Estaban en una cafecillo cercano al parque en el que días atrás hubieran hecho el trato, pero ahora Ronald parecía prisionero de un caprichoso carcelero.
- Y ¿que es lo que no te gusta?-pregunto suspirando tratando de no demostrar su fastidio
-El lugar que reservaste pienso que no es el adecuado, si quieres hacer un trabajo serio, deberías invertir un poco mas-contesto el pelinegro quien bebía un mokacino frio
Ronald se revolvió su flequillo había gastado más de lo que tenía en cuenta y faltaba poco para quedar sin dinero, su último recurso: debería hipotecar su automóvil
-Dime entonces ¿qué lugar te parecería correcto?-arrastraba las últimas palabras encendiendo un cigarrillo
-Bokka Bistrot es el mejor lugar que conozco-sonrió de medio lado estaba consiguiendo su objetivo, provocar un ataque de nervios al rubio
-de acuerdo esta tarde hago la reservación-suspiro Ronald inhalando el tabaco, sin más por decir ambos abandonaron el sitio poco después sumergidos en sus propios pensamientos
Ronald abordo su mini copper alejándose por la transitada avenida, irónicamente el elegante pelinegro tomaba un taxi en la misma dirección
-veamos que tienes por ofrecerme niño-susurraba subiendo la ventanilla del automóvil
Desde que hicieran el trato Sebastián dedico horas completas a investigar quien era aquel sujeto que lo chantajeaba
-Nacido en Dublín., huérfano de madre a los 5 años, el padre un empresario en la rama textil contrae nupcias nuevamente 2 años después, recluyendo al joven Knox en un internado hasta los 16 años, mudándose a la ciudad de Londres. Al parecer hay un distanciamiento entre ambos, solo cuenta con su apoyo monetario-leyó el informe que el mismo había escrito
-Esto no me sirve de mucho, en caso de que ese imbécil decida hacer públicas las fotos, después de todo-pensó mirando como las luces indicaban la llegada del crepúsculo
-Entonces me enfocare en su vida actual-abriendo el perfil de Facebook, indago cuales eran las amistades que mas frecuentaba el chico fotógrafo, topándose con un nombre que se repetía en los comentarios: Penny Lane
-Ridículo nombre de fangirl- pensó al leerlo por primera vez
Si alguien le hubiera dicho que era la dueña de ese nombre con quien se toparía, lo hubiera tomado por loco. Recordaba ese día por el particular calor, que contrastaba con el clima monótonamente frio de Londres.
Había salido al balcón en busca de un sitio más fresco, aburrido de esperar miraba el paisaje notando a lo lejos una melena alborotada que venía a toda velocidad, que frenéticamente se detuvo.
Asomándose, se percato que la chica había tropezado, no pudo evitar soltar una risilla ante el cómico espectáculo, pero se admiro como rápidamente se incorporo y siguió caminando. Su asombro creció, al notar que ingresaba en el local, desde donde estaba observándola
-esto es algo digno de verse-pensó divertido sin dejar el balcón
-tal vez se trate de una mesera buscando una vacante de empleo-suspiro sentándose nuevamente, cuando escucho que abrían la puerta, entrando por ella la malhumorada recepcionista y aquella melena castaña.
-eso debe ser una maldita broma-trato por todos los medios de no soltar una carcajada., si esa chica se encontraba ahí, era la modelo a quien habían contratado. Era obvio que era una novata sin experiencia y probablemente una llamada de último momento la tenía en ese lugar
-eso es recurrir a los últimos recursos-curioso observaba las acciones de la joven, que sin querer habían llamado su atención en más de una forma, sobre todo al ver esos gestos, tal vez no mal intencionados, que provocaba la joven, Disfrutaba del espectáculo sumamente entretenido, pero al ser descubierto solo emitió la mas coqueta de sus sonrisas
Tenía tiempo sin divertirse y porque no hacerlo con una simple campirana. Se dirigió hacia ella, caminando lentamente, como cazador presto a degollar su presa pero algo lo detuvo, tenía tiempo de no mirar algo así. Suspiro sabia era tarde para retroceder, y haciéndola sentar se inclino ante ella
-Relájate-dijo mas para sí mismo comenzó con el extraño masaje, tratando de liberar la tensión, y tal vez conseguir su objetivo
A destino caprichoso. Justo en ese momento, el autor de sus jaquecas y desvelos en los últimos días, entro como bólido. Maldijo su suerte y más aun cuando fue golpeado por la joven Penny Lane.
Lo que le siguió después fueron tediosas horas de modelaje, tan parecida esta que las otras. Solo que había una variante, esa chica novata, no lo hacía tan mal para ser su primera vez.
Ronald se extraño cuando al darle el pago, el pelinegro no agrego nada mas, simplemente se despidió con la mano.
De inmediato Sebastián localizo el Facebook de Penny Lane, verificando que en efecto ese era su verdadero nombre, y más aun que sus hermanos llevaban los nombres the Fab Fours. Vaya familia de fanáticos.
El último post, era una foto de Knox y la joven castaña con una cerveza en cada mano sonriendo traviesamente, ambos dentro de un concurrido pub, en el cual parecían festejar una ocasión en especial. Era curioso, a pesar de lo viciado del lugar, la chica lucia una radiante sonrisa que se reflejaba incluso en su mirada ambarina
Fue entonces que una sonrisa de satisfacción recorrió su rostro, cerrando la página, había encontrado la pieza faltante
Ese ridículo mote con el que había sido nombrado, no pudo ser el más adecuado: Sargento Pimienta, del club de los corazones rotos, dentro de él se escondía la verdad sobre quien era Sebastián, un coleccionista de sonrisas falsas y argumentos vacios
Creando una cuenta falsa, hizo la siguiente jugada en el tablero: contactarse una vez más con la chica. Quizás le diera información, quizás solo pasaría una buena tarde, sea lo que fuera el saldría ganando; además el tenia la ventaja de conocer el terreno de juego, como dirían en Roma haz lo que los romanos, si te gustan The Beatles, solo hablaras de ellos.
Aunque estaba dispuesto a seducir a la joven desde su primera conversión, noto que eso no sería tarea fácil, incluso podría decirse que era un reto, y el jamás huía de uno
Noche tras noche, Penny Lane y el Sargento Pimienta se encontraba. Desde típicas platicas, acerca del clima, hasta quejas interminables sobre el joven Knox. Sebastián casi no conversaba, solo intervenía para dar su punto de vista o para hacer una observación. No se había percatado de ello, hasta que reviso las conversaciones, buscando en ellas algo de provecho.
-estoy gastando demasiado tiempo con esta chiquilla, solo conversa de ella misma, aunque…-leía una y otra vez, reclinándose sobre el celular, ese sentimiento lo arremetió,
Era la primera persona que le pregunta acerca de lo que sentía. No era alguien que solo se fijaba en su apariencia, después de todo ninguno de los dos se habían vuelto haber en persona. Posando su vista en el techo, percibió algo. Por raro que pareciera se sentía cómodo, al leer sobre sus problemas o triunfos se olvidaba un poco de su hueca y vacía existencia
-¿Me puedes decir para que me has llamado?-pregunto el pelinegro a quien lo habían citado cerca de la estación del metro
-Solo quería darte esto-Ronald le alargo una carpeta
-Y esto es para…-cuestiono abriéndola en ella estaban las fotos que le habían tomado junto con Penny Lane
-Tengo entendido que el fotógrafo siempre le obsequia una carpeta al modelo en caso de que le sea útil y además es para agradecer que fuera aceptado en la revista-declaro Ronald sonriendo de medio lado. Sebastián soporto el impulso de regresarla, aunque al ver el gesto en el chico simplemente miro a otro lado
-fue tu talento quien te puso ahí, no yo, asi que buena suerte-estiro su mano pero en ella fue depositado un pequeño sobre
-y eso es para que veas que no soy una rata sucia como pensabas-Ronald se dio la vuelta sin despidiere se marcho
Sebastián no cabía en la sorpresa. Aquellas eran las fotos que lo incriminaban, una tras otra, de inmediato fueron destruidas
Tenía varios sentimientos encontrados ¿Por qué lo habían absuelto tan fácilmente? ¿Acaso si era agradecimiento? O solo otra jugarreta mal intencionado, fuera lo que fuera lo más importante de todo era una sola cosa: Era libre
Ya no habría la necesidad de charlar con Penny Lane, era hora de borrar toda evidencia, comenzando con esa cuenta falsa
Entonces ¿Por qué se sentía tan melancólico? A un clic estaba de desaparecer a Sargento Pimienta del Facebook, cuando su celular indico que tenía un mensaje nuevo
"Quiero verte en el restaurante, lo más pronto posible"
Si fuera la Reina Isabel quien le hubiera llamado, ni siquiera justificaría así la prisa con la que salió del departamento.
Si Penny le había mandado aquella misiva, algo sucedía y el era necesitado, Esa era la palabra, para alguien le era útil, para alguien le era necesaria su presencia
Revolvía su cabello impaciente en el taxi de que se moviera tan lentamente. Miles de posibilidades cruzaban por su mente, solo quería llegar lo más pronto al lugar donde Penny lo citaba.
-un momento ¿Dónde trabaja Penny?-dijo de repente con un extraño semblante de desconcierto
De nueva cuenta, recurrió a las redes sociales, para localizarla. Suspiro al ver que estaba algunas calles, pago al taxista y bajo de prisa, sin importar que la lluvia lo empapara
El alivio recorrió su cuerpo, cuando escucho la voz de Penny Lane, decido ingreso en el modesto restaurant. Las miradas de curiosidad hacia él no se hicieron esperar
-Alguien te busca y dice que no se irá hasta verte-escucho que decía la mesera, sonrió al ver a Penny pero cuando vio su reacción, no supo si reír, enojarse o salir de ahí
Solo alcanzo a sostenerla, ya que la chica más pálida que una vela estuvo a punto de caer al suelo.
