Escuchaba las voces a distancia, como si se tratase de lejanos ecos, la visión era similar a encontrarse en medio de una densa neblina. Solo percibía ligeras sensaciones.
-Tic tac, tic tac, que extraño ¿acaso estoy dentro de un reloj?-pensó sin ver mas allá que solo oscuridad
-el dormir es tan relajante, podría estar así por siem….-sus pensamientos fueron interrumpidos por algo comparado al hierro ardiente que rápidamente se deslizo por su garganta, en un acto reflejo escupió el veneno tomando aire, dando arcadas
-al menos recobro la conciencia-dijo Math colgando el teléfono, segundos antes había marcado el numero de emergencias, Penny solo miraba a los lados sumamente confundida
-sí que no has dado un buen susto Penny-Marian suspiro aliviada limpiando el rostro todavía pálido de la castaña, fue cuando percibió que se encontraba en brazos del pelinegro, el cual había recibido el licor en su ropa, Penny al darse cuenta su color era similar a la salsa de tomate
-LO SIENTO!-grito incorporándose dejando caer el elegante abrigo que la cubría, pero en vez de un reproche escucho una suave risa
-ya veo que has recuperado todas tus energías Penny Lane-respondió este con el licor aun goteando por su barbilla
-Quien iba a creer que su loca idea serviría-declaro Kevin quien sostenía la botella, Penny avergonzada por ser el foco de atención al tratar de incorporarse solo alcanzo a sostenerse del cuello de Sebastián, el cual la cargo depositándola suavemente encima de la mesa
-oigan, si quieren hacer eso esperen a esta a solas-Math exclamo dando un portazo. Kevin silbo divertido pero Marian lo atrapo del cuello arrastrándolo de nuevo a la cocina
Un suspiro escapo de la garganta aun irritada de Penny quien trataba de levantarse nuevamente, cuando una mano la empujo
-no deberías moverte tan deprisa o podrías marearte-dijo Sebastián colocando su torso en la frente de ella verificando cualquier signo de fiebre o resfriado
-eso solo fue un descuido en serio-exclamo ella tratando de excusarse sujetando la mano y retirándola de una manera algo brusca
-pero este ceño fruncido me indica lo contrario-Sebastián señalo entre sus ojos, Penny de manera infantil inflo un poco sus mejillas, el reía divertido ante lo que veía, haciendo que la chica lo fulminara con la vista
-¿Creen que deberíamos ir a ver qué sucede?-pregunto Marian revisando de reojo desde la ventanilla
-al parecer es un amigo de ella, y solo están conversando, pareces mama gallina-respondió Math aunque su semblante también denotaba preocupación. El hecho de que Penny fuera la más joven del grupo hacían que la consideraran la pequeña mascota del trabajo, como cariñosamente era llamada por ellos. Sigilosamente asomaron sus cabezas esperando captar algo de la conversación
Al fondo de todo aquello, en el radio que estaba dentro del local, se escuchaba una cancioncilla, que parecia describir la escena [url= watch?v=-Su67S3UylE] [color=red]Houdini[/color] [/url]
-al parecer tenemos palomas en la línea telefónica-dijo Sebastián al notar lo que hacían, los chicos de inmediato se escondieron, Penny suspiro un tanto molesta
-lo que hace la gente con tiempo libre-susurro mirando en dirección a la cocina
-no sé porque pero ese comentario pienso va dirigido hacia mi-Sebastián se señalo sonriendo sarcásticamente
-oye puedo preguntar ¿Qué haces aquí?-dijo Penny repentinamente mirándolo de manera curiosa, la sonrisa de Sebastián desapareció al instante
-es extraño ya que tú enviaste el mensaje-contesto en un tono neutro
-eso yo… me sentía molesta y pues…-Penny interrumpió al notar el semblante distraído en el, buscando al instante alguna otra excusa convincente
-no te preocupes, espero te recuperes pronto-contesto colocándole el abrigo con cuidado, manteniendo una sonrisa congelada, se retiro del lugar
El trió seguía atento la escena incluso giraron sus cabezas en dirección de quien salía, para después posar su vista en la mesera quien no parecía reaccionar, hasta que Marian toco su hombro
-Penny ¿te encuentras bien? ¿no te hizo daño?-pregunto mirando a la puerta temiendo que el regresara, la chica ladeo la cabeza extrañada por aquella cuestión
-fiu ese chico tiene pinta de ser un mafioso-exclamo Kevin con las manos en los bolsillos
-o un agente secreto-secundo Math fumando un cigarrillo, de repente los tres miraron a Penny
-¿Qué rayos haces con alguien así?-creyó escucharlos al unisonó
No les dio oportunidad alguna de escuchar su respuesta, ya que un impulso invisible la había arrojado a la calle
-¡Hey regresa!- grito tratando de localizarlo pero la calle lucia desierta subió rápidamente divisándolo en la parada de autobús
Sebastián permanecía inmóvil, recargando su cabeza en una de sus manos, tratando de tolerar las indiscretas miradas de los transeúntes. Se reía un poco de sí mismo, sintiéndose ridículamente decepcionado ante lo que había ocurrido, cuando escucho a Penny, quien en le estiro su abrigo, el cual retiro educadamente
-lo necesitas más que yo-dijo sin mirarla directamente
-no es eso idiota, tu celular esta aquí-contesto enseñándole el móvil
-ah si eso es todo… gracias-susurro el recogiendo sus pertenencias, la castaña suspiro largamente y apretando los puños lo encaro
-se que fue un error aquel mensaje, que tal vez te hice perder tu tiempo pero me alegro que hayas venido a verme-grito frente a él sosteniendo los hombros del pelinegro quien estaba sumamente sorprendido
-veras hoy tuve un día pésimo, sentía que mi vida estaba yéndose al carajo, mi estomago y mis ideas están más revueltas que una malteada, por eso cuando te vi…. Eso se desvaneció al instante-Penny agacho la mirada sumamente sonrojada
Sebastián no sabía que responder, miraba atento las reacciones de la chica, como si en ese rostro encontrara la verdad que tanto buscara, ni siquiera todas sus clases de galantería lo habían preparado para tal escena, pero sabía que debía corresponder de alguna forma. Tomando delicadamente la barbilla de Penny Lane, acerco sus labios a los suyos y sin previo aviso deposito en ellos un beso.
Antes de apartarse aun con sus rostros cercanos, susurro algunas palabras en el oído de la castaña, tomando finalmente su abrigo se alejo abordando un taxi.
Los segundos parecían haberse detenido drásticamente, Penny aun no asimilaba haber estado frente a ese chico y mucho menos en aquellas circunstancias, su respiración era acelerada y sus mejillas teñidas en un cálido tono rosado delataban su conmoción, aunque bien podía justificarse por su inestable salud
Llevándose un par de dedos a sus labios, delineo la forma de estos como si con eso perpetuara aquel leve pero cándido beso que se le había obsequiado. Pero quizás lo que más hacia latir su corazón con fuerza, era conocer por fin el nombre de su misterio Sargento Pimienta

Sebastián Micheallis le había pedido una cita para ese fin de semana