Hola chics me abría encantado haber colgado un capitulo el 3 de diciembre por que era el cumple de una de mis lectoras y le había prometido colgarlo pero el día anterior estuve asta las cuatro con un trabajo de clases y me quede dormida delante de la pantalla y después además de los exámenes se junto que estuve ingresada dos veces nada importante solo que tenia que estar en observación asta que se me paran los efectos de la enfermedad por eso querida Amia Snape te deseo un ¡feliz cumple! Atrasado

Feliz en tu día amiguita que MERLÍN te bendiga que reine la paz en tu vida y que cumplas muchos mas.

Pues este capitulo te lo dedico a ti

Gracias vuestra paciencia os lo juro

Todos los personajes son de J.

Chaper 5- SALDANDO CUENTAS

Desgraciadamente mi mano tuvo que soltarse de ese escudo protector, menos mal que compartíamos clase. Puesto que todas las palabras que me dijera a mi misma antes de que ese espectro me tocara con sus sucias manos, ahora ya no tenían sentido, era como si lo necesitase, necesitaba esos ojos, de un color cercano al ámbar, que me miraban dándome valor y esos suaves labios regalándome una sonrisa de ánimo, con todo eso me sentía protegida.

Escuche como Sirius le preguntaba al oído de James que me sucedía y como él le respondía que seguramente era la regla, pero la severa mirada de Lily los hizo callar, Remus y yo nos miramos a los ojos, me alegraba que al menos alguien supiera lo ocurrido y no había nadie mejor que Remus para ser mi cómplice, mis mejillas se tiñeron de rojo al recordar con cuanta ternura había actuado anoche, como se había mantenido callado mientras yo mojaba su camiseta con mis lágrimas. Un escalofrío me recorrió el cuerpo cuando se escucharon unas frías carcajadas procedentes del final del pasillo, al instante hicieron su aparición el grupo de las serpientes liderados por el autor de las marcas moradas de mi cuerpo, me miro fijamente sin ocultar el odio en su mirada, por unos segundos mis piernas volvieron a temblar ligeramente bajo la túnica, su voz tampoco ocultó su desprecio

- debería estar prohibido, permitir que los despreciables sangres sucias anduvieran por

los mismos pasillos por donde pasan los sangres puras como nosotros si eso os parce poco el viejo ese amante de los muggles nos manda aguantar su miserable existencia en el mismo aula.

Sentí como James, Sirius y Remus se ponían rojos de furia dispuestos a lanzarse contra las serpientes. Antes de que se metieran en problemas Lily y yo los sujetamos por las túnicas de ese modo impidiendo que se enzarzaran en una pelea a puñetazo limpio. Aunque me habría encantado borrar de un buen derechazo esa sonrisa orgullosa que mostraba la asquerosa cara de Lucius. Afortunadamente, el profesor de defensa contra las artes oscuras, apareció por detrás, cortando cualquier intento de pelea.

Me senté en el pupitre contiguo al de Remus.

- ¿te encuentras bien?

Gire el rostro para fijarme en unos ojos que me miraban llenos de preocupación, produciendo que me conmoviera.

- si, perfectamente

Para mi desgracia mi forma de mentir era nefasta y él se dio cuenta de ello.

- No te preocupes y no lo tengas en cuenta, el no te llega a la punta del zapato. Todo lo que tiene es envidia pura y dura.

La clase paso sin más percances, sentía sin necesidad de girar la cabeza que Lucius no apartaba su nauseabunda mirada y tampoco necesitaba más detalles para saber que, una mueca que mostraba una mezcla de orgullo desprecio y perversa diversión se encontraba presente en su cara.

Me disponía a salir del aula cuando un empujón me echo contra la pared, consiguiendo así que el miserable de Malfoy se colocara delante de mis narices. Unas palabras salieron de su boca dirigida al grupo de serpientes que le rodeaban pero lo suficientemente alto como para que lo escuchara toda la clase.

- Hay personas que deberían saber que su sitio es siempre estar detrás de otros.

Las risas de los slytherins no tardaron en escucharse, pero fueron rápidamente cortadas por la potente voz de Sirius.

- y tu lugar es una fría celda en Azkaban junto con los tuyos.

Lucius dejo de andar y se giro para enfrentarse a la acusación, fijando una severa mirada en el animago que se alzaba sin dejarse intimidar.

- Cuidado Sirius, quizás seas tú el que acabe en Azkaban.

No pude ahogar la sensación de tristeza que me invadió después de esa frase, para desgracia de Sirius, Lucius tenia razón, o quizás no, le eche una ojeada a Peter que se mostraba como si no hubiera ocurrido nada, cada vez quería más a esos muchachos u cada vez me costaba más mostrarme impasible, no poder hacer nada para que la vida de esas personas no fuera tan desdichada. Pero la palabras de Dumbledore proseguían en mi mente, `` una acción modificada en el pasado es una vida cambiada en el futuro´´, pero cada vez era más difícil imaginarme a esos cuatro chicos ( N.T. es de sentido común que se refiere a Remus, James, Lily y Sirius y NO PETER) tan alegres, tan ajenos a los dolorosos sucesos que vivirán quedándose algunos en el camino, que aran que uno de ellos acabe en Azkaban o simplemente que un alma alegre como era Remus acabe consumida por la soledad y la desesperación de ver como sus amigos, su familia, iban desapareciendo. Sacudí la cabeza para sacarme esos pensamientos, mire a Sirius, intentando que mi sonrisa mostrara todo mi el agradecimiento que sentía en mi interior, el en cambio me guiño un ojo mientras me regalaba una sonrisa, una sonrisa que provocó que la chicas que observaban la escena suspiraran acaloradas.

- Yale haremos pagar en el partido, ¿verdad Cornamenta?

- Nunca mejor dicho Canuto, le daremos tal paliza que no podrán desviar las miradas del suelo.

- No se espera más del mejor equipo de quidditch que ha pisado Hogwarts, amor.

Seguimos hablando del esperado partido el resto del día.

El día llegaba a su fin, pero nosotros pasábamos por alto ese hecho, nos encontrábamos cómodamente sentados cerca del fuego, hablando de cosas triviales, no quedábamos muchos en la sala común. Cerca de las doce y media, Lily, diciendo que estaba cansada se fue a dormir seguida poco después por James, Peter roncaba en un sillón ajeno a todo lo que pasaba a su alrededor, necesite de rodo mi autocontrol para no lanzarme a su cuello. Sirius, Remus y yo estuvimos charlando de cómo pasaríamos las vacaciones, después de quedar en decirle a Lily y a James que nos iríamos de acampada a algún lugar estas vacaciones, Sirius se fue a su habitación con Peter pegado a sus talones. El silencio ocupó la sala durante unos minutos hasta que fue roto por Remus.

- ¿que tal te encuentras?

- Bien, pero te mentiría si te dijera que no estoy un poco asustada.

- No tienes por que estarlo.

Me levante de mi sillón y me senté a su lado. ¿Por qué lo hice? No sé, simplemente necesitaba sentirme protegida. Remus no oculto su sorpresa por mi acción.

- Gracias por todo Remus.

De pronto mi propio corazón fue dueño de mi cuerpo y le besé en la mejilla.

- Lo…siento, debería irme a dormir.

Me puse en pie rápidamente, tenía que salir de aquí, o si no, no me haría responsable de mis actos. Subí las escaleras sin ser consciente de un aturdido Remus tocaba el lugar donde mis labios habían tocado su piel y mostraba una risa tonta.

Para no tener pesadillas de lo ocurrido anoche o como seguramente sucedería, para no soñar con Remus, me infligí con mi varita un conjuro para dormir sin sueños. Me despertó un rayo de sol que entraba por la ventana. Después de ducharme y vestirme baje a la sala común para juntarme con lo merodeadores y la pelirroja que se encontraba abrazada a uno de los chicos. En esos momentos mis pies iban en dirección al comedor.

- ¿Que tal dormiste?

- Mejor que ayer, ¿y tu?

- Mucho mejor que ayer.

No me paso desapercibida la sonrisa y el brillo de sus ojos que mostro su rostro unos instantes pero lo deje pasar, al fin y al cabo aunque era el mas racional, era un merodeador.

- ¿Qué opináis chicos otra salida a las tres escobas?

- ¿Otra? Pero si fuimos hace nada y tenemos que estudiar.

- Venga Hermione, anda, por favor.

- Yo estoy de acuerdo con Hermy

- Venga, Lily, tu también no, anda animaros chicas.

- James…tenemos que estudiar.

- venga amor, te prometo que mañana consigo que Sirius se encierre en la biblioteca para estudiar.

- ¡Ey! ¡No hare tal cosa!

- Bien…me lo has prometido.

A pesar de las negaciones del animago, el trato se cerro con un brindis, pero aunque nunca lo llegaría a admitir necesitaba distraerme y la idea de Sirius era perfecta, además de que ver a un merodeador estudiando para una materia sin que el examen fuera al día siguiente no era algo que se mirara todos los días. El desayuno fue muy divertido Sirius se hacia que estaba cabreado con James por hacerle perder una tarde en la aburrida biblioteca, pero mas gracioso fue la cara de James al escucharle decir a Lily que el también iría a la biblioteca, hasta Sirius por mucho que lo intentó no consiguió aguantar las carcajadas, James se parecía a un niño pequeño con los brazos cruzados, los labios enfurruñados y los carrillos hinchados, además de que su piel se iba poniendo cada vez más roja por el hecho de aguantar la respiración.

- Respira cariño, o acabaras tan morado como una berenjena.

- Muy graciosa amor, muy pero que muy graciosa.

En clase aún proseguimos riendo, cuando me senté junto a Remus no pude evitar recordar los acontecimientos de la pasada noche. Me senté con mi cuerpo acalorado ¿pero qué me estaba pasando?, ¿por qué el mera idea de intentar separarme de Remus me dolía?, ¿por qué su preocupación por mí me llenaba de gozo? Intente sin resultado atender a la clase, gemí interiormente ``esto no está bien, Hermione´´. Tan sumida estaba en mis pensamientos, que cuando mire a mí alrededor me encontraba ya en las tres escobas.

- Hermy, ¿te encuentras en este mundo?

- Lo siento Sirius, tengo muchas cosas en la cabeza.

- Eso ya lo habíamos notado.

Mire a los ojos a Remus que me observaban con preocupación. En un momento en el cual Lily, James, Sirius y Peter no nos prestaban atención, Remus se acerco a mí y me susurro al oído.

- ¿Estas bien?…criatura.

Criatura, esa palabra me recordó a aquella horrible noche, al píe de la chimenea, Remus me había consolado y había guardado silencio mientras yo soltaba todas mis lágrimas. Volví al presente para toparme con ojos preocupados y llenos de cariño.

- Si…simplemente como ya he dicho tengo mucho en que pensar.

El asintió y se enderezó, gemí interiormente esa simple separación provocaba un dolor en mi corazón. Acaso ¿eso era lo que se sentía el estar enamorada? pero…no…no podía…no podía amar a Remus, no era de su época, en ella él era un profesor, en ella el había muerto ``pero en esta, está vivo, joven y mucho más guapo´´, calle ami conciencia dándole un trago a mi cerveza de mantequilla, esto tenía que acabar, tenía que volver a mi época, cada vez me costaba más luchar contra este sentimiento, su manera de tratarme, su preocupación por mi, hacía que me enamorara de él cada vez más, pero había una cientos de cosas que impedían este amor y una de ellas era el hecho de que si salí con él, cambiaria el futuro y también el hecho de que en algún momento tendría que volver a mi época y no aguantaría amarle ahora para después volver sabiendo que lo único que queda de su existencia es una fría tumba, esa tumba que ya conocía muy bien por las numerosas veces que había ido a visitarla, durante la guerra, Remus había sido de los pocos que se preocupo de los amigos de Harry y no solo de este último, a parte de Dumbledore era en el único que confiaba ciegamente, en poco tiempo pasamos de ser compañeros a grandes amigos, no me acuerdo cuando ocurrió pero un día supe que Remus era para mí algo más que un amigo, pero estaba segura que para mi pesar el solo me miraba como una amiga, cuando me había dado cuenta que lo que había parado la maldición mortal había sido él, sentí como me rompía en mil pedazos, que iba a hacer ahora sin él, sin sus charlas y sus palabras de ánimo y de consuelo que conseguían que mirara la esperanza cuando todo lo creía perdido. Había conseguido asumir que no volvería a verlo, que no volvería a sentir su voz pero el maldito destino provoco que vuelva a verlo.

- ¿Qué os parece si damos un paseo?

Genial no podría seguir por mas tiempo en aquel lugar cerrado

- Me parece genial, canuto.

Nada más escuchar la respuesta de James salimos de las tres escobas en dirección al bosque, James y Lily no tardaron en apartarse del grupo y antes de que me diera cuenta Sirius y Peter habían copiado a la pareja dejándonos a Remus y a mi a solas.

- Se que sonaré insistente pero no hace falta entrar en tu mente para saber que algo grabe te preocupa, algo que hace que tu mente este lejos, sé que as sufrido mucho, pero quizás tus penas pesen menos si compartes la carga, Hermione.

Cada día que pasa me enamoro más de ti y no puedo hacer nada por evitarlo, cuanto me gustaría decirte esas palabras, su rostro mostraba verdadera preocupación.

- Pensaba en un gran amigo mío. Murió hace poco, lo mato un avada kedabra.

(No se si se escribe así)

Observe que por la cara de Remus pasaron numerosas emociones: tristeza, sorpresa, compasión.

- Lo…siento…de veras…yo…

- Tranquilo, no pasa nada- hice un amago de sonrisa- al fin y al cabo así es la guerra.

Nos mantuvimos callados un rato caminando tranquilamente.

- ¿lo echas de menos? No contestes si no quieres.

- Mucho era mi confidente y mi apoyo, también me enseño grandes cosas, siempre estaba ahí cuando lo necesitaba. Por unos días quise morir

- El no habría querido eso, lo más seguro es que lo que a el le gustaría es ver esa gran sonrisa que tienes y que no sintieras pena por el, que vivieras la vida por los dos.

Sentí como las lágrimas se centraban en mis pupilas.

-si…seguramente.

Sentí como paso su brazo por mis hombros.

- Venga, dejemos de hablar de cosas tristes, ahora estas aquí y te aseguro que no ahí nadie que acabe con los merodeadores.

Sí que lo hay, uno de los vuestros, uno que traicionara al grupo, primero matara a uno, produciendo el encarcelamiento de otro y también provocando la soledad del que queda. Cuanto me gustaría decirle esas palabras el chico que tengo a mi lado.

- ¿Ni siquiera McGonagall?

- Ni siquiera McGonagall, ¡Somos imparables!

Hincho el pecho y alzó la cabeza con aire altivo.

- Nadie lo duda.

- Así que la señorita Lecker duda sobre los merodeadores.

- Yo no he dicho eso.

- Has herido el orgullo de los merodeadores y nadie sale ileso después de hacerlo.

Se colocó en una posición de lucha delante mía, con una sonrisa pícara en la cara.

- Remus…no…para- se abalanzó en cima de mí- ¡No! ¡Para!.

Las risas provocadas por las cosquillas hicieron que me salieran las lágrimas.

- Por tu propio bien será mejor que te rindas.

- Para…por…favor.

- Ríndete

- Vale…me…rindo.

- Dí que los merodeadores somos los mejores.

-Sois…los…mejores…por…favor…para.

Me dolía la barriga de tanto reír.

- No me convences.

- Sois…los…mejores…sois…insuperables…niego…lo…que…dije…antes.

Se levantó ágilmente tendiéndome la mano para ayudarme a ponerme en píe.

- Bien y que no vuelva a suceder, o no seré tan benevolente.

Parecía que se encontraba satisfecho por haber logrado hacerme sonreír. Gracias a Merlín que no había notado como mi cuerpo había subido unos grados de temperatura. Seguramente mi cara mostraba una gran sonrisa puesto que él se relajo un poco más, me recordó a cuando Harry y Ron se empeñaban en mejorarme el humor, cuanto los echaba de menos, pero también había otra cosa que me preocupaba ¿ cuando confiaría, Remus, suficiente en mí como para contarme sobre su licantropía?. Sentí unos pasos dirigiéndose hacía nosotros, pude observar las siluetas de los restantes del grupo en la lejanía, volvimos alegremente al colegio, por la noche antes de irnos a dormir, Lily y yo les recordamos a los chicos la ``cita´´ en la biblioteca al día siguiente para desilusión de los chicos.

El día siguiente fue entre risas y deberes, hasta llegar al tan esperado día del partido. LA mañana del sábado me dio la bienvenida con los rallos del sol y el alboroto que se encontraba en la sala común.

Al bajar me encontré con una Lily sumamente celosa por el hecho de que un grupo de chicas rodeaban a los merodeadores, deseándoles suerte además de otras cosas con la mirada al capitán y al golpeador. En el desayuno el nerviosismo era tan palpable que se pedía coger con las manos. No me paso desapercibido el extraño comportamiento de Remus.

El campo estaba a reventar de gente. Cuando los jugadores del equipo de los leones hicieron su aparición, una bomba de aplausos y gritos se extendió por el campo. Sirius se puso a surfear sobre la escoba, escuche como Remus decía ``chulito´´ por lo bajo. Cuando fue la aparición de las serpientes, los aplausos y los gritos bajaron de intensidad, dieron vueltas sobre el campo. Cuando iba a comenzar el partido la escoba del asqueroso Lucius bajo al césped pero mayor fue la sorpresa al ver la ropa de Lucius desaparecer completamente, no tardaron en escucharse las carcajadas de los alumnos, parecía que algo le pasaba a la magia de Lucius como si no funcionara, puesto que por mucho que intentaba desaparecer no conseguía su cometido, al final tapándose como pudo se fue corriendo de allí.

Mire al culpable de aquello, que se reía en silencio, de forma acusadora.

- ¡Que! Te prometí no contar nada pero no prometí que no me vengaría.

Le mire enfadada, mi conciencia de prefecta me impedía verle el lado gracioso a ese suceso, como Minerva lo supiera seguramente lo expulsaría, y yo creyendo que era el más responsable. Había puesto su estancia en Hogwarts pendiendo de un hilo, por vengarse por lo que ese desgraciado me había hecho, de pronto una sensación de cariño invadió al enfado y sorprendiéndome a mi misma le abracé y le di un casto pero tierno beso en los labios. Me puse instantáneamente de roja, rápidamente me puse en píe y salí corriendo del campo sin saber a donde dirigirme, haciendo caso omiso a los gritos del licántropo. ¡Esto cada vez se estaba poniendo peor!

P.O.V. REMUS

La idea había sido fantástica y mirarlo aún mejor, observe a Hermione que me miraba fijamente con una sebera mirada, espere su bronca pero me quede a cuadros cuando en vez de la charla me abrazó y recibí un casto pero cariñoso beso en los labios, antes de que pudiera reaccionar ella se separo de mí y echo a correr hacia el bosque pasando completamente de mis gritos. Aún con el recuerdo de sus labios junto a los míos me dispuse a ir tras ella.

Por finnnnnnnnnn acabé dios que largo el doble de un capítulo normal para recompensar el feo de haber tardado 20 días en pasarlo a ordenador bueno pasar una feliz noche buena

Besos

Duendeciya