Escoltada por Saine y John, quien la llevaba cargando a su espalda, llegaron al hogar donde su madre los recibió, como predijo el pelinegro con un rostro de preocupación, y más al ver a su hija en tal estado

-estoy bien mama en serio solo es estrés-Penny trataba de alejar las manos de su madre, quien trataba de buscar signos de enfermedad

-oigan al menos esperen a que la baje, pesa-replico John soltándola, Penny aun débil le propino un fuerte pellizco en el brazo al ser tratada tan bruscamente, su hermano ahogo un grito de dolor, satisfecha la castaña se dirigió a las escaleras

-señora MacCansey su hija es más sana que un roble tal vez solo deba descansar-sugirió Saine quien cerró la puerta detrás de ellos, aunque la señora no dejaba de observarla

-solo debo dormir mañana entro a primera hora-dijo simulando bostezar

-nada de escuela, iremos con Dr Robert-respondió su madre cruzada de brazos

-pero debo entregar…

-sin peros jovencita mientras vivas en mi casa deberás hacer lo que te diga, no discutas, así deba llevarte arrastrando-contesto la señora MacCansey en ese tono severo que solo las madres usan cuando es algo serio

Resignada Penny entro a su habitación, no sin antes dar un portazo en signo de desafío, arrojándose a la cama más que molesta

-quien se cree para tratarme así, ya no soy una chiquilla-mascullo con el rostro escondido en la almohada, permaneció en esta posición unos segundos más hasta que el bulto que tenia debajo del brazo la incomodo

A tientas abrió el bolso y sacando de él, la prenda por la cual inconscientemente había puesto resistencia, lo tiro al suelo quedando con el abrigo entre sus manos
Lo aspiro levemente, la colonia a madera hizo que se estremeciera, abrazando la prenda contra si

-pero ¿qué demonios me sucede?-pensó alisándola con delicadeza, hasta que dio con los bolsillos, dando con un pequeño paquete el cual saco a punto de mirarlo escucho pasos, de inmediato se cubrió con una manta y cerro fuertemente los ojos fingiendo dormir

Como lo suponía el chirrido de la puerta le aviso que su madre, la venia a inspeccionar que no estuviera usando la mini laptop o llamando por teléfono, al comprobarlo cerro nuevamente en silencio. Esperando a que su madre diera con su habitación, tanteo el piso buscando el bolso

Quería comprobar que era lo que tenía entre sus dedos, que objeto había sido olvidado por Sebastián, miles de pensamientos recorrían su mente

-insisto ¿Qué me sucede?-se decía a sí misma, tanta era su curiosidad que estuvo a punto de caer al momento que tomo el bolso y saco el celular

-con un tipo así podría ser incluso un con…-sonrojada por lo que pensaba decidió disipar dudas y con la luz de la pantalla el paquete descubrió su misterio, un suspiro de decepción salió de su garganta. Quería que aquel objeto le revelara parte de la persona de la cual no dejaba de pensar

-un simple paquete de caramelos de miel, bueno al menos sé que es un tipo que le gustan las golosinas-colocando el celular en su repisa se dispuso a dormir, aunque antes de eso desenvolvió con cuidado uno de los caramelos el olor dulzón sustituyo al de la fragancia aunque este nuevo aroma le agrado aun mas

Tocándose los labios en su mente se recreaba la escena, Sebastián a escasos milímetros de su rostro, un extraño aroma dulce que aspiraba, sintiendo que su corazón galopaba rápidamente, el cómo sus labios rozaron los suyos, el escalofrió recorriendo la columna espinal, la piel erizada ante el contacto

[i]I dream of your first kiss, and then,
I feel upon my lips again,
A taste of honey... tasting much sweeter than wine.[/i]

Canto para si misma, sin abrir los ojos, estrujando el abrigo, sintiendo en el abrazo que recibiera, antes que Sebastian la besara suavemente

[i]Yours was the kiss that awoke my heart,
There lingers still, 'though we're far apart,
That taste of honey... tasting much sweeter than wine[/i]

Apenas si hubo un contacto mas allá, incluso se reprodujo los cosquilleos cuando su lengua toco por accidente la de el

[i]I will return, yes I will return,
I'll come back for the honey and you.[/i]

5 segundos o menos, había durado antes que la voz hipnotizante le susurrara que quería verla el viernes por la noche, con el corazón aun alborotado pero una amplia sonrisa durmió sin que se diera cuenta
Ahora el fin de semana, le parecía tan lejano y tan ansiado como nunca antes