Las campanas habían sonado y para Gold eso significaba dos cosas: debía comenzar con la poción
y Belle estaba bien; claro que recién se iniciaba el hechizo y necesitaría las próximas campanadas
para asegurarse, pero algo era algo.
Vació la poción con cuidado sobre la línea, cuando hubo terminado espero las siguientes
campanadas, no esperaba para nada lo que ocurriría a continuación.
Greg que había estado observándolo por un buen rato, se abalanzó sobre él derribándolo. Si bien
el no había conseguido los poderes estaba ahí dispuesto a hacer lo que hiciera falta para que el
hechizo saliera mal y significara la destrucción de por lo menos gran parte de la ciudad.
Gold, nada lento, se lo quito de encima con una patada, se puso en pie de inmediato y antes de
que Greg tuviera tiempo de hacer nada, pego sus pies al suelo.
"¿Y qué es lo que tan idiota hombre, sólo e indefenso, hace aquí?" Pregunto Gold apretando los
dientes.
"Lo que haga falta para que no tengan éxito"
"¿Y de veras has sido tan iluso de creer que un simple mortal como tú, podrá detenerme?" Gold
dejo salir una de las típicas y características risitas. "¿A mí? ¿Al ser oscuro?"
"Podré ser un simple mortal, pero no estoy solo" Greg forcejeaba para soltarse los pies para
librarse.
"Oh sí... Si, si, si... Su compañera... ¿puedo preguntar en donde se encuentra tan detestable
señorita?"
"El iluso has sido tú al dejar desprotegida a tu chica"
"¡Ja! ¿De veras crees que no le he dejado todo tipo de protección? Por supuesto que lo hice...
Lo que nos lleva a las siguientes preguntas:" Gold endureció la voz y dijo "¿cómo supieron de
nuestros planes? Y ¿dónde está tu amiguita?"
"Debieron haber revisado el lugar porque en nuestro primer paso por el pueblo plantamos toda
clase de micrófonos en lugares estratégicos, los suficientes como para conocer cada detalle de su
plan y los riesgos del mismo"
"¿Y qué hay de tu amiguita?" Insistió Gold.
"Eso si que no te lo diré... Adivina tu donde esta"
Las campanadas sonaron otra vez y Gold se apresuró para no llegar tarde a la parte del hechizo,
llegando con el tiempo justo.
Una luz roja se encendió sobre la línea de su poción mientras que en la línea de Cora se encendió
una azul, sobre la de Regina una violeta y sobre la de Emma una luz amarilla.
La segunda fase del plan se había completado.
En el búnker habían escuchado las campanadas, todas las que habían sonado, mientras siguieran
haciéndolo estarían a salvo y, lo más importante, estarían seguros de que en la superficie todo
estaba saliendo de acuerdo al plan; pero entre ellos había un integrante ansioso por demás, uno
que contaba los minutos y segundo para llegar a oír las campanas.
"¡Quieres calmarte!" Le espero David cansado de verle dar la vuelta número 36 en las cuevas.
"¿Cómo quieres que me calme? Tu estas tranquilo porque Snow esta aquí"
"Pero mi hija también está allá arriba y no me ves dando vueltas por doquier.
"No me gusta estar encerrado, ¿está bien? Mucho menos bajo tierra, sin saber que ocurre arriba.
Estoy acostumbrado a estar en medio de la nada con mi barco ¡por todos los cielos! Además tengo
una sensación mala, algo va a pasar, yo lo sé"
De pronto se escucharon las campanas y cuando parecía que no había nada de qué preocuparse,
que la sensación de Hook era sólo ansiedad por salir, entonces la tierra vibró, tembló y se sacudió.
Algo había pasado en la superficie, algo no estaba... No estaba... Hook no soporto la idea ni la
situación siquiera por un segundo más y salió corriendo fuera de la cueva.
"¡Espera! ¿A dónde vas?" Gritó David siguiéndolo.
"¡David!" Se apresuró Mary Margaret y salió detrás de él, no sin antes decirles a los que quedaban
que no saliera nadie más.
Cuando sonó la tercera tanda de campanadas tanto Emma como Cora habían hecho su parte
del hechizo tal y como lo habían ensayado y observaron cómo se levantaba una pequeña pared
transparente que la recorría una energía del mismo color de la luz que había salido sobre sus
líneas al momento de volcar la poción.
Al oír la cuarta tanda de campanadas tomaron el cuchillo, se cortaron la mano y dejaron caer las
7 gotas de sangre sobre la poción que habían volcado y observaron como la pared creció más, el
pueblo estaba sellándose. Inmediatamente sintieron el temblor y supieron que algo andaba mal, y
tanto Gold como Regina podrían estar teniendo problemas en ese momento.
Efectivamente era Regina quien había tropezado con un problema. Si bien no había sido un grave
impedimento, su magia había comenzado a fallarle, a funcionar de un modo distinto del que
estaba acostumbrada.
En los pasos a realizar durante las primeras campanadas no había tenido problema alguno, pero
al momento de dejar caer las gotas de sangre sobre la línea, algo potente y poderoso la había
golpeado por detrás haciéndola tambalear y provocando que cayeran más gotas de las debidas,
causando los grandes temblores en el pueblo.
Cuando se volteó pudo ver la peor de sus pesadillas frente a sus ojos: Tamara, parada frente a ella,
con una bola de fuego en sus manos, y la sonrisa siniestra en el rostro.
"¡Sorpresa!" Dijo antes de lanzar la bola de fuego que Regina disolvió sin problemas.
"¿Cómo es...? ¿Que estas...? ¡Has hecho magia!"
"Claro que he hecho magia ¿no recuerdas a mi linda máquina? Esa lindura que hizo que gritaras
tanto dentro del tubo."
Regina profundizó su respiración haciendo notar su odio.
"¿Y qué haces aquí? Ya tienen lo que querían, ¿no? Ya tienen magia"
"Pero eso no era todo lo que yo quería, además no es cualquier magia, es la tuya, lo que la hace
más especial"
"¿Qué demonios te ocurre? ¿Qué te he hecho?"
"De verdad no lo recuerdas" dijo Tamara en una afirmación con algo de asombro. "Bueno no
tendrías por qué, has hecho tantas cosas malas que destruir un pueblo más no es gran cosa para
ti."
"¿Vienes... vienes del Bosque Encantado?" Pregunto Regina son salir de su asombro.
"Claro que si, tú destruiste mi pueblo y mataste a toda mi familia en tu camino para encontrar
a la princesa. Tenía que encontrar otro lugar para vivir, pero no, no llegué a este mundo con tu
maldición, aunque no me apetece contarte nada sobre mi pasado."
"¿Y tu compañero sabe de esto?" Pregunto ella intentando recuperar algo de autoridad en la
situación.
"No, pero ¿qué más da? Si es tan sólo un simple peón para mi"
Las campañas volvieron a escucharse, era momento del fuego, debían comenzar a quemar la línea
antes de la última campanada de ese modo la pared invisible crecería hasta llegar a unirse con las
otras dando por finalizado entonces el hechizo.
Sin quitarle el ojo de encima a Tamara, creó una bola de fuego, su especialidad, y la esparció por
la línea. Como bien habían dicho la poción debía arder un buen rato para poder arder por sí sola,
por lo que el origen de la llama debía ser constante; eso Tamara lo sabía bien y aprovecharía el
momento para atacar.
Regina miraba a Tamara, todo parecía moverse en cámara lenta, entonces todo se aceleró cuando
esta última le lanzó una bola de fuego que Regina volvió a reducir sin problemas.
"¿No sabes acaso que son mi especialidad?" Grito ella conteniendo las llamas del hechizo.
"¡Bien! Pero... aún recuerdas la mía, ¿verdad?"
Regina palideció al ver a Tamara crear entre sus manos unos rayos, los contuvo entre sus manos
por un momento y luego se los lanzó. Ella quiso cubrirse con un campo de fuerza personal, pero
no fue lo suficientemente rápida y uno de los rayos logró pasar impactándole en la mano que
contenía las llamas, provocando que el fuego se apagase lo que llevo a nuevos temblores.
Los demás no comprendían que estaba ocurriendo, sólo se limitaban a seguir alimentando las
llamas de su fuego.
Mary Margaret, David y Hook, que se encontraban sobre la superficie corriendo, cayeron al suelo
en cuanto comenzaron los temblores.
"¿¡Qué demonios ha sido eso?!" Bramó David.
"Lo que temía que pasara, ¡alguien está teniendo problemas con el hechizo!"
"¿Y tú crees que...?" Comenzó Mary Margaret.
"Regina" dijo Hook mirándola seriamente "¡les dije que no estaba lista pero ustedes insistieron!"
"No sabes con seguridad que sea ella" se defendió David.
"Tampoco la tengo que no lo sea y, sinceramente, es la única que me importa"
"¡Belle!" Exclamó Mary Margaret al verla corriendo hacia ellos.
"¿Que está pasando?" Pregunto ella y se tambaleó un poco por los temblores.
"No sabemos todavía" respondió David "pero lo voy a averiguar"
Regina no perdió tiempo y volvió a prender el fuego, lo hizo arder incluso más fuerte que antes,
observando cómo crecía la pared que se iba pareciendo a las otras que se alcanzaban a ver por
encima de las copas de los árboles a kilómetros de distancia.
Tamara no lo dejaría tan fácil, no quería que tuvieran éxito, así que creo otros rayos para volver a
lanzárselos a Regina, quien esta vez logró crear el campo de fuerza a tiempo.
Los impactos en el escudo eran constantes, Tamara no dejaba de lanzar rayos, lo que forzaba a
Regina a mantener el escudo todo el tiempo, más allá de mantener las llamas.
"¿Cuanto más crees que podrás soportarlo? Eh?" Grito Tamara riendo.
"¡El que haga falta!" Respondió Regina "¡luego iré por ti!"
"¡Atrévete! No lograrás salir viva de aquí.
