Ola, se que tendría q ser condenada por haber estado tanto tiempo sin colgar pero con los exámenes y pasar todo esto a limpio no podía. También esta q mi hermano hace la primera comunión este verano y no hay mucho tiempo, bueno y aquí la segunda parte del sexto capítulo.

Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas

Con cariño duendeciya

Entre en mi cuarto haciendo lo máximo posible por no hacer el mínimo ruido, suspire aliviada de que mis compañeras no se habían percatado de mi ausencia, acepte la seguridad y la calma que me ofrecían mis sabanas y acudí a los brazos de Morfeo.

Me desperté a causa de los curiosos rallos de sol que se filtraban por la ventana y también de los gritos que se escuchaban en la sala común, me vestí y me dispuse a ver el por qué de tanto jaleo.

- Te he dicho ya cinco veces, ¡que no fuimos nosotros!

- Cálmate Canuto

- No Cornamenta, vale que digan que soy egocéntrico, presumido, Casanova pero mentiroso ¡nunca!

- ¿qué estás sucediendo aquí?

- Buenos días amor, nada, que nos echan la culpa a nosotros por lo sucedido en el partido.- James había rodeado la cintura de Lily con sus brazos, esta se aparto para verlo a los ojos.

- ¿acaso no fuisteis vosotros?

- no, lo juro—James había cambiado su rostro sonriente por uno serio mientras q miraba a Lily a los ojos.

- James… no jures cosas que no son...—aun así Lily parecía dudosa como si esta vez sí que creyera al traste de su novio

No puede permitir que siguieran siendo juzgados equivocadamente así que interrumpí el sermón de Lily.

- yo les creo, ellos no tuvieron nada que ver.

- y tú ¿cómo lo sabes? Acaso tuviste algo que ver con ellos?

- ¡OLLE! A ella no la metas en esto.

Remus y Sirius se habían colocado entre el muchacho que me había acusado y yo

- tranquilos chicos, que piense lo que quiera, no me importa.

Me acerque al chico y lo mire a los ojos me sorprendí al ver que se parecía a Oliver, seguramente el que tenía enfrente era su padre, al parecer el amor por ese estúpido deporte era hereditario.

- pero te juro que ellos no fueron, además quien de aquí no odia a Malfoy y acepta de que te reíste de ese creído al verse ridiculizado, no niegues que deseabas hacérselo o por lo menos que otros se lo hicieran. ¿Acaso miento?

El Oliver del pasado bajó la vista para después mirar a los merodeadores.

- lo siento, ella tiene razón, pero si fuisteis vosotros mi enhorabuena, ya tardaba en probar un poco de su medicina.

- te aseguro Kevin que nos habría gustado hacerlo nosotros y quien allá sido que dé la cara puesto que gustosamente lo admitiríamos entre nosotros.

Después de este percance nos dispusimos a irnos a desayunar, iba a salir por la cuadro cuando alguien me sujeto del brazo impidiéndome salir, me gire para encontrarme con unos profundos ojos ambarinos. Había intentado no mirarle desde que me levante.

- Hermione por favor no me ignores, por favor insúltame, enfádate, pégame haz lo que desees pero no me ignores, eso me mata lentamente, sé que no debería haberlo hecho, tu estas pasando por un momento difícil y yo mientras me aprovecho de ti, nunca he conocido una mente tan brillante como la tuya ni una persona más tierna. Contigo e pasado unos de los momentos mas maravillosos de mi vida, no me preguntes en que momento me empece a fijar en ti, pero creo, que el primer día que te encontré ya me causastes una gran impresión y e hecho todo lo posible para que contaras conmigo como amigo, pero todo se ha tirado por la borda espero que me perdones, no era mi intención, los sentimientos cojieron las riendas de mi cuerpo y no pude…

Al verle de esa forma con los ojos suplicantes y los hombros caídos con aspecto de melancolía, no pude evitar sentir cariño por un muchacho que acausa de un suceso ocurrido de niño no había podido tener todo el amor y cariño que le correspondía.

Su mano aun no había soltado mi brazo, pose mi mano en la suya.

- Remus… no quiero q vuelvas a pensar que as perdido mi amistad, me has apollado cuando más lo necesité y siempre has estado a mi lado – no pude reprimirme darle un abrazo- sin vosotros estaría sola… y me encantaría que la situación fuera diferente por que entonces te aseguro que me lanzaría a tus brazos y no te dejaría marchar nunca de mi lado.

Él mientras hablaba había ido abrazandome por la cintura de forma cautelosa y con miedo de que me apartara enfada por responder a mi abrazo de esa forma, yo en cambio apoye mi cabeza en su hombro.

- ¿Qué situación?

- no se tiempo estaré aquí, no se si me quedare meses, años, toda mi vida o si me ire mañana y lo ultimo que deseo es hacerte daño.

- ya te dije, carpe diem, al menos si te fueras, te irias con el recuerdo de los momentos que he pasado a tu lado.

- pero…

- dejame acabar, voy a cortejarte, por así decirlo, no me dare por vencido,te lo prometo, no me importa cuantos segundos, minutos o horas te queden de tiempo te demostrare lo mucho que te quiero. No sabes el dolor que siento el no poder probar tus labios .

Una voz en mi cabeza me decía que le besara mientras que otra me decía que me alejara de allí lo mas rápido que mis pies me lo permitieran.

Entonces sin poder impedirmelo nuestra frase salió de mis labios una frase que nos decíamos mutuamente antes de una batalla o una misión una frase con doble significado y que nos daba esperanzas a cada uno de nosotros.

-bien Remus si tan empeñado estas, que los lobos aúllen por ti en las noches de luna llena ( esta frase la recogí de la gran escritora laura gallego).

Me separe de él pero le pude escuchar murmurar ``lobo´´, ``luna llena´´ y ``peligroso´´

- ¿ Qué dices?

- nada, estraña frase. Te puedo preguntar de donde la sacastes?

- era la frase de ánimo que teníamos yo y un… gran amigo… ¡ vamos a desayunar! ¡me muero de hambre!

- estar al lado de Sirius te afecta.

Al llegar, los demás ya iban por la mitad de su almuerzo. Sirus y james estaban hablando sobre el posible autor de la broma, Remus y yo nos miramos divertidos por nuestro pequeño secreto

Mientras desayunaba sentí una mirada en la nuca cargado de un profundo odio, no precisaba girarme para saber que procedía de un odioso rubio presumido, al acabar nos dispusimos a ir cada uno a nuestras clases, mientras que a los otros les tocaba alquimia, Lily y yo nos fuimos a aritmacia. Estábamos llegando cuando una sombra se interpuso en nuestro camino, me disponía a sacar la varita pero me detuve al reconocer a Severus, le regale una sonrisa siendo para mi sorpresa respondida por otra, pero lo hizo con tanta rapidez que por un momento pensé que me lo había imaginado, a diferencia que yo Lily no estaba muy contenta por su presencia.

- ¿Qué quieres Severus?

- hablar, te lo prometo, solo quiero hablar, nada más.

- y por que iba yo a escucharte además debemos ir a clase.

Mi futuro y severo profesor de pociones de mostraba tan derrotado que no me resistí a echarle una mano.

- Lily aun faltan cinco minutos ¿te podemos ayudar en algo, Snape?

El clavo su vista en mí y yo le guiñe un ojo para darle ánimos.

- Lily lo siento, te juro que no sé que me paso, yo no tengo sus ideales, de veras jamás quise decir esas palabras, Lily perdóname.

- Severus no creo ninguna de tus palabras, tus disculpas son vacías y sin sentimiento al igual que tu corazón, adiós Severus.

Paso por su lado con andares orgullosos, Severus bajo la vista hacia el suelo, yo me había quedado estática en mi sitio a unos metros pero aun así sus palabras llegaron a mis oídos.

- es imposible

- nada es imposible, pero yo creo que más que decirle a Lily que no sigues sus ideales tendrás que demostrárselo

- ¿y cómo lo hago?

- no se pero empezar a dejar de besar el suelo que besa Lucius es un buen principio.

- yo no hago eso.-su rostro mostraba una mueca de desagrado.

- pues en Hosmeade parecía lo contrario, es en momentos como aquel donde puedes demostrar que no sigues sus ideales, hazlo y Lily te escuchara.

- bien seguiré tu consejo, vete o llegaras tarde a tu clase.

- adiós Severus y suerte, ¿sabes una cosa? Creo que Lily está molesta porque no puede olvidar vuestra amistad por mucho que lo intente.

- espero que aciertes en el hecho de que aun no olvido nuestra amistad, hasta pronto Hermione y creo que me equivoque contigo al principio.

- eso es un cumplido?

- si lo quieres ver de esa forma más bien yo lo llamaría una corrupción.

- está bien, hasta otra Severus.

Me dirigí a clases, quizás mi misión de cambiar el futuro podría comenzar con arreglar la destrozada amistad de Lily y Severus. Cuando llegue a mi lugar junto a la pelirroja esta me dirigió una mirada furibunda.

- no lo soporto

- quizás esta verdaderamente arrepentido.

- yo no lo creo, es más seguro…

Menos mal que llego la profesora, puesto que no me habría gustado discutir con Lily. Al acabar la clase ella ya se mostraba como si nada hubiera sucedido, nos dirigimos a donde quedáramos con los chicos para ir a defensa contra las artes oscuras, me resultaba extraño sentarme junto con mi futuro profesor de dicha clase, la clase fue practica y tuve la oportunidad de ver a los merodeadores en acción, a causa de los reflejos agudizados por la guerra no me fue difícil ganarle a mi contrincante que no era otro que Remus.

El profesor llamo a toda la clase.

- Chicos ahora quiero duelos slytherin-griffindor.

Mis ojos observaron como Lucius se dirigía hacia mí, me alce amenazante ya le vencería bastantes veces en el futuro y de joven solo sería un juego de niños, pero Remus se coloco delante de él desafiándolo, también mire que Lily lucharía con una chica rubia que imagine que sería Narcisa y Sirius y James no tuvieron más opción que enfrentarse a los gorilas de Crable y Golde padres, aunque apostaría lo que fuera que a ellos le gustaría mucho mas enfrentarse contra Severus, el cual se encontraba en paradero desconocido, a mis oídos llego la conversación de Remus y Lucius.

- ¿acaso tienes miedo de enfrentarte a mí?

- yo no te tengo miedo, traidor a la sangre arruinado.

Remus cerró los puños fuertemente.

- comencemos pues.

Sentí como una persona se colocaba a mi lado.

- Creo que no tenemos más remedio que ser contrincantes, Lecker.

- intentare ser blanda contigo Snape.

- Te lo propongo algo

- el que

- no soy tonto Lecker y sé que con hechizos defensivos no tengo ninguna oportunidad, así que en vez de utilizarlos que tal si intentamos neutralizarlos o desviarlos?

- me parece bien.

Tenía que admitir que me entusiasmaba la idea y el Severus de mi época era un fantástico duelista y este no parecía ser malo además de esa forma me entretendría bastante

- ¿dónde estabas al principio de clase?

- detrás de ti

Comenzamos el duelo. Minutos después toda la clase incluido el profesor no observaba con la boca abierta, después de una agotadora pero entretenida hora la varita de Severus acabo en mis manos.

- excelente duelo- nos sonreímos mientras nos dábamos las manos y yo le entregaba la varita- y excelente contrincante.

- No me puedo creer que le dieras la mano.

- cállate ya Sirius.

Nos encontrábamos en el lago, era nuestra hora libre antes del almuerzo y ya me estaba cansando de hablar del duelo de Severus, cogí mi libro y me senté sola en la orilla del lago, no pasaron ni cinco minutos cuando sentí a alguien sentarse a mi lado, sabía quién era podría reconocer su aroma en cualquier parte.

- ¿molesto?

- tú? Remus tú jamás me molestarías.

- ¿donde pasaras las vacaciones de navidad?

No pude impedir que mi voz saliera melancólica, sería las primeras navidades en siete años que nos las celebraría con Harry, Ron o Ginny la cual se había transformado en mi mejor amiga junto con Luna.

- Lo más seguro es que las pase aquí, ¿y tú? ¿Iras con tus padres?

- pues no, mis padres se irán de viaje por un asunto del ministerio,- sus ojos se oscurecieron- ¿o acaso te incomoda pasarlas conmigo?

- ¡noooo! Es mas no son fechas para pasarlas sola.

- ¡ey! parejita hay que ir al comedor o mis tripas acabaran comiéndome.

Las horas pasaron rápido y ya me encontraba intentando arroparme en los brazos de Morfeo, pero sin resultado, me estire derrotada en la cama y me pregunte si Severus estaría en el claro esta noche y después de un minuto me levante en silencio dispuesta a comprobarlo.

Al principio creí que me encontraba sola en el claro, cuando ya estaba dispuesta a irme me fije en una sombra que se encontraba recostada en la baja rama de un árbol, me acerque silenciosamente hasta encontrarme debajo.

- ¿pensando en Lily o mirando las estrellas?

Casi me hacho a reír a carcajadas al ver como casi se cae del susto, ya en el suelo me frunció el ceño y después me mostro su típica media sonrisa.

- esto se está volviendo una costumbre.

- es un buen lugar para escapar de la realidad y fundirte con la naturaleza.

- ¿y tú de qué o de quien quieres escapar?

- de todo

Nos quedamos unos momentos en silencio.

- ¿pasaras las navidades en Howarts?

- si, no tengo otro lugar a donde ir ¿y tú, irás a casa?

- ¿y ver como mi padre borracho le pega a mi madre mientras me desprecia? No gracias.

Su rostro se había vuelto serio y con cada palabra que pronunciaba sus ojos se habían ido oscureciendo cada vez más

- lo siento no era mi intención

- no pasa nada pero a cambio…-su rostro mostro una sonrisa maquiavélica que a mí me puso los pelos de punta- tú tendrás que contar algo trágico de tu vida.

Después de pensarlos unos minutos me decidí a contarle mis penurias al fin y al cabo necesitaba desahogarme con alguien y Severus parecía la persona idónea para contarle algo sin miedo a que te arrepintieras de habérselo contado después.

- la guerra mato a mis padres y una de las personas que mas amaba se interpuso entre un Avada Kedavra y yo, además de haber sufrido más de siete veces la maldición Cruciatus.

- bien vale, sin lugar a dudas tu vida es mas jodida que la mía no conozco otra vida peor.

- pues yo sí, la de un hombre que se dedicaba a enseñar pociones en una escuela, es el mejor que he conocido en esa materia, pero por un error se unió a los mortífagos y sin pretenderlo puso la vida de la persona que amaba en peligro de muerte, por mucho que le rogo a Voldemort que no le hiciera daño no fue escuchado, después de eso se volvió amargado y huraño provocando que lo más sencillo fuera odiarlo.

- pero déjame adivinar tu no lo odiabas.

- era un gran maestro, estricto pero uno de los mejores maestros que he tenido y demostró su arrepentimiento, poniendo su vida en peligro pues acabo siendo un espía y gracias a él nos adelantábamos a muchísimos ataques de los seguidores de esa sabandija.

- es difícil ponerse en su lugar.

- no tan difícil imagínate que es a Lily a quien pones en punto de mira de Voldemort.

- ¡yo nunca haría eso!

- tú imagínatelo

- me torturaría todo la vida si no me la acabo quitando.

- como ves nuestra vida no es tan mala, siempre las habrá peores.

- no sabes el dicho `` mal de muchos, consuelo de tontos´´.

- si pero nos ayuda a que la carga se mas liviana - si pero nos ayuda a que la carga que llevamos sobre los hombros se menos pesada.

- si lo ves de ese modo.

De esa manera pasaron los días, por el día estaba con Lily y los merodeadores y por las noches las pasaba charlando con Severus, descubrí que era un muchacho muy inteligente, que tenía alma de explorador, una persona con la que se puede hablar además de que es un chico al que le puedes contar cualquier cosa porque puedes estar segura de que no diría nada y que su manera fría de ver las cosas hacia que jugara con la ironía para darle un humor negro a cualquier situación.

Ahora estábamos esperando para entrar en defensa contra las artes oscuras, solo faltaban dos días para los exámenes finales y para poder disfrutar de las esperadas vacaciones de navidad. Lily y yo nos encontramos apoyadas en la pared esperando a los chicos, pero nuestra tranquilidad fue rota por Lucius y su séquito.

- debería estar prohibido que los sangre sucia estean aquí, puesto que no hacen otra cosa más que estropear el día e infectar a la magia, deberían ser expulsado al asqueroso mundo muggel al que pertenecen y no dejarles…

Una voz no tardo en interrumpir el discurso de ese ser de inteligencia limitada, todos me nos yo se encontraban sorprendidos por el autor de la interrupción.

- Lucius mantén tu bífida lengua dentro de la boca, ya cansan tus palabras sin sentido además de que empiezas a resultar un estorbo inútil.

- pero… como te atreves Lucius son unas sangres su…

- por lo que veo estás inferiores sangres sucias como tú las llamas son as más inteligentes de la escuela, son ellas las causantes de que Griffindor gane la copa de las casas, eso demuestra la ausencia de esa inferioridad a la magia que de la que tanto hablas.

Severus tenía una mueca irónica, el profesor llego en ese momento, Lucius entro realmente molesto, mostrando lo que pensaba de Severus sentándose en la otra esquina con otro compañero.

Como Remus se encontraba en la enfermería recuperándose de la su transformación de la noche anterior bueno esa era la realidad, pero él nos había dicho que iba a visitar a sus abuelos enfermos, me encontraba sin compañero, entonces me senté con Severus, sin darle importancia a las miradas de reproche de las dos casas.

- Lily aun no se repuso de la sorpresa.

- espero que funcione, al haberme enfrentado al príncipe de slytherin, toda la casa estará en mi contra.

- lo siento.

- no lo hagas, la soledad es una vieja amiga mía y no me disgusta su compañía.

- no es bueno estar solo en esta vida.

Me regalo su típica sonrisa torcida.

- no se si capte mal todos los acontecimientos de estos días pero no estoy completamente solo.

Le mire a esos ojos negros preguntándome cuanto debería de haber sufrido su profesor para dejar de ser ese muchacho irónico pero alegre y comprensivo y acabar siendo ese hombre serio gruñón y desconfiado.

Le devolví la sonrisa-

- claro los libros y las pociones son una leal compañía.

El final de la clase llego antes de lo imaginado. Severus se mostro imperturbable a las miradas de odio que le dirigían sus compañeros de casa. Cuando nos encontrábamos recogiendo los libros para irnos, apareció en el centro del pupitre de Severus un pergamino doblado a la mitad dirigido a este, tras lanzarle un hechizo para comprobar que no había ningún maleficio, Severus lo cogió y lo leyó, observe como su rostro se fue relajando con cada palabra que iba leyendo, al acabar me miro, me guiño un ojo me regalo su media sonrisa y se fue dejándome confundida en mi sitio. Y confundida me pase el resto del día, en el comedor las serpientes se sentaron lo más alejados de él dándole la espalda para demostrar su desprecio, pero eso no parecía importarle, puesto que él se encontraba sumido en sus pensamientos.

Esa noche al ir al claro tenía un cierto temor de no encontrármelo ¿y si las serpientes se desahogaban en su sala común, donde ningún profesor iría en su ayuda?, al llegar y no verlo allí, me puse a temblar al ver que mis temores eran ciertos, cuando me disponía a dar la vuelta para avisar a un profesor unas manos me taparon los ojos.

- Sev… Severus?

- acaso esperabas a otro? Si quieres me voy.

- parvo, me has asustado, ni se te ocurra volver hacerlo ¿está claro?

- alguien se levanto con el pie izquierdo para venir aquí.

- si venga mófate de mí, esto me pasa por preocuparme por alguien.

- ¿estabas preocupada por mi? Y eso por qué?

- quizás por las consecuencias de tu acción?

Nos quedamos en un silencio agradable, sumidos cada uno en sus pensamientos.

- quien te envió la carta? Estuviste raro después de leerla

- era de Lily

- ¡de Lily! ¿Y que ponía?

- me agradecía que os hubiera defendido, pero que tendría que hacer muchas cosas para demostrarle que cambie.

- lo lograste

- yo creo que lo logramos.

Me paso un brazo por los hombros y yo solté un suspiro de alivio por fin las cosas comenzaban a cambiar.

Y hasta aquí todo espero colgar lo más pronto posible feliz vacaciones.

Travesura realizada

Besos

Duendeciya