Color in the walls
Penny atónita observo la escena, apretando los puños, emprendió acciones para defender a su amigo
-Detente-grito empujando a Jill, para después interponerse entre ella y Ronald, la chica peliazul cayó al suelo sorprendida ante el acto
-¿Tanuki chan? –incorporándose rápidamente se sostuvo con la katana
-No sé cuánto te deba, pero yo puedo pagarte-continuo Penny decidida, apretujándose a un estupefacto Ronald
-¿De qué estás hablando?-pregunto la Jill incrédula
-Se que él es un tonto, berrinchudo, pervertido, molesto y flojo, de nada te servirá muerto-contesto en tono de convencimiento, Jill solo miraba a la pareja sin habla
-Ayúdame esta psicópata quiere descuartizarme miembro a miembro y arrojara mi cuerpo al Támesis-Ronald tomando valor con la presencia de la Penny, señalaba a la peliazul
-Shhhhhhh esto es una biblioteca silencio por favor-dijo una voz, la castaña cubrió la boca de Ronald acallandolo
-Sé que es tu obligación como mafiosa hacerlo cubrir sus deudas, ya sea en efectivo o con su cuerpo. Pero vamos no creo que saquen mucho provecho de este larguirucho-concluyo Penny, en voz baja
-Oye ya no me defiendas compadre-exclamo el rubio irritado
-Escuchen o bajan la voz o los reportare-dijo nuevamente la voz enfadada
-¿Qué no te defienda? Entonces dejare que te prostituyan tarado-Penny irritada jalaba un mechón rubio quien trataba de alejarla
Ante la escena, una mueca recorrió el rostro de Jill, comenzando a reír abiertamente, sus carcajadas resonaron por toda la biblioteca, Jill se agarraba el estomago con ambas manos, trataba de hablar, pero era tal la risa que le impedía hacerlo
-¿Tú crees que yo?-las carcajadas interrumpieron nuevamente, siendo sustituidas por una tos que indicaba la falta de oxigeno, incluso doblo las rodillas del esfuerzo. Un estruendo los hizo callar, Jill dando un manotazo había derribado un pequeño estante, tirando todo el contenido al piso.
-Se los advertí-la voz fue avanzando hacia ellos, sus pasos resonaban cada vez más cercanos, asomándose Ronald y Penny identificaron aquel ceñudo rostro
-La Profesora Rigby-comenzó Ronald nervioso
-Si nos encuentra podría suspendernos-termino Penny. El chico colocándose el sombrero, tomo la mochila
-Ro Ro Ro Ronald ¿Qué haces?-decía Penny cuando el rubio agarro su muñeca, obligándola a correr
-Hey tu, no escapes cobarde-grito Jill quien solo quería atrapar al rubio. El trió corría por el pasillo, escurriéndose entre los estantes, esquivando estudiantes desprevenido
-¡Idiota!, ¡estúpido!, ¡ciego!, ¡regresen aquí!-eran los insultos que les decían al chocar con alguno, la profesora cada vez más cercana les seguía los pasos. Era una carrera de obstáculos, digna de las olimpiadas
-Para tu mayor información, solo hay una salida-decía Penny entre jadeos
-Eso es lo que te han hecho creer, ya verás-topando con un ventanal con vista hacia el jardín, el chico parecía buscar algo
-ah ah idiota ¿qué ganas con esto?-Jill les había dado alcance situándose junto a ellos
-Si no hay una salida, deben crear una-deslizando por detrás de un estante les hizo señas, siguiéndolo Penny lo vio del otro lado
-Vamos deprisa, o te atraparan-con dificultad se agacho para ingresar a una ventana escondida, casi a gatas salió de la biblioteca, Ronald la ayudo a incorporarse, ahora se encontraban en lo que llamaban "El Jardín Perpetuo" en el cual se entremezclaban esculturas, y una gran variedad de especias vegetales. Era un sitio, en el cual se podía relajar, y disfrutar de un momento de paz, debido a su poca concurrencia.
El trió trataba de recuperar el aliento, ningún sonido se hacía presente, solo el de su respiración agitada
-Entonces eh ¿Se conocen?-dijo Penny incomodada, mirando alternamente a Jill y Ronald
-Si tengo la desgracia de conocer a esa psicópata-comento Ronald secándose el sudor de la frente
-¿A quién llamaste loca?-reclamo Jill empuñando la katana
-Pues a la loca con la katana, ah ¿ves a alguien más? Como no es así, eres la ganadora del título "Psicópata con katana"-dijo Ronald con media sonrisa. Jill controlándose, decidió hacer caso omiso, a las muecas burlonas que hacia el rubio, hasta que estas cesaron por un golpe recibido en la nuca por parte de Penny
-Para de una vez, no seas tan grosero-el chico se quejaba, ahora Jill quien le hacía muecas
-Tanuki chan deberías domesticar mejor a este cachorro-dijo Jill en tono suspicaz
-No somos pareja- contestando al unisonó, ambos se sonrojaron
-Pues con tales acciones, lo pareciera-declaro Jill divertida, Penny recuperando la compostura suspiro, mientras el rubio volteaba el rostro
-Veo que aquí hay un mal entendido del tamaño del Big Ben, porque no aclaramos todo de una buena vez como la gente "adulta" que supuestamente somos-dijo Penny tratando de sonreír
-Bien pero él no se me escapa-dijo Jill señalándolo Ronald aun se pasaba la mano por donde Penny lo había golpeado.
Una banca de concreto, que rodeaba una enorme jacaranda, les ofreció asiento. Jill no quitaba la vista de Ronald, quien sostenía un cigarrillo, tratando en vano hacer funcionar el encendedor. Penny, sentada en medio de los dos, trataba de comprender lo que había sucedido momentos antes en la biblioteca.
-Si esto estuviera más animado parecería un funeral ¿No lo creen?-la castaña bromeo, tratando de romper el hielo,
-Especifique ante Sempai, que no quería que actuaras como una niñera- Ronald lanzo una bocanada de humo, Jill se levanto ubicándose frente a el
-No me importa lo que hagas de tu vida, pero si algo perjudica a Oniisan, créeme intervendré de inmediato-dijo cruzando los brazos
-Si tengo entendido, la entrega es en tres días, ¿Cuál es tu prisa? Además yo tenía asuntos pendientes, no me presiones-continuo Ronald quejándose
-Pues para tu infortunio, Baka, mi trabajo es precisamente ese, así que te vas adaptando, además estoy harta de solo escuchar "Que sabes de Ronald" "cómo va el avance de Ronald", "Ya viste a Ronald", Ronald por aquí, Ronald por allá, acabare detestando el Ron por tu culpa -declaro Jill con las manos en la cintura.
-¿Sempai, Oniisan, Baka? A este paso deberé comprar un diccionario ingles-japonés-pensó Penny confusa ante la situación.
-Uy eso me huele a celos fraternales, pero créeme no te robare a tu amadísimo Oniisan-dijo Ronald con el cigarrillo entre los dientes
-pues a veces lo dudo, ya que tienes ciertos comportamientos un poco, como decirlo, "desviados"-dijo Jill con media sonrisa
-Otra banda con la misma canción, ¿Cuántas veces debo decir que no me gusta tomar la soda con la pajilla?-Ronald sonrojado odiaba ese tipo de comentarios
-Así que no he sido la primera en cuestionarlo, me imagino Tanuki chan lo habrá notado también-Jill abrazo a la desprevenida chica, mostrándole la lengua a Ronald
-no te conviene Tanuki chan, es un maniático que toquetea a quien puede-decía mirando a Ronald
-¿Ah? Entonces ya pasaste por eso, creo que él no conoce una forma civilizada de saludar-apoyo Penny divertida
-Dejen de hablar de mí como si no estuviera presente, y mucho menos de esas tonterías suyas-Ronald con el rostro similar a una cereza las miraba furioso. Jill sonrió, había encontrado la forma de molestar al impertinente rubio
-Are are, explícame pues aquel incidente, en el por tus "desviaciones"…-Jill simulando que sollozaba se recargo en el hombro de la castaña
-casi me quitas la inocencia, creyendo que era mi lindo Oniisan-decía Jill con dramatismo
-eso no tiene ni pizca de verdad, deja mentir frente a Penny-Ronald manoteaba nervioso
-a pero debo procurar que Tanuki chan conozca tu verdadera naturaleza, de cómo aprovechas cada oportunidad para satisfacer tus deseos más oscuros-agrego Jill maliciosamente
-Puras invenciones tuyas-contesto Ronald nervioso. Un brillo se asomo por los ojos verdes de la peliazul
-Eso suena intrigante, Jill cuéntamelo ¿sí?-exclamo Penny emocionada ante la atónita mirada de Ronald, quien recordaba aquel día en el que se encontraron
Habiendo recibido la noticia de que habían encontrado a su nueva supervisora, una sonrisa traviesa adornada su rostro
-Una chica, será fácil controlarla, además si tiene "talentos", saldré con ella-pensaba triunfante. Seguro de sí mismo, apretó el número del piso donde vería a Grell. Las puertas se abrieron, dejando ver el vestíbulo.
-Hola preciosa y dime ¿qué pensaste sobre nuestra cita?-recargado sonreía infantilmente. Zafiro quien guardaba algunos documentos, estiro la mano entregándole una carpeta
-Identificación y motivo de su visita por favor -con voz monótona ignoro el comentario anterior
-Que responsable, siempre cumpliendo con sus deberes, como veo que no quieres divertirte, te ahorrare el trabajo burocrático, vengo a ver a Grell Sutcliff-dijo Ronald mostrando su credencial y firmando en la carpeta, en la lista de visitas, sin notar la firma que estaba antes de la suya.
-Bien Señor Knox, pase a la oficina asignada-dijo Zafiro dando indicando la dirección de la misma.
-Vaya te pierdes de una velada maravillosa, ¿Qué dices te animas?-insistía el rubio
-Primero tendría que verte con el rostro sangrando-Zafiro continuaba con sus labores, transcribiendo algunos memorándums
-ok lo tomare en cuenta lindura-era tal el coqueteo de Ronald, que cayó de bruces contra el piso. No había notado siquiera que el piso estaba siendo pulido en ese momento.
La chica entregada a sus labores, ignoraba el incidente, pero la frente de Ronald decía lo contrario. Tomando sus gafas, que se habían estrellado, veía borrosamente. Resignado, se las coloco, girando el picaporte. Lo primero que borrosamente observo fue a una persona de pie, con un perfil claramente familiar
-El Sempai llego antes de lo previsto, y por lo que veo se tiño el cabello de azul-pensó Ronald, quien con el afán de sorprenderlo, salto hacia la persona abrazándola, esta desprevenida no pudo reaccionar quedándose en silencio
-Sempai que gusto verlo me alegro mucho su noticia-sus manos subieron, notando algo ajeno al cuerpo masculino.
-Increíble, así que se decidió a los implantes, debo felicitar al cirujano se notan naturales-seguía apretando los aparentes "implantes", cuando alguien lo llamo
-Ronald, Ronald ese tipo de saludo no se hace y menos con mi Imooto, William ¿Por qué no lo detuviste?-Grell recién había llegado, William silencioso solo observaba
-¿Imooto? Un momento entonces tu er…-un golpe en la nariz evito su cuestión, lo siguiente que supo es que estaba contra el piso, conteniendo varios puntapiés, William se acerco a Jill sosteniéndola de los hombros trato de alejarla
-¿En serio hiciste eso Ronald?-pregunto Penny interrumpiendo la narración
-Pero si esa salvaje por poco me desvía el tabique de la nariz-declaro el rubio molesto
-te lo tenias merecido, me dejas continuar o ahora si te volteo el rostro, después de eso el mismo William me dijo el porqué mi Oniisan me había contactado-Jill prosiguió con su relato
-Eres perfecta para mi proyecto-susurro William al oído de la furiosa pelizaul, quien al fin retiro el pie del atormentado joven
-¿Perfecta para que William?-pregunto intrigada volteando quedando de tal manera que provocaron celos al pelirrojo
-Jill chan, hay que bueno que atendiste mi llamado-Grell alejo a Jill de William, mientras el rubio trataba de incorporarse
-maldición esta camisa esta arruinada -decía el rubio sosteniendo la nariz sangrante
-Veo que aun sigues siendo un degenerado, ah y yo que pensé que habías madurado-exclamo Jill recuperando la compostura
-Además de tu excelente curriculum, como recién graduada en Diseño Grafico, también veo que tienes un gran espíritu de lucha, estas contratada-William se acomodo sonriendo de medio lado
-Pero que sucede, yo solo vine a ver a mi Oniisan-pregunto confusa Jill
-Veraz ese "degenerado" resulta ser un gran talento, aunque necesitamos encauzarlo, tú te encargaras de supervisarlo, como su nueva jefa editorial-comento William. Jill sonrió entusiasmada
-Por supuesto que acepto, Mr Taxman-en ese momento entraba Zafiro para entregar unas circulares
-Deduzco que eso debió decírtelo el Señor Sutcliff- respondió William molesto ante la manera en que había sido llamado
-Dios pero ¿qué sucedió?-la secretaria tomo a Ronald, quien aun permanecía en cuclillas, limpiando su rostro
-Ah, un incidente laboral-dijo Grell con los brazos atrás de la cabeza, Jill hizo un ademan de amenaza a Ronald, con el claro mensaje "hablas y te ira peor"
-si me tropecé y me golpee contra el escritorio-Ronald simulo una sonrisa atemorizado ante la mirada asesina de Jill
-pobre de ti, eres tan torpemente lindo, si que tomas muy literal las amenazas- decía Zafiro ayudando a Ronald a sentarse
-bien, ¿ya terminaron con su charla?-dijo William monótonamente tomando su lugar en el escritorio
-lo siento Señor Spears aquí están los documentos que pidió, si no tiene algo mas, ah me retiro-dijo la secretaria nerviosa, depositando los mismos en la mesa, poco después salió sin decir algo mas
-como desde ahora seré tu superior te pido de la manera más atenta que no vuelvas a dirigirte a mí con ese ridículo apodo-William dirigió su particular mirada congela almas, que hizo que la chica sintiera escalofríos
-Está bien Mr Ta.. digo Señor Spears, yo será quien haga cumplir con sus deberes de este pequeño-exclamo triunfante la pelizazul
-le doy oficialmente la bienvenida a la empresa, Señor Knox-estirando la mano, en señal de saludo la cual estrecho Ronald
-Espero que su trabajo sea tan innovador y entusiasta como su personalidad-concluyo William con su enigmática sonrisa de medio lado
Terminando el relato Jill le hacía muecas de burla a Ronald.
-y desde entonces he tenido que soportarla, pero como dicen el trabajo es trabajo-decía Ronald tratando de relajarse
-¿Tu trabajas?-pregunto incrédulamente Penny
-sí que no acabas de escuchar a la psicópata-exclamo un tanto malhumorado, Jill reía molestando al rubio, pero lo que ni ella ni el rubio esperaban fue la reacción de Penny, quien se abalanzo hacia el abrazándolo
-felicidades muchas felicidades-Penny no cabía en si misma de su alegría, la cual era tanta que acabo plantando un beso en los labios de un Ronald por demás sorprendido
