
—Como dije, no es tiempo para un porqué, solo dígame, cual es el vuelo que me lleve lo más lejos posible de aquí.
—Bueno… el más lejos. La empleada revisó en su computadora, después de teclear 5 minutos, obtuvo un dato que la hizo sonreír. — A China, ese es el más alejado.
Lucia se quedo pensando mientras miraba el material con el que estaba hecho la rendija, a China… no sé nada de aquel lugar, pero… es lo más lejos, no creo que me quieran buscar al otro lado del mundo. Después miró a Po que. este le sonreía mientras sus pequeños ojos brillaban gracias a sus enormes orbes color Jade.
—¿Y bien señorita? — La empleada le tocó el brazo con suavidad, fue entonces que Lucia salió del trance en el que se encontraba.
—¿Cuánto falta para que salga ese avión?.
—45 minutos señorita. Lucia sonrió enormemente, hoy, la suerte la llevaba hasta en la mugre de las uñas, dejo escapar un suspiro de alivio y volteo a mirar a la joven empleada.
—Bien señorita, necesitare dos boletos, necesito, solo dos. Lucia volteaba a todos los lados, esperando que de entre las personas saliera un asesino listo para matarla, en ningún momento solo la maleta con el arma, lo que causaba mucha curiosidad en las personas, reflejando esto en posar sus miradas en esa maleta, Po estaba pegado a ella.
—Bien muchacha, aquí tiene su boleto, su visa y su pasaje a China, apresúrese por que el avión saldrá dentro de poco. Lucia le dedico una sonrisa y asintió con la cabeza, tomo las maletas con el dinero y el fusil de asalto, camino hasta donde estaban las bancas de espera donde se encontraba muchas personas esperando a tomar su vuelo.
Unos dormían y otros estaban distraídos con sus celulares, ella se sentó al lado de dos hombres orientales, que platicaban muy emotivamente. Uno parecía algo triste, y el otro algo feliz, además, que con el último, estaba un joven de 20 años de edad, con buen aspecto atlético. Lucia se sentó al lado de ellos, le llamaba la atención sobre que podrían estar hablando dos hombres mayores orientales.
—Vamos Ping, no te pongas así, ya encontraras a tu pareja, y tendrás lo que tanto anhelas, solo ten fe, podrás tener un hijo. El hombre que se hacía llamar Ping lo miro con sarcasmo y enfado a la vez, el joven que se hallaba al lado quiso reír, pero solo emitió una semi carcajada, casi como un estornudo.
—Mira Shifu… soy viejo, tengo 39 años, pronto cumpliré los 40, y con eso, entraré en la tercera edad, dudo mucho que alguna mujer se quiera fijar en mí, y mucho menos querer darme un hijo, así que… déjalo así. Shifu, se sintió mal por su compañero, negó con la cabeza y recargo su mano en el hombro de él. El joven de cabello grisáceo dejo de burlarse y puso un gesto serio.
—Ping… hace poco que nos conocemos, y sin embargo, me he dado cuenta que eres un buen hombre, mira como pasó conmigo, el destino me envió a un hijo, un muchacho bueno. Cierto ¿Tai-Lung?. El joven musculoso volteo a ver a su padre y le dedico una sonrisa mientras asentía con la cabeza.
—Padre, me prometiste que me darías el libro del dragón cuando volviéramos a casa, si ganaba este torneó de Kung fu, ¿Me lo mostraras?. Shifu sonrió y le sobo el cabello mientras lo miraba a los ojos color sangre.
—Paciencia Tai-Lung, pronto lo tendrás, aunque, no te pierdes de mucho. Pero bueno, dejemos eso para más tarde. Ping, volviendo a lo tuyo…—
Lucia miraba atenta a los hombres de su lado, no pudo evitar sentir algo de lastima por aquel hombre que se hacía llamar Ping, tomo a su pequeño Po y lo abrazó con mucha fuerza, se sentía feliz de tener un hijo, aunque, sin su esposo Patrick, tenía mucho que agradecer, Ping volteo a mirarla y sonrió al verla con el bebe en brazos, de nuevo se volteó a platicar con Shifu, que tenia hablándole por rato pero este no lo escuchaba.
—Ping, cambiando un poco el tema, ¿Cómo va tu negocio de fideos?, me dijiste que ibas muy bien con tus ventas. Ping alzo la cabeza saliéndose de su mente, mientras tanto solo sonrió y asintió.
—Así es Shifu, mi negocio va muy bien, los clientes van y vienen todo el día, al menos, es lo único que me queda en esta vida. Lucia trago grueso, se había metido mucho en lo que ese hombre de aspecto tranquilo decía.
* Pasajeros con dirección a China, el avión partirá en 20 minutos más, se les pide por favor, pasar a tomar su asiento en el mismo, para evitar retrasos *
Lucia, Shifu, Ping y Tai alzaron la mirada, al parecer, los 4 se dirigían a China. Lucia se alegro un poco al darse cuenta, quizá en el vuelo, podría hacer un poco de charla con Ping, tratar de darle ánimos, decirle que no se rindiera e incluso, que adoptara si era necesario. Ella fue la primera en levantarse del asiento, Tomo las maletas con el dinero y las armas, cuando iba a pasar por el detector, recordó lo que llevaba en ellas, retrocedió un poco para pensar en cómo hacerle con su equipaje, mientras tanto, Po observaba a aquel hombre mayor poseedor de una sonrisa amable.
Ping y los demás se levantaron y se pusieron frente a Lucia con sus respectivos equipajes para esperar su turno de poder pasar, al frente de ellos dos, se encontraba una pareja de jóvenes, posiblemente casados, el joven llevaba las maletas en sus manos y la chica llevaba una pequeña bebe, de la misma edad de Po, se podría juzgar por la apariencia, la pequeña de cabellos lacios y castaños, abrió los ojos revelando a dos enormes orbes color carmesí, justo como los de su madre, el joven empezaba a subir el equipaje por la borda para que fuera analizado.
Mientras tanto, a unos cuantos metros se hallaban cuatro hombres de apariencia sospechosa, aunque, ni los de seguridad se habían percatado de sus presencias, ellos iban vestidos con largas gabardinas cafés, de pantalones azul mezclilla, gorras negras y gafas oscuras, cada uno llevaba una maleta de la misma apariencia en la que Lucia llevaba su arma guardada.
—Ahí está esa zorra, la muy estúpida cree que escapará de las manos de nuestro jefe, que equivocada esta. Un segundo hombre tomo paso al frente y miro a los otros tres con el seño arrugado, alzo su maleta y empezó a abrirla mientras se ponía un pañuelo de tela negra que cubría su boca y nariz.
—Preparados, hay que eliminar a esa mujer y a su hijo, no disponemos de mucho tiempo, necesito que dos de ustedes se encarguen de cubrirnos las espaldas, esos guardias parecerán inofensivos, pero también están armados. Los otros tres hombres asintieron, e hicieron lo mismo que el.
Cuando revelaron el contenido de sus maletas, las personas que estaban atentas empezaron a gritar asustadas, sacando a todos de sus asuntos, ellos cargaron sus armas y activaron el gatillo de disparo, eran fusiles idénticos al que tenia Lucia. Los guardias se alertaron pero al querer tratar de detenerlos, fueron cegados a muerte por una bala en la cabeza.
¡Pum!
El ruido del disparo alerto a Lucia, Ping, Shifu, Tai y la pareja de jóvenes que se encontraban en la fila, la que estaba de encargada de observar el contenido de las maletas huyo despavorida y gritando de terror.
—Mierda, ¡sabia que ellos vendrían por mi!, oh Dios, ayúdame a salir de esta. Ping y los otros se pusieron detrás del mostrador para cubrirse de un posible disparo, la joven pareja también les imitó, Po y la otra pequeña empezaron a llorar por el susto que se habían llevado.
—¡Señorita! ¡Que está haciendo! póngase detrás del anaquel, hay un tiroteo y saldrá ¡herida!. Grito Shifu con desesperación al ver que Lucia se había quedado parada ahí en estado de shock.
Tai-Lung se abalanzó por encima de la barra y tomo al pequeño Po en brazos y con su otra mano desocupada jaló a Lucia del brazo para llevársela a cubierto.
—¡Señorita!¡reaccione!. Fue Ping el que gritó esta vez, Shifu y Tai miraban de reojo por la esquina del anaquel para ver si los hombres armados se acercaban a ellos, el joven de la otra pareja se acerco a ellos.
—¿Vienen hacia acá?. Shifu volteo a mirar al joven de ojos cafés con temor.
—Sí, se dirigen hacia acá, no tenemos escapatoria, debemos hacer algo antes de que nosotros seamos pulverizados a balazos. El joven sintió un escalofrió mientras el sudor le resbalaba por la frente con rapidez.
—Gracias por el dato, mi nombre es John, ahora vuelvo, pondré en resguardo a mi esposa y mi hija. Shifu y Tai asintieron mientras seguían observando a los sujetos que disparaban a diestra y siniestra a las personas que se les cruzaran en el camino.
—¿Qué sucede John?. Preguntó la chica con lágrimas en los ojos y una mirada desconcertada, John se rascó la nuca con brusquedad mientras hacían puños sus manos.
—Ellos vienen hacia acá Rot, al parecer, alguien de nosotros somos el objetivo de esos desgraciados. Rot gestó una mirada llena de temor mientras las lágrimas le salían de los ojos y le perlaban las mejillas, abrazó a su pequeña con más fuerza mientras esta lloraba con más intensidad.
—No llores Rot, prometo que las sacaré de aquí, a ti y a nuestra pequeña Tigresa, tranquilízate y quédate aquí, ahora vuelvo. Rot iba a protestar pero fue callada por un beso de John, posteriormente, se les unió a los demás mientras buscaban alternativas para escapar de su futura muerte.
Ping, se encontraba tranquilizando a Lucia mientras le daba palmadas en la espalda, ella, estaba llorando y abrazaba a Po con mucha fuerza, esta apunto de hiperventilarse, las lágrimas y el dolor de cabeza que tenía, no le ayudaban para nada.
—Ya, señorita, tranquilícese, necesitamos que mantenga la cabeza fría, si queremos salir de aquí con vida necesitamos pensar, hágalo por su pequeño. Lucia pareció calmarse de golpe, aunque los balazos zumbaban por todos los lados agujerando paredes, rompiendo cristales y volando papeles.
—Yo… en mi maleta… ¡mi maleta!. Gritó histérica, Ping frunció el seño, mientras John, Tai y Shifu le prestaban atención.
—¿Qué maleta?, ¿De que hablas?. Shifu se acerco a ella para escucharle mejor.
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Los hombres armados seguían disparando a las múltiples personas inocentes que trataban de huir despavoridas por su vida, el piso, las paredes, asientos y cubículos estaban manchados en sangre, los cristales rotos y las mesas y televisores de pantalla plana se encontraban destruidos, la sangre, corría con velocidad propagándose con velocidad por todos los lugares.
—¡Jajajajaja! ¡Mueran infelices inservibles!. Gritaba con euforia el más sanguinario de los cuatro. Los otros 3 hombres se hallaban recargando sus armas mientras mataban sin piedad y a quema ropa a los guardias de seguridad.
—Aquí en el aeropuerto internacional de Arizona, un grupo de cuatro asesinos, al parecer terroristas, están matando sin piedad a todos los civiles, se les solicita apoyo de las fuerzas especiales ¡de inmediato!¡no podremos retenerlos todo el tiempo!. Grito un guardia que se hallaba escondido detrás de un estante por su celular.
—Recibido, enviando a las fuerzas S.W.A.T. estaremos ahí en 20 minutos. Contesto el operador de la comandancia de la fuerza nacional. El guardia colgó el teléfono y empuño su pistola de calibre 9 milímetros, se alzo un poco y empezó a disparar.
Una bala se incrusto en el costado derecho de un asesino, pero este solo fue empujado hacia atrás, volteó hacia atrás y solo rio con burla, se descubrió un poco el pecho dejando ver un chaleco antibalas, los otros también.
—mierda. . . ; Murmuro el guardia, después las balas de los rifles le atravesaron todo el cuerpo dejándolo en el suelo y con mucha sangre a su alrededor.
—Ya hemos perdido mucho tiempo, vamos por esa mujer, debe estar en el segundo piso, vamos por las escaleras eléctricas. Los otros tres hombres asintieron y empezaron a subir las escaleras para matar a Lucia y a Po.
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—¡Mi maleta!, ¡busquen ahí!... en la que tiene forma de estuche de guitarra. Tai-Lung asintió y rápidamente fue por la maleta que se hallaba al otro lado de la barra, la tomó y se devolvió a donde estaban los 3 hombres y Lucia con Po en brazos.
Shifu tomo la maleta y la abrió, lo que él, John, Ping y Tai vieron los dejaron con la boca abierta, Patrick había dejado el fusil M4 junto con dos pistolas de mano, y algunos cargadores llenos de balas. Ping volteó a mirar a la joven Lucia con los ojos bien abiertos.
—¿Qué se supone que?... mejor olvídelo, ¿De dónde sacó todo esto?. Lucia se encogió de hombros, en breve les contó por qué estaba ahí, tratando de huir a un mejor lugar.
Los hombres y los chicos parecieron entenderlo, tomaron las armas, menos Tai-Lung, ya que no había otra, además que, Shifu no se lo permitió, por lo que el joven de cabello grisáceo se molesto e hizo un puchero.
—¿Cómo se supone que se usan estas cosas?. Shifu se encogió de hombros a lo que Ping dijo, el había tomado una pistola, Ping también, John había tomado el rifle de asalto.
—Solo metan el cargador dentro del espacio, jalan del cilindro colocador y listo, ya tienen el arma cargada. Ping y Shifu asintieron y obedecieron a John, mientras tanto, Lucia seguía sentada llorando y rezando por que eso fuera suficiente para detener a esos hombres.
—Señorita, póngase a cubierto con la otra joven de allá. Tai-Lung la tomo del hombro y la llevó al lado de Rot, después la sentó junto a ella, así ambas chicas quedaron más seguras resguardadas con sus respectivos bebes.
—Quédense aquí, no salgan por ningún motivo, es peligroso. Las dos chicas asintieron y se quedaron calladas mientras se tranquilizaban.
Tai fue a donde estaban los demás listos para disparar en cuanto aparecieran los asesinos.
—Bueno, estén listos, yo les daré la señal, cuando lo haga, disparen con estas cosas a esos hombres, acaben con ellos. John y Ping asintieron para después colocarse en posición.
Después de unos minutos, los 4 hombres aparecieron por el pasillo disparando a los que aún quedaban moribundos.
—Muy bien, ¡disparen!. Grito Shifu, los otros dos obedecieron, pero al no saber usar armas, fallaron casi todos los tiros, excepto John, que logro impactar 2 balazos en el pecho de un sujeto.
Este cayó al suelo escupiendo un poco de sangre, el chaleco no estaba adaptado para resistir balas del calibre de ese rifle, sus manos tendieron a los lados y así, empezó su lenta agonía camino a su muerte, los otros tres individuos tomaron posición detrás de algunas mesas y estantes para cubrirse de las balas.
—Maldita sea, ¡han matado a ese idiota!, esa mujer tiene armas, tengan cuidado, ataquen a discreción. Los otros dos asesinos obedecieron, se alzaron un poco y apuntaron sus rifles a donde estaba John, Ping y Shifu, después, jalaron del gatillo y descargaron con ferocidad todo el cargador lleno de balas.
Ellos, agacharon un poco la cabeza, la barra donde se ocultaban era muy delgada, y las balas la estaban agujerando, pronto podrían atravesar al otro lado y también, a los que se ocultaban ahí, ninguno de los 3 notó eso, por lo que se sintieron seguros mientras esperaban a que tuvieran que recargar de nuevo para poder contraatacar, tanto Shifu como Ping, estaban horrorizados, nunca pensaron en el día que tuvieran que matar a alguien más, pero John, no se mostro muy afectado, le preocupaba mas su esposa Rot y su hija, Tigresa.
—Te tengo, infeliz, hora de morir. Grito uno de los asesinos, tomo el lanzagranadas adherido a su rifle y lo disparo con dirección a la barra de delgado cemento, esta estalló mandando a volar a los cuatro hombres que se trataban de acabar con ellos, Ping se fracturó una pierna mientras que, Tai-Lung quedo un poco aturdido por el impacto, tenía sangre en la nariz y oídos, John se estrelló en una pared de cristal rompiéndola, su mano izquierda quedo inservible, Shifu salió lanzado hacia otra dirección más cerca de Rot y Lucia que habían quedado mudas al ver lo que acababa de pasar, Rot quiso gritar al ver que John estaba lastimado, perola impresión se lo evitaba siquiera parpadear, Lucia estaba igual, Po y Tigresa lloraban más fuerte que nunca, poniendo la poca cordura de las chicas, al borde de la perdición
Las armas de los tres habían salido esparcidas con la explosión, el rifle de asalto quedo un poco lejos de donde se encontraba John, la pistola de Shifu y Ping habían sido destrozadas.
—Ahí está, dispara ¡no dejes que ese infeliz vuelva a tomar cobertura!. Grito con furia otro asesino, el que estaba enseguida de él asintió y apunto directo a la cabeza de John, jaló del gatillo y la bala fue directo a impactar en la cabeza de este haciendo que sus sesos se esparcieran por todos lados que, al igual que su sangre, empezaron a manchar todo el piso.
—¡NOOOOOOO!. Gritó Rot con el dolor de su alma al ver a su esposo muerto y desfigurado, se levantó con Tigresa en manos y salió corriendo a donde estaba él aún con espasmos.
—¡No! ¡Es una trampa!, ellos te mataran. Grito Shifu pero fue en vano, cuatro balas mas resonaron como eco y se enterraron en la pierna, pecho y cara de la joven mujer matándola al instante, por efecto, sus brazos perdieron presión dejando caer a la pequeña Tigresa con suavidad.
Tai-Lung , al igual que Shifu y Lucia sintieron un escalofrió en todo el cuerpo, Tai observó que el rifle estaba a escasos centímetros de su mano, en un rápido movimiento, lo tomó y apuntó al sujeto que estaba a punto de disparar contra la pequeña, con la desesperación y el temor, disparó todas las balas que quedaban en el cargador hasta dejarlo vacío, solo una logro impactarle en el hombro al asesino, haciendo que gritara de dolor y dejara de apuntar con su arma, Shifu aprovechó la distracción y corrió tomando a la niña en brazos para después refugiarse detrás de otra pared.
—Ese estúpido mocoso, ¡me hirió! ¡Que esperan!, ¡mátenlo!. Gritó furioso el herido, los otros dos se habían percatado que ya no tenían más balas por lo que se acercaron caminando con suma tranquilidad hasta donde estaban ellos. — Así que, el niño quiso hacerse el héroe ¿Eh?, pues bien, morirás siendo un héroe. El sujeto apunto al pecho de Tai y este sintió que su corazón iba a estallar por los latidos bruscos y repentinos que le habían causado el temor a morir.
—¡Nooo!. Gritó Shifu, dejó a la pequeña a un lado y corrió lanzándole una patada en el abdomen al asesino que apuntaba su arma contra Tai, este cayó de rodillas y soltó su arma bufando por el dolor y la falta de aire.
Los otros dos ya iban a dispararle pero Ping jaló el pie de uno haciendo que este se cayera y también soltara el arma, Tai trató de darle una patada al otro pero al tratar de hacerlo, el asesino jalo del gatillo impactándole una bala en el estomago, de igual manera, la patada llego hasta la cara del sujeto tumbándole varios dientes y haciéndole escupir sangre. Tai cayó al suelo con una sonrisa débil de labios rojos y un poco mojados con sangre. Shifu enfureció por completo, tomo al sujeto que estaba atacando y empezó a golpearlo brutalmente, después de que sus puños estaban heridos por tanto golpe, tomo el cuello de su enemigo y termino rompiéndolo en un rápido movimiento, ahora solo quedaban dos, Ping solo forcejeaba contra el sujeto evitándole tomar su arma.
—Hijo, ¡no! ¡Resiste!, ¡te pondrás bien!, ¡llamaré a la ambulancia!. Cuando sacó su celular y estaba a punto de llamar sintió que la mano de Tai le sujetaba la muñeca con firmeza, volteó a mirarlo con los ojos engrandecidos y con la mirada llena de terror.
—Papa… te quiero. Fue lo último que dijo, para después cerrar sus ojos, para siempre.
—¡Noo!¡Tai-Lung!¡por favor!, ¡tu noo!. Gritó con la poca fuerza que le quedaba, abrazó a su hijo que yacía muerto en el suelo, mientras lloraba con fuerza y desesperación, Shifu, arrugo toda su frente, frunció su nariz y bufo aire caliente como un toro molesto, se levanto del suelo y aprovecho que el asesino seguía limpiándose la sangre de la boca.
Fue rápido, le dio una patada en la pantorrilla derecha haciendo que cayera hincado. Repitió lo mismo en la otra pierna, después, le golpeó los riñones haciéndole escupir sangre, por ultimo colocó su pierna doblada en el centro de la espalda del asesino, lo tomó de los hombros y jaló de él con toda su fuerza hacia atrás, Ping puso una cara de asco al escuchar el crujir de la columna del sujeto, además, que su torso, estaba semi-doblado, literalmente. Este murió agonizando lentamente, Shifu volvió a con el cadáver de Tai y le abrazo de nuevo. Ping apretó los labios y agacho la mirada con pena y Lucia, estaba muy impactada, tanta sangre, tantos muertos, no era posible que su conciencia lo procesara.
—Ja,jajajajaja, ¡giagh!, malditos… no se saldrán vivos de este lugar. Ping y Shifu miraron hacia atrás con los ojos abiertos por el temor y la impresión, se habían olvidado del último sujeto vivo. Este tenía su metralleta apuntándoles a los dos para matarlos. —Adiós, imbéciles.
—¡Noo!. Lucía se atravesó en medio recibiendo el impacto de las balas en todo el cuerpo, Ping y Shifu miraron con horror, en cámara lenta, como la joven mujer era expulsada hacia atrás, recibiendo todo el daño. Cayo al lado del pequeño Po que aun seguía llorando, ella lo miró y sonrió, después le toco la carita con su dedo y posteriormente, murió.
—¡Eres un desgraciado!. Le gritó Ping con lágrimas de coraje, el asesino sonrió con malicia, apunto su arma directo a la cabeza de Ping, coloco el índice en el gatillo y empezó a presionarlo suavemente.
¡Pum!
Al no sentir dolor, Ping abrió los ojos con lentitud, observo que el asesino tenía un agujero en el pecho del cual, escurría sangre por montones.
¡Pum!
Otro agujero más, se formo en la parte baja de su estomago, seguido de ese último, vinieron mas disparos que sacudían al hombre como si estuviera bailando, después, las ráfagas cesaron, el ultimo asesino, cayó muerto al suelo, Ping y Shifu miraron al frente para ver quien había sido el que les salvó la vida, eran las fuerzas especiales que venían por montones por todos lados, entraban por las ventanas sujetos a cuerdas provenientes de los helicópteros.
—¡Muévanse!, ¡muévanse!, ¡despejen toda el área, verifiquen todo el lugar, que no se les escape nada!. Gritó un soldado vestido de negro y con gafas oscuras.
—Señores, ¿Están bien?. Pregunto uno de los soldados ancándose frente a ellos, en respuesta asintieron con la cabeza mientras tenían la mirada desorbitada, el soldado se levanto y se puso a ver los cadáveres.
—Al parecer, hay dos pequeños, una niña y un niño, ambos están bien, solo un poco aturdidos por el ruido de las balas. La voz del marine atrajo la atención de Ping y Shifu, ambos se levantaron de golpe y fueron a donde estaba el, ahí pudieron ver, a la pequeña de orbes carmesí y al pequeño de orbes verde Jade. —Sus padres murieron, lamentablemente, los llevaremos al orfanato que está en la ciudad, ahí verán por. Dijo el jefe de los marines.
—¡No!. Dijeron Shifu y Ping al mismo tiempo, el jefe los volteó a mirar con una ceja alzada, al igual, que ellos dos se miraron con extrañeza.
—¿Qué se les ofrece caballeros?. Pregunto amablemente.
—Yo me quedaré con ese pequeño, su madre me lo hubiera confiado a mí. Dijo Ping, mirando al pequeño de ojos verdes que dejaba de llorar.
—Lo mismo digo de ella. Shifu observó a la pequeña de orbes carmesí.
—Pero Shifu, que hay de Tai-Lung, ¿Qué harás con él?.
—No lo sé, pero de lo que sí estoy seguro, es de que no abandonaré a esta pequeña en un orfanato, se lo debo a sus padres, si no fuera por ellos, no estaría vivo. Las lágrimas surcaban su cara y el dolor de su pecho se sentía como una presión que le llegaba hasta el estomago, volteó a mirar a Tai-Lung, que seguía sonriendo en un charco de sangre con múltiples impactos en el pecho, una vez más, lo abrazó y le dio un beso en la frente.
—Señor, sentimos lo que pasó, pero necesitamos que despejen el área, y otra cosa, entre menos toque a. El policía observo al joven peli gris quedándose un poco meditativo. — … Su hijo, deben salir de aquí, esto quedará como una escena del crimen. Agregó en voz cansina.
—Andando Shifu, debemos irnos. Ping le dio una palmada en la espalda invitándolo a levantarse, él le dio una sonrisa y aceptó, se puso de pie y se alejo un poco de donde estaban los cadáveres de los asesinos y de los que murieron ahí tratando de protegerlos. Mientras tanto, Ping se había quedado observando a Lucía, la mujer a la que había prometido que todo saldría bien, sonrió con melancolía arrugando su frente y aferrando con más fuerza al pequeño de ojos verdes que, ya había dejado de llorar.
—Te prometo… que… cuidaré bien de él, y esta vez… no voy a fallarte. Dijo con voz furiosa, armado de valor y coraje, se dio media vuelta y caminó hasta donde estaba Shifu esperándolo con un nuevo rostro, uno serio, vacío, lleno de temor, de furia y sufrimiento.
Mientras caminaban a la salida del aeropuerto, pudieron observar todo el daño que habían causado esos cuatro sujetos, había televisores de pantalla plana rotos, muebles agujerados o semi destruidos, bancos y sillas regados por doquier, papeles alzados y regados por todo el suelo, los cristales de pared rotos y las ventanas igual, y lo mas tétrico de todo, muertos en el suelo y en todos lugares, manchas secas de sangre y algunos cuerpos, aun escurriéndola.
—Malditos infelices, ¡merecían una muerte dolorosa!. Dijo Shifu, casi gritando mientras hacía rechinar sus dientes con furia, Ping solo miraba a los lados con tristeza, ese día seria grabado en el libro de catástrofes mundiales, cuando salieron, observaron que el lugar estaba rodeado por policías, helicópteros policiales y noticiarios, montones de gente rodeaban tratando de pasar, pero había una cinta amarilla que impedía el paso hacia adentro del aeropuerto.
—¡Miren!, ¡son sobrevivientes!. Gritó un reportero, a lo que después, todas las personas, incluyendo a los policías, posaron su atención en ellos dos.
—Ahora no, ¡no tenemos humor para lidiar con estupideces!. Shifu los miro con frialdad al igual que sus palabras, las demás personas, callaron y entendieron, pero no duro mucho, de nuevo, los gritos y preguntas al azar se escuchaban por montones en toda la turba.
—Lo siento señor, si hay algo en lo que…; Ping volteó a mirarlo con esos ojos llenos de ira.
—Llévenos a algún hotel cercano para pasar la noche, mañana deberemos retomar el vuelo. El policía asintió y los guió hasta su coche patrulla.
Después de haber llegado al hotel, ambos pidieron habitaciones pegadas.
Ping entro en su cuarto y lo cerró con fastidio, se sentó en la cama mientras miraba al pequeño Po entre sus brazos, este dormía pasivamente mamándose el pulgar derecho respirando pasivamente, sonrió mientras lo miraba con ternura, acarició su pequeña cabecita y lo recostó en la cama y lo tapó con una cobija pequeña, así se quedo mirándolo un buen rato.
—Con que tu nombre es Po… muy bien Po, ¿sabes?, es curioso… como es que suceden las cosas, lamento haber pedido esto, pero ahora está hecho, yo quería tener un hijo, ser feliz con él, mirarlo crecer, ver que algún día me diera nietos con los cuales jugar, y mírate, por obra trágica del destino, aquí estas, dependiendo de mi… no sabes lo feliz que me siento… no lo sabes. Sonrió mientras una lágrima se resbalaba por su cara y caía en su pierna. — Le prometí a tu madre que te cuidaría, y eso hare, prometo que seré un buen padre, esperemos que así sea. Concluyó para después quedarse dormido justo a un lado de él.
Shifu entro en su habitación, la cerró con cuidado de no hacer mucho ruido, después de hacerlo, dejó el equipaje a un lado de un sofá, camino hasta la cama y se sentó cruzado en posición de loto mientras tenía a la pequeña de cabellos castaños en sus piernas. Agachó su mirada mientras la miraba detenidamente.
—Ah, ugh, em… ; No sabía que decir, estaba muy conmovido, su hijo Tai-Lung, había muerto, aunque no fuese de él, lo había cuidado desde pequeño y le había dado los cariños que un padre consentido debía dar, pero ahora, ya todo era diferente, el ya no estaba, y, una pequeña era la que se hallaba a sus cuidados, tendría que empezar de nuevo, el dolor que acababa de sufrir le lastimó el corazón, fue un golpe muy duro, ahora estaba dudoso, indeciso, ansioso, atemorizado. Miro como la pequeña bostezaba dormida mientras reía y movía un poco sus manos en el aire tratando de atrapar algo, en su sueño. Con delicadeza, la tomo y la puso en la cama a un lado de él, y así, se quedo mirándola. —Niña, escuche que tu padre te llamó Tigresa… ¡ash!... mira pequeña, no sé que deba hacer contigo, no sé por qué acepté traerte conmigo, quizá es el sentimiento de culpa y pena por lo de tus padres, realmente lo siento, será mejor que esto jamás sea mencionado… mira, olvídalo, tu duerme tranquila, mañana tenemos mucho que hacer. Concluyó. Para después, acostarse el también, cerró sus ojos con dos últimas lagrimas al recordar la muerte de su hijo adoptivo, Tai-Lung.
Comentario final (Alisson).
Miren chicos, mas que nada, esta historia fue un poco inspirada en algo real, no todo, pero, algunas cosas, no son ficticias, es feo perder a alguien cercano, mas que nada, un hijo, nosotros hemos visto ese dolor, de una compañera que... bueno, tendré un poco de discreción por respeto, este trabajo, quiere mostrar algo de la vida real, mas que un simple fic, espero que les guste, que apenas va empezando, como dice mi hermano, sean un poco pacientes, yo ayudaré en todo lo que pueda, mientras tanto, cuídense chicos, adiós.
Estén atentos, dentro de 1 hora y media, subiremos la continuación de "Las sorpresas de la primavera".
