Agachando la cabeza, esquivo el golpe traicionero. Ronald, arrepentido de tal acto impulsivo, se acerco a verificar si no había causado ningún daño, palideciendo al ver sangre deslizándose del rostro de su otro invitado.
-Oh Jesus Tap Dancing Christ-exclamo el rubio, llevándose ambas manos hacia el rostro
-¿Qué demonios te sucede?- Penny, haciendo a un lado al recién llegado, tomo una de las servilletas, acercándose para limpiar la herida
-lo siento, ¿Jude?. O ¿Cuál era tu nombre?-bruscamente pasaba el pañuelo, mirando furiosa al recién llegado
-descuida, no fue tu intención-dijo el aludido, quitándole el pañuelo, limpiándose el mismo la comisura de sus labios.
-es que, ustedes, esos ruidos, yo, ¡ARGH!-Ronald trataba de disculparse, manoteando, el otro chico permanecía impasible, pero Penny era otro asunto
-si solo me hiciste venir, para hacer estas ridiculeces, vete al demonio- haciendo caso omiso trato de incorporarse, y dando zancadas, o se pretendía, ya que cojeaba, se alejo en dirección a la puerta.
-no, detente, te necesito-grito Ronald arrojándose literalmente sobre ella, la gravedad, hizo que ambos cayeran, uno encima del otro. La chica arrastrándose, parecía decidida abandonar el edificio, aunque fuera sobre su estomago.
-aléjate de mi, depravado, no me dejas respirar-dijo ella, golpeando con el codo en el estomago.
-Penny, esa no es la forma de comportarse de una dama-el pelinegro, se había mantenido al margen, conteniendo la carcajada de ver tal situación, sobre poniéndose decidió, ayudarla, tratando de quitar de encima al imperioso rubio, quien se aferraba a ella como quien se sujeta a una roca a punto de caer por una pendiente.
-WOW, WOW OYE DEJA DE TOCAR AHÍ ESA NO ES MI CINTURA-Penny saco las manos entrelazadas de Ronald, y dándose la vuelta tomo un mechón de su pelo, tirándolo suavemente.
-eres un idiota, vengo desde el otro lado de la ciudad, me he torcido el pie-tiraba mas del cabello a medida que hablaba
- Y perdí un día de trabajo, ¿Crees que con tanto estrés, me darían ganas de co…?-Ronald cubrió sus oídos, evitando escuchar esa última palabra
-Ya entendí, basta no sigas- retrocediendo sin darse cuenta, tropezó contra el sillón, tan pronto como había caído, se levanto, acomodándose las gafas, se hinco dramáticamente, junto a Penny, quien ayudada por el misterioso acompañante, estaba de pie.
-yo no lo digo por ti, Penny, querida, amiga, más que una amiga, mi hermana, lo decía por el-señalando al tercero, quien solo arqueo las cejas
-a él no lo metas, por tu culpa y tu mente sucia, por poco le rompo la nariz-miraba al pelinegro, quien aun lucia un débil rastro carmesí.
-y tu ¿qué pensarías, si escucharas gemidos?-Ronald seguía en la misma posición, con la mirada baja, parecía incomodado ante esa pregunta
Intercambiando miradas, la primera se sonrojo levemente, mientras el otro esbozo una sonrisa coqueta
-veras, mi perspicaz compañero, algo de lo que piensas es cierto, pero debo agregar, que el honor, de nuestra hermosa acompañante, aun no ha sido mancillado- el pelinegro rodeo por los hombros a Ronald, levantándolo
-bueno, al menos por mi parte, puedo asegurarte-concluyo palmoteando uno de sus hombros
-lo que realmente sucedió, en esta tranquila y calurosa tarde de verano fue lo siguiente-el pelinegro parecía un narrador, quien acostumbrado a ser el centro de atención, continuo su relato
-después de que ayudara gentilmente a sentarse a la joven Penny, debido a la herida causada en su afán por encontrarse con su amigo, decidí como un caballero que soy, ayudarla en tal predicamento-tan concentrado estaba, que no percibió la mirada de incredulidad, de su improvisado público.
-para poder relajar un poco el ambiente, descorche la botella, sirviendo para ambos, lo acerque hacia ella, pero supongo que es tan educada, lo rechazo amablemente-esas últimas palabras las recalco burlonamente, ya que en realidad la chica, ni siquiera le dirigía la palabra en esos momentos.
Como una escena de televisión se recreaba ante sus ojos.
-ya te lo dije, no te hare daño, y te pido una disculpa-el chico extiendo su mano en señal de saludo
La chica, aun desconfiada, estrecho su mano, sacudiéndola
-¿me podrías conceder tu nombre? Así sabré como llamarte desde ahora-dijo el chico, sonriendo
-pues me llamo Penny Lane -contesto la castaña desprendiéndose de él, y recibiendo al fin la bebida
-¿En serio? Entonces yo me llamo Maxwell o si prefieres Jude-contesto el pelinegro
-Este cretino, ha de creer que estoy bromeando, bien le seguiré el juego-pensó la chica, mientras de un solo sorbo despacho el contenido del vaso
-Creo que a ti te quedaría mejor Sargento Pimienta, no hay más adecuado que ese-dijo ella depositando el vaso en la mesa
-Sera Sargento Pimienta entonces-el pelinegro, sirvió generosamente devolviendo el vaso a Penny
-y bien Sargento Pimienta ¿Qué te trae por aquí?-en un momento, el chico se reclino hacia ella, apartando el cabello de su rostro, ella con la respiración agitada se dispuso a apartarlo, cuando él se volvió a su posición original
-te diré, que al menos no tenía tanta prisa como tú, Penny Lane, debe ser algo muy importante para tener esto en el cabello y no notarlo-le mostro una pequeña rama
-caramba, de seguro es cuando tropecé con el desnivel-contesto apenada, sin darse cuenta Sargento Pimienta estaba de cuclillas examinando su pie.
-esa herida si no la tratas, se complicara-en un rápido movimiento, la despojo de la zapatilla. Presionando, la chica dejo escapar un grito
-no te preocupes, es algo sencillo, tengo el remedio perfecto para esto-tomando uno de los cubos de hielo, lo envolvió con una servilleta. La acerco al pie lastimado
-esto dolerá un poco, pero después te sentirás mucho mejor-la chica muda de la impresión, trataba de mantener la mirada fija en aquellos seductores ojos, que denotaban un extraño brillo carmesí, Sargento Pimienta comenzó a frotar de manera circular.
-pero, ¿Por qué haces esto?-pregunto Penny, quien no pudo seguir manteniendo la mirada
-digamos, que mi negocio, el hacer sentir como una reina a una dama, es mi mayor prioridad-continuo con su labor, parecía entregado a tal acto
-¿Qué tipo de negocio es ese?-pero por respuesta recibió un breve apretón alrededor de la herida
-uno en el que estas manos, pueden ser unas verdaderas herramientas de placer-la chica abrió los ojos sorprendida, parecía ser la reacción deseada, ya que el pelinegro, sonriendo ampliamente, parecía un lobo, acorralando una desprevenida presa.
-o si claro, estoy deseosa de ver en acción, "esas herramientas" mágicas-dijo la joven sarcásticamente, tratando de ocultar su nerviosismo, el pelinegro soltó una risita
-lástima que este tipo de servicios, no sean gratuitos, mi joven dama, pero podría darte una degustación-dibujando el contorno de la pierna con uno de sus dedos
-y quizás no sea suficiente con un solo bocado-susurro, el pelinegro ahora con ambas manos, alrededor del tobillo.
-¿Así? Tiéntame, tal vez me deje llevar por el deseo-dijo ella en tono sugerente, buscando fastidiarlo. Lo había conseguido, ya que el no respondió y continuo masajeando, pero ahora con más fuerza
-basta, eso me lastima-dijo ella, cubriéndose la boca, ocultando los gestos de dolor
-lo siento, ¿Fui demasiado brusco?-el pelinegro parecía complacido, ante eso
-muy bien, prosigue, pero esta vez hazlo más despacio-Penny, adivinando el juego, parecía irritada, ante el lascivo comportamiento
-eres un poco masoquista, me gustan esos juegos-apretando cada vez más fuerte, aunque los dedos cada vez se alejaban mas del tobillo, subiendo suavemente por la pantorrilla
-ah cállate y prosigue-sonrojada, trataba de alejar aquellas manos escurridizas, un nuevo apretón, la hizo desistir
-mmm es tan húmedo, que ya no sirve deberé deshacerme de él-arrojando la servilleta, Penny vio como ahora, acercaba lentamente sus labios, en eso escucho a Ronald, provocando ante la reacción, un puntapié, en pleno rostro del pelinegro, causando una leve hemorragia.
Regresando al presente, la chica suspiro, sabía que de alguna forma, su rubio amigo, había interrumpido, esa situación.
-en resumidas cuentas, Sargento Pimienta, amablemente, me ayudaba con mi pie herido-dijo ella jalando las mejillas de Ronald, lo que pareció aliviar la tensión entre ambos
El carraspeo del pelinegro, los hizo girarse, con reloj en mano, parecía indicar algo a Ronald.
-Por mí no hay problema la cuenta sigue corriendo-Penny intrigada decidió no preguntar pero se hacia una idea del oficio de su peculiar acompañante
-¿Sargento Pimienta? Maldito bastardo, deja de hacerte el tonto-sacando una cajetilla de cigarros de su bolso, se dispuso a fumar uno
-Entonces, ¿Me harás el descuento o no?-pregunto Ronald, agitando el cigarrillo en el aire, regando la ceniza por todo el piso
-sabes perfectamente, que cobro 500 sin excepciones-declaro el pelinegro
-500 por una sesión, eso es demasiado-exclamo Penny, impresionada ante esa cifra
-¿Sesión?, no querida, por hora es el monto estipulado-Micheal se había servido otro tanto de la botella
-IMPOSIBLE, ESO ES LO QUE YO GANO EN UNA SEMANA-quien ya no cabía en sí, el chico ante ella, debía ser alguien muy cotizado
Ronald empezó a vaciar la maleta, sacando desde maquillaje, luces y otras curiosidades
-Bien, ahora toma esto y cámbiate-era tal su estupefacción, que no sintió cuando Ronald, le entrego un diminuto vestido negro
-¿Qué yo qué?-dijo ella aun distraída, mirando la casi imperceptible prenda
-este es el principal motivo, por el cual te hable, la modelo que había contratado, cancelo en el último momento, solo será un par de tomas-Ronald continuaba sacando cosas
-o sea que ¿QUIERES QUE POSE JUNTO A EL?-grito ella turbada
-no tomara más de una hora, por favor, es necesario para mi performance, necesito llevar el portafolio a primera hora-Ronald se acerco a ella con gesto implorante
-es que, como no soy una belleza, y no sé nada de modelaje, podría estropearlo-Penny trataba de encontrar alguna excusa perfecta, pero solo encontraba que entre más hablaba mas tontas sonaban
-Penny, solo esta vez, si logro que acepten mi trabajo, me contratara una de las más importante firmas, te lo ruego, hazlo por nuestra amistad-el chico parecía a punto de llorar, ante eso, la chica no pudo soportarlo más y con un gesto en la cabeza accedió
-pero, nada de desnudos ¿O sí?-dijo ella, verificando nuevamente la prenda
-nada, además, esto no saldrá de aquí, te lo prometo, o dejo de llamarme Ronald Knox-decía esto mientras se ponía una mano en el corazón
-he de creerte- suspiro mientras caminaba hacia una puerta que el chico le había señalado
En tanto se cambiaba Ronald, ajustaba las luces, Sargento Pimienta, esperaba ahora cubierto tan solo por una bata carmesí de seda
-tu amiga es muy interesante, se podría decir que en muchos sentidos-mientras tamborileaba los dedos sobre el sofá
-¿Penny? Nunca lo he visto de esa forma y te pido que la trates bien-dijo Ronald serio
-oh solo hare lo que ella me permita hacerlo-contesto el pelinegro
-Guarda tus energías, con la boca cerrada, luces mejor-Ronald revisaba los últimos detalles, cuando salió Penny, quien lucía la reveladora prenda, un leve rubor, cubría sus mejillas, el despeinado cabello castaño, la hacían lucir encantador
-podemos empezar, con lo que sea que debes hacer, esto es un poco extraño-caminando hacia donde estaban ellos dos, con los brazos cruzados, con la intención de cubrir su cuerpo
-solo te daré unos toques de maquillaje, para que tu rostro no brille con la luz, y ahora comenzaremos-dijo Ronald aun con el cigarrillo en los labios
-¿El usara esa pequeña bata? Me hubieras dado una a mi también-reclamo Penny al sentarse
-No sería un caballero, si no le ofreciera a una dama lo que exige- sin decir mas, Sargento Pimienta, se despojo de la prenda, cubierto solo con interiores negros
-OH MY DRAG PINK QUEEN, ¿Esto es una broma verdad?-dijo ella, parecía que el humo salía por las orejas
-relájate, y disfruta del panorama-el pelinegro le guiño un ojo
-no se que deberás hacer Ronald, pero me las pagaras aunque sea con tu cuerpo-pensó la chica, sabía que no debía mostrar debilidad ante ese lobo, acostumbrado a devorar inocentes ovejas
-Solo disfrutaría del viaje, si fuera el Magical Mistery Tour, y tu Sargento Pimienta, no te corresponde, regresa a tu Submarino Amarillo-comento ella en tono sarcástico
De alguna forma ambos quedaron frente uno del otro, ninguno estaba dispuesto a
ceder, la tensión era tal, que la electricidad reinaba. Una luz los deslumbro, obligándolos a parpadear
-Justo es la imagen que buscaba, ¡Oh Yeah!, esto será mejor de lo que pensaba-Ronald emocionado tomaba foto tras foto, sugiriendo poses, obligando otras, recibiendo maldiciones en el proceso por parte de Penny y sonrisas picaras por parte de Sargento Pimienta
En una pausa, Ronald percibió la forma en que miraba el pelinegro a su joven amiga
¿Deseo? ¿Anhelo? ¿Amor? No podría descubrir, que era ese enigmático brillo en aquellos ojos, pero una cosa era segura, algo estaba a punto de desencadenarse.
