Disclaimer: Ninguno de los personajes presentes en ésta historia me pertenecen, todos son creación de J.K Rowling, yo sólo los utilizo para mi entretenimiento y el de uds.
NOTA: Mis FanFics sólo están publicados en esta página, si los leen en algún otro lugar será un plagio y les agradecería que me avisaran. Gracias de antemano.
...:::LA VIDA EN MOMENTOS:::…
-BARRO-
Hermione Granger caminaba tranquilamente por las calles de Hogsmeade con las manos metidas en los bolsillos de su abrigo y la mirada perdida. Aún se le hacía extraño pasear por el pueblo sin tener a Harry o a Ron a su lado, era como si le faltase una parte de su ser, como si le hubiesen amputado un brazo o una pierna. Claro, estaban Ginny, Neville y Luna, pero no era lo mismo. No eran ese par de chicos que la sacaban de sus casillas y le alegraban el día al mismo tiempo.
No, no eran sus chicos.
Porque eran suyos, no en toda la extensión de la palabra, pero suyos al fin y al cabo…. y los extrañaba. Mucho. Casi podía verlos a su lado y eso la ponía más nostálgica.
No podía evitar preguntarse qué estarían haciendo, si estarían en peligro o heridos, si estarían juntos, si la extrañarían, si se sentirían como ella… Sabía que estaba siendo demasiado estúpida y hormonal, pero no podía evitar pensar en ellos. Casi ocho años de su vida a su lado, viéndolos todos los días, compartiendo clases, risas, regaños, aventuras… No podían culparla, ellos eran su familia. La única que ahora le quedaba.
Sin ser consciente de ello, sus pies la llevaron a la casa de los gritos, trayéndole otra montaña de recuerdos. Allí se habían reunido luego de muchos años los merodeadores, habían conocido a Sirius y a Pettigrew, habían escuchado la verdadera historia sobre la muerte de los padres de Harry… Allí habían visto morir a un hombre valiente sin poder hacer nada.
Quería entrar, quería torturarse con los recuerdos, quería revivir aquel día y saber que Sirius y Remus estaban vivos, quería impedir que Snape muriera, quería… quería tantas cosas imposibles.
Era una tonta.
Dando media vuelta, decidió alejarse de allí y buscar a Ginny, ya había estado suficiente tiempo torturándose y pensado estupideces. Para bien o para mal, la vida continuaba. Además, el viento se estaba arreciando y las nubes grises que cubrían el cielo no parecían un buen presagio. Probablemente caería un torrencial de agua, al igual que el día anterior.
Abrazándose a sí misma para darse calor, miró de reojo la vieja casa mientras caminaba; quizá algún día dejaría de representar un mal recuerdo.
Si hubiese estado atenta y mirando al frente, quizá habría podido evitar tropezar con una piedra, caer, resbalar por el sendero entre un montón de hojas, y terminar metida de lleno en un charco de barro, pero como estaba distraída, no pudo evitarlo y ahora maldecía su suerte una y otra vez mientras trataba de salir del barrizal. Sin embargo, el muy condenado se la estaba poniendo difícil porque cada vez que se levantaba y trataba de caminar, volvía a caer en el charco, ensuciándose cada vez más. Era tan frustrante.
—¿Dándote un baño, Granger?
Genial.
Fantástico.
Malfoy la miraba apoyado en un árbol cercano con una sonrisa burlona en los labios.
—Lárgate, Malfoy. No molestes —gruñó enojada.
—¿Por qué habría de irme? No sabes lo divertido que es ver cómo intentas salir de allí.
La burla de Malfoy sólo la hizo soltar un gritito de frustración e intentar con más ahínco salir de allí, obteniendo el mismo resultado que las veces anteriores. Era patético y ridículo. ¿Cómo es que no podía levantarse siquiera?
Una carcajada por parte de Malfoy la hizo alzar el rostro y fulminarlo con la mirada.
—Quien diría que algún día vería a la sabelotodo siendo derrotada por un charco de barro. Ahora podré morir en paz.
Antes de que pudiera hacer algo, una bola de lodo pasó por su lado y se estrelló contra el árbol en el que estaba apoyado; sus carcajadas cesaron súbitamente.
—¿Qué mierda…? —Otra bola de lodo voló por los aires y se estrelló contra sus zapatos. Hermione maldijo su mala puntería, ¡ella quería darle en la cara!
Dos bolas de barro después, Malfoy tenía su cara marrón y su ropa echa un desastre. Ahora la que reía era la Gryffindor.
—¡Me las vas a pagar, Granger! —gritó fúrico. Pero antes de que pudiera siquiera agarrar su varita, algo lo jaló por los pies y lo hizo caer estrepitosamente al suelo, rodar entre las hojas y finalmente hundirse por completo en el barrizal, haciéndole compañía a la castaña, quien ahora reía más fuerte.
—El marrón te queda bien, Malfoy —se burló ella.
Queriendo estrangularla con sus propias manos, Draco hizo el intento de levantarse y caminar hacía ella; sin embargo, no había dado ni un paso cuando ya se encontraba nuevamente de cara contra el charco. Lo intentó un par de veces más y obtuvo el mismo resultado.
—Tenías razón, Malfoy. Es divertido ver cómo intentas salir de aquí —dijo, parafraseándolo entre risas.
El rubio rugió y maldijo de todas las formas que se le ocurrieron hasta cansarse mientras la castaña lo miraba divertida. Sí, ver a Draco Malfoy revolcándose en el barro mientras luchaba por salir sin poder conseguirlo era una de esas cosas únicas en la vida que la hacían sentir realizada. Compraría un pensadero sólo por poder ver ese momento una y otra vez.
—Espero que esto te enseñe, Malfoy, a no burlarte de la desgracia ajena.
El Slytherin hizo como si no la hubiese escuchado y ella rodó los ojos, Malfoy podía llegar a ser tan exasperante. Decidida a salir de allí y darse una buena ducha, convocó con un hechizo una rama cercana y se agarró de ella para mantener el equilibrio y salir del charco. Gracias a Merlín había recordado que traía su varita encima cuando Malfoy se estaba burlando de ella, ¡había sido de tanta ayuda! Eso debía agradecérselo al hurón, aunque quizá él no pensase lo mismo teniendo en cuenta que había usado un hechizo no verbal para tirarlo al charco. ¡Pequeños detalles!
Estando en la seguridad de la tierra firme, dudó unos segundos en ayudar o no al hurón a salir del charco, pero al final decidió dejarlo así. Se trataba de Draco Malfoy después de todo, seguramente rechazaría su ayuda incluso antes de ofrecérsela.
Levantando el mentón con toda la dignidad que le quedaba, teniendo en cuenta que estaba bañada en barro y su cabello era literalmente un arbusto con todas las hojas que tenía enredadas, comenzó a caminar rumbo al castillo sin mirar atrás. Necesitaba urgente un baño de agua caliente y nada ni nadie le impediría conseguirlo, y estaba segura que Malfoy podría arreglárselas solo, que pusiera en práctica esas habilidades de las que tanto se vanagloriaba.
Luego de pasar un par de minutos callado, procesando todo lo que Granger había hecho, Draco Malfoy soltó un bufido y dibujó una sonrisa en sus labios.
La sabelotodo podía haberlo dejado solo en medio de un charco de barro, pero no desamparado. Muy a su pesar, le había dejado la rama del árbol lo suficientemente cerca como para que él estirara el brazo y la alcanzara. ¡Gryffindor ante todo!
—Granger, Granger… ¿qué haré contigo, Granger?
Echando a un lado la rama que había dejado la castaña para él, buscó su varita y salió del charco usando un par de hechizos. Granger podía ser muy buena, pero él tenía su orgullo y, si podía evitarlo, prefería salir por sus propios medios. ¡Que nadie dijera que Draco Malfoy dependía de Hermione Granger pasa solucionar sus problemas!
.
.
.
.
.
¿Les gustó? A mí me encantó cuando lo escribí. La próxima palabra será: "Cumpleaños"
Aclaraciones:
1.- Este momento se dio semanas después de regresar a Hogwarts luego de la guerra. A mediados de Octubre.
2.- Se la llevan de forma civilizada, pero es imposible que no se reten de vez en cuando.
3.- No son amigos ni nada parecido.
- Cualquier sugerencia, comentario, amenaza de muerte, o simplemente un saludo, escríbanlo en ese cuadrito de abajo que dice "Review". Harán feliz a la autora y no les cuesta ni dinero ni trabajo -
