Después de que hubiera cenado, relato la manera cuasi heroica, en la que Ronald casualmente paso frente al restaurante, justo cuando se había lastimado el pie. La señora McCain, lamentaba que el chico tuviera prisa, aunque agradeció el gesto de cortesía con su hija.
En la sala, John le estaba vendando el pie, cuando noto, que el esguince no era tan grave como argumentaba Penny
-eres una quejosa, aquí solo hay un leve moretón-le dijo acomodando el vendaje
-pues en la tarde mi tobillo parecía una toronja-mascullo, levantándose para ir a su alcoba
-ten más cuidado para la próxima, porque no siempre tendrás un caballero que te rescate-John sonrió maliciosamente, Penny entendía el sentido de aquellas palabras, golpeando con la almohada, se alejo sin agregar nada más.
Agradecía a Dios, Buda, Monstruo del Espagueti, o quien quisiera tomar crédito de que creyeran esa historia, la verdadera razón, nunca saldría de sus labios
Posicionándose enfrente de la laptop, se disponía hacer sus labores académicas, que no eran pocas. Tenía toda la semana, para terminarlas, podría apagar el aparato, y dormir plácidamente. Pero esa maldita notificación, seguía ahí, invadiendo su perfil
¿Debía aceptar o no esa solicitud? Ser o no ser, ese era el dilema…
De solo pensar la reacción, de Ronald, cuando se enterara, pues quien no sabe algo por Facebook, la mortificaba aun más. Dando vueltas alrededor de la cama, cubriéndose la cabeza, para no ver el monitor, algo reluciente brillo sobre su escritorio.
-nada mejor que dejar algo así a la suerte-pensó sosteniendo una libra, antes de lanzarla al aire
-cara acepto, cruz rechazo-pensaba cuando la moneda toco el piso. Si era algo tan trivial, ¿Por qué se sentía tan nerviosa?
La moneda rodo, golpeando el escritorio, segundos que parecieron horas, tardo en girarse. Entonces lo vio, el perfil de la Reina Isabel parecía sonreírle
-¡demonios!-rezongo, se sentó cruzando las piernas, colocando la laptop sobre ellas
-hazlo de una buena vez-dijo en voz alta, con un clic la solicitud había sido aceptada
Pero horror de horrores, el sonido del chat resonó por toda la habitación, tuvo que morderse la mano para evitar gritar
-"buenas noches, Penny Lane"-decía el mensaje
-¿qué hago? –nerviosa mordía la almohada, que estaba a punto de ser reducida a polvo
-¿Contesto?, pues ya que lo acepte es obvio que debo hacerlo, pero no mejor, que espere -todo eso pensaba, cuando otro mensaje apareció
-"disculpa, si estas ocupada, conversamos después"-Penny se lanzo al teclado, como un naufrago al último bote salvavidas
-"aguarda aun estoy aquí"-escribió a la velocidad de la luz
-Ay no, ahora pensara que estoy desesperada, ¿Por qué escribí eso?- arrepentida por el contenido del mensaje, quizo borrarlo, pero sabía que era imposible
-"ni creas que estoy ansiosa por conversar contigo, solo era para no ser descortés"-contesto de inmediato
-"lo sé, una dama como tú, nunca demostraría tales modales"-respondieron del otro lado
-"¿A qué te refieres?, yo no fui la que salió huyendo del restaurante, sin siquiera despedirse"-le recrimino Penny
-"¿Entonces te diste cuenta? –escribió Sargento Pimienta
Penny no esperaba esa pregunta, era obvio que notara la ausencia de alguien con quien había compartido las últimas horas de esa tarde, y mucho más si trataba de alguien como él, pero era ridículo hasta para sí misma, contestar algo así
-"como no me iba a dar cuenta, si Ronald estaba muy molesto"-escribió al fin, era más fácil hablar por un tercero, que declarar directamente lo que pensaba
-"Ah pero yo no te pregunte, como se sentía tu amigo"-respondió de inmediato
Se imaginaba, la maldita sonrisa sarcástica que debía tener en ese momento, como si estuviera frente a él, eso la irrito.
-"pues no puedo tomarle importancia, a una persona, con la que apenas si cruce palabra"-Penny quería molestarlo, hacerlo enojar, tal como provocaba a Ronald
-"Tienes razón, querida Penny Lane, la próxima vez deberé ampliar nuestra conversación"-escribió Sargento Pimienta
-"Y ¿Quién te dijo que me gustaría volverte a ver?"-con un tic nervioso, deseaba tenerlo a un lado para golpearlo.
-"Oh, lo siento, creo que refleje algo que solamente yo deseaba"-contesto el pelinegro
Era indudable, por cada ataque que ella lanzaba, el enviaba una ofensiva aun mayor, esto era muy diferente a la infantil personalidad de Ronald, Sargento Pimienta era de armas tomar.
-"ok, no dramatices, puede ser que algún día nos veamos"-escribió Penny sonrojada, agradecía no estar en video conferencia
-"solo el tiempo lo decidirá, Penny Lane, ya que me gustaría conocerte mejor"-agrego Sargento Pimienta
-"he de ser sincera, no es algo que me emocione, pero si estaría dispuesta a correr el riesgo"-leyó el pelinegro, quien rio abiertamente.
-"La vida se vuelve aburrida si carece de emoción"-Penny sonrió al leer esa última nota
-"eres un cínico, Sargento Pimienta"-contesto la chica divertida
-"¿En serio? Me has descubierto, deberé tener la guardia en alto"-respondió el pelinegro
-"espero que sea lo único que tengas en alto"-escribió Penny sin remordimientos
-"vaya, vaya, que picara resulto mi bella dama"-declaro el chico con las cejas arqueadas
-"el león no es como lo pintan, y hasta los gatitos tienen garras"-Penny burlonamente, sabía que eso heriría el ego de aquel Don Juan
-"pero a la vez el peligro te incita a estar cerca de ellos y acariciarlos ¿No lo crees?"-redacto emocionado, lastima había llegado a su destino. pago la tarifa indicada por el taxista, y descendio del vehiculo
-"tal vez, pero primero debería domesticarlo"-contesto Penny. Eran más de las 12 de la noche, debía levantarse temprano, pero la conversación la retenía.
En realidad ¿Quién era el gato salvaje? Al parecer ambos estaban en la misma descripción, un chico aventurero y una chica explosiva, cualquiera de los dos asemejaba a la naturaleza de un felino.
-"eso deberé verlo yo mismo"-el pelinegro se encaminaba hacia un edificio, era hora de despedirse
-no te preocupes, de eso me encargo-pensó Penny, quien ahora disfrutaba de aquella extraña conversación
-"Mi bella dama, la noche es joven aun,pero Sargento Pimienta debe retirarse"-pero lo que leyó después Penny hizo que soltara una carcajada
-"We Hope You Have Enjoyed The Show, We´Re Sorry But It´S Time To Go… It´S Getting Very Near The End"
-"good night and good luck"-escribió Penny Lane
Cuando él se hubiera desconectado, abrió el perfil del misterioso Sargento Pimienta. Nada, ni una sola pista, de quien era o como se llamaba en realidad. El tipo era tan precavido con su identidad, que ese perfil debió crearlo esa misma noche.
-Nunca creí conocer a alguien así-pensaba mientras leía las características del susodicho, cada una más inverosímil que la anterior
Trabaja en: Lonely Hearts Club Band
Estudio en: Strawberry Fields Forever
Vive en: Abbey Road
-bueno, después de todo no resulto un día pésimo-sonrió al fin apagando su computadora, recostándose para dormir.
Sargento Pimienta cruzo la oficina, hambriento solo pensaba en un bocadillo nocturno, si es que encontraba algo comestible. Como lo sospechaba, el refrigerador estaba vacío, solo una botella de cerveza, y un envase de mayonesa, a la vista. Sin darse por vencido, rebuscando encontró una manzana, la lavo minuciosamente, tomo una toalla para secarla, al darse la vuelta noto que ya no estaba ahí.
-miren el gato ha regresado-una voz femenina, precedió el mordisco, el jugo resbalo entre sus labios.
El pelinegro, la ignoro, de todas las personas, era ella a quien menos deseaba encontrarse
-ya ves, este gato de vez en cuando necesita descansar-le respondió el, alargando el brazo para arrebatarle el fruto
-estoy dispuesta a compartirla-adivinando sus intenciones, la chica paso juguetonamente la lengua entre sus labios, para después hacer lo mismo con la manzana
-es toda tuya, perdí el apetito-respondió el pelinegro, la chica se acerco a él, abrazándolo por la cintura
-debo suponer, que estas fatigado, yo tengo la solución para eso-deslizando el saco hacia atrás, hasta dejarlo caer al suelo, procedió con la bufanda. El chico que no lo soporto más, se aparto bruscamente
-Hana querida, guarda tus mejores trucos, para un público que desee verlos- le dijo sarcástico, recogiendo las prendas que yacían en el suelo
-mmm, mira quien lo dice, no todos tenemos la culpa que últimamente prefieras andar en una "caminadora" a "marchar en libertad"-sonrió ella acomodándose el cabello, arrojando la manzana hacia él
-tomare eso como un cumplido, si tu intención es mejorar mi rendimiento-sin deseos de seguir discutiendo se alejo, encerrándose en la oficina. Furioso arrojo las prendas sobre el sillón, después aseguro la puerta.
Ese era el punto de reunión, el lugar en donde se veían después del trabajo. Deseaba ir a su departamento, pero había más de una razón, por la cual no quería importunar a esas horas de la noche. Una cosa tenía razón Hanna, estaba fatigado, de tal manera, que apenas toco la cabeza la almohada, se sumió en un profundo sueño
-No hay nada como el olor a café, para indicar que un día esta comenzando-exclamo Ronald quien bebía lentamente, en tanto la imagen, imprimía las fotografías. Era la primera foto, que había tomado en la tarde, sosteniéndola, sonrío satisfecho
-este será el mejor performance que he realizado- deparo en el rostro de Penny
-Ronald, sabes, te he extrañado, me alegro de volver a verte-recordó fijando su mirada en aquellos ojos claros
-yo también te he extrañado, ¿Por qué rayos no pude decírtelo?-se acomodo las gafas, suspirando miro el reloj, eran más de las 5 y aun debía revelar otra tanda de fotografías. Un rechinido lo alerto, alguien había ingresado a la cocina en donde se encontraba
-Se que está ahí, Sempai-exclamo fastidiado, mientras acomodaba otra foto. Una figura carmesí apareció frente a el.
-ay no seas berrinchudo mocoso, me preocupe al notar que la puerta estaba de par en par, cualquiera pudo haber entrado a robar-declaro aquella figura con una voz chillona.
-bueno, agradezco su preocupación Sempai, pero ahora estoy demasiado ocupado para…-horrorizado Ronald veía como sostenía una de las fotos recién revelado, ensoñado acariciaba la imagen
-¡Kyaaaaaaaaa! Ronald debes decirme quien es-emocionado acerco la foto frotándola contra su mejilla. Solo por cuestión de segundos, el rubio pensó en el asesinato como una opción
-Sempai, acaba de arruinar una de mis fotografías, por favor retírese –calculando cada una de las palabras apretaba los puños.
-bien, bien pero solo cuando me digas como se llama, además yo no tengo la culpa que estés haciendo todo a ultima hora-el pelirrojo continuaba sosteniendo la fotografía, sonriendo traviesamente
-prometo presentársela en cuanto pueda-el chico fastidiado se la arrebato, estrujándola, deseando hacer lo mismo con el cuello del sujeto
-are, are pero yo me refería al Adonis que posaba junto a la chica, en verdad ha hecho que hierva mi sangre-dijo abanicándose dramáticamente
-ok, eso será un poco problemático y ahora ¡SALGA DE AQUÍ ANTES DE QUE LE ARROJE EL CAFE EN SU ROSTRO!-el chico tomo la taza, y la inclino reiterando su amenaza
-que cruel eres Ronald, eso me excita aun mas, si no fuera porque vengo de festejar me arrojaría encima de ti-viendo como el chico estaba dispuesto a cumplir lo dicho, salió de la habitación
-no te preocupes, mi radar de hombres guapos, me ayudara a buscarlo-exclamo desde la puerta, antes de cerrarla
-Sempai no tiene remedio, pero en fin no tengo tiempo para lamentarme-estirando ambos brazos sobre la cabeza, cerró los ojos momentáneamente, finalmente sonrió, después de todo, aquello resultaba muy cómico.
La monotonía a partir de ahora, ya no formaría parte del vocabulario, de ninguno de los involucrados.
