-¿Puedes dejar de fumar? Eso apesta-Penny bajo la ventanilla, del copiloto, sacudiendo el humo que se arremolinaba frente a ella

El rubio solo sonrió, mientras arrojaba la colilla del cigarro, si estaban en el trafico vespertino, en parte era culpa suya, encendió la radio, para escuchar el reporte vial

"están escuchando Mix96, llevando la música hasta donde estés, para amenizar el viaje que les parece el nuevo éxito de Adele, Set fire to the rain"

Silbando el estribillo, Ronald buscaba la manera de adelantarse, en tanto Penny, trataba de no perder la paciencia
-Si no hubieras insistido en quedarte a cenar, no estaríamos atorados –dijo ella, cruzando los brazos

-Tenía que aprovechar cada céntimo-dando un volantazo se coló entre dos vehículos-después de todo, no fue nada barata nuestra estancia ahí

-Se nota, todo era ridículamente costoso, aunque la ensalada estaba deliciosa, su precio es superior a lo que una cena completa en donde trabajo, ¿Qué te hizo ir a ese sitio?- le preguntaba, cuando noto que unas gotas de lluvia comenzaron a azotar el vehículo

-Genial, lo que nos faltaba-suspiro Ronald, frenando ante la larga fila

-digamos que simplemente me fue imposible resistirme, era muy hermoso-contesto rascándose la oreja

Penny lo miro severamente, no era la primera vez que Ronald se metía en líos y dar esa excusa. La pregunta que se hacía era ¿Lo decía por el restaurante? o ¿por algo más?
-es sin duda, una extraña belleza que encuentras pocas veces en la vida-declaro Ronald, emocionado

-tienes razón, era precioso- Recordó aquellos ojos seductores y ese sonrisa sarcástica, sonrojándose levemente

-era imposible para mi resistir mas, debía fotografiarlo, ¿Me entiendes?-continuo Ronald, volteando hacia ella

-claro, claro no te apasiones tanto, solo es una persona-declaro ella fastidiada, pellizcándole la nariz

-oye, tranquila-dijo él, aunque un gesto burlón recorrió su rostro

-pero yo hablaba del restaurante, no de tu "Sargento Pimienta"-Penny descubierta, hizo una mueca de sorpresa, en tanto su amigo la codeaba

-Yo no pensé eso ni un solo segundo-Penny tratando de disimular se volteo hacia la ventanilla

-bueno, es que el tipo es muy atractivo, hasta alguien como tu se podría prendar -dijo enroscando su cabello nerviosa

-¿Yo? ¿Qué insinúas?-Ronald dio un volantazo, dirigiéndose a una avenida secundaria

-vamos, no hay nada de malo que un chico le guste otro, digo el hecho que te guste subir la bandera por el asta, es algo muy aceptado en estos días-prosiguió Penny, palmoteando su cabeza. Si su objetivo era distraerlo, lo había conseguido

-MOMENTO YO NO SOY GAY-el frenazo que dio hizo que el sombrero que llevaba puesto se cayera delante de el

-ay no lo se, recuerdo el día que perseguiste a esa "bella dama" y te resulto con una sorpresa-Penny divertida ante la reacción, tomo el sombrero y comenzó a darle vueltas

-Deja de mirarme así, cualquiera puede equivocarse-dijo él, arrebatándoselo y poniéndoselo bruscamente sobre la cabeza

Penny se soltó a reír, cosa que no le hizo gracia al rubio, aunque después de un prolongado momento de silencio incomodo comento

-Te diré, que esta es como la tercera vez que cruzo palabra con él, nuestra "relacion" se limita a lo laboral-libre del tráfico acelero, aun faltaba un largo camino por recorrer

-Si llamas trabajo, tomar fotos de una violación asistida, o del nuevo libro del Kamasutra, sí que has escogido un buen trabajo-dijo Penny con un tic nervioso, recordando aquellas comprometedoras poses, en las que había participado

-No seas tan exagerada, nunca permitiría que el Sargento Pimienta, se hubiera propasado, además todo fue con fines meramente artísticos-Penny lo golpeo en la nuca

-eso es un pretexto de todas las chicas que posan desnudas-dijo entre divertida e irritada
-Por favor, si ese cretino se hubiera atrevido, siquiera a tocarme, lo castro mis propias manos-concluyo, cerrando uno de sus puños

-Clarooo, con razón, lo tenias a tus pies-comento el jalándole un mechón de cabello. La chica se arremango el abrigo.

-¿Eso crees? Bien me has obligado a patalearte el trasero con tu propio zapato-Penny se abalanzo sobre el rubio

Sus peleas solo se podían comparar con la de un par de niños pequeños, siempre uno de los dos terminaba con el cabello desarreglado, una contusión en los brazos o la marca de dientes del otro, si alguien los hubiera visto, llegaría a la conclusión de que se trataba de una pareja, haciéndose cariños. Nada más equivocado

-basta, eso me lastimo-declaro Ronald quitándose de encima a Penny, quien un momento antes, tenia atrapado su cuello, ahorcándolo al estilo lucha libre. Era cuestión de suerte, que no hubiera chocado.

-lo ves, yo puedo con un cualquiera, así que no te preocupes por mi ¿Entendido?-contesto ella en tono triunfal. Ser la única hermana, de tres varones, le atribuían fuerza y modales dignos de un pirata noruego.

-entiendo, me rindo, si sigues así, nos mataras-decía Ronald exasperado
Doblando la esquina divisa la pequeña casa, en donde residía la familia McCain.

-¿Quién es la mejor? Pues yo y lo sabes, y puesto que ya te rendiste, te perdonare la vida-Penny se acomodo el abrigo, la lluvia seguía cayendo y lo mejor era entrar rápidamente

-Salve a la reina Penélope-declaro el chico, ambos sonrieron y finalmente soltaron la carcajada

Deteniendo el auto, Ronald se apresuro abrir la puerta, ayudando salir a Penny. Ella aun cojeaba, tomada del brazo, la condujo hasta la entrada

-bien, my lady he cumplido con lo que prometí- decía Ronald quien dispuesto a darse media vuelta, hasta que Penny apretó su brazo, obligándolo a detenerse. Los latidos de su corazón incrementaron, después de todo no era nada normal ese comportamiento

-Ronald, sabes, te he extrañado, me alegro de volver a verte-Penny casi susurraba. Eso asusto en demasía al chico, quien no supo que responder

-espero volver a vernos, y conversar como antes-Ronald seguía estático, ella simplemente se inclino delante de el

Dentro de la casa McCain, los gritos precedidos por la cena, eran la constante de cada noche. John, el mayor de los hermanos, seguía tumbado en el sillón, viendo un programa deportivo

-Johny es tarde, ve a la parada del autobús, y acompañas a tu hermana-se escucho de la cocina, la señora McCain, típica madre , seguía cocinando, mientras atendía al más pequeño de los niños

-que se regrese sola-declaro el chico, quien tomo el control remoto, y le subió al volumen
-no fue una sugerencia, fue una orden-declaro, John de mala gana apago el televisor, estirándose se dirigió a la puerta

lo que menos esperaba, era ver a su hermana, mordiendo la nariz de un rubio, quien lucía un tono tan sonrojado, que podría hacerse pasar por una cereza

-Pe Penny, tu tu her hermano-declaro el chico quien estaba a punto de sufrir un ataque de nervios. El otro, acostumbrado a los rudos juegos de su "pequeña" hermana, se unió a ellos

-Vaya, tiempo sin verte Ronnie Ponnie, y a que se debe el honor de tu visita-John aun más alto que Ronald, lo rodeo por el cuello, apretujándolo

-traje a Penny a casa, discúlpame pero debo irme-decía el rubio tratando de respirar

-John, déjalo en paz, solo yo puedo maltratarlo-dijo Penny quien ayudo al rubio, que del tono rojo había pasado al azul

-Bien, ya que estas aquí, ¿por qué no pasas a cenar?-declaro John, quien casi lo arrastro hacia la estancia

-hermano, Ronald debe hacer un encargo-anuncio Penny seria, el otro sin hacer caso se quedo ahí, esperando a que ambos se despidieran

-entonces será para la próxima Ronnie Ponnie, Penny deberías entrar de una buena vez, ya que tu amiguito tiene tanta prisa…-continuo John

-y así es, deja de fastidiar quieres, vuela mosca a otro lado-decía Penny empujándolo

-los dejo par de tortolos-John no alcanzo a ver la seña obscena de su hermana, se había escabullido

-tu hermano no ha cambiado nada, sigue siendo el mismo-decía Ronald libre al fin

-sí, es un idiota, pero no puedo cambiarlo, anda debes cumplir con tu tarea, te veré después-le dijo ella, encaminándose al portal

-Penny, lo siento si te incomode hoy-Ronald estaba junto al auto, la chica se giro

-es tonto pelearse por alguien a quien no volveré a ver-le grito

-no me refería a eso, pero en fin, "Hasta la vista señorita"-Ronald arranco el auto, Penny espero hasta perderlo de vista para entrar a su casa

Suspirando colgó su abrigo, era más que obvio que su hermano anunciara su llegada, así que se dirigió a su habitación. Tomaría una ducha rápida antes de cenar, en tanto encendió la mini laptop, despojándose del resto de sus prendas, abrió su perfil en Facebook. Hasta que encontró una notificación, que hizo que casi tirara el aparato de la repisa en donde estaba

"Sargento Pimienta quiere agregarte como amigo"