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DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a JK Rowling y la historia a Tiro quien ha dado su permiso para esta traducción.


Pareja: Harry/Voldemort
Advertencias:
Slash. MPreg. Mención de abusos sexuales. Y Dark, dark Harry.


Capítulo 2

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Harry salió a la calle muggle y miró a su alrededor. Él acababa de regresar a la estación de tren de Londres después de decir adiós a sus supuestos amigos. Llamó un taxi sabiendo que el Vernon imperiado no vendría. Sería demasiado sospechoso y muy peligroso en caso de que algún mago o bruja e viera.

Mientras se dirigía a la casa de los Dursley con su baúl a remolque y Hedwig en su jaula, él sintió más que vio a Arabela Figg mirando por la ventana hacia la casa. Harry rodó los ojos y entró. Dejó el baúl junto a la puerta ya que Voldemort no tardaría en llegar a buscarle y fue a la cocina a buscar algo para beber. Petunia Dursley estaba cortando las verduras distraídamente, sin siquiera notar que había cortado sus dedos. El moreno suspiró y puso el cuchillo lejos de ella. Sacó su varita y sanó sus cortes. Tenía que ayudar a su amante a ajustar el imperio o comenzaría a notarse que Dursley eran solo una cáscara vacía. Él volvió a poner el cuchillo en su mano y ella continuó cortando las verduras.

—¿Sanando a la perra?

Harry se giró y quedó atrapado en los brazos del Señor Oscuro.

—Los vecinos se darían cuenta si ella saliera con las manos sangrando —murmuró Harry apoyándose en los brazos de su amante.

—Lo siento —dijo Voldemort—. Arreglaré eso, pero no los sanes. Podrías haber dicho una mentira.

—Lo hecho, hecho está. ¿Podemos irnos ahora?

—Esa squib está mirando —dijo Voldemort acariciando el cuello de Harry—. Apenas me dio tiempo de entrar antes de que ella regresara a la ventana.

—Maldita sea... La odio.

—Podría matarla.

—No, Dumbledore ordenaría otra persona aquí. Alguien más fuerte.

—Tienes razón. Creo que tendremos quedarnos un poco entonces —dijo el Señor Oscuro—. En algún lugar donde los muggles no estén cerca. Fuera, mujer.

Petunia se fue dejando caer el cuchillo sobre el banco mientras lo hacía. Harry se rió y dijo;

—Ella luce patética.

—Es patética —murmuró Voldemort— ¿Un poco de té?

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Arabella Figg se preguntó si debía de llamar a Dumbledore o no. Los Dursley habían estado actuando extraño desde hacía ya un tiempo. Hace unos días, su hijo había salido con los ojos completamente vacíos y la rodilla herida. Ni siquiera había notado la herida al parecer y siguió su camino. Ella reconoce los signos del Imperius pero no tenía pruebas reales de que fuera eso. Ella era, después de todo, solo una squib y por lo tanto no era tan brillante sobre hechizos y maldiciones. Y ella no podía simplemente ir en contra de las órdenes del director y llevar a Harry lejos de allí, incluso si quisiera.

Ella estaba un poco sorprendida cuando vio a dos personas salir de la casa más tarde esa noche. Ella no les había visto entrar, pero seguro podrían haberlo hecho mientras ella estaba cenando. Eran un hombre y una mujer vestidos con trajes muggles. Sospechaba que serían algunos de los posibles socios de trabajo de Vernon Dursley y decidió no reportar aquello.

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Voldemort lanzó una mirada hacia la casa de Arabella pero no vio indicios de haber sido descubiertos. Harry estaba sonriendo a su lado, viéndose como una mujer de pelo rubio con bonitas curvas. El Señor Oscuro iró a su alrededor y, al no sentir a nadie, asintió. El adolescente de cabellos negros dejó caer su glamour y se estremeció.

—No me gusta cuando hacen eso —dijo.

Petunia y Vernon habían recuperado sus sentidos por solo un momento y trataron de atacarle a pesar de estar en un gran dolor. Afortunadamente Voldemort les detuvo a tiempo. El Señor Oscuro asintió distraídamente antes de tirar de Harry en un abrazo.

—Deja caer los espejismos —susurró al oído del joven. Harry obedeció, ocultando la mueca de dolor cuando el complejo glamour que ocultaba su altura se retiró—. Vámonos entonces.

Ellos desaparecieron en el aire un momento después.

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Severus y Lucius estaban jugando al ajedrez en la mansión Riddle, esperando el regreso de su Señor, quien se había levantado un par de horas antes y solo había dicho que se iría por un tiempo. Severus sospechaba que había ido a recoger a su amante, pero Lucius no estaba seguro.

Draco estaba sentado junto a la chimenea, leyendo un libro luciendo aburrido. Sin embargo, los tres de ellos saltaron cuando de pronto Voldemort apareció en la habitación. Su gran manto envuelto alrededor de alguien.

—¡Mi señor! —dijo Lucius claramente sorprendido.

Él no le contestó al rubio sino que simplemente dejó que quien estaba al ras de pie en su contra se alejara un poco. El príncipe quitó un poco de pelo de su cara y los tres mortífagos abrieron los ojos aún más. Nunca habían visto al príncipe vestido de la manera en que siempre lo veía Voldemort.

—¿Qué? —preguntó Harry cambiando por completo a su yo real, el Príncipe. Él bajó la mirada hacia donde ellos miraban; su ropa. Llevaba una remera ajustada y pantalones de cuero junto con botas negras. Voldemort no podía dejar de mirarle cuando se veía así y esa era la razón por la que Harry se había puesto aquello. Poniendo las manos en sus caderas dijo—, ¿Son demasiado sexys para mí? —y revoleó los ojos haciendo que Draco estalle en risas y los dos mortífagos mayores se sonrojaran.

Voldemort le abrazó de nuevo y dijo:

—Vamos a instalarte y luego quiero hablar contigo acerca de algo.

El Príncipe sonrió dulcemente y dijo;

—Puedo ir por mí mismo. Ibas a hablar con Lucius y Severus acerca de algo, ¿cierto? Solo tienes que ir cuando hayas terminado —dicho eso, besó al hombre en la mejilla, salió de su abrazo y partió de la habitación.

Los tres mortífagos podían jurar que Voldemort había quedado babeando luego de ver partir al adolescente.

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Harry casi bailó por el pasillo y voló escaleras arriba. Hedwig se había ido a cazar y sabía donde ir cuando regresara. El joven ya sabía donde ir y abrió una de las pesadas puertas. Él prácticamente cayó sobre la cama del mago oscuro, inhalando el olor de Voldemort. Movió perezosamente su mano, rebuscando en su baúl después de haberlo sacado de su bolsillo. Agitó una vez más y éste se abrió. Sacó Algo de ropa y la puso en su armario antes de agarrar sus libros y ponerlos en la mesa que Voldemort había puesto para él. Terminado eso, miró alrededor de la habitación. Él estaba en casa. Se acercó al armario de nuevo y encontró una de las camisas de Voldemort. Suavemente acariciando la fina tela, sonrió al pensar en cuanto le gustaría vivir allí por siempre y nunca estar cerca de un mago de luz de nuevo a menos que él mismo quisiera.

De pronto, un par de brazos le apresaron por la cintura y le obligaron a retroceder hasta que él y Voldemort cayeron sobre la cama. Harry levantó la mirada hacia el Señor Oscuro, quien maniobró hasta quedar acostado sobre el adolescente de pelo negro. Harry se detuvo un momento para besar a su amante. Voldemort le apretó, engatusando la boca de Harry para que se abriera ante su lengua bífida. El joven de ojos esmeralda respiró hondo por la nariz mientras giraba entorno a Voldemort, fijándolo a la cama. Se besaron profundamente y Harry gimió un poco.

—Harry —dijo el mago oscuro un poco sin aliento—. Quiero hablar contigo.

—Hablar, sobre... —exhaló Harry, relajándose contra el hombre. Casi podría dormirse sabiendo que su amante lo mantendría a salvo.

Sin embargo, Voldemort no tendría nada de eso y se sentó. Colocó a Harry en la cama y se paró a pesar de las protestas del adolescente. El joven miraba confundido hacia él, queriendo respuestas. Voldemort sonrió un poco, aunque, un poco nervioso, se arrodilló. Harry entrecerró sus ojos.

—Esto es de lo que quería hablar.

Suavemente puso la pequeña caja negra en la mano de Harry y esperó a que su Príncipe la abriese. Harry se quedó mirando el simple anillo y miró a Voldemort con los ojos muy abiertos. Su corazón golpeaba en su pecho y su respiración se entrecortó a jadeos cortos gracias a que él no podía tomar suficiente aire.

—¿Quieres que...? —preguntó sin aliento.

—Sí.

—¿De verdad...?

—Sí, realmente quiero —. Voldemort casi se echó a reír al ver la expresión de su amante.

Harry tomó lentamente el anillo y, todavía con los ojos muy abiertos, lo inspeccionó. Sin previo aviso, se lo puso, y sus labios se estiraron en una sonrisa ante el perfecto ajuste. Vio que se veía bien con él al extender su mano en el aire. Bajó l mirada hacia el Señor Oscuro aún silencioso, quien había estado siguiendo todos sus movimientos, y lo atrajo hacia sí. Dejó a su lengua hacer un largo camino por la mandíbula de su amante y sintió el escalofrío del hombre. Él puso su boca junto al oído de Voldemort y le susurró;

—Sí, quiero unirme a ti y espero podamos casarnos también.

Voldemort lo miró y luego los empujó a ambos sobre la cama. Dejó que una de las piernas de Harry se instalaran alrededor de su cintura y el joven se quejó en voz baja mientras Voldemort se molía contra él.

—Tom... —susurró.

—Te amo tanto —susurró Voldemort antes de liberar su pasión y dejar ir los pensamientos sensatos.

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Lucius se puso de pie junto a la puerta , preguntándose si él moriría rápida o lentamente al caminar dentro. Tenía que darle la noticia a su señor en ese momento ya que eran buenas noticias pero, al oír los gemidos de su príncipe solo quería correr.

Finalmente llamó a la puerta. Se quedó allí por un minuto o dos, pero luego la puerta se abrió y Voldemort ladeó la cabeza hacia un lado. Iba vestido con una túnica, pero ésta era cerrada solo por sus manos.

—Mi Señor, traigo una noticia que no podía esperar —dijo Lucius mientras se inclinaba. Él se alegró de que, al menos, ambos habían continuado escuchando lo que tenía para decir—. El último Ministro ha muerto se me ha pedido asumir esa responsabilidad. Acepté hace unos momentos.

Voldemort sonrió ante eso.

—Esa es una buena noticia —dijo—. Muy buena noticia. Dile a todos que son libres de celebrar su nueva posición aquí en la mansión. Pero si dan un solo paso hacia esta habitación antes de que alguno de nosotros salga...

—Sí —exhaló el rubio—. Los señores no se verán afectados.

Voldemort asintió y Lucius desapareció por el pasillo. El Señor Oscuro cerró la puerta y regresó a la cama. Harry se frotó su pelo revuelto y dijo;

—Eso sonó muy bien. Ahora vuelve aquí.

Voldemort obedeció y se metió a la cama. Ellos encajaron sin esfuerzo y Harry se relajó.

—¿Has pensado en lo que te he dicho antes, amor? —le preguntó Voldemort después de un rato.

—¿Sobre tener un hijo? —dijo Harry, y el hombre asintió con la cabeza—. Me encantaría pero...

—Eres demasiado joven —dijo el mago oscuro— ¿Qué te parece si esperamos a que seas mayor de dieciocho?

—¡Esos son años! —susurró Harry en un pequeño gemido.

—¿Quieres ser un padre adolescente? —dijo Voldemort con una sonrisa mientras se acomodaba en la sudorosa espalda del joven.

—Nooo —gimió Harry—. Yo solo... solo se siente como tanto tiempo hasta entonces.

—Pasará en un abrir y cerrar de ojos —dijo Voldemort—. Con Lucius como Ministro las cosas comenzarán a moverse.

Harry se movió, de tal forma que quedó tendido sobre el Señor Oscuro y se relajó allí.

—No voy a dejarte dormir —dijo Voldemort con una sonrisa, cambiando de posición para que el adolescente estuviera tendido sobre su espalda sobre la cama. Al ver la hambrienta mirada de Harry, Voldemort sospechó que esto era lo que el adolescente había estado esperando. Por supuesto, Harry extendiendo sus piernas era una buena indicación también.

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Harry se estiró con cuidado mientras se bañaba en las sensaciones que pasaban por su cuerpo. Voldemort envolvió sus brazos alrededor de su joven amante y dijo;

—¿Estás seguro de que estás lo suficientemente sano?

—Sí, Tom —dijo Harry acurrucándose en el pecho del Señor Oscuro— ¿La ropa es demasiado ajustada?

Voldemort miró al adolescente. Llevaba un par de pantalones vaqueros negros ajustados con sus habituales botas de metal y una remera negra apretada.

—Te ves bien —dijo Voldemort sacando a Harry cerca de nuevo—. Un poco apretadas para ti pero eso me da una buena excusa para cruciar a cualquier mago de luz que podría echarte una mirada por demasiado tiempo.

—Feliz de estar a tu servicio.

Voldemort miró a su alrededor por una capa y, finalmente, tomó una de las suyas. La puso sobre los hombros de Harry y dijo;

—Eso no significa que voy a ir por ahí enseñándote fuera.

Harry rió entre dientes mientras su amante lo arrastró fuera de la habitación. Lucius miró desde donde había estado leyendo por encima del hombro de Severus y se inclinó ante ambos.

—Buenos días señores.

Severus se levantó he hizo lo mismo, a pesar de que parecía tener un poco de resaca. El joven moreno tuvo que reprimir una carcajada ante la vista del temido maestro de pociones, ¡borracho! Se preguntó cuantos whiskys de fuego había logrado Bellatrix meter en el hombre. Se sorprendió de que tantos de ellos fueran capaces de irse por sí mismos a sus casas pero sospechaba que Lucius y Severus les habían ayudado un poco.

—Mi Señor —dijo Lucius—. Ahora que soy el Ministro, ¿cuál es tu deseo?

—Actúa como si realmente solo quisieras ayudar al mundo mágico, de momento —dijo Voldemort—. No necesitamos a Dumbledore sospechoso. Aunque, has bajar los carteles de 'Se Busca' en nuestros amigos. Ellos amarían poder dar una vuelta libres de nuevo.

—Como deseé. ¿Qué pasa con Harry Potter?

Lucius todavía no tenía idea de quién era Harry realmente, pero Voldemort planeaba informarle de ello pronto. Por ahora, el Señor Oscuro se limitó a sonreír y dijo;

—Él ya ha elegido su lado.

El rubio lo miró con el ceño fruncido. Severus sonrió desde detrás de Malfoy.

—¿Ha elegido? —preguntó Lucius con curiosidad.

—Ven aquí esta noche y te diré quien es Harry Potter realmente —respondió el mago oscuro con una sonrisa—. Hablando acerca del lobo con piel de ovejua.

El Príncipe rió ante eso y Voldemort sonrió ante el sonido. Malfoy se inclinó una vez más, a pesar de lucir desconcertado. La sonrisa de Severus le ayudó poco.

—Vamos —dijo Voldemort a Harry—. Te prometí entretenerte hasta el almuerzo y así lo haré.

El adolescente tomó el brazo de su amante y, sonriendo dulcemente, dijo;

—No espero de ti amor.

Llegaron a la mazmorra que estaba llena de prisioneros. Voldemort se volteó hacia el príncipe y dijo;

—Elige uno.

—¿Cualquiera?

—Sí, cualquiera.

El joven saltó encantado de celda en celda en búsqueda de una víctima que él quisiera. Todo el mundo presionándose a sí mismo lo más lejos que pudieran al no querer ser torturados. Finalmente se detuvo en una de ellas y se puso de cuclillas. En la celda, mirando aterrorizada, estaba Susan Bones. Quien lo miró con los ojos muy abiertos.

—Cariño, ¡He encontrado uno! —llamó Harry.

Susan chilló de terror cuando Voldemort se acercó y sonrió. El dio al pelinegro un beso cariñoso y dijo;

—Muy bien, ¿qué quieres que haga con ella?

—Rómpele las piernas.

—Oh, estás de un estado sádico hoy —el hombre obedeció y Susan gritó de dolor. Harry le miraba mientras su cuerpo era lentamente pero de manera segura, roto.

—Para.

—¿Por qué? —pero Voldemort obedeció y paró.

—No la quiero muerta todavía —dijo Harry. Se sentó en silencio durante un rato antes de decir— ¿porqué la gente no puede saber de mí?

—Porque eso significaría ponerte en peligro, mi Príncipe —dijo Voldemort haciendo caso omiso de la niña llorando—. No quiero que Dumbledore sepa sobre ti todavía.

—Pero el Príncipe tiene que existir antes de que Harry Potter desaparezca —dijo el adolescente.

—Lo sé —respondió el hombre poniéndose de cuclillas también y besándolo en la sien—. Vamos a hacerlo más adelante. No ahora. Quiero disfrutar de esta Navidad sin tener la amenaza de ti siendo expuesto colgando sobre mi cabeza.

—Bien —dijo Harry con un suspiro—. Mátala ahora entonces.

—¿Cómo?

—¿Crucio? Espera un minuto... ¿podemos volverla loca y luego soltarla?

—La mejor elección.

Los gritos de Susan resonaron en las mazmorras, haciendo a los demás presos estremecerse del miedo. Antes o después, sería su turno.

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Nochebuena llegó, y Voldmeort despertó como de costumbre sintiendo a Harry sobre él. El Señor Oscuro exploró lentamente el cuerpo desnudo de su joven amante dejando a su mano deslizarse por sobre aquella piel pálida. Harry se agitó pero no despertó. El hombre sonrió un poco mientras entrelazaba sus manos juntas, los dos anillos tenuemente brillando. Harry respondió lentamente y parpadeó adormilado.

—Hola —le susurró el adolescente, acariciando el cuello de Voldemort con una sonrisa.

—Bello durmiente —murmuró el mago oscuro—. Son las diez ya.

—¿Por qué no te has levantado entonces?

—Me desperté a las siete, pero tú me usaste como tu calentador personal así que me quedé dormido una vez más.

—Sí, sí, cúlpame a mí —bufó Harry—. Tú, vago perezoso.

—Vamos —dijo Voldemort—. Creo Lucius y Bellatrix están esperando por nosotros.

El día después de que Lucius había llegado a saber quién era El Príncipe, Voldemort le había dicho al resto de su círculo íntimo y todos le habían acogido aún más. Bellatrix se disculpó por haber matado a Sirius, pero Harry sabía que Dumbledore fue quien lo había planeado así que lo desestimó. Los hermanos Lestrange habían sido muy similares a los gemelos Weasley, lo cual hizo a Harry sonreír, preguntándose si debía de decirles a Fred y George que podrían tener una interesante conversación con esos dos.

Se levantaron lentamente compartiendo unos cuantos besos mientras se vestían. Voldemort ayudó al joven a peinarse y puso el pelo recogido en una cola de caballo antes de que él se colocara una túnica negra formal. El mismo Harry sacó una túnica esmeralda oscura del armario y se la puso.

—¿A dónde vamos? —preguntó Harry mientras bajaban por las escaleras.

—A la mansión Malfoy para una reunión —respondió Voldemort—. Pero no es hasta el almuerzo y solo por un rato. Lucius y Bella han estado haciendo preparativos para mi regalo para ti y han estado trabajando gran parte de la noche.

—¿Mi regalo? —dio sorprendido el adolescente de ojos esmeralda.

—Vas a ver pronto.

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Lucius y Bellatrix estaban efectivamente esperando por ellos, pero la mujer de cabellos salvajes había caído dormida. Lucius estaba bostezando y su pelo estaba despeinado.

—Hmm, creo que a Narcissa le gustaría el nuevo aspecto —dijo el príncipe con una sonrisa. Lucius se volteó y sonrió tímidamente.

—Bueno, ella dice que tengo que dejarlo suelto de vez en cuando, mi Príncipe —dijo el rubio. Empujó a la hermana de su esposa, quien se despertó con un sobresalto. Ella sonrió y les dijo;

—Lo siento, mis señores.

—Vamos a tener un poco de desayuno, ¿les importaría unirse a nosotros? —dijo Voldemort con una sonrisa.

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Hary salió de la chimenea y fue recibido por Narcissa. La sala de baile estaba llena de gente, personas de la luz y la oscuridad mezclándose entre sí. Incluso algunos de los mortífagos buscados estaban allí, ya que Lucius como el nuevo ministro había quitado la orden de captura sobre ellos tal y como Voldemort había deseado. Muchos de la luz estaban en contra de esto, pero él era el nuevo ministro y, por tanto, sus órdenes eran ley.

Harry se tensó un poco cuando vio a Dumbledore. El hombre estaba pavoneándose rodeado de la Orden. Voldemort salió y puso un brazo alrededor de su cintura. Lucius, que había dejado la mansión Riddle para saludar a todos sus invitados unas horas antes, se adelantó y dijo;

—Bienvenidos a mi casa; Señor Rector Señor Prínceps.

Voldemort le estrechó la mano y el príncipe permitió a Lucius besar su mano. Entonces el Señor Oscuro llevó a su amante tras el nuevo ministro, quien les presentó a un diferente número de personas. Voldemort nunca había mostrado su cara a Dumbledore tras haber dejado la escuela cuando se le había negado un puesto de trabajo, por lo que el hombre no tenía ni idea de cómo era. Esa fue la única razón de que el Señor Oscuro pudiera mostrarse sin ser atacado. Por supuesto, él había cambiado su color de ojos y había puesto un hechizo para que nadie pudiera ver la cicatriz de Harry.

Sin embargo, su llegada había causado cierto interés. Nunca habían visto a un hombre ser tratado como una mujer, tal y como Harry había sido. El adolescente de ojos esmeralda, no tenía problemas en ser visto como una. En muchos sentidos, era la 'mujer' de Voldemort. El Señor Oscuro le atrajo más cerca, como si estuviera retando a cualquiera a cuestionarlo. Harry le sonrió y le dijo en voz baja;

—¿Rector y Prínceps?

—Sí, pensé que sonaban bien —respondió el hombre.

—Estás siendo un poco obvio.

Lucius finalmente les presentó a Dumbledore y a varios de la Orden.

—Creo que no nos hemos visto antes, Señor Rector —dijo el directos, casi ignorando a Harry.

—No hemos —dijo Voldemort—. Este es mi amante, el Señor Prínceps. Perdóname si él es un poco irrespetuoso, pero él no ha estado antes en ningún gran evento como éste.

—Por supuesto —dijo Dumbledore, sonriendo al adolescente—. Te ves joven Lord Prínceps.

—Tengo diecisiete años —respondió Harry tímidamente y miró al Señor Oscuro para re asegurarse.

Dumbledore miró al Señor Oscuro y el hombre dijo;

—No ocuparemos más de su atención señor Dumbledore. Vamos, amor.

El moreno dejó que su amante le llevara lejos y Voldemort se estremeció.

—¿Qué pasa? —preguntó Harry.

—Sus malditos ojos brillaron —dijo Voldemort mirando hacia atrás—. Sospechaba que era más de lo que dije, y probablemente piensa que eres consciente de ello. No te quiero cerca de él en esta fiesta.

—Eso ya lo sé —dijo Harry—. No es así de cercano cuando soy Harry, por lo que no será un problema.

Voldemort inclinó la cabeza y lo besó suavemente. La mayoría de la gente había vuelto a sus conversaciones después de la primera impresión de ver a dos hombres juntos con tal edad de diferencia.

Cuando hubieron estado allí apróximadamente una hora y actualmente bailando, Voldemort se inclinó y dijo;

—Hora de la sorpresa.

Harry le miró y sonrió. Un momento después, un hombre llegó corriendo y gritó;

—¡Los mortífagos están atacando Hogsmeade!

El silencio solo duró un momento antes de que hubiera caos. Lucius se levantó del sofá en un momento, y tuvo bastante éxito en verse realmente sorprendido. Dumbledore gruñó antes de seguir al ministro rubio con la mayor parte de la gente detrás. Voldemort sin embargo continuó con su lento baile y le dijo;

—Todo el mundo ha decidido compartir sus recuerdos contigo. Creo que planeaban matar al hermano de Dumbledore.

Harry apoyó la cabeza en el hombro de su amante y escondió su sonrisa.

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Pasaron una tranquila cena con los Malfoy en la mansión Riddle. Lucius había dado órdenes sobre lo qué hacer y luego se había ido a pasar un tiempo con su esposa e hijo, y los dos señores. Severus no había podido venir, pero le dijo a Voldemort que Dumbledore había ordenado averigüar lo más que se pudiera sobre los planes sobre los que él afirmaba no ser consciente. También se había dicho que se averiguara todo lo posible sobre el señor Rector lo que hizo reír al Señor Oscuro.

Harry estaba hablando con Draco, quien había tomado la noticia de que él era Harry Potter muy bien, mientras que bebían un poco de vino. A Voldemort le encantaba el vino y no había tomado mucho tiempo antes de que Harry hubiera comenzado a beber. Pero solo una copa de momento ya que el mago oscuro no tenía ningún deseo de hacer a su amante borracho.

Los tres adultos estraron en la sala de estar y Voldemort quitó la copa vacía de la mano de Harry. Este hizo un puchero, pero un pequeño beso le hizo sonreír de nuevo. Draco se rió de su amigo y Narcissa dijo;

—Creo que es posible que tenga un problema en sus manos con él, mi señor.

—A pesar de que es bastante adorable cuando está borracho —dijo el Señor Oscuro con una risita—. La última vez quedamos bastante contentos con lo que hice.

—Oh, Merlín, no me lo recuerdes —dijo Harry con un gemido y cubriéndose el rostro. Lucius escondió su risa mientras que Narcissa regañaba al hombre por molestar al joven mientras que Draco declaró que tenía que probar el whisky de fuego de su padre.

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Fueron a la cama alrededor de la medianoche, los Malfoy acababan de irse. Harry se desvistió y cayó en la cama viendo como Voldemort arrastraba los pies alrededor con sus papeles. El Señor Oscuro finalmente se unió a él en la cama y cubrió con las sábanas de seda la delgada figura de Harry. Sintió al adolescente acurrucarse contra él y dijo;

—¿Te ha gustado tu regalo de Navidad?

Suaves labios dieron a Voldmeort un beso lento y momentos después, el susurro de Harry resonó en la oscuridad.

—Me encantó. Especialmente cuando el asesinado fue el hermano de Dumbledore.

Voldemort sonrió. Sí, este chico era puro pecado, y él no lo querría de ninguna otra manera.


Un nuevo capi y espero les haya gustado... Si ven errores u horrores por favor avisen porque lo he hecho en varias tardes/noches/madrugadas ok? Y disculpen si los hay =D

24/2/14
00:44... y terminé el cap!

MUCHAS PERO MUCHAS GRACIAS A QUIENES HAN COMENTADO EN EL PRIMER CAP Y ESPERO SIGAN HACIÉNDOLO ;)
Prometo nombrarles la próxima, ok?

Besos y cuídense! Nos leemos el lunes!

*Guada*

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