"Quiero verte en el restaurante, lo mas pronto posible" –era el mensaje que había enviado a John, momentos después de checar su cartera. Hacían falta varias libras, y estaba segura que ella no las había gastado

-solo él pudo haberlas tomado, el muy sinvergüenza lo despilfarro en cerveza-pensaba furiosa. Quería desquitar su ira con algo, divisando una lata tirada tenía la intención de patearla cuando un agudo dolor en el vientre la hizo desistir.

El cielo comenzaba a nublarse, apresurada ingreso al subterráneo. Se sostenía el estomago con las manos, apretando fuertemente la mandíbula, el vagón lucia desierto, algo que agradeció. Se coloco los audífonos, tratando de relajarse con la música, pero desesperada pasaba cada una de las canciones sin decidirse por ninguna, aunque al escuchar " I don`t want to spoil the party" dejo que continuara

-Claro el viernes nos veremos-resonaba en su cabeza una y otra vez. Instintivamente se abrazo las rodillas, creía que de un momento a otro vomitaría

-maldita sea no debo sobresaltarme tanto o enfermare-se decía a si misma

-Esto no tiene ninguna importancia, solo es un poco de dinero-susurro escondiendo la cabeza entre las rodillas, pasando saliva, el dolor incremento

-El viernes, El viernes-recordó, cubriéndose la boca con ambas manos. Conociendo el camino de memoria, era la estación en la que debía bajar para llegar al restaurante.

Caminaba torpemente, el vaivén de las personas y los autos, parecían aturdirla más, al punto que tuvo que recargarse contra la pared. Estuvo tentada en regresar a casa, pero un día descontado seria problemático

-Esto no me vencerá-se dijo a si misma apresurando el paso hacia el lugar, al que entro con la mejor de sus sonrisas. Saludando a los presentes, paso a cambiarse en el pequeño baño para empleados.

Poco después lucia el uniforme amarillo mostaza, amarro el alborotado cabello en una coleta. Mirar cómo se deslizaban las gotas de lluvia contra la ventana del restaurante, era una manera de distraerse. Sostenía la bandeja entre sus manos, caminando ocasionalmente de un lado a otro. Su estado de ánimo era similar al del clima frio de la ciudad en donde vivía

-Deberías relajarte, al parecer hoy estará muy tranquilo por aquí-alguien toco su hombro. Era Marian otra mesera del local, que al igual que ella laboraba para pagar sus estudios.

-Al menos que tu agitación sea por algo o mejor dicho alguien más-le dijo guiñándole un ojo-Penny suspiro, dirigiéndose a la cocina, en donde se encontraban el resto de los empleados jugando a las cartas, hecho cada vez mas cotidiano debido al a falta de clientela

-Hey Penny únete, este tipo me está dando una paliza-le sugirió uno de ellos

-Si necesitamos a alguien que pierda para compensar lo del juego-agrego otro

-Olvídenlo todavía no recupero las 50 libras que perdí la semana pasada-respondió ella, desganada

-¿Problemas financieros?-replico Math, el cocinero que en esos momentos cambiaba la espátula por un mazo de cartas

-Es obvio si tuviera dinero no trabajaría por gusto-respondió ella depositando la bandeja junto con otras, miro el celular aun no había respuesta

-¿Esperando llamada de tu novio?-pregunto Kevin quien la había invitado a jugar

-Eso sí es digno de verse-sonrió malicioso Math quien repartía las cartas

-Mira quién habla si todo el dia andas enviando mensajes, y tus guisos siempre se queman-defendió Marian ante la muda replica de Penny

-Ese es el problema con las mujeres, se obsesionan fácilmente-continuo Kevin

-déjala se ve que es su primer amor y no quiere dejarlo ir-declaro Math arrojando las cartas a los otros jugadores

-Vamos chicos compórtense-interrumpió Marian cansada de la situación

-Idiotas todos los hombres son unos idiotas-espeto sin dirigirse a nadie en particular, los chicos silbaron ante la acusación divertidos de ver a la pequeña castaña irritada, el dolor aumento de tal manera que tuvo que sentarse

-Me supongo que un idiota es quien te hizo enojar-sugirió Marian sirviendo agua en la tetera, colocándola en la estufa, Penny suspiro nuevamente acomodándose el dobladillo de la falda. Un relámpago atravesó el cielo haciendo sobresaltar a todos, agradeció que esto desviara la atención

-Miren el contenedor está lleno, deberé sacar la bolsa-resuelta tomo la basura-Pero está lloviendo a cantaros-dijo Marian tratando de detenerla

-Solo son un par de metros hasta el vertedero-simulando una sonrisa, se abrigo con el delgado suéter que no serviría en contra del agua, y arrastro el pesado contenido

-Y vaya que si hay caballeros-dijo la otra chica hacia sus compañeros

-No de que los hay los hay, pero ninguno queremos mojarnos-reclamo otro tomando una carta de la mesa

Marian tenía razón la lluvia había incrementado considerablemente, dejo la bolsa a un lado del vertedero. No quería moverse de ese sitio, pero el agua la obligo a retirarse. Agradeció que se mojara su rostro, eso la refresco y justificaría el porqué sus ojos lucían tan empañados. Abrazándose a sí misma, se refugió en la puerta del patio trasero, el frio contrastaba con la calurosa tarde en la cual se habían desatado los sucesos que la atormentaban

Aun no comprendía el porqué había besado tan impulsivamente a Ronald, pero un cosquilleo recorrió todo su cuerpo al instante. Sonrojada se aparto del rubio quien parecía estar en shock, mientras Jill solo observaba divertida

-fiuuuu deberían ir al cine-exclamo en tono malicioso Jill, este comentario provoco que ambos saltaran

-¿Qué sucede los incomode?-continuo divertida la peliazul

-¡Una ardilla!-grito manoteando Ronald

-Aha y ¿Dónde está?-cuestiono intrigada acercándose a el

-paso por mi espalda-decía cada vez mas sonrojado

-si una ardilla y yo soy Lady Gaga-declaro carcajeándose

-Esto hay que celebrarlo ¿no les parece?-decía Penny eufórica interponiéndose entre los dos

-Conozco un buen lugar donde sirven un delicioso curry, yo invito-sacando su cartera recalco el ofrecimiento

-Lo siento Tanuki chan pero el debe terminar con sus deberes o a la que decapitaran será a mi-dijo decidida Jill quien tomo por el cuello al chico

-no espera sin festejado no vale la pena la celebración-declaro Penny en un tono un poco implorante, lo que causo que Ronald se ruborizara aun mas

-Jill vamos te prometo entregar todo antes de mañana no seas tan estricta-la peliazul suspiro ante la mirada que le dirigía Penny

-mas te vale que sea verdad o te juro que entrare a tu departamento con la katana recien afilada y no hara falta explicarte lo que te pasara-argumento severa aunque enternecida por aquel par de atolondrados

-Y no creas que lo hago por ti mocoso, solo que muero de hambre correcto-dijo Jill señalándolo, el trio se encamino hacia el estacionamiento. Aunque caminaban uno junto al otro evitaban mirarse, como si de hacerlo explotara lo que estaba su alrededor.

-Y ¿cuál es tu especialidad favorita?-pregunto de repente Penny sobresaltando a los otros dos

-No lo sé nunca lo he probado-respondió Jill distraída
-Ah espero te guste-dijo la castaña

-Si es la primera vez que lo hago-continuo desganada

-Interesante digo creo o no se-declaro Ronald un tanto turbado

-eso creo-concluyo Penny evitándolo

El camino siguió con la misma conversación en monosílabas y silencios incómodos, cuando estaban por llegar un sonido emergió del bolsillo del rubio, haciendo que Penny se detuviera en seco. Ronald continúo caminando como si no escuchara su celular

-deberías contestar por eso alguien te está llamando-le indico Jill suspicazmente

-ah puede esperar ahora estoy con ustedes –impaciente Jill tomo el aparato contestando

-Ronny estas en peligro Jill fue a buscarte con su katana-se escucho una voz femenina. Sin notarlo la peli azul había puesto la función de altavoz, al escuchar esto el rubio palideció mirando a Penny quien permanecía pasos atrás de ellos

-¿A quién llamaste psicópata? Bien sabia que tú lo ayudabas a esconderse-le grito Jill arrojando el celular al rostro del rubio, quien lo atrapo justo a tiempo

-sabes esa información hubiera sido útil 20 minutos antes Zafiro-declaro nervioso, por alguna extraña razón parecía culpable de esa conversación, algo que noto Jill, cuando Penny se dio la vuelta

-oh lo siento mucho de verdad no esperaba que esa paranoica chica te encontrara tan rápidamente déjame reponértelo por favor aceptare tu cita del viernes-decía la chica melosamente

-rayos no note lo tarde que se me hacía para el trabajo-dijo Penny en voz alta mirando su celular caminando en otra dirección

-Claro el viernes, después vemos los detalles- respondió Ronald deprisa

-¿Por qué tan apurado? Acaso ¿estás con tu otra novia?-declaro Zafiro en tono burlón

-perdón si interrumpí algo-dijo pasando al lado de Ronald

-No como crees, te veo más tarde argh-Ronald colgó la llamada, tratando de tomar el brazo de Penny, aunque al instante se contuvo apretando los puños

-Discúlpame Jill te debo la comida-exclamo sosteniendo su estomago

-Oye todo es un mal entendido ni siquiera se acerca a lo que piensas-decía el rubio un tanto desesperado

-Tú no debes ninguna explicación-dijo en tono neutro

-así la maestra de arte contemporáneo quería hablar contigo nos vemos en clase-concluyo mirando hacia el otro lado de la calle

-Tanuki chan si quieres puedo llevarte en mi moto-ofreció Jill señalando el casco

-No te preocupes solo esta a unas cuantas estaciones de aquí, pero algún día será divertido-Penny le sonrió a Jill y sin decir más atravesó la calle ingresando al subterráneo

-Ronald eres un gran idiota lo sabías-exclamo Jill al ver la reacción de Penny

-Por primera vez te concedo la razón-respondió desanimado dirigiéndose a su auto

La luz anaranjada le indico que había obscurecido, la noche había llegado y el malestar no parecía dar tregua, tomando aire percibió un suave aroma a tabaco impregnado en su suéter,

-lo mejor será que me retire así no puedo trabajar en paz-se decía asi misma en voz alta, la puerta se abrió cuando ella tenía una mano en el picaporte

-Con que aquí estas pasa o te congelaras-saludo Math un tanto contrariado

-La encontré-dijo en voz alta. Los otros empleados tenían un semblante extrañado entre mezcla de curiosidad y temor

-¿Qué sucede?-pregunto Penny inquieta ante esa reacción

-Alguien te busca y dice que no se irá hasta verte-contesto Marian mirando fuera de la cocina

-No puede ser, si ese estúpido se atrevió a venir aquí ebrio lo matare-pensaba Penny, induciendo que John había llegado al leer el mensaje. Aunque en vez de la alborotada melena castaña obscura de su hermano mayor, se encontró ante un impecable abrigo negro. Sargento era quien se había presentado en el restaurante,
Penny retrocedió como si hubiera visto un extraterrestre, se inclino sobre el lava manosy sin poder resistirlo más, vomito escandalosamente